domingo, 31 de julio de 2016

La literatura y el arte me siguen alegrando la vida

A lo largo de mi vida me han pintado retratos, compuesto canciones y escrito y dedicado poemas.

Marta Muñiz Rueda, escritora y música asturiano leonesa, me acaba de regalar el poema "El paciente inglés", que le he inspirado yo. No creo que el conde László Almásy, el paciente inglés de la novela de Ondaatje y la película de Minghella, se sintiera más feliz en este momento ante la lectura de este bellísimo poema.

Marta y yo somos amigos desde hace tiempo en esta red social y por fin tuve la suerte de conocerla en septiembre del año pasado en la librería Alejandría de León cuando vino a la presentación de uno de mis libros.

EL PACIENTE INGLÉS

A Justo Sotelo

"Déjame que te hable de los vientos.
Gobiernan la apariencia de las cosas.
Existen muchos tipos,
Manipulan a dioses y demonios.
Hay vientos que enloquecen la cordura,
Los hay que levantan cortinas carmesí, sangre de polvo,
Arenas que derriban las fronteras
Que impusieron fantasmas invisibles.
Donde hubo un día agua
Hoy serpentean dunas
Pero nuestros ancestros dibujaron
(como tú lo haces hoy en tu libreta)
La libertad cristalina de un grupo de bañistas.
Te amé con la furia del simún
En medio de un desierto ciego y sordo.
Te seguí amando en las ciudades nuevas
Y te amaría en cada hotel o yacimiento que inmune y cómplice nos cobijase.
Caminé bajo el sol a la intemperie
Caminé como un mar enajenado,
Maté por ti a hombres inocentes,
Le vendí mi alma al enemigo
Y no pude salvarte de la muerte.
Te llevé fría y frágil en mis brazos,
Sin aliento ni llama que pudiera amortajar la ira y el deseo.
Ese amor que te sesgó la vida como un rayo que asiente y amenaza
Desdibujó el camino de los mapas
Y subsistió en un libro de Herodoto.
Sin ti ya no hay mañanas.
Sin ti la arena, el sol,
Son espejismos.
Pero prometo viajar siempre contigo.
Seamos polvo, cenizas, huesos rotos,
Corazones de vuelo interminable
Hasta llegar al Palacio de los Vientos.
Si existe algo capaz de vencer a la muerte
Es todo aquello que tu cuerpo y el mío
Crearon para decirle al mundo
Que dos amantes solos
Pueden justificar el universo".

(c) Marta Muñiz Rueda.

(En la foto que hice el año pasado en León veo un montón de rostros con los que me sigue uniendo la amistad y la literatura, y nos continuamos escribiendo. La bella Marta, en primer plano, se encuentra rodeada por la también bella y parisina Ena Bolena y el menos bello, pero no por ello menos parisino, Carlos Pérez-Alfaro).

sábado, 30 de julio de 2016

Yeats en Dublín.

Cuando viajo suelo sentarme en los cafés y me paso las horas muertas leyendo, escribiendo y mirando a la gente. Realmente soy un tipo muy aburrido.

Desde hace mucho tiempo sé que las ciudades son sus habitantes, los rostros, las alegrías y tristezas de cada uno, como me enseñaron desde que era un crío las películas de Ford, Hitchcock, Wilder, Hawks, Coppola, Ray... (En mi vida no sé si he leído más libros o visto más cine).

El otro día estaba sentado leyendo a Yeats en una terraza de O´Connell Street, dando vueltas y más vueltas a su poema "Navegando hacia Bizancio", cuando se sentaron junto a mí un hombre y una mujer mayores, cogidos de la mano. Y así estuvieron más de media hora. Solo se soltaron cuando ella acercó la mano de él a sus labios y la besó lentamente, muy lentamente.

Me puse a pensar entonces en las marcas de sus rostros, en el motivo de cada una de sus arrugas, y me parecieron más auténticas que todos los monumentos que veía alrededor.

Busqué el poema "Sueños rotos".

Sin Yeats el "vorticismo" vanguardista de Pound y las obras de Eliot y Joyce (uno de sus discípulos) no hubieran sido lo mismo. El gran amor de su vida fue la actriz, sufragista y revolucionaria irlandesa Maud Gonne, con la que vivió una turbulenta relación durante muchos años.

El poema "Sueños rotos" ("Poesía reunida", Pre-Textos, 2010, en la traducción de Antonio Rivero Taravillo, amigo de esta red social) es un retrato tardío de Gonne, así como una meditación desengañada sobre el tiempo y la decadencia de los sentimientos.

