domingo, 30 de octubre de 2016

Mis amigas, Bolaño y yo.

Una amiga me dice que solo escribo para las mujeres, otra que soy un don Juan, otra más que soy un librepensador. Otra amiga me pide que hable de Bolaño.

Y mi cabeza lo mezcla todo. Así que me pongo a escribir por aquí mientras me tomo el primer café de la mañana.

Bolaño es un buen escritor que me ha hecho pasar unos ratos estupendos. Es como Cortázar, pero más de andar por casa, más ingenuo, menos intelectual. La fluidez de su escritora es asombrosa. Me fascina la ausencia de barroquismo formal de sus novelas y cuentos y las ganas de jugar con el lenguaje y con la vida. Bolaño es como ese amigo que todos hemos tenido en la juventud que a fuerza de hablar de literatura acaba convirtiéndose en la mismísima literatura.

Seguramente le encantaría que dijeran de él que es un librepensador y que solo escribe para las mujeres. Y por supuesto que era un don Juan.

Alguna vez me han dicho que me parezco físicamente a él; los dos somos igual de feos.


Amanece.

Escucho a Mozart, leo a Keats, me apetece escribir y estás tú.

La vida no es otra cosa.

(Ya lo decía Goethe, pero es que de él he aprendido muchas cosas).

jueves, 27 de octubre de 2016

"Eyes Wide Shut".

El otro día leí en Facebook que toda mujer convive con los fantasmas de sus relaciones pasadas.

Él buscó su mirada, pero ella no levantó la vista del iPad. Estaba interesada en la evolución del Ibex-35. No se fiaba de la situación del mercado de valores. Había apostado por las "eléctricas" en unos tiempos de crisis económica y convenció a su empresa para realizar una operación arriesgada. 

Hace mucho que no hacemos el amor, continuó él. Es como si hubiera pasado un siglo desde que nos vinimos a este chalé con vistas al pantano. Era tu sueño, ¿lo recuerdas? Aquí vivían tus compañeras del colegio, tus mejores amigas, esas con las que no tenías secretos. ¿Qué me decías?, levantó ella la vista unos instantes del gráfico que mostraba la cotización de las acciones. Te decía que no me importaría hablar otra vez de sexo, incluso de amor. El primer año fue maravilloso, supongo que no lo habrás olvidado. Apenas llegábamos a fin de mes, pero éramos felices y nos queríamos.

Ella lo miró con los ojos cerrados y dijo: ¿Sabes que ha aparecido el cadáver de ese director de cine en el pantano? Todo son especulaciones. Todavía se desconoce si fue un asesinato o se ahogó mientras nadaba. ¿Te acuerdas de ese tipo? Cómo podría olvidarlo, dijo él al tiempo que se encogía en la sábana y situaba la cabeza en el hombro de ella. Estuvisteis enamorados; lo sabía todo el mundo. En realidad siempre he pensado que continuabas enamorada de él. No me extraña que alguien lo matara, aunque si te digo la verdad tampoco me importa. Era un director morboso y mujeriego, un egocéntrico. A veces me pregunto cuánto dura el amor, dijo ella sin prestar atención a sus palabras y dejando el iPad sobre la mesilla. Y añadió: Quizá lo sabríamos si el amor cotizara en Bolsa.

Abrió los ojos, alargó el brazo y apagó la luz.


En la Feria del Libro de México, en la plaza del Zócalo, también han estado y se han vendido mis libros.

La semana pasada se celebró en la capital de México su "XVI Feria Internacional del Libro" -del 17 al 23 de octubre-, en la que se invitó a 13 editoriales madrileñas.

Las fotos son de Pepo Paz, el editor de Bartleby, una de las editoriales invitadas. Por ahí veo mi novela "Entrevías mon amour" y mis "Cuentos de los viernes". De ambos libros se vendieron varios ejemplares.

Yo estuve a punto de ir. A pesar de no hacerlo, siempre que ocurren estas cosas se reafirma mi idea de que la literatura es un viaje tan apasionante como inolvidable.

Es un viaje que une a las personas y a los países a través de uno de los inventos más bellos del ser humano, el libro.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Leo a Octavio Paz mientras me tomo un café.

"El mar, el mar y tú, plural espejo, / el mar de torso perezoso y lento / nadando por el mar, del mar sediento: / el mar que muere y nace en un reflejo." 

El paisaje trasciende el tiempo y el espacio y se transforma en agua salada, confundido con el cuerpo de la mujer.

El poeta termina diciéndome que nunca se ha escrito una gran historia de amor y que le gustaría hacerlo a él. Yo le respondo que siempre he preferido vivirlas antes de escribirlas. 

Nos miramos a los ojos y nos tomamos un segundo café. 

(Los versos son el primer Cuarteto de Sonetos II).

martes, 25 de octubre de 2016

El sabor de la manzana.

