miércoles, 31 de agosto de 2016

Mi entrevista en la radio del Norte de Tenerife.

Esta es la entrevista que me hicieron el lunes en la radio, en medio del Valle de la Orotava, con el Teide encima de nosotros.

No dejamos de reír desde el principio hasta el final. Empezamos hablando de Cortázar y "Rayuela" y terminamos haciéndolo de la película "Dersu Uzala", de Kurosawa.

Y entre medias nos detuvimos en Madrid y París, Canarias, el mundo, mis libros, el amor, el cine, mi niñez y mis orígenes como escritor, la primera bicicleta a la que me subí desde donde empecé a vivir otras vidas.

Hablamos de la universalidad de la vida, como decía Ortega, de la inutilidad de las fronteras, de los localismos. Porque la amistad y el amor son universales. Y el arte y la literatura.

Me lo pasé muy bien con los dos locutores, Isidro Pérez, filólogo, y su hermana Remi, Kemy Pérez Brito, cuenta cuentos, dos personas encantadoras que hasta me llegaron a comparar con José Luis Sampedro, un tipo al que adoro.

https://www.youtube.com/watch?v=b75aSgaS7hs



martes, 30 de agosto de 2016

¿Las lágrimas dejan rastro en la memoria?

Ayer por la tarde me quedé ensimismado más de dos horas en un café pensando en esta frase que dice uno de los personajes de la novela que estoy escribiendo. Al final recordé la foto que hice en su día al río Yamuna a su paso por el Taj Mahal.

Ante aquella historia de amor lo tuve más claro. La vida no es más que la escena de una novela o incluso el motivo de una obra de arte.

lunes, 29 de agosto de 2016

Mi vida privada.

Mi vida privada son las fotos que no pongo en Facebook, dijo él.

Entonces, ¿este amanecer es solo nuestro?, le preguntó ella.

Este amanecer es público porque siempre lo llevas clavado en los ojos, le respondió él antes de besarla.

Luego cerraron el ordenador.

domingo, 28 de agosto de 2016

Una foto con poeta, fantasma y entrevista en la radio.

El fantasma es la sombra de la camarera que nos hizo la foto el otro día en un sitio paradisíaco de Tenerife, una terraza de los jardines del Marquesado de la Quinta Roja en la Orotava, junto a un mausoleo masónico que guarda una historia de amor.

La poeta es Candelaria Villavicencio, pura sensibilidad y buena amiga canaria, con la que suelo tomarme un café cuando vengo por aquí.

En cierto momento, Lali abrió el bolso y sacó los libros que está leyendo estos días, "El canon occidental" de Bloom y los "Diarios" de Gil de Biezma. Bloom es un genio, aunque demasiado americano para mi gusto. Y de Gil de Biezma qué vamos a decir a estas alturas, pues que vino a llevarse la vida por delante, como tiene que ser.

Eso me pasa por tener amigas cultas, sensibles e inteligentes en todas partes, que me dan conversación.

(Y aprovechando que ando por este Paraíso, mañana lunes me entrevistan en directo en una radio de aquí para hablar de mi obra. Será a las 10.30 h, una hora más tarde en la Península, y se puede seguir en Internet en esta página: http://radiorealejos.blogspot.com.es/, por si os apetece escucharme a mis amigos).

sábado, 27 de agosto de 2016

Escribo porque vivo en armonía con el mundo.

Escribo porque soy feliz y estoy enamorado y juego con mi gatita Ana cuando me despierta por la mañana. Escribo porque me gusta que los niños coman pasteles y jugar y reír con ellos y cruzar la calle a ese ciego que te pide ayuda y pararme a escuchar a los músicos callejeros y levantarme de mi asiento del autobús y el Metro para que se sienten los viejos y las mujeres embarazadas.

Escribo porque busco la belleza de la vida, de la música, del arte, de la literatura, del pasado y el presente. Escribo porque existieron Homero y Dante y Shakespeare y Kant y Goethe y Nietzsche y Bach y Mozart y Beethoven y Wagner y Mahler.

Escribo porque quiero que me quieran, pero sobre todo porque quiero querer.