"Hay gris en tu cabello.
Los jóvenes ya no contienen el aliento
a tu paso;
acaso algún anciano te bendiga entre dientes
porque fue tu plegaria
lo que ayudó a curarle en el lecho de muerte.
Tan sólo por tu bien –que todos los pesares del corazón ha conocido,
que todos los pesares del corazón ha procurado,
desde la escasa infancia atesorando
agobiante belleza–, tan sólo por tu bien
el cielo se ha guardado el golpe de su sino,
tan grande su porción en la paz que confieres
con sólo entrar en una sala.
Tu belleza no puede sino dejar entre nosotros
vagos recuerdos, nada sino recuerdos.
Así dirá un muchacho a un viejo cuando los viejos callen:
«Hábleme de esa dama que el poeta
de obstinada pasión cantó para nosotros
cuando la edad más bien debía helar su sangre».
Vagos recuerdos, nada sino recuerdos,
mas en la tumba todos, todos habrán de renovarse.
La certeza de que veré a esa dama
reclinada o en pie o caminando
con la gracia temprana de su sexo,
ante el fervor de mi joven mirada,
ha hecho que balbucee como un necio.
Eras más bella que ninguna,
salvo por un defecto de tu cuerpo:
tus manos, tus pequeñas manos no eran hermosas,
y temo que saldrás corriendo
a hundirlas hasta la muñeca
en ese lago misterioso, siempre colmado,
donde aquellos que obedecieron la ley sagrada
se han sumergido y son perfectos. Deja intactas
las manos que he besado,
por el bien del antiguo bien.
Muere el toque final de medianoche.
Todo el día en la misma silla
de sueño en sueño y rima en rima he deambulado
charlando sin sentido con una imagen de aire:
vagos recuerdos, nada sino recuerdos".

(En la Galería Nacional de Irlanda hay una sección dedicada a él, pero no me dejaron hacer fotos).

jueves, 28 de julio de 2016

Irlanda, tan bella y literaria.

Merece la pena visitar el Saint Stephen´s Green de Dublín, aunque solo sea para hacer una foto a Joyce. En realidad no está de más pasear de vez en cuando por Irlanda, uno de los países más encantadores que conozco.

Siempre que vengo me tomo un café en el Trinity College y busco a Joyce por las orillas del Liffey y caminando por Grafton Street. Lo de escuchar música gaélica en el Temple Bar se da por hecho, así como tomarte una cerveza negra. Por aquí podrían aparecer Stephen Dedalus y Leopod Bloom en cualquier momento.

Durante la caminata, y tras saludar a Molly Malone en la calle Suffolk, me pregunto cómo funcionaba la cabeza de Joyce, la articulación de ese complejo monólogo interior, casi un flujo de conciencia que tanto ha influido en la literatura actual. Siempre estaremos en deuda con él, como dijeron Eliot, Borges y Burguess, por ejemplo, y se observa en sus obras y en las de Woolf, Faulkner, Beckett, Pynchon, el primer Vargas Llosa, en fin.

Mi cuento de mañana visitará las Islas de Arán, junto a Galway, donde nació Nora, la mujer de Joyce, que influyó en la Nora protagonista de mi novela "Las mentiras inexactas", junto a la de "La casa de muñecas" de Ibsen y la Nora que rechazó a Borges. Además ahí al lado se rodó "El hombre tranquilo", una de las películas más bellas. La anécdota del cuento me ha sucedido a mí.

miércoles, 27 de julio de 2016

Una foto para mi novela "Las mentiras inexactas".

"Dicen que te rodeas de mujeres guapas. Es verdad. A la sabiduría le llaman guapa".

Escribió ayer, lúcidamente, mi amiga Elvira Mercedes en mi último post de Facebook.

Y yo me acordé de la foto que hizo la fotógrafa asturiana Sofía Alvarez de una de mis novelas tras leerla, la historia de amor de una mujer madura hacia uno de sus alumnos de la universidad.

martes, 26 de julio de 2016

La literatura sigue siendo generosa conmigo.

La poeta Candelaria Villavicencio (La Oratava, Tenerife) me ha dedicado en las últimas semanas varios poemas.

A Candelaria -Lali para los amigos- la descubrí a través de Facebook hace dos años, pero no tardamos en quedar a tomar un café una tarde en un bonito pueblo de Tenerife, Buenavista del Norte. Luego hemos comido y tomado muchos cafés. Esta maestra de niños pequeños lee y estudia a los grandes poetas de la historia sin descanso, consciente de que solo así se puede escribir poesía de calidad. 

Me convencen su riqueza léxica y semántica, sus hermosas metáforas, su claridad expositiva, la honestidad de su propuesta poética. Lo suyo no son juegos de palabras.

Espero pronto un libro suyo.

(A Justo Sotelo por su inmensa ternura y amor).

"Llegamos a ser ladrones de todos los nombres
pero no supimos merecernos la vida.
Ahora ya no tenemos más pájaros que nos regalen la libertad.
Gasté el verano caminando el invierno por tu cuarto.
Desteñí la nieve de la calle abierta de par en par.
Me camuflé en el humo negro
y fui una mujer buscando un pájaro para volar.
En mi cuarto tengo un bosque,
donde suelo dormir sobre un árbol.
Aquí, en mi cuarto nadie entra ni sale sin amarme.
Las paredes contienen la belleza que no cabe en el suelo.
Resguardo las palabras de tus ojos
en un trozo de papel de aquellos que me pintaste.
¿Lo recuerdas?"

