sábado, 12 de septiembre de 2026

"El último poema que me han regalado y alguna cosa más sobre el mundillo literario".


 
 
"Justo estás ahí".
 
          (A Justo Sotelo)
 
Justo estás ahí,
no solo con tu nombre
que se ajusta a tu vida
de manera circular
como una segunda piel.
Igual que los amaneceres
y atardeceres de septiembre
llenos de colores
que engalanan los días,
derramas la poesía
que vives en cada sílaba
al mirar la vida
como solo tú sabes hacerlo:
de manera distinta.
 
©BÜRU (á...)
 
El otro día leí este poema de Buru Nayak mientras pasaba por el que fue durante varios años el café donde hacía mis tertulias literarias, "Este o Este" y después "Puro teatro", de mi amigo Mariwan Shall, en la calle Manuela Malasaña, antes de que nos fuéramos al Café Gijón, que en aquellos momentos era de la familia de Iván, uno de mis ex alumnos. Iván llevaba varios años insistiéndome para que me llevara la tertulia a su Café y me presentara al premio de novela que lleva su nombre, y yo sonreía. Para qué quiero ganar un premio, le decía. No voy a ser mejor escritor (ni peor) porque me lo digan unos señores y señoras que no conozco y de los que tampoco sé si saben literatura o no son más que políticos o encargados de las editoriales de turno. Como me comentó una vez la escritora Marta Sanz caminando por la calle en el barrio de Argüelles después de una tertulia, "Justo, tú no necesitas agente literario porque ya lo eres tú de ti mismo". En aquel momento me detuve y le di dos besos en la frente. Y, por otra parte, estaba a gusto en Malasaña con Mariwán, incluso para presentar allí mis libros y los de otros escritores como Javier Lostalé, Javier de la Rosa, César Antonio Molina, Luis Alberto de Cuenca, Peter Redwhite, Mercedes de Vega, Gabriela Amorós, Manuel de la Fuente, Adriana Davidova, Montserrat Doucet, Lilián Pallarés, entre otros. Buru dice en su poema que hago las cosas de manera distinta, y quizá tenga razón, aunque tan solo me conoce por lo que escribo. De cerca soy bastante más aburrido, hablando siempre de amor, sexo, literatura, clases, viajes, cine, arte, música. 
 
Una música como la Octava sinfonía de Bruckner que he escuchado varias veces desde que he vuelto de las vacaciones:
 

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