Escribo porque me gusta reír y sonreír y comer y beber y viajar y bailar y hablar y escribir. Escribo porque me gusta escribir.

Escribo porque me gustan los trajes y las pajaritas y los vaqueros raídos y los pantalones cortos y los jerseys deshilachados y las sandalias.

Escribo en contra de los xenófobos, de los homófobos, de los machistas, de los que se creen dueños de los demás, de los que hacen guerras por motivos económicos y políticos y religiosos. En realidad no escribo contra nadie sino a favor del bien común.

Escribo porque a mi madre le gustaba que escribiera. Escribo para ella, todavía sigo escribiendo para ella.

(Y porque existe París, un lugar de continua inspiración para mí. La fotografía es de un Sena que anochecía cuando fui a dar una conferencia allí esta primavera).

viernes, 26 de agosto de 2016

"He Loves and She Loves".

Como es viernes, uno de los "Cuentos de los otros".

Esta vez no es que la música esté dentro del cuento, es que es el cuento.

(Esta canción de Gershwin también la usó Woody Allen en "Manhattan" en una historia parecida. Nunca he visto mejor a Audrey Hepburn y Fred Astaire bajo la dirección de un genio como Stanley Donen).
 http://revistatarantula.com/he-loves-and-she-loves/



 

jueves, 25 de agosto de 2016

La vida fluye sola, llena de casualidades, como diría el filósofo del XVIII John Locke.

Siempre llevo un libro en el bolsillo de la chaqueta, desde que era un adolescente. En la manifestación de Madrid contra la invasión de Irak iba con "Una habitación propia", de Virginia Woolf. En aquel tiempo había decidido estudiar la obra de la escritora británica. "Al faro", "Las olas", "Orlando" y "La señora Dalloway" son novelas a la altura de Joyce que no me cansaré de aconsejar a mis amigos y alumnos.

Entre las amigas que vinieron a la manitestación había una que se mostró muy interesada en el ensayo de Woolf que defiende la independencia de la mujer, sobre todo económica, y se lo regalé mientras cenábamos en el restaurante Lateral de la calle Fuencarral (también me distingo por regalar, rápidamente, los libros que llevo en el bolsillo de la chaqueta). Semanas después me enteré de que se había separado.

En el grupo de "Bloommsbury" (tan bien estudiado por Ana María Navales) los dos genios eran Johh Maynard Keynes y Virginia Woolf. Esa época de los años 20 en Londres se la he contado muchas veces a mis alumnos. Keynes ha sido el mayor genio de la economía y un defensor de su rostro humano. He dado infinidad de conferencias sobre este economista, la última esta primavera en la Universidad Rey Juan Carlos.

Ayer la escritora Juana Vázquez Marín, gran amiga, se refirió al glamour que me rodeaba y hace unos días también me habían llamado esnob, así que he buscado una fotografía con pajarita de esa conferencia que parece un pase de modelos (sacada por Silvia López) y luego he descorchado una botella de champán.

Porque Locke siempre tiene razón.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Consejos de una escritora madura a un escritor más joven.

Uno de los muchos efectos positivos de escribir "La paz de febrero", de la que hablé ayer, fue que me permitió conocer a la escritora zaragozana Ana María Navales. Un día sonó el teléfono; era Ana, que acababa de leer la novela. No nos conocíamos, pero estuvimos hablando dos horas.

Ana María Navales fue novelista, poeta, profesora universitaria, ensayista y pasará a la historia de nuestra literatura por haber escrito uno de los libros de relatos más hermosos que he leído, los "Cuentos de Bloomsbury", inspirados en Virgina Woolf y su mundo. Lamentablemente, falleció demasiado pronto y lo único que yo pude hacer fue presentar su novela póstuma en la librería Rafael Alberti ("El final de una pasión", Bartleby, 2012), también sobre Blommsbury, junto a su pareja Juan Domínguez Lasierra y Marta Agudo.

Y dedicarle una de mis novelas.