¿Por qué quieres ser escritor?, me preguntaba a veces mi madre cuando me veía escribir sin parar en aquellos largos veranos en la sierra. Yo debía de tener doce o trece años y hablaba mucho con ella.

Hace unos meses estuve cenando en un restaurante de Las Palmas, en el barrio de Triana, uno de los más bonitos de la ciudad, cuyos dueños resultaron ser unos ex alumnos míos de hace unos diez años.

Ayer mi lectora canaria Ana Muñoz, a la que no conozco personalmente y que ya había leído mis "Cuentos de los viernes" y "Las mentiras inexactas", caminó de nuevo por el barrio de Triana para comprar en la Librería Sinopsis mi ensayo sobre Murakami y mi novela "Entrevías mon amour".

Ser escritor es algo así como encontrar el verdadero sabor de la manzana.

lunes, 24 de octubre de 2016

Estas cosas también me parecen importantes dentro del mundo de la literatura.

A primeros de este mes nos reunimos una delegación de la Asociación de Escritores de España (ACE) con la Asociación Mundial de Escritores (PEN Club Internacional), para colaborar con ellos.

El PEN internacional fue creado en 1921. En la actualidad está embarcado en la defensa de la libertad de expresión en sectores en conflicto, la igualdad de la mujer escritora y a favor de la paz, entre otras cosas.

"La situación que vive el mundo de los literatura y, en general, el de la cultura en numerosos países, con serios recortes en materia de libertad de expresión, con persecución y encarcelamiento de escritores, a lo que se añade en Europa el aluvión de escritores refugiados que proceden de países en guerra, sin olvidar la situación generada en Turquía, hacen imprescindible que el Pen España colabore con el Pen Internacional en las campañas de denuncia y de apoyo que promueve."

http://acescritores.com/ace-colaborara-pen-internacional-l…/

domingo, 23 de octubre de 2016

Sobre "Un perro andaluz".

Era un adolescente la primera vez que vi "Un perro andaluz" (1929), de Buñuel (y Dalí), en el Museo de Arte Contemporáneo. Entonces este museo estaba un poco más arriba del Palacio de la Moncloa; luego se trasladó a Atocha para transformarse en el Reina Sofía, el museo que más me interesa de los que hay en Madrid.

Aún recuerdo la conmoción que me produjo. Aunque era un buen estudiante no lograba comprender que la idea de que la estructura del pensamiento es lingüística se había superado en el siglo XX.
Desde entonces intento saber hacia dónde van la literatura y el arte. 

Las lecturas, los razonamientos, la necesidad de pensar, de comprometerme con mi época me resultan apasionantes.

(Estaba releyendo ahora mismo "Imitación y experiencia", del filósofo Javier Gomá, Taurus, 2014, y me ha venido a la memoria el cortometraje más conocido del cine surrealista).

sábado, 22 de octubre de 2016

"Toda mujer convive con los fantasmas de sus relaciones pasadas".

El otro día paseaba por una calle de Madrid y vi la escultura de bronce de una mujer con un libro en la mano, mirando ligeramente hacia atrás.

Y no sé por qué me acordé de esa especie de aforismo de Arthur Schnitzler, el escritor austríaco que vivió entre los siglos XIX y XX y cuya novela "Relato soñado" inspiró a Stanley Kubrick su última película, "Eyes Wide Shut", tan enigmática como apasionante.

Kubrick, Schnitzler..., me encantan los hombres y mujeres que me hacen pensar.


jueves, 20 de octubre de 2016

"La estrella"

Cuando el viejo reloj de pared marcó las doce de la noche, me cogiste de la mano y me llevaste fuera. Nos tumbamos en esa roca enorme situada en uno de los extremos del jardín de tu casa.

A veces miro las estrellas desde este sitio, dijiste mientras te arropabas con una manta. Su luz siempre me dice algo, sobre los secretos que he olvidado de mi infancia, el sentido del amor y el sexo, los sonidos ocultos de la Naturaleza y el valor de las obras de arte. Es como si estuvieras en paz con el mundo, esa armonía universal de la que habla Justo Sotelo en una de sus novelas, el último escritor que he leído y al que me gustaría invitar para que observara las estrellas desde aquí.

Sonreí y cerré los ojos. Si acabas de leerlo, dije entre susurros, entonces ya está con nosotros. Seremos tres vagabundos en lugar de dos y recorreremos el mundo por el simple placer de hacerlo.  

Te miré y pensé que la luz del móvil iluminaba una de tus manos, pero me equivoqué. 

Habías atrapado una estrella.

Sobre la belleza de la lengua, de todas las lenguas.

Ayer hablaba de Saussure y su libro de lingüistica (en realidad de sus famosísimos apuntes dictados en clase en Ginebra y que sus discípulos convirtieron en libro) y hoy quiero poner un ejemplo.

