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domingo, 1 de noviembre de 2026

"Los peluqueros ilustrados".





Siempre me ha gustado ir a la peluquería. De pequeño me obligaba mi madre, claro, ya que me daba pánico ver aquella navaja con la que me rasuraban el pelo por detrás, por la nuca o el contorno. Y con la mano libre te estiraban, suavemente, la piel de la zona para dejarla tensa y que la hoja se deslizara sin enganches. Pero reconozco que los peluqueros te dan conversación y te cuentan muchas cosas, de política, de fútbol, de los famosos de la tele, la moda del momento y todo eso. Además de recordarme mi parecido con Al Pacino y Andy García, el otro día Luis, mi peluquero desde hace muchos años, me regaló un libro de matemáticas de 1835 tras cortarme el pelo (en la foto). Este fin de semana se ha ido a Milán a celebrar su cumpleaños. Por cierto, en nuestra última tertulia, el escritor Vicente Rey, que ha sido peluquero toda la vida y que nos va a presentar su primer libro de relatos, "El peón de dos coronas" (Los Libros del Mississippi) en la tertulia del próximo martes en el Hotel Indigo, Marqués de Urquijo, 4 (Metro de Argüelles), a las 18.15, dijo que no me favorecía el corte de pelo tan juvenil. Y yo sonreí, claro; la verdad es que me paso la vida sonriendo ante lo que me dicen y ante lo que veo por ahí. Pero hablando de ver, observo la fotografía con el corte de pelo y tengo que admitir que me hace la cara más gordita y ya no doy el pego. Y es verdad que ya no puedo presumir de joven. Si es que los años no pasan en balde y estoy perdiendo mi "sex appeal". No voy a quedar ni para ejercer de "sapiosexual". Pero, bueno, qué le vamos a hacer, que se mueran los feos:
 
En fin, cosas que se me ocurren cuando salgo de la peluquería.

sábado, 31 de octubre de 2026

"Esta tarde me iré a ver Yerma en el Español".


 
Lorca la estrenó en este teatro en 1934 y forma parte de su "trilogía rural", con Bodas de sangre y La casa de Bernarda Alba. La tragedia gira en torno a la maternidad frustrada y la opresión de la mujer en un entorno rural asfixiante. Obviamente el nombre de la protagonista, Yerma, funciona como un símbolo de la tierra seca e infecunda. Uno de mis cuentos de 2015 alude a este asunto, a la escultura de Lorca en la Plaza Santa Ana de Julio López, con la alondra en las manos, signo de fertilidad.
 
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"Lorquianamente o sea desesperadamente (a cámara lenta)".
 
Les sacó una fotografía junto a la estatua, sumergidos en el mar de cerveza en el que se había convertido aquel lugar.
 
El escultor quiso homenajear al poeta con la imagen de la alondra, dijo ella tras besar al viejo en la mejilla y guardar el móvil en el bolso. Esa alondra representa el sueño de ser padres, añadió con un imprevisto rictus de tristeza. Llegará la primavera, dijo él intentando besarla, y entonces la mujer se llenará de gozo. Ella apartó la cara, se volvió y fijó la mirada en la figura de bronce. ¿Qué nos está ocurriendo?, dijo él, observando el rostro del poeta. Supongo que lo mismo que a otras parejas, respondió ella, mientras se encaminaba hacia al puerta del teatro como si volara. Una vez dentro se dirigieron a la cafetería. Hace mucho que no me dices que me amas, dijo él entre balbuceos. Es verdad, susurró ella, hace mucho que no te digo que te amo. Tal vez porque solo necesito quererte, le brilló a él la mirada. Tal vez, dijo ella con la mirada perdida. En ese momento apareció el viejo y les dijo que estaría encantado de hacerles otra fotografía. Pero lo mejor sería que subieran a la cuarta plaza del edificio; desde allí había una vista magnífica.
 
Al regresar a casa esa noche, observaron con más cuidado la fotografía. Detrás de ellos había un busto del poeta con la misma alondra de la plaza sobre sus manos.
 
Y parecía sonreírles.
 
("Lorquianamente o sea desesperadamente (a cámara lenta)", de Cuentos de los viernes", 2015, Bartleby Editores, p. 41).
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Dejo a Lorca tocando la Nana de Sevilla al piano, con La Argentinita, una canción de origen popular:
 

viernes, 30 de octubre de 2026

"Es el último parecido que me han sacado".

