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viernes, 2 de enero de 2026

"Á Chloris".

 





"Si es cierto, Cloris, que me amas,
y creo que en verdad me amas,
dudo que ni aún los dioses
sientan un gozo igual al mío.
¡Cuán inoportuna sería la muerte
si viniera a trocar mi suerte
por la felicidad de los cielos!
Todo lo que dicen de la ambrosía
no obnubila mi imaginación
a cambio del favor de tus ojos".
 
(Théophile de Viau, París, 1590-1626).
 
A este poema le puso música Reynaldo Hahn (Caracas 1874-París 1947), amante de Marcel Proust (París, 1871-1922). La canción está escrita en un estilo neobarroco y representa, en cierto manera, un homenaje a Juan Sebastián Bach (Eisenach, 1685-Leipzig, 1750). Y ayer quise introducirme en la música y el poema, y no se me ocurrió otra cosa que subirme en el coche y subir y bajar montañas. Había dejado de llover. Las sinestesias se apoderaban de los abismos que se abrían a mis ojos:
 
La vida, el mundo son una espectáculo para los cinco sentidos. Y la literatura lo sabe.
 

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