Hace unos días Berta Guerra Burgos recordó este retrato que me hizo la profesora de dibujo Marga G. Eguidazu y que me envió por correo hace dos años. Siempre que lo miro recuerdo a Óscar Wilde y su "retrato", así como algunas frases del prefacio:
"El artista es el creador de cosas bellas. Revelar el arte y ocultar al artista es la finalidad del arte.
Los que encuentran bellas intenciones en cosas bellas, son cultos. A estos les queda la esperanza.
Un libro no es, en modo alguno, moral o inmoral. Los libros están bien o mal escritos. Esto es todo".
"Los buenos artistas existen simplemente en lo que hacen, y por lo tanto son perfectamente aburridos en lo que son. Un gran poeta, un poeta realmente grande es la criatura más antipoética de todas. Pero los poetas mediocres son absolutamente fascinantes. Mientras peores sean sus rimas, más pintorescos se ven. El simple hecho de haber publicado un libro de sonetos de segunda categoría hace a un hombre irresistible. Él vive la poesía que no puede escribir. Los otros escriben la poesía que no se atreven a vivir".
Esta idea refuerza la creencia de Wilde de que el arte no debe ser una autobiografía, sino la creación pura de belleza. Y recuerdo la primera vez que vi "Muerte en Venecia". Quizá todos ellos hablen de lo mismo, Marga, Wilde, Mann, Mahler, Visconti:
https://www.youtube.com/watch?v=RfRZT6Vw_wE
En fin, cosas que se me ocurren con el primer café y miro el retrato de Marga.

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