domingo, 17 de noviembre de 2024

"Hay que reconocer que los de la Generación Z son más guapos que los del Babyboom".


 
Esta mañana con Justo Jr. antes de entrar en el Auditorio Nacional para escuchar un precioso concierto de Bretón, Sotelo y Strauss. 
 
La mañana era soleada y la orquesta ha tocado muy bien.
 
Ahora me voy a tomar un batido a los Alpes.
 
Todo está en su sitio.

"El río".


 
Siempre que me encuentro con un río, como el de la fotografía de ayer, me detengo, aunque vaya conduciendo. Busco un sitio para aparcar y me pongo a contemplar el tranquilo o impetuoso fluir del agua. Pienso en su nacimiento y en la desembocadura, pero sobre todo me dejo seducir por su música, por lo que me dice la melodía del agua clara, cristalina, limpia, vital, incluso romántica. En estos lugares he escrito muchas veces, ideas, sensaciones, ecuaciones de matemáticas. Ayer por la tarde repasé algunas ecuaciones que tengo que contar esta semana a mis alumnos. Creo en la ciencia, y es algo que intento transmitirles cada semana. Pero más que nada creo en la ciencia atravesada por las humanidades, aquello que los clásicos y medievales llamaron el "Trivium" (Gramática, Dialéctica o Lógica y Retórica), junto al "Cuadrivium" (Aritmética, Geometría, Astronomía y Música). Como la música del río Moldava que me regaló el checo Smetana y siempre me viene a la cabeza sobre un puente o a las orillas de un río:
 
O como la del Rin de Wagner, aquel río que inundó mi adolescencia y he procurado que inundara la de mi hijo:
 
Me gusta aprender, no dejar nunca de hacerlo. Eso me lleva a ser feliz.
Reconozco que soy un privilegiado.

sábado, 16 de noviembre de 2024

"Un paseo por Barcelona, Picasso y mis libros".


 
A propósito de que el periódico La Vanguardia es tan generoso que se sigue haciendo eco de mi literatura:
 
Aquí recogen "Un hombre que se parecía a Al Pacino", "Poeta en Madrid", "Cuentos de los otros", "Las mentiras inexactas" (papel y ebook), "Los mundos de Haruki Murakami" (ebook), "Entrevías mon amour" y "La paz de febrero", es decir, buena parte de las miles de horas de mi vida que he dedicado a escribir en soledad, después de pasarme la vida "viviendo" esas novelas. Voy a tener que regresar a Barcelona para darme una vuelta por la Rambla. Mientras me tomo el primer café de esta bonita mañana de sábado me acuerdo de un pequeño hotel, muy coqueto, al lado de la Plaza de Cataluña, donde aprendí a comer kiwis imitando a unas chicas japonesas que no dejaban de reír durante los desayunos. O de las muchas horas que he pasado sentado en el patio del café del Museo Picasso con el fin de captar el "espíritu" de las obras del pintor, como "El loco", de 1904, acuarela sobre papel, "Rastaquouères", de 1901, tinta china a pluma y acuarela sobre papel, "Pintor trabajando", de 1965, óleo y ripolin sobre tela, y "Las Meninas", de 1957, óleo sobre tela.
 
Acabo el café escuchando "La danza de las horas" de la "Gioconda" de Amilcare Ponchielli, una ópera que vi en su día en el Liceo de Barcelona, creo recordar que en 2005: 
 
Y de esta forma siguen naciendo mis novelas, entre viajes, libros, música, cuadros, amor y kiwis.
 


 

viernes, 15 de noviembre de 2024

"Nuestra tertulia literaria".


 
Me tomo el primer café de la mañana y observo la foto que hice el martes pasado desde la Universidad sobre los tertulianos que nos habíamos conectado por Zoom, desde España, Italia y México, para hablar de los libros que estábamos leyendo estos días y nos decían algo especial. Faltaban algunos tertulianos que aparecieron en la pantalla después de que me metiera en otra clase con mis alumnos, como mi ex alumno David Blanco, que vive desde hace tiempo en Chile, o Emma Prieto, que seguía en su colegio. Y veo a Almudena Mestre, Milagros Garcia Fernandez, Chema Menéndez, Mercedes, Mirta Amanda Barbonetti, Pepo Paz Saz, Antonio Banus, Françoise Mascaraque, Javier Del Prado Biezma (que se está atusando en la foto su larga cabellera blanca porque es más coqueto que yo, y ya es decir), Mariwan Shall, María Victoria Huertas, Francisca Arias, Carmen Sogo y Mariola Satorre, y pienso que esto de la literatura y el arte en general tiene magia. Por mucho realismo que queramos echar a la vida, con eso de que nacemos y morimos y que mientras tanto ocurren cosas que son reales y nos hacen felices o tristes, sé que necesitamos sueños. En los sueños, en la magia de lo inefable, de lo que intuimos y a veces es difícil de explicar, de la auténtica poesía es cuando los seres humanos somos realmente humanos. Como dice el profesor Keating en la película "El club de los poetas muertos", una de las películas de mi vida, "La medicina, el derecho, los negocios, la ingeniería, son actividades nobles y necesarias para sustentar la vida. Pero la poesía, la belleza, el romance, el amor es por lo que nos mantenemos vivos".

Cada vez que me encuentro con dos caminos que se bifurcan en un bosque, siempre elijo el menos transitado.

miércoles, 13 de noviembre de 2024

"Cosas bonitas que me dicen, como para no sentirme afortunado y ser feliz".


 

"Ni falta que te hace ser sexi. Eres una persona que no menosprecia a los demás y eso es algo que hoy en día no abunda. Un saludo y sí, eres sexi", comentó por aquí el otro día Teresa Tramunt.

Me gusta lo que me dijo, y he estado pensando un poco en ello, en lo fácil y agradable que es ser educado y generoso con los demás, me decía paseando por el centro de Madrid, como en esa foto. Aun así nos empeñamos, en ocasiones, en amargarnos la vida, siendo incapaces de valorar a los otros. De esa manera, en el fondo, nos estamos menospreciando a nosotros mismos. A lo mejor es que no nos queremos demasiado y ahí radica nuestro problema. Como digo siempre, seamos felices, porque es gratis. Y ahora voy a continuar arreglándome un poco antes de salir de casa, para ver si consigo ocultar algunas de mis arrugas, jeje. Recuerdo la primera vez que me pinté los ojos. Algunos compañeros del instituto me miraban de mala manera (mi hermano se empeñó en que tenía que hacer COU en un instituto y salir de la burbuja del colegio, donde había estado demasiado mimado, incluso poniéndome Matrícula de Honor todos los profesores hasta ser "Premio Nacional de Bachillerato"). Era el turno de noche, no recuerdo el motivo, y yo era el más joven de la clase, con mis 16 años y un libro de Juan Ramón o de Lamartine siempre en la mano, mientras que mis compañeros eran verdaderos hombretones de barba y pelo en pecho, todos muy comunistas y anti franquistas a los que les debía parecer un chico frágil y pijo. A pesar de sus burlas recuerdo que sí gusté a alguna chica o a más de una.

Desde entonces procuro maquillarme antes de salir de casa, como decía Mecano:

https://www.youtube.com/watch?v=Lu60iR0TmMw

martes, 12 de noviembre de 2024

"Nuestra tertulia on line de hoy".

 

 
A los amigos tertulianos que se conecten por Zoom esta tarde a las 18.30 h. les he pedido que hablemos del libro que estemos leyendo o hayamos leído recientemente. Por mi parte si consigo conectarme un rato en un descanso entre clase y clase comentaré el estupendo libro de relatos que he terminado este último fin de semana, "Días de luces y cactus" (Eolas, 2024) de Emma Prieto. Si no es posible, diré algo ahora después de haber leído de esta escritora madrileña, que creció en Las Palmas de Gran Canaria y se licenció en Ciencias de la Educación, los libros de relatos "Escamas en la piel" (2018, el año en el que se integró en nuestra tertulia cuando la hacíamos en el Café Gijón) y "Mecánica terrestre" (2021), junto a dos libros de poemas, "Radiografía de ausencias" (2020) y "Respirar escarcha" (2023). Su literatura es sólida e inteligente, en ocasiones surrealista y otras muchas juguetona con el lenguaje y los discursos narrativo y poético. Y siempre resulta disfrutable. Se notan sus lecturas y, lo más importante, su denodada preparación para convertirse en una buena escritora (algo que echo en falta en tantísimos escritores, sobre todo en los más conocidos). Igualmente, observo que no se toma demasiado en serio a ella misma como autora, explícita o implícita, ni a sus narradores, casi siempre en primera persona, algo muy saludable para que la literatura tenga calidad. Estoy pensando en "Brad", "La fragilidad de las metáforas", "Criaturas marinas" o "Rehenes de verano" de su último libro. Encuentro una estrecha relación entre cómo utiliza el tiempo y la carga de ironía, bañada en melancolía, de la mayoría de las historias. Supongo que su infancia en el peculiar "mundo" insular y su dedicación a educar a niños con necesidades especiales están detrás de su visión de la vida y de lo que existe en el paisaje en sombras de cada uno de nosotros, de lo que no siempre vemos o no queremos ver, y que otorga sentido a la literatura de Emma Prieto. Esta es una de las cosas que más me interesan y que busco en cualquier libro que cae en mis manos (y por supuesto en los que yo escribo), la "textura cero" semántica, lo que no se ve, pero está ahí para que lo descubra el lector, incluso el propia autor.
 
En el espléndido relato "Zona de expurgo", que dedica de alguna forma a su querido maestro Eloy Tizón y su último libro de relatos, del que escribí una reseña hace meses, la protagonista cita "Crimen y castigo", "Memorias de Adriano", "Rayuela", "Tiempo de silencio" y "Otelo", corroborando lo que he comentado más arriba sobre sus inteligentes lecturas, y a mí me apetece tomarme el primer café de la mañana escuchando, mientras me afeito, me pinto y esas cosas, antes de irme a la Universidad, algunos momentos de la ópera de Verdi, con Domingo como Otelo, una versión que siempre me ha gustado mucho:
 
Espero leer algún día una novela de Emma.

 

lunes, 11 de noviembre de 2024

"Pues nada, ya no soy sexi".


 
Ayer el médico y escritor Jesus Romero me dejó esta portada del Cultural del Español en el post que dediqué al ballet de Chaikovski, y añadió que le había recordado a mí. Sonreí y me acordé de que es el diario digital de Pedro J. Ramírez y que la vicepresidenta es la abogada Cruz Sánchez de Lara, su actual mujer, que fue una buena amiga mía en su momento, aunque hace mucho que no nos vemos. Y no es que yo haya sido sexi alguna vez; esto se lo dejo a George Clooney, Brad Pitt y toda esa gente, pero tal vez ahora, en estos tiempos tan curiosos de IA y de redes sociales, la cultura ya no sirva para ligar, además de que me estoy haciendo mayor. Si es que no somos nadie, como digo siempre a mis alumnos, qué le vamos a hacer. Y tampoco me gusta ir al gimnasio para estar en forma, un lugar donde se suda mucho, y también lo hacen los otros, claro, lo cual resulta bastante desagradable.
 
En fin, ya no voy a poder cantar aquella canción de Julio Iglesias de ser un truhán y un señor, jeje: