viernes, 13 de marzo de 2026

"Un beso, un libro y una música de saxo".


 

El otro día Isabel Fernández Bernaldo de Quirós presentó su octavo libro de poemas, "Una mujer a contraluz" (Ondina Ediciones, 2026) y aunque tenía trabajo en la Universidad me acerqué a darle un beso y a llevarme el libro. Esta profesora titular de Biología en la Universidad Complutense nunca ha olvidado mirar a su mundo interior y creativo de poeta, algo que siempre me ha parecido entrañable. Isabel es una mujer sensible e inteligente. Nos hemos relacionado más desde que se incorporó a mi tertulia, tanto presencial como on line, una de las puertas por las que se puede entrar en mi mundo. En la biblioteca del Cuartel del Conde Duque me encontré con varios amigos que se han conocido igualmente en la tertulia, e Isabel me firmó su libro. El libro es interesante porque ella sabe escribir, pero lo que yo quería esa tarde era darle un beso. Se lo di y me marché con el libro en el bolsillo de la chaqueta. Mientras salía a la calle recordé aquella lluviosa noche en la que compartí un taxi con Isabel después de la presentación de otro libro. Madrid de noche era una sucesión de luces y de lluvia, y atravesar la Gran Vía me recordaba un paseo por Times Square o Picadilly Circus. El taxista era indio, entendía poco español y durante un instante me vi dentro de la película "Taxi driver", de Scorsese, con la música de Bernard Herrmann:
 
Es un solo de saxo que no tiene piedad. Lo escuchaba anoche, a lo largo de ese instante efímero de la existencia en que todo el mundo duerme y yo me meto en el interior de una fotografía que acabo de sacar a oscuras, en busca de un sentido a las páginas que escribo y siento a través de la música de mis pisadas. Es una forma de seguir recorriendo el asfalto mojado de la ciudad a bordo de un taxi en la madrugada. Es la selva de cemento vacía, una espiral que no llega al centro, un impacto emocional que te deja sin aliento. Somos los hombres huecos, los hombres rellenos.
 
Y yo escribo, yo sigo escribiendo.
 
¿Qué otra cosa puedo hacer ante los sonidos que miro y las luces que toco con la yema de los dedos del ordenador, ante la realidad teñida por el misterio de la noche, a oscuras, del último taxi del que se bajan un hombre y una mujer que no he tardado en reconocer, en algún momento? (...) Dime algo. ¿Por qué nunca me dices nada? Habla. ¿En qué piensas? Nunca sé en qué estás pensando. Piensa. ¿Qué es ese ruido? El viento por debajo de la puerta. ¿Qué es ese ruido ahora? ¿Qué hace el viento? Nada, otra vez nada. ¿No sabes nada? ¿No ves nada? ¿No recuerdas nada?

jueves, 12 de marzo de 2026

"Charo, la última de los Panero".


 

Conocí a la artista tinerfeña Charo Alonso Panero en mi tertulia literaria con su marido, el escritor Javier De La Rosa, que presentó uno de sus libros. Charo vino a Madrid con su hermana gemela. Después ha formado parte de la tertulia virtual desde Tenerife y la he visitado con mi familia varias veces. Como secretaria de la Cátedra Leopoldo Panero, su tío, en diciembre del 2019 me invitó a dar una conferencia sobre Leopoldo María Panero en la Universidad de La Laguna, y reforzamos nuestra amistad. Recuerdo que el confinamiento por el COVID-19 la cogió en Agaete, un pueblo del norte de Gran Canaria, y desde aquel lugar me envió por Wasap, diariamente, fotos de atardeceres y amaneceres sobre el mar (esta foto es de su última visita a Madrid, después de la pandemia, en la Plaza de Oriente). Más tarde hizo muchos collages con mis libros y fotos (era una estupenda artista plástica). Estas cosas son hermosas y me gusta valorarlas, como este texto que me envió en cierta ocasión:

"Es maravilloso cómo cuentas tantas cosas y con tanta belleza y elegancia. Me recuerda aquellos momentos inolvidables de mi infancia en el comedor de la calle Ibiza 35 de mi tía Felicidad Blanc. Mi tío Leopoldo Panero había muerto en agosto del 62. Llegamos a vivir a Madrid en septiembre, un mes después. Recuerdo a aquellos grandes poetas y escritores departiendo en la casa de mis tíos. Era increíble lo bien que hablaban. Mis primos Leopoldo María, Michi, mi gemela y yo escuchábamos todo con atención, ya que nos dejaban estar con ellos, al lado de nuestra tía Felicidad y mi querida madre María Luisa Panero. Todos los demás eran varones, pero ellas se integraban maravillosamente en aquel ambiente. Ellos continuaron frecuentando el ya legendario comedor donde se reunieron durante años como si mi tío viviera todavía. También se reunían en la casa de mi tía Odila Panero en Ferraz 28, o en mi casa en Vallehermoso 32. Y hablábamos con grandes literatos. Los más asiduos eran Luis Rosales, Dámaso Alonso y Gerardo Diego. Mi padre sacaba su Whisky Chivas y mi madre cocinaba tortillas de papas, como se dice en Canarias. Las tertulias podían alargarse hasta la media noche, y los niños nos sentábamos en la alfombra del salón y si subían de tono nos mandaban a salir. ¡Vayan a jugar, aquí no estén, es para mayores! Y nos escondíamos en el pasillo y escuchábamos todo."