El lenguaje y la lengua nos convierten en humanos y nos ayudan a ver como vemos, a sentir como sentimos, a amar como amamos, a pensar como pensamos. Por eso defiendo todas las lenguas, incluso las que se han perdido, esas lenguas muertas que, seguramente, alguna vez tuvieron un valor incalculable.

El habla es un hecho individual y la lengua un hecho social. En ese sentido me encantó que la agencia de noticias Europa Press -una de las dos más importantes de España- se hiciera eco en su día, en catalán, de la publicación de mi novela "Las mentiras inexactas", que hace unos días Google volvió a situar en mi biografía.

La noticia resultó significativa para este madrileño de Chamberí que está enamorado de Cataluña (en realidad de casi todo el mundo porque el mundo está lleno de belleza), pero reconozco que Barcelona es una ciudad encantadora, casi tanto como Madrid, el call judío de Gerona uno de mis paseos favoritos y la Costa Brava un paraíso.



miércoles, 19 de octubre de 2016

Cuando se juntan la lingüística, el mito, la historia, la literatura, el cine y la música.

Estos últimos días he estado releyendo el "Curso de lingüística general" de Saussure, que ha servido para que todos entendamos el significado moderno del lenguaje y la lengua, comparando inicialmente el latín, el griego y el sánscrito. Anoche vi en video, por enésima vez,"My fair lady", la bella película de Cukor basada en "Pigmalión" -la obra de teatro de Shaw-, interpretada por Hepburn y Harrison, que por cierto se come la pantalla.

Saussure se pregunta en la página 35 de su libro qué es la lengua (Akal, 2009, 3ª reimpresión). Y añade: "Para nosotros, no se confunde con el lenguaje (...) Es a la vez un producto social de la facultad del lenguaje y un conjunto de convenciones necesarias, adoptadas por el cuerpo social para permitir el ejercicio de esta facultad en los individuos".

Shaw fue un socialista fabiano que seguía las ideas del general romano Fabius "Cunctator" en el sentido de conseguir un mundo más justo, pero sin grandes revoluciones, algo similar a lo que defendía el grupo de "Blommsbury", también en Inglaterra, de la mano de Keynes, Woolf y otros intelectuales y artistas, que vivían cerca del Museo Británico y que empezaron a reunirse en casa de Virginia, en uno de los barrios que más me gustan de Londres. En ese grupo también estuvieron Russell, Carrington, Wittgenstein, Fry, Bell, Grant, etc.

(Hablo muchas veces a mis alumnos de ellos y siempre les digo que me hubiera gustado conocerlos. En España lo más cercano que tuvimos fue la Residencia de Estudiantes -en la Colina de los Chopos, como decía JRJ, junto a los Nuevos Ministerios- donde estudiaron Dalí, Lorca y Buñuel, y que cerró la Dictadura, como tantas cosas.

Pues bien, "Pigmalión" se basa en el conocido mito relatado por Ovidio y, lo mismo que en "My fair lady", la tesis de Shaw explica que la única diferencia entre unas personas y otras consiste en un idioma, una prosodia, un vocabulario y unas ropas, una manera de andar y de mover los brazos.

Me quedé un rato pensativo tras ver la película, recordando a Saussure y Shaw, y en cierto momento empecé a silbar, bajito, la deliciosa canción de Hepburn, cantada por ella misma, aunque la doblaran en la película.

https://www.youtube.com/watch?v=RbebD653agE

martes, 18 de octubre de 2016

lunes, 17 de octubre de 2016

¿Por qué repito siempre que ser escritor es maravilloso?

Esta es otra crítica de mi novela "Las mentiras inexactas", por parte de la nueva tertuliana Ana Bustamante (la última "chica Sotelo", como se autodenominó graciosamente ella misma, por comparación con las chicas Almodóvar y Amenábar), con la música del disco "Thick as a brick", de Jethro Tull, que es la banda sonora de la novela.


"Reseña.
Justo Sotelo: Las mentiras inexactas (Izana editores , 2012)
Por Ana Bustamante, octubre 2016.

Poco puedo aportar que no hayan dicho ya con críticas y comentarios mucho más profundos e inteligentes. Pero bueno, lo prometido es deuda y como "chica Sotelo" no me queda otra.

Mi reseña (más bien opinión), obviamente, es desde el punto de vista de una humilde lectora. Le pido al autor que no me analice demasiado y sea Justo conmigo.

Si empiezo diciendo que me ha gustado mucho sería una mentira inexacta; no me ha gustado, la verdad que no, a mí me ha encantado, qué susto eh?

Como es la primera vez que hago esto, me permito la licencia de comenzar por el final. Cuando terminas de leer la novela, la sensación que deja es de necesidad. Necesidad de seguir leyendo, necesidad de seguir aprendiendo, necesidad de una segunda parte y necesidad de que la literatura no muera.