Aún recuerdo aquellas tardes caminando ambos, lentamente, como si el tiempo no existiera, por la Gran Vía hablando de Borges, Paz, Salinas, Sthendal, Galdós, es decir de literatura, que es otra forma de llamar al amor. O en la estación de Atocha esperando a que saliera su tren de vuelta a Zaragoza.

Lo que más valoro de Ana son sus consejos. Solo debes escribir y publicar, Justo, si verdaderamente tienes algo que decir, me decía. No escribas solo por escribir o para presumir de que eres escritor, añadía. Nunca dejes de leer ni estudiar para que merezca la pena leer tus obras. Sé humilde, acepta los consejos de los viejos escritores, que saben más que tú, y corrige todo lo que tengas que corregir. Solo así se producirá el pacto con el lector y este te seguirá, te admirará y te querrá.
Me hago mayor, amigos, porque empiezo a echar de menos a demasiadas personas inteligentes.



martes, 23 de agosto de 2016

Crítica de Juristo a "La paz de febrero" en el Cultural del ABC.

"Esta novela deja una impresión similar a la que nos asaltó cuando en su día nos topamos con narraciones como "El extranjero", "Retrato del artista adolescente" o muchas que tenían las buenas cualidades de la literatura norteamericana de entreguerras, tiempo de invención de antihéroes difíciles de olvidar y que han condicionado el modo de mirar y de tratar a los antiguos modelos narrativos".

Comenté el otro día a algunos amigos de esta red social que buscaría esta crítica de Juan Ángel Juristo en el Cultural del ABC a una novela que escribí "contra" la Guerra de Irak, una de las invasiones que, es posible, todavía continúe teniendo repercusiones en la actualidad.

Un 15 de febrero del año 2003 hicimos en Madrid una manifestación inmensa contra esa invasión. Ahí comienza la novela y por eso lleva ese título, porque pedíamos "Paz".

La acuarela de portada es del artista salmantino Antonio Zaballos y el título de la crítica de Juristo "De las lágrimas negras" es el del disco de El Cigala y Bebo Valdés, ya que esa música es la que se escucha a lo largo de la novela. También se escucha la ópera de Purcell "Dido y Eneas", que está detrás de la relación entre Luis y Natividad, los protagonistas.

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/cultural/2007/05/19/016.html


domingo, 21 de agosto de 2016

Amor y humor...

Estas son las dos palabras mágicas para ser feliz, según Javier, mi admirado cura vasco, una de las personas que más quiero y que, como no logra convertirme, me llama siempre "santo laico".

Somos amigos desde hace más de 25 años y eso de compartir media vida convierte nuestra amistad en algo entrañable. En ese tiempo hemos vivido juntos peripecias de todo tipo, pero también alguna triste. Me conoce tan bien que cada vez que aparezco por su casa o su iglesia ya sabe cómo me encuentro con solo mirarme a los ojos.

En la foto antes de comer juntos hace poco, haciendo el ganso con su sombrero y brindando por la amistad.

Después de estar con él, siempre soy mejor persona.

El otro día la escritora Silvina Vuckovic me dedicó un poema de Borges, "Los justos".

Hablar de Borges para mí es hacerlo de alguien casi de la familia. No solo me examiné de su obra en dos asignaturas de la carrera, sino que he escrito cuentos inspirados en él y además Borges y su estela literaria son uno de los leitmotiv de mi novela "Las mentiras inexactas".

Los justos...

Leer un poema en la cama con la mujer o el hombre que amas, escuchar uno de los últimos cuartetos de Beethoven, volver a jugar al ajedrez como cuando eras joven, regar los jardines de las casas abandonadas, escuchar a ese señor que te para por la calle porque se le ha olvidado el reloj de la vida, viajar como Stevenson con los ojos abiertos, escribir al amanecer una frase nueva o un párrafo entero con todas las consecuencias, escribir una mirada, unos ojos, una pasión, escribir el vuelo sin destino de una mariposa, escribir la canción perdida en el vestido de la primera chica que abandonaste. Escribir mientras besas, mientras amas, mientras amanece...

viernes, 19 de agosto de 2016

jueves, 18 de agosto de 2016

Mis libros en el 75 Aniversario de El Corte Inglés...

