lunes, 3 de agosto de 2026

"¿Qué se puede hacer un largo y caluroso domingo de verano? Pues leer a Justo Sotelo, claro".


 
 
Es lo que estuvo haciendo ayer la atractiva mujer de la foto con mi Pacino en la mano, Encarna Cantalejo, una amiga que no conozco personalmente, aunque nos seguimos por aquí desde hace años. A media tarde escribió lo siguiente:
 
"Nada más agradable en una tarde calurosa de verano, bajo una sombra, que disfrutar de la lectura de una obra de arte, diferente y culta como su autor, Justo Sotelo; la recomiendo vehementemente. Gracias al autor por la tarde tan instructiva y entretenida que estoy pasando este domingo agobiante. Feliz lectura a todos. Por cierto, se trata del libro "Un hombre que se parecía a Al Pacino".
 
A esa hora, más o menos, yo escuchaba en el coche la última ópera de la tetralogía de Wagner, que se acaba de interpretar en Bayreuth. Varios relatos de mi libro se los dedicado a los veranos de mi adolescencia en compañía de Wagner. 
 
Este es uno de ellos:
............................................................
 
"El crepúsculo de los dioses".
 
"Con esta ópera se cierra el ciclo del anillo. Posiblemente aquí se encuentre la música más hermosa de Wagner (la más moderna es el Tristán), aunque el libreto sea un tanto convencional. 
 
La metáfora, no obstante, posee una validez incuestionable en estos tiempos. El hombre ya no necesita a los dioses para vivir, se ha liberado de su yugo. El arte y la ciencia son un buen sustituto. Y el amor, por supuesto, y si se me apura incluso el sexo. Sabemos de sobra que la inmortalidad no existe, y lo más cercano que tenemos nos lo ofrecen las obras de arte imperecederas, los adelantos científicos y la sensación de que durante un instante “divino” somos capaces de amar y ser amados. A partir del siglo xviii cambia la actitud del artista ante la verdad y la realidad, en definitiva ante el poder de la naturaleza sobre la obra de arte, y lo hace con dos nuevas miradas: la secularización de la experiencia religiosa y la sacralización del arte. En el primer caso, aparece el “artista-creador”, comparable al “Dios-creador” (como un nuevo Prometeo) que construye mundos posibles, coherentes y cerrados como si fueran mundos paralelos al real. En el segundo, la obra de arte crea belleza por sí misma, lo que también supone la laicización de la idea de divinidad.
 
El arte contribuye a captar y asimilar las ideas sociales de cada momento histórico. El artista que consigue trascender su propia historia (como le ocurre a Wagner) es el que percibe lo que todavía no está resuelto en la mentalidad de su época, y lo brinda a la sociedad para que esta lo transforme en el verdadero estilo de su tiempo. La mentalidad o espíritu de una época no son solo las ideas puras de los científicos o filósofos, sino también la fantasía, la imaginación y la sentimentalidad éticas. En El crepúsculo de los dioses, Wagner se vale de la coartada del filtro del olvido para que Sigfrido sea infiel a Brunilda. Desde entonces Brunilda es capaz de odiar y amar con locura al mismo tiempo, e incluso de sacrificarse. Cuando se inmola en la última escena de la ópera subida a su caballo, para que el anillo vuelva al Rin, lo que el compositor consigue es que entendamos que es la belleza de la música y del amor lo único que puede salvar a la humanidad. Por eso mismo tuvo que posponer la terminación de la tetralogía para componer Tristán e Isolda. Escribió los dos primeros actos de Sigfrido y durante años se dedicó a la hermosa leyenda de los dos amantes y a Los maestros cantores. La música del Tristán une las ideas del amor, el sexo y la muerte. Cuando regresó al Anillo, Wagner ya era inmortal".
 
("El crepúsculo de los dioses", de "Un hombre que se parecía a Al Pacino", 2023, Pagés editors y Universitat de Lleida, pp. 85 y 86).
 
....................................................
 
En los últimos tiempos las producciones de las óperas de Wagner suelen ser muy feas y de mal gusto, así que vuelvo a una bastante fiel que vi en su día en la Metropolitan Opera House dirigida por James Levine: 
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario