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sábado, 3 de enero de 2026

"¿Para qué sirve un escritor?"


 
Hace unos días me escribió Fina Gasent Pla y me dijo cariñosamente que me había conocido gracias a mi novela "Poeta en Madrid" (Huso, 2021), cuya lectura le recomendó su pareja, Jacinto Bruggera, que se acercó a conocerme en la Feria del Libro del Retiro de ese mismo año, y se llevó la novela (Jacinto está en la foto junto a María Victoria Huertas y María José Muñoz Spínola). Desde entonces me sigue por las redes sociales, pero en silencio, debido a su timidez. Añadió que le agradaba mi sinceridad y mi afición a la musica. Ahora me tomo el primer café de la mañana y pienso en ello, en el carácter anónimo de tantos lectores atentos y cariñosos que no nos dicen nada, pero que nos leen y participan un poco de nuestro mundo gracias al poder de la literatura. También hace unos días felicité a mi encantadora amiga asturiana Isabel Menéndez Menéndez por su cumpleaños, y le dije que pidiera un deseo; me contestó que "seguir leyéndote". Como tal me siento un tipo afortunado. Lo es que muchos alumnos me digan, con el paso de los años, que se han dedicado a la enseñanza porque les di clase o que una persona que no te conoce lo haga a través de la lectura de tus libros. Quizá por eso siempre digo que a un escritor se le conoce por sus libros, no por la vida que lleva o por sus valores éticos y morales. Y no por sus fidelidades o infidelidades amorosas, que tan solo le importan a él, sino por los textos que pone a nuestra disposición. Otra cosa es que todo lo que vives, todo lo que piensas, las vicisitudes que pasas acaben formando parte de tus novelas, al igual que sucede con tus lecturas, las películas que ves o la música que te conmueve. El escritor busca utopías y el lector le acompaña en el camino, y esto me parece muy hermoso, como lo es inspirar a otras personas para que te conviertan en personaje de una novela, un poema o una película.
 
Como escuchar jazz mientras apuro el café:
 

2 comentarios:

  1. Bona jazz nit, hace poco que he empezado a seguir tu blog y me resulta interesante todo lo que he leído, pero lo más gratificante ha sido leer el último renglón de esta entrada: «Como escuchar jazz mientras apuro el café».
    Cuánta razón: un día sin escuchar jazz es un día perdido. El jazz y la lectura son mi libertad personal, y lo mejor es que jamás he tenido que justificar mi pasión por ellos.

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  2. Bienvenido, José María. Compartimos la misma afición. Un abrazo

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