Ayer Abigail, una de mis encantadoras ex alumnas, me envió un clip que asegura que el hombre perfecto tiene una "o" en su nombre y una "e" en el apellido. Si lo dicen dos chicas guapas y encantadoras, lo acabaré creyendo, jeje:
Ahora ya me puedo tomar un vermú tranquilamente al mediodía, con aceitunas y patatas fritas. Reconozco que no padezco el síndrome del telediario ni el de los apocalípticos y agoreros del fin del mundo, empeñados en que el sistema capitalista nos lleva al desastre y todo se va a acabar en unos años. En el mundo pasan cosas buenas, es más, a mí me parece que ocurren más cosas buenas que malas. El ser humano es el invento más perfecto que ha creado la Naturaleza, o imperfecto, pero en cualquier caso fascinante.
Y
es que, como he dicho otras veces, todos me llaman Bond, James Bond,
digo Sotelo, Justo Sotelo, con una "o" en el nombre y una "e" en el
apellido, sin duda porque "paso" del malo, del pesado, del corrupto, del
machista, del xenófobo, del homófobo, del apocalíptico, y me quedo con
la chica:


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