"Las mentiras inexactas" cuenta una historia de amor, pero no sólo del amor entre dos personas, Nora y Sergio, también se describe y se percibe el amor de múltiples formas, amor por la música, la poesía, la pintura, el cine, por el arte en general, amor por la historia y por algo tan maravilloso como la amistad. Habla sobre muchos valores y muchas miserias, casi todas las que componen la vida. Y la cuestión principal, ¿cuál es el futuro de la novela? Una pregunta que flota en el aire de principio a fin y que hace que el lector se involucre y piense sobre ello.

La trama se desarrolla en una librería muy antigua de Madrid, en una plaza que lleva mi nombre. Es el punto de encuentro, un lugar lleno de encanto, por donde han pasado personajes célebres de la historia y con libros y recuerdos cargados de luz.

Mientras leía yo estaba allí sentada, oliendo todos esos libros, fumando todos los cigarros que estaban a mi alcance y disfrutando de la vida de cada uno de los protagonistas. Personajes que aparecen y desaparecen, y a los que el autor describe de manera genial. Personas muy diferentes, con vidas distintas, pero unidas por la misma pasión y admiración hacia el arte y hacia Daniel y Sergio, padre e hijo, dueños de la librería. Creo que ambos representan el pasado, presente y futuro de todo... de la vida, de la literatura y de la historia. Por eso cada personaje tiene su propia visión de ellos, convirtiéndolos en parte esencial de sus propias existencias.

Personalmente, durante toda la lectura, esperaba y deseaba que Daniel apareciera en cualquier momento, me gustan los finales felices, aunque la vida a veces sea un drama.
El autor también nos pasea por las calles de mi amada ciudad, lugares y rincones de Madrid perfectamente descritos, donde se recrean los sentimientos. Porque en la vida en general, y en esta novela en particular, no basta con ver, hay que saber mirar, y Justo nos invita a hacerlo.

Soy una romántica empedernida por lo que he sido Nora durante toda la historia, no podía ser de otra manera, estaba destinada a enamorarme de Sergio y deseaba que me besara desde el minuto uno. Y he sido Nora no por su inteligencia, ni porque yo sea profesora de la Universidad, he sido ella porque me he sentido identificada en muchos aspectos y porque cuando leo no tengo esa capacidad intelectual para diferenciar y analizar si es o no una obra posmoderna. Yo soy piel y sentimientos y necesito formar parte de eso que leo, me acomodo siempre donde quiero, para eso sirve también la literatura no?, para vivirla desde dentro o desde fuera. Las "Mentiras inexactas" te permiten ser lo que quieras, porque esta novela abre la mente y despierta la imaginación.

A través de sus protagonistas, Justo nos habla de los mundos paralelos, esos mundos que nos rodean y que en las "Mentiras" rozas con los dedos. Ficción y realidad. ¿Hay algo más hermoso?

¿El futuro de la novela? ¿Quién tiene la respuesta? Supongo que dependerá de las ganas que tengamos de vivir sin que nos quiten la oportunidad de soñar.

Si todavía alguno no ha leído "Las mentiras inexactas" os invito a que no tardéis demasiado, lo vais a disfrutar. Dejo algunas frases para que no lo penséis más y salgáis a comprarla:
"Lo imprescindible para ser feliz no es el lugar donde se vive sino las personas que nos rodean" (pag 40).
"Los sitios están donde tu estás" (pag 67).
"Cada cual lleva una novela escrita en la frente; lo que diferencia unas de otras es la forma de narrarlas" (pág 138).
"Nunca deberíamos ser sólo los límites de nuestro lenguaje" (pág 231)".

jueves, 13 de octubre de 2016

"Vértigo"


La primera vez que quedamos ella llevaba unos zapatos de charol, rojos, de punta redonda, sin tacón. Lo más curioso fue comprobar que, mientras caminábamos, me veía reflejado en su superficie. Primero distinguí una sombra, en seguida surgieron los rasgos de mi rostro. Era como si las calles de Madrid se hubieran llenado de espejos.

Un día desapareció de mi vida. Ni siquiera se despidió. Fui varias veces a su casa, toqué en la puerta, la llamé por teléfono, le envié mensajes, pero no respondió. Al final del túnel seguía habiendo oscuridad. Una noche encontré su foto en Facebook, en el post de un amigo común. Vestía los mismos zapatos del primer día. Parecía con ganas de hablar, a mí o a quien mirara esa foto al otro lado de la pantalla. Se la notaba feliz. Era como si acabara de hacer el amor o estuviera a punto de hacerlo. Luego apareció en compañía de otros hombres y mujeres, calzando siempre zapatos de charol, rojos y negros. A las pocas semanas dejé de verla en Facebook. La busqué en la biografía de mis amigos, incluso en la de los conocidos con los que hubiera podido mantener una relación esporádica, y de nuevo mis intentos resultaron infructuosos.

Unos meses después empecé a salir con una mujer que no se parecía a ella, pero que llevaba zapatos del mismo estilo. El problema es que ya no veía mi rostro reflejado en ellos, ni siquiera en los espejos de mi casa.







