Cómo no me va a gustar ser profesor si cada día entro en clase con una sonrisa y mis alumnos me reciben con otra sonrisa. La foto es de ayer por la tarde con mis alumnos de 3º de una ingeniería, una gente estudiosa, encantadora y simpática. Después, al terminar la clase, me voy al bar a tomar un botellín de ColaCao y al subirme al coche escucho la obertura de "El holandés errante", de Wagner. Tras escuchar la integral de las sinfonías de Mahler, le toca el turno a la integral de las óperas del alemán:
El atardecer era precioso.
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