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viernes, 16 de enero de 2026

"Convertir la vida en una película".

 

"Aquí, muy contenta, porque al fin llegó mi regalo de Reyes", me escribió ayer la abogada Montserrat Lahiguera López desde Tarrasa, y añadió esta hermosa fotografía. Y lo primero que pensé es que el regalo me lo ha hecho precisamente ella a mí. Ahora espero que le guste un libro que tiene mucho de mí, pero sobre todo tiene mucho del mundo, del cine y la literatura, de la filosofía y el arte, en suma, de la vida que he vivido y vivo y miro y pienso y siento y comparto. Neruda llamó a sus memorias "confieso que he vivido" y yo también lo digo.
El cine es uno de mis "locus amoenus" o lugares idílicos particulares y soy agradecido con las cosas que me han hecho feliz. Desde que era pequeño me veo pasando la tarde en una sala inmensa, dorada y con columnas. Era aquel instante en el que se corrían las cortinas, surgía la pantalla en blanco, se apagaban las luces y comenzaba la película. Por todo eso escribí este prólogo para el libro que ahora Montserrat tiene entre sus manos:
 
"Sabemos que el cine inventó la ciudad de París y que antes lo hicieron los pintores y los bohemios. No es nada nuevo porque el amor romántico también fue una creación de la literatura de los siglos XVIII y XIX, como antes lo había sido el amor cortés en los siglos XII y XIII.
 
"El filo de la navaja" es una novela del escritor inglés Somerset Maugham del año 1944 que se convirtió en película de la mano del director Edmund Goulding en 1946. Esta historia ha influido, decisivamente, en la formación de mi personalidad. En los años ochenta la película se reestrenó en la gran pantalla, y en ese momento tuve ocasión de verla en un cine de la calle Luchana de Madrid. Desde entonces la novela y la película no han dejado de acompañarme. Es una historia intemporal, que vuelve a adquirir sentido en estos tiempos, ya que durante su desarrollo se describen los efectos del crac del 29, una crisis con tantas similitudes con la de 2008 y de alguna manera con la originada por la pandemia de la COVID-19. La mayor parte se desarrolla en Europa, pero sus principales personajes son americanos. El periodo temporal abarca desde 1919 a 1931 y describe la vida de Larry Darrell (que en la película interpreta Tyrone Power), usando el recurso narrativo de la analepsis. Larry es un joven idealista que regresa a su casa después de participar en la Primera Guerra Mundial, donde ha estado a punto de morir. Le salva uno de sus amigos, pero a costa de perder su propia vida. Obsesionado con ese suceso, Larry no se siente atraído por el espíritu emprendedor de un país con unas expectativas inmejorables de crecimiento económico. Las dificultades para adaptarse a la vida ordinaria le hacen dudar incluso del amor que siente por su novia, Isabel Bradley (que en la adaptación cinematográfica interpreta Gene Tierney). Su única obsesión es aprender, reflexionar y explorar aquellas cosas que pueden conceder un verdadero sentido a la existencia. Decide viajar un tiempo a París, y pide a Isabel que le espere, pero ella se cansa de hacerlo y termina casándose con un tipo que le ofrece lo que él es incapaz de darle, dinero, posición y una familia (paradójicamente, su marido se arruinará con la crisis de 1929). Tras vivir un tiempo en la zona bohemia de París, Larry trabajará en las minas de carbón de Francia y, por último, viajará a la India en busca de iluminación, un lugar donde aprenderá que el camino de la salvación es como “caminar por el filo de una navaja”. A su regreso a París, su obsesión será ayudar a los demás en todo lo que pueda, sacrificarse por ellos y llevar una vida sencilla y reflexiva. Estará, incluso, a punto de casarse con una amiga de la infancia solo para salvarla de su lamentable estado, después de perder a su marido y a su hija en un accidente de coche, y dedicarse a la bebida y la prostitución. Incluso Larry animará al marido de Isabel a sobrellevar la ruina económica tras el crac y, en general, a transmitir confianza a las personas con las que se cruza en su camino.
 
La enseñanza esencial para mí de esta historia de aprendizaje, en la tradición de las clásicas “bildungsroman”, es que se puede luchar contra el destino, sobre todo cuando se vive persuadido de que la bondad es una de las mejores maneras de derrotar a la mayoría de los problemas del ser humano.
 
Siempre he encontrado puntos en común con otra de mis novelas favoritas, "El idiota", de Dostoyevski, aunque aparentemente no tengan mucho que ver.
 
Esta también podría ser la novela de mi vida".
 
("A modo de prólogo", de "Un hombre que se parecía a Al Pacino", 2023, Pagés editors y Universitat de Lleida, pp. 15 y 16).
 
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Sí, "locus amoenus" es una expresión hermosa:
 

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