miércoles, 14 de octubre de 2026

"Mis cosas favoritas".


 


Sigo haciendo tertulias porque me lo sigo pasando muy bien. Ayer dedicamos media hora a discutir sobre la película "La bola negra", con opiniones a favor y en contra, pero no me voy a quedar en ello sino en el texto que nos leyó la poeta Myriam De Benito, una de nuestras últimas incorporaciones.
 
"El espacio íntimo del escritor, su soledad creativa, es el vínculo más importante que ostenta y debe cultivar su autoría. La clave de todo es distinguir su verdadera motivación al escribir. No todos los escritores tienen la motivación correcta, más allá del camino que elijan para su publicación, o de si ganan premios o no los ganan. Se debe de escribir con un puente hacia el otro lado, pero sin que los lectores sean más importantes que el creador de obras literarias. Así como la validación externa. La literatura se forja con talento, dedicación, autenticidad, siendo la expresión externa de nuestras mentes alineadas con nuestros corazones si nos interesa nuestra humanidad y si somos valientes. Ojalá pudiéramos sintetizar qué se requiere para ser intelectual. Pero en percepción directa y con enfoque escribir es escribir, y vender la obra y promocionar su sentido y contenido necesario. Pero, ¿hasta dónde llega el aspecto mercader de algunos escritores? ¿Son mejores? ¿Son peores? Son distintos. Yo escribo por llamada de la vocación, con devoción y con servidumbre. Me siento elegida por la poesía, para vivir, según su mirada a cada instante, en cada instante...
Y con respecto a categorizar a un intelectual creo que un intelectual es ilimitado como el espacio y custodia ideas filosóficas. En sus textos se puede ver: " la luz clara". La convicción. La conciencia. La consciencia. Y el inconsciente individual y colectivo. Un intelectual es alguien que con su mente despierta a otros. Tiene el gran sello de su esencia única. Es unidad indisociable entre lo profundo y lo rutinario. Un intelectual trasciende y transciende los discursos ordinarios porque experimenta sus palabras, su voz y sus textos. Corta la ilusión con espontaneidad. Desde cada mirar, podríamos contemplar como nos hallamos todos asistidos, al estar presentes en conversaciones estimulantes donde el diálogo nos abre la mente para no ser solo testigos y espectadores en nuestras vidas. Emitir. Expresar.
Un gran intercambio intelectual sucedió ayer en la tertulia. Un espíritu común. Y diferentes personalidades y criterios con un mundo interno intelectual. Lo importante es el sentir acompañando el pensar. De esa forma individualmente estamos completos. Y cuando hay tertulias colectivas tan conmovedoras lo intelectual es nuestra brújula y nuestro norte".
 
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Al final firmé dos de mis libros a Marina Martín Baz, mi ensayo sobre Murakami y mi novela "Las mentiras inexactas", y ahora escucho jazz, a John Coltrane, que nos gusta a los dos:
 
(Si te gusta Coltrane eres de los míos).


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