lunes, 27 de julio de 2026

"Rienzi".


 
Los veranos de mi adolescencia en el valle del Tiétar, entre junio y septiembre, estaban llenos de amor familiar, de paseos en bicicleta en donde se gestaron muchas de las ideas que después llevaría a mis novelas, de libros y de música, como la de Wagner en Bayreuth, que escuchaba desde una de las montañas que se ha quemado este fin de semana, y volví a escuchar ayer por la tarde desde otra parte. "Rienzi" se estrenó en Dresden y se ha interpretado por primera vez en el teatro que levantó Luis II de Baviera, el romántico rey loco, para Wagner. (¿Por qué será que me caen tan bien los románticos, todos aquellos que llevan sus sueños hasta sus últimas consecuencias?) "Rienzi, el último de los tribunos" (1842) es su tercera ópera y el mayor éxito de su juventud, aunque es una obra de transición, ya que se adhiere formalmente a los cánones de la Grand Opéra francesa de la época, y deja entrever la monumentalidad, el trasfondo político - filosófico y las ambiciones dramáticas que definirían el posterior "drama musical" wagneriano. La obra narra el ascenso político, la transformación en demagogo y la trágica caída de Cola di Rienzi, un líder carismático del siglo XIV que intenta liberar a Roma de la tiranía de los nobles corruptos. ¿Quién no ha tenido alguna vez el sueño de vivir en una República?
 
Como escribí el otro día, somos lo que amamos y también los libros que leemos y la música que escuchamos. La plegaria de Rienzi en el Acto V, Allmächt'ger Vater, blick hera, ¡Padre Todopoderoso, dirige tu mirada hacia nosotros!, es ya una música del futuro:
 
Como su arrebatadora obertura: 
 

domingo, 26 de julio de 2026

"Somos lo que amamos".


 
El idioma que hablamos, la herencia que hemos recibido, los lugares por los que hemos caminado. La IA es un subproducto de la mente y la sensibilidad de millones de personas que ya no están con nosotros como algunos escribimos para personas que todavía no han nacido. Como los árboles que se han plantado y que se seguirán plantando. Los seres humanos somos producto de la colaboración entre los que han estado, los que están y los que estarán. Aisladamente habríamos desaparecido hace miles de años; juntos todavía podemos continuar progresando. Leyendo los libros que se han escrito, amando lo que hemos amado, escuchando la música que tantos compositores han construido para crear la banda sonora de nuestras vidas, como la Pastoral de Beethoven que tanto me ha acompañado caminando por los colores de mi infancia y juventud, y que me sigue acompañando:
 
En cuanto pueda volveré a plantar un árbol, de esos que ahora se están quemando en esa fotografía, como cuando comí un melocotón de niño, di el hueso a mi padre y floreció un melocotonero en la siguiente primavera.

"Los pájaros".


 
 
Los pájaros vuelan en libertad embriagados de vitalidad y candor. Sí, necesito saber que existes, en Madrid, La Adrada y el valle del Tiétar, por la sierra de Gredos por donde tanto he paseado y vivido. Platón habló del idealismo metafísico. La realidad no es ese mundo material que percibimos con los sentidos, sino un plano inmaterial, inmutable de las esencias universales. Kant se refirió al idealismo trascendental y nos enseñó que el conocimiento es el resultado de la síntesis entre la experiencia (lo que recibimos de los sentidos) y las estructuras a priori (aquellas facultades innatas de nuestra mente). Hegel aludió al absoluto puesto que la realidad es un todo racional y espiritual que evoluciona con la historia mediante la dialéctica. La distinción entre el sujeto que conoce y el objeto conocido desaparece porque todo es parte de un mismo proceso de autoconocimiento. Y así nacemos tú y yo para el Otro, y concebir la idea, el cuerpo y el alma del Otro. Déjame saber que me deseas, y que me seguirás deseando cuando algún día habitemos únicamente el mundo espiritual de las ideas. Por eso escribe conmigo la novela que llevo escribiendo desde los once años en la sierra de Gredos mientras esperaba que tú nacieras para conocerte: 
 

jueves, 23 de julio de 2026

"Mis momentos kairós".