 

martes, 11 de octubre de 2016

Crítica de la escritora Marta Muñiz a "Las mentiras inexactas".

"Y el amor que nos salva. Al final, siempre será el amor".

Mi última novela publicada ha tenido muchas críticas y recensiones, en papel, TV y radio. Este martes Marta Muñiz Rueda escribió la última y me la envió (ayer estuve todo el día de aviones y retrasos en aeropuertos, así que la recojo hoy para mis amigos).

Mi admiración hacia ella es grande. Marta escribe narrativa y poesía, compone música, es profesora, una excelente crítica literaria, madre de dos niños preciosos y gran amante de su marido (lo ha pasado mal en las últimas semanas y desde aquí va mi cariño para toda su familia). Porque Marta es mi amiga y eso que solo nos hemos visto una vez.

Como digo siempre, aunque la obra del escritor solo tenga un "lector implícito" habrá merecido la pena escribirla.

LAS MENTIRAS INEXACTAS - JUSTO SOTELO (Izana, 2012).

Por Marta Muñiz Rueda.

"Acabo de terminar una de esas novelas que te dejan en la boca un sabor agridulce y te dibujan en la cara una sonrisa inconsciente que más tarde se descompone en sueños.

"Las Mentiras Inexactas" narra una historia de amor entre un hombre joven, Sergio Barrios, librero y lector entusiasta de novelas, y una mujer madura, Nora Acosta, heredera de la sensibilidad y la sensualidad de otra Nora, Norah Lange, la excéntrica pelirroja que cautivó a Borges y a Girondo, aunque terminó eligiendo a este último como pareja definitiva. Una mujer que conoció la literatura argentina de vanguardia y que escribió poemas y novelas realmente interesantes. (Personalmente agradezco como mujer lectora y escritora que Justo reivindique mediante sus personajes femeninos la labor de muchas autoras que no tuvieron fácil en su época escribir un género tan masculino históricamente como la novela).

Nora Acosta es una profesora universitaria que realiza, en ese momento, un estudio sobre el futuro de la literatura: el impacto de la novela posmoderna en nuestro presente literario, la influencia de Internet y las redes sociales en la difusión de los textos. ¿Acabará el ebook o libro electrónico con el libro en papel?

Creo que Justo Sotelo, que es por sí mismo un personaje secundario en "Las Mentiras Inexactas", se plantea también estos interrogantes; de hecho, la novela en sí es un acto de amor hacia la literatura.

Los personajes son pequeñas piezas de un mosaico que representa con encanto a la bohemia madrileña. Recuerdan a los protagonistas habituales de las películas de Woody Allen; también hay ecos, en mi modesta opinión, del mundo que rodeaba a Horacio Oliveira en "Rayuela" de Cortázar. Hombres y mujeres que meditan sobre la soledad, el amor, el tiempo, la sociedad que los rodea... Con la particularidad de ser espíritus más castizos, más nuestros, en sus palabras y en sus actos.

A través de ellos y de esa librería antigua en la que se conocen, se encuentran y se aman -un lugar mágico que es un ecosistema particular para el grupo-, el autor reflexiona sobre lo que de verdad le apasiona: la literatura. Y es ella la principal protagonista. A través de la novela y la poesía, todo el que acude a su llamada obtiene su propio alivio, su ansiada salvación.

Los mundos paralelos, los pasadizos interiores que tanto cautivan a Justo, la influencia innegable de Murakami, pasean por sus páginas animándonos a creer en la magia y rompiendo las coordenadas espacio-tiempo, cuestión habitual en la literatura de nuestra época.

Pienso que Justo Sotelo ha entregado gran parte de sí mismo a sus personajes a través de diferentes desdoblamientos: es un hombre joven, rebelde e ilusionado en la piel de Sergio Barrios, es un hombre atractivo y maduro en el personaje del padre, de Daniel (Justo parece admirar de un modo especial la figura paterna y nos contagia esa adoración legítima) y es el amante incondicional de la literatura en el alma de Nora, que recoge sus propias reflexiones.

Protagonistas inolvidables, secundarios imprescindibles, como Albertina, un merecido homenaje a Ernestina de Champurcín, poeta del 27 a quien Justo devuelve el reconocimiento que siempre debió tener.

Amorós es otro secundario lleno de ternura, el eterno enamorado sin fortuna, a medias entre galán y trovador.

Justo Sotelo posee un estilo narrativo propio, coloquial y cercano en los diálogos, técnico en sus tesis y divagaciones, poético en los estilos indirectos y en las descripciones, magistral y conmovedor.

Leer "Las Mentiras Inexactas", esas historias que habitan en nuestra vida, de un modo consciente o en un mundo onírico, resulta una experiencia necesaria para adentrarse en la novela que definirá la posmodernidad.

