lunes, 29 de junio de 2026

"El glamour en la literatura".

 
Tener glamour en la vida va mucho más allá de la ropa o el lujo; es una actitud magnética basada en la seguridad, la elegancia y el carisma. Se trata de proyectar una esencia sofisticada y vivir con intención, cuidando tanto tu presencia personal como la forma en que interactúas con los demás.
 
Soy un tipo afortunado porque se estén escribiendo estudios, tesis doctorales, TFG, TFM y artículos sobre mis novelas y cuentos. Hasta la IA se está animando a analizar mis libros. Como dice uno de mis alumnos, ya ex alumnos, así se logra un poquito de inmortalidad. La IA te dice dónde he nacido y cuándo, y analiza mis libros uno a uno, lo que contaré en otro momento. 
 
"La producción literaria de Justo Sotelo, asegura la IA, se caracteriza por una profunda renovación formal, el mestizaje de géneros y una constante exploración ontológica y metaliteraria. Su obra huye de los cánones comerciales convencionales para construir un universo marcadamente subjetivo y vanguardista. Sus textos disuelven las líneas divisorias entre la novela, el ensayo, el relato periodístico y la poesía. Sus estructuras no lineales se refieren a las composiciones fragmentarias y escenas corales que emulan el caos ordenado del pensamiento humano o de las urbes modernas. Sotelo consigue un equilibrio inusual en el panorama contemporáneo gracias a su doble faceta como creador y teórico literario (siendo además catedrático de Política Económica), y le permite edificar estructuras narrativas sumamente inteligentes y calculadas, sin perder el frescor emocional ni el pulso poético. Su obra "exige" de un lector activo, dispuesto a abandonar los caminos de la trama lineal para adentrarse en el juego de la autoconsciencia artística y la belleza plástica de las palabras".
 
La IA incluso ha elaborado por su cuenta este glamouroso cuadro sinóptico de mi obra:
 
RESUMEN DE CONSTANTES CRÍTICAS
 
Dimensión Analizada        Estilo Narrativo          Espacio de Acción
 
1. MANIFESTACIÓN DE LA OBRA:
 
Impronta marcadamente subjetiva, prosa poética e intertextualidad densa.
 
Librerías antiguas, buhardillas intelectuales y el pulso de la ciudad de Madrid.
 
2. VOZ ENUNCIATIVA:
 
Uso de segundas personas, diálogos filosóficos y monólogos introspectivos.
 
3. EFECTO EN EL LECTOR:
 
Exige una lectura activa y desvinculada de tramas tradicionales.
Atmósferas íntimas que actúan como refugio de la deshumanización postmoderna.
 
Provoca una inmersión psicológica y un cuestionamiento de la identidad propia.
 
En resumen, la trayectoria literaria de Justo Sotelo se entiende como la de un escritor de culto y un pensador profundo. Su literatura no busca la urgencia comercial, sino el reencuentro con el lenguaje, la recuperación del tiempo perdido y la exploración formal a través de la belleza estilística.
 
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Ahora suena una música romántica en la terraza de este Café y yo me voy de viaje para seguir viviendo historias que escribir:
 
Lo que no le he preguntado a la IA es si me ve guapo o feo, jeje.

domingo, 28 de junio de 2026

"Un sorbete de mandarina y champán".


 
"Ayer me sometí al juicio sumarísimo de tres psicólogas, y eso que faltaba la cuarta. Quedamos a almorzar en la terraza del Café de Oriente, al lado del Teatro Real, donde están poniendo Tosca de Puccini. Aunque nos faltaba la extremeña María Rodriguez Velasco, me reuní con la mallorquina María Elena Gayán (que hizo la reserva y venía de Marbella camino de su casa), la onubense Silvia Ramos y la madrileña Almudena Mestre. El mes de enero las cuatro prepararon una tertulia en línea del Café Gijón donde relacionaron la psicología con la creación literaria, y ayer me psicoanalizaron entre copas de vino blanco. Freud, Jung y Lacan salieron a relucir en esta conversación, así como todas mis represiones, mi papel como típico hombre “castrado”, el histerismo de todo seductor y el papel que ocupa el “ello” en mi vida. Por supuesto, todo esto desde un punto de vista científico. En particular me interesó mucho el concepto de Jacques Lacan “sujeto supuesto saber” que utilizó Elena y después me explicó Silvia en el taxi camino de casa. Es como define Lacan al psicoanalista ya que el paciente le supone un saber sobre sí mismo. En realidad el paciente fantasea que el psicoanalista lo sabe todo de él, cuando es más bien al contrario. Es el paciente quien tiene el saber sobre sí mismo y el psicoanalista tan solo el medio que facilita que la persona llegue a ese saber. Después de levantarme del cómodo y metafórico diván, no tuve más remedio que acabar con un sorbete helado de mandarina y champán. Hablamos de muchas cosas, y en cierto momento Elena leyó un poema que cantaba Georges Brassens, “Les passantes” o “Las transeúntes” (dedicado a las mujeres que hemos amado). Es de 1911 y fue publicado en 1918 por el poeta francés Antoine Pol en Émotions poétiques. Brassens lo popularizó tras descubrirlo en 1942 en una librería de segunda mano.
 
