viernes, 23 de junio de 2017

Bailando al atardecer.

Pilar Rivera apareció en mi vida virtual hace poco. Luego nos conocimos en la Feria del Libro del Retiro, donde le firmé mis "Cuentos de los otros", y se hizo tertuliana. Comparte en su página de Facebook, habitualmente, los cuentos que más le gustan. El último ha sido "Cincotti", inspirado en un baile al atardecer. 

https://www.youtube.com/watch?v=VCLWT5P7Bwg

"Cincotti".

"Sotelo quiere que le cuente algo bonito que me haya sucedido mientras él escribía su libro. Le queda poco para terminarlo y quiere poner algo mío.

Le digo que suelo cantar y bailar mientras me tomo el primer café de la mañana. Él ríe y mueve la cabeza en señal de aprobación. También le digo que el baile más hermoso de este año ha sido con una persona especial, diferente, en un hermoso jardín, al atardecer, como si estuviéramos en una de las terrazas de esos edificios de Nueva York que parece que rozan el cielo, quién sabe si dentro de una película de Woody Allen. Sé que a él le gustan tanto Manhattan como el director de “Annie Hall”, así que lo digo suponiendo que va a incluirlo en su libro.

Ella me descubrió a Cincotti mientras bailábamos, uno de los pocos cantantes blancos de jazz que podría compararse a un cantante negro. Además, me permitió confirmar la máxima de mi vida, que no es otra que hacer las cosas sin esperar nada a cambio, ni poder, ni dinero, ni amor, ni sexo, ni popularidad. Los dos sabemos que la bondad es el arma más poderosa del mundo.

Le digo todo eso y me responde que soy un romántico empedernido.

No sé".

jueves, 22 de junio de 2017

La belleza de un intelectual kurdo.

Son sus enormes ojos negros, la mirada melancólica y esa seguridad con la que expresa los argumentos humanos más esenciales. Es una madre nacida en la tradición oral que da de comer a tantos hijos y a sus amigos. Es una revista escrita por personas que aman la literatura y la filosofía cuando el mundo que los rodea aún está dormido, entre rocas ancestrales, lagartos telúricos y sueños por cumplir, al norte de Irak.

(El Kurdistán está repartido entre Irán, Irak, Siria, Turquía y un pequeño enclave en Armenia).

De todo esto nos habló Mariwan Shall en la última tertulia del café "Puro Teatro". Su llegada a España se plasmó en un amor instantáneo por Madrid. Luego se ganó a sus vecinos en la primera corrala donde vivió. Contó cómo nos encontramos él y yo, y nos habló de "contracultura", de los ensayos que ha escrito, de Nietzsche y Camus, del director de cine italiano Ermanno Olmi y de cómo ha visto sus películas en los cines Golem.

Quizá tuvo que venir a Madrid, desde tan lejos, para coincidir conmigo en mis cines preferidos, aunque entonces ni siquiera lo sabíamos.

(En las fotos que hice el martes, Mariwán está entre mis amigos de la tertulia, Marta, Ana, Pilar, Kira, Celeste, Isabel, Jesús, Juanjo, Maxi y José Manuel, que no sale).


La poeta y crítica literaria Inma J. Ferrero me entrevista para la radio sobre mi último libro de cuentos.

Y para eso lo mejor es comer un par de veces con ella y hablar de literatura, de Virgilio y Joyce, de Faulkner y Proust. Del panorama literario de este país y de la inspiración en busca de la belleza.

La verdad es que, a veces, la inspiración se da por hecho.

martes, 20 de junio de 2017

Me gusta encontrarme a los amigos por la calle.

Eso me pasó el otro día con Mariwan Shall, el dueño del café "Puro Teatro", el lugar de mis tertulias. Mariwán es un filósofo encantador que un día nos habló de Camus y Schopenhauer y que hoy volverá a hacerlo (Manuela Malasana 9 de Madrid, a las 18.30).

Nos encontramos caminando por la calle Fuencarral, una de mis favoritas, como todo el barrio de Malasaña y Chueca, y como el Madrid de los Austrias y Chamberí y Sol.

En realidad me gusta todo Madrid. Hay que tener en cuenta que el mundo entero pertenece a Madrid, aunque algunos sitios nos queden un poco lejos, como las maravillosas playas del Cantábrico y el Mediterráneo. Es conocido que la Alhambra y la Mezquita de Córdoba se encuentran algo al sur, pero son madrileñas, y la torre Eiffel y el Partenón y hasta el Taj Mahal con su preciosa historia de amor.

¿Quién podría escribir mejor que un madrileño esa historia de amor en la India?

Las obras de arte no se pueden redimir.

"Las obras de arte no se pueden redimir", me dices utilizando la frase de Benjamin y te alejas caminando bajo el chaparrón de verano.

Voy detrás de ti, te acerco el paraguas y balbuceo una frase de Adorno: "Cuanto más aporta quien percibe una obra de arte, tanto mayor es la energía con la que penetra en ella y guarda así internamente su objetividad".

Desvias la mirada, renuncias al paraguas y sigues caminando en dirección al museo. Yo me doy media vuelta. Entro en un café donde un pianista interpreta a Satie.

En la calle llueve con fuerza. Unos minutos después te envío un Wasap pero no respondes. Al salir del café me dejo olvidado el móvil sobre la mesa.

("Portrait of a wounded poet", Virginia Patrone, 2010, óleo).

domingo, 18 de junio de 2017

Entramos en el Café Brecht.

Miras hacia la lámpara encendida y dices que te recuerda a una chimenea. Ahora está apagada, pero ha debido de arder hace algún tiempo. El tiempo no es una constante, añades, sino que depende de la velocidad. La leña se ha tenido que quemar lentamente, pero ni la ceniza ni los gases emitidos habrán pesado ya lo mismo. Lo importante es que haya surgido el calor de la combustión, es decir, la energía, que es otra forma de llamar al amor.

Te giras hacia mí y me miras.

Y me besas.

sábado, 17 de junio de 2017

"Ser de izquierdas".

Este artículo lo publiqué hace tiempo en un periódico. Parece ser que los "populismos" se están frenando afortunadamente -algo que se constata si te das una vuelta por Europa-, pero por si acaso me apetece volver a tener este diálogo con mi hijo.

"El otro día mi hijo adolescente me preguntó qué significaba ser de izquierdas; me había escuchado hablar de ello varias veces en casa y quería que se lo explicara. Le respondí que no era fácil resumirlo en pocas palabras, pero que en cualquier caso significaba defender una serie de ideas y valores y que la clave estaba en la evolución que había vivido Occidente en los últimos siglos.

Le dije que el siglo XVIII representó la búsqueda de la justicia equitativa y la libertad de expresión (religiosa y de pensamiento). La idea de ciudadanía civil se plasmó al amparo de los Derechos del Hombre y de las revoluciones de Estados Unidos y Francia, lo que dio lugar al logro de los derechos relativos a la libertad individual, es decir, libertad personal, de expresión, creencias, pensamiento, propiedad y justicia. En Europa se terminó aceptando la laicización de la sociedad, y las referencias a lo divino fueron superadas (salvo en países concretos como España, donde aún seguimos cuestionando cosas que son obvias).

Le dije también que el XIX fue el siglo del derecho de los ciudadanos a formar parte activa en el ejercicio del poder político. La ciudadanía política se refiere a los derechos que permiten la participación en ese poder: libertad de prensa, de reunión, de elegir y ser elegido, de constitución de partidos políticos y de sindicatos.

El siglo XX fue testigo de la forma en que el derecho de los ciudadanos pudo concretarse en los campos social y económico, con la cobertura de unas condiciones mínimas de educación, salud, seguridad y nivel de vida. La ciudadanía social abarca el conjunto de derechos y deberes civiles relativos al bienestar del ciudadano, tanto en el terreno económico (con los derechos al trabajo, percepción de un salario mínimo, subsidio familiar e igualdad de oportunidades), como en el terreno de la seguridad (derechos a la salud, pensión y protección contra los riesgos laborales).

Mi hijo no comprendió del todo algunas de estas expresiones y me comentó que se iba a hacer los deberes de tecnología, que en su Instituto le ponen a través de Internet, pero mientras abría el ordenador me preguntó si la crisis económica que nos estaba afectando podía terminar con algunas de esas cosas que le había contado.

Todo esto no me lo he inventado yo, podemos leer a Diderot, Rousseau, Marshall, Keynes, Todorov, Pavel, etcétera. No dije nada de ello a mi hijo y le dejé que hiciera sus deberes".

(La foto sí es de ayer, en un hermoso parque).

Paseando por las calles y plazas de Amsterdam.

Es música barroca, de Händel o Gluck. A mi lado un tipo ebrio con los ojos medio cerrados. 

Dice que se baña inmerso en la poesía. Es como si hubiera conocido la noche verde de nieves deslumbradas, ese beso que asciende, lento, a los ojos del mar. 

Rimbaud parte con dirección a Etiopía.

Yo te miro y pienso en ti.

El mundo permanece en silencio.

(Paseando por las calles y plazas de Amsterdam).




jueves, 15 de junio de 2017

James Joyce y Johana Roldán.

Sucedió un 16 de junio.

O qué tienen en común el escritor irlandés James Joyce y la pintora española Johana Roldán.

Mañana es 16 de junio y muchos amantes de la literatura celebran en todo el mundo el "Bloomsday", es decir, el día de "Ulises", la novela más profunda, compleja e interesante del siglo XX. Joyce eligió ese día para que Leopold Bloom, Stephen Dédalus y un sinfín de personajes caminaran por las calles de Dublín. Ese día había sido el de su segunda cita con Nora (Molly / Penélope), su futura mujer.

Mañana, 16 de junio, inaugura la pintora madrileña Johana Roldán una nueva exposición en Madrid (Centro Cultural Gloria Fuertes del Ayuntamiento de Madrid, a las 19). Johana es una artista total, donde se aúnan la pureza, la belleza y la alegría de vivir. Su futuro es espléndido porque vive, respira, piensa y sueña para el arte. No es fácil encontrar personas así por la vida (en las calles de Madrid, Dublín o París), pero se las reconoce en seguida.

(En las fotos, Johana pintando en su estudio el cuadro "El grito" y Joyce con su editora Sylvia Beach en la librería Shakespeare and Company en París).


miércoles, 14 de junio de 2017

"La chica del paciente inglés o cuando se cierra el ciclo de la literatura".

La escritora Marta Muñiz escribió antes de ayer en su muro de Facebook:

"Los "Cuentos de los otros", el último libro de Justo Sotelo, es un conjunto de microrrelatos que abordan tres elementos indispensables e indisolubles en la obra y el pensamiento de este escritor: lo bueno, lo verdadero y lo bello.

Son sutiles y sublimes tanto por lo que nos dicen como por lo que nosotros, los lectores, podemos y debemos interpretar tras su lectura (lo que no dicen).

Hay tres cuestiones (siempre tres, número mágico para el arte) que podríamos considerar la esencia de Justo y que en el fondo es también la esencia de la literatura: el espacio, el tiempo y los otros. Yo diría que este libro, aun conteniendo los tres parámetros, se centra especialmente en el último de ellos.

Son "los otros" todos aquellos que rodeamos a Justo, los auténticos protagonistas del libro. Será por eso por lo que yo, al leerlo, me siento parte de él.

Cada viernes fui siguiendo una a una, con especial dedicación, todas y cada una de sus historias y, mientras lo hacía, me sentía no sólo lectora, sino también personaje, porque todos podríamos ser parte de este viaje iniciático que comienza hablando de amor, continúa profundizando en las relaciones personales y desemboca fusionando ficción con ensayo literario. Y es que Justo es un escritor consciente de la época que le ha tocado vivir.

Lo que siempre me ha encantado de él es que es un autor cercano, un escritor que habla y se acerca a sus lectores a través de las redes sociales. Se comunica diariamente con el mundo en un intercambio tan intelectual como humano, intercambio que debería ser deseable en una sociedad acostumbrada a ver al escritor como un tipo encerrado en un despacho. Justo cambia totalmente esta concepción de autor porque es un pensador feliz que ama la vida y hace del proceso literario una fiesta, como lo es París, como lo es el amor, como lo es "el milagro de estar vivo".

He comenzado a leerlo y la disposición general de todas y cada una de las piezas encaja como un puzle perfecto y sorprendente.

Deseando continuar mi propia ruta.

No suelo hacer públicas las dedicatorias pero esta la voy a mostrar porque dice más de él (de su generosidad), que de mí. Y tampoco suelo subrayar ni hacer anotaciones pero, ya se sabe, siempre hay excepciones. Este libro es un excelente objeto de análisis. Si además le añadimos, en mi caso particular, que aparezco en uno de sus microrrelatos, el asombro y la emoción son completas.

