lunes, 5 de diciembre de 2016

Somos lo que vivimos.

Apolo siempre amará a Dafne, convertida en laurel para toda la eternidad. Eros lo ha atravesado con una flecha de oro (el amor) y a ella con una de plomo (el odio).

Mito, símbolo, imagen, metáfora. Como la propia vida.

Vuelvo a poner esta foto con mi amigo Javier Del Prado, uno de los grandes profesores de literatura de la Complutense. Y lo hago porque en los últimos días han muerto, relativamente jóvenes, dos profesores que me dieron clase de literatura en esa universidad.
Mi recuerdo va para ellos, para Pilar Saquero Suárez-Somonte (a la que Javier estimaba mucho), que me ayudó a entender las "Metaforfosis" de Ovidio, uno de esos libros que debería tener presente en su cabeza cualquier persona que deseara convertirse en escritor, porque ahí está todo escrito, todo contado, todo resumido, todo pensado.

El otro profesor es Víctor Infantes de Miguel, que me explicó una vez más el Quijote con conocimiento, ironía y buen humor. Durante la carrera, hice tres asignaturas sobre ese libro, pero no me aburrí en ninguna. Además, en su clase conocí a una de mis amigas, la bella escritora polaca Dominika Arendzikowska, que estaba en España para escribir una tesis sobre Lorca, que me ayudó a entender tantas cosas del pueblo polaco y con la que aún me tomo un café cada vez que viene a Madrid. Expusimos juntos varios capítulos del Quijote, que le gustaron mucho a Víctor, lo que posibilitó cierto acercamiento entre nosotros. Durante un tiempo charlamos bastante de literatura por los pasillos de la Facultad.

En fin, creo que somos todo lo que hemos vivido en cada momento, en el amor, la amistad, las clases, los viajes, la felicidad, la melancolía, la tristeza, la pasión, las fechas de oro y de plomo que nos lanza la vida por el simple hecho de estar vivos.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Releyendo la poesía de Miguel Ángel Buonarroti.

El otro día me encontré por la calle a una amiga a la que no veía desde hacía varios años y que estudió conmigo Literatura Comparada.

Después de los besos de rigor, preguntas familiares y esas cosas, nos fuimos a tomar un té y nos pusimos a hablar de una asignatura que a los dos nos había gustado mucho en el Doctorado, "Literatura y Arquitectura", que nos impartió la profesora rumana de la Complutense Eugenia Popeanga. Aún le agradecemos que nos animara a leer los "Sonetos" de Miguel Ángel, que ambos desconocíamos (a mí también me explicó otra asignatura dedicada a Baudelaire, Mallarmé, Rilke y Eliot).

Como me encantan las casualidades, por la noche busqué la edición bilingüe preparada por Luis Antonio de Villena para Cátedra (2011) y releí algunos poemas.

La poesía de Miguel Ángel siempre se ha considerado algo menor dentro de su obra e incluso él no se veía como poeta ni en realidad como pintor, algo curioso después de pintar, por ejemplo, el Tondo Doni -esa maravilla al temple y óleo que está en los Uffici de Florencia-, y la Sixtina, unos años después. De Masaccio aprendió la idea del "desnudo vestido" y de Leonardo la composición general, la psicología de cada personaje y la superposición de planos.

En realidad Miguel Ángel fue escultor, arquitecto, pintor y dibujante y poeta, un artista total que se acercó al delirio con la materia y el material, ya fueran los bloques de mármol de Carrara, sus propios pigmentos o sus poemas.

Su poesía es conceptual y con ella deja de lado a Petrarca para sublimar el amor platónico. Leyó a Dante a partir de los comentarios de Landino y siguió a Platón gracias al filósofo Ficino. En este neoplatonismo se integra su amor por la belleza masculina (representada por los sonetos que dedicó al joven Tommaso Cavalieri, del que se enamoró con 57 años mientras que el joven tenía 40 menos, y parece ser que fue correspondido) y su insatisfacción vital como hombre que lo convirtió en un artista genial (en el Juicio Final se retrató en forma de guiñapo, como se observa en el conocidísmo detalle del centro de la última foto que he puesto).

Estos son los tercetos del Soneto XXXVIII, el más famoso de los dedicados a su joven amor. El "artista" está prisionero de un "caballero" armado (Cavalieri). El amor es lo que tiene, digo yo:

“Por ello si el golpe que arrebato y robo
no puedo esquivar, que ese es mi destino,
¿quién quedará entre dulzura y duelo?
Si preso y vencido debo ser dichoso,
maravilla no es que solo y desnudo
de un caballero armado en prisión me vea”.



sábado, 3 de diciembre de 2016

Una nueva crítica a mi novela "Las mentiras inexactas".

"A veces tienes todo preparado y decides no publicar. Luego relees, cambias y decides no publicar. Al final, un día, rehaces la reseña y publicas. Aún no se bien por qué... Esta es mi reseña de "Las mentiras inexactas" de Justo Sotelo".

Quien habla así es Rita Piedrafita, una de las grandes lectoras de las redes sociales, a la que siempre veo rodeada de libros. Lo curioso del caso es que le daba apuro publicarla en su blog y después en su muro de Facebook, por considerar que le inspiro demasiado respeto intelectual. 

Lo que me parece fantástico es que transcurridos cuatro años de su edición y de que se hablara de esta novela en la TV, la radio, la prensa escrita, etcétera, se siga leyendo gracias a las redes sociales.

(Parece que hace algo de viento. Es un día estupendo para leer esos libros imprescindibles y escuchar a Brahms). 

http://palabrasencadena.blogspot.com.es/2016/11/las-mentiras-inexactas-de-justo-sotelo.html 

jueves, 1 de diciembre de 2016

En los Alpes.

La distinguí desde lejos. Era una cabaña de madera en medio del bosque. También se veía una cascada al otro lado de la carretera. Detuve el coche antes de llegar. Cerré los ojos. Aquello era música o tal vez la música ya formara parte de mi interior.

Las paredes estaban llenas de fotografías de los Alpes. Me fijé en un hombre y una mujer que hablaban entre susurros, frente al ardiente fuego de la chimenea. 

Me acerco a la barra y pido un té con leche y dos terrones de azúcar. Luego me siento en una esquina, me quito el abrigo y la bufanda y finjo leer y escuchar música en el teléfono mientras muevo el té con la cucharilla. Quizá alguien piense que estoy leyendo "La montaña mágica" de Mann y escuchando el Concierto de Violín de Sibelius. Observo de nuevo a la pareja y me imagino su historia de amor. Miro hacia la ventana y recuerdo que hace años estuve con ella en la montaña de ahí afuera, esquiando, y sufrí un accidente. Era nuestro primer viaje juntos y estábamos enamorados. Quizá por eso ella no quiso trasladarme a España, para no olvidarse nunca de este lugar. Me enterraron en el cementerio del pueblo y un cura joven dijo unas palabras. 

Desde entonces sueño con la nieve.    



¿La poesía es autorreferencial?

Hoy iba a hablar de otra cosa, pero acabo de abrir Facebook y lo primero que he visto es el último post de Javier Del Prado Biezma, uno de los tipos que más sabe de literatura de este país (Catedrático de la Complutense y, entre otras muchas cosas, creador de los planes de estudio de "Teoría de la Literatura y Literatura Comparada" que yo he estudiado y miembro de mi tertulia).

Y, claro, cuando veo algo interesante, mi mente empieza a funcionar. Así que me tomo un café y vuelvo a leer el post de Javier, que dice lo siguiente:

"Cuatro puntos básicos para una poética privada".

1° Siempre he pensado que mi objetivo, como escritor, no podía ser conseguir mediante el lenguaje la re-presentación de la realidad (la realidad sería siempre más potente que esa re-presentación).

2° Siempre he pensado que mi objetivo, como escritor, no podía ser crear mediante el lenguaje mundos de ficción, sustitutorios de la realidad (la realidad es tan potente, tan variada y tiene facetas tan ocultas que, en mi opinión, no necesita esos mundos paralelos que suelen ser irrealizables, cuando no alienantes).

3° Siempre he pensado que mi objetivo, como escritor, era ver en la realidad los aspectos más ocultos e invisibles e in-ventarlos en escritura, de tal manera que esa realidad, dicha en narración o en poema, tomara un alcance de realidad nunca vista, capaz de crear rincones en los que el lector pudiera entrever fragmentos de mundos paralelos.

4° Siempre he pensado que mi objetivo, como poeta, era desvelar la parte oculta del ser, aquella que tal vez solo existe en las carencias del deseo y, en mi nombrar cantando, darle a esa instancia del deseo un referente (al menos virtual), capaz de potenciar nuestra fe y nuestra esperanza en su existencia.

La función referencial (transcendente) de la poeticidad".

Termino el café, repito la frase que he escrito allá arriba y añado lo siguiente:

¿La poesía es autorreferencial?

Mi propia pregunta no es fácil de responder. Resume la historia de la literatura, en realidad de casi toda la historia de la humanidad. 

Se inicia en Platón y Aristóteles, sigue con Horacio y San Agustín, pasa por Dante y Rabelais, continúa con Shakespeare, Sterne y ese "otro" yo de raíces románticas que todos llevamos dentro (y que a veces vemos al otro lado del espejo) y termina en la expresión del niño recién nacido cuando mira a su madre y le coge un dedo con esa pequeña mano milagrosa de la vida.

viernes, 25 de noviembre de 2016

En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Ella dice "yo me doy entera". Él dice "yo te controlo entera".

Son ya 40 mujeres asesinadas en España por la violencia machista.
El problema siempre es una cuestión de "poder". Poder controlar a la otra persona, poder controlar sus amistades, poder controlar su vida privada y sus costumbres, poder controlar su trabajo, poder controlar sus redes sociales (las propias claves).

Según la ONU, hasta un 70% de las mujeres sufren violencia en determinados momentos de su vida. En muchas ocasiones la víctima no es consciente de serlo.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Sobre la escritora Belén Mateos.

Presentar en Madrid a esta escritora de Zaragoza es muy fácil. Lo es presentar a cualquier escritor que te gusta, claro, pero más a una mujer con tanta clase como ella.

Lo de la clase no lo digo porque los dos seamos profesores, sino porque desde que la conocí observé que tenía mucho estilo, en la forma de mover las manos, de cruzar las piernas, de llevarse la bebida a la boca, de reír y sonreír, incluso de pasear por las calles de su ciudad e irme contando sus orígenes como escritora.

Este sábado 26 de noviembre, a las 12 h., en la biblioteca Manuel Alvar (Azcona 42, cerca del Metro de Manuel Becerra) hablaré de ella y de su libro de poemas y relatos "Rubor de tinta" (Diversidad literaria, 2016). En realidad lo que espero es que hable ella, pues está de acuerdo en que le haga preguntas de literatura, en particular y en general.

Hay mucho "lenguaje" y "deseo" en su obra, como ocurre, por ejemplo, en este micro:

"Es mi pluma la que escribe con renglones de sabor a duda. Es mi alma la que traza verbos sin imperativo alguno, solo con humildes guiones y comas.

Y, con la sencillez de unas comillas, te pregunto si quieres ser la exclamación que alegre mi vida, la diéresis que alegre mis noches de locura, el paréntesis entre el deseo y la lujuria. Tras estos puntos suspensivos me escondo, esperando una respuesta tuya..."