 

Con Jaime Urrutia, el mítico cantante de Gabinete Caligari al que cité el otro día por aquí con su "cha cha cha" al referirme a su hermano, el compositor Alberto Urrutia y su encuentro con Woddy Allen en la Cuesta Moyano de los libros viejos de Madrid. Y estas cosas siempre me han hecho gracia. Ayer me metí a tomar algo, cerca de casa, en uno de esos bares de toda la vida que aún quedan en Madrid al que voy de vez en cuando y uno de los camareros me preguntó si yo era Jaime Urrutia. Dejé de leer, le miré a los ojos, sonreí y le dije que era Al Pacino. Nos reímos los dos y él siguió con su trabajo repitiendo entre dientes que me daba un aire. Y mientras tanto yo pensaba que no hay nada como el calor del amor en un bar:
 
Como me han dicho tantas veces, mi vida es como una película de Woody Allen.

jueves, 29 de octubre de 2026

"Palinuro de México", una novela sobre la condición humana.


 
El final de la tertulia del martes lo dedicamos a analizar el fenómeno estudiantil y otras revueltas que se están produciendo últimamente en Europa; pero también hablamos de lo que sucede en México, ya que teníamos con nosotros a la profesora mexicana Mariola Satorre, que en cierto momento aludió a la masacre de estudiantes de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas. Al escucharla mencioné la novela "Palinuro de México"(1977) escrita por el mexicano Fernando del Paso. Es una "novela total" ya que su significado no se limita a una sola interpretación, sino que funciona como un universo expansivo que entrelaza la mitología, la política, la ciencia y el arte para explorar la condición humana. Palinuro fue el piloto de Eneas tras su salida de Troya, y aquí es el narrador de un viaje por el cuerpo humano y de la juventud mexicana en torno a la masacre de estudiantes que he citado, una especie de diccionario de Voltaire, lo más cercano que he leído a Rabelais, Cervantes, Sterne, Joyce y Faulkner. Fernando del Paso quiso ser médico y en la novela lo es a través de Palinuro. La novela utiliza el léxico de la anatomía, la fisiología y la patología, pero no funciona como un tratado científico, sino como un recurso lírico y subversivo. El cuerpo se convierte en una metáfora del mundo, de México y la propia escritura. La ciencia se humaniza para explorar la belleza de las vísceras, la enfermedad y el miedo a la muerte en contraste con el asco instintivo que el propio Palinuro siente por la sangre en sus estudios. Gran parte de la trama gira en torno a la relación apasionada, hiperbólica e incestuosa entre Palinuro y su prima Estefanía. Ese erotismo desenfrenado ocurre en una habitación de la plaza de Santo Domingo, como una trinchera en contra de la podredumbre del mundo exterior. El amor y el sexo son una celebración absoluta de la vida, un acto de rebeldía y juego libre frente a un entorno político opresivo y violento. El significado formal de la obra está en su ambición de "englobar" todo el conocimiento, el arte, la historia, la medicina, la cultura popular y la alta literatura. Rompe con la narrativa lineal. Incluye pasajes de corte teatral (como el capítulo "Palinuro en la escalera"), sátira, humor surrealista, listas interminables y juegos verbales barrocos. Es de las novelas que más veces habré releído por su libertad creativa absoluta y ser una fiesta del lenguaje que desafía los límites tradicionales de la literatura.
 
Estos son algunos fragmentos del capítulo 10:
 
"Hacíamos el amor compulsivamente. Lo hacíamos deliberadamente. Lo hacíamos espontáneamente. Pero sobre todo hacíamos el amor diariamente. O en otras palabras, los lunes, los martes y los miércoles hacíamos el amor invariablemente. Los jueves, los viernes y los sábados hacíamos el amor igualmente. Por último los domingos hacíamos el amor religiosamente. O bien hacíamos el amor por compatibilidad de caracteres, por favor, por supuesto, por teléfono, de primera intención y en última instancia, por no dejar y por si acaso, como primera medida y como último recurso.
 
Hicimos el amor por ósmosis y por simbiosis: a eso le llamábamos hacer el amor científicamente. Pero también hacíamos el amor yo a ella y ella a mí: es decir recíprocamente.
 
Y cuando ella se quedaba a la mitad de un orgasmo y yo, con el miembro convertido en un músculo fláccido no podía llenarla, entonces hacíamos el amor lastimosamente. Lo cual no tiene nada que ver con las veces en que yo me imaginaba que no iba a poder, y no podía, y ella pensaba que no iba a sentir, y no sentía, o bien estábamos tan cansados y tan preocupados que ninguno de los dos alcanzaba el orgasmo. Decíamos, entonces, que habíamos hecho el amor aproximadamente. O bien a Estefanía le daba por recordar las ardillas que el tío Esteban le trajo de Wisconsin y que daban vueltas como locas en sus jaulas olorosas de creolina, y yo por mi parte recordaba la sala de la casa de los abuelos, con sus sillas vienesas y sus macetas de rosasté esperando la eclosión de las cuatro de la tarde, y así era como hacíamos el amor, nostálgicamente, viniéndonos mientras nos íbamos tras viejos recuerdos.
 
Muchas veces hicimos el amor contra natura, a favor de natura, ignorando a natura. O de noche con la luz encendida, mientras los zancudos ejecutaban una danza cenital alrededor del foco. O de día con los ojos cerrados. O con el cuerpo limpio y la conciencia sucia. O viceversa. Contentos, felices, dolientes, amargados. Con remordimiento y sin sentido. Con sueño y con frío.
Y cuando estábamos conscientes de lo absurdo de la vida, y de que un día nos olvidaríamos el uno del otro, entonces hacíamos el amor inútilmente. Para envidia de nuestros amigos y enemigos, hacíamos el amor ilimitadamente, magistralmente, legendariamente. Para honra de nuestros padres, hacíamos el amor moralmente. Para escándalo de la sociedad, hacíamos el amor ilegalmente.
 
Para alegría de los psiquiatras, hacíamos el amor sintomáticamente. Y sobre todo hacíamos el amor físicamente.
 
También lo hicimos de pie y cantando, de rodillas y rezando, acostados y soñando. Y sobre todo y por simple razón de que yo lo quería así y ella también hacíamos el amor voluntariamente".
 
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Me tomo un café y escucho el Adagio de Barber, en memoria de los fallecidos por el accidente de ayer de los trenes en Toledo:
 


miércoles, 28 de octubre de 2026

"Un 10 para Almudena Mestre".


 



Y nos fuimos a Albania gracias a las "slides" que nos preparó nuestra escritora madrileña en su reciente viaje a la Biblioteca Nacional de Tirana (Albania) para leer su estudio comparativo entre las obras de Ismail Kadaré y Luis Martín-Santos. Nuestra tertulia literaria "on line" se convirtió en una especie de defensa de un TFG o TFM a los que estoy tan habituado en la Universidad, y disfruté con ella, como les ocurrió al resto de tertulianos. Almudena nos habló de la Asociación de Escritores de Castilla La Mancha y su viaje a Tirana, de aquel país, de su historia, de sus costumbres, de la economía y de la actualidad, incluidos los disturbios que también se están produciendo allí, a los que dedicamos los últimos minutos de la tertulia, incluyendo los de Europa y también en otros países como México y Argentina, ya que algunas de las tertulianas se conectaron desde allí (recibimos por primera vez a Juan Antonio desde Villajoyosa, un sitio que me gusta mucho por el chocolate Valor y por su romántica playa de nudistas). Almudena también nos habló del embajador de España en Tirana y la fiesta que les organizó, de los hoteles y las comidas. Y de literatura, claro. La tercera foto cubre algunos aspectos de las obras de Kadaré y Martín-Santos de las que nos habló, básicamente con "El palacio de los sueños" y "Tiempo de silencio".
 
En realidad lo que a mí me gusta es ver a mis amigos por la pantalla de Zoom. Nuestra tertulia es como una sinfonía, una reunión de instrumentistas que, durante hora y media de los martes, dejan las cosas que tenían que hacer para conectarse y ponerse una sonrisa en los labios y las páginas de unos libros o una película o una obra de teatro o cualquier otra actividad artística.
 
Sí, la tertulia es como una sinfonía de Schubert, el compositor que tanto amaba a Beethoven, del que hablé ayer, y que después fue tan admirado por Bruckner:
 

martes, 27 de octubre de 2026

"Estoy harto".



De la polarización, de la superioridad moral de unos sobre otros, de que se considere que hay mujeres de primera y de segunda, de que se ocupen plazas en las que ya no da el sol. Estoy harto de que no leamos literatura ni veamos cine con calidad y no pueda encender la televisión sin escuchar gritos, insultos, mentiras, como leer los otros medios de comunicación. Estoy harto de que trivialicemos el amor, la cultura, la justicia. Y de que todo se haga para lograr dinero y poder. Aun así no pienso agachar la cabeza. En esa foto de ayer parece que lo estoy haciendo, pero en realidad pensaba en cuando Beethoven escribió su Tercera sinfonía y se la iba a dedicar a Napoléon, al que admiraba como un héroe de la Revolución Francesa y defensor de la libertad, la igualdad y los derechos del pueblo. Pero se enteró de que se había autoproclamado emperador y entonces rompió la página de la dedicatoria; Napoléon se había convertido en un tirano hambriento de poder. 
 
Por eso me tomo el primer café escuchando la música de Beethoven, porque siempre creeré en la libertad, la bondad, la inteligencia, el arte y la cultura: 
 

lunes, 26 de octubre de 2026

"Una vida, un libro, una película".


 

No es una película aparatosa y taquillera. Se estrenó en junio de este año y la vi anoche en Movistar. Su director, Dani Sancho (Barcelona, 1987), se ha basado en el libro autobiográfico de Ousman Umar, que a los catorce años abandonó su aldea en Ghana persiguiendo el mito de Europa -el que en su entorno llamaban "el país de los blancos"-. Viajó durante cinco años, atravesó ocho países y consiguió llegar a Barcelona, donde su vida se transformó radicalmente al ser acogido por una familia de la misma Barcelona. No tenemos que esperar la descripción del terrible viaje, ni grandes efectos especiales. Es más bien un viaje al interior de uno mismo, introspectivo, el análisis de la evolución del personaje que se transforma en el propio Ousman en el último tercio de la película, como en un acto performativo que ofrece estructura y belleza a esta historia. Ousman fundó en 2012 la ONG Nasco Feeding Minds (conocida en parte como Nasco ICT) con el objetivo de proporcionar educación digital, informática y acceso a la información a niños y jóvenes en Ghana.
 
Este es un traíler de la película:
 
Este es un booktráiler con el propio Ousman:
 
Y aquí está también el director en Días de cine:
 
Como digo siempre a mis alumnos, si cada niño de África tuviera un móvil y un ordenador seguro que lograría más cosas en la vida y por supuesto no se querría ir al país de los blancos o al menos lo haría para gastarse su dinero, como hacemos los ricos en los lugares más lejanos del mundo para hacernos fotos en Instagram.

domingo, 25 de octubre de 2026

"La tertulia on line del martes se va a Albania".


 

La escritora Almudena Mestre nos contará el reciente viaje a Albania con la Asociación de Escritores de Castilla La Mancha, de la que es Secretaria General. Nos hablará del Congreso de escritores al que ha asistido, de la ponencia que dictó en la Biblioteca Nacional de Tirana, "La ciudad como espacio hostil: Tirana en Ismaíl Kadaré y Madrid en Tiempo de silencio de Luis Martín-Santos" (ahora que se habla de estos premios Kadaré recibió el Príncipe de Asturias en el año 2009, aunque murió hace dos años sin el Nobel). Del intercambio de libros con Namik Dokle, un conocido escritor, político y periodista albanés, figura destacada del Partido Socialista de Albania al que Almudena entregó su ensayo sobre mi obra "Lenguaje y ficcionalidad a ritmo de jazz: La obra literaria de Justo Sotelo". Y de las ayudas de CEDRO a los proyectos españoles, de las visitas y las excursiones y también de las revueltas estudiantiles y de la violencia en las calles de Tirana. De esa forma podremos debatir entre todos sobre asuntos de suma actualidad.


Y como me gusta aprender de todo y con todos, escucho dos obras de raíces albanesas. La primera es el breve concierto de piano del padre de la música clásica de Albania, Çesk Zadeja (Shkodër, 1927-Roma, 1997):


https://www.youtube.com/watch?v=r-D0mLvqc8g

Y la segunda del compositor italiano Paolo Marzocchi (Pesaro, 1971), con su Albanian folk song n. 5:

https://www.youtube.com/watch?v=1eBbseXLYw8&list=PLUydMyP4n7gaVBcVXnRWt2WbcUnwGrKz7&index=21

La fotografía con Almudena es en un café de Barajas con la chilaba que me trajo en el anterior viaje con su grupo de escritores a Túnez. La verdad es que no me importa desvestirme y vestirme en público. A esto me refería con el post de ayer sobre que uno mismo escriba el guion de su vida (os agradezco a todos los inteligentes y cariñosos comentarios que habéis escrito al respecto de ese post). Bueno, la única excepción es que en ciertas ocasiones no me importa que me quiten la ropa, pero con poca luz.

sábado, 24 de octubre de 2026

"Que nadie te escriba el guion de tu vida".




Es una de las primeras cosas básicas que me enseñaron mis padres. Como decía John Ford, al que considero el mayor director de cine de la historia (cuando preguntaron a Orson Welles quiénes eran los tres mayores directores dijo John Ford, John Ford y John Ford) el cine es un arte puramente visual y narrativo en imágenes. Alfred Hitchcock, Billy Wilder y Woody Allen que igualmente son tres de los directores más importantes han dicho que lo esencial es el guion. Y me parece que los cinco tienen razón cuando hablamos del cine y sin duda de la vida, que es una mezcla de un buen guion y de la capacidad visual y narrativa de vivirla. El otro día la excelente escritora Emma Prieto me dijo, en la presentación de un libro de Eloy Tizón, que se alegraba de que yo fuera humano, lo que me sacó una sonrisa. Además también había comprobado que me cansaba cuando le comenté que me iba a sentar en la última fila puesto que me marcharía pronto si me caía de cansancio (al final escuché entera la presentación, ya que resultó estimulante desde el punto de vista literario e intelectual). Esta idea de irme de los sitios me recuerda a las palabras que me dijo también hace poco la poeta Soledad Velázquez Moreno, en el sentido de que a veces me veía como escapado de una película si no me gustaba el guion. Y es cierto que me he ido de muchos sitios cuando me aburro o no soporto la mala utilización del poder, como comenté el otro día a otra amiga, la valenciana Pilar Sanjuan. Hablando de guiones, de lo que nunca puedo prescindir es de tomarme un café al abrir los ojos cada mañana. Es lo que tiene escribir cada día la página del "guion" que me gusta, con pasión. En este sentido siempre recordaré cuando viajé a Béjar para estar con mi amigo el pintor Antonio Zaballos y me invitó a dormir en su estudio rodeado de sus cuadros. He dormido en muchas camas a lo largo de mi vida, tal vez en demasiadas, aunque nunca lo había hecho rodeado de cuadros que me hablaban, que me querían decir cosas, sobre ellos y la propia historia del arte. La única pega es que la cafetera de Antonio no funcionaba bien, y eso era un problema para mi guion. Y no sé cómo se enteró, pero el caso es que su amiga Yoli González López, que todavía no me conocía, pero que ya se había leído mis novelas, se presentó a las siete de la mañana con un termo de café recién hecho en su casa próxima a la Sierra de Francia. Supongo que no hay que explicar porqué me caen tan bien algunas personas, que además escriben sus propios epígrafes en el guion de mi vida. Y por supuesto no puedo dejar de escuchar música bajo la lluvia, aunque ayer no lloviera (la foto me la hice en Moncloa):

https://www.youtube.com/watch?v=TzXuPOS-2Cw&t=541s

Sí, Emma, como diría Nietzsche, soy demasiado humano y siempre persigo los ideales de paz y de belleza.

viernes, 23 de octubre de 2026

"Os tenéis que aprovechar de mí".


 
Digo siempre a mis alumnos, que para eso me pagan. Nunca os vais a encontrar con una persona a la que le guste tanto enseñar lo que sabe, ni estar con los demás, en este caso con los jóvenes, les digo. Y además os tenéis que reír conmigo, como ocurre en esta fotografía en la que unas cuantas alumnas, y un alumno, fueron a verme firmar mis novelas y libros de cuentos en una Feria del Libro del Retiro (casi nunca me meto en la caseta porque soy un escritor, no un vendedor de pescado o algo así, con perdón de los pescaderos, que suelen ser muy majos). Y en cuanto puedo les digo, aunque no venga a cuento, que se vayan a París para pasar un fin de semana de amor. El primer dinero que ganen tiene que ser para subir a lo alto de la Torre Eiffel y brindar con una copa de champán. Sé que lo recordarán toda la vida, y, después de todo, para eso sirve la vida, para gastársela:
 

jueves, 22 de octubre de 2026

"Haz el amor y no la guerra".


 

Como empiezo a estar hasta el gorro de que en 2026, nada menos, hablemos tanto de Franco, la Guerra Civil y de las novelas y películas sobre la Guerra Civil, incluido Lorca (pobre Lorca, qué habrá hecho él) que además son muy malas, y de tanto ruido y crispación y de los actuales discursos de odio, voy a hablar de amor, que me gusta más. (Por cierto, en este muro tan solo se admiten piropos hacía mí, por ejemplo, de lo guapo que soy).
 
¿Qué es el amor y qué es hacer el amor? 
 
La verdad es que nos lo llevamos preguntando miles de años, pero no creo que sepamos decirlo con precisión. Si le gusta tu cuerpo es que te desea, si le gusta tu mente es que te admira, si le gustan las dos cosas a la vez claramente está enamorada de ti. Y eso también sucede en tu caso si sientes y percibes lo mismo. Es una especie de milagro que os conozcáis en un momento concreto de la historia del Universo y sus catorce mil millones de años, la de la Tierra con sus cuatro mil millones y de los trescientos mil años de la historia del ser humano. Y eso significa que vais a vivir juntos, imprescindiblemente en lo físico y a través de lo físico, la mayor experiencia espiritual que está a disposición del ser humano, el Amor. Y deberéis aceptar que los dioses nunca os van a liberar de esa necesidad de sublimidad insoportable.
 
Vuestra música, nuestra música podría ser esta: 
 
¿Se puede romper el aire? ¿Se puede romper el tiempo? ¿Y la luz?

miércoles, 21 de octubre de 2026

"Todo lo que he escrito empieza en Madrid".


 
Nos dijo ayer en la tertulia el escritor colombiano Giovanni Holguin (1966). Nos habló de su novela "El viaje de la ausencia" (2025, Burro cultural). Madrid es su ciudad, un lugar que te lo da todo y también puede quitártelo, nos dijo. Madrid es más que París o Londres, es el lugar en el que siempre ha querido vivir cuando llegó en los ochenta y se relacionó con los artistas que fue conociendo en los grandes bares de la movida madrileña (ahora trabaja como profesor de baile). "No somos más que materia, nos dice su protagonista en la novela, un octogenario que escribe el libro para recordar a las personas que han pasado por su vida, en Madrid y Colombia, como la tierra misma, eso está claro. Vivimos muchísimo menos que un árbol de aceitunas o que la tortuga más joven de las islas Galápagos. La invención de nuestra grandeza se cae a pedazos. Entre guerras y paz, el viento esparce sus semillas". Mariwan lo conoció en uno de aquellos bares y se ligó a la amiga que estaba con él, lo que me parece literario. La poeta Aurora da Cruz también estuvo con nosotros y nos habló del libro que había leído, y preguntaron todos mis amigos de la tertulia. Al ser Giovanni Holguín un artista integral con gran experiencia en el teatro, la música y la danza contemporánea, su prosa está dotada de fuerte carga lírica, junto a un sentido muy marcado del ritmo y una exploración corporal y espacial de las emociones de sus personajes. Con este libro Holguín explora la ausencia, el desarraigo, la memoria y el tránsito (físico y emocional) que experimentamos las personas al enfrentarnos a la pérdida o la distancia de sus raíces.
 
Esta tertulia sigue hablando de escritores y sus libros, de su vida y su literatura, y eso me gusta. Como dije ayer, en esta vida se pueden hacer muchas cosas, incluso no hacer nada y quejarnos por todo y pasarnos la vida criticándolo todo. O leer, estudiar, escribir, viajar, bailar un tango y ser felices:
 

martes, 20 de octubre de 2026

"Leer es bueno para la salud".


 
Sabemos que reduce el estrés un setenta por ciento en apenas unos minutos, que desacelera el ritmo cardíaco y relaja la tensión. Incluso es mejor que dar un paseo o que escuchar música. Leer es un factor protector que puede retrasar el deterioro cognitivo y los síntomas de demencia varios años. He leído que las personas que dedican media hora al día a la lectura reducen casi un veinte por ciento el riesgo de mortalidad en la década siguiente y suman un promedio de dos años más de vida. Al leer novelas nuestro cerebro experimenta la llamada simulación encarnada y de esa forma las áreas neuronales se activan como si estuvieras viviendo la historia, lo que aumenta notablemente tu capacidad para comprender las emociones y las realidades de los demás. Sin duda por todo esto, entre otras cosas, continúo haciendo tertulias literarias, como la de esta tarde en el Hotel Indigo, Marqués de Urquijo 4, Metro de Argüelles, a las 18.15, dedicada a la novela "El viaje de la ausencia", de la que nos hablará el escritor colombiano Giovanni Holguín (1966) gran amigo de Mariwan Shall y que además es coreógrafo, bailarín, actor de teatro y músico. En esa foto estoy presentando mis "Cuentos de los otros", subido a la barra cuando hacía las tertulias en Malasaña, precisamente en el local de Mariwán.
 
Bueno, y además leer sirve para ligar mucho más, jeje, y te permite coger a la chica guapa de la mano y pasear bajo la lluvia mientras suena una música romántica:
 

lunes, 19 de octubre de 2026

"Un cha cha cha en el Retiro".


 

Alberto Urrutia es un compositor y amigo desde hace muchos años. Su hermano es Jaime Urrutia, miembro del grupo Gabinete Caligari, para el que Alberto escribió algunas canciones. Volviendo ayer de Barajas me encontré un post suyo en las redes donde decía que en la subida de la Cuesta Moyano (que, por cierto, es uno de los lugares que más habré paseado en mi vida) se encontró con el rodaje de la película de Woody Allen en Madrid. En principio no le dejaron sacar fotos, pero él insistió en hacerlas. Además últimamente había vuelto a ver sus películas "Zelig" y "Manhattan" y se reafirmó en la idea de que la segunda es una indiscutible obra maestra, y Woody Allen el mayor cineasta de nuestro tiempo. Y ahora, con esta película sobre Madrid, es como si nuestro Retiro se hubiera convertido en el amado Central Park de Woody Allen. 
 
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Está claro de quién fue la culpa:
 
(Por cierto, Alberto también es del Atlético de Madrid, el mejor equipo del mundo; así que todo perfecto, jeje).

domingo, 18 de octubre de 2026

"Ser novelista".


 

"Quizás si se mezclara en una coctelera tu parte hippie y tu parte yuppie sería el cóctel perfecto. Porque no veo a un hippie con la botella de Moët en la mano, pero siempre creí que a pesar de todo entendías a Larry Darrell. Eres ese particular cóctel llamado Justo Sotelo. Vivir es tu camino, no tu meta. No necesitas cruzar el mundo como Larry para encontrarte, ni como Odiseo para llegar a Ítaca".


Escribió el otro día por aquí M Jesús Egmont, y estuve pensando en ello ayer mientras me sacaba esa fotografía. Como me ocurre con tantas personas de este mundo virtual, no la conozco en persona, pero nos escribimos desde hace años y además me cae muy bien. Cuando cita a Larry Darrell, el protagonista de "El filo de la navaja", una de las novelas y de las películas de mi vida, sabe que ahí está la introducción de "Un hombre que se parecía a Al Pacino". A lo mejor me doy un aire al protagonista de "El padrino", pero mi forma de ser tiene más que ver con el personaje que creó Somerset Maugham. Como él paso del dinero y el poder, como él me fui a París y después a la India. Y como él intento ayudar a todo el mundo que me lo pide. El problema de Larry, que en el cine interpretó Tyrone Power, es que al ser un don nadie y no querer trabajar, la chica que le ama con locura (una guapísima Gene Tierney) se casa con otro que sí es rico y le va a dar amor, estabilidad y dos hijos. Por otra parte el personaje de Ulises es de los más esenciales de la historia de la literatura, y en una de mis novelas, "La paz de febrero", me planteé la elección entre Aquiles, Ulises y Eneas, algunos de los héroes básicos de la cultura cristiana y europea en la que yo he nacido. El que me conoce sabe de sobra quién me cae mejor de los héroes de la Ilíada, la Odisea y la Eneida.


Y también sabe que me puede encontrar fácilmente escuchando jazz bajo la lluvia:

https://www.youtube.com/watch?v=thU_Ncursyo

Con veintipocos años me ponía un sombrero de vez en cuando; las chicas me decían que parecía un novelista. Supongo que intuían que siempre he vivido la vida como una película.

sábado, 17 de octubre de 2026

"La inspiración del escritor".


 

"Ayer te besé en los labios.
Te besé en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más.
El tiempo
después de dártelo
no lo quise para nada
ya, para nada
lo había querido antes.
Se empezó, se acabó en él.

Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no
-¿adónde se me ha escapado?-.
Los pongo
en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
Y dura este beso más
que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos".

(Pedro Salinas, La voz a ti debida, 1933).

Junto a Razón de amor (1936) y Largo lamento (1939) conforman la trilogía poética dedicada a Katherine R. Whitmore. Ella fue su amor secreto, su amante y la musa que transformó por completo su obra literaria. Se conocieron en Madrid en el verano de 1932, cuando ella era una profesora estadounidense que asistía a uno de sus cursos. A pesar de que él estaba casado y tenía dos hijos, iniciaron una intensa y clandestina relación. Tras su regreso a Estados Unidos, Salinas le envió más de trescientas cartas de amor que años más tarde fueron publicadas como un monumento de la literatura epistolar del siglo XX. La relación sufrió una grave crisis cuando la esposa de Salinas, Margarita Bonmatí, descubrió el romance e intentó suicidarse. Esto empujó a Katherine a distanciarse y, tiempo después, a casarse con el profesor Brewer Whitmore (de quien tomó el apellido), dando fin al romance, aunque el poeta estuvo enamorado de ella hasta el final de sus días.

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Anoche me dormí pensando en esta historia tras leer el poema del principio. Y sonaba esta música:

https://www.youtube.com/watch?v=f6Mvd0Ob62Y

Todos los escritores tenemos un rincón desde el que escribir, donde sentarnos a mirar a la gente y hacia el interior de nosotros mismos, aunque llueva o nieve. Todos los escritores buscamos historias de amor, aunque terminen mal. ¿O no? El hecho de existir quizá les dé sentido, en una página, en la pantalla de un ordenador, en la inmensa historia de la humanidad.

jueves, 15 de octubre de 2026

"El escritor veinticinco años después".


 
Ayer por la tarde se presentó en la Fnac de Callao (con un Madrid atestado de gente) la reedición de la novela "Labia" (2026, Galaxia), de Eloy Tizón, después de que fuera editada por Anagrama en 2001. Es la historia de un muchacho en el Madrid de los 70 que se enamora de una papelería de barrio regentada por tres hermanas. A través de una atmósfera de melancolía alegre, la novela mezcla el realismo y la fantasía para explorar la memoria, el arte y la escritura como formas de la reconstrucción del mundo. La presentadora fue la profesora y escritora Ana Pellicer, mientras que la poeta Vanessa Simonka leyó algunos fragmentos (en el pequeño video).
 
Ya se sabe que la mayoría de las presentaciones de libros, como de las conferencias en la Universidad y otros lugares muy serios, suelen ser aburridísimas (eso lo sabe todo el mundo, pero no se dice ya que sería políticamente incorrecto, claro), aunque ayer lo pasé muy bien pues fue casi una clase de teoría de la literatura, lo que me divierte. Además pude saludar a algunos escritores que aprecio, como Emma Prieto Rubio, cuya literatura me interesa especialmente. Y estuve pensando todo el rato en el escritor que se es con treinta años y con sesenta. ¿Cómo ha cambiado en estos años? ¿Es justo que se revise un libro y se reescriba? ¿Tiene la culpa el libro del paso del tiempo? Como siempre me tomo la vida como si fuera una novela, en la hora de ayer convertí a Eloy en el protagonista de una novela imaginaria, el muchacho de los setenta, el escritor de los noventa y el que es en este momento. Y me lo pasé bien viéndole evolucionar como si fuera Indiana Jones en busca del arca perdida.
 
En fin, cosas que se me ocurren mientras amanece y escucho jazz, como siempre: 
 

miércoles, 14 de octubre de 2026

"Mis cosas favoritas".


 


Sigo haciendo tertulias porque me lo sigo pasando muy bien. Ayer dedicamos media hora a discutir sobre la película "La bola negra", con opiniones a favor y en contra, pero no me voy a quedar en ello sino en el texto que nos leyó la poeta Myriam De Benito, una de nuestras últimas incorporaciones.
 
"El espacio íntimo del escritor, su soledad creativa, es el vínculo más importante que ostenta y debe cultivar su autoría. La clave de todo es distinguir su verdadera motivación al escribir. No todos los escritores tienen la motivación correcta, más allá del camino que elijan para su publicación, o de si ganan premios o no los ganan. Se debe de escribir con un puente hacia el otro lado, pero sin que los lectores sean más importantes que el creador de obras literarias. Así como la validación externa. La literatura se forja con talento, dedicación, autenticidad, siendo la expresión externa de nuestras mentes alineadas con nuestros corazones si nos interesa nuestra humanidad y si somos valientes. Ojalá pudiéramos sintetizar qué se requiere para ser intelectual. Pero en percepción directa y con enfoque escribir es escribir, y vender la obra y promocionar su sentido y contenido necesario. Pero, ¿hasta dónde llega el aspecto mercader de algunos escritores? ¿Son mejores? ¿Son peores? Son distintos. Yo escribo por llamada de la vocación, con devoción y con servidumbre. Me siento elegida por la poesía, para vivir, según su mirada a cada instante, en cada instante...
Y con respecto a categorizar a un intelectual creo que un intelectual es ilimitado como el espacio y custodia ideas filosóficas. En sus textos se puede ver: " la luz clara". La convicción. La conciencia. La consciencia. Y el inconsciente individual y colectivo. Un intelectual es alguien que con su mente despierta a otros. Tiene el gran sello de su esencia única. Es unidad indisociable entre lo profundo y lo rutinario. Un intelectual trasciende y transciende los discursos ordinarios porque experimenta sus palabras, su voz y sus textos. Corta la ilusión con espontaneidad. Desde cada mirar, podríamos contemplar como nos hallamos todos asistidos, al estar presentes en conversaciones estimulantes donde el diálogo nos abre la mente para no ser solo testigos y espectadores en nuestras vidas. Emitir. Expresar.
Un gran intercambio intelectual sucedió ayer en la tertulia. Un espíritu común. Y diferentes personalidades y criterios con un mundo interno intelectual. Lo importante es el sentir acompañando el pensar. De esa forma individualmente estamos completos. Y cuando hay tertulias colectivas tan conmovedoras lo intelectual es nuestra brújula y nuestro norte".
 
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Al final firmé dos de mis libros a Marina Martín Baz, mi ensayo sobre Murakami y mi novela "Las mentiras inexactas", y ahora escucho jazz, a John Coltrane, que nos gusta a los dos:
 
(Si te gusta Coltrane eres de los míos).