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sábado, 12 de septiembre de 2026

"El último poema que me han regalado y alguna cosa más sobre el mundillo literario".


 
 
"Justo estás ahí".
 
          (A Justo Sotelo)
 
Justo estás ahí,
no solo con tu nombre
que se ajusta a tu vida
de manera circular
como una segunda piel.
Igual que los amaneceres
y atardeceres de septiembre
llenos de colores
que engalanan los días,
derramas la poesía
que vives en cada sílaba
al mirar la vida
como solo tú sabes hacerlo:
de manera distinta.
 
©BÜRU (á...)
 
El otro día leí este poema de Buru Nayak mientras pasaba por el que fue durante varios años el café donde hacía mis tertulias literarias, "Este o Este" y después "Puro teatro", de mi amigo Mariwan Shall, en la calle Manuela Malasaña, antes de que nos fuéramos al Café Gijón, que en aquellos momentos era de la familia de Iván, uno de mis ex alumnos. Iván llevaba varios años insistiéndome para que me llevara la tertulia a su Café y me presentara al premio de novela que lleva su nombre, y yo sonreía. Para qué quiero ganar un premio, le decía. No voy a ser mejor escritor (ni peor) porque me lo digan unos señores y señoras que no conozco y de los que tampoco sé si saben literatura o no son más que políticos o encargados de las editoriales de turno. Como me comentó una vez la escritora Marta Sanz caminando por la calle en el barrio de Argüelles después de una tertulia, "Justo, tú no necesitas agente literario porque ya lo eres tú de ti mismo". En aquel momento me detuve y le di dos besos en la frente. Y, por otra parte, estaba a gusto en Malasaña con Mariwán, incluso para presentar allí mis libros y los de otros escritores como Javier Lostalé, Javier de la Rosa, César Antonio Molina, Luis Alberto de Cuenca, Peter Redwhite, Mercedes de Vega, Gabriela Amorós, Manuel de la Fuente, Adriana Davidova, Montserrat Doucet, Lilián Pallarés, entre otros. Buru dice en su poema que hago las cosas de manera distinta, y quizá tenga razón, aunque tan solo me conoce por lo que escribo. De cerca soy bastante más aburrido, hablando siempre de amor, sexo, literatura, clases, viajes, cine, arte, música. 
 
Una música como la Octava sinfonía de Bruckner que he escuchado varias veces desde que he vuelto de las vacaciones:
 

viernes, 11 de septiembre de 2026

"¿Es más divertido ser escritor o personaje?"




Esto viene a cuento por la pregunta que se hizo ayer por la tarde Marga Escudero Hernández en el muro de Berta Guerra Burgos, que compartió uno de mis posts de hace un tiempo. Son dos amigas a las que no conozco en persona, pero que me acompañan cada día en este muro.

La pregunta era:

¿Qué película haría el director de cine King Vidor con Justo Sotelo?"

La verdad es que si me presentara con pantalones cortos, como en esta foto del otro día en la entrada del museo Reina Sofía, seguro que no me contrataban como actor. El caso es que ahora me tomo el primer café de esta mañana tan agradable de verano y pienso en el legendario director de cine. King Wallis Vidor (1894–1982) empezó con el cine y dirigió alguna películas excelentes. Vidor destacó por su marcado individualismo artístico y su fuerte compromiso social, dos aspectos que también definen mi forma de ser. Solía retratar las luchas de los hombres y mujeres comunes frente a las presiones del sistema socioeconómico o de la propia naturaleza, y también tiene algunos dramas épicos.

1. El gran desfile (The Big Parade, 1925), es uno de los mayores éxitos comerciales de la etapa muda, centrado en la Primera Guerra Mundial.

2. Y el mundo marcha (The Crowd, 1928), es una obra cumbre del cine mudo que retrata la deshumanización y el anonimato del hombre común en la gran metrópolis.

3. Aleluya (Hallelujah, 1929), es su primer largometraje sonoro y uno de los primeros hitos de Hollywood en contar con un reparto compuesto exclusivamente por actores afroamericanos.