Una obra imprescindible que supone un reflejo fiel del camino que recorrerá la literatura en este inicio del siglo XXI.

Justo, no cambies jamás. Tú sí que estás hecho del material con que se tejen los sueños".

(Conocí a Marta hace poco, en septiembre de 2015, cuando fui a León a presentar mis "Cuentos de los viernes". Ya nos hablábamos a través de esta red social y tras charlar un rato con ella en la librería supe que seríamos buenos amigos. Unos meses después Marta me dedicó un precioso poema sobre la figura de "El paciente inglés", lo que contrasta con el prólogo de mi libro, dedicado al mismo personaje. Además ella aparece en uno de los cuentos de la tercera parte. Y hace unos meses presenté su espléndida novela "Tiempo de cerezas" en la Casa del Libro de Madrid. Está claro que ella ya siempre será para mí la chica del paciente inglés).

martes, 13 de junio de 2017

Tertulia de hoy con la escritora Juana Vázquez.


La escritora Juana Vázquez estará en la tertulia de hoy del café "Puro Teatro", a las 18.30 en Manuela Malasaña 9 de Madrid.

Juana es doctora en Filología, licenciada en Periodismo y 
catedrática de Literatura. Ha publicado ensayos, libros de poemas y novelas. Ha colaborado en diversas revistas, como "Cuadernos Hispanoamericanos", "Barcarola", "Leer" e "Ínsula", así como en los principales suplementos culturales de este país.

(En la foto Juana está a mi izquierda y Silvia López a la derecha, en una foto que nos hicieron hace poco en la sede de la Asociación de la Prensa de Madrid).



lunes, 12 de junio de 2017

Se acabó la Feria del Libro del Retiro de 2017.

Es lunes. 

Dentro de un rato los libreros y editores empezarán a desmontar los puestos del Retiro. 

El día en que fui a firmar a la Feria, ella se acercó lentamente a la caseta. Nos miramos durante unos instantes. Yo no la conocía. Me dijo que una amiga le había hablado de mí y quería comprar mis cuentos. Su sonrisa era confiada e inteligente.

Unos días después supe que Ángeles Romero era una prestigiosa profesora de literatura en un instituto de Madrid. El viernes pasado escribió en mi muro este comentario: "Aunque no he terminado de leer "Cuentos de los otros", los microrrelatos que componen esta obra narrativa muestran a un escritor con una voz muy personal, de una extraordinaria sensibilidad y con una gran capacidad para sorprender al lector y no dejarlo indiferente. Felicidades y suerte con esta obra de arte".

Es lunes.

Seguro que este fin de semana algunos niños se han hecho fotos con sus trajes de la primera comunión en la Rosaleda del Retiro, como me ocurrió a mí hace muchos años ante la sonrisa de mis padres. Quizá alguno de esos niños desee ser escritor en el futuro.

Y hasta es posible que se parezca a mí.

domingo, 11 de junio de 2017

Me hubiera gustado conocer a Alma Mahler.

"La novia del viento", de Óscar Kokoschka, es la máxima representación del Expresionismo. El pintor duerme junto a Alma después de hacer el amor y antes de que ella lo abandone.

Alma Mahler nació en la época equivocada.

Gustav Klimt le enseñó a besar y él lo contó en su famoso cuadro. Max Burchkard le enseñó el arte de la escena y su profesor Alexander von Zemlinsky a escribir música. Con todos vivió hermosas historias de amor.

Gustav Mahler le dio el apellido y la inmortalidad, pero antes de que él muriera ella se enamoró del arquitecto Walter Gropius, que después crearía la Bauhaus, ese semillero de arquitectos donde se mezcló el arte con el diseño industrial.

Antes de casarse con Gropius se enamoró de Paul Kammerer, un biólogo con el que tuvo un romance tormentoso, lleno de pasión y celos entre ambos. Luego apareció en su vida el pintor expresionista Óscar Kokoschka para luchar incluso contra la fuerza del viento. Su tercer marido fue el novelista Franz Werfel y más tarde volvería a enamorarse, en este caso del profesor de teología Johannes Hollnsteiner.

Siempre he pensado que Alma se enamoraba porque estaba enamorada.

(Hoy me he despertado pensando en este cuadro. El arte puede representar la máxima tristeza, pero nos hace profundamente felices y a mí siempre me provoca ganas de escribir, esté donde esté).

viernes, 9 de junio de 2017

Reseña de los "Cuentos de los otros" en la revista Entreletras.

"Los ´Cuentos de los otros´ es un libro que refleja la enorme madurez a la que ha llegado Justo Sotelo y se convierten en una obra imprescindible dentro del panorama narrativo de este país".
Reseña de los cuentos en la revista "Entreletras".

La firma Almudena Mestre.


(La foto es de la presentación de los cuentos en Madrid, con Johana Roldán -autora de la portada y protagonista de algunos de los cuentos- y la cantante alicantina Marina Damer).
 
 

jueves, 8 de junio de 2017

Las barcas del paseo de la Castellana.

El último domingo me lo pasé casi entero dentro del Círculo de Bellas Artes, uno de mis lugares preferidos de Madrid.

Esa hora y pico tumbado en el césped artificial de la terraza de la séptima planta y la posterior comida en la terraza de la calle, observando la esquina más bonita de este país, la que forman la Gran Vía y la calle de Alcalá. Después otras cuantas horas en los sillones grises del fondo de la "pecera" escribiendo, leyendo y hablando.

En cierto momento escucho una canción sentimental de Édith Piaf y me dan ganas de irme remando por el Sena como si estuviera en París. Ya se sabe que debajo de la Castellana, Recoletos y el Prado hay un río que forma una isla a la altura de la fuente de la Cibeles. A veces se lo cuento a mis alumnos y les digo que ese río es el que le falta a Madrid para convertirse casi en París.

Si ese río estuviera en la superficie tal vez pudiera llegar en barca al número 10 de la Rayuela de Cortázar.



miércoles, 7 de junio de 2017

A veces en la tertulia del café "Puro Teatro" se unen la poesía y la búsqueda del bien común.

El poeta César Antonio Molina nos habla de los orígenes de su poesía, del mar y los barcos que pasaban junto a la costa de su infancia, de Cunqueiro y Rosalía de Castro. Y el poeta que fue ministro de cultura se refiere también a la situación de los escritores mayores en España ante el cobro de las pensiones, al panorama cultural y educativo de este país, a la aplicación del IVA a la cultura.

Al final siempre queda la sensibilidad del escritor, del continuo viaje a Ítaca, de la necesidad del amor, a la edad que sea, en el lugar que sea, incluso en una hermosa tarde casi de verano en el centro de Madrid.

Porque la literatura sigue salvando a los seres perdidos del planeta.





martes, 6 de junio de 2017

Hoy tendremos a un poeta de lujo en la tertulia, César Antonio Molina.

Nació en A Coruña y es licenciado en Derecho y doctor en Ciencias de la Información. Fue profesor de Teoría y Crítica en la Complutense y en la actualidad lo es de Humanidades, Comunicación y Documentación en la Carlos III.

Dirigió el suplemento literario "Culturas", de Diario 16, e instituciones como el Círculo de Bellas Artes de Madrid, el Instituto Cervantes y la Casa del Lector. Fue ministro de Cultura.

Poeta reconocido, antologado y traducido, excelente crítico y ensayista, tiene una copiosa obra publicada que supera la treintena de títulos. Cabe señalar que César ha sido galardonado con importantes premios y condecoraciones a lo largo de su trayectoria, como la Gran Cruz de la Orden de Carlos III, el de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras (Francia) y el III Premio Letras de Bretaña (2007).

Será como siempre a las 18.30 en el café "Puro Teatro", en la calle Manuela Malasaña 9 de Madrid. Y todo el que quiera pasarse está invitado.

Esta es una selección de su poesía:
http://amediavoz.com/molinaCesar.htm

lunes, 5 de junio de 2017

Hacia dónde va la literatura (a raíz de la muerte del escritor Juan Goytisolo).

Goytisolo me interesó siempre, pero más desde que escribió una obra diferente, hermética, que tiene mucho de Omar Khayyam y Juan de la Cruz, "Las virtudes del pájaro solitario".
Esa obra inclasificable me llevó a plantearme algunas cosas sobre el arte en general y la literatura en particular, que, por otra parte, llevo preguntándome mucho tiempo (uno de los motivos por los que estudié Teoría de la Literatura y Literatura Comparada).

La literatura actual es básicamente burguesa, decimonónica, capitalista, demasiado preocupada por el Marketing, los premios y el dinero.

Es una de las actividades artísticas que menos ha evolucionado en las últimas décadas, sobre todo si la comparamos con la música, la pintura o la arquitectura. Es como si los escritores tuviéramos excesivo respeto a escribir obras demasiado arriesgadas o literarias o poco comerciales.

Estoy convencido de que si no intentamos dar un paso más en cuestiones como el lenguaje, es posible que la literatura se muera pronto, pero de muerte natural.

Como digo siempre, cada vez me interesa más lo que no se dice que lo que se escribe explícitamente en un texto. Si es verdad que vivimos una segunda oralidad gracias a Internet y las redes sociales -tras la muerte natural del paradigma romántico que no ha llegado a dos siglos-, es esencial recuperar el mito, los símbolos, las imágenes, las metáforas, lo implícito, pero desde este siglo XXI.

(La foto es durante la presentación hace unos días de mis cuentos subido a la barra del bar).

domingo, 4 de junio de 2017

Mis "Cuentos de los otros" en el Retiro de 2017.

Firmar libros en el Retiro es un canto a la literatura, a la belleza, a la juventud, a los que todavía desean que les lean cuentos. 

Estas son algunas fotos de ayer en mi Feria del Libro de 2017.

Comenzamos en la caseta 177 de Bartleby -más fuera que dentro, algo que llevo haciendo en los últimos veinte años- y terminamos en una cervecería de Menéndez Pelayo, como siempre.














sábado, 3 de junio de 2017

Tomando algo con Blanca.

Y hablando de la futura tesis que le voy a dirigir, además de los temas que más me gustan, la asociación de ideas de Locke, el futuro de la literatura, la importancia de la Física, el efecto de la música en la vida, las cuestiones del amor y de los sentimientos en general (Ortega, Stendhal).

A sus 26 años, Blanca es ingeniera industrial y economista y ha trabajado en importantes empresas. Su inteligencia es digna de admiración.

A pesar de los enamorados de las conspiraciones universales y de la llegada inminente del fin del mundo, siempre digo que la juventud española está, perfectamente, preparada para trabajar y estudiar en cualquier parte.

(Dentro de un rato me voy a firmar al Retiro. Espero que no llueva mucho, aunque en realidad me encanta la lluvia).

viernes, 2 de junio de 2017

Sobre mis alumnos y el papel de las redes sociales.

Es obvio que ya no se puede vivir sin Internet, que somos muy distintos a nuestros padres y que el mundo sigue avanzando.

Hace unas semanas puse por aquí una foto con mis alumnos celebrando mi cumpleaños. Lo hice también en Instagram y Linkedin. Cuál no sería mi sorpresa cuando leí en Linkedin que esa foto había recibido 3000 visitas en dos días, algunas de alumnos de hace muchos años y de distintas universidades, que fue lo que más ilusión me hizo.

Ahora que termina el curso, sé que voy a echar de menos a estos chicos, como me ocurre cada año.

jueves, 1 de junio de 2017

Mi firma en la Feria del Libro de Madrid.

Este sábado firmaré mis cuentos en el Retiro. Será de 12 a 14 h. en la caseta 177 de la editorial Bartleby.

(En la foto me encuentro firmando todos mis libros de ficción en el jardín de Yolanda Gonzalez, en la sierra de Francia. Yolanda es una de mis lectoras "implícitas" o ideales, como pedía Umberto Eco. Antes de conocerla, ella ya había leído dos veces mi obra completa. Después de conocerla comprobé que los ángeles existen).


miércoles, 31 de mayo de 2017

Encontrar a la Maga.

"Lo que tú consigues, querido Justo, lo consiguen pocos. Tú atrapas a tus lectores de tal forma que acabamos creyendo que formamos parte de tu vida. Y eso es único. Es precioso, para ti, y, por supuesto, para tu lector".

Rita Piedrafita, mi admirada lectora aragonesa, escribió hace unos días en Facebook estas frases y, mientras las leía, me vino a la cabeza la figura de la Maga de Cortázar.

En realidad, siempre he pensado que escribo para encontrarme con la Maga y robarle su inefable imperfección, esa inteligencia que desprende con cada argumento para no darme siempre la razón, ni dársela a Hegel y Nietzsche, a la puerta de un café, mientras pasa la literatura por la acera y nos besamos bajo la lluvia.

(La foto, con mi jersey deshilachado de Sitges, tal vez me la sacara alguna Maga en un café de Saint Michel, mi lugar preferido de París, que es como decir del mundo, al lado del Sena y la Sorbona, donde me gusta perderme cada cierto tiempo).

martes, 30 de mayo de 2017

Ayer me encontré por la calle a una amiga que no veía desde hacía muchos años.

Nos sentamos en una terraza para tomar una horchata (algo que ya nos gustaba entonces a los dos), recordar los veranos de la adolescencia y hablar de su abuela.

Apenas me ha quedado una imagen de ella, de su rostro, de su pelo, de sus manos, pero fue la primera persona que me habló de Tchaikovsky con pasión. Su marido era un militar inglés que participó en la Segunda Guerra Mundial con los aliados y que también admiraba al compositor ruso. Como no era fácil comunicarse por carta en aquellos tiempos, decidieron escuchar una sinfonía de Tchaikovsky cada semana, el mismo día y a la misma hora.

Así lo hicieron durante dos largos años. Al final de la guerra él no volvió, ya que desapareció en algún lugar impreciso de Rusia. Ella decidió, entonces, seguir escuchando esa música cada semana. 

La sinfonía que más amaban era la Quinta. 

También es de las obras que amo gracias a ella. 

A ellos.

https://www.youtube.com/watch?v=w2JBT0HC98I




He soñado con la música o la música me ha soñado a mí.

Un ángel con tu cara me daba la mano y me llevaba hasta lo más profundo de la belleza. Sus labios apenas musitaron el nombre de Bach mientras bordeábamos el éxtasis.



Reunión literaria de amigos.

Para escapar de la peste en 1348, de la que Bocaccio fue testigo, diez jóvenes (tres hombres y siete mujeres) decidieron retirarse a una villa alejada de Florencia. Y se dedicaron a relatar cuentos.

Así nació el "Decamerón".

Unos siglos después lo hizo "Frankenstein" o "El moderno Prometeo" de Mary W. Shelley que hay que buscar en un atardecer de junio de 1816. Mary se encontraba en la Villa Diodati, a orillas del lago Léman, en Suiza, junto con su amante y posterior marido, Percy B. Shelley, Lord Byron, la hermanastra de Mary, Claire Vlairmont, y John William Polidori. A causa del mal tiempo se vieron obligados a recluirse en la casa. 

Cuando estaban a punto de irse a dormir, Byron animó a todos a escribir una pequeña historia de fantasmas. Polidori y Mary escribieron dos pequeños cuentos, "El vampiro" y "Frankenstein".

Ayer el mal tiempo, mientras comíamos una paella en la sierra de Francia, nos llevó a Marta, Yolanda, Mara, Marisa, Antonio, que hizo la foto, y yo a quedarnos en el porche cantando, bailando y leyendo los "Cuentos de los otros".

sábado, 27 de mayo de 2017

Este es el cuento que sirve de prólogo a mis "Cuentos de los otros".

"Todos los libros deberían empezar recorriendo el desierto de Túnez donde se rodó “El paciente inglés”.

Pero con las manos.

Tu cuerpo y tu mente serán las dunas y los oasis. Una forma de llamar a la sed y al agua, como ese manantial de la doncella donde Ingmar Bergman imaginó que nace la vida y se comen las fresas salvajes.

Entonces me preguntarás: “¿Qué te gusta más?”, como en la película. Yo seré tu conde László Almásy y tú mi Katharine Clifton.

https://www.youtube.com/watch?v=PeDNWyTmrgY

Y luego me lavarás el pelo antes de que descorchemos una botella de Moët & Chandon mientras me besas".


viernes, 26 de mayo de 2017

A través del cielo de Madrid.

Es el camino que conduce desde el Casino, junto a la Puerta del Sol, hasta la terraza del hotel Vincci, en la Gran Vía.

Empiezas presentando la novela del escritor Fausto Guerra y terminas conociendo a otra escritora, Patricia José (a mi derecha en la foto), a la que te comprometes a presentar, durante el cóctel, su primera novela.

Supongo que todo es cosa de la literatura atrapada por un cielo casi de verano.