Como no sé freír ni un huevo, a veces compro la comida preparada en este centro comercial cuando estoy solo, aunque eso sí abro con mucho estilo las latas de fabada Litoral, cocido madrileño, lentejas, calamares en su tinta, pulpo a la gallega, sardinas en aceite y en tomate, berberechos, mejillones, espárragos, callos a la madrileña, etcétera.

Tampoco se me da mal descorchar botellas de vino y champán.

Lo interesante es que algunos de mis libros puedan comprarse también en El Corte Inglés, junto a la comida y la bebida.

¿Es o no digestiva y literaria la vida?

https://www.elcorteingles.es/bio/justo-sotelo/

(En la promoción me han quitado el doctorado en literatura y uno de mis másteres, pero, en fin, nadie es perfecto, ni siquiera este centro comercial donde se está tan a gusto en verano subiendo y bajando por las escaleras mecánicas. A cambio recogen las palabras del crítico Juan Ángel Juristo cuando comparó mi novela "La paz de febrero" con obras de Camus y Joyce).

miércoles, 17 de agosto de 2016

Hablando de escritores y su futuro.

Hablando de escritores y su futuro...

Ya se ha cumplido un año de la "nueva" Junta Directiva de la Asociación de Escritores de España (ACE), de la que formo parte.

A partir de septiembre estrenamos sede en un sitio espléndido de Madrid, el espacio cultural del Matadero, un lugar envidiable que terminará equiparándose al Pompidou de París y el Barbican de Londres.

Manuel Rico, nuestro presidente, ha escrito un estupendo artículo hablando del futuro, que espero que os guste a mis amigos:

http://acescritores.com/ano-despues-la-ace-una-entidad-uti…/

(En la foto de hace unos meses con algunos miembros de la Junta en la antigua sede).

martes, 16 de agosto de 2016

Mientras escribo intento comprender hacia dónde va la literatura.

Eso fue lo que respondí el otro día a la escritora Marta Muñiz Rueda tras su comentario sobre mi último cuento.

Marta dijo, entre otras cosas:

"Lo mejor son los narradores paralelos (el "Justo" de la cabina y el omnisciente) y la intriga final tan bien justificada por la dualidad narrativa..."

Estamos en la época de la posmodernidad, nos guste o no. Lo único que tengo claro es que el Realismo, el Naturalismo, el Surrealismo, el Modernismo e ismos similares de los siglos XIX y XX han pasado a mejor vida.

Hubo muchos comentarios al cuento, como siempre. Reynaldo Brotons dijo que le recordaba a Carver y yo le respondí que ambos escribimos con la mayor sencillez posible, pero la mayor dificultad semántica que permita varias lecturas del texto.




lunes, 15 de agosto de 2016

Duerme el mundo para mí.

Apaga la luz y duerme el mundo para mí entre mis brazos, me dijo ella.

¿Y qué haremos con el sol?, le dije yo tras apagar la lámpara de la mesilla.

Ese déjalo encendido, susurró ella. Quiero verte cada vez que abra los ojos por la noche.

domingo, 14 de agosto de 2016

Escuchar el "Stabat Mater" de Vivalvi en Irlanda

Una obra de principios del siglo XVIII, sobre un poema escrito en el siglo XIV, en una abadía medieval irlandesa del siglo VI donde podría acompañarnos CS Lewis, es una experiencia que acaricia lo místico.

Anochece descuidadamente, como si no nos importara que se difuminaran los rasgos de los rostros ni la alegría desbordada por el hallazgo. Hace algo de viento que no impide que el contratenor pierda la voz que ha ido ganando con el tiempo y la cuerda y el bajo continuo desafinen, suspira la Historia como si supiera que no necesita justificar la belleza. Y el paulatino paso de los siglos nos avisa en apenas veinte minutos de que somos mortales.

https://www.youtube.com/watch?v=2XUC2MQ74DE&feature=youtu.be

He estado varias veces en Irlanda, pero nunca en Irlanda del Norte.

Siempre que llego a una ciudad que no conozco (como Belfast, por ejemplo), me levanto temprano y me voy a pasear por ella. Me gusta ver cómo despiertan las calles, las casas, los pájaros y oler a pan recién hecho.

La primera vez que alguien me llamó "excéntrico" e "intelectual" (las dos cosas a la vez) yo debía de tener alrededor de dieciséis años y mi único delito era llevar un libro de poesía debajo del brazo (en concreto "Arias tristes", de Juan Ramón; en esa época me dio por leer toda la poesía del mundo). Lo hizo mi joven profesora de Química de COU, empeñada en que estudiara una Ingeniería después de obtener el Premio Nacional de Bachillerato y haber sacado matrícula en todas las asignaturas.

Por supuesto que no le hice caso y además me pasé todas las tardes de ese verano en la Filmoteca Nacional viendo películas de Hitchcock, Godard, Hawks, Kurosawa, Bergman (¿cuántas veces habré visto "Fresas salvajes"?), Antonioni, Ford, Rossellini, Mizoguchi, etcétera.

El tiempo no se detiene, las ciudades despiertan, me sigue gustando pasear al amanecer con un libro debajo del brazo y, sobre todo, hacer siempre lo contrario de lo que se espera de mí.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Sobre filosofía, pintura, literatura y cine...

Anoche me dormí leyendo al filósofo francés Gilles Deleuze.

Las tres etapas de su obra se pueden resumir en el retrato de autores como Spinoza, Bergson y Nietzsche, sus obras "Rizoma" y "El Anti-Edipo" (escritas con el psicoanalista Félix Guattari) y sus estudios sobre cine.

Deleuze busca la relación entre el poder y el sujeto y se opone al platonismo y el legado filosófico de la modernidad. En ese sentido se instala en la corriente de Nietzsche.

A sus primeros cursos en la Universidad de París asisten otros filósofos, profesores de matemáticas, obreros, psicoanalistas, taxistas, locos, ladrones, toxicómanos, policías y políticos que van a escuchar un discurso diferente.

Deleuze compara su trabajo con la pintura, con el retrato. Se trata de hacer el retrato mental, el retrato espiritual, de los filósofos elegidos inspirándose en Gauguin y Van Gogh. Ambos pintores pasaron años de “horror al color” antes de entrar en él. En su opinión es lo mismo que le ocurría la filosofía. Se necesitaban años de retratos para entrar en el color.

Con los años Deleuze incorpora a sus estudios a escritores como Carroll, Joyce, Fitzgerald y Zola, y escribe dos libros sobre cine, la imagen y el movimiento y la imagen y el tiempo.

Estoy convencido de que por ese "horror al color" también tiene que pasar la literatura actual.

(Apuntes para mi novela, ya que uno de los personajes principales femeninos es dueña de una galería de arte y gran lectora de libros de filosofía, mientras escucho una canción gaélica).

martes, 9 de agosto de 2016

A veces pasear por algunas playas es hacerlo sobre otras huellas.

Eso me ocurrió el otro día al pisar la arena de una playa blanca de Dingle, al oeste de Irlanda, en el Ring of Kerry, por donde también pisó y soñó la hija de Ryan, esa Dulcinea personificada, una nueva Emma Bovary con las mismas ganas de vivir.

Sabes que Sarah Miles amaba al maestro de escuela, pero también que le fue infiel con el joven soldado mientras Robert Mitchum escuchaba a Beethoven y las tormentas eran tanto exteriores como interiores. El mar se desbordaba dentro de sus cerebros y no admitía excusas.

Quizá porque las cuestiones sobre el sexo siguen teniendo una raíz ideológica, como diría Foucault.

A veces sobre otras playas y otros cuerpos.

lunes, 8 de agosto de 2016

Sobre poetas posmodernos, jerseys deshilachados y Moet Chandon.

"Seamus Heaney fundó una sociedad de poetas jóvenes locales y tú, querido Justo Sotelo, organizas unas tertulias literarias con artistas y escritores también desde hace muchos años en diferentes lugares".

Esto dijo ayer Almudena Mestre como contestación a mi post sobre Seamus Heaney. Hablando de tertulias me viene a la memoria una de las personas más buenas, inteligentes, sabias, simpáticas e importantes para la Facultad de Filología de la Universidad Complutense que ha habido en los últimos años, Javier Del Prado Biezma.

Cuando me enteré de que él, junto a mi maestro Antonio García Berrio, había creado prácticamente la carrera de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en Madrid, que yo había estudiado, no tuve más remedio que sonreír e invitarle a la tertulia. Esto de la tertulia es un milagro y más si la integran personas como este catedrático de literatura.

En realidad toda esta historia es para decir que me gusta mucho la foto que nos hicimos hace un par de meses en la presentación de uno de los libros de mi editor Pepo Paz y la vuelvo a poner por aquí. Mira que está guapo Javier y qué pelazo tiene y hasta le perdono que se empeñe en decir que soy poeta. Menuda obsesión le ha dado con eso. Además llevo puesto mi jersey medio roto y deshilachado que me compré en Sitges y que todas las madres de mis amigas me quieren coser.

Los poetas de verdad, los que no saben hacer otra cosa en la vida y por eso trascienden su época, tienen sangre espiritual en las venas y yo en las venas como mucho tengo champán, Moet Chandon, además.

Feliz lunes, amigos. Me está esperando un "Irish breakfast".

Seamus Heaney

Pasear por Irlanda es hacerlo por las leyendas que nos devuelven a los mitos clásicos, la música gaélica, la amabilidad y las ganas de vivir de sus jóvenes. Es revivir la grandeza de Joyce y Yeats y también la necesidad de leer la poesía de Seamus Heaney (1939-2013), uno de los grandes poetas del siglo XX.

Nacido en Derry, Heaney estudió literatura en Belfast, dio clase en Dublín y fue catedrático de Retórica y Oratoria en Harvard y de Poesía en Oxford.

Recibió el Nobel de Literatura en 1995.

De él me interesa su compromiso por la paz en Irlanda y técnicamente la riqueza fonética de su poesía y la fuerza de su estructura. Muchos de sus poemas reflejan las conexiones entre las opciones personales, los dramas y las pérdidas inevitables de la vida y el papel de las fuerzas universales como la historia y la lengua. En su obra veo a William Wordsworth y John Clare, su humanismo, su amor a la naturaleza, incluso urbana.

Este es solo un ejemplo.

El metro.

"Ahí estábamos corriendo por los túneles abovedados,
tú deprisa delante, con tu abrigo de estreno
y yo, yo entonces como un dios velocísimo ganándote
terreno antes de que te convirtieras en un junco
o alguna nueva flor blanca salpicada de rojo
mientras el abrigo batía salvajemente y botón tras botón
saltaban y caían, dejando un rastro
entre el metro y el Albert Hall.
De luna de miel, luneando, ya tarde para el Baile de Promoción,
nuestros ecos mueren en ese corredor y ahora
vengo como lo hizo Hansel sobre las piedras iluminadas por la luna
recorriendo el sendero de nuevo, recogiendo botones
para acabar en una estación con corrientes de aire y luz de lámparas
cuando los trenes ya se han ido, las vías húmedas
desnudas y tensas como yo, todo atención,
por si tus pasos me siguen,
pero antes muerto que mirar atrás.
De "Station Island". (1984)

Versión de Vicente Forés y Jenaro Talens.

viernes, 5 de agosto de 2016

miércoles, 3 de agosto de 2016

Hay ángeles que escriben una literatura espléndida y además comprometida socialmente.

Habría que empezar por decir que los ángeles existen y no solo porque lo dijeran Rilke en sus Elegías y Wenders en su película "Cielo sobre Berlín". Yo he encontrado uno este año.
Se llama María Rodríguez Velasco.

Hace un tiempo hablé de ella como actriz. Ahora me apetece referirme a ella como psicóloga y educadora de niños (una de las profesiones más hermosas que conozco).