4. El campeón (The Champ, 1931), es un conmovedor drama sobre la relación incondicional entre un padre boxeador y su hijo.

5. Duelo al sol (Duel in the Sun, 1946), es uno de los westerns más apasionados de la historia, protagonizado por Gregory Peck y Jennifer Jones.

6. El manantial (The Fountainhead, 1949), es la adaptación de la obra de Ayn Rand que explora la inquebrantable integridad artística y filosófica de un arquitecto frente a las presiones de la sociedad. Es de las películas que utilizo en las páginas iniciales de "Un hombre que se parecía a Al Pacino". Gary Cooper está genial.

7. Guerra y paz (War and Peace, 1956), es la adaptación del clásico literario de León Tolstói, con la aristócrata Audrey Hepburn y el soñador y pacifista Henry Fonda.

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Obviamente, yo sé qué personaje he interpretado toda mi vida sin estar dentro de ninguna de las películas anteriores:

https://www.youtube.com/watch?v=-KOG8edoC00

jueves, 10 de septiembre de 2026

"Un libro muy literario y muy femenino".

 

 
Ayer estuve leyendo el libro "Vivir entre extraños. Relatos de soledad y desarraigo" (2025, Menoscuarto) de la escritora argentina Reina Roffé, que vive en Madrid. En sus páginas veo a Cortázar, Borges y, en menor medida, a Onetti, sobre todo en el primer relato, que es el que da título al libro. En este sentido me ha parecido significativa la frase "todos sus relatos, sus dramas, eran recortes para armar", que he encontrado en la página 13 y remite como es lógico al capítulo 62 de "Rayuela" y la novela experimental "62 /Modelo para armar". Es el relato más extenso, un retorno a Ítaca, como Ulises, en este caso al hogar paterno o materno, casi a lo más profundo de la protagonista. En cuanto a llamar "femenina" a la literatura de Roffé no es ninguna provocación por mi parte, lo cual no sería nada extraño en mi forma de leer y de escribir, sino una manera de definir la delicadeza por los sentimientos y los objetos de todo tipo que pueblan sus páginas. Por otro lado, Roffé conoció y entrevistó tanto a Borges como a Cortázar, como ha comentado en alguna ocasión en este muro, aunque no la conozco en persona. Su libro me lo trajeron de su parte mis amigos tertulianos Soledad Velázquez y Vicente Rey. Este curso puede ser un buen momento para que lo hagamos en nuestra tertulia del barrio de Argüelles, en el centro de Madrid. Si le apetece podrá hablarnos de su libro "Espejo de escritores" (1985), con sus conversaciones con Borges y Cortázar, así como Juan Rulfo, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez y Juan Carlos Onetti, entre otros, de sus novelas o de este libro de relatos.
 
Mientras leía su libro pensaba en las "Cuatro estaciones porteñas" de Piazzola y la verdad es que me dieron ganas de ponerme a bailar un tango en medio de la calle. Lo bueno de Madrid es que, si le digo a cualquier chica por la calle que si quiere bailar conmigo, me dice que sí. Supongo que es la magia que tenemos los escritores y que desprende el tango:
 

"Paseando con mi amigo y editor Pepo Paz".


 
Me apetecía desayunar con él y me acerqué hasta su barrio. Aparte de la conversación personal de dos amigos después de casi veinte años, le comenté lo que me había parecido la "primera" novela que ha escrito y que he estado leyendo este verano mirando el mar. A ver si me siento y escribo una reseña para alguna revista de literatura. En su editorial Bartleby, Pepo me ha publicado tres libros, "Entrevías mon amour" (2009), "Cuentos de los viernes" (2015) y "Cuentos de los otros" (2017), y seguiremos colaborando. Me dijo que me pasara por la mesa de su editorial en el "Back to the book Festival" que se va a celebrar el próximo fin de semana en el Matadero de Legazpi, un espléndido centro cultural de Madrid, para hablar de mis libros, pero le dije que todavía hace mucho calor en Madrid y además he venido muy vago de las vacaciones y necesito descansar, claro. También me dio un ejemplar de "Los tulipanes son demasiado rojos", de la poeta granadina Teresa Gómez, que acaba de publicar su editorial, un libro del que nos hablará en nuestra tertulia a finales de mes (igualmente se pasará por la librería Alberti, donde se la va a presentar Benjamín Prado). Aprovechando que hablo de Granada, escucho las "Noches en los jardines de España" de Falla, del que estamos celebrando el 150 aniversario de su nacimiento. Falla se sentó a mirar La Alhambra y escribió esta belleza, todavía más hermosa si la interpreta Alicia de Larrocha:
Yo también me he sentado más de una vez a mirar La Alhambra y el Generalife, y allí he besado mucho. Algo tengo que hacer con el labio inferior del que siempre me han dicho las señoras y señoritas que es lo que más les gusta de mí.

"Seríamos más felices si hiciéramos más el amor".

 

Ahí estaba ayer por la tarde inaugurando el curso con Javier Ruiz de Arcaute, mi cura vasco favorito. El año universitario no empieza para mí hasta que no le doy un abrazo después de las vacaciones. Javier me recordó algo que suele decir, y es que no hay que renunciar a las tentaciones por si no vuelven y que el amor es lo más hermoso que nos ha regalado Dios. Y yo añadí lo de hacerlo y soltó una carcajada, aunque casi se ahoga con la pipa que se estaba fumando, camino ya de los 92 años. Lo bueno de ser amigos íntimos es que sé que reza todos los días por mí, y ya tengo ganado el cielo. En cierto momento me pidió que le acercara con el coche hasta el estanco para comprar más tabaco. Por el camino me preguntó qué me parecía lo del ático de Ayuso y yo le dije que no me había enterado muy bien, pero que estaba muy mona con pantalones cortos.
 
A la vuelta estuvimos cantando a dúo este tango que también cantó Gardel: 
 
En fin, dame el humo de tu boca.
 
 

lunes, 7 de septiembre de 2026

"Y se terminaron las vacaciones frente al mar".


 
Las acabo leyendo, como las empecé. No estoy solo en el universo. Estoy tumbado mirando el cielo en una playa desierta cuando alguien me coge de la mano. Me introduce en un núcleo atómico, viajo en el tiempo, entro en el Sol. No es que me expliquen el universo, es que lo toco con la yema de los dedos. No es solo que por fin entienda el universo, si no que lo tengo en mi mano gracias al físico Christophe Galfard (París, 1976), discípulo de Hawking, un divulgador científico que además ha escrito tres novelas. Uno de mis paraísos es el de esta foto. El otro lo tenemos todos y se encuentra en nuestra mente. El otro día mi mente se quedó mirando absorta la inmensidad del mar y el Universo, y escuchó cómo Sigfrido y Brunilda se declaraban su amor eterno como si ya nunca pudieran salir del Segundo Círculo de la Comedia de Dante:
 
El Universo está lleno de camas y me gustan todas, en medio de la inmensidad del mar.

domingo, 6 de septiembre de 2026

"Los domingos, poesía".


 
En realidad la poesía está por todas partes, en los libros, la música, el amanecer, la mirada de ella. El mero hecho de abrir los ojos cada día al mundo ya me parece un acto poético. Hoy me he levantado muy romántico (también como todos los días) y me he acordado de unas palabras que me escribió este verano Toñy Toro Garrido, una amiga virtual de hace muchos años:
 
"Justo, despiertas todos los sentidos".
 
"Anoche estuvimos paseando por Moguer después de ver una obra de teatro y me acordé de ti al pasar delante de la casa natal de Juan Ramón Jiménez e hice exclusivamente, para ti, esta foto".
 
Tras leer a Toñy, una mujer muy sensible que vive en Huelva aunque es de Almendralejo, la romántica tierra extremeña de Espronceda y Carolina Coronado, recordé que cuando era adolescente solía llevar en el bolsillo de la chaqueta (siempre me han gustado las chaquetas) un libro de poemas de Juan Ramón, "Arias tristes" (1903), la de una época marcada por la sensibilidad, la música y la melancolía, tres palabras que me gustan mucho, donde se pueden leer poemas como este:
 
Viene una música lánguida,
no sé de dónde, en el aire.
Da la una. Me he asomado
para ver qué tiene el parque.
 
La luna, la dulce luna,
tiñe de blanco los árboles,
y, entre las ramas, la fuente
alza su hilo de diamante.
 
En silencio, las estrellas
tiemblan; lejos, el paisaje
mueve luces melancólicas,
ladridos y largos ayes.
 
Otro reló da la una.
Desvela mirar el parque
lleno de almas, a la música
triste que viene en el aire.
 
El tiempo fue pasando; incorporé muchos escritores a mi biblioteca, pero seguí leyendo a Juan Ramón. En cierto momento llegué hasta su poema "Espacio", la obra maestra de la poesía española del siglo XX, así como a los poemas de Pound y Eliot, y comprendí dónde está la calidad en la poesía. Por eso, mientras me tomo el primer café, os invito, amigos y amigas, a que escuchéis conmigo sus poemas en este disco, con las voces de Berta Riaza, Fernando Fernán Gómez y Agustín González, y la música de Federico Mompou, el compositor barcelonés de una obra, "Música callada", que me gusta mucho y se inspira en los versos de San Juan de la Cruz:
 
No me hubiera importado invitar a Juan Ramón y a San Juan de la Cruz a mi tertulia literaria. Les hubiera preguntado si también les gusta despertarse escuchando estas hermosas folías españolas, de Marin Marais, para viola de gamba, que escuché por primera vez en la película "Todas las mañanas del mundo":
 

sábado, 5 de septiembre de 2026

"Farmeando aura".


 
Ahora que empieza la Universidad, no sé por qué voy a ser menos que mis alumnos. Por eso a mí también me divierte "farmear aura". Este fenómeno ha saltado de las pantallas al mundo físico en ciertos países como Brasil, Colombia, México, Argentina y España. Así los jóvenes se reúnen en las plazas públicas para competir en "batallas de aura". Se colocan cara a cara en círculos y realizan poses (como el famoso "gesto six-seven"), caminatas exageradas, miradas fijas o coreografías de los videojuegos. El público aplaude para determinar quién posee la mayor presencia y quién gana cada ronda. Aunque a menudo roza el absurdo o genera "vergüenza ajena" en los adultos, los participantes lo adoptan como una forma divertida de expresión, unión y pérdida del miedo al ridículo. Y ahí estoy yo, o estuve ayer por la tarde, delante de un cartel con una de las palabras que más me gustan del diccionario. Podría preguntarme, mientras me tomo el primer café de este sábado de verano tan agradable, si a lo mejor yo también estoy haciendo el ridículo, aunque, pensándolo bien, nunca he sabido que es eso exactamente. En fin, lo dejaré en "six-seven" y ya me diréis mis amigos y amigas si he ganado esta ronda. Y seguiré saboreando mi café y escuchando una música que me transporte a La Habana, como algunas de las páginas de mi novela "Las mentiras inexactas", y su idea de que el amor quizá no tenga edad. ¿Se puede enamorar una mujer de cerca de sesenta años de un muchacho de veintitantos, que fue su alumno de Filología en la Complutense a la vez que estudiaba a Borges, Saramago, Alberti o Sampedro, que se enamoraron de mujeres mucho más jóvenes que aparecen en esta novela? ¿Y ser correspondida? 
 
Sí, me gusta hacerme fotos delante de la palabra amor; bueno, en realidad lo que más me gusta es hacerlo. En realidad los escritores siempre estamos "farmeando aura", incluso en la cama.

viernes, 4 de septiembre de 2026

"Ya que es viernes".

