lunes, 5 de enero de 2026

"¿Alguien quiere pasear conmigo por esta playa?"


 
 
De haberlo hecho habría sido testigo de algo mágico que me sucedió ayer por la tarde. Ella salió de un extremo de la playa y él del otro, a dos o tres kilómetros de distancia. Ella caminaba despacio pensando en el examen de literatura española del Siglo XVII que debía realizar en unos días, a la vuelta de las vacaciones. Él daba vueltas al relato que estaba escribiendo basándose en algunas ideas esenciales del Romanticismo inglés y alemán. Llegaron hasta mí, se detuvieron y me miraron. De improviso desaparecieron de mi vista y solo distinguí a Tiresias que se reía en la orilla. Me acerqué a él y le pregunté por qué se reía y si había visto a un hombre y una mujer que estaban a mi lado hacía un instante. Mírate dentro de ti y verás a los dos, me dijo, pero no olvides que tu parte femenina disfruta mucho más que la masculina durante el acto sexual. Ah, añadió, no he visto a nadie porque sabes que soy ciego.
 
En un quiosco de la playa sonaba una sinfonía de Brahms:
 

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