Me definió por aquí hace unos días Mónica Valencia Casal, profesora de la Università degli Studi di Modena e Reggio Emilia. Esto de ser un escritor sexi ya me lo han dicho otras veces, lo que siempre me saca una sonrisa. Lo sexi nace en la sugerencia, en la posibilidad. Aquello que nos atrae física y sexualmente crece en la ausencia parcial, en lo que no se ve, pero se intuye que está en alguna parte. Ahora bien lo que cada uno entiende que es "seductor", para los demás a menudo es irreal, una fantasía motivada por la época en la que vivimos. A uno le hace o no sexi su propia autoestima, el que te importe un comino lo que los demás piensen de ti. Es algo más psicológico que físico, y no tiene que ver con la edad ni con la ropa que te pongas. La moda cambia continuamente, pero no sucede igual con la valoración que cada cual hace de sí mismo. Mientras me tomo un café, observo esa fotografía de ayer sobre un puente medieval del siglo XIV, es decir, lo más romántico. Ser romántico es una manera de mirar el mundo, de regresar a otra época, la del amor cortés y raptar de su castillo a la chica, aunque su padre, su marido y sus hermanos se opongan. Ser romántico es que te guste una de las películas argentinas más sexis y literarias que he visto nunca, "El lado oscuro del corazón" (1992), de Eliseo Subiela:
https://www.youtube.com/watch?v=PEqPp6s2EAg
Por supuesto la chica quería ser raptada.
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