Apenas un bolígrafo y una hoja en blanco. Y sus libros y recuerdos. Me tomo un café y una ensaimada, y pienso en las que he comido en Mallorca. Viví en la isla de pequeño, al este, en Felanitx. Los fines de semana íbamos a las playas de Cala Murada y Portocolom. Luego he ido en más ocasiones, como aquella en la que me quedé a dormir en la sierra de la Tramontana. He olvidado el nombre del pueblo, pero recuerdo las ricas ensaimadas de los desayunos. Nada más llegar a Palma, estuve paseando en calesa por las viejas calles de la ciudad en torno a la catedral y tras comer en una zona bohemia me tumbé a dormir la siesta en la hierba de un parque. Una tarde paseé por Deiá y hablé del escritor Robert Graves, aunque no subí a su cementerio para ver su tumba (nunca olvidaré la serie de TV que vi de pequeño de "Yo, Claudio). Después estuve en Valldemosa, me compré el libro que escribió George Sand sobre su estancia allí junto a Chopin, su amante, y ahora escucho la obra que él compuso en aquel lugar, los Preludios opus 28:
Si la vida no es una historia de amor, entonces ¿qué es?
(Hoy pienso leer este breve texto que acabo de escribir en nuestra tertulia del Hotel Indigo, a las 18.15 -la foto es del martes pasado en la terracita de la entrada-, para referirme a ese momento en el que nace la creación literaria y artística en general).

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