“Había vivido en coloridos ríos,
deslustradas corrientes sin agua,
bajo el oro de la tarde
sobre esas arcadas que flotan siempre,
cisnes con cuello de lino y plata.
No hay ningún pez con pico
por esas aguas de río.
Están las riberas vendadas con flores.
En esas aulagas de papel
vierto mi amor entero,
amor azul y malva.
Por esas aguas sin pájaros de verdad
doy regocijo al río con mis manos de sombras”.

“Todos juntos para abrirnos las lágrimas
y expulsarlas no importa donde,
aquí ya nadie llora
antes de reír hasta caer sin algo en los ojos.
Guardamos esas huellas en un cielo sin lluvias,
otras veces las ungimos de lodo
en pequeñas bolitas que cristalizan.
Entonces lloramos lento todos juntos
para llamar a la tristeza melancolía”.

(La foto es del año pasado en una terracita de La Orotava).

lunes, 25 de julio de 2016

"La sustancia de los dioses: el tiempo de Juan Ramón".

“Cuando besamos a nuestra mujer en la boca besamos en ella la boca de dios, todo el universo visible e invisible, y el amor es el único camino de la eternidad y de dios. Es realidad yo creo que no hay otra eternidad que el amor, y si sentimos la muerte como un defecto es porque nos quedamos sin acción de amor, porque nuestra boca ya no puede ponerse en contacto voluntario y dinámico con la boca del mundo”.

El otro día hablaba de Rilke, Eliot y Pound como los tres grandes poetas del siglo XX. En España Juan Ramón Jiménez está casi a su altura. 

Por eso he escrito un artículo sobre él en la Revista Tarántula.

Leer a Juan Ramón es estar más cerca de dios.

http://revistatarantula.com/la-sustancia-de-los-dioses-el-tiempo-de-juan-ramon/

domingo, 24 de julio de 2016

Un paseo por la playa.

Me gusta pasear por la arena de las playas casi vacías. Es como si te reconciliaras con la Historia.

A veces escucho el canto de las sirenas y recuerdo que desde el origen de los tiempos la primera voz lírica fue la de la mujer.

La melodía me envuelve. Si, como dijo Claudio Rodríguez, se pierde lo que no se ama, debo ser el hombre más afortunado y "rico" del mundo.

sábado, 23 de julio de 2016

El encuentro entre el escritor y el lector.

¿Qué ocurre cuando se encuentran el escritor y el lector? Algo inefable, el nacimiento de la magia.

La literatura es incomparable con cualquier otra manifestación artística. El escritor escribe en soledad y el lector también lee en soledad. De pronto las dos soledades se miran a los ojos. Técnicamente es lo que se llamaría la fusión entre lo extensional y lo intensional (como decimos los teóricos de la literatura).

Así que el otro día me fui a ver el estudio de mi amigo el pintor Antonio Zaballos antes de que inaugurara una exposición sobre "El amor", y al llegar allí me cuenta que tiene una amiga que se ha leído todas mis novelas. Además también se ha comprado mi ensayo sobre Murakami. 

Y nos conocemos y sonreímos y le firmo el libro y me hace café y me regala una botella de vino y nos vamos a comer y yo le escribo un cuento.

¿Dónde conduce la polisíndeton? Irremediablemente a la amistad.

(Rodeados de la belleza de la pintura con Yolanda Gonzalez Lopez).

jueves, 21 de julio de 2016

Santiago Martinez, el codirector de mi tertulia.

"Es una caricia leerte", escribió el otro día mi amiga de Facebook Mari Carmen Cifuentes, con su particular delicadeza, en uno de mis post.

La sinestesia me pareció preciosa, como es lógico, pero además me hizo recordar a mi amigo el arquitecto y pintor Santiago Martínez Sáenz, que me dijo la misma frase hace tiempo.

Cuando nos conocimos hace unos quince años en la Universidad, Santiago ya había levantado edificios importantes en este país como arquitecto y celebrado decenas de exposiciones como pintor. Estaba cerca de la jubilación en la Escuela de Arquitectura de Madrid, donde ha sido profesor de dibujo.

Sin embargo, le hablé de literatura, de que quería que me ayudara en la dirección de la tertulia y casi se le saltan las lágrimas de alegría. Uno de los secretos del artista es la curiosidad y quizá por ello empezó a leer mi obra con interés. Llegó a apuntarse a un taller literario para "poder seguirme en las tertulias", como ha repetido más de una vez. En cierto momento me dijo la frase que ha motivado este post.

Seamos artistas o no, uno de los secretos de la felicidad es no perder la curiosidad y mantener las ganas de ayudar a los demás. Siempre he pensado que la amistad es el mejor antídoto contra la amargura de la soledad impuesta.

A estas alturas, la tertulia ya no sería la misma sin él.

(En la foto le cojo del brazo en una de las últimas tertulias de este año en Malasaña).

Mi musa María José Castillo en el Montmartre de Madrid.

"Yo tuve mi Montmartre particular en el barrio de la Plaza Santa de Madrid, con el café Central, las Cuevas de Sésamo, tú, vosotros".

Eso ha dicho siempre María José, mi Musa de esa época, entre el pintor Antonio Zaballos y yo, sentados en las Cuevas de Sésamo.

