miércoles, 7 de agosto de 2019

"Beloved", de Toni Morrison.

No voy a contar la vida de una de las mejores escritoras que aún vivía hasta hace unas horas, en que falleció con 88 años. Se escribirán artículos al respecto y todo estará en Google. Lo que no sé si estará es la conmoción que me provocó leer esta novela publicada el año 1987. Entonces tuve claro que esta escritora nacida en Ohio y que recibió el Nobel en 1993 está a la misma altura que Faulkner, Bellow, Pynchon y DeLillo.

El lenguaje, el gran poder del lenguaje.

Leí esta novela hace años. Beloved es el nombre de la niña de 2 años que su madre sacrificó para que no volviera a la esclavitud y el de la joven de 20 que regresa a su vida. La novela habla de la relatividad de la memoria y de la universalidad del conflicto de la esclavitud desde los estudios culturales y, digamos, "ex-céntricos". Y lo hace usando las técnicas de la literatura más posmoderna posible, con un papel preponderante del flujo de conciencia.

Leer este libro es tener entre las manos la más alta literatura norteameriana de las últimas décadas.

"El peral salvaje", de Nuri Bilge Ceylan.

Cómo escribir una novela mientras se hace una película.

Sinan es un apasionado de la lectura y siempre ha deseado ser escritor. De regreso al pueblo donde nació, tras estudiar Magisterio en la Universidad, se esfuerza por reunir dinero y publicar la novela que ha escrito, pero las deudas de su padre con el juego le atrapan.
Llevo dos días hablando de Homero y Ulises, y no deja de ser curioso que me meta en el cine para ver una película turca que acaba de estrenarse en España, "El peral salvaje", de Nuri Bilge Ceylan, que sucede junto a la mítica Troya (la primera imagen que se ve es la del caballo de madera). Ceylan me interesa como creador desde que tuve la suerte de ver sus dos películas anteriores, "Érase una vez en Anatolia" (2011) y "Sueño de invierno" (2014), de la que hablé en su día por aquí y que continua pareciéndome una de las películas más importantes de lo que llevamos de siglo XXI. "El peral salvaje" son más de tres horas, su ritmo es lento, casi estático, y es como si Ceylan escribiera la novela de Sinan mientras hace la película, algo que me parece apasionante y muy creativo (la primera versión duraba casi cinco horas, lo que también resulta curioso en esta época que nos ha tocado vivir en la que no dejan de hacerse efímeras fotografías para colgarlas rápidamente en Instagram). Los personajes hablan todo el rato, mientras abordan los temas que nos interesan a los seres humanos, el amor (imposible o no), el sentido actual de la religión, la creación artística, particularmente la literaria, y la relación entre un padre y su hijo, sin duda lo más interesante y profundo de la película. Ambos son dos perales "torcidos", salvajes, un poco fuera de la sociedad en la que viven. Como dice el propio director, todo lo que esconde un padre acaba saliendo siempre en la figura de su hijo.

Para todos los seres humanos es esencial el hecho de arriesgarse a salir de casa y mezclarse con otros, pero es posible que eso suponga la pérdida de la identidad. Si ese temor a explorar los derrota, terminarán encerrados en sí mismos y dejarán de crecer y evolucionar. Y lo mismo sucederá si creen ser únicos en su identidad, y no se les acepta socialmente. Quizá acaben desgarrados por la imposibilidad de dar una forma creativa a esas contradicciones y su incapacidad por rechazarlas.

lunes, 5 de agosto de 2019

"Ulises o cómo la inteligencia es la que nos hace humanos".

Ayer publiqué un pequeño artículo sobre una novela que lleva a Ulises en su título. Después me pasé todo el domingo pensando en Homero, Nietzsche, Wagner, Joyce y Kubrick. Mis veranos de la niñez y la adolescencia son los veranos de las óperas de Wagner en Bayreuth. Es como decir que también fueron los veranos de Nietzsche, aunque aún no hubiera leído ni entendido "Ecce homo", "El nacimiento de la tragedia" y "Así habló Zaratustra". Desde luego fueron los veranos de "2001: Una odisea del espacio", de Kubrick, que vi por primera vez a los 9 años, vestido con un traje de terciopelo y un lacito, y no entendí nada, solo que estaba ante algo diferente a lo que podía verse en la España de aquella época. Tampoco había leído todavía las dos epopeyas de Homero, ni la de Leopold Bloom a lo largo de un solo día por las calles de Dublín y que terminé leyendo durante muchas tardes en la cafetería del Trinity College de esa ciudad.

Pensé que Wagner creó la obra de arte total con su Tetralogía y Nietzsche fue su amigo. En su Zaratustra se refiere a los tres estadios de la evolución, que se inicia con el hombre primitivo, pasa por el hombre de nuestros días y llega al superhombre (es la conocida metáfora del camello, el león y el niño). Y que todo ello lo retomaron Kubrick y Clarke para escribir el guión de la película "2001" en el hotel donde se reunían algunos escritores de la Generación beat. Los jóvenes que leían a Kerouac y Burroughs son los que acudieron en masa para ver la película, ese viaje a las estrellas a través del LSD. El viaje a la Luna y más tarde a Neptuno, la mayor Odisea del cine (en la literatura del siglo XX es la de Joyce) comenzaba con la mítica música de Richard Strauss, totalmente wagneriana. Luego seguiría con otro Strauss y su Danubio Azul, Ligeti y Khachaturian. El viaje nos llevaría hasta el "niño de las estrellas" que he puesto en la foto, es decir, al cine total como obra de arte.

Ahora me tomo un café y escucho el Zaratustra de Strauss y vuelvo a tener 9 años y a vestir un traje de terciopelo y un lacito:

https://www.youtube.com/watch?v=e-QFj59PON4

domingo, 4 de agosto de 2019

Mi artículo en Diario Progresista sobre la novela "Ulises con alma ajena", de Reyes García-Doncel.

En mi artículo de hoy en el "Diario Progresista" hablo de la novela "Ulises con alma ajena", de Reyes García-Doncel, la odisea de una joven sevillana, licenciada en Historia del Arte, que busca trabajo en Edimburgo, ante la situación de crisis económica actual.

Para mí Edimburgo es un sitio especial, y lo digo al final del artículo.

https://www.diarioprogresista.es/el-ultimo-viaje-de-ulises-por-justo-sotelo/
Este es el artículo completo:
"Ayer estuve leyendo un rato esta novela, la tercera de Reyes García-Doncel. En realidad el rato me llevó a leerme las primeras 100 páginas en poco más de una hora.
Reyes García-Doncel nació en Sevilla en 1957, es farmacéutica, catedrática de Biología y una enamorada de la literatura. La conocí hace cuatro años cuando presenté su anterior novela, “No soporto tu luz”, en la librería “Tipos infames” del barrio de Malasaña de Madrid, que, como se sabe, no son tan infames, al menos uno de los tres, que es amigo mío. A Reyes le apetece que le presente de nuevo en Madrid esta novela, pero lo haré el próximo curso en el “Café Gijón”, el lugar de mis tertulias literarias.

Este último viaje de Ulises es el de una joven licenciada en Historia del Arte de Sevilla que se va a Edimburgo con el fin de buscar trabajo en alguna galería. Allí se encuentra con la realidad de los emigrantes que están inmersos en la crisis económica que se inició el año 2008 con la quiebra de las hipotecas “subprime”, cuando incluso los licenciados deben trabajar en restaurantes y bares, limpiar escaleras y cuidar niños. Reyes me envió la novela hace unos días a la Universidad, y no he querido preguntarle si la protagonista es su hija, aunque lo imagino tras mirar unas fotos en Facebook. Como digo tantas veces, lo que me interesa de un libro es el texto, por eso siempre leo desde la llamada “crítica textual”.

Volveré a hablar de esta novela, que, en realidad, es un diario “ajeno” muy bien escrito, entre otras cosas porque soy un enamorado de Edimburgo, un lugar que conozco bien, desde que dos enamorados buscaban a Stevenson vestidos como Mary Shelley y Lord Byron".


sábado, 3 de agosto de 2019

"Lorca por un día o Mahler o un escritor italiano".

Esta fotografía me la ha enviado Xiaori Yu, una compañera china de uno de los másteres de literatura que he hecho en la Complutense.

Ella no sale (estaba al otro lado del teléfono móvil), pero sí una compañera de piso, también de su país. Nos encontramos en medio de las escaleras del Edificio D de la Ciudad Universitaria de Madrid. Xiaori Yu vino a España a perfeccionar su castellano y porque estaba enamorada platónicamente de Lorca. Y lo curioso es que en cuanto me vio aparecer por clase vistiendo mi traje blanco de lino me empezó a llamar así. Me pareció simpático porque a lo largo de mi vida me han llamado Lorca otras veces, e incluso Gustav von Aschenbach, el escritor de "La muerte en Venecia", de Thomas Mann, que Luchino Visconti convirtió años más tarde en un músico, es decir, el mismo Gustav Mahler; esto último también lo decía la compañera china de la foto. Por llamarme, una tercera chica de su piso aseguraba que yo tenía que ser un escritor italiano, de Milán o por ahí, debido a mi aspecto físico tan latino, según ella. Por cierto, Xiaori Yu quería que sus compañeros la llamáramos Maribel.

Y como ayer alguien me dijo que Humphrey Bogart aún no había muerto, ya que yo me comportaba igual que en aquella película, supongo que lo mejor es tomarse el primer café escuchando de nuevo esta canción:

https://www.youtube.com/watch?v=4TK6oRC_HtE

jueves, 1 de agosto de 2019

Sobre la novelista Patricia José Álvarez.

Me gusta que mis amigos escritores escriban.

Yo me divierto escribiendo, de lo contrario no escribiría, y también lo hago leyendo buenas novelas, como la primera que publicó Patricia José Alvarez, la escritora de la foto. Ahora está inmersa en la redacción de una nueva novela.

Con la primera, "Las reglas del juego", la invité a mi tertulia del "Café Gijón" y escribí de ella que comienza como un best seller, en la línea de la trilogía nórdica más conocida de los últimos años, con asesinatos en Nueva York y El Cairo, guerras farmacéuticas y empresariales, mujeres y hombres ricos y elegantes, visitas a psicoanalistas (esto siempre me resulta curioso), pero también es una obra de calidad con un profundo estudio de los personajes, sobre todo femeninos, y muestra las muchas lecturas que hay detrás, así como los viajes por el mundo de la autora, lo que la convierte en una novela inteligente, compleja, interesante y muy bien escrita (Patricia es abogada y una experta en el Sistema Financiero español e internacional). No pretendo extenderme más, y solo quiero añadir que el estilo y la técnica me resultan cercanos a los de Don DeLillo, el escritor norteamericano actual que más valoro.

A ver qué tal la próxima novela.






miércoles, 31 de julio de 2019

Arthur Rimbaud y Javier de Prado.

Ayer hablé en las redes sociales de la obra de Rimbaud.

Hay una edición bilingüe de su obra, canónica, de Cátedra (1996), hecha por uno de los mayores estudiosos de la poesía del francés, el catedrático Javier Del Prado. Que además es amigo mío y tertuliano desde hace varios años.

Después de todo "yo es otro".