Y yo me terminé el sorbete".
 
("Un sorbete de mandarina y champán", de "Un hombre que se parecía a Al Pacino", Pagès Editors y Universitat de Lleida, 2023, p. 27).
 
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Ayer Almudena recordó la comida de la foto y el posterior relato que publiqué en mi último libro. Creo que va siendo hora de terminar y publicar otro libro. Últimamente estoy un poco vago, aunque me sigo haciendo un lío entre mi vida y la literatura, lo cual es una buena señal. También dije que la canción de este post solo podía ser de Brassens, un tipo que se parecía físicamente a mi padre: 
 

sábado, 27 de junio de 2026

"A la sombra en un bosque de libros".


 


Ayer me pasé la tarde en la biblioteca de Filosofía de la Complutense, en busca del frescor de las páginas de los libros de papel. Al llegar me saludó Ortega, que siempre nos espera en la entrada del edificio que hubo que reconstruir tras la Guerra Civil. Omar Kayam me leyó uno de sus poemas desde el jardín que separa Filosofía de Derecho. Pasé por la cafetería, siempre tan encantadoramente destartalada de la planta de abajo, junto al jardín. Y subí a la segunda planta. Había bastantes jóvenes estudiando, algunos extranjeros. Me paseé por las estanterías y me detuve junto a dos libros sobre Andréi Tarkovski, un director de cine que necesitaba "recrear" el mundo, que creó para mí de nuevo la luz, la lluvia y las nubes, la expresión del rostro humano. Sus películas son milagros, como las de Dreyer y Erice. Atardecía cuando volví caminando lentamente hasta Moncloa, entre las vías del viejo tranvía que cogieron tantos jóvenes en busca del conocimiento. Pensaba en las amables playas del Mediterráneo y las más salvajes del Atlántico. Y sonreía. 
 
Evidentemente soy un afortunado: 
 

viernes, 26 de junio de 2026

"Es el puto amo".


 
Acaba el curso, se firman las actas, me saco la foto tras la revisión de exámenes y los alumnos rellenan las encuestas para opinar sobre nosotros, los profesores. Como nunca digo palabrotas, pido perdón por la frase entrecomillada que me han dicho algunos alumnos este año, por otra parte similar a la de siempre, aunque alguno también me pone verde, pues está en su derecho. Si es que no somos nadie. Cuando era joven a veces iba a bailar con mis alumnos al terminar el curso y las chicas siempre me decían que un tipo como yo o era gay o estaba casado, y cosas así. Soy un tipo afortunado en esto del trabajo. Cuando fui bróker, me lo pasé de maravilla en el centro del mundo financiero de este país; nada que ver con lo que nos cuenta Scorsese en "El lobo de Wall Street" y el desenfreno de las drogas y el sexo. Y es curioso que más de un alumno me ha preguntado si yo me comportaba como el personaje de DiCaprio. En cierto momento me fui a dar clase a la Universidad Carlos III, y a continuación a otras Universidades. La verdad es que procuro cambiarme de trabajo si me aburro; no entiendo eso de trabajar en lo que no te gusta o no posee suficiente clase y glamour. Y hablando de glamour, ¿nos subimos a un Mercedes, nos vamos a la Costa Azul mientras nos da el viento de cara, bebemos champán y escuchamos esta música? 
 
(Se lo dedico a mi amiga y tertuliana Susana Fraile, a la que no pude ver ayer para darle un beso. Para que se ponga buena pronto y vuelva a nuestra tertulia.

jueves, 25 de junio de 2026

"La memoria involuntaria".



Es un concepto literario y psicológico esencial en la obra de Marcel Proust, "En busca del tiempo perdido". Define la recuperación de recuerdos del pasado de forma evocadora, repentina y automática, desencadenada por un estímulo sensorial, sin esfuerzo consciente y ajena al control de la voluntad. Ayer iba caminando por la calle, me detuve delante de un espejo y saqué una fotografía. En ese momento me vino una melodía del músico valenciano José Serrano a la cabeza y sin darme cuenta me puse a tararearla, como lo hacía con trece o catorce años frente a un espejo en casa después de que mis padres me llevaran al teatro de la Zarzuela del centro de Madrid:
 
Mi madre me regaló el disco de vinilo de "La dolorosa" con Plácido Domingo y Teresa Berganza, que desgasté de tanto escuchar. Ahora me tomo un café, observo el cruce de caminos de la foto y entiendo que eligiera ser escritor e incluso que haya terminado haciendo mis tertulias ahí al lado. Por eso voy a mojar una magdalena en el café. Los efectos de la memoria involuntaria son sensoriales y se activan a través del gusto, el olfato, el oído o el tacto, no de la lógica. Proust decía que la memoria voluntaria ofrece una versión "desgastada" o intelectual del pasado, mientras que la involuntaria puede conservar la atmósfera y la emoción real de lo vivido. Actualmente la psicología y la neurociencia se refieren al fenómeno del "efecto Proust" o a los recuerdos autobiográficos involuntarios. La ciencia confirma que el olfato y el gusto tienen conexión anatómica directa con la amígdala y el hipocampo, las zonas del cerebro que procesan las emociones y la memoria a largo plazo. Lo que la ciencia todavía no me ha explicado es el efecto de las caricias de mi madre cuando me arropaba por la noche, como a Proust.

miércoles, 24 de junio de 2026

"Los viajes interiores".


 

Me despierta un piano; pronto se le unen un violoncelo y un violín. Todavía es de noche. Hace calor. Mi mente melancólica se traslada a 1828 intentando captar la poesía de una melodía sobre la pérdida y separación. Sé que es un lamento íntimo que refleja el romanticismo de algunas almas rebeldes que no siempre entienden el mundo en el que viven. Muchos años después Kubrick nos hablará del ascenso y de la caída de uno de sus personajes a través de esta música. Estoy en 2026, pero mi mente se pasea por los siglos XIX y XX buscando el origen del río y el océano. Le gusta viajar sin maletas a través del tiempo y el espacio. Ni siquiera sabe lo que son las fronteras, ni las agencias de viaje. Mi mente llega a cualquier sitio y no sabe dónde quedarse a dormir.

Schubert es uno de los amigos que siempre viaja conmigo:

https://www.youtube.com/watch?v=nioKJNp8ADE

El océano desborda mis sentimientos.

martes, 23 de junio de 2026

"Días de verano".


 
"No soy yo", dices que aseguró Lara a Zhivago cuando te comenté que me recordabas a Lara y tú me dijiste que yo siempre te había recordado a Zhivago, aquel médico poeta que se pasaba el tiempo intentando salvar la vida a los cuerpos y las almas. Sus poemas son la sensibilidad de su mirada. En esta vida no se debería vivir sin glamour, creo que te dije, y tocar el cielo cada día con la yema de los dedos. Es la mirada azul del verano. Es el azul poético de una música que te parte los huesos para que nada vuelva a ser como antes, la música azul del verano en tu mirada:
 
Porque la vida únicamente es una historia de amor, la que vive cada uno dentro de su piel. Eso es lo único que queda, la piel por la que respiramos.

lunes, 22 de junio de 2026

"Una morena y una rubia"


 
Me voy al lavabo del Comercial y al regresar saco esta fotografía a Paqui y Almudena sin que me vean. ¿Qué podían estar hablando en esos momentos dos mujeres hermosas en la terracita del Café? Me tomo el primer café de esta mañana de verano y pienso en Freud y en lo que desea realmente la psique femenina, aquel territorio que el psicoanálisis consideraba inescrutable y que Freud describió como el tope de cualquier análisis, incapaz de resolverse tan solo mediante la biología o la psicología. Freud admitió su frustración e impotencia al no poder descifrar qué quería la mujer, reconociendo que algo en su sexualidad y su psiquismo permanecía oculto, hermético y sellado. Al no hallar respuestas definitivas en la biología, constató que hombres y mujeres comparten una bisexualidad anatómica de base. Por ello, concluyó que la mujer "no nace, deviene" según las construcciones psíquicas y míticas complejas como el complejo de Edipo. Buscando una solución especulativa para explicar la asimetría en el desarrollo psicosexual infantil, teorizó la llamada envidia del pene. El concepto ha sido fuertemente criticado y revisado por autoras y filósofas como Sarah Kofman en sus análisis críticos sobre el corpus freudiano para desentrañar el miedo del propio Freud ante el sexo de la madre.
 
En fin, como no quiero que me tengan ninguna envidia, diré que a mí también me gustan las chicas de Eva, así que me limito a cantar:
 
Y, como dice don Hilarión, que se mueran los feos.

domingo, 21 de junio de 2026

"Llegó el verano"


 
"Y gracias al sol y a los increíbles brotes de hojas que nacían en los árboles, sentí la familiar convicción de que la vida estaba empezando de nuevo con el verano", dijo Scott Fitzgerald en "El gran Gatsby". En sus "Cien sonetos de amor", Neruda dijo que "era verde el silencio, mojada era la luz, temblaba el mes de junio como una mariposa". Tove Jansson lo escribió de otra forma y nos dijo que "una mañana de verano al amanecer hace mucho tiempo, conocí a una joven con un libro bajo el brazo. Le pregunté por qué había salido tan pronto, y respondió que había demasiados libros y demasiado poco tiempo". En las dos tertulias de despedida de este curso, pedí a mis amigos que nos hablaran del libro que pensaban leer este verano. Son esos largos días tan literarios que, en mi caso, siempre rebosan música, de Wagner, Vivaldi, Beethoven, Liszt, Schubert, como cuando du Pré, Barenboim, Perlman, Zukerman y Mehta nos regalaron, sin que yo lo supiera, "La trucha" para llenar nuestros días de verano mientras corría el agua en el riachuelo: 
 
El violoncelo de Jacqueline du Pré es literatura, como el verano.

sábado, 20 de junio de 2026

" El mundo como una gran sinfonía".


 
Te levantas temprano, te tomas un café mientras suena la Pavana de Ravel y te vas a recorrer el mundo. Te sientas en la plaza del pueblo junto a la iglesia. Abres los ojos para apresar la belleza, de los árboles y las esculturas de piedra, de los perros que se te quedan mirando. De los rostros de la gente que reflejan vidas diferentes, algunas de novela. Ravel sigue sonando dentro de mí, de todos los que hemos conocido el amor y hemos sido amados. 
 
Todo está en orden. 
 
Algo así es la felicidad:
 

viernes, 19 de junio de 2026

"Me gusta acariciarte con la mirada".


 
Abro los ojos, te miro y veo un mundo lleno de luz que no siempre he visto. La luz es móvil y está viva. La luz se funde con el ritmo de la música. Es capaz de crear el volumen y las sombras, y de esculpir el espacio, como también decía Tarkovski que sucedía con el tiempo. Gracias a la literatura se puede sentir visualmente un sonido. En esta fotografía de ayer por la mañana, sentado en una terraza de Serrano con un café sobre la mesa, mi mente se llenó de sinestesias. La luz y el sonido interactuaban en el espacio como si fueran instrumentos musicales. Parpadeé con insistencia, volví a cerrar los ojos y sentí la música en mi interior:
 
Te habías acercado lentamente y te detuviste frente a mí. Dijiste que no me conocías, pero que sabías que algún día me encontrarías.

jueves, 18 de junio de 2026

"Un traje de lino".


 
Me acerco a Zara a comprarme un traje de lino como los que vestía Gustav Aschenbach en la novela de Thomas Mann que Visconti llevó al cine. Desde el espejo del fondo imagino historias que suceden en el interior de cada probador, algo parecido a lo que pensó Perec con "La vida instrucciones de uso" para aquel edificio de París que busco siempre que voy a esa ciudad. Quitamos la fachada y encontramos el mundo privado de los habitantes de cada piso. En el interior de los probadores la gente se pone y se quita ropa como si fuera parte de su piel, como una manera de estar en el mundo. Como novelista se me ocurren historias continuamente o a lo mejor es al revés, que esa pulsión narrativa para observar la vida me convirtió en novelista casi desde niño sin apenas darme cuenta. Sé que únicamente podría vivir en Madrid porque en realidad siempre he vivido en París sin saberlo, y en Venecia, dentro de una ópera de Puccini o en un fotograma de la película de Visconti, mientras suena la música de Mahler y ella me besa en uno de los probadores de Zara:
 

martes, 16 de junio de 2026

"Me gusta mucho Madrid".


 
Ayer por la tarde me senté en un banco en el barrio de Malasaña, al lado del bar de copas que tuvo mi amigo Mariwán Shall, donde hice mis tertulias varios años y presenté algunos de mis libros y de otros escritores, y un señor se puso a hablar conmigo. Me dijo que era de Nicaragua y que llevaba algunos años viviendo en Madrid, un sitio maravilloso, tranquilo y encantador, donde nadie se metía con nadie y a todo el mundo se le recibía con los barrios abiertos. Me dijo que se llamaba Marco Antonio y luego me preguntó si me gustaba Rubén Darío, el gran poeta de su país. A esa hora se jugaba un partido de fútbol, pero en un banco del centro de Madrid nacía la magia, ya que Marco Antonio se puso a recitar "Sonatina":
 
"La princesa está triste… ¿qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro;
y en un vaso olvidada se desmaya una flor.
 
El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y, vestido de rojo, piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.
 
¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?
 
¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa,
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar,
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.
 
Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte,
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.
 
¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real;
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.
 
¡Oh quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste. La princesa está pálida)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe
(La princesa está pálida. La princesa está triste)
más brillante que el alba, más hermoso que abril!
 
—¡Calla, calla, princesa —dice el hada madrina—,
en caballo con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con su beso de amor".
 
(Rubén Darío, 1896, "Prosas profanas y otros poemas").
 
Al terminar, el señor me preguntó la hora. No quería que se le hiciera tarde porque tenía que buscar a sus nietos. Le dije que eran las 18.30. Cuando me quedé solo pensé en lo mucho que me gusta Juan Ramón Jiménez, y en lo mucho que le gustaba a este Rubén Darío. Y me puse a tararear la Sonatina de Clementi: 
 
Me fui caminando por Fuencarral hasta la Gran Vía. Pensaba que la soledad no se combate con pastillas.

lunes, 15 de junio de 2026

"Y se acabó la Feria del Libro 26".


 

 

Este año no he ido a firmar porque no tenía ningún libro nuevo. Soy de los que piensan que uno debe publicar cuando tenga algo que decir. Sin embargo, lo que sí tengo son buenos amigos que se han acordado de mí y me han enviado estos últimos días fotos de otras ferias en las que estuvieron conmigo, como Yolanda Brown, Antonio Vaquerizas y Javier G. Valverde. Escribo mientras escucho a Brahms. Ayer me dormí con su música y con la lluvia, y es entonces cuando los recuerdos se hacen fotografías que se convierten en pequeñas luces en mi mente: 
 
Y se ilumina el firmamento

miércoles, 10 de junio de 2026

"El futuro de la literatura".


 
Aitana es la hija adolescente de nuestra tertuliana mexicana Mariola. Es una gran lectora que ya acompaña a su madre a leer cuentos a diversas escuelas, como Gabriela, la hija preadolescente de Ignacio, que está leyendo ahora "El diario de Ana Frank" y los libros de Elena Fortún. Son dos jóvenes lectores de ahora y del futuro, al igual que la hija de Carmen y mi hijo, como todos nosotros, un grupo de chalados letraheridos y amigos de una tertulia que tiene más de treinta años, Francisca, Mariwán, José Antonio, Miguel Ángel, Victoria, María José, Soledad y los amigos que no estaban, pero que me escribieron para darme un abrazo de despedida, Isabel, Iñaki y Almudena, quien se pasó toda la mañana en la Feria del Libro del Retiro con un grupo de jóvenes inmigrantes con los que trabaja cada día, animándolos a leer y haciendo actividades relacionadas con los libros. Siempre digo que mientras un niño pida a sus padres que le lean un cuento, sabré que la literatura no desaparecerá. Y dará igual la nacionalidad del niño, su color de piel y su sexo. Podrá ser del Kurdistán, de África, América o de cualquier lugar, porque los cuentos que apasionan a los niños no conocen de fronteras.
 
Y ahora sí que me voy a tumbar unos días debajo de un árbol, como Orfeo, para tocar la lira. Este célebre músico y poeta de la mitología griega es conocido por su prodigiosa habilidad para tocar la lira, un instrumento con el que lograba conmover a la naturaleza, apaciguar a las fieras y hacer que los árboles se inclinaran para escuchar sus melodías. Después vendrá Eurídice y me besará, aunque acabemos en el Segundo Círculo del infierno de Dante. Pero qué más dará si estaremos juntos toda la eternidad:
 

martes, 9 de junio de 2026

"Porá karaí".


 
Es una expresión guaraní que acabo de ver que me ha dedicado la escritora argentina Gladys Mercedes Acevedo, con relación al post que escribí ayer sobre la obra de teatro de Lope "La dama boba". El guaraní general es una lengua nativa de América del Sur que hablan más de diez millones de personas en buena parte de Paraguay y en la provincia de Corrientes en Argentina. He buscado el significado de esta hermosa expresión porque siempre me puede la curiosidad por conocer cosas, algo que también da sentido a mi tertulia, que, en su versión "online", se despide esta tarde por este curso, hablando de ese libro que llenó alguno de nuestros veranos, desde la infancia, y que aún guardamos en un rincón del corazón. La foto es de la última tertulia del martes pasado en el Hotel Indigo. Es hora de descansar y de pensar. Y de seguir viviendo como escritor, que es como más me gusta vivir, casi tanto como el hecho de escribir. También me gusta escuchar las sinfonías de Bruckner, como estoy haciendo de nuevo en los últimos días. Lo hago siempre con la integral de las sinfonías de Beethoven, Schubert, Brahms, Dvorak, Mahler o Chaikovski, todas seguidas, desde la primera hasta la última. La tercera de Bruckner, la llamada sinfonía "Wagner", es hermosa, como la vida y la diversidad de lenguas y personas que hay en el mundo: 
 

lunes, 8 de junio de 2026

"Si alguien me busca, me encontrará en un teatro".


 
Ayer por la tarde me fui a la Sala Verde de los Teatros del Canal, en pleno barrio de Chamberí, para aparecer en Illescas, entre Toledo y Madrid, llegar hasta la casa de Octavio en Madrid, pasear después por Recoletos y vivir una historia divertida y maravillosamente escrita por Lope de Vega que me habló de la "idea neoplatónica" del poder educativo y transformador del amor. Desde esta foto miro a las dos hijas de Octavio, Finea, la "boba" y Nisa, la "lista". A Finea le cuesta aprender las normas sociales, pero posee una gran dote económica. Nisa, por el contrario, es culta e inteligente, pero su dote es mucho menor. Y ahí están los pretendientes, Liseo, que llega a Madrid para casarse con Finea por su dinero, pero se desespera ante su simpleza y se siente atraído por Nisa, y Laurencio, un poeta pobre que corteja a Nisa y que decide conquistar a Finea atraído por su fortuna. Pero al enamorarse perdidamente de Laurencio, el entendimiento de Finea despierta. El deseo de comunicarse con él y de retenerlo provoca que aprenda a leer, a escribir y a comportarse con una agudeza que sorprende a toda su familia.
 
Y ese momento fantástico en el que nos habla Finea en el Acto III:
 
"¡Amor, divina invención
de conservar la belleza
de nuestra naturaleza,
o accidente o elección!
Extraños efetos son 5
los que de tu ciencia nacen,
pues las tinieblas deshacen,
pues hacen hablar los mudos,
pues los ingenios más rudos
sabios y discretos hacen. 10
 
No ha dos meses que vivía
a las bestias tan igual,
que aun el alma racional
parece que no tenía.
Con el animal sentía 15
y crecía con la planta;
la razón divina y santa
estaba eclipsada en mí,
hasta que en tus rayos vi,
a cúyo sol se levanta. 20
 
Tú desataste y rompiste
la escuridad de mi ingenio;
tú fuiste el divino genio
que me enseñaste, y me diste
la luz con que me pusiste 25
el nuevo ser en que estoy.
Mil gracias, amor, te doy,
pues me enseñaste tan bien,
que dicen cuantos me ven
que tan diferente soy. 30
 
A pura imaginación
de la fuerza de un deseo,
en los palacios me veo
de la divina razón.
¡Tanto la contemplación 35
de un bien pudo levantarme!
Ya puedes del grado honrarme,
dándome a Laurencio, amor,
con quien pudiste mejor,
enamorada, enseñarme". 40
 
Estas son algunas escenas de "La dama boba" en 1613 y a la vez en 2026:
 
Lope juega constantemente con los conceptos de quién es tonto en realidad y quién es sabio. Al final, Finea llega a fingir, incluso, que sigue siendo boba para proteger su amor.

domingo, 7 de junio de 2026

"Un laico leyendo a León XIV".


 
Javier, mi querido cura vasco, siempre dice que soy un "santo laico". Siempre me río cuando lo dice porque soy bastante poco santo. Sea como fuere, soy de los que piensan que un escritor del siglo XXI que quiera escribir una obra mínimamente coherente debe intentar saber de todo. Entre las tesis doctorales que he dirigido hay una sobre la moderna doctrina social de la Iglesia, tan interesante como conocer a Marx y Engels, después de pasar por Kant, Hegel y Goethe. Con la encíclica "Rerum novarum" (1891), de León XIII, se modernizó esa doctrina en medio de la turbulenta Segunda Revolución Industrial del siglo XIX a la que me referí por aquí el otro día. Juan Pablo II escribió cien años después la "Centesimus annus", en homenaje a esa obra. Ahora León XIV no puede dejar de mostrar su admiración a León XIII y ha escrito "Magnifica humanitas" (2026), que he estado leyendo estos días ya que se centra en gran medida en la IA. Robert Francis Prevost (Chicago, 1955) es matemático y teólogo, ha vivido muchos años en Perú y me parece un hombre inteligente y sensible. Compara la construcción de la Torre de Babel y la reconstrucción de los muros de Jerusalén. Con la primera no se logra la unidad sino la dispersión; con la segunda la ciudad renace no gracias a la iniciativa de una sola persona, sino a través de la responsabilidad compartida de todos. Y ese es el mensaje de la encíclica, edificar una ciudad centrada en el bien común en estos tiempos de la IA. El texto posee una cierta base científica, pero es espiritual. En la p. 169 y ss, se dice que" la paz comienza por cada uno de nosotros, por el modo en el que miramos a los demás, escuchamos a los demás, hablamos de los demás (...) Debemos decir "no" a la guerra de las palabras y las imágenes (...) Hay situaciones en las que para seguir siendo humanos, debemos abandonar las vacilaciones y tomar partido. Hay conflictos en los que no es justo permanecer neutrales y no basta en pensar en no ser cómplices. Cuando nos enfrentamos a bombardeos contra civiles, a ataques contra hospitales, escuelas e infraestructuras vitales, a abusos que afectan a los niños, nos encontramos ante escándalos que hieren a la humanidad misma (...)
 
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A este papa y a mí nos gusta el canto gregoriano: 
 
 
En fin, aunque algunas me han echado fama de golfo a lo largo de mi vida, a lo mejor al final consigo ganarme el cielo

sábado, 6 de junio de 2026

"¿Existe el hombre perfecto?"


 

 
Ayer Abigail, una de mis encantadoras ex alumnas, me envió un clip que asegura que el hombre perfecto tiene una "o" en su nombre y una "e" en el apellido. Si lo dicen dos chicas guapas y encantadoras, lo acabaré creyendo, jeje:
 
Ahora ya me puedo tomar un vermú tranquilamente al mediodía, con aceitunas y patatas fritas. Reconozco que no padezco el síndrome del telediario ni el de los apocalípticos y agoreros del fin del mundo, empeñados en que el sistema capitalista nos lleva al desastre y todo se va a acabar en unos años. En el mundo pasan cosas buenas, es más, a mí me parece que ocurren más cosas buenas que malas. El ser humano es el invento más perfecto que ha creado la Naturaleza, o imperfecto, pero en cualquier caso fascinante.
 
Y es que, como he dicho otras veces, todos me llaman Bond, James Bond, digo Sotelo, Justo Sotelo, con una "o" en el nombre y una "e" en el apellido, sin duda porque "paso" del malo, del pesado, del corrupto, del machista, del xenófobo, del homófobo, del apocalíptico, y me quedo con la chica: