sábado, 29 de agosto de 2026

"Ceuta como Troya".


 
Como nos cuenta la Ilíada, la guerra de Troya se originó por el rapto o fuga de Helena de Esparta con el príncipe troyano Paris. Según la mitología griega la diosa Eris arrojó una manzana dorada para la más bella, y generó una disputa entre Hera, Atenea y Afrodita. El príncipe troyano Paris eligió a Afrodita. Como premio, la diosa le prometió el amor de Helena, la mujer más hermosa del mundo, quien ya estaba casada con Menelao, el rey de Esparta. Paris sedujo y raptó a Helena y se la llevó hasta Troya. Menelao, furioso, pidió ayuda a su hermano Agamenón. Los pretendientes de Helena habían jurado proteger su matrimonio y se unieron en una coalición militar para atacar Troya. La causa real de la guerra, sin embargo, fue el control del comercio y la posición estratégica de la ciudad en el estrecho del Helesponto. Esa ciudad se encontraba en la costa de la actual Turquía y dominaba el estrecho de los Dardanelos, también llamado Helesponto. Este paso era el único acceso marítimo hacia el Mar Negro. Los barcos debían pagar impuestos o pedir permiso a los troyanos para pasar por allí. Troya acumuló gran riqueza gracias a los impuestos del paso de los barcos. Controlaba rutas de metales valiosos y cereales procedentes del Mar Negro. Los griegos micénicos querían expandir su poder y comerciar libremente por la zona. La situación comercial molestaba a los reinos griegos vecinos. La historia de Ceuta comenzó hace más de 3000 años y de alguna manera me recuerda a Troya, puesto que se consolidó a lo largo de los siglos como un punto estratégico por su ubicación geográfica en la orilla norte de África, en el Estrecho de Gibraltar. Por ella pasaron los grandes imperios clásicos, siglos de dominio islámico, la etapa fundacional portuguesa y su posterior integración definitiva en la Corona española. En 1580, tras la muerte sin descendencia del rey portugués Sebastián I, se produjo la Unión Ibérica y se unificaron ambas coronas bajo Felipe II. Al disolverse la Unión en el año 1640 con la revolución de Portugal, los ciudadanos de Ceuta decidieron voluntariamente no secundar la independencia lusa y juraron fidelidad a la Corona de Castilla. La soberanía española se formalizó en el Tratado de Lisboa de 1668, por el cual Portugal ya reconoció la soberanía de España sobre Ceuta. Desde entonces, ha soportado diferentes cercos militares. El más célebre y largo de la historia fue el Sitiado de los Treinta Años (1694-1727) por el sultán Mulay Ismaíl. La ciudad resistió gracias al suministro marítimo desde la península y a sus imponentes Murallas Reales (en esta foto). En 1704, también rechazó los ataques de la escuadra angloholandesa después de la caída de Gibraltar. Tras la Guerra de África (1859/ 60) se firmaron acuerdos comerciales y de límites territoriales que fijaron las fronteras actuales. Cuando Marruecos obtuvo su independencia de España y Francia en 1956, Ceuta y Melilla no alteraron su estatus. La Constitución de 1978 ratificó formalmente la soberanía española de sus habitantes. El 19 de marzo de 1995 las Cortes aprobaron su Estatuto de Autonomía, otorgándole rango de Ciudad Autónoma con competencias ejecutivas específicas.
 
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No lo recuerdo bien, pero tengo la sensación de que cuando era muy pequeño en casa se escuchaba a los Brisks. Nacieron originalmente en Ceuta bajo el nombre de Halógenos y luego se trasladaron a la península y grabaron discos en Barcelona con influencias de soul, jazz y twist. Era aquello de que "María Cristina me quiere gobernar":
 
Teniendo en cuenta que los políticos de la Antigüedad me parecen tan inútiles como los actuales, yo también hubiera raptado a Helena, pero no me la hubiera llevado a Troya, precisamente, sino a uno de mis paraísos particulares. A ver si se enteran los políticos de que el poder es menos interesante que el hecho de que la chica se derrita en tus brazos.

viernes, 28 de agosto de 2026

"Como un James Bond cultivadísimo".


 
Siempre me ha gustado ser un "héroe romántico del siglo XIX", en medio de un desierto de película, como en esta fotografía del otro día. Mientras me tomo el primer café de esta mañana fresquita de un mes de agosto a punto de terminar, leo un comentario del otro día de mi amiga virtual Garceta Común María: "Esencial y sutil todo lo que dices y la imagen me muestra a un James Bond cultivadísimo y a un ser humano". Saboreo las gotas del café, y admito que disfruto como profesor en la Universidad, pero reconozco también que, desde niño, me he dejado dominar por la imaginación y por la fantasía a la hora de vivir y por tanto de escribir novelas, que es lo que más me gusta como escritor. Mi maestro de Teoría de la Literatura Antonio García Berrio me enseñó que esos dos aspectos, y el dominio del tiempo y el espacio narrativos, conforman esa Historia de la Sentimentalidad que viene desde Aristóteles, y por tanto son la base y la esencia de la literatura. Apuro la taza de café. Bond es uno de los seductores por antonomasia de la historia del cine. Recuerdo la escena que nos contó en clase una joven profesora de Literatura Comparada. Es de la primera novela de la saga, "Casino Royale", que no se llevó al cine hasta que Daniel Craig se encargó de ello. Vesper Lynd (Eva Green) será el "único" amor de verdad de James Bond. Se conocen en un tren de Alta Velocidad en Montenegro. Ella le lleva el dinero para su misión, de parte del Tesoro británico. El diálogo es muy inteligente, incluso antropológicamente hablando, no solo por lo que se dice o se ve, sino por el valor del lenguaje corporal, la ropa que visten, las miradas y los gestos, la distribución de los objetos sobre la mesa. O el vino francés, ya que cómo tener una primera cita sin vino francés sobre la mesa. Se perdería el glamour, por supuesto, y una vida sin glamour es francamente aburrida, en mi opinión. Es como si ella se presentara con vaqueros y zapatillas a la cita:
 
Al final de la clase, la profesora me guiñó un ojo, y sonaba esta música: 
 

jueves, 27 de agosto de 2026

"Mis novelas según la IA (V): Las mentiras inexactas (2012)".


 
"Es la quinta novela publicada por el escritor y profesor Justo Sotelo, de corte posmoderno y metaliterario que reflexiona sobre el poder de la ficción como herramienta de supervivencia frente a las crisis de la vida real. La obra entrelaza una particular historia de amor con una estructura fragmentada y coral y transforma la lectura en el armado de un rompecabezas existencial. 
 
1. Sinopsis y Eje Argumental:
 
La trama arranca en Madrid, concretamente en una céntrica librería de la Plaza de Santa Ana. 
 
• El encuentro: Nora Acosta, una profesora universitaria de literatura que escribe un ensayo sobre el futuro de la novela, conoce a Sergio Barrios, un joven librero casi treinta años menor que ella. Ambos inician un intenso romance que rompe barreras generacionales. 
 
• La intriga: La historia se expande con la aparición de los amigos de Sergio y una subtrama de misterio: la búsqueda y posible recuperación del padre del librero, de quien se cree que murió de forma violenta en el Malecón de La Habana.
 
. La coralidad: El relato adopta un aire que evoca el dinamismo de las películas de Woody Allen, donde los personajes entran y salen sumando sus propios relatos orales. 
 
2. Análisis de los Temas Principales:
 
. Ficcionalismo y las "mentiras inexactas": El título resume la tesis del libro. Las mentiras inexactas son las ficciones, relatos y visiones del mundo que las personas construyen para asimilar el dolor, el desamor o la frustración. La literatura no copia la vida; la altera para completarla. 
 
• El amor y el tiempo sin edad: Sotelo plantea que ni el amor verdadero ni la buena literatura entenden de barreras cronológicas. La relación entre Nora y Sergio desafia las convenciones.
 
• La metaliteratura: Al ser la protagonista una académica que teoriza sobre la novela, el propio libro se muerde la cola. Es una novela que se piensa a sí misma, llena de referencias culturales (como Jorge Luis Borges) y debates sobre el rol del arte en tiempos de crisis socioeconómica. 
 
3. Estructura y Estilo:
 
• El puzle: La estructura de la obra rompe la linealidad tradicional, forzando al lector a participar activamente para encajar las piezas de la vida de los personajes. 
 
• La oralidad: Posee un fuerte componente de narrativa oral. La librería opera como un foro o punto de reunión donde se cruzan la poesía, las anécdotas de un exiliado cubano y los debates filosóficos.
 
• El ritmo: Pese a su complejidad estructural, el autor logra imprimir un ritmo fluido donde la prosa se fusiona con la lírica, transitando con naturalidad entre los paisajes urbanos de Madrid y la atmósfera nostálgica de La Habana.
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Hasta aquí lo que dice la IA de la novela. La música es casi toda del grupo de rock sinfónico Jethro Tull. En cierto momento aparece un viejo que no deja de mirar a las chicas en la plaza:
 

miércoles, 26 de agosto de 2026

"Eres el único de España. Acá tuvimos a uno muy guapo, un dandi, Adolfo Bioy Casares, muy amigo de Borges".


 


Me escribió antes de ayer la escritora argentina Gladys Acevedo, la presidenta de la Asociación Mundial de Escritores Latinoamericanos, en el post sobre el play boy literario. Tras leerlo recordé la amistad entre los autores de "La invención de Morel" y "El Aleph" que duró cincuenta años y les llevó a hablar todos los días y a escribir a la vez libros y textos. Pero en el terreno sentimental fueron radicalmente distintos, ya que Bioy era el que siempre se llevaba a las chicas. Fue un seductor nato con una activa vida amorosa mientras que a Borges le ocurrió lo contrario. Bioy era un tipo apuesto, elegante y seguro de sí mismo en las distancias cortas. Su vida estuvo llena de numerosas parejas, amoríos y amantes que él manejaba con gran naturalidad. Estuvo casado con la escritora Silvina Ocampo, en una relación muy libre donde ambos respetaban la independencia del otro. De joven, Borges sufría tal timidez que le costaba relacionarse con las mujeres, aunque se enamoraba siempre de muchas. Su "historial" romántico estuvo marcado por los amores no correspondidos, los desengaños y los noviazgos idealizados. Se casó dos veces ya mayor (con Elsa Estete Millán y María Kodama), pero ninguna de esas etapas fue fácil. En el diario que Bioy escribió sobre su amigo -titulado simplemente Borges-, se nota esta diferencia de personalidades. Bioy registraba las charlas, las manías y la torpeza o la melancolía de Borges ante las mujeres, y mostraba a un hombre intelectualmente gigante indefenso ante el amor. Bioy había nacido en el seno de una familia de clase alta en Buenos Aires, tuvo acceso a una gran biblioteca desde niño, y decidió vivir dedicado por completo a escribir. Ganó el Cervantes en 1990. 
 
Esta es su obra maestra en una hora: 
 
A pesar de lo que escribió Gladys Acevedo, es obvio que Bioy era más guapo que yo. Así que voy a seguir mirando el mar, como en esa foto del otro día. Y se me ocurre una pregunta, ¿es preferible ser inmortal después de muerto, como Borges, o haber sido feliz durante la vida, como Bioy?

martes, 25 de agosto de 2026

"Es una belleza lo que escribes, yo también quisiera ver el rayo verde y al instante mirarte a los ojos".


 
Son palabras que escribió el otro día mi amiga sevillana virtual Luisa Lucas, que sé que ha leído algunos de mis libros, con las que hacía referencia al post que escribí sobre el "rayo verde". Hablando de los play boys literarios, ayer compartí el aria más conocida de la ópera de Puccini "La rondine" (La golondrina) estrenada en Montecarlo en el año 1917. 
 
Como me parece que las redes sociales están para compartir cultura, belleza y buen gusto, aquí dejo el argumento de la ópera, su música, en una apasionada y elegante interpretación de la soprano rumana Angela Gheorghiu y el tenor franco-italiano Roberto Alagna, que fueron la pareja más famosa de la ópera, y que estuvieron casados entre 1996 y 2013, cuando se divorciaron. Se la dedico a Luisa y a todos los que buscan la belleza y la libertad:
 
