miércoles, 10 de junio de 2026

"El futuro de la literatura".


 
Aitana es la hija adolescente de nuestra tertuliana mexicana Mariola. Es una gran lectora que ya acompaña a su madre a leer cuentos a diversas escuelas, como Gabriela, la hija preadolescente de Ignacio, que está leyendo ahora "El diario de Ana Frank" y los libros de Elena Fortún. Son dos jóvenes lectores de ahora y del futuro, al igual que la hija de Carmen y mi hijo, como todos nosotros, un grupo de chalados letraheridos y amigos de una tertulia que tiene más de treinta años, Francisca, Mariwán, José Antonio, Miguel Ángel, Victoria, María José, Soledad y los amigos que no estaban, pero que me escribieron para darme un abrazo de despedida, Isabel, Iñaki y Almudena, quien se pasó toda la mañana en la Feria del Libro del Retiro con un grupo de jóvenes inmigrantes con los que trabaja cada día, animándolos a leer y haciendo actividades relacionadas con los libros. Siempre digo que mientras un niño pida a sus padres que le lean un cuento, sabré que la literatura no desaparecerá. Y dará igual la nacionalidad del niño, su color de piel y su sexo. Podrá ser del Kurdistán, de África, América o de cualquier lugar, porque los cuentos que apasionan a los niños no conocen de fronteras.
 
Y ahora sí que me voy a tumbar unos días debajo de un árbol, como Orfeo, para tocar la lira. Este célebre músico y poeta de la mitología griega es conocido por su prodigiosa habilidad para tocar la lira, un instrumento con el que lograba conmover a la naturaleza, apaciguar a las fieras y hacer que los árboles se inclinaran para escuchar sus melodías. Después vendrá Eurídice y me besará, aunque acabemos en el Segundo Círculo del infierno de Dante. Pero qué más dará si estaremos juntos toda la eternidad:
 

martes, 9 de junio de 2026

"Porá karaí".


 
Es una expresión guaraní que acabo de ver que me ha dedicado la escritora argentina Gladys Mercedes Acevedo, con relación al post que escribí ayer sobre la obra de teatro de Lope "La dama boba". El guaraní general es una lengua nativa de América del Sur que hablan más de diez millones de personas en buena parte de Paraguay y en la provincia de Corrientes en Argentina. He buscado el significado de esta hermosa expresión porque siempre me puede la curiosidad por conocer cosas, algo que también da sentido a mi tertulia, que, en su versión "online", se despide esta tarde por este curso, hablando de ese libro que llenó alguno de nuestros veranos, desde la infancia, y que aún guardamos en un rincón del corazón. La foto es de la última tertulia del martes pasado en el Hotel Indigo. Es hora de descansar y de pensar. Y de seguir viviendo como escritor, que es como más me gusta vivir, casi tanto como el hecho de escribir. También me gusta escuchar las sinfonías de Bruckner, como estoy haciendo de nuevo en los últimos días. Lo hago siempre con la integral de las sinfonías de Beethoven, Schubert, Brahms, Dvorak, Mahler o Chaikovski, todas seguidas, desde la primera hasta la última. La tercera de Bruckner, la llamada sinfonía "Wagner", es hermosa, como la vida y la diversidad de lenguas y personas que hay en el mundo: 
 

lunes, 8 de junio de 2026

"Si alguien me busca, me encontrará en un teatro".


 
Ayer por la tarde me fui a la Sala Verde de los Teatros del Canal, en pleno barrio de Chamberí, para aparecer en Illescas, entre Toledo y Madrid, llegar hasta la casa de Octavio en Madrid, pasear después por Recoletos y vivir una historia divertida y maravillosamente escrita por Lope de Vega que me habló de la "idea neoplatónica" del poder educativo y transformador del amor. Desde esta foto miro a las dos hijas de Octavio, Finea, la "boba" y Nisa, la "lista". A Finea le cuesta aprender las normas sociales, pero posee una gran dote económica. Nisa, por el contrario, es culta e inteligente, pero su dote es mucho menor. Y ahí están los pretendientes, Liseo, que llega a Madrid para casarse con Finea por su dinero, pero se desespera ante su simpleza y se siente atraído por Nisa, y Laurencio, un poeta pobre que corteja a Nisa y que decide conquistar a Finea atraído por su fortuna. Pero al enamorarse perdidamente de Laurencio, el entendimiento de Finea despierta. El deseo de comunicarse con él y de retenerlo provoca que aprenda a leer, a escribir y a comportarse con una agudeza que sorprende a toda su familia.
 
Y ese momento fantástico en el que nos habla Finea en el Acto III:
 
"¡Amor, divina invención
de conservar la belleza
de nuestra naturaleza,
o accidente o elección!
Extraños efetos son 5
los que de tu ciencia nacen,
pues las tinieblas deshacen,
pues hacen hablar los mudos,
pues los ingenios más rudos
sabios y discretos hacen. 10
 
No ha dos meses que vivía
a las bestias tan igual,
que aun el alma racional
parece que no tenía.
Con el animal sentía 15
y crecía con la planta;
la razón divina y santa
estaba eclipsada en mí,
hasta que en tus rayos vi,
a cúyo sol se levanta. 20
 
Tú desataste y rompiste
la escuridad de mi ingenio;
tú fuiste el divino genio
que me enseñaste, y me diste
la luz con que me pusiste 25
el nuevo ser en que estoy.
Mil gracias, amor, te doy,
pues me enseñaste tan bien,
que dicen cuantos me ven
que tan diferente soy. 30
 
A pura imaginación
de la fuerza de un deseo,
en los palacios me veo
de la divina razón.
¡Tanto la contemplación 35
de un bien pudo levantarme!
Ya puedes del grado honrarme,
dándome a Laurencio, amor,
con quien pudiste mejor,
enamorada, enseñarme". 40
 
Estas son algunas escenas de "La dama boba" en 1613 y a la vez en 2026:
 
Lope juega constantemente con los conceptos de quién es tonto en realidad y quién es sabio. Al final, Finea llega a fingir, incluso, que sigue siendo boba para proteger su amor.

domingo, 7 de junio de 2026

"Un laico leyendo a León XIV".


 
Javier, mi querido cura vasco, siempre dice que soy un "santo laico". Siempre me río cuando lo dice porque soy bastante poco santo. Sea como fuere, soy de los que piensan que un escritor del siglo XXI que quiera escribir una obra mínimamente coherente debe intentar saber de todo. Entre las tesis doctorales que he dirigido hay una sobre la moderna doctrina social de la Iglesia, tan interesante como conocer a Marx y Engels, después de pasar por Kant, Hegel y Goethe. Con la encíclica "Rerum novarum" (1891), de León XIII, se modernizó esa doctrina en medio de la turbulenta Segunda Revolución Industrial del siglo XIX a la que me referí por aquí el otro día. Juan Pablo II escribió cien años después la "Centesimus annus", en homenaje a esa obra. Ahora León XIV no puede dejar de mostrar su admiración a León XIII y ha escrito "Magnifica humanitas" (2026), que he estado leyendo estos días ya que se centra en gran medida en la IA. Robert Francis Prevost (Chicago, 1955) es matemático y teólogo, ha vivido muchos años en Perú y me parece un hombre inteligente y sensible. Compara la construcción de la Torre de Babel y la reconstrucción de los muros de Jerusalén. Con la primera no se logra la unidad sino la dispersión; con la segunda la ciudad renace no gracias a la iniciativa de una sola persona, sino a través de la responsabilidad compartida de todos. Y ese es el mensaje de la encíclica, edificar una ciudad centrada en el bien común en estos tiempos de la IA. El texto posee una cierta base científica, pero es espiritual. En la p. 169 y ss, se dice que" la paz comienza por cada uno de nosotros, por el modo en el que miramos a los demás, escuchamos a los demás, hablamos de los demás (...) Debemos decir "no" a la guerra de las palabras y las imágenes (...) Hay situaciones en las que para seguir siendo humanos, debemos abandonar las vacilaciones y tomar partido. Hay conflictos en los que no es justo permanecer neutrales y no basta en pensar en no ser cómplices. Cuando nos enfrentamos a bombardeos contra civiles, a ataques contra hospitales, escuelas e infraestructuras vitales, a abusos que afectan a los niños, nos encontramos ante escándalos que hieren a la humanidad misma (...)
 
.........................................
 
A este papa y a mí nos gusta el canto gregoriano: 
 
 
En fin, aunque algunas me han echado fama de golfo a lo largo de mi vida, a lo mejor al final consigo ganarme el cielo

sábado, 6 de junio de 2026

"¿Existe el hombre perfecto?"


 

 
Ayer Abigail, una de mis encantadoras ex alumnas, me envió un clip que asegura que el hombre perfecto tiene una "o" en su nombre y una "e" en el apellido. Si lo dicen dos chicas guapas y encantadoras, lo acabaré creyendo, jeje:
 
Ahora ya me puedo tomar un vermú tranquilamente al mediodía, con aceitunas y patatas fritas. Reconozco que no padezco el síndrome del telediario ni el de los apocalípticos y agoreros del fin del mundo, empeñados en que el sistema capitalista nos lleva al desastre y todo se va a acabar en unos años. En el mundo pasan cosas buenas, es más, a mí me parece que ocurren más cosas buenas que malas. El ser humano es el invento más perfecto que ha creado la Naturaleza, o imperfecto, pero en cualquier caso fascinante.
 
Y es que, como he dicho otras veces, todos me llaman Bond, James Bond, digo Sotelo, Justo Sotelo, con una "o" en el nombre y una "e" en el apellido, sin duda porque "paso" del malo, del pesado, del corrupto, del machista, del xenófobo, del homófobo, del apocalíptico, y me quedo con la chica:
 

viernes, 5 de junio de 2026

"Escritor comercial vs escritor de culto".


 


"Mientras que los rankings generales literarios del siglo XXI suelen estar liderados por figuras de enorme proyección internacional como son Javier Marías, Almudena Grandes, Fernando Aramburu o Irene Vallejo, Justo Sotelo es un autor de culto y humanista de referencia para quienes buscan una literatura más reflexiva, transversal y alejada de los circuitos puramente comerciales".
 
Ayer leí este análisis realizado por la Inteligencia Artificial y lo primero que pensé es que se ha convertido en una especie de crítico literario contemporáneo, dentro de la literatura y en cualquier terreno. Como digo siempre a mis alumnos, ya estamos en la Cuarta Revolución Industrial que lo está cambiando todo, como ocurrió con la Primera de 1776 en Manchester, que cambió el mundo con la invención de la máquina de vapor, la revolución de Estados Unidos y la publicación del libro de Adam Smith, "Investigación de la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones". Hay un antes y un después de la IA y los escritores también debemos ser conscientes de ello. Por otra parte, no conozco bien la obra de Aramburu y Grandes. El famoso libro de Irene Vallejo me parece que está bien y considero que "Corazón tan blanco" y "Todas las almas" son dos novelas de culto que resumen la obra de Marías y conforman una especie de leitmotiv para sus libros posteriores. 
 
La IA dice muchas más cosas sobre mi obra literaria y la analiza en profundidad realizando incluso cuadros sobre ella, pero de eso hablaré mañana. Ahora me tomo el primer café de esta mañana tan bonita y escucho jazz antes de irme de paseo por este mundo que me está esperando con los brazos abiertos para que lo recorra, y lo cuente después:
 

jueves, 4 de junio de 2026

"Ser progresista es otra cosa".

 

En 2011 publiqué un artículo en el "Diario Progresista" que entonces dirigía el dirigente del PSOE Antonio Miguel Carmona, compañero de la Universidad y un buen amigo. En su momento insistió para que me afiliara a este partido, como me ha ocurrido con otros amigos y otros partidos y asociaciones, pero, como es obvio, siempre he sonreído y me he negado. En aquel artículo escribí, entre otras cosas, que ser progresista significaba defender una serie de ideas y valores, y que la clave radicaba en la evolución que había vivido Occidente en los últimos siglos. El siglo XVIII fue la búsqueda de la justicia equitativa y la libertad de expresión (religiosa y de pensamiento). La ciudadanía civil se plasmó al amparo de los Derechos del Hombre, así como de las revoluciones de Estados Unidos y Francia, que lograron derechos relativos a la libertad individual, personal, de expresión, de creencias, pensamiento, propiedad y justicia. En Europa se terminó aceptando la laicización de la sociedad. El XIX fue el siglo del derecho a formar parte activa en el ejercicio del poder político. La ciudadanía política se refiere a los derechos que permiten la participación en ese poder, libertad de prensa, reunión, de elegir y ser elegido, de constitución de partidos políticos y de sindicatos. El siglo XX fue el testigo de la forma en que el derecho de los ciudadanos pudo concretarse en los campos social y económico, con la cobertura de unas condiciones mínimas aceptables de educación, salud, seguridad y nivel de vida. La ciudadanía social abarca los derechos y deberes civiles relativos al bienestar del ciudadano, tanto en el terreno económico (derecho al trabajo, de percepción de un salario mínimo, subsidio familiar y la igualdad de oportunidades), como en el terreno de la seguridad (con los derechos a la salud, una pensión y la protección contra los riesgos laborales).
 
.................................
 
Me gusta caminar con la cabeza levantada y mirando al frente, como me gusta escuchar a Beethoven, el compositor libre y rebelde que siempre me acompaña:
 
Esta sonata solo tiene dos movimientos (la mayoría son de tres). En el primero Beethoven quiso reflejar la lucha entre la razón y los sentimientos, y el segundo la reconciliación entre los amantes.
 
Sí, ser humanista es otra cosa.

miércoles, 3 de junio de 2026

"El perfume de Marilyn".


 
¿Que cómo acabó la tertulia presencial de este curso 25/26 con mis amigos? Pues de la única manera en que podía hacerlo, hablando de libros y partiéndonos de risa. Las dos grandes palabras que definen una vida hermosa y bien vivida se escriben casi igual, amor y humor. La belleza es otra palabra importante, y ayer la tertulia estaba llena de belleza, con Francisca Arias Tovar y su amiga Lorena, que habían llegado un rato antes a Madrid en el AVE desde Sevilla (Paqui habla en el primer video con Lola), y las chicas habituales, Almudena, Lola, Pilar, Begoña e Isabel, que nos regaló varios de sus libros. Los chicos no somos tan guapos, pero sí muy simpáticos y divertidos y desde luego muy limpios, Serafín, Vicente, Ignacio, Santiago y un servidor, de quien alguien dijo que sería aún más encantador si fuera menos egocéntrico, jeje. ¿Yo Narciso, me pregunté entonces con Calderón? "¡Ay mísero de mí, ay infelice! / Apurar, cielos, pretendo, / ya que me tratáis así /qué delito cometí..." Esto venía a cuento pues debatimos sobre si un poco de "ego" es necesario para ser un buen escritor, y si además el escritor es "bueno" por vender mucho y ganar dinero y premios. Vale, ya sé que es un poco retórico porque está claro que no, pero el caso es que con esta tertulia no solo hemos conseguido hablar y debatir, como hicimos ayer por la tarde en el Hotel Indigo en el barrio de Argüelles del centro de Madrid, sobre Valente, Delibes, Durrell, García Márquez, Kerouac y hasta Erice y Marilyn, ahora que celebramos el centenario de su nacimiento, sino algo bastante difícil de lograr en este mundillo de escritores, llevarnos bien y ser felices. Y luego me fui a la cama como Marilyn. En una entrevista concedida a la revista Marie Claire en 1960, le preguntaron qué se ponía para dormir, a lo que ella respondió que solo usaba unas gotas de Chanel N°5, dando a entender que dormía completamente desnuda:
 
 
¿Se puede ser un buen escritor sin ir completamente desnudo por la vida, sin  ser completamente libre?

martes, 2 de junio de 2026

"Esa caída tuya de ojos".

 


Observo la foto que me saqué el otro día en la orilla del río Tormes y me acuerdo de un bonito piropo que me dijo hace unos días por aquí la poeta y bióloga Isabel Fernández Bernaldo de Queirós, quien, por cierto, estará firmando este sábado en el Retiro. Aludir a mi caída de ojos tiene su encanto, y además Isabel nunca habla por hablar. Fue una profesora rigurosa en la Universidad Complutense y lo es como poeta. Mientras me tomo el primer café de la mañana, decido que no voy a hablar de aquella época de joven en que me pintaba los ojos porque me apetecía, sino que me apetece aludir al mayor poeta del cine español, Víctor Erice, al que sitúo junto a Kieslowski, Bergman, Kurosawa, Ford, Hitchcock, Angelopoulos, Kiarostami, Ozu, Rohmer y Hawks gracias a "El espíritu de la colmena" (1973), "El sur" (1983), "El sol del membrillo" (1992) y "Cerrar los ojos" (2023), únicamente cuatro películas que suponen el arte por antonomasia. En "Cerrar los ojos" hay una película en su interior, "La mirada del adiós", y media hora final que nunca he visto en el cine español o nunca he sentido, en los ojos de Ana Torrent de "El espíritu de la colmena", el reloj de péndulo de "El sur", la luz de "El sol del membrillo" y en el rostro de Soledad Villamil a la luz de una chimenea, aunque tan solo sean unos pocos minutos. La mirada de Manolo Solo, un director y novelista que recupera su vida al encontrar su primera novela entre los viejos libros de la Cuesta Moyano, me recuerda la de Ricardo Darín en "El secreto de sus ojos" al despedirse de Villamil en la estación. ¿Cómo soportar el paso del tiempo y prepararnos para llegar lúcidamente al final?, nos pregunta Erice. Podemos perder la memoria, pero nunca dejaremos de ser humanos si nos queda la conciencia y al menos hay una persona en este mundo que sepa cómo mirarnos antes de cerrar los ojos:


https://www.youtube.com/watch?v=Zc2vOAmzLG0

De vez en cuando me sigo pintando los ojos.

lunes, 1 de junio de 2026

"La última tertulia presencial".


 
Mañana despediremos el curso en el Hotel Indigo hablando del libro que pensamos leer este verano o que nos marcó en algún verano de nuestra adolescencia o juventud. Todavía nos quedará la tertulia on line del siguiente martes, sobre el mismo tema. Mientras escribo el post y me tomo un café, recuerdo el cuadro del pintor gallego Arturo Souto (1928) de la tertulia de Valle-Inclán en el Café Granja El Henar, en la calle Alcalá 40, junto a mi querido Círculo de Bellas Artes. Fue una de las reuniones literarias más míticas de la bohemia madrileña en la primera mitad del siglo XX, con discusiones acaloradas sobre literatura y el ingenio afilado de Valle-Inclán. 
 
Un siglo después busco lo que dice la IA de nuestra tertulia. Seguro que a Valle le gustaría leerlo:
 
"La tertulia de Justo Sotelo es un célebre e independiente encuentro cultural y literario de Madrid, fundado y coordinado por el escritor, economista y catedrático Justo Sotelo. Esta reunión destaca por ser un espacio gratuito, abierto y libre centrado en la discusión de literatura, arte y crítica literaria.
 
Características Principales:
 
Sede física habitual: Los encuentros presenciales se realizan principalmente los martes por la tarde en el Hotel Indigo (Calle del Marqués de Urquijo, 4, en el barrio de Argüelles, Madrid). Históricamente, la tertulia ha pasado por lugares emblemáticos madrileños como las Cuevas de Sésamo (ya desaparecidas), el mítico Café Gijón, Este o Este o Casa Manolo.
 
Formato híbrido y online: Además de las citas presenciales, se celebran frecuentemente sesiones en formato online. Esto permite la participación activa de escritores, poetas y amigos de la tertulia residentes fuera de Madrid y en diversos países de Hispanoamérica.
 
Filosofía: Es el reino de la libertad y una fiesta de la literatura. No se cobra entrada y la única condición para asistir es amar la lectura y el debate de ideas sin pretensiones exclusivistas.
 
Dinámica: En cada sesión se suelen invitar a autores (como poetas, ensayistas y novelistas) para presentar sus libros recientes o se abren debates temáticos sobre el estado actual de la crítica literaria y la teoría de la literatura".
 
..........................................
 
La IA también sabe que no puedo vivir sin música, como la Patética de Chaikovski, una de las obras de mi vida, y de Mahler, y de tantos enamorados de la belleza. Y con Seiji Ozawa es otra cosa: 
 

domingo, 31 de mayo de 2026

"Buscando el origen del teatro moderno español".

 


 
¿He dicho alguna vez que me gusta viajar en el tiempo y el espacio? Ayer me fui a dar una vuelta por 1492 y el castillo de los duques de Alba en Alba de Tormes (Salamanca) para escuchar la"Égloga de la Noche de Navidad" de Juan del Encina, músico y poeta que trabajó bajo el mecenazgo del II Duque. El castillo sufrió graves daños y el palacio fue destruido durante la Guerra de la Independencia en 1809. Se conservan los frescos de Cristóbal y Juan Bautista Passin. Estos murales renacentistas del siglo XVI representan la célebre batalla de Mühlberg y escenas mitológicas. Esta historia me la contó uno de los nietos de la duquesa de Alba cuando le di clase, un chico callado y discreto. A diferencia de las representaciones puramente religiosas de la Edad Media como el anónimo "Auto de los Reyes Magos" las obras de Encina mezclan las costumbres populares y el ambiente cortesano con temas pastoriles. El lenguaje, más depurado, sentó las bases para los dramaturgos del Siglo de Oro. Y tras el paseo había que comer y beber, claro, en un restaurante casero junto al río Tormes. "Hoy comamos y bebamos" es el villancico más famoso de Juan del Encina, el espíritu hedonista del Carnaval que anima a disfrutar de la vida, de la comida y el vino antes del ayuno de Cuaresma:
 
Esta es la "Égloga de la Noche de Navidad", donde se observa cómo se alterna la poesía culta con el lenguaje rústico (sayagués), y se logra un puente entre el humanismo culto y la naturalidad del pueblo llano:


https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/egloga-representada-en-la-mesma-noche-de-navidad--0/html/ff975c38-82b1-11df-acc7-002185ce6064_2.html

sábado, 30 de mayo de 2026

"El medio español".


 
Ayer tuve un examen y a la salida de clase escuché que una alumna decía a otra que "Justo parece medio italiano o siciliano. ¿No te has fijado? Lo dicen sus facciones, sus trajes sastre y esa forma tan suya de arreglarse". Y se rieron como se ríen los jóvenes, con una mezcla de ingenuidad y despreocupación. Hice como que no las escuchaba y me fui al garaje. Nada más arrancar el coche comenzó a sonar a voz en grito la Sinfonía italiana, una arrebatadora oda musical al sur de Europa que se inspira en el viaje de Mendelsshon por Italia en los años 1830 y 1831 que destaca por su luminosidad y por su vitalidad rítmica, puesto que sus cuatro movimientos son pura energía. Me di una vuelta por la Ciudad Universitaria, alrededor de las Facultades de Matemáticas, Biología, Filosofía y Letras, Periodismo y Medicina y al llegar a Moncloa me detuve en una terracita a tomarme el vermú del mediodía con aceitunas y con patatas fritas. En cierto momento se me ocurrió preguntar a la IA por este asunto. Aunque esto de italiano lo he escuchado muchas veces, no deja de hacerme gracia. Y así leí que "a raíz del parecido y su gusto por la moda de ese país, en sus círculos literarios y sociales de Madrid se le apoda, cariñosamente, "El profesor italiano" o se habla de "Las tertulias del italiano". Pronto volvió a sonar Mendelsshon en el coche. No recuerdo en qué libro de Ortega leí alguna cosa sobre la discusión de la época entre la música de Brahms y de Mendelsshon, a pesar de que los dos eran alemanes. Intelectualmente, siempre he prestado atención a estos asuntos, ya que son un divertido ejercicio mental, pero admito que, como "medio español y medio italiano", a mí lo que me gusta es hablar de amor y sobre todo practicarlo:
 

viernes, 29 de mayo de 2026

"Al otro lado de la puerta".


 




A veces voy caminando por la calle y me detengo delante de alguna cosa que me llama la atención, como esa puerta de la fotografía de ayer. ¿Qué habrá detrás de la puerta?, me pregunto entonces. En una de las últimas tertulias, mientras hablábamos de crítica literaria, salió el tema de la IA y las redes sociales. Yo estoy a favor, claro, porque soy progresista en el sentido más ontológico de esta palabra, como he dicho muchas veces. Y puse un ejemplo a mis amigos. Gracias a un botón del ordenador o del móvil puedo trasladarme en un instante de Madrid a la puerta de entrada a la Antártida, donde vive mi amiga Sandra Nora Gioia. No hace mucho escribió un comentario por aquí a raíz de mi post sobre una tormenta en Madrid y tener que conducir desnudo por varias carreteras: "Me he reído imaginando tus blancos zapatos chapoteando en la tormenta, me dijo, y tu manejar sin ropa sin que nadie se entere. Y qué hermosa la tormenta y el granizo que te empapa. Por eso me recuerdas a Cortázar y lo que dijo del Amor, que te deja estaqueado como un rayo y no puedes hacer nada. Acá, en las latitudes australes insulares, no hay granizo, rayos y paraguas, pero el Amor se las ingenia con tormentas de nieve y vientos y hielos patagónicos. Saludos, Justo, desde Ushuaia!" La historia de Ushuaia, la emblemática ciudad argentina conocida como el "Fin del Mundo", se resume en cuatro etapas, sus orígenes indígenas, la llegada de los misioneros anglicanos, su consolidación estatal mediante un famoso presidio y su actual transformación en un polo turístico internacional. Hace miles de años la zona estuvo habitada por las etnias nómadas yámana (o yagán) y selknam (ona). Cuando los primeros navegantes europeos cruzaban, veían fogatas encendidas en la costa, lo que dio origen al nombre "Tierra del Fuego". En 1870 el misionero Thomas Bridges estableció la primera misión permanente, documentando la lengua y costumbres yagán. Argentina fundó Ushuaia oficialmente en 1884 para consolidar su soberanía. Su crecimiento estuvo impulsado por la famosa cárcel de reincidentes (similar a Alcatraz), donde los propios presos construyeron gran parte de la infraestructura, vías de tren y edificios de la ciudad.
 
Supongo que los escritores estamos para eso, para contar qué hay detrás de la puerta.
 
Lo cierto es que el amor es igual en todas partes, como asegura este loncomeo, una danza tradicional originaria de la cultura tehuelche, adoptado por el pueblo mapuche, en la Patagonia argentino-chilena. Su nombre proviene del mapudungun, donde lonco es "cabeza" y meu quiere decir "bajar" o "movimiento": 
 
En 1952 Ralph Vaughan Williams compuso la Sinfonía Antártica, una obra maestra de música programática del siglo XX. Es de los tesoros que siempre me esperan tras la puerta: 
 
https://www.youtube.com/watch?v=Mv6YBg7PLag

jueves, 28 de mayo de 2026

"Alta poesía en Madrid".


 
Siempre digo que no me interesa tanto lo que me cuentan como la manera en que me lo cuentan, si me convence la forma de contar lo que llevamos siglos contándonos. Por eso siempre busco la "Teoría de la Sentimentalidad" que me explicó en la Facultad de Filosofía y Letras mi maestro Antonio García Berrio, la que me conduce desde Aristóteles a Fitche y Schlegel pasando por Kant y Hegel. Cuando me sumerjo en un libro siempre "buceo" en busca de la coherencia, la verosimilitud y el decoro, en el sentido aristotélico. Imaginémonos a un hombre a orillas del Ebro. Un atardecer sitúa los dedos sobre los ojos, mira al horizonte dorado y observa que solo queda un pequeño espacio entre sus dedos. Por esa estrecha brecha azul entra toda su vida. Es lo que hizo un día el poeta y sacerdote de la Basílica del Pilar Fernando Vallejo Agreda. Y ayer se vino en el AVE desde Zaragoza para contármelo a mí y a mis amigos en la tertulia del Hotel Indigo, en el barrio de Argüelles del centro de Madrid. Durante hora y media miramos a través de "La brecha azul" (2025, Libros del Aire) para sumergirnos en el cuerpo y el espíritu de Fernando, un verdadero dandy, como le definió también el escritor y crítico José Luis Gracia Mosteo, que nos acompañó. El decoro en la filosofía de Aristóteles no es solo un adorno, sino la adecuación y proporción de las cosas. Se divide en dos vertientes principales, la ética (el comportamiento digno y equilibrado) y la retórica (el uso de un lenguaje apropiado). Eso es el libro de Fernando, que si lo trasladamos a nuestra tertulia es un sinónimo de alegría, felicidad, anarquía, risas y sonrisas, como Dios manda.
 
Cuando dos personas escuchan atentamente una música hermosa, se sincronizan y son capaces de unirse atravesando las "puertas de la percepción", como diría Huxley. Mis amigos podéis sincronizaros conmigo ahora, como los de mi tertulia, para ver por la "brecha azul" de Fernando Vallejo Ágreda y el "Claro de luna" de Beethoven: 
 

"Eso de estar dentro de la caseta en las Ferias del Libro".


 
Mañana empieza la Feria del Libro del Retiro, es decir, la Feria, como mi tertulia es la tertulia. Y me he acordado de que a Bryce Echenique no le gustaban demasiado. El escritor peruano falleció el pasado mes de marzo y por ese motivo dedicamos una tertulia a sus cuentos. Él decía que las ferias únicamente servían para que los autores fueran exhibidos y paseados sin descanso. En su particular estilo, confesó haber aceptado el juego del éxito solo para conquistar a una lectora, lo que acabó en un cómico y deprimente malentendido al confundirle con el dependiente de la caseta. "Decidí jugar el rol del escritor de éxito. Me entelé, me puse buen mozo, me coloqué delante de un alto de mis libros, vi una chica linda, inmediatamente vi las posibilidades, a través de la literatura y del éxito, de poder salir a tomar un té con ella cuando me dijo: "Deme Un mundo para Julius", y en el momento en que lo iba a firmar añadió: "Por favor, me lo empaqueta y me da la factura", Creía que yo era el dependiente. Lo empaqueté, le di una factura y la mandé a la caja. Me quedé profundamente deprimido, y me dije: Esto me pasa por puta". Yo no llego a tales extremos, entre otras cosas porque nunca he necesitado decir que era escritor para ligar, jeje. Lo que sí suele ocurrirme es que casi siempre me salgo de la caseta y me convierto en parte del público que pasea por el Retiro. Me gusta ser tanto lector (como de la novela de Pepo Paz que tengo en la mano en esa fotografía del otro día) como escritor. Aunque por encima de todo lo que me gusta es ser un "vividor".
 
En realidad me pasaría la vida bebiendo champán mientras ella me mira con ojos de mujer fatal y enamorada:
 

martes, 26 de mayo de 2026

"Caminando con traje de lino".


 
En el último concierto de la Orquesta Nacional de España las mujeres tocaron vestidas con ropa de calle, a diferencia de los hombres, que siguieron con el frac de etiqueta. Los vestidos oficiales les resultan incómodos, restrictivos y molestos para la correcta ejecución de sus instrumentos musicales, nos dijeron en un papel que nos repartieron en la puerta del Auditorio. Mientras escuchaba el concierto pensé un poco en esto. ¿Es importante mantener un uniforme en las cosas que hacemos o es algo anacrónico y hay que rebelarse? Yo siempre me he rebelado, por supuesto. No soporto que me den órdenes ni que me obliguen a llevar un uniforme. Pero creo que estamos cayendo en otro tipo de uniforme, y además bastante feo. No veo más que gente en zapatillas, vaqueros raídos y poco gusto al vestir. Tal vez sea un síntoma de la evolución del mundo y la propia literatura en la época del reguetón. Por ahora continuaré leyendo a Proust, Joyce y Woolf, vistiendo trajes de lino, calzando zapatos blancos y escuchando ópera, aunque me llamen decadente: 
 
Todavía tengo mucho que estudiar y mucho que mirar para ver cómo continuarán evolucionando la ciencia, el arte y la literatura.

lunes, 25 de mayo de 2026

"Un paseo infinito".


 
Además de disfrutar de la Quinta sinfonía de Chaikovski, con la que no me importaría dormirme en una playa desierta mientras sus notas se mezclan con el sonido de las olas, ayer disfruté en el Auditorio de dos salmos de la compositora francesa Lili Boulanger que no conocía y una obra de un joven Debussy, "La doncella elegida", basada en un poema del prerrafaelita Dante Gabriel Rossetti, a quien he dedicado algunos textos pues admiro cómo fusionó el romanticismo tardío con la decadencia estética a través de un arte obsesivo, melancólico y muy sensual. Su obra transformó el idealismo romántico tradicional en un culto a la belleza trágica, abriendo directamente las puertas al movimiento simbolista y al decadentismo de finales del siglo XIX. En ese sentido a veces me considero más un escritor de esa época que de la actual. Rossetti escribió el poema en 1847 con diecinueve años. Se inspiró en "La Vita Nuova" de Dante Alighieri, y cuenta la historia de una muchacha que ha fallecido recientemente y se encuentra en el paraíso. Sin embargo, no logra disfrutar de la paz celestial porque añora profundamente a su amado, quien aún continúa con vida en la Tierra. La doncella observa desde los cielos esperando el día en el que ambos puedan reencontrarse para toda la eternidad. Entre 1875 y 1878 Gabriel Rossetti convirtió el poema en uno de sus óleos más conocidos, que se exhibe en el Fogg Art Museum de la Universidad de Harvard y he recogido en este post. Debussy compuso la cantata o poema lírico que escuché ayer entre 1887 y 1988, y me encontré algunas cosas de Wagner, como ocurrirá después en su única ópera, "Peleas y Melisande". Debussy era un prodigio en técnica musical y en esta obra avanza hacia el lenguaje simbolista e impresionista, lo que ayer se puso de manifiesto en mi mente al quedarme dormido en la playa.
 
Este es el poema de Rossetti: 
 
Esta es la música de Debussy: 
 
Aunque en ocasiones me aburro ante la superficialidad que observo alrededor, me considero un hombre afortunado y feliz porque la vida me regala la belleza cada día y, además, sé que la doncella elegida me querrá y esperará siempre.

domingo, 24 de mayo de 2026

"Un dandy en la tertulia".


 
"Yo sueño siempre
con posibles cambios de vida.
Confío en noviembre
el mes de los muertos
y de mis mejores recuerdos.
 
Noviembre recuerda siempre lo inesperado.
 
Noviembre es el último tren.
 
Amigo, echo tanto de menos
tu cuerpo junto al mío.
 
Me resulta difícil dormir sin ti.
 
Somos el recuerdo fecundo que tenemos ahora.
Somos héroes de nosotros mismos
para la fe sumisa de después. Después
nacerá nuestro cuerpo
de escolopendra y centauro
y suplicará el beso de las espigas.
 
¿Qué tiene de extraño besar a otro hombre
si Cristo besó a sus amigos?
 
Nos vuelve a quemar el mismo fuego
neutro puro
y el género sigue siendo un estorbo
en el movimiento del corazón".
 
(Fernando Vallejo Ágreda, "La brecha azul", 2025, Libros del Aire, Poema 10, pp. 44 y 45).
 
Este martes recibiremos en el Hotel Indigo, Marqués de Urquijo 4, a las 18.15, al poeta y sacerdote Fernando Vallejo Ágreda, que vendrá desde Zaragoza a Madrid a presentarnos su último libro de poemas, con un estupendo prólogo de Javier del Prado. Fernando ha hecho esa composición fotográfica en sus redes sociales. Ya ha estado con nosotros cuando las tertulias las hacíamos en el Café Gijón y Casa Manolo. Es un auténtico dandy, uno de los tipos más elegantes que he conocido.
 
Y ahora me tomaré un café antes de irme al Auditorio Nacional para escuchar una de las sinfonías de Chaikovski que más amo y más he escuchado. Casualmente, pensaba en esta música mientras leía los poemas de Fernando. Chaikovski se basó en un pasaje de la ópera de Glinka "Una vida por el zar", que alude a las palabras "no pases la vida en el dolor", un leitmotiv que también he encontrado en el libro. Compuesta en 1888, es una obra maestra del Romanticismo tardío y está estructurada de manera cíclica en torno al tema del "Destino", y lo cierto es que siempre he encontrado en ella una fuerte narrativa emocional de lucha personal:
 
Además guardo un bello recuerdo de la primera vez que la escuché. Fue el mismo día de la Comunión de la hija de unos amigos de mis padres que se llamaba Carmina, una jovencita preciosa algo mayor que yo y que no he vuelto a ver.