Literatura del siglo XXI, llena de pasadizos subterráneos que proponen múltiples viajes e interpretaciones. Así el lector tiene la última palabra en esta retroalimentación del pensamiento.
Y el amor que nos salva. Al final, siempre será el amor".

(La foto es del año pasado en León. Me gusta porque veo a Esther, Ena, Carlos, Asier, Felipe y otros amigos. En esta ocasión no la hice yo, sino Marisa Gordón).




viernes, 7 de octubre de 2016

"Ofelia"

Como es viernes, uno de los "Cuentos de los otros".

(A partir de uno de los cuadros que más me han obsesionado en mi vida).

http://revistatarantula.com/ofelia/

jueves, 6 de octubre de 2016

La vida puede ser como una película de Woody Allen

La vida puede ser como una película de Woody Allen.

Cuántas veces hemos visto películas suyas donde se juntan escritores, pintores, músicos y otros artistas en fiestas, conciertos o exposiciones en Manhattan.

Eso fue lo que pasó ayer por la noche en la galería de arte "Eka and Moor", en el centro de Madrid. Es verdad que Madrid no es Nueva York, pero la sensación de vivir una película creo que es la misma.

Entre otros artistas, exponía mi amiga Johana Roldán Lorente. Y allí estuvimos Silvia López, José Zurriaga y yo acompañándola. En las fotos, delante de los cuadros de Johana, también aparece otra artista fantástica que conocimos en la sala, Laurita Photoadict.

(En esa misma galería José y yo conocimos el año pasado a otros dos pintores, que eran amigos de Facebook, Ana Ráez y José Luis Garcia Fincias).

Cómo me gusta rodearme de arte y de personas que miran la vida de forma distinta, ni mejor ni peor, pero de otra manera a la habitual.

"Fotogramas"

Como es viernes, uno de los "Cuentos de los otros".

(Porque las personas nos pertenecemos las unas a las otras).

http://revistatarantula.com/fotogramas/


Cuando una lectora

Cuando una lectora que no conoces personalmente compra tu libro y describe el proceso de la compra con gracia y cariño, solo puedes pensar que esto de ser escritor tiene mucho encanto.

Ana Bustamante Martin-Romo se acercó hace unos días a la Casa del Libro de la Gran Vía de Madrid a comprar una de mis novelas:

"Aquí me hallo, de peregrinaje por la Gran Vía. Desde las 7,30 de la mañana con los taconazos puestos. En el andén de Alonso Martínez, he tenido que cambiarme de sandalias, las he sustituido por otras más cómodas y 10 cm más bajas. 

Eran las 19,45 y pensaba que cerraban a las 20. Y yo corría y corría, llego tarde, llego tarde. Porque, sí, siempre llego tarde a los sitios.

Nada más entrar en la Casa del Libro, comienza el ritual. El olor a libro nuevo me encanta, me trae recuerdos de mi infancia, del colegio. Me recreo y paseo despacito por la tienda, necesito llenarme de ese olor. Busco las estanterías de narrativa y ya los libros empiezan a cortejarme, no todos, no te creas, algunos miran para otro lado, serán creídos!!!!! Encuentro 3 que están muy juntitos, se quieren venir conmigo, pero este mes no me llega el presupuesto, entre la vuelta al cole y demás....

Están tan juntitos y yo veo tan poquito, que apenas alcanzo a distinguir bien los títulos. La estantería está algo alta para mi 1,57 de talla, así que estiro el brazo e intento coger uno, sale resplandeciente hacia delante y digo, ¡este se quiere venir conmigo!, peroooooo.... el que está a su derecha le adelanta hábilmente y aparece en mi mano, sin darme casi ni cuenta.

Y claro, ya me ha tocado, siento la textura de sus tapas, se amolda a mis dedos y ciegamente y sin pensarlo ya me entrego. Le doy la vuelta, uufff menos mal que es de Justo Sotelo.

Esta noche comienzo a disfrutarlo. Espero que algún día el autor me lo dedique en persona. Me han dicho que es un tío muy majo, cercano y simpático".

Hasta aquí el relato de Ana.

Lo primero que pensé al leerlo es lo que habrían sentido Borges, Balzac, Sterne, Cervantes, Dante..., si se hubieran encontrado en su día a lectoras como ella.

Quizá la hubieran invitado a champán.

Un libro de la escritora Almudena Sánchez.

De la presentación "en sociedad" de la estupenda escritora Almudena Sánchez (Palma de Mallorca, 1985) y de cómo su libro se quedó en el bolso de una señora que acababa de conocer.

El viernes pasado me acerqué a la presentación de "La acústica de los iglús", en la Librería Cervantes y Cía de Madrid. Almudena es amiga desde hace tiempo en Facebook. Me interesan sus post e inteligentes reseñas.