 

 
Después de publicar cinco novelas, como he venido contando este verano, en 2015 pensé que podía abordar otros géneros literarios. La IA y yo hablamos, en una entrevista en TV, de mi primer libro de relatos, los "Cuentos de los viernes" que publiqué con Bartleby. 
 
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Esto es lo que dice la IA entre otras cosas: 
 
"Cuentos de los viernes (2015), del escritor y economista español Justo Sotelo, es una obra de microficción que explora el misterio del amor contemporáneo y la creación literaria. El libro recopila relatos breves que originalmente nacieron como entregas semanales en el "Diario Progresista". Destaca por su alta carga intelectual, lirismo y enfoque posmoderno. 
 
1. Estructura narrativa: Tres etapas de una fusión:
 
La obra está dividida de forma matemática y conceptual en tres partes progresivas (denominadas UNO, DOS y TRES), las cuales marcan la evolución de la pareja protagonista: 
 
• UNO (El Descubrimiento Físico): Los personajes exploran la realidad tangible. Se reconocen mediante el cuerpo, los sentidos, las miradas y la cotidianidad urbana. 
 
• DOS (La Transformación en Literatura): El plano real se mezcla con la ficción. Los amantes empiezan a convertirse en palabras y relatos, buscando la inmortalidad a través de la escritura. 
 
• TRES (La Eternidad Espiritual): Se produce el encuentro definitivo de sus almas. El tiempo y el espacio se diluyen, integrando a los personajes en un todo universal mientras el lenguaje mismo se extingue. 
 
2. Personajes universales:
 
El libro se sostiene únicamente sobre dos personajes universales: "él" y "ella". El autor los despoja a propósito de nombres propios, nacionalidades o identidades geopolíticas concretas. Esta técnica permite que cualquier lector se identifique con ellos, convirtiendo su relación en un arquetipo puro de las relaciones amorosas actuales.
 
3. Temas clave del análisis:
 
• La metaliteratura y el amor: Los protagonistas no solo se aman físicamente, sino que se aman a través de la literatura. Los escenarios suelen ser intelectuales (conferencias en la Sorbona, debates sobre Pedro Salinas, talleres de arte), donde el conocimiento y los libros sirven como el principal vehículo de seducción.
 
• Erotismo sutil: La sensualidad en la obra no es explícita ni vulgar. Sotelo maneja un erotismo leve, elegante y transparente que se funde directamente con el afecto y la complicidad intelectual. 
 
• La espacialización del tiempo: Es una de las apuestas teóricas del autor. En lugar de una narración cronológica lineal, el tiempo cronológico desaparece. Las historias se experimentan como fogonazos o instantáneas donde los personajes quedan suspendidos en un espacio eterno. 
 
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Y esto es lo que dije yo en una entrevista en TV, hace ya diez años, en un programa llamado "Los placeres y los días". En fin, cómo pasa el tiempo. Ahora tengo más barriga; voy a tener que dejar de comer pasteles y beber champán:
 

jueves, 3 de septiembre de 2026

"El libro, ese hermoso objeto a punto de desaparecer".


 


Leer despacio, escribir por uno mismo, perder el tiempo pensando, simplemente pensando. Cada vez estoy más convencido de que, si no leemos, en un futuro no tan lejano se hablará de aquel paréntesis de quinientos años en el que existió el libro, desde la invención de la imprenta de Gutenberg hasta la llegada de Internet. Nos lo avisaron Aldous Huxley, George Orwell y Ray Bradbury. En "Un mundo feliz" (1932), Huxley no afirma de manera explícita que los libros vayan a desaparecer por completo, sino que muestra una sociedad donde la literatura clásica y el pensamiento profundo se vuelven obsoletos e innecesarios. En "1984" (1949) Orwell imaginó un futuro donde el poder controla la información mediante la censura dura, prohibiendo los libros independientes, quemándolos o reescribiendo la historia para que coincida con los intereses del Estado. En "Fahrenheit 451" (1953) Bradbury presenta una sociedad en la que los libros sí están prohibidos y los "bomberos" tienen la misión de quemarlos para que la gente no piense de manera crítica. La idea exacta de que "nadie querrá leer libros" es una conocida interpretación del educador y crítico cultural norteamericano Neil Postman en su libro "Divertirse hasta morir" (1985), donde contrasta las interpretaciones de Huxley y Orwell. La gente ya no va a leer por el exceso de entretenimiento, la comodidad y la distracción constante, que destruyen la capacidad de pensar. En su opinión Huxley tenía razón. Y llegó Internet en un proceso que va desde 1969 a 1983. En 1991 apareció World Wide Web y las redes sociales lo hicieron a finales de los noventa, sobre todo con la creación de Facebook en 2004, que es la que cuenta con más usuarios en el mundo. Y ahora me tomo el primer café de esta mañana, escribo lo anterior y mientras lo hago pienso en ello. Como digo siempre a mis alumnos, a mis amigos de mi tertulia literaria y a todo el que me quiera escuchar, leamos libros, por favor, y además que sean libros difíciles, que nos hagan pensar y tengan diferentes lecturas, desde la más superficial a la más profunda, y supongan un esfuerzo. Soy de los progresistas (no de los que están de moda, por supuesto) que valoran el estudio y los méritos. Ayer la poeta y crítica de arte Efi Cubero dijo en un post de Almudena Mestre sobre mi libro "Un hombre que se parecía a Al Pacino" (estoy con él en la mano en esta foto que me envió el otro día Silvia López) que "Justo Sotelo es mucho Justo y requiere de muchas relecturas. Hay matices que se escapan, y hay que releer para fijarlos". Y es que quiero libros que me hagan pensar, incluso cuando los escribo yo. En mis clases no dejo de bromear y reírme con mis alumnos, pero soy implacable con el temario que les explico y tienen que aprenderlo porque lo digo yo. El día en que mis alumnos no me hagan caso, me largaré. Procuro contar los temas con sencillez, para que parezcan fáciles, aunque no lo sean en absoluto. Y lo mismo pienso de los libros. Un libro sencillo no es bueno como tal, lo que hay que intentar (a lo mejor lo consigo algún día) es que el libro bueno parezca sencillo. Esto también pasa con la música. La gran música es buena si lo es técnicamente ya que Bach, Mozart, Beethoven y Mahler se dejaron la vida estudiando. En este caso siempre recuerdo a aquel profesor de Geografía e Historia que tuve en el colegio con once años que nos comentó un día que la diferencia entre la música clásica y la comercial es que esta gusta mucho al principio, pero termina aburriendo al poco tiempo. Con la gran música ocurre lo contrario.

Como con esta ópera que se va a interpretar este mes en el Teatro Real:

https://www.youtube.com/watch?v=BnEPuYiOBoM&list=PLBRr-RlcHns32JAf7rQzWwMObqhuVyBQ8

miércoles, 2 de septiembre de 2026

"Tres exiliados".


 

En esta foto estoy leyendo la última novela de la escritora alemana Letitia Vladislav. Se titula "¿Por qué?" (2026, Diversidad Literaria) y es la historia de una lucha contra el suicidio cuando ves que la vida aún tiene sentido. Letitia escribe bien, con una aparente ligereza que no oculta la profundidad de su mensaje. Por eso la novela se lee con una gran facilidad, aunque después te deja pensando un tiempo, que es, exactamente, lo que pido a la buena literatura. De ella he leído su libro de cuentos "Herr Wang y el genitivo" (2024) y su novela "Nada" (2025). Nacida en Rumania, huyó del régimen de Nicolae Ceaușescu, se nacionalizó alemana y vive en Alicante desde hace unos años. No nos conocemos en persona, pero confía en mi opinión como "crítico literario independiente que no se casa con nadie en sus reseñas y su tertulia literaria" (así es como, por lo visto, me califica la IA). Letitia me envió la novela antes del verano y la estuve leyendo ayer por la tarde. Me gusta la dedicatoria que me puso porque no solo habla de mí, sino del mundo en el que vivimos.

Reproduzco este párrafo:

"Para Justo Sotelo, el escritor que me tendió la mano cuando todos me dieron de lado..."

Me gusta leer a la gente menos conocida, pero que tiene talento. Letitia sabe que no leo lo que dicta el mercado, ni los libros que se anuncian en TV, radio y otros medios de comunicación que siempre ocultan intereses económicos, como suelo contar a mis alumnos en la Universidad. Es más, procuro no leer ningún premio, incluidos los Nobel, aunque hice una excepción con la francesa Annie Ernaux, una exiliada interior. Me animé a leer una de sus novelas y le dedicamos un par de tertulias virtuales en 2022. Dos catedráticas de literatura francesa de la Complutense, Lourdes Carriedo y Dolores Picazo, discípulas de Javier del Prado, me convencieron de su valor o, mejor, de su originalidad, de que todavía una escritora actual puede aportar algo después de Woolf y Morrison, por ejemplo, y "construir" (no copiar como casi todos) unos mundos realmente originales.

Mientras me tomo el primer café y escribo lo anterior, me viene a la cabeza una obra sinfónica de otro exiliado, Kurt Weill. Su Segunda sinfonía combina la sofisticación armónica con melodías directas y expresivas, y se aleja del expresionismo más radical de su etapa juvenil. Fue escrita en 1934, justo cuando Weill huía de la Alemania nazi y se encontraba en el exilio en París antes de trasladarse hasta los Estados Unidos:

https://www.youtube.com/watch?v=zmKsoqXFbnQ

A veces la vida se parece a una ópera de tres centavos.

martes, 1 de septiembre de 2026

"La 7ª diferencia".

 

Ayer me escribió una alumna del año pasado para comentarme que uno de mis posts les había interesado especialmente a ella y a unos amigos (lo habían leído en LinkedIn) y que lo estuvieron discutiendo este fin de semana. Leí el Wasap en el móvil mientras paseaba por una playa de nudistas tan ricamente. Pero de eso no voy a hablar. En concreto los jóvenes (mis alumnos tienen alrededor de 19 años) se habían pasado un buen rato hablando de la 7ª diferencia en el juego que planteé de las 7 diferencias entre los dos tipos de la fotografía. Creo que este post lo escribí a primeros del mes pasado y en esa red de LinkedIn tuvo miles de visitas:
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Y hoy me he despertado con un café, como siempre, buscando las 7 diferencias del juego clásico que nos encontrábamos cuando había prensa en papel:
 
1. Él es más alto que yo.
 
2. Él es más guapo que yo.
 
3. A él le gusta el cantante Quevedo, que no sé quién es. A mí me gusta el escritor, obviamente.
 
4. Los dos somos progresistas, aunque creo que no hablamos del mismo progreso.
 
5. Le pude haber dado clase en un centro universitario privado del Escorial, donde estudió, ya que me ofrecieron dar clase allí, pero nunca lo hice.
 
6. Cuando asesoré al PSOE madrileño junto a mi amigo Antonio Carmona, nunca nos vimos en la plaza de Callao, en el centro de Madrid.
 
7. Esta la dejo en blanco.
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Mi alumna dijo que la 7ª diferencia tenía que ver con los conceptos de "auctoritas" y "potestas" del Derecho Romano que explican cómo funcionaba el poder en la sociedad. La diferencia principal es que la potestas es el poder legal para mandar y la auctoritas es el respeto moral que hace que la gente obedezca de forma voluntaria. Y añadió que a sus amigos y a ella les hubiera gustado de verdad que yo fuera el presidente de gobierno. Entonces le respondí que me alegraba que recordara la diferencia entre esos conceptos, que les expliqué un día en clase, pero que si no soy poeta, menos aún soy un político, y que lo que me gusta es pasear por la playa y ver anochecer, y que suene una música como esta: