domingo, 1 de noviembre de 2026
"Los peluqueros ilustrados".
sábado, 31 de octubre de 2026
"Esta tarde me iré a ver Yerma en el Español".
viernes, 30 de octubre de 2026
"Es el último parecido que me han sacado".
jueves, 29 de octubre de 2026
"Palinuro de México", una novela sobre la condición humana.
miércoles, 28 de octubre de 2026
"Un 10 para Almudena Mestre".
martes, 27 de octubre de 2026
"Estoy harto".
lunes, 26 de octubre de 2026
"Una vida, un libro, una película".
domingo, 25 de octubre de 2026
"La tertulia on line del martes se va a Albania".
La escritora Almudena Mestre nos contará el reciente viaje a Albania con la Asociación de Escritores de Castilla La Mancha, de la que es Secretaria General. Nos hablará del Congreso de escritores al que ha asistido, de la ponencia que dictó en la Biblioteca Nacional de Tirana, "La ciudad como espacio hostil: Tirana en Ismaíl Kadaré y Madrid en Tiempo de silencio de Luis Martín-Santos" (ahora que se habla de estos premios Kadaré recibió el Príncipe de Asturias en el año 2009, aunque murió hace dos años sin el Nobel). Del intercambio de libros con Namik Dokle, un conocido escritor, político y periodista albanés, figura destacada del Partido Socialista de Albania al que Almudena entregó su ensayo sobre mi obra "Lenguaje y ficcionalidad a ritmo de jazz: La obra literaria de Justo Sotelo". Y de las ayudas de CEDRO a los proyectos españoles, de las visitas y las excursiones y también de las revueltas estudiantiles y de la violencia en las calles de Tirana. De esa forma podremos debatir entre todos sobre asuntos de suma actualidad.
Y como me gusta aprender de todo y con todos, escucho dos obras de raíces albanesas. La primera es el breve concierto de piano del padre de la música clásica de Albania, Çesk Zadeja (Shkodër, 1927-Roma, 1997):
https://www.youtube.com/watch?v=r-D0mLvqc8g
Y la segunda del compositor italiano Paolo Marzocchi (Pesaro, 1971), con su Albanian folk song n. 5:
https://www.youtube.com/watch?v=1eBbseXLYw8&list=PLUydMyP4n7gaVBcVXnRWt2WbcUnwGrKz7&index=21
La fotografía con Almudena es en un café de Barajas con la chilaba que me trajo en el anterior viaje con su grupo de escritores a Túnez. La verdad es que no me importa desvestirme y vestirme en público. A esto me refería con el post de ayer sobre que uno mismo escriba el guion de su vida (os agradezco a todos los inteligentes y cariñosos comentarios que habéis escrito al respecto de ese post). Bueno, la única excepción es que en ciertas ocasiones no me importa que me quiten la ropa, pero con poca luz.
sábado, 24 de octubre de 2026
"Que nadie te escriba el guion de tu vida".
Es una de las primeras cosas básicas que me enseñaron mis padres. Como decía John Ford, al que considero el mayor director de cine de la historia (cuando preguntaron a Orson Welles quiénes eran los tres mayores directores dijo John Ford, John Ford y John Ford) el cine es un arte puramente visual y narrativo en imágenes. Alfred Hitchcock, Billy Wilder y Woody Allen que igualmente son tres de los directores más importantes han dicho que lo esencial es el guion. Y me parece que los cinco tienen razón cuando hablamos del cine y sin duda de la vida, que es una mezcla de un buen guion y de la capacidad visual y narrativa de vivirla. El otro día la excelente escritora Emma Prieto me dijo, en la presentación de un libro de Eloy Tizón, que se alegraba de que yo fuera humano, lo que me sacó una sonrisa. Además también había comprobado que me cansaba cuando le comenté que me iba a sentar en la última fila puesto que me marcharía pronto si me caía de cansancio (al final escuché entera la presentación, ya que resultó estimulante desde el punto de vista literario e intelectual). Esta idea de irme de los sitios me recuerda a las palabras que me dijo también hace poco la poeta Soledad Velázquez Moreno, en el sentido de que a veces me veía como escapado de una película si no me gustaba el guion. Y es cierto que me he ido de muchos sitios cuando me aburro o no soporto la mala utilización del poder, como comenté el otro día a otra amiga, la valenciana Pilar Sanjuan. Hablando de guiones, de lo que nunca puedo prescindir es de tomarme un café al abrir los ojos cada mañana. Es lo que tiene escribir cada día la página del "guion" que me gusta, con pasión. En este sentido siempre recordaré cuando viajé a Béjar para estar con mi amigo el pintor Antonio Zaballos y me invitó a dormir en su estudio rodeado de sus cuadros. He dormido en muchas camas a lo largo de mi vida, tal vez en demasiadas, aunque nunca lo había hecho rodeado de cuadros que me hablaban, que me querían decir cosas, sobre ellos y la propia historia del arte. La única pega es que la cafetera de Antonio no funcionaba bien, y eso era un problema para mi guion. Y no sé cómo se enteró, pero el caso es que su amiga Yoli González López, que todavía no me conocía, pero que ya se había leído mis novelas, se presentó a las siete de la mañana con un termo de café recién hecho en su casa próxima a la Sierra de Francia. Supongo que no hay que explicar porqué me caen tan bien algunas personas, que además escriben sus propios epígrafes en el guion de mi vida. Y por supuesto no puedo dejar de escuchar música bajo la lluvia, aunque ayer no lloviera (la foto me la hice en Moncloa):
https://www.youtube.com/watch?v=TzXuPOS-2Cw&t=541s
Sí, Emma, como diría Nietzsche, soy demasiado humano y siempre persigo los ideales de paz y de belleza.
viernes, 23 de octubre de 2026
"Os tenéis que aprovechar de mí".
jueves, 22 de octubre de 2026
"Haz el amor y no la guerra".
miércoles, 21 de octubre de 2026
"Todo lo que he escrito empieza en Madrid".
martes, 20 de octubre de 2026
"Leer es bueno para la salud".
lunes, 19 de octubre de 2026
"Un cha cha cha en el Retiro".
domingo, 18 de octubre de 2026
"Ser novelista".
"Quizás si se mezclara en una coctelera tu parte hippie y tu parte yuppie sería el cóctel perfecto. Porque no veo a un hippie con la botella de Moët en la mano, pero siempre creí que a pesar de todo entendías a Larry Darrell. Eres ese particular cóctel llamado Justo Sotelo. Vivir es tu camino, no tu meta. No necesitas cruzar el mundo como Larry para encontrarte, ni como Odiseo para llegar a Ítaca".
Escribió el otro día por aquí M Jesús Egmont, y estuve pensando en ello ayer mientras me sacaba esa fotografía. Como me ocurre con tantas personas de este mundo virtual, no la conozco en persona, pero nos escribimos desde hace años y además me cae muy bien. Cuando cita a Larry Darrell, el protagonista de "El filo de la navaja", una de las novelas y de las películas de mi vida, sabe que ahí está la introducción de "Un hombre que se parecía a Al Pacino". A lo mejor me doy un aire al protagonista de "El padrino", pero mi forma de ser tiene más que ver con el personaje que creó Somerset Maugham. Como él paso del dinero y el poder, como él me fui a París y después a la India. Y como él intento ayudar a todo el mundo que me lo pide. El problema de Larry, que en el cine interpretó Tyrone Power, es que al ser un don nadie y no querer trabajar, la chica que le ama con locura (una guapísima Gene Tierney) se casa con otro que sí es rico y le va a dar amor, estabilidad y dos hijos. Por otra parte el personaje de Ulises es de los más esenciales de la historia de la literatura, y en una de mis novelas, "La paz de febrero", me planteé la elección entre Aquiles, Ulises y Eneas, algunos de los héroes básicos de la cultura cristiana y europea en la que yo he nacido. El que me conoce sabe de sobra quién me cae mejor de los héroes de la Ilíada, la Odisea y la Eneida.
Y también sabe que me puede encontrar fácilmente escuchando jazz bajo la lluvia:
https://www.youtube.com/watch?v=thU_Ncursyo
Con veintipocos años me ponía un sombrero de vez en cuando; las chicas me decían que parecía un novelista. Supongo que intuían que siempre he vivido la vida como una película.
sábado, 17 de octubre de 2026
"La inspiración del escritor".
"Ayer te besé en los labios.
Te besé en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más.
El tiempo
después de dártelo
no lo quise para nada
ya, para nada
lo había querido antes.
Se empezó, se acabó en él.
Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no
-¿adónde se me ha escapado?-.
Los pongo
en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
Y dura este beso más
que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos".
(Pedro Salinas, La voz a ti debida, 1933).
Junto a Razón de amor (1936) y Largo lamento (1939) conforman la trilogía poética dedicada a Katherine R. Whitmore. Ella fue su amor secreto, su amante y la musa que transformó por completo su obra literaria. Se conocieron en Madrid en el verano de 1932, cuando ella era una profesora estadounidense que asistía a uno de sus cursos. A pesar de que él estaba casado y tenía dos hijos, iniciaron una intensa y clandestina relación. Tras su regreso a Estados Unidos, Salinas le envió más de trescientas cartas de amor que años más tarde fueron publicadas como un monumento de la literatura epistolar del siglo XX. La relación sufrió una grave crisis cuando la esposa de Salinas, Margarita Bonmatí, descubrió el romance e intentó suicidarse. Esto empujó a Katherine a distanciarse y, tiempo después, a casarse con el profesor Brewer Whitmore (de quien tomó el apellido), dando fin al romance, aunque el poeta estuvo enamorado de ella hasta el final de sus días.
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Anoche me dormí pensando en esta historia tras leer el poema del principio. Y sonaba esta música:
https://www.youtube.com/watch?v=f6Mvd0Ob62Y
Todos los escritores tenemos un rincón desde el que escribir, donde sentarnos a mirar a la gente y hacia el interior de nosotros mismos, aunque llueva o nieve. Todos los escritores buscamos historias de amor, aunque terminen mal. ¿O no? El hecho de existir quizá les dé sentido, en una página, en la pantalla de un ordenador, en la inmensa historia de la humanidad.



