Su primer libro de relatos publicado (Caballo de Troya) es de gran calidad, nada previsible. Habla de las cosas importantes de la vida, la claustrofobia que sienten algunos de sus personajes, la incidencia de la música, el sexo y la amistad. Me ha interesado la originalidad del "punto de vista", oblicuo, instalado en lugares poco transitados por la literatura.

El estilo es cuidado, sin exceso de florituras, con frases lógicas y rigor semántico y simbólico, que es lo que más aprecio.

El acto de presentación estuvo bien, aunque yo me dediqué a leer varios de los relatos sentado en la última fila. Y menos mal que lo hice porque después me fui de cena y el libro terminó en el bolso de una señora que me presentaron en la puerta del restaurante. No recuerdo cómo fue a parar alli, a pesar de que solo me bebí un par de vinos y una cerveza. Al día siguiente me llamaron para decírmelo.

Al final, todo es literatura.

Hacíamos el amor compulsivamente.

"Hacíamos el amor compulsivamente. Lo hacíamos deliberadamente. Lo hacíamos espontáneamente. Pero sobre todo hacíamos el amor diariamente. O en otras palabras, los lunes, los martes y los miércoles hacíamos el amor invariablemente. Los jueves, los viernes y los sábados hacíamos el amor igualmente. Por último los domingos hacíamos el amor religiosamente. O bien hacíamos el amor por compatibilidad de caracteres, por favor, por supuesto, por teléfono, de primera intención y en última instancia, por no dejar y por si acaso, como primera medida y como último recurso.
Hicimos el amor por ósmosis y por simbiosis: a eso le llamábamos hacer el amor científicamente. Pero también hacíamos el amor yo a ella y ella a mí: es decir recíprocamente.
Y cuando ella se quedaba a la mitad de un orgasmo y yo, con el miembro convertido en un músculo fláccido no podía llenarla, entonces hacíamos el amor lastimosamente. Lo cual no tiene nada que ver con las veces en que yo me imaginaba que no iba a poder, y no podía, y ella pensaba que no iba a sentir, y no sentía, o bien estábamos tan cansados y tan preocupados que ninguno de los dos alcanzaba el orgasmo. Decíamos, entonces, que habíamos hecho el amor aproximadamente. O bien a Estefanía le daba por recordar las ardillas que el tío Esteban le trajo de Wisconsin y que daban vueltas como locas en sus jaulas olorosas de creolina, y yo por mi parte recordaba la sala de la casa de los abuelos, con sus sillas vienesas y sus macetas de rosasté esperando la eclosión de las cuatro de la tarde, y así era como hacíamos el amor, nostálgicamente, viniéndonos mientras nos íbamos tras viejos recuerdos.
Muchas veces hicimos el amor contra natura, a favor de natura, ignorando a natura. O de noche con la luz encendida, mientras los zancudos ejecutaban una danza cenital alrededor del foco. O de día con los ojos cerrados. O con el cuerpo limpio y la conciencia sucia. O viceversa. Contentos, felices, dolientes, amargados. Con remordimiento y sin sentido. Con sueño y con frío.
Y cuando estábamos conscientes de lo absurdo de la vida, y de que un día nos olvidaríamos el uno del otro, entonces hacíamos el amor inútilmente. Para envidia de nuestros amigos y enemigos, hacíamos el amor ilimitadamente, magistralmente, legendariamente. Para honra de nuestros padres, hacíamos el amor moralmente. Para escándalo de la sociedad, hacíamos el amor ilegalmente.
Para alegría de los psiquiatras, hacíamos el amor sintomáticamente. Y sobre todo hacíamos el amor físicamente.
También lo hicimos de pie y cantando, de rodillas y rezando, acostados y soñando. Y sobre todo y por simple razón de que yo lo quería así y ella también hacíamos el amor voluntariamente".

(Ni siquiera a 10.000 metros de altura me canso de releer "Palinuro de México", de Fernando del Paso, el último premio Cervantes, la historia de ese médico tan especial en el México convulso de los años sesenta, al menos algunas de sus páginas más hermosas y modernas, a pesar de que la novela es de 1977. El cuadro es el conocido "El abrazo" de Egon Schiele, 1917).

martes, 4 de octubre de 2016

La literatura es muy hermosa, sobre todo si estás rodeado de belleza.

(En la presentación de ayer por la tarde del último libro de poemas del escritor Rafael Soler, "No eres nadie hasta que te disparan", Vitrubio. Rafael es compañero de la junta directiva de la Asociación de Escritores de España y el libro se lo presentó uno de los mejores escritores que tenemos en este país, José María Merino, que también es compañero de esa junta.

En el edificio de Juan Bravo de la Asociación de la Prensa me encontré con mis amigas Juana Vázquez y Silvia López, que había ido acompañada del poeta Antonio Cubelos, y con una gran cantidad de amigos escritores. Allí parecía estar todo el mundo literario. Como digo siempre, Madrid, en el fondo, es un sitio muy pequeño).

