lunes, 2 de julio de 2018

El poeta Leopoldo de Luis en el Instituto Cervantes de Madrid.

La escritora Marta Muñiz Rueda me pidió el otro día que hablara, si podía, de la exposición que se ha inaugurado en Madrid sobre Leopoldo de Luis (Córdoba, 1918-Madrid, 2005), uno de nuestros principales poetas de posguerra.
Ayer me acerqué a verla.

Leopoldo Urrutia de Luis pasó su infancia en Córdoba y Valladolid. Se trasladó a Madrid con 17 años, estudió Magisterio y se unió al bando republicano en la Guerra Civil, donde se hizo amigo de Miguel Hernández y León Felipe. Colaboró en publicaciones como "Garcilaso", "Espadaña", "Ínsula", "Poesía Española", "Cántico" y la "Revista de Occidente". Su primer libro, "Alba del hijo", apareció en 1946, y le sucedieron otros como "Huésped de un tiempo sombrío", "Juego limpio" o "Del temor y la miseria". También escribió crítica literaria, como "Antonio Machado, ejemplo y lección" o "Vida y obra de Vicente Aleixandre". Por otra parte, recibió el Premio Nacional de Literatura en 1979 y el de las Letras Españolas en el 2003. Un año después fue nombrado Hijo Predilecto de Andalucía. 

Su poesía inicial posee un marcado tono existencialista y social, y luego se centra en temas como el inexorable paso del tiempo, la muerte y la condición humana. La exposición del Instituto Cervantes recoge material con una función de recuperación histórica. Procede en su mayoría del archivo familiar y de los fondos donados por su familia a la Biblioteca de Humanidades de la Universidad Carlos III (aquí he coincidido como profesor con su hijo, Jorge Urrutia). La muestra se compone de un total de 80 obras; 40 libros, entre ellos primeras ediciones de sus principales obras y ediciones dedicadas, 13 manuscritos originales, 5 artículos de prensa, 11 dibujos y acuarelas, 10 revistas, fotografías y correspondencia del poeta. 

He encontrado en Youtube una breve y entrañable intervención de un estupendo poeta, pero sobre todo de un hombre bueno, con motivo de otro homenaje: 

https://www.youtube.com/watch?v=__YjXYdQswM

Estos son dos de sus poemas:

"El paisaje eres tú".
 No hay paisaje sin ti. Qué roca oscura,
qué mar de plomo, qué amarillo cielo.
Es sólo tu mirada la que infunde
belleza y claridad. Máquina extraña
que elabora el prodigio del paisaje.

Sólo es rosa la rosa si la miras
y este trozo de tierra abrupta y este
trozo de mar sombrío se revelan
en tus laboratorios cerebrales.
Ah, si fuese verdad tanta belleza.
Pero la verdad nace en los sentidos.
La verdad es tu mano y es tu lengua,
tu nariz, tus oídos, tus pupilas
y tu humana conciencia recogiendo
tanto material presto a la hermosura.

Cuando la bomba aséptica extermine
córneas, tímpanos, lenguas, pituitarias
y piel en forma tuya edificados,
¿qué será de esta pobre geografía
sin el soplo de un dios que la despierte?


"El puzzle".

Frente a frente y el puzzle en medio. Sé
que pude acertar solo el acertijo
pero es más llevadero buscar juntos
las piezas que completen el diseño.
Nunca damos con todas: huecos hay
porque ignoramos los cartones-guía,
porque no damos con la pieza-clave,
la pieza-madre que clausure el juego.

Tú sabes que encontramos piezas falsas,
quizá piezas que fueran de un tablero
distinto, de otra caja. Parecían
nuestras, mas su perfil no era el exacto.
Apartarlas costó: nunca se juega
sin arrancar un poco de esperanza,
nunca se manipulan los proyectos
sin arañar la piel de la alegría.

Volvamos juntos al rompecabezas.
No tengas miedo de elegir en vano,
siempre vale la pena pretender
dar un poco de amor al jeroglífico.
Poco a poco el enigma se resuelve
aunque se quede un cabo por atar.
Hacer un puzzle es conseguir que todo
concuerde con los límites del sueño.

Porque soñar, jugar, vivir, son sólo
formas de despejar la misma incógnita,
fórmulas variadas de escoger
las piezas y limar sus bordes ásperos.
Tantos años y no hemos hecho nada
más que intentar un poco de armonía
entre las ciegas fichas que nos dieron
por si solucionamos lo insoluble.





domingo, 1 de julio de 2018

"Madrid, Galdós, las islas Canarias y el mar".