Te echaré de menos, Charo, aunque, como me sucede con las personas que aprecio, siguen a mi lado.

En fin, una parte de la historia literaria de España.

miércoles, 11 de marzo de 2026

"Esta tertulia es un lujo universal".


 

Mis amigos son inteligentes y se encuentran en todo el mundo, en México, Chile, Madrid, Sevilla, Tenerife, Mallorca, Zaragoza, incluso en Perú, como contaré al final con la muerte de Bryce Echenique, el autor de "La vida exagerada de Martín Romaña" y "Un mundo para Julius".

Pero antes hablemos del gran escritor norteamericano John Cheever.

Cheever tenía tres ideas en la cabeza antes de escribir su relato "El nadador", que publicó en la revista The New Yoker en el año 1964, la obsesión por el poder curativo del agua, que plasmó en las piscinas y el río que quiere llamar Lucinda, en honor de su mujer, la idea de un Narciso de Bullet Park, y el envejecimiento físico e intelectual. Tenía 52 años cuando escribió este cuento. Es lo que dije para empezar la tertulia "on line" de ayer por la tarde y después no dejé de aprender escuchando a Carmen, Miguel Ángel, Ignacio, Iván, David, Almudena, Mariola, María Victoria, Elena, Iñaki, Paqui, Chema, Consuelo y Mercedes.

Ignacio nos contó al final una anécdota del gran escritor peruano que falleció ayer y que él contó más de una vez. Estaba Bryce Echenique casi adormilado en la mesa de una conferencia, por lo visto un tanto aburrida, y en cierto momento el presidente de la mesa, dijo "y ahora llamaremos a don Manuel Alvar", el conocido filólogo y catedrático. En ese momento Bryce despertó y dijo, "eso, eso, al bar todos".

Pues eso, que seamos felices.

martes, 10 de marzo de 2026

"Su relato tenía 150 páginas y lo dejó en 15".


 

Durante varios años impartí en la Universidad un Taller de Literatura, Tertulia y Debate como asignatura de Libre Elección. Aparte de pedir a mis alumnos que leyeran las obras más importantes de la historia de la literatura universal (nada que ver, por supuesto, con la bobada del canon de Harold Bloom y cosas por el estilo) les insistía en el hecho de que escribir bien es decir las cosas con la menor cantidad de palabras, solo las necesarias, las esenciales. Es algo que sabían Poe, Chéjov, Borges, Hemingway, Rulfo y Cortázar. Y sabía el escritor norteamericano John Cheever, que nos visitará esta tarde en nuestra tertulia on line que hacemos cada tres martes. Hablaremos con él de su relato "El nadador" publicado en la revista The New Yoker (1964) y que se quedó en quince páginas porque lo importante es lo que no se dice, lo que el lector debe rellenar. Es la llamada semántica cero. Estamos ante la historia de un tipo de mediana edad, Neddy Merrill, que recorre trece kilometros hasta su casa nadando por las piscinas de las urbanizaciones de clase alta que encuentra en su camino. Es una metáfora de la vida, de la alegría y los fracasos. En las historias de este escritor se reúne la mejor tradición americana, desde Scott Fitzgerald a Hemingway, y la de sus contemporáneos como Salinger, Capote o Nabokov, que elogiaron su obra.

Y en esa búsqueda de la esencia me viene Satie a la cabeza:

https://www.youtube.com/watch?v=Ojr8IACpU-4&list=RDOjr8IACpU-4&start_radio=1 

lunes, 9 de marzo de 2026

"La universalidad de la lluvia".




 



La historia de la humanidad es una mezcla de guerra y de paz, como nos dijo Tólstoi. Y de lluvia y de poesía, que es lo que busco siempre caminando bajo la lluvia. Ayer llovía sobre los campos y ciudades de medio mundo y fue un buen momento para irnos a comer a la sierra con Almudena Mestre y su marido Miguel Ángel. Me tomo el primer café de la mañana y pienso que tal vez ayer me quise convertir, casi inconscientemente, en objeto ficcional en busca de la expresividad y de la poeticidad, con el permiso de Kant, paseando después por el Escorial. Por sus calles empedradas he vivido muchas historias en mi vida, de amor y de literatura, con la sutil mezcla de la poeticidad, la ficcionalidad y la expresividad. Recuerdo aquella vez en la que di una conferencia en los "Cursos de Verano" de la Complutense o esa otra en que escuché hablar a Antonio García Berrio, mi maestro de teoría literaria, de la "Teoría de la sentimentalidad occidental". Examinó con su elegancia habitual las propiedades poéticas que dan sentido a la obra intemporal, que vienen de Platón y Aristóteles. Así aparecen los universales estéticos para convertir la expresión en expresividad que lea la vida con arte y con literatura. Es la universalidad antropológica según los conceptos, símbolos y categorías a priori más profundos y más generalizados de los sujetos de la comuni­cación literaria. Al final se trata de enviar un "mensaje" poético que sirva para representar el mundo. 
 
El camino de vuelta lo llenó el adagio de la Séptima de Bruckner, un milagro de la creación artística:
 

 

domingo, 8 de marzo de 2026

"Eres un enfant terrible".


 

Me dijo el otro día la escritora Lola Walder por teléfono, en una larga conversación que tuvimos sobre literatura, aunque ella es tertuliana habitual y estuvo este martes pasado en el Hotel Indigo. Me tomo el primer café de este bonito domingo casi de primavera y recuerdo la novela "Les enfants terribles" de Jean Cocteau, de 1929, que originó esa expresión. Nos cuenta la historia de Paul y Elizabeth, dos jóvenes misteriosos que viven aislados del mundo. A medida que crecen se van involucrando en situaciones complejas y desafiantes, y de esa forma rompen las normas y las convenciones sociales. Después pienso en Arthur Rimbaud, que con sus libros "Una temporada en el infierno" e "Iluminaciones" cambió la literatura francesa antes de cumplir veinte años. La verdad es que siendo sincero, nunca me he considerado un "enfant terrible", y menos todavía cuando me pongo trajes blancos de lino y zapatos del mismo color (no es el caso de esta foto con la cazadora negra de cuero). Es cierto que suelo cuestionar siempre al que manda, que me aburren los cargos y no suelo prestar demasiada atención a las noticias del telediario o a los suplementos culturales, que insisto a mis alumnos y a mis amigos tertulianos que me lleven la contraria, puesto que me gustan Hegel y su dialéctica y no digamos las tres críticas de Kant que vienen de lejos, de Plotino y Platón por lo menos. Escribir no es un trabajo duro, precisamente, como se dice por ahí, sino al contrario un placer y una absoluta diversión al "crear" un mundo por ti mismo, sin deber favores a nadie y sin enchufes ni amiguismos. En resumidas cuentas, alguien tan angelical como yo, al que le apetece vestir de blanco en cuanto llega la primavera no ha podido romper un plato en su vida, ni un corazón, un trébol de cuatro hojas o la ola que llega mansamente hasta la playa y conquista castillos en la arena al paso de mis pies desnudos.

Y menos aún si ella me susurra canciones al oído con la voz melosa y una copa de vino en la mano:

https://www.youtube.com/watch?v=2gNou0hkNDM&list=RD2gNou0hkNDM&start_radio=1

Qué culpa tengo yo de que la chica guapa siempre se fije en mí. 

sábado, 7 de marzo de 2026

"Los sueños del escritor".


 

"La vida del escritor es una vida solitaria, uno cree estar solo y al cabo de los años, si los astros son propicios, descubre que está en el centro de una especie de vasto círculo de amigos invisibles, de amigos que no conocerá nunca físicamente pero que lo quieren y eso es una recompensa más que suficiente".

Antes Borges había dicho lo siguiente en aquella mítica entrevista con Soler Serrano de TVE:

"La tarea del arte es transformar lo que nos ocurre en símbolos y música para que pueda perdurar en la memoria de los hombres. Ese es nuestro deber, debemos cumplir con él, si no nos sentiremos muy desdichados. Esos símbolos pueden ser colores, formas, sonidos y en el caso del poeta sonidos y palabras, fábulas, relatos, poesías. La tarea del poeta es continua (...) El poeta no descansa nunca, siempre está trabajando, hasta cuando sueña, trabaja".

Mientras me miro en el espejo de Borges escribo y bailo sin necesidad de mover las piernas, cerca del mar de Grecia, aunque esté lejos, dentro de una película de Theo Angelopoulos, con la música de Eleni Karaindrou y el rostro de Bruno Ganz. Los actores bailan un vals, esa danza onírica con la que envuelven sus vidas. Giran despacio antes de que Bruno Ganz diga:

-Una vez te pregunté: ¿cuánto dura el mañana? Y me respondiste: "La eternidad y un día".

Pero aún el actor insistirá:

-¡No te he oído!

Y escuchará una vez más, a lo lejos, que le dice la mujer despidiéndose:

-¡La eternidad y un día!

https://www.youtube.com/watch?v=6Hg-zGxF8Nw&list=RD6Hg-zGxF8Nw&start_radio=1

viernes, 6 de marzo de 2026

"António Lobo Antunes era un escritor demasiado bueno para que le dieran el Nobel".


 
El escritor portugués nos dejó ayer con 83 años. Su prosa es densa y modernista, y explora las secuelas psicológicas del colonialismo, la guerra y la caída de la dictadura de Salazar. Al ser un psiquiatra profesional, Lobo Antunes aplica una mirada clínica, pero altamente poética a los estados emocionales y mentales de sus personajes, lo que hace que su trabajo sea profundamente intenso y centrado en experiencias internas más que en la trama objetiva. Tiene mucho de Joyce y Faulkner, con voces múltiples, cambiantes y subjetivas para examinar la memoria, la inestabilidad de la identidad y la decadencia de la sociedad portuguesa. Su escritura funciona como una "biopsia" del Portugal del siglo XX, y aborda con frecuencia la guerra colonial en Angola, la "Revolución de los Claveles" de 1974 y las experiencias de los "retornados". Sus oraciones son largas, complejas y, a veces, sin mayúsculas, con monólogos interiores y flujo de conciencia que rompen con la estructura cronológica tradicional. Entre sus novelas más importantes se encuentran "La tierra del fin del mundo", sobre la guerra de Angola, "Fado Alexandrino", centrada en la revolución de 1974, "El regreso de las carabelas" y "Ayer no te vi en Babilonia", con cuatro seres solitarios que intentan dormirse a la misma hora en lugares diferentes. 
 
Es de los escritores que forma parte de mi jardín particular. Si alguien quiere visitarlo, aquí lo dejo:
 
Como él, yo también creo que es necesario vivir para escribir.

jueves, 5 de marzo de 2026

"La mano abierta de la literatura".


 

No me había fijado en la mano de Mariwán en esta foto de la tertulia de este martes. No es ninguna amenaza precisamente, jeje, todo lo contrario. Mientras me tomo un café pienso que la mano abierta es una metáfora de lo que significa nuestra tertulia, un lugar abierto al mundo, a todos los textos literarios, al arte y a la cultura. Ese lugar donde la gente sabe que puede ir cuando quiera y sentirse como en su casa durante hora y media. Aquí no se pide nada a nadie, tan solo ganas de reír y de sonreír hablando de Kafka, Hemingway, Chéjov o Cortázar, de cuyos relatos hemos hablado en las últimas tertulias (o Chesterton, del que me ha pedido ayer Santiago que analicemos un cuento cuando tengamos un rato). O "El nadador", de John Cheever, del que vamos a hablar el martes que viene en la tertulia virtual por Zoom que hacemos cada tres martes. Es uno de los mejores relatos de la literatura norteamericana y algunos no tenemos otra cosa mejor que hacer que hablar de la mejor literatura:

https://ciudadseva.com/texto/el-nadador/ 

La película sobre el cuento es espléndida:

https://www.youtube.com/watch?v=zY0tmQCa_Os

 Como soy un romántico sin remedio y me gusta "perder el tiempo" en los Cafés, leyendo, escribiendo, escuchando jazz, esta mañana me despierto con esta romántica trompeta y os agradezco los cariñosos e inteligentes comentarios al post de la tertulia del martes en el Hotel Indigo dedicada a Kafka:

https://www.youtube.com/watch?v=XYIDL86bgjw&list=RDXYIDL86bgjw&start_radio=1 

miércoles, 4 de marzo de 2026

"Ayer nos visitó Kafka en la tertulia".


 

Nos dijo que se sentía orgulloso de uno de sus primeros relatos, "La condena", de 1913, también de "La metamorfosis" de dos años más tarde y que se vio obligado a escribir una "Carta al padre" en 1919. Y los tertulianos nos dedicamos a hablar sin parar a lo largo de hora y media en el Hotel Indigo de Argüelles en el mismo centro de Madrid. Lo hicimos de Georg Bendemann, joven comerciante que se acaba de comprometer. Está sentado en su escritorio una soleada mañana de domingo, y ha terminado de escribir una carta a un viejo amigo que vive en Rusia. Antes de enviarla, decide visitar a su padre viudo y anciano para darle la noticia. En el dormitorio, oscuro y descuidado en contraste con el luminoso día primaveral, el padre parece frágil al principio. Sin embargo, mientras Georg describe su vida, su padre se vuelve contra él. Afirma conocer a su amigo y dice que Georg lo ha traicionado. Lo acusa de egoísta y finalmente lo condena a "muerte por ahogamiento". Paralizado por su autoridad, Georg sale corriendo de la casa, salta desde un puente y muere. Nuestra tertulia resultó tan apasionante como divertida, a pesar de que tocábamos temas serios y profundos. La historia implica que la culpa es inherente y el castigo es inevitable. El amigo sirve como una figura simbólica que representa una vida alternativa (soltera, artística o fracasada) a la existencia materialista, exitosa, pero en última instancia superficial de Georg. La segunda mitad de la historia se adentra en un espacio irracional parecido a una pesadilla donde el padre se transforma de un anciano frágil a un poderoso tirano. Este relato se ve a menudo como un reflejo directo de la ansiedad de Kafka sobre su capacidad para casarse, la carrera como escritor y el miedo a la desaprobación de su padre. También se puede interpretar como un cambio en los medios técnicos de la propia literatura, con Georg representando el medio más antiguo de escritura (las cartas) y el padre el cine y la imagen. Estaríamos ante un conflicto tecnológico intergeneracional.

De una u otra forma, seguimos hablando de Kafka más de cien años después porque su obra tiene mucha calidad y aborda asuntos muy humanos, que nos atañen a todos.

Kafka a lo mejor escuchaba esta música mientras leía y escribía:

https://www.youtube.com/watch?v=fRee59hmlDA&list=RDfRee59hmlDA&start_radio=1


martes, 3 de marzo de 2026

"¿Poeta o funcionario?"


 



"Luces de bohemia", de Valle-Inclán, dice muchas cosas, por eso es una obra intemporal. Da igual que se refiera a la España de hace un siglo exactamente. Como es una obra que está muy bien escrita, se puede aplicar a cualquier época y quizá a cualquier país. La he visto en el teatro, en el cine y la TV, y este domingo de nuevo en teatro, y en todas las ocasiones me ha parecido transgresora y poética. Habla de España y su retraso secular tanto económico como cultural, sobre todo respecto a Francia y Alemania (no sé cuántas veces se nombra a París), de la necesidad de ficción en la vida hasta convertirla en un esperpento, de las diferencias de clase social, de las prostitutas y los barrios marginales, del enorme poder de la prensa. Es increíble que se escribiera el año 1920, se publicara en 1924 y no se representara hasta 1968 en un teatro de Sabadell, más de treinta años después de la muerte de su autor. Supongo que son las "cosas" de este país. Lo que más me interesa es cómo Valle-Inclán antepone lo racional a los sueños, la elección entre ser funcionario o algo parecido y llevar una vida aburrida, cómoda y segura, económicamente hablando, o bien lanzarte en brazos de la poesía y la bohemia. Como he tenido amigos auténticamente bohemios (Pepe Utrera, Miguel Ángel Andés, Antonio Zaballos) que ya no están conmigo, pero que aparecen en mis libros, amigos sin un duro, sin subvenciones ni premios, pero con una vida llena de sueños y arte, no me apetece añadir nada más, y que cada cual elija lo que quiera.

El teatro tiene algo que no encuentro en ninguna otra manifestación artística. Está hecho por hombres y mujeres subidos a un escenario y eso resulta impagable. Estos hombres y mujeres se dejan el alma en cada escena; a veces se equivocan, pero da igual. Es como si nos reuniéramos en una especie de ágora clásica y nos dejáramos llevar por sus palabras.

Ahora fijémonos en estas escenas, en la pasión de los hombres y mujeres del teatro:

https://www.youtube.com/watch?v=D0lp1wQI4SI

A la salida la plaza Santa Ana estaba llena de vida o eso me pareció a mí, pero, claro, yo no soy poeta.

lunes, 2 de marzo de 2026

"Toda la vida es literatura".


 

Como aquel verso de Eliot, dice él, "mirando el alma de la luz, el silencio" o ese otro de Keats, dice ella entonces, "llévame a la mejor melancolía, espíritu del fuego".

Os agradezco las felicitaciones por mi no cumpleaños de este año. En otro momento hablaré de la obra de Valle-Inclán que vi ayer por la tarde en el Teatro Español; tengo que reflexionar un poco sobre ella antes de escribir.

Ahora me voy a poner un examen escuchando jazz mientras va naciendo la Primavera:

https://www.youtube.com/watch?v=DxBH1PYaqQk

Siempre me quedaré con poetas como Max Estrella, aunque no lleven los zapatos blancos como yo. 

domingo, 1 de marzo de 2026

"Luces de bohemia".


 

Hoy no es mi cumpleaños. Fue ayer, un 29 de febrero, pero tampoco es verdad ya que ayer no existió ese día. Así que este año no cumplo años. Como digo siempre a mis alumnos les da clase un adolescente, un tipo más joven que ellos. Para celebrar que no cumplo años, esta tarde iré a ver "Luces de bohemia", en el teatro Español de la plaza Santa Ana, donde transcurre mi novela "Las mentiras inexactas". El otro día pasé por el Callejón del Gato, donde están los espejos que deforman la realidad, como el esperpento que creó Valle-Inclán, un escritor modernista, de la Generación del 98 y también vanguardista, uno de los mayores genios de la literatura española. De Valle aprendí que la literatura y el arte deben evolucionar continuamente, que no podemos seguir escribiendo lo que se ha escrito tantas veces antes de nosotros. El artista no puede conformarse con describir su mundo sino que debe evolucionar, seguir adelante. Y en resumidas cuentas ahí estoy, tan pequeñito de edad y estatura, mirando la vida desde las miles de ficciones que representa Valle-Inclán, eso sí, bailando un vals, algo que no sé si le gustaba a él.

Aun así a quien tiene que gustarle es a mí, tanto como dar besos, los mil besos del vals:

https://www.youtube.com/watch?v=vmpm_awjaBo&list=RDvmpm_awjaBo&start_radio=1



sábado, 28 de febrero de 2026

"Un cuento de Kafka y la película El agente secreto".


 

Para la próxima tertulia del martes 3 de marzo a las 18.15 en el Hotel Indigo, Marqués de Urquijo 4, vamos a dialogar sobre el primer gran cuento que escribió Kafka, "La condena" (1913), con esa metáfora sobre la opresión familiar y personal marcada por la culpa, la relación paterno-filial y la incomprensión. Además se puede relacionar con su novela corta "La metamorfosis". ¿Quién no la ha leído al menos una vez en la vida? En una tertulia literaria Kafka es tan esencial como imprescindible, quizá porque sigo empeñado en hablar de literatura de verdad en estos tiempos de literatura de TikTok.

Este es el cuento:

https://web.seducoahuila.gob.mx/biblioweb/upload/la_condena.pdf

Ayer por la tarde vi en el cine la película brasileña "Agente secreto", con dirección y guion de Kleber Mendonça Filho, que se acaba de estrenar en España. Aunque aparentemente no tenga mucho que ver con el cuento de Kafka, tan fantasmagórico, este no se me iba de la cabeza después de las casi tres horas de la película, que me pareció excelente, a pesar de los típicos excesos violentos de cierta parte del cine actual y cierta condescendencia con el cine de Hollywood. Aun así, la atmósfera del Brasil de los 70 me pareció muy conseguida.

Este es el tráiler de una película que triunfó en Cannes y parece que puede hacerlo en los Óscar:

https://www.youtube.com/watch?v=OiyLIR5T4QY 

 

Y así pasa la vida, entre literatura, cine y amor. 

viernes, 27 de febrero de 2026

"Gracias a la vida y a mis lectores".

 





Violeta Parra escribió el canto humanista por excelencia:

https://www.youtube.com/watch?v=w67-hlaUSIs&list=RDw67-hlaUSIs&start_radio=1

Mientras escucho esta canción y me tomo el primer café de un bello viernes, quiero dar las gracias a la vida (es uno de mis principios) y a mis lectores, en las redes y a través de mis libros. Creo que no se trata tanto de tener más o menos likes, sino poder leer comentarios tan inteligentes, educados y cariñosos como los que se escriben por aquí. En cuanto a los libros también tengo que estar muy agradecido porque se siguen leyendo, aunque pase el tiempo. Ayer me encontré en las redes sociales estas dos fotos, de "Un hombre que se parecía a Al Pacino", de la escritora de Tarrasa Montserrat Lahiguera, con un análisis del libro, y de "Poeta en Madrid", que había llegado a manos del escritor de Santa Coloma de Gramanet Óscar Viosca. Este ya lo había empezado a leer, dijo, y, por lo que se refiere a las palabras de Montserrat, destaco las siguientes:

"He llegit "Un hombre que se parecía a Al Pacino. (Cuentos del primer café)", escrit per Justo Sotelo i publicat per Pagés Editors, el 2023.

Faré el comentari del llibre en castellà, ja que es la llengua de l'autor i l'idioma en que es escrit el llibre.

No me es muy fàcil comentar un libro escrito por una persona -amable y encantadora, por cierto- a lo que solo conozco a través de de los artículos que publica diariamente en FBK, pero haré lo que buenamente pueda.

Voy a empezar diciendo que esta obra me recuerda mucho a los post que el autor nos regala cada día en su perfil de FBK. En ellos el autor se toma un café mientras comenta la vida (arte, viajes, libros, tertulias literarias, encuentros, sus clases en la universidad, amigos y amigas, cine, lo que le gusta y lo que no, cine, paisajes, música y más y más). Sus palabras fluyen ligeras de un tema a otro, logrando emocionarnos y también hacernos sonreír.

Puede que me equivoque, pero también me ha recordado a "Dietari 1979-1980" y "Segon Dietari 1981-1982", dos obras de Pere Gimferrer que recogen en forma de dietario la vida intelectual del escritor, resaltando el arte, la literatura, la pintura y el cine.

El libro de Justo está compuesto por doscientos artículos y un prólogo, que no nos hemos de saltar por nada del mundo, y es un ensayo narrativo que reflexiona sobre el arte y la vida, explorando la relación entre la vida cotidiana, la literatura, el cine, la filosofía y la música. Dicen algunos que el autor se nos aparece como un hombre del Renacimiento que quiere hablar/escribir sobre todos los temas que le interesan, que son casi todos, porque nada de lo humano le es ajeno (...)

Por último diré que este libro permanecerá mucho tiempo en mi mesilla, puesto que muchas veces volveré a él, para leerlo otra vez, consultarlo, releerlo, porque todo ello es, sinceramente, un auténtico placer".

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¿Cómo no dar gracias a la vida? Esto es lo que pensé mientras leía lo anterior y me daba una vuelta por algunos pueblos y un campo casi en primavera (primera foto) y sonaba la Cuarta sinfonía de Bruckner. Porque no va a estar uno siempre trabajando.

¿Cómo vivir sin belleza?

https://www.youtube.com/watch?v=DEssCDEAyig&list=RDDEssCDEAyig&start_radio=1&t=4054s 

jueves, 26 de febrero de 2026

"Rebelde sin causa".


 

¿Hablábamos de ser rebeldes, de no tomarnos esta vida demasiado en serio y de reírnos de nosotros mismos? Siempre me he rebelado contra los que abusan de su poder, y lo utilizan para hacer daño a los demás, ya sea en el mundo laboral o en el personal. Me he rebelado contra los que no respetan los Derechos Humanos. Nunca he dejado de observar con perplejidad a los que se creen los mejores amantes, los mejores profesores, los mejores escritores, los mejores políticos, los mejores periodistas, los mejores banqueros. De todos aquellos que están convencidos de que el mundo se pararía si no estuvieran en él.

Decía que amanece lenta y suavamente. Miro hacia el horizonte y sé que, a pesar de todo, el mundo transcurre en armonía, al menos en mi corazón. En realidad ser rebelde es ser siempre, por encima de todo, uno mismo.

Sé que la ciudad de las estrellas es los Ángeles, y Madrid solo tiene unas cuantas estrellas en el suelo de la calle Martín de los Heros, a la altura de los cines Golem y Renoir. Siempre he pisado esa acera para ver películas y comer o cenar (antes o después) en cualquiera de los restaurantes de alrededor de la Plaza de los Cubos. Por ese motivo, me viene a la cabeza una canción. Es el baile entre Mia y Sebastián en el Observatorio de los Ángeles de una de mis películas preferidas, un homenaje a "Rebelde sin causa", de Nicholas Ray, con James Dean y Natalie Wood.

Después de todo siempre he tenido mucho de rebelde sin causa que se va a París con la chica, claro:

https://www.youtube.com/watch?v=-3VMlzuvMf8 

miércoles, 25 de febrero de 2026

"Una tertulia libre, culta y afortunada".



 
Afortunada porque lo es que venga desde Barcelona hasta Madrid el editor y escritor Enrique Murillo para estar con nosotros en el hotel Indigo, en Argüelles, en pleno centro de Madrid. Sobre si es culta o no no voy a añadir nada porque es obvio. Y además es libre porque aquí viene quien quiere cuando quiere, no se le cobra un duro, por supuesto, y puede hablar y decir lo que le apetezca. Y esto es lo que volvió a ocurrir con Enrique Murillo, que lo ha sido todo como editor en este país y se lo sabe todo, de Anagrama, Seix Barral, Alfaguara, Plaza y Janés, el País, Planeta, lo que ha contado en un libro del que recomiendo su lectura, "Personaje secundario" (Trama, 2025), y que verdaderamente me ha interesado. Y nos habló de sus primeros años como traductor y como editor (lo recojo en este pequeño video), del mundo editorial de este país, con sus luces y sus sombras (más que nada de las últimas, como es el fraude de los premios literarios, las editoriales que no pagan, etc.), de su mujer artista y de sus propios libros, y respondió con cariño y con conocimiento, como si fuera el sacerdote de la tribu, a todas las preguntas de mis amigos y amigas tertulianos, que para eso son inteligentes. Sí, fue una hora y media de inteligente y divertida tertulia hablando de literatura, es decir, de eso que no vale nada y por eso mismo nos hace felices.
 
Y, obviamente, hemos venido a este mundo a ser felices.

martes, 24 de febrero de 2026

"La mujer del puente".


 

 

El otro día me saqué esta foto en una ciudad parecida a La Habana, pero sin el Malecón, que tiene un museo de arte contemporáneo en el que me gusta perderme e incluso echarme la siesta. Nada más hacérmela pasó junto a mí una mujer guapísima de cuarenta y tantos años que atravesaba el puente en dirección al museo. Me miró, me sonrió y dijo que debía sonreír siempre porque la sonrisa le iba bien a los rasgos de mi cara. Estuve a punto de enseñarle la foto, para que me dijera lo que opinaba, pero me limité a sonreír. Poco después me senté en un Café con un patio interior lleno de palmeras y bancos de madera que hacían de mesas improvisadas y con una tierra llena de charcos por las últimas lluvias, y miré la fotografía. Aquella mujer no había salido en ella, por supuesto, pero me dio la sensación de que me miraba desde un rincón casi imperceptible de la misma. El Café fue llenándose de jóvenes que se contaban la vida en varios idiomas. Unos hablaban de Madrid, otros de París y Londres; una chica con la melena sobre los hombres aseguró que quería viajar a Nueva York. Al fondo, una pareja se besaba como si solo existieran esos momentos. Dos chicos negros pusieron música en el móvil. Y yo seguí leyendo un libro, en realidad escribiéndolo día a día.

Todo se llenó de jazz mientras la mujer de cuarenta y tantos años me sonreía:

https://www.youtube.com/watch?v=ONwVr6OqSrA&list=RDONwVr6OqSrA&start_radio=1

lunes, 23 de febrero de 2026

"Una obra triste y hermosa".


 

Hace unas semanas dedicamos una tertulia literaria en el hotel Indigo a un cuento de Chéjov, y ayer me fui a ver al teatro Fernán Gómez de la plaza de Colón su última obra de teatro, "El jardín de los cerezos". Aún la recordaba de haberla visto hace tiempo en el María Guerrero, junto a sus otras tres grandes obras, "La gaviota", "Tío Vania" y "Las tres hermanas". Se estrenó en el año 1904 y Chéjov murió solo unos meses después con 44 años. Es una tragicomedia que explora temas de cambio social y conflicto generacional a partir del declive de la aristocracia rusa y el ascenso de la clase media, y cuenta la historia de una familia aristocrática que se ve obligada a vender su hermosa propiedad, incluido su famoso huerto de los cerezos, para pagar sus deudas. Es algo así como la expulsión del Paraíso o del recuerdo de una infancia feliz. La negligencia con la que es gestionada esta finca provoca que la solución para su rescate sea su destrucción, pues la compra el hijo de uno de los sirvientes para convertir los terrenos en casas turísticas. Los personajes chejovianos se ven atrapados en un dilema típico de nuestra sociedad moderna; quedarse es perder el paraíso, pero vender la finca, también. Así que optan por instalarse allí y esperar a que se solucione solo. Y en medio de esta catástrofe, únicamente el joven estudiante Trofimov vislumbra la posibilidad de un retorno al Edén cuando declara que la salvación pasa por trabajar y dejar algo de felicidad para que la recojan quienes vienen detrás. No en vano, un proverbio chino nos explica que el mejor fertilizante es la sombra del jardinero.

Estas son unas escenas de la obra:

https://www.youtube.com/watch?v=_L2QKZB9maA

Y esta una versión completa para TVE:

https://www.youtube.com/watch?v=DG0OzkZx0RY 

domingo, 22 de febrero de 2026

"Antes de irme a caminar descalzo por la literatura".


 

Ayer andaba dándome una vuelta por ahí y en el coche sonaba la Tercera sinfonía de Bruckner, tan wagneriana.

Apolo siempre amará a Dafne, me dije entonces, convertida en laurel eternamente. Eros lo ha atravesado con una flecha de oro (el amor) y a ella con una de plomo (el odio). Mito, símbolo, imagen, metáfora, lo que me recuerda la propia vida. Somos todo lo que hemos vivido en cada momento, en el amor y en la amistad, los viajes y las clases, la felicidad, la melancolía, la tristeza, la pasión, las fechas de oro y de plomo que nos lanza la vida por el simple hecho de estar vivos.

Realismo y fantasía, asimetría, el placer de escribir y de leer, de vivir dentro y fuera de la literatura, de jugar con el arte y las palabras.

¿La vida es otra cosa?

Y Bruckner:

https://www.youtube.com/watch?v=kY4l2Xx3crs&list=RDkY4l2Xx3crs&start_radio=1

sábado, 21 de febrero de 2026

"La literatura es contar historias".


 

De esto me gustaría hablar, entre otras muchas cosas, a las 18 horas en nuestra tertulia del martes que viene en el hotel Indigo, Marqués de Urquijo 4 en Argüelles, con el editor y escritor Enrique Murillo que ha revolucionado el pequeño mundo de la literatura española con su libro "Personaje secundario" (Trama Editorial, 2025). Nos conocimos en persona hace poco, escribí una reseña sobre este libro y me ha parecido interesante que nos hable de él y de su libro, de su papel como lector y editor "clave" en el último medio siglo en España, ya que ha trabajado en Planeta, Anagrama, Alfaguara, Plaza y Janés y El País, entre otros sitios.

Dejo por aquí un par de entrevistas en Youtube y mi particular reseña para que lo conozcamos mejor:

https://www.youtube.com/watch?v=bhiLe-OPCQY

https://www.youtube.com/watch?v=TdiKF3v4ZmI

https://www.todoliteratura.es/noticia/61880/criticas/como-una-novela-de-misterio-y-suspense.html

Termino mi reseña diciendo que "es como si hubiera estado leyendo una novela policíaca o de misterio a partir de la evolución del mundo editorial en España(...) He de confesar que prefiero comer o cenar y beber champán con Audrey Hepburn o Ingrid Bergman mientras paseo en barco por el Sena que con Javier Marías o Pérez Reverte a los que Murillo dedica muchas páginas (...) Conseguir que editores y escritores me recordaran de alguna forma a personajes interpretados en el cine por Bogart, Cagney, Brando o Pacino es un verdadero mérito por parte de Enrique Murillo".

Y por supuesto que a Audrey o Ingrid me las hubiera llevado a bailar jazz en París:

https://www.youtube.com/watch?v=5HSnOwLKWgM&list=RD5HSnOwLKWgM&start_radio=1

viernes, 20 de febrero de 2026

"A veces me tomo un Dry Martini, como James Bond".


 

Ayer hizo sol y me senté en una terraza coqueta y tranquila a beber el vermú del mediodía. No padezco el síndrome del telediario ni el de los apocalípticos y agoreros del fin del mundo, empeñados en que el sistema capitalista nos lleva al desastre y que todo se va a acabar en cuestión de unos años. En el mundo también pasan cosas buenas, es más me parece que ocurren más cosas buenas que malas. Mientras me tomaba el vermú recordé una escena de la primera novela de la saga de James Bond, "Casino Royale", que me explicó una profesora joven y guapa en un máster de literatura como modelo de seducción entre dos desconocidos. Esta novela no se llevó al cine hasta que el actor Daniel Craig se encargó del papel. Vesper Lynd (interpretada por Eva Green), será el "único" amor de verdad de James Bond. Se conocen en un tren de Alta Velocidad en Montenegro. Ella representa al Tesoro británico y lleva el dinero para su misión. El diálogo es muy inteligente, incluso antropológicamente hablando, no solo por lo que se dice o se ve, sino por el valor del lenguaje corporal, y la ropa que visten, las miradas y los gestos y la distribución de los objetos sobre la mesa. O por el vino francés, porque en una "primera" cita hay que beber vino francés, por supuesto:

https://www.youtube.com/watch?v=V2x3Fu0-ZT0

Y es que todos me llaman Bond, James Bond, digo Sotelo, Justo Sotelo, quizá porque "paso" del malo y me quedo siempre con la chica:

https://www.youtube.com/watch?v=U9FzgsF2T-s&list=RDU9FzgsF2T-s&start_radio=1

jueves, 19 de febrero de 2026

"Es de los profesores inolvidables".


 

Decía un alumno a otro cuando yo salía de clase ayer por la mañana. En la foto estoy en un descanso entre clase y clase como intentando abarcar con las manos lo que aún significa y ha significado siempre la Universidad, el Trivium y el Quadrivium de la educación clásica con las siete artes liberales en la Edad Media. El Trivium (las "tres vías") se centraba en las artes del lenguaje (gramática, dialéctica, retórica) para aprender a pensar. El Quadrivium ("cuatro vías") abarcaba las artes matemáticas (aritmética, geometría, astronomía, música) para entender el mundo). Después de clase me detuve a pensar en lo que significa nuestro paso por este mundo, se sea o no escritor o artista. Se suele decir que queda la obra, pero sabemos que a la mayoría de las obras se las lleva el viento y es pura casualidad que algunas, muy pocas, trasciendan a la propia vida del autor. La vida existe mientras existimos cada uno de nosotros. Por eso mismo lo único importante tal vez tan solo sea lo que queda en el corazón de la gente en cada momento de la vida que vamos viviendo. Y no me importa que me llamen cursi o sentimental por decir algo así. Hablo de ese amor que nunca se olvida, aunque cada cual vaya por un camino, de la amistad que se rompió una vez sin saber el motivo, pero que fue importante mientras duró. O de unos alumnos que hablan con cariño y aprecio de un profesor.

Antes he citado la música, tan matemática, que tanto valoro, como este Concierto de Chopin:

https://www.youtube.com/watch?v=2bFo65szAP0&list=RD2bFo65szAP0&start_radio=1

Esta música me recuerda a un amigo que tuve de adolescente que me insistía en que la escuchara, pues era su música favorita. Pronto nos perdimos la pista. No quise olvidarlo y lo convertí en personaje de mi primera novela, "La muerte lenta" (1995). A veces digo a mis alumnos que algunos terminarán siendo personajes de mis historias. Me inspiro en cualquier cosa, en los jóvenes y los mayores, los libros y los conciertos, los paseos por los pueblos mientras atardece en los rostros de la gente y se acuestan las montañas y se pone a llover y luego sale el sol y suena Chopin.