Estos días me siento un hombre "negro".

He estado pensando mucho en los sucesos de esta semana en Charlotte (Carolina del Norte).

Parece ser que el hombre muerto, Keith Scott, no llevaba ningún arma. El goteo de afroamericanos muertos en circunstancias difíciles de justificar es constante. Ocurrió en Milwaukee el mes pasado, tras la muerte de un hombre negro desarmado, o el año pasado en Baltimore tras la muerte del también desarmado Freddy Gray.

Por mi obsesión intelectual a mantener el equilibrio en las cosas que pasan a mi alrededor, he intentado leer artículos escritos desde todos los puntos de vista. Aun así, sé que debo ponerme siempre del lado del débil (habitualmente negro, homosexual, mujer, pobre, sobre todo pobre).

Por eso me siento cerca de la familia de ese hombre muerto y de todos los que mueren en manos de los que tienen el poder que sea (económico, político, militar, religioso), porque hay dos cosas que los poderosos jamás tendrán, el amor y el respeto de los demás.

En realidad a mí también me mataron un poco el otro día.

"Un cuento de verano".

Recorro la ciudad lentamente, observándolo todo y dejándome llevar por la claridad del cielo. Me siento en la terraza de un café y pido un té con hielo.

Debo escribir el cuento de mañana y no se me ocurre nada nuevo. Había pensado hablar de la chica que conocí durante uno de los veranos de mi adolescencia. Hicimos el viaje juntos en autocar desde Madrid y ella intentó hablar conmigo, pero yo apenas dije un par de frases. Nos volvimos a encontrar al día siguiente en la “presa”, ese enorme charco de agua que forma la garganta que baja de la sierra. Ella me pidió la bicicleta para dar una vuelta por los alrededores, pero le dije que no podía dejársela. La necesitaba para ir a alguna parte que no recuerdo. A veces he pensado en lo que podía haber ocurrido de haberlo hecho. Quizá habría perdido la timidez que me ha impedido hacer tantas cosas en la vida, hablando por ejemplo de las clases, de lo que ambos queríamos estudiar en la universidad, de cine o de música. Y también es posible que nos hubiéramos visto más veces.

El camarero sitúa la tetera sobre la mesa y regresa poco después con el hielo. Mi amigo se levanta, me da la mano y me dice que le encanta que nos hayamos encontrado después de tanto tiempo. Aún recuerda los veranos que pasábamos en la sierra.

Se gira, echa a andar, pero se vuelve a los pocos metros. Se le olvidaba decirme que la joven del autocar murió aquel verano atropellada por un coche.

Conducía la bicicleta de su hermana.


"Tienes la voz de Sinatra".

Dijo en Facebook Colin Prats cuando escuchó la entrevista que me hicieron hace poco en una radio. Durante unos minutos me puse a cantar interiormente "a mi manera".

Entonces me vino a la mente la imagen de un lugar de París, el "Caveau de la Huchette", que significa literalmente nicho o cueva. Hace justo un año que estuve allí por última vez e hice esa foto. Es uno de mis sitios favoritos de jazz del Barrio Latino, además de un escenario importante en mi novela "Vivir es ver pasar". Me enamoré de ese lugar desde la primera vez que fui en tren a París.

Jazz, amor, amistad, literatura, viajes, Cortázar, siempre Cortázar...

Mientras canturreaba, pensé en la cantidad de veces que me he equivocado en mi vida. Pensé en las personas que he hecho sufrir casi sin darme cuenta y también a las que he hecho feliz conscientemente.

Supongo que siempre lo he intentado hacer todo a mi manera.

https://www.youtube.com/watch?v=ljrFQyE1hAg

"Si Marilyn Monroe te hubiera conocido, estoy segura de que también te habría amado y admirado".

Dijo en mi post de Facebook de 19 de septiembre MarySol Mosteirín.

Es curioso, pero además de compararme con tanta gente a lo largo de mi vida, por cuestiones físicas o intelectuales (Al Pacino, Gustav Mahler, José Luis Sampedro, Woody Allen, etcétera), también lo han hecho con el escritor Arthur Miller desde que llevo estas gafas de pasta de Versace.

Monroe no es una de mis actrices favoritas. Siempre me han gustado las mujeres flacas y morenas como Audrey Hepburn, Jean Simmons, Romy Schneider, Natalie Wood, Lauren Bacall, Jean Peters, Pina Pellicer (de la que me enamoré con doce años viendo "El rostro impenetrable").

No obstante, en "Bus Stop", "Con faldas y a lo loco", "La tentación vive arriba" y "Vidas rebeldes" está genial. En los últimos años he analizado y aplicado en mi obra las ideas del mito clásico griego y su conversión en el mito contemporáneo. Y Marilyn Monroe podría incluirse, de alguna forma, en la idea del "inconsciente colectivo" del que nos habló Jung y que trasciende el "inconsciente personal" de Freud.