Por los alrededores de esa foto que hice el otro día se mueven algunos de los personajes de Galdós. ¿He dicho alguna vez que Galdós tal vez sea el mayor novelista español de la historia? Cuando era adolescente tuve una época en la que me dio por recorrer los lugares de Madrid que se describen en las novelas del escritor que nació en Las Palmas, pero que se enamoró de Madrid y ya no quiso salir de aquí. Todo el mundo sabía en casa que me tenían que regalar las novelas de Galdós, hasta que las tuve todas y las leí todas, incluidos los estudios críticos, como los de Montesinos. Ya de mayor hice un Máster en la Complutense de Literatura Española solo porque una de las asignaturas se llamaba "Galdós". Entonces me encontré con Valle, Lope, Cervantes, el mito de Don Juan, la Celestina, Juan Ramón Jiménez, poesía y narrativa contemporáneas, ecdótica de textos, etc, pero esa es otra historia, aunque también muy divertida.

A pesar de haber nacido en el centro de esta ciudad, a veces pienso que me enamoré de Madrid gracias a un escritor canario. Luego me enamoré de Canarias gracias a una filóloga inglesa.

(Esta canción de Los sabandeños tiene una bellísima calidad melódica, y además el video esta grabado en una playa del norte de Tenerife donde se come un pescado que está muy rico:

https://www.youtube.com/watch?v=ig5S0H3oErw).

"En la playa de Chesil".

Ian McEwan (Hampshire, Inglaterra, 1948) es de los escritores actuales que me interesan. "Amsterdam", "Expiación" y "Chesil Beach" son tres de sus novelas que más aprecio.

Ayer se estrenó en España la adaptación cinematográfica de la tercera de esas obras, dirigida por el director inglés de teatro Dominic Cooke. Estamos en el sur de Inglaterra en el año 1962. Florence y Edward tienen poco más de veinte años; él es licenciado en Historia y ella violinista. Ella es de clase media alta, lo contrario que él. Un día se encuentran en la universidad, se enamoran, se casan y van a pasar su noche de bodas a un hotel, junto a la famosa "Chesil Beach", localizada en Dorset, en el sur de Inglaterra. Desde aquí la historia es absolutamente antirromántica y demoledora, ya que los dos son inexpertos en cuestiones relativas al sexo y llevan sobre sus espaldas toda la tradición conservadora inglesa. Recordemos que todavía no se había publicado el primer LP de los Beatles y "El amante de Lady Chatterley" estaba prohibido.

La mayor parte de la película es tan notable como la novela, pero el epílogo desentona (no estaba en el libro, aunque el guión es del propio McEwan, así que él sabrá por qué lo ha añadido). La puesta en escena es excelente, así como la banda sonora, con obras de jazz, Mozart, Beethoven y esa delicadeza de Elgar, "Nimrod", perteneciente a sus "Variaciones enigma": https://www.youtube.com/watch?v=sUgoBb8m1eE. Los actores lo hacen de maravilla, tanto la neoyorquina de origen irlandés Saoirse Ronan, como el inglés Billy Howle. A ella la vi hace poco en otra película excelente, "Lady Bird". Este es un trailer de la película: https://www.youtube.com/watch?v=nRRBajXoN4M

La última escena, que se corresponde con la foto, es pura poesía, visual y narrativa. ¿Cómo se puede vivir sin escuchar buena música, leer buena literatura y ver buen cine, en el cine, claro?

"Marguerite Duras. París. 1944".

Una cosa es la vida real de un escritor, otra su manera de escribir sobre ella y una más la película que un director de cine puede filmar a partir de esa vida.

Marguerite Duras es un icono en Francia, un país donde se ama y dignifica la cultura. Su nombre real era Marguerite Germaine Marie Donnadieu. Nació en Vietnam en 1914 y murió en París en 1996. Era hija de dos profesores de la comunidad blanca de Indochina. Se casó en 1939 con Robert Antelme, miembro de la Resistencia. En 1985 publicó su novela autobiográfica "El dolor", un año después de otra novela similar "El amante", que es la que más fama le ha dado. También ha dirigido películas.

Al encontrar unos viejos cuadernos en una caja olvidada, Duras recuerda su pasado. Cuando Robert es deportado por la Gestapo, ella se embarca en una lucha desesperada para conseguir que vuelva. El final de la guerra y el regreso de los prisioneros constituyen una espera insoportable. Emmanuel Finkiel, que fue ayudante de dirección de Godard, Kieslowski o Tavernier, no ha hecho solo una película biográfica (se estrenó en Madrid a principios de este mes en los Golem), sino que ha pretendido filmar el "dolor" que se puede sentir en cierto momento de la vida de cualquier persona.

Como es obvio, no es una película comercial, en realidad en ella casi no pasan cosas. Es un retrato del interior de esa mujer que quiere saber cosas de su marido, donde incluso se va diluyendo poco a poco el amor que pueda sentir por él, para repartirlo entre otras personas, que son casi como fantasmas en su mente. En la película únicamente se ve lo que está cerca, los segundos y terceros planos se difuminan, ya que solo pretende describir algo casi inmaterial que te va pulverizando por dentro. Duras es una escritora maravillosa y eso se refleja en la película.

Este es el cine al que uno no va a entretenerse, divertirse, beber Coca Cola y comer palomitas. La música de la película es de Ligeti y Luigi Nono, sin ir más lejos. 

Sales a la calle llena de pantallas de TV donde los partidos de fútbol se repiten y repiten, como si siempre se estuviera jugando el mismo, y piensas que en realidad todo es obra del ser humano, el cine, la inteligencia, la sensibilidad, el fútbol, las palomitas y la horchata que me tomé después, claro.

jueves, 28 de junio de 2018

"Una reflexión en el día del orgullo gay"

Esta es una frase que me dirigió hace un par de días por aquí May Redondo, una amiga de León. Cuando leo estas cosas lo primero que me pregunto es si me las dicen a mí o se han equivocado de persona. Me quedo pensativo durante un rato y sigo corrigiendo exámenes y escuchando la música de una película interesante, "A single man", (2009), la primera película de Tom Ford, el modisto de Gucci, que vi cuando se estrenó en los cines Renoir de la Plaza de España, de Madrid. 

https://www.youtube.com/watch?v=mOmdNNJ_64Q

Es la adaptación de la obra de Christopher Isherwood "Un hombre soltero", que resultó innovadora cuando se publicó el año 1964 por presentar la vida cotidiana de un homosexual, hasta el punto de considerarse un hito en el movimiento de liberación gay. Estamos en Los Ángeles en 1962, y, a la vez que se produce la crisis de los misiles, George Falconer (Colin Firth), un maduro profesor universitario británico y homosexual, lucha por hallar sentido a la vida tras la muerte de Jim (Matthew Goode), su compañero sentimental. 

Esta mañana vuelvo a escuchar la música que compuso Abel Korzeniowski para la película mientras me tomo el primer café. A veces la vida puede llegar a ser cruel. A veces las personas están muy solas, aunque vivan acompañadas. Hay veces en que las personas querrían desaparecer de este mundo, que les resulta insoportable. Entonces pienso que es posible que May tenga razón, y solo quien es feliz realmente encuentre motivos para hacer felices a los demás.

"Ser profesor".

Con mis alumnos, ahora que se acaba el curso. Y mejor si es rodeado de libros, como en la última Feria del Libro del Retiro.

¿He dicho alguna vez que ser profesor es la profesión más bella que existe? Dar clase no es trabajar. Dar clase es estar siempre aprendiendo, pensando, hablando, discutiendo, investigando, mirando, recibiendo, admirando.

Dar clase es con-vivir.

La tertulia del "Café Gijón" se despide por este curso.

Como siempre desde hace más de 20 años, por ella han pasado algunos de los mejores escritores de este país.

Un personaje de una de mis novelas dice que la literatura es como el sabor de la manzana. Quizá por eso los martes, a las 18.30, comemos manzanas, metafóricamente, en el número 21 del Paseo de Recoletos de Madrid. En realidad yo siempre me tomo una manzanilla, algo que se escribe parecido y es una de mis bebidas preferidas.

Esta despedida de la tertulia me recuerda uno de mis "Cuentos de los viernes" (Bartleby, 2015).

"El bambú".
"Se cuenta que el maestro del paisajismo Wo Tao Tzu salió un día por encargo del Emperador a pintar unos bambúes junto al río. Permaneció allí todo el día y regresó sin haber dado una sola pincelada.
Lo tengo todo aquí, dijo señalando su corazón".
En fin, las tertulias sobre la literatura, es decir, sobre el sabor de la manzana o del corazón.