Entonces hasta fumábamos hablando de Nietzsche, Picasso, Dvorak, Sartre, Camus, Benet...

(La foto es del archivo fotográfico de Antonio Zaballos. Me la encontré el otro día en su estudio. Somos instantes de tiempo. Hay que reconocer que la vida es maravillosa).

En el estudio del pintor Antonio Zaballos.

Tiene algo de mágico pasar la noche en el estudio de un pintor. Estás rodeado de fantasmas, casi a punto de meterte en sueños en uno de los cuadros.

El estudio de Antonio Zaballos en Béjar (Salamanca) no es el Atelier de Courbet pero a mí me lo ha recordado y eso que tampoco estoy en el Museo de Orsay.

Aun así, como escribí hace años en la introducción al Catálogo de una de sus exposiciones, su pintura vive entre el Realismo y el Surrealismo en busca de un mundo único, que mezcla la luz y los sentidos con una técnica depurada (se fue a estudiar de joven a París y estuvo a punto de quedarse por allí, aunque decidió trabajar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid).

Antonio y yo miramos la vida de forma parecida, quizá por eso seguimos siendo amigos después de treinta años, cuando nos encontramos en las Cuevas de Sésamo.

Yo le narro la vida que él no sabe que vive y él me la devuelve con la sinestesia de la luz. Voy a ver si desayuno en el voluptuoso interior de uno de sus cuadros.

Con mi amigo José Zurriaga.

Horacio, Cicerón, Boscán, Garcilaso, Montaigne, Byron, Shelley, Ben Jelloun... todos ellos han elogiado la amistad en sus obras a lo largo de la historia.

Si hubieran conocido a mi amigo José Zurriaga también lo hubieran incluido en ese elogio.

(Cenando con él en la Plaza Santa Ana en una noche de verano en Madrid y comprobando lo cómodo que es su hombro y lo fácil que es reír con él. Por cierto, está guapo mi amigo).

viernes, 15 de julio de 2016

jueves, 14 de julio de 2016

Entrevista de TV sobre "Los cuentos de los viernes".

A raíz del recitado del cuento de ayer, "Desayuno en París", por una locutora mejicana, varios amigos nuevos de esta red social me preguntaron por el libro "Cuentos de los viernes", donde se incluye ese cuento.

En esta entrevista de TV explico algunas ideas sobre el libro. Espero que os guste a mis nuevos amigos. Y los menos nuevos que la vean otra vez, si quieren.

https://www.youtube.com/watch?v=3Oxu8x-YIZk



miércoles, 13 de julio de 2016

¿Desayunamos en París?

Esta mañana no estoy en París, pero la literatura tiene tanta fuerza que puede con todo.

El Canal Narrativa en Movimiento, de México, ha puesto voz a uno de mis "Cuentos de los viernes" (Bartleby, 2015), llamado "Desayuno en París" (tal y como me acaba de avisar Google con una de sus alertas).

Que alguien que no conoces en absoluto preste atención a tu obra resulta curioso.
Lo mejor es que Gabriela Juárez recita mi cuento junto a los de Ray Bradbury, Julio Cortázar, Juan José Arreola, Guy de Maupassant, Adolfo Bioy Casares, Svetlana Alexievich, Woody Allen...

¿Es fascinante o no la vida del escritor?

https://mx.ivoox.com/es/paris-relato-justo-sotelo-audios-mp3_rf_11772992_1.html


martes, 12 de julio de 2016

De Trieste a Arezzo para ver "El paciente inglés".

Te empeñas en ir de Trieste a Arezzo porque quieres ver la basílica donde se rodó una de las escenas míticas del cine moderno.

Son cuatrocientos kilómetros y pico, pero tardas dos días en llegar. Siempre te pasa lo mismo cuando vas de un sitio a otro, que te sueles quedar por el camino (eso sí, aprovechas para escribir un cuento en Venecia).

En Arezzo están los frescos de la "Leyenda de la Cruz" que pintó Piero della Francesca y que enamoran a Juliette Binoche en "El paciente inglés", la película de Anthony Minghella. Pero cuando estás allí te trasladas mentalmente a Túnez, donde se rodó la parte más romántica y sensual de la película. Ahí estuviste el año pasado, viendo ese desierto que parece el cuerpo de dos amantes.

Y piensas en la Cueva de los nadadores, donde Kristin Scott Thomas espera en vano a que llegue Ralph Fiennes. Ella escribe el final de la hermosa novela de Michael Ondaatje:

"Morimos, morimos, morimos ricos en amantes y tribus y sabores que degustamos en cuerpos en que nos sumergimos como si nadáramos en un río. Miedos en los que nos escondimos como esta triste gruta. Quiero todas esas marcas en mi cuerpo. Nosotros somos los países auténticos, no las fronteras marcadas en los mapas con los nombres de hombres poderosos. Sé que vendrás y me llevarás al palacio de los vientos".

(La foto es de la película. No recuerdo una pareja con más glamour en el cine actual).

lunes, 11 de julio de 2016

Mis libros en un portal de arte.


El desarrollo intelectual y creativo del ser humano puede mezclar el arte, la literatura e incluso la economía.
Por eso me parece de perlas que mis libros formen parte de un portal virtual de Arte, incluidos los que he escrito de Economía.
ARTE10.COM (arte español contemporáneo y arte moderno en España) es un portal especializado en la escena artística española.
http://www.arte10.com/catalogo__Justo%20Sotelo

(La foto es de Almudena Mestre con las novelas que he publicado hasta ahora. Está claro que ya no se puede vivir sin Internet).

domingo, 10 de julio de 2016

El camino de Rilke en Trieste: "Lo bello no es sino el comienzo de lo terrible".

Rilke escribió las "Elegías de Duino" en el castillo de su protectora Marie von Turn und Taxis-Hohenlohe, cerca de Trieste y situado sobre unos hermosos acantilados entre Italia y Eslovenia. El primer verso se le apareció durante un paseo por esos acantilados (que pongo en la foto): "¿Quién, si yo gritase, me oiría desde los coros de los ángeles?"

De la poesía del siglo XX, no he leído nunca nada comparable a las elegías de Rilke, salvo "La tierra baldía" de Eliot y los "Cantos" de Pound.

Leer a estos autores es asistir a una especie de liturgia. En sus versos está toda la historia de la humanidad, toda la literatura, toda la filosofía, todos los sueños de los seres humanos.

PRIMERA ELEGÍA.

¿Quién, si yo gritase, me oiría desde los coros (1)
de los ángeles? Y aun suponiendo que alguno de ellos
me acogiera de pronto en su corazón, yo desaparecería
ante su existencia más poderosa. Porque lo bello no es sino
el comienzo de lo terrible, ese que todavía podemos soportar;
y lo admiramos tanto porque, sereno, desdeña el destruirnos.
Todo ángel es terrible.
.....Y así me contengo, sofocando el llamado seductor
de oscuros sollozos. Ay, ¿a quién podemos
recurrir entonces? A los ángeles no, a los seres humanos tampoco
y los astutos animales advierten ya
que no estamos muy confiados y como en casa
en el mundo interpretado. Tal vez nos queda todavía
algún árbol en la ladera que podamos contemplar
de nuevo cada día; nos queda la calle de ayer
y la mimada fidelidad de una costumbre
que se complació en nosotros y así permaneció y ya no se fue.
----- Oh, y la noche, la noche, cuando el viento lleno de espacio sideral
nos muerde el rostro; ¿a quién no le queda al menos ella, la anhelada,
que nos decepciona suavemente y con esfuerzo aguarda
al corazón de cada cual? ¿Es la noche más leve para los enamorados?
Ay, ellos sólo se ocultan uno al otro su destino.
----- ¿Aún no lo sabes? Arroja desde los brazos el vacío
hacia los espacios que respiramos; quizá de modo que los pájaros
sientan el aire ensanchando con un vuelo más íntimo.
----
- Sí, al parecer las primaveras te necesitaban.
Algunas estrellas te exigían que las percibieras.
En el pasado se levantaba, acercándose, una ola
o cuando pasabas tú junto a la ventana abierta
se entregaba un violín. Todo eso era misión.
¿Pero pudiste con ello? ¿No estabas todavía
distraído por las expectativas como si todo
te anunciara una amada? (¿Dónde quieres albergarla,
cuando grandes y extraños pensamientos entran y salen de ti
y a menudo se quedan por la noche?) Pero,
si te abruma la nostalgia, canta a los amantes; mucho falta todavía
para que su célebre sentimiento sea lo bastante inmortal.
Y a esos abandonados que tú casi envidias y a quienes encontraste
aún más capaces de amar (2) que a los satisfechos.
Una y otra vez recomienza la alabanza inalcanzable;
piensa: el héroe perdura y hasta su mismo ocaso
fue para él sólo un pretexto para ser: su último nacimiento.
Pero la naturaleza, agotada, recoge de vuelta a los amantes
en su seno, como si le faltaran las fuerzas
para llevar a cabo dos veces la tarea. ¿Has pensado bastante
en Gaspara Stampa (3), para que así alguna muchacha
a quien dejó su amado, ante el ejemplo señero de esta amante,
sienta: y si yo llegase a ser como ella?
¿No deberían, al fin, hacérsenos más fecundos estos viejos dolores?
¿No es tiempo ya de liberarnos, amando, del amado
y de resistir estremecidos, como resiste la flecha a la cuerda,
para ser, concentrada en el salto, más que ella misma?
Porque no hay permanecer en parte alguna.
----
- Voces, voces. Escucha, mi corazón, como antaño
sólo escuchaban los santos, de tal modo que el llamado gigantesco
los alzaba del suelo; pero ellos, los imposibles,
seguían ahí de rodillas, indiferentes:
Así estaban escuchando. No es que tú puedas soportar
la voz de Dios, ni mucho menos. Pero escucha el soplo,
el mensaje incesante que se forma del silencio.
Ahora susurra hacia ti desde aquellos jóvenes difuntos.
Donde quiera que entraste, ¿no te habló quedamente
su destino en iglesias de Nápoles y Roma?
¿O se te impuso, sublime, una inscripción en relieve,
como recientemente esa lápida en Santa María Formosa?
¿Qué quieren ellos de mí? En voz baja debo deshacer
la apariencia de injusticia que limita un tanto a veces
el puro movimiento de sus espíritus.
---
-- Por cierto que es extraño no habitar más la tierra,
no seguir practicando las costumbres apenas aprendidas,
no dar el significado de un porvenir humano a las rosas
y a tantas otras cosas llenas de promesas;
no seguir siendo lo que uno era
en unas manos infinitamente angustiadas
o incluso dejar de lado el propio nombre
como un juguete destrozado.
Es extraño el no seguir deseando los deseos. Es extraño
ver ondear libre en el espacio todo lo que antes se amarró.
Y el estar muerto es laborioso y tan lleno de recuperaciones
que sólo lentamente percibe uno algo de eternidad. Pero los vivos
cometen todo el error de distinguir con demasiada vehemencia.
Los ángeles (se dice) no sabrían a menudo
si andan entre los vivos o los muertos.
A través de ambas regiones el eterno fluir
siempre arrastra consigo a todas las edades, acallándolas.
Por último, ya no nos necesitan ellos, los que se fueron temprano;
suavemente uno se va desacostumbrando de lo terrenal, así como
se emancipa con ternura de los pechos de la madre. Pero nosotros,
que tenemos necesidad de tan grandes misterios, de los cuales,
y desde la tristeza, surge a menudo una prosperidad bienaventurada:
¿podríamos existir sin ellos? ¿Es vana la leyenda de que antaño,
en el lamento funerario por Lino (4), la primera música, osada,
atravesó el arido estupor (5); y que recién en aquel espacio dominado
por el terror, del cual el joven semidiós escapó de pronto y para siempre,
entró el vacío mismo en aquella vibración
que aún ahora nos arrebata, nos consuela y nos ayuda?

(Traducción, notas y comentarios de Otto Dörr Zegers)

NOTAS:

1. La palabra que el poeta usa es "Ordnungen", que significa "órdenes", pero en este contexto en el sentido de "jerarquías". Desgraciadamente se produce una cacofonía con "oiría" y "desaparecería", que no hay cómo evitar porque ambos tiempos verbales no son reemplazables. Por esta razón hemos decidido emplear una figura que, aunque no corresponde exactamente al sentido de "jerarquías angélicas", se emplea mucho en relación con estos seres puramente espirituales, cual es la de "coros de los ángeles".
2. En esta parte del poema, Rilke hace un juego de palabras con el verbo "lieben" (amar). Al comienzo de la estrofa habla de "eine Geliebte", que significa "una amada" o "una mujer amada"; luego dice que hay que cantarle a los "Liebenden", que serían los que están amando, vale decir, los "amantes"; y por último, usa como adjetivo el gerundio de "lieben", que es "liebend", pero en forma comparativa, o sea, con la terminación "er". E lugar de traducir esta última expresión como "más amantes que", hemos preferido decir "más capaces de amar que", porque corresponde más al sentido de lo que el poeta quiso expresar.
3. Gaspara Stampa (1523-1554) es una poetisa italiana, nacida en Padua, que en sus poemas cantó su amor no correspondido por el noble veneciano Collatino di Collalto.
4. Según la mitología griega la música fue inventada por el joven Lino, hijo de Apolo y Terpsícore. Orfeo y Hércules, entre otros, fueron sus discípulos. Un día reprochó Lino a este último sus escasas aptitudes para la música, frente a lo cual Hércules se encolerizó y con su lira asestó un golpe mortal sobre la cabeza del semidiós. Grecia entera lloró su muerte la que llegó a recibir los honores de la apoteosis.
5. La expresión "dürre Erstarrung" es muy difícil de traducir, pero también de comprender. La mayor parte de los traductores, empezando por Maurice Betz, el primero que tradujera a Rilke al francés, interpreta que esa seca rigidez o paralización (Erstarrung) es la de la materia toda ante la tragedia de la muerte de Lino. Pero también, y coincidiendo con la interpretación de Romano Guardini podemos pensar que son los humanos los que quedan paralizados, inmóviles, ante el horror del sufrimiento provocado por la muerte del joven semidiós. De hecho, en alemán se usa la expresión "vor Schreck erstarren", que significa "quedar paralizado de terror". Ahora bien, la palabra "paralización" es muy poco poética, por lo cual hemos preferido decir "estupor".

sábado, 9 de julio de 2016

Hace unos días me fui a dar una vuelta a Triestre.

Esa ciudad del Norte de Italia bañada por el Adriático, tan literariamente decadente.

Deseaba respirar su atmósfera porque quiero que uno de los personajes de mi novela -que aparecerá en la India junto a los demás- tenga algo de la mirada perdida de los escritores que pasaron por esa ciudad, como Rilke y Joyce.

El primer día me fui a pasear temprano. Después de comer me metí en un café a releer "La conciencia de Zeno", de Svevo, una novela que influyó en las dos últimas obras maestras de Joyce. Mientras leía se me acercó un señor mayor y me pidió un cigarrillo con una curiosa mezcla de castellano e italiano. Le dije que no tenía y que además ya no se podía fumar en los cafés. Me replicó que no pensaba encenderlo, solo seguir escribiendo en su mesa de los últimos cincuenta años con el cigarro en la boca. A veces Claudio Magris se tomaba un café con él y charlaban de literatura. 

El señor se fue a su mesa y yo seguí leyendo mi novela. De vez en cuando nos mirábamos y nos saludábamos con un ligero movimiento de cabeza.

En algún momento me pareció adivinar a Leopold Bloom en él.

(Por cierto, en esta ciudad se come una pasta excelente).

jueves, 7 de julio de 2016

Una alumna me envía un mail maravilloso de agradecimiento.

Cuando una alumna te escribe un mail tan hermoso, solo puedes agradecer a la vida el dedicarte a la profesión más bonita del mundo.

"Querido profesor:

Esta tarde sentada delante de un té, en una de esas relajadas terrazas de verano que tanto nos gustan, intentaba hacer un análisis del curso recién terminado.

Pensaba en qué pocos regalos te podemos hacer los alumnos y cuántos nos has hecho tú… ¿Acaso no son regalos transmitirnos tus conocimientos, empaparnos de tu sabiduría, compartir tus vivencias, hacernos cómplices de tus relatos, contagiarnos tu pasión por la vida, por la lectura, por el amor?

Quiero agradecerte tu comportamiento conmigo. Me he sentido privilegiada por haber recibido todos estos regalos. Por favor, sigue iluminando con tu sonrisa a las personas que tengan un día nublado, sigue manteniendo esa reciprocidad, comprensión y respeto en cada clase.

Espero que cuando finalice esta etapa de mi vida y me vuelva a mi añorada ciudad podamos mantener el recuerdo, porque las personas fascinantes como tú tienen esa magia tan fuerte que, cuando te tocan una vez, lo hacen para siempre.

Gracias por acariciar con el alma".

(Lo he transcrito con su aprobación, por supuesto, eliminando las alusiones más personales. La foto es de su clase el dia de mi cumpleaños, el 29 de febrero pasado).

miércoles, 6 de julio de 2016

Somos los libros que leemos y el cine que vemos.

- "Si fuera un rancho me llamarían tierra de nadie", dijo ella.

- "Te odio tanto que no puedo quitarte del pensamiento, dijo él. Estás en el aire que respiro y en la comida que tomo".

Después de frases como estas, siempre me he preguntado por qué las películas clásicas de Hollywood terminaban bien, como apasionadas y borrascosas historias de amor.

No sé por qué me gustan tanto estas películas. ¿Quizá porque los que hemos nacido en el siglo XX venimos de la literatura romántica del XVIII y el XIX? Después de todo es posible que todas las cumbres sean borrascosas y Emily Brönte tuviera razón.

(Tras ver anoche "Gilda" en video por enésima vez).

Wittgenstein lee "La Rama Dorada" de Frazer.

El otro día paseaba por la calle Arenal y me detuve un rato en el viejo puesto que está al lado de la Chocolatería de San Ginés, con los libros usados de toda la vida.

Compré un pequeño libro que he leído esta mañana de un tirón mientras me tomaba mi café solo y que me ha hecho reflexionar unos minutos, como ocurre siempre con los buenos libros, aunque en este caso apenas sean unos apuntes.

Wittgenstein lee "La Rama Dorada" de Frazer.

En nuestro lenguaje está depositada toda una mitología, una forma de intentar comprender la evolución del ser humano desde la Antigüedad.

Cuando un fenómeno se une a nuestro instinto esencial de seres humanos, se logra la explicación deseada, como ocurre por ejemplo con la idea de purificación del fuego, el significado ancestral del árbol y la magia del logos o la palabra. La ciencia buscará una explicación lógica, pero ya será otra cosa. El material empírico es desbordado por la relación humana que lo atraviesa. El "entorno" es una manera de actuar.

¿Magia, religión, ciencia?

Al final nada es más bello como la propia belleza.

Esta foto es una historia de amor.

La mano de mi hijo sacando de la estantería de una biblioteca pública mi novela "Entrevías mon amour" (Bartleby Editores, 2009) dedicada a mi padre e inspirada en él.

Y así se cierra el ciclo del amor.

(Esta novela, que escribí durante veinte años, recibió una subvención del Ministerio de Cultura y por eso se distribuyó en las bibliotecas públicas más importantes de España).



Pronombres

El amor siempre se hace visible a eso de las 12 de la noche, los 365 días del año.

Para vivir en un pronombre.

Tú.

lunes, 4 de julio de 2016

"El examen"

Como es viernes, uno de los "Cuentos de los otros"

(O cuando el Universo repite continuamente el infinito)

http://revistatarantula.com/el-examen/

"Al acercarnos tus pensamientos, ideas, creatividad, nos enlazas con el libro "Atrapa el pez dorado" de Lynch".

Esto escribió en mi post de ayer la filóloga, guionista y amiga Rosa María Calvo González. Y yo le respondí que ese libro habría que tenerlo casi como libro de cabecera sobre el proceso creativo.

En realidad muchos de mis post son un pretexto para hablar de la creación artística, algo que he aplicado toda la vida con mis alumnos y mis libros, a través de los antiguos medios de comunicación y ahora con las redes sociales.

En "Atrapa el pez dorado" Lynch enseña su método creativo como artista; su estilo personal, los beneficios de la creatividad y la práctica de la meditación. Explica la experiencia de bucear y cazar las ideas como si se tratara de pescar. Luego habla de cómo trasladar esa experiencia a la TV, el cine y otros medios como la pintura, la música o el diseño.

(Rosa y yo nos conocimos en la Feria del Libro del Retiro en el año 2015, aunque ya éramos amigos por aquí. Nos sacaron esta foto. Ella es la chica de la derecha, bueno, media chica. La otra media es la profesora Teresa Pereira).

"Anda que no te gusta que te regalen la oreja".

Esto fue lo que comentó el otro día una amiga de Facebook, la asturiana Delia Rubio Vega, con relación a mi foto de portada, sacada en Oviedo, cerca de la escultura de Woody Allen.

En realidad a mí me gusta que me regalen la oreja y todo tipo de cosas bonitas: besos, abrazos, deseos, poemas, retratos, foulards, flores, plantas, libros, discos, viajes...

La vida de cada persona podría resumirse en los regalos que ha recibido a lo largo de ella.

(La foto es de "Terciopelo azul", una de las películas más perturbadoras e inteligentes que he visto, la obra maestra de David Lynch, un verdadero poeta del cine que casi siempre está presente en lo que escribo).

¿Qué diferencia a un escritor de alguien que no lo es?

Pues que el escritor no busca, encuentra, al menos este escritor.

(Con Laura Díaz Cañadas, organizando eventos y encuentros literarios. Laura es una mujer emprendedora, coach y experta en redes sociales, con una permanente sonrisa en los labios, así que da gusto charlar con ella en cualquier parte).

Siempre nos quedará la poesía. Y no voy a negar que me encanta que me dediquen poemas.



(A Justo Sotelo)

"Leer.
Quedarse en cada letra sin el cuerpo.
Oír sus dedos en un escalofrío.

Escribo
para borrar la tinta con la vida.

Leer es olvidar la soledad
y abrir la puerta
de las nubes.

Quemarse
en las rodillas de la duda".

"Los ojos del alisio".
© Domingo Acosta Felipe.

Domingo Acosta Felipe (Santa Cruz de la Palma, 1957) es una de las personas más íntegras y honestas que conozco. Escribe con tranquilidad, sin prisa, viviendo antes, sintiendo la vida, la Naturaleza, la amistad. No es nada presuntuoso, a pesar de que su obra es buena, muy buena.

Trabaja continuamente sus poemas, los retoca infiinidad de veces (sabe lo que hay que hacer, como es lógico, que es trabajar una y otra vez, como pedía Flaubert).

El poema que me dedica a mí lo ha trabajado con tesón durante mucho tiempo. Podría decir, tan solo, que le agradezco el gesto y el cariño de dedicármelo; pero no me quedo solo ahí.

Es que el poema tiene calidad.

(La foto es en el café Venecia de La Laguna)."
 
 

"Eres un personaje increíble y quisiera multiplicarte al infinito".

Escribió ayer mi amiga de Facebook Mery Sananes en mi penúltimo post. Acabo de leerlo y, aunque iba a escribir otra cosa, he reflexionado sobre ello unos instantes mientras amanece.

Siempre he pensado que lo que me faltan son vidas para vivirlas sin descanso. Vidas para amar, para viajar, para escribir, para leer, para reír, para abrazar, para besar, para pensar, para soñar.

No necesito los dobles de Plauto o Dostoyevski o Woolf. Lo que necesito es comerme el mundo.
Buenos días amigos. Comerme el mundo y ver amanecer antes de que me lo robe la Historia.

(La foto es de hace un rato. Allí me ha llevado el coche mientras sonaba la Novena de Mahler, la sinfonía de mi vida).

El amor de la gitana.

El otro día una gitana simpática, de esas vestidas de negro de arriba abajo y un poco entrada en carnes, detuvo mi camino y me alargó una rosa.

Venga, rey, regálasela a tu novia, me dijo, no seas desaborío... Sin darme tiempo a decir nada, me miró de arriba abajo y añadió que era la rosa mágica que nunca se marchita.

La miré con cariño y me hice una foto en el mismo sitio donde la señora estaba apoyada.


Qué grande es la literatura.

Vas a la presentación de la primera novela publicada por tu amigo Alejandro Fernández-Osorio en La buena vida, la librería de los Trueba, y te encuentras con más amigos, lo que corrobora que la literatura une a las personas.

Ahí estaban una de las mejores escritoras de este país, Marta Sanz, y su marido. Y terminas riendo con ellos y bebiendo un vino estupendo y una empanada riquísima. Y te vas a ver el crepúsculo de Madrid junto al Palacio Real y recuerdas otro parecido en la India.

(Alejandro está a la izquierda de la foto y Marta justo a la derecha).