Además es un modelo para los jóvenes y lo demuestra con sus preciosos relatos, ya que es mejor escritora de lo que ella misma cree. Yo lo tengo claro, y no lo digo solo como doctor en literatura. Su fraseo es limpio, delicado, profundo, no evita las metáforas ni las consecuencias de los sueños. Porque María sueña mucho. Lo hace con los sonidos del cine, de la poesía, de la música.
Se lo digo muchas veces a mis alumnos. Son la generación más preparada, democrática y solidaria de la historia de este país. España está llena de Marías que, en torno a los treinta años, luchan por un mundo mejor, como hace ella en su último texto que ha publicado en Escena Godot (Max, de Bartleby Editores): "Pido perdón".

http://www.escenagodot.com/blogs_autor/125-pido-perdon

(Esta foto suya es una de mis preferidas. Es de las primeras que le hice, junto a la mítica actriz Margarita Xirgú en el teatro romano de Mérida. Xirgú esboza el gesto de Medea cuando Jasón la abandona. María me mira a mí como si estuviera viendo sobre mi cabeza revolotear a las cigüeñas que volaron sobre el teatro en 1933, al terminar la representación de Medea impulsada por Unamuno).


martes, 2 de agosto de 2016

Una entrevista sobre Murakami

Salgo de la catedral de Saint Patrick de Dublín, de rendir pleitesía a la tumba de Jonathan Swift, al que tanto debemos los escritores, y ni siquiera he recorrido cincuenta metros cuando me encuentro de sopetón con una pareja de ex alumnos de hace seis o siete años.

Están en Cork perfeccionando su inglés y han venido a Dublín a pasar unos días. En un momento de la conversación ella saca de su bolso mi ensayo sobre Murakami.

Ambos son amantes del escritor japonés y cuando vieron en Linkedin que su profesor había escrito un libro sobre él, no dudaron en comprarlo. Este hecho casual y otros similares que me están ocurriendo confirman que es uno de mis libros que más repercusión está teniendo, como diría el filósofo francés Bachelard.

Les hablo de las entrevistas que me han hecho sobre el libro y me dicen que entrarán en Youtube para verlas. Les digo que hay una que me resultó especialmente agradable y divertida, la que me hizo el periodista Lorenzo Rodríguez.

También les comento que ya van diciendo las malas lenguas que se me está quedando cara de Murakami, de tanto hablar de él. Mi alumna sonríe y dice que yo soy más guapo. Su novio frunce el ceño y yo lanzo una carcajada.

Luego los tres echamos unas risas y unas pintas de cerveza.

(En esta ocasión no me invitan a champán, como me ocurrió hace no mucho en Las Palmas con otra pareja de ex alumnos, pero, bueno, nadie es perfecto, que diría nuestro dios Billy Wilder).

Este es el link de la entrevista de TV:

https://www.youtube.com/watch?v=ulyC4iYCMRk

lunes, 1 de agosto de 2016

"Eres más poema que poeta, lo que siempre le hubiera gustado ser a Gil de Biedma".

Así me definió ayer M Jesús Egmont en mi último post, refiriéndose a la famosísima frase del poeta de Barcelona, lo que me hizo reflexionar unos minutos. Sinceramente, no creo que merezca ese halago. Por supuesto que no soy poema y además no me considero poeta, tan solo un narrador de historias, un contador de sentimientos y sensaciones.

Si algo tiene sentido en la vida es ser "poema" para los demás, para los que alguna vez se han tronchado en la vida (como diría un maravilloso personaje de Murakami en "Tokio blues"), para los que sufren penalidades por razones económicas, políticas, de sexo, raza, religión.

Ser poema es la caricia cada amanecer de la pequeña mano de tu hijo.

Ser poema es ese estado del alma cuando te doy las buenas noches.

Ser poema es resumir la vida en el amor, la belleza, la música, el vuelo libre de los pájaros.

Ser poema es llegar a la morada de Juan de la Cruz y Teresa de Jesús.

Ser poema es lo más cercano a ser dios.

(La foto es del fuerte de la Edad de Hierro del que hablaba en mi último cuento, "Innisfree", al oeste de Irlanda, y donde él y ella desaparecen del tiempo para ser uno subidos a una bicicleta mientras empieza a llover, ya que el agua es el símbolo sexual por excelencia).