Me voy al lavabo del Comercial y al regresar saco esta fotografía a Paqui y Almudena sin que me vean. ¿Qué podían estar hablando en esos momentos dos mujeres hermosas en la terracita del Café? Me tomo el primer café de esta mañana de verano y pienso en Freud y en lo que desea realmente la psique femenina, aquel territorio que el psicoanálisis consideraba inescrutable y que Freud describió como el tope de cualquier análisis, incapaz de resolverse tan solo mediante la biología o la psicología. Freud admitió su frustración e impotencia al no poder descifrar qué quería la mujer, reconociendo que algo en su sexualidad y su psiquismo permanecía oculto, hermético y sellado. Al no hallar respuestas definitivas en la biología, constató que hombres y mujeres comparten una bisexualidad anatómica de base. Por ello, concluyó que la mujer "no nace, deviene" según las construcciones psíquicas y míticas complejas como el complejo de Edipo. Buscando una solución especulativa para explicar la asimetría en el desarrollo psicosexual infantil, teorizó la llamada envidia del pene. El concepto ha sido fuertemente criticado y revisado por autoras y filósofas como Sarah Kofman en sus análisis críticos sobre el corpus freudiano para desentrañar el miedo del propio Freud ante el sexo de la madre.
En fin, como no quiero que me tengan ninguna envidia, diré que a mí también me gustan las chicas de Eva, así que me limito a cantar:
Y, como dice don Hilarión, que se mueran los feos.

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