 
Me gusta perder el tiempo en cosas que no sirven para nada, como escribir novelas, dar clase, escuchar a Bruckner, caminar sin ninguna dirección, hablar por teléfono con mis amigos, sentarme a escuchar la música de un riachuelo, sacar la lengua a un niño en su cochecito y jugar con mi gatita Ana. Ya no hablo de hacer el amor por el simple placer de hacerlo porque somos humanos y estamos vivos. El paso del tiempo se medía, en su momento, según la geografía, los ritmos de la agricultura, los regímenes políticos, los rituales religiosos y las guerras. Todo cambió en la Grecia del siglo III, cuando se empezó a hablar de Kronos y Kairós. Kronos es el tiempo cronológico, lineal y cuantitativo, el del reloj y el calendario. Es el tiempo que transcurre de forma incesante y medible en segundos, horas o días. En nuestra vida diaria, rige nuestras agendas, el trabajo y las rutinas, pudiendo convertirse en una fuente de estrés si nos volvemos esclavos de la inmediatez, de la coyuntura. Con Kronos aparecieron esas bobadas de "no pierdas tiempo", "el tiempo no espera a nadie", "el tiempo es oro", y cosas así que se empeñan en marcarnos la TV, los medios de comunicación y las redes sociales. ¿De verdad a alguien le importa lo que les sucede a los políticos y a los famosillos de cartón piedra, o la vida privada de los futbolistas? En contraste, Kairós sería el tiempo cualitativo y subjetivo, asociado al momento preciso, a la creatividad o a la "oportunidad". No importa cuánto dure, sino lo que sucede en ese instante. Es el momento perfecto para tomar una decisión, tener una idea brillante, conectar con alguien o escuchar a Bruckner en el coche mientras el viento entra como un ciclón por las ventanillas y tienes la sensación de que estás vivo:
 

miércoles, 22 de julio de 2026

"Mis alumnos y mi sonrisa".


 
Ayer por la tarde uno de mis alumnos de este curso me envió una fotografía desde la playa con otros amigos y compañeros (que están en esta foto) para decirme que se estaban acordando de mí, de mis clases, de la alegría con la que los trataba y de mi forma de ser. En el libro que ahora estoy escribiendo y que publicaré el año que viene, y donde, como siempre, mezclo todos los géneros, junto al tiempo y el espacio, empeñado en hacer avanzar la literatura, hablo bastante de estos chicos y de todos los que me han acompañado durante tantos años en la Universidad. La juventud española es estupenda, no solo porque ganen el mundial de fútbol y acto seguido llenen las calles de Madrid con su alegría, sino porque se encuentran entre los mejores profesionales del mundo, los mejores maestros e investigadores, y porque ellos son el futuro y yo soy un escritor y profesor que cuenta lo que imagina y también lo que ve. Y ahora me voy a pasear por la calle a través de la literatura y la música, escuchando con los cascos la última sonata de Beethoven, con la que he soñado esta noche. Yo estaba en un bosque, se había hecho de noche y no encontraba la salida. De pronto Mauricio Pollini se puso a tocar esta música:
 
 
Y desperté con una sonrisa en los labios, como siempre.

martes, 21 de julio de 2026

"Leer es una posibilidad en días de calor".


 

Es lo que ha hecho estos días la poeta y bióloga Isabel Fernández Bernaldo de Quirós con mi libro y ayer se sentó frente al ordenador para reflexionar sobre su lectura.

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“CUENTOS DE LOS OTROS” de Justo Sotelo.

"Porque me ha hecho pasar buenos momentos de descanso mientras el viento movía las páginas de su libro de relatos “Cuentos de los otros” (Narrativa Bartleby, 2017).

Porque me gusta su forma de narrar y hacer del relato una especie de revoleo de fichas de dominó con sus vivencias, reales o soñadas.

Porque disfruto del arte de su lingüística y de esa capacidad suya de hacer que lo difícil parezca fácil.

Por la ternura que roza suavemente la poesía y me hace gozar aún más y dibuje símbolos en el papel.

Por ser un enamorado del amor y de sus artes.

Por creer en la felicidad que vive y transmite.

Porque en la página 91 de la tercera parte del libro nos invita a leer un pequeño-gran relato de amor, y a escuchar “You have been loved” de George Michel, voz que me acompañó en la eterna juventud de mis hijos.

Este es el relato.

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YOU HAVE BEEN LOVED

“Te llamo por teléfono y vienes a bailar conmigo? Verás la rapidez con que los labios cambian de color sin apenas darse cuenta.

Poco después mis dedos encontrarán el delicado y paciente hoyo que tienes en el cuello, justo debajo de la barbilla, y tus manos se perderán en mi pelo, mientras ambos nos subimos a la avioneta de la literatura, sin ninguna brújula.

Será el momento de verlo todo, aunque tengamos los ojos cerrados.

Se sigue besando mejor con los ojos cerrados".

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El texto final de la contraportada del libro resume la esencia de cada una de sus tres partes, y finaliza así:

“Complemento perfecto a su anterior libro (Cuentos de los viernes, 2015, Narrativa Bartleby), estos “Cuentos de los otros” se refieren a la búsqueda del otro, de los otros, de todos aquellos que nos ayudan a vivir y a entendernos a nosotros mismos.

Por todo eso y más, hoy, para quien lo desee, aquí:

https://www.youtube.com/watch?v=WcX0hDEqS4E&list=RDWcX0hDEqS4E&index=1

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Aquí terminan las palabras que escribió ayer por la noche. Amanece, me tomo el primer café de este día caluroso. Isabel se va a poner a leer ahora mi novela "Las mentiras inexactas", 2012, Izana. Me gusta encontrarme a lectoras en mi propio mundo y que viajen conmigo.

lunes, 20 de julio de 2026

"De qué me alimento como escritor".


 
De lo que vivo, de lo que leo, de lo que veo. Sentado en el Paseo de Recoletos, como ayer por la tarde, antes de ver en Colón, por fin, la obra de teatro "El trovador", de Antonio García Gutiérrez, por parte de la compañía Ensamble Bufo, creada en 2015 de la mano de Hugo Nieto para revitalizar el teatro clásico con elementos vanguardistas. Tenía que haberla visto esta tarde, pero ya he contado que la obra se canceló puesto que veinte mil personas van a llenar Colón para ver el partido de fútbol de España contra Argentina. Seguro que no éramos más que doscientas personas en el teatro, pero no me importa. No me molesta que haya mucha gente alrededor y tampoco lo contrario. Siempre busco lo que tiene calidad; es la culpa de mi sexto sentido que se empeña en lo exquisito. Y por supuesto lo encuentro, aunque sea minoritario, que es lo que realmente tiene calidad. Y me fui hasta el 1 de marzo de 1836 (el día de mi no cumpleaños) a través del túnel del tiempo del arte y del buen gusto, cuando el Romanticismo entró en España con la obra de García Gutiérrez, que Galdós consideraría de entre lo mejor que se había escrito en este país. Casi veinte años después Verdi escribió su ópera, y ciento ochenta años más tarde yo la vi. Como siempre, no me hubiera importado subirme al escenario (estábamos en primera fila) y haber muerto de amor, como Manrique por su amada Leonor. Eso sí, como la vida es puro teatro, volvería a nacer y con mis amigos me habría puesto a cantar el Caballero de Gracia de "La Gran Vía" y el brindis de "La traviata", como hicieron los actores al acabar la obra.
 

"La selección".


 
Ayer me puse a ver la final del mundial de fútbol, pero me dormí a los pocos minutos, lo confieso.
 
Y tuve un sueño.
 
Durante varios años impartí una asignatura en la Universidad que se llamaba "Taller de Literatura, Tertulia y Debate". Era de Libre Elección y los alumnos podían cursarla desde cualquier carrera y Universidad. El primer día de clase les entregué una lista de libros que debían leer para debatirlos entre todos. Una de aquellas alumnas me ha estado preguntando desde entonces por esa lista. Justo, ¿no la recuerdas? Haz memoria, por favor, insistía. Nos veíamos poco, pero en cuanto lo hacíamos, mi alumna, que se había convertido en una buena amiga (mis alumnos saben que no son amigos míos hasta que pasan a ser ex alumnos), me lo preguntaba con una dulce sonrisa en los labios. Dónde estará la lista, venga hombre, Justo, piensa un poco, seguro que la tienes en algún archivo. Yo me encogía de hombros, que es lo que suelo hacer cuando no recuerdo algo. Lo que no soy capaz de recordar es porque ya no existe o no merece la pena que lo haga. Con el paso del tiempo, tan solo recordaba de esta historia que se la dicté sobre la marcha a la secretaria que tenía entonces y que no guardé ninguna copia, lo que me impedía satisfacer el deseo de mi alumna y amiga. Pero un día cambió todo. Me escribió entusiasmada un Wasap y lo acompañó con una foto. Mientras revolvía entre viejos papeles de la Universidad encontró esa lista. A pesar de que faltan algunas hojas, ahí siguen Galdós, Baroja, Dostoyevski, Eliot, Camus, Chéjov, Toltói, Woolf, Morrison, Chacel, Proust, Beckett, Bernhard, Borges, Juan Ramón, Machado, Bowles, Conrad, Neruda, Carpentier, Cortázar, Goethe, Dante, Goethe, Shakespeare, Yourcenar, Duras, Lobo Antunes, Lampedusa, Perec, Hemingway, Joyce, Pound, Blake, Faulkner, Horacio, Homero. Está claro que la literatura es inmortal, al menos mientras yo vaya dejando listas abandonadas en el corazón de mis alumnas y escuche jazz. 
 
¿Alguien se viene a desayunar conmigo a Manhattan y me cuenta el partido en el avión? 
 

sábado, 18 de julio de 2026

"Mujeres, mariposillas locas que jugáis con los quereres y vais de flor en flor".




 
Como digo siempre, esta vida es muy divertida y hay que tomársela a broma siempre que se pueda. Un sainete es una pieza teatral breve y cómica, de carácter popular y costumbrista. Suele tratar enredos cotidianos con la sátira y el humor. En España surgió a finales del siglo XVIII para reemplazar a los entremeses. Se representaba en los intermedios o al final de las obras más largas, aunque después se volvió una función independiente. Además suele incluir música y bailes. Ayer vi uno de esos sainetes, "Los claveles" (1929), del maestro Serrano. A veces he tarareado esta canción sin saber a qué obra pertenecía:
 
¡Mujeres!
Mariposillas locas
que jugáis con los quereres,
y vais de flor en flor.
 
¡Mujeres!
Tiranas de la vida,
muñecas del amor,
de ese bendito amor,
que es vida.
 
(Hablado) Que es vida, mujer, ya lo vas aprendiendo. Dice que me cita por última vez; que no volverá a llamarme. Como todas. Creen que amenazan y suplican.
 
¡Mujeres!
De celos vais muriendo
cuando estáis desdén mintiendo,
y no sabéis mentir.
 
(Hablado) Se os nota la mentira, pero vosotras no os dais cuenta. Sufrís y hacéis sufrir por capricho de niñas mimadas que tenéis la cabeza a pájaros.
 
Chiquillas locas,
¿quién os entiende,
ni quién comprende
vuestra alma de mujer?
 
Si el hombre os rinde
su sentimiento,
por qué el tormento
de padecer.
 
Reinas, con tronos de amores
¿por qué van tras los dolores
vuestra almas de mujer?
 
La vida os da el contento,
¿a qué el tormento
de padecer?
 
¡Mujeres!
Mariposillas locas
que jugáis con los quereres,
y vais de flor en flor.
 
¡Mujeres!
Tiranas de la vida,
muñecas del amor,
de ese bendito amor,
que es vida. 
 
(Hablado) No hay en vosotras más que egoísmo y maldad. Hacéis burla de todo, sois engañosas, volubles, falsas.
 
¡Mujeres!
Y qué bonitas son.
 
Las fotos son de ayer por la mañana en el jardín de la casa de Lope de Vega, tras ver una exposición sobre las mujeres escritoras del Siglo de Oro.
 
Espero que mis amigas no me canceléis por cantar estas canciones, jeje

"Mis novelas según la IA (I): La muerte lenta (1995)".


 
 
El verano puede ser un buen momento para preguntar a la IA sobre mis novelas, tras sintetizar todos los estudios que se han hecho sobre ellas. 
 
"La muerte lenta es la primera novela publicada por el escritor, catedrático y teórico literario español Justo Sotelo, me dice la IA cuando entro en Google. Es una obra de corte postmoderno que destaca por su profunda carga intelectual, su rigor lingüístico y un marcado trasfondo existencial.
 
1. Sinopsis y Eje Argumental:
 
La trama sigue a un joven sin nombre que entra a trabajar en un Banco y va ascendiendo utilizando todas las estrategias lícitas e ilícitas que le permiten llegar a lo más alto del Sistema Financiero Español. Esto no impide que esté obsesionado con su amigo Enrique Espejo, un artista bohemio, al que en el fondo querría parecerse. A través de esta premisa, la novela se convierte en un viaje tanto físico como emocional hacia la búsqueda de la redención y la libertad.
 
2. Estructura Narrativa y Estilo:
 
Narración en Segunda Persona: Sotelo utiliza la voz narrativa en segunda persona para apelar directamente al lector y al propio subconsciente del protagonista. Esto genera una atmósfera de confesión e intimidad asfixiante.
 
3. Temas Clave:
 
Crisis existencial posmoderna: Los personajes habitan espacios marcados por la pérdida de valores tradicionales y la disonancia con su entorno. El aislamiento los empuja a buscar refugios internos o externos para aferrarse a la cordura.
 
La "presencia ausente" de Dios: El análisis teológico y narratológico destaca un constante misticismo. Dios no interviene de forma directa, pero su figura sobrevuela la trama a través de la culpa, la redención y la asimilación del prójimo con lo divino.
 
El título como metáfora: El concepto de "muerte lenta" se vincula tanto con la degradación progresiva de la vida humana como con analogías de la Pasión de Cristo y el sufrimiento existencial antes de una posible transfiguración o fin.
 
Intertextualidad y arte: El texto está plagado de referencias culturales constantes. Se entrelazan alusiones a escritores, músicos y filósofos que nutren el monólogo del protagonista.
 
4. Estructura y Estilo Narrativo:
 
El soliloquio como eje: La novela se construye sobre diálogos internos y apelaciones a un "tú" ausente (el amigo perdido), difuminando la frontera entre el monólogo y la conversación real.
 
El tiempo fragmentado: Fiel al estilo posmoderno, rompe con la estructura cronológica lineal. Los saltos temporales representan cómo el pasado y los recuerdos devoran el presente del narrador.
 
Dimensión semiótica: El análisis de su toponimia y antroponimia (los nombres de lugares y personas) revela un complejo sistema de símbolos sobre la salvación y el vacío espiritual".
 
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Todo esto lo dice la IA. Solo falta añadir que la portada la diseñó mi amigo íntimo el pintor salmantino Antonio Zaballos, como casi todas mis novelas. Como nunca he pretendido vivir de la literatura, ni falta que me hacía, siempre he actuado con mis libros con absoluta libertad, escribiendo y publicando cuando me apetece.
 
Y falta la música de Chopin que escuchaba constantemente mientras escribía esta novela, con Martha Argerich, claro: 
 

viernes, 17 de julio de 2026

"El retrato".


 
El otro día hablé por aquí de la película "Laura", una de las joyas del cine negro y entonces el escritor Ramón Serrano Balasch (Barcelona, 1933), un tipo que me cae bien y del que he leído algunos de sus libros, aunque lamentablemente no lo conozco en persona, escribió lo siguiente:
 
"Cine negro de argumento freudiano muy a lo siglo XX. A mí me atrapó en aquel entonces el tema musical. Dana Andrews siempre fue algo frío para mí. Veo más en su papel a Bogart, a Al Pacino o también a Justo Sotelo".
 
Tras leerlo recordé el poema con el que me definió como poeta:
 
"POETA EN TODAS PARTES (para Justo Sotelo)".
 
"Un buen prosista escribiendo poesía.
Un buen poeta narrando de la vida.
Un gran personaje
en la ópera de las calles.
 
Sabe aspirar el aire,
decir lo justo y necesario,
pausar en un silencio grave,
teclear el sentimiento,
dibujar la escena con la música
y mover la batuta
escribiendo con ella cada palabra.
 
Innecesario señalar su nombre:
el ritmo le delata".
 
(Ramón Serrano, 23 mayo 2021).
 
Así que le agradezco este acto cariñoso y me tomo el primer café de la mañana escuchando una canción clásica que es puro rhythm and blues:
 
Cualquier día me dedicaré a reunir todos los poemas y novelas que me han dedicado en mi vida, los cuadros donde me han pintado, las flores que me han regalado, los besos que me han dado, y a lo mejor se dibuja el retrato de un madrileño de Chamberí.

jueves, 16 de julio de 2026

"Teatro o fútbol".


 


En 1836 se estrenó en el teatro Príncipe de Madrid "El trovador", de Antonio García Gutiérrez, un drama romántico que tuvo tanto éxito que fue la primera vez que los aplausos del público obligaron a salir al autor a saludar. Esta obra consolidó el Romanticismo en España y sirvió de inspiración a Giuseppe Verdi para escribir su famosa ópera Il trovatore. Prácticamente, doscientos años después España puede ganar su segundo mundial de fútbol. Se enfrentará contra Argentina el domingo que viene en Nueva York. El caso es que había sacado entradas en el teatro Fernán Gómez de la plaza de Colón de Madrid para ver la obra de García Gutiérrez a la misma hora, y ayer el teatro nos escribió para decirnos que se cancelaba puesto que en Colón se están instalando unas pantallas gigantes para ver el mundial y se va a llenar de gente. La obra de teatro está ambientada en el Aragón del siglo XV, teniendo como escenario principal el Palacio de la Aljafería en Zaragoza. La trama entrelaza con maestría dos hilos conductores, una apasionada historia de amor y una sombría venganza familiar:
 
Estos días se ha interpretado en el teatro Real de Madrid la ópera de Verdi, precisamente. Esta es una bonita versión de la ópera desde Chile, en 2017: 
 
La tercera foto es un curioso montaje que ha hecho Óscar Viosca, un amigo virtual, que me envió ayer. Y esto me lleva a preguntarme si mis amigos y amigas me veis más como jugador de fútbol vestido de rojo o como trovador vestido de negro.

miércoles, 15 de julio de 2026

"El número 51".


 

Esta vida es tan divertida que no dejan de ocurrir cosas simpáticas cada día. Ayer por la mañana caminaba tranquilamente por la calle Cea Bermúdez, en Moncloa, leyendo la famosísima autobiografía que Wagner dictó a su mujer, Cósima, la hija de Liszt, que me regalaron en casa por mi último cumpleaños (es sabido que no cumplo años, pues soy bisiesto, aunque debería ser trisiesto o cuatrisiesto) cuando casi me choco con mi amigo Pepe Villacís, escritor, economista y un tipo con el que llevo comiendo cada semana desde hace treinta años con otros amigos profesores, que venía en dirección contraria por la acera. Nos dimos un abrazo, charlamos un poco y seguí mi camino, en esa página en la que Nietzsche, que adoraba a Wagner, hasta que dejó de hacerlo por esas cosas que tienen los genios, dice que "es extremadamente dudoso que Wagner sea capaz de dar testimonio sobre sí mismo". Y añadió que "como Víctor Hugo, permaneció fiel a sí mismo incluso en su biografía: siguió siendo un actor". Después me senté a desayunar en la terraza de un Café donde a veces ruedan películas y miré la fotografía que había sacado. Casualmente allí vivió otro escritor que escribió algunas novelas estupendas y que me caía muy bien, José Luis Sampedro, que una vez estuvo en mi tertulia. Aparte de hablarnos de sus novelas, nos dijo que escribía para que lo quisieran. Todo lo envolvía la música de Lohengrin, aquel personaje que surgía de los romances épicos alemanes del siglo XIII (como el Parzival de Wolfram von Eschenbach), y representa la pureza, la fe ciega y el origen divino, pero también la tragedia del amor terrenal, pues cuando la duda obliga a Elsa a preguntar su nombre, Lohengrin debe revelar su identidad y regresar al castillo del Grial para siempre:

https://www.youtube.com/watch?v=oxqyUW2txQw

¿Realmente escribimos para que nos quieran?

martes, 14 de julio de 2026

"Ser escritor o ser personaje".


 
"Apreciado Justo Sotelo, en la universidad tuve que leer por obligación la trilogía de Pirandello (Seis personajes en busca de autor, Cada uno a su manera y Esta noche se improvisa). Y al leer los comentarios de tus publicaciones, donde me da la impresión de que la gente confunde todo el tiempo al autor con el personaje, me acordé de golpe de esas obras. En su momento apunté una idea que me gustó: cuando un escritor se vuelve personaje, o cuando su criatura se apodera de él, se cruza la línea más peligrosa de la literatura. Es el momento en que el creador es devorado por su propio mito. Al final, la ficción no es un simple espejo de la realidad, sino una fuerza viva que cobra su precio. Metes en el personaje tus miedos y deseos más ocultos, pero él es inmortal y libre de la moral, algo que el autor no es. Pirandello ya avisaba de que la palabra escrita congela el caos de la vida real. El peligro es que, intentando controlar la historia, descubras que es tu criatura la que manda. Te pones su máscara para escribir y, sin darte cuenta, la piel y el cartón se vuelven la misma cosa".
 
Paseando por la Plaza Juan Goytisolo o del Reina Sofía, uno de los lugares que más me gustan de Madrid (en la fotografía) ayer leí estas palabras de Alicia Mendoza Krauss, amiga virtual culta e inteligente que a veces me habla por aquí de Cortázar, Borges y otros escritores que me interesan. Y me quedé pensando en el papel del escritor y en cómo nos ven los demás. Ayer, precisamente, murió Luis, el hermano de Juan y de José Agustín, de quien leí ya hace años su tetralogía Antagonía. Pero fueron las "palabras para Julia" las que me vinieron a la cabeza. "Acuérdate de lo que yo un día escribí pensando en ti":
 
Y así seguimos paseando por la vida, por las plazas de las ciudades, por los libros que leemos, por los amigos y el amor. Es lo que se me ocurre contestar a Alicia mientras me tomo el primer café de la mañana y canta Paco Ibáñez.

lunes, 13 de julio de 2026

"El secreto de la felicidad".


 
¿Que cuál es el secreto de la felicidad? ¿Tú me lo preguntas mientras clavas en mi pupila tu pupila azul? ¿Qué es la felicidad? ¿Y tú me lo preguntas? Y dicho esto Javier, mi cura vasco, y yo nos pusimos a cantar ayer por la tarde una romanza de "El caserío" de Jesús Guridi, que nació en Vitoria como él. Y nos trasladamos a la hermosura del País Vasco en un instante. 
 
"Yo no sé qué veo en Ana Mari". Kraus y Javier cantan mucho mejor que yo, pero hago lo que puedo: 
 
¿Que qué es la poesía? Algo así como el dúo de amor (y desamor) entre Ana Mari y José Miguel, una de las cosas más bellas que he escuchado:
 
Obviamente, poesía eres tú.

domingo, 12 de julio de 2026

"Eres un protagonista de película, de documental".


Me dijo por aquí el otro día mi amiga virtual Laura Hdez. Tengo que hacer documentales, añadió acto seguido. Te haría uno a ti porque creo que sabes hablar de realidad y del pasado a la vez; y están tus metáforas. Vete pensando lo que tienes que contarme para hacerte un documental. Tras leerlo le respondí que sería un honor para mí. Y ella más tarde me dijo que el primero lo haría sobre ella misma para coger experiencia, pero que yo la interesaba, y que tendría que venir a Madrid para conocerme, pues además acababa de hacer un curso de guionista y de postproducción de narración de sonido. Después de leer a Laura me acordé de esta fotografía que me hice ese día en medio del rodaje de una película. Y ahora me tomo un café mientras despierta este agradable domingo en el que incluso están cayendo unas gotas refrescantes. Me pregunto qué película podría interpretar para Laura. Quizá lo más fácil sería pensar en esa obra maestra del cine negro que lleva su nombre, una de las obras maestras absolutas del cine negro de Hollywood, estrenada en 1944 bajo la dirección de Otto Preminger. Es elegante, con inteligentes giros argumentales y una banda sonora inolvidable. La trama sigue al inspector de policía Mark McPherson (Dana Andrews), quien se encarga de investigar el asesinato de Laura Hunt (Gene Tierney), una bella y exitosa ejecutiva de publicidad hallada muerta en su apartamento. Esto ya me llevaría a mi época de bróker en el floreciente Sistema Financiero Español en Madrid. Durante los interrogatorios a los sospechosos de su entorno, el detective reconstruye la personalidad de la víctima a través de sus cartas, su diario y un retrato colgado en la pared. McPherson se va obsesionando poco a poco hasta caer rendido bajo el hechizo de la mujer muerta. Es exactamente lo que siempre he considerado que le debe ocurrir a un novelista con sus personajes:

https://www.youtube.com/watch?v=AYafoj47hyg

sábado, 11 de julio de 2026

"Amor y libertad".


 
El "bohemio" es un arquetipo de libertad, de vanguardia creativa y resistencia a los convencionalismos. El bohemio rechaza las normas sociales, el materialismo y las estructuras corporativas, y prioriza la autoexpresión, la autenticidad y la busca de experiencias por encima de la estabilidad económica o el éxito tradicional. Se opone al poder de todo tipo, ya sea de los partidos políticos (siempre está en contra del que manda). como de los poderes económicos, de los medios de comunicación, la Universidad o cualquier otro estamento. Su mente es artística y curiosa, la de un creador en la literatura, la música, la pintura u otras artes, asociada a la inspiración, la improvisación y la pasión desenfrenada. El bohemio así necesita espacios de reunión donde se debate, se crea y fluye el pensamiento libre. Le interesan el minimalismo material y la riqueza espiritual. Siente despreocupación por las posesiones y un fuerte enfoque en las relaciones humanas, la naturaleza o la filosofía. En la era digital, ser bohemio es adoptar una actitud de resistencia, mantener el alma analógica, artística y libre en un mundo altamente automatizado y estructurado. Y por supuesto el bohemio no ve partidos de fútbol ni programas de TV salvo películas. Anoche volví a ver después de muchos años una película de 1969 que me pusieron mis padres cuando era un niño, la adaptación de la obra "Bohemios" (1904) de Vives que se basa en las "Escenas de la vida bohemia" (1851) de Henri Murger, en la que también se inspiró Puccini para su ópera (1895) con la que empieza mi novela "Poeta en Madrid" (2023). Hacia la mitad de la historia se canta en un Café de París el coro "Amor y libertad" que resume en dos palabras mi forma de ser:
 
 
Ah, y las chicas guapas e inteligentes siempre se enamoran de los bohemios, aunque nunca lo reconozcan.

viernes, 10 de julio de 2026

"Estudios sobre mi obra literaria".


 


Hace unos días mi amiga y tertuliana Isabel Fernández Bernaldo de Quirós, a la que tanto aprecio, me dijo que iba a seguir leyendo este verano mi obra literaria, y que ya tenía en sus manos "Las mentiras inexactas" (2012) y "Cuentos de los otros" (2017). Mientras me tomo el primer café de este viernes de verano, acabo de leer que ayer una amiga virtual, María José De Julián Arribas, me preguntó por cual de mis novelas podía comenzar a leerme. Ahora escucho jazz, https://www.youtube.com/watch?v=8G9mEwdp8VsPodría, a Coltrane, entre otros, sorbo unas gotas de café y se me ocurre decirle que los dos libros anteriores serían una buena elección. Reconozco que soy un escritor afortunado. Me gusta tener lectoras como Isabel y María José, al igual que resulta interesante, intelectualmente hablando, que se escriban ensayos sobre mi obra, como "Lenguaje y ficcionalidad a ritmo de jazz: La obra literaria de Justo Sotelo" (2018), de Almudena Mestre Izquierdo, "Del amor líquido en las novelas de Justo Sotelo" (2023), de Patrick Toumba, o "La estética de la mentira y el engaño en Un momento de descanso de Antonio Orejudo y en Las mentiras inexactas de Justo Sotelo" (2017), del propio doctor Toumba Haman.
Y ahora me voy de paseo. Es agradable caminar mientras amanece. Porque cada día merece la pena y yo tengo que seguir viviendo e inventándome historias.

jueves, 9 de julio de 2026

"Un bolero".


 
Ayer iba por la calle y de pronto me dieron ganas de bailar un bolero, como si estuviera en la Habana paseando quizá por el Malecón como cuando hace años me fui a Cuba para escribir uno de los capítulos de mi novela "Las mentiras inexactas" (2012). Me divierte viajar a los sitios para inspirarme y después ponerme a escribir, que es algo así como ponerme a bailar. Sí, para mí escribir es algo parecido a bailar, hacerlo con las palabras, con las figuras retóricas, como bailar con ella, con la forma de su cuerpo entre mis manos que escriben sobre el diccionario de su piel. Y ayer fui capaz de pensar en las noches cálidas de La Habana, en una mezcla entre el bolero tradicional, las melodías suaves y una atmósfera íntima que invitaba a sentir cada palabra y cada nota. Porque viajar y bailar es como el amor, incluso como el desamor, tan literario. Hacer el amor es lo más parecido que se me ocurre a escribir una novela:
 
Y ahora voy a seguir bailando mientras me tomo el primer café de este jueves de verano tan hermoso y literario.

miércoles, 8 de julio de 2026

"Los secretos de las mujeres".


 

Ayer estuve charlando un rato con Julia, en la calle del Pez del centro de Madrid, junto al Palacio Bauer, una joya arquitectónica del XVIII en la que se encuentra la Escuela Superior de Canto. La estatua de Julia rinde homenaje a una leyenda del siglo XIX sobre una muchacha que tuvo que cortarse el pelo y usar ropa masculina para poder asistir de oyente a las clases de Derecho en la antigua Universidad Central de Madrid, situada en aquel entonces en la cercana calle San Bernardo. No pienso contar las cosas que me dijo la chica mientras estuvimos hablando, pero al final me susurró una canción al oído. Los secretos de una mujer en Madrid son parecidos a los secretos de una mujer en París:

https://www.youtube.com/watch?v=fKRX-3z2_Dc

Cómo no voy a ser escritor cuando las mujeres siempre me cuentan sus secretos más inconfesables.