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sábado, 23 de mayo de 2026

"¿Qué es lo que te falta y te gustaría hacer?"


 
Mientras me tomo el primer café de este sábado tan bonito, quiero agradeceros los inteligentes y cariñosos comentarios de mis amigos al post de ayer sobre lo que dice la IA de mi "currículum vitae". Y me detengo en las palabras de Carmen Garcia Aguirre relativas a lo que me falta y me gustaría hacer y me quedo pensativo unos segundos. Es una pregunta interesante pues a lo largo de mi vida me he metido en historias de todo tipo y he procurado pasármelo bien con todo lo que hacía. Anoche vi en Movistar un biopic sobre la vida de Charles Aznavour y, en cierto momento de su vida, se pregunta casualmente lo mismo que Carmen. Aznavour solo sabía cantar y lograr un mundo más hermoso, y yo solo sé escribir, leer, estudiar e intentar hacer un mundo mejor también desde la belleza. Y ahora contaré una historia relacionada con la IA y con el origen de la literatura y el español. Ayer me fui a desayunar a Barajas con Almudena Mestre. Quería darle un par de besos y un abrazo, y que me hablara de la IV Conferencia de las Asociaciones de Escritores celebrada el 11 de mayo en el Centro de Estudios Lebaniegos, en Potes (Cantabria), uno de los sitios más bonitos de España. Allí cerca vivió en el siglo VIII el Beato de Liébana, que fue monje y abad en el Monasterio de Santo Toribio de Turieno. Los libros beatos son copias de los Comentarios al Apocalipsis del Beato de Liébana y resultan cruciales por su valor histórico, artístico y cultural incalculable. Expertos como Umberto Eco los consideran entre los libros más hermosos de la Edad Media. Pues bien, catorce siglos después la ACE lidera una ofensiva contra el uso no autorizado por parte de la IA de obras protegidas y por eso exige un marco legal europeo ético y sostenible, junto a compensaciones económicas a las grandes plataformas. Yo creo en la creación humana, en el arte y la literatura, en una vida dedicada a conseguir un mundo mejor, más humano y artístico. La verdad es que no consigo quitarme de encima mi lado bohemio, los paseos por Montmartre y los Campos Elíseos dibujando la sonrisa del rostro de ella antes de que se durmiera en mis brazos en una de esas sillas metálicas de las Tullerías, un lugar donde la gente aún se sienta a leer libros. 
  
Sí, creo que solo sé escribir novelas:
 

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