Como "La traviata", cuenta la historia de una cortesana, Magda de Civry (soprano lírica), mantenida en París por un banquero. Durante una fiesta en la casa que el banquero pone a su entera disposición, Magda conoce a Ruggero Lastouc (tenor lírico), un joven y tímido provinciano recién llegado a la capital: ‘Parigi! È la città dei desideri‘. Por otra parte Prurier (tenor) es un poeta célebre y buen amigo de la anfitriona que canta al piano ‘Chi il bel sogno di Doretta‘, canción que en seguida Magda hace suya. La conversación deriva hacia el objeto de la felicidad. Magda, que disfruta de todo lo que es material, afirma que la felicidad está en el amor, y recuerda una lejana aventura: ‘Ore dolci e divine di lieta baraonda‘. Aduciendo que el destino de la mujer se encuentra escrito en las líneas de la mano, Prurier invita a Magda a conocerlo; pero pronto se excusa, pues quizá ella migrará hacia un luminoso ensueño, hacia el sol, hacia el amor, quién sabe. Entonces los invitados deciden seguir la fiesta en el Bullier, un bullicioso local parisino. Magda, sola, recuerda las palabras de Prurier: ‘Forse, come la rondine‘, cambia sus ropas por las de una sirvienta y parte tras los invitados. Rugero está ya en el Bullier; Magda y él bailan, ‘Nella dolce carezza della danza‘, y se enamoran. Creyendo revivir su romance del pasado, Magda abandona al banquero y, como golondrina hacia el sur, marcha con vivir con Ruggero en una casita frente al mar en la Costa Azul: ‘Senti? Anche il mare respira sommesso‘. Ruggero desea casarse con ella; solicita y obtiene el consentimiento de sus padres. Pero la idea de pertenecer completamente a otra persona comienza a inquietar a Magna, y además tampoco está dispuesta, sin dinero ni perspectivas de futuro, a renunciar para siempre a su glamurosa vida anterior. A diferencia de la Violeta de Verdi, que renuncia al amor de Alfredo por lo que considera bien de este, Magda no está dispuesta a renunciar a su realización personal por el amor de Ruggero, y lo abandona y regresa a París. El final que nunca convenció del todo a Puccini, ‘Ma come puoi lasciarmi‘, no puede ser más desolador para el joven. Y destrozado cae al suelo sollozando mientras Magda se aleja.
 
Esta es la historia:
 
La verdad es que a uno se le parte el alma con ese final.

lunes, 24 de agosto de 2026

"Un play boy literario".

 
Es como me denominó el otro día el catedrático de literatura Chema Paz Gago:
 

"Muchas felicidades para la admirada Almudena Mestre que se atreve a tomarse un café con un play boy literario puro y duro como tú".
De José María me habló otro catedrático que recuerdo con cariño, Germán Gullón. Y lo invité a mi tertulia literaria virtual, ya que él es catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Universidade da Coruña (UDC), doctor por la Universidad de Oviedo y un destacado escritor, investigador y gestor cultural, algunos de cuyos libros sobre el Quijote estudié cuando hice la misma carrera. Tras leerlo pregunté a la IA qué se entiende por play boy literario, y ya que se usa el calificativo de "literario", en esta foto estoy en la Facultad de Letras de la Universidad de Lleida, donde fui a presentar "Un hombre que se parecía a Al Pacino", que publicó el libro junto a Pagés Editors, invitado por la catedrática de literatura Angels Santa Bañeres:
 
"Un playboy literario es un personaje o arquetipo de hombre culto, elegante y con recursos económicos que cultiva el placer, la vida social y las letras. Combina la actitud de un dandy sofisticado con una fuerte vinculación al mundo de la cultura, los libros y la bohemia dorada.
 
1. Estilo y elegancia: 
 
Cuida su apariencia con distinción y frecuenta los círculos intelectuales y artísticos.
 
2. Vida ociosa y social: 
 
Disfruta de su tiempo libre en actos públicos, tertulias, eventos culturales y fiestas.
 
3. Amores y romances: 
 
Suele relacionarse con parejas inteligentes, jóvenes o vinculadas también al arte y la literatura.
 
4. Autor o mecenas: 
 
Puede ser un escritor que vive de forma hedonista o un personaje de ficción que usa la cultura como adorno de su estatus.
 
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En mi caso lo que no dice la IA es que me gusta mucho la ópera, como "La Rondine" de Puccini y este arrebatador "Chi il bel sogno di Doretta" con la voz de Kiri Te Kanawa:
 

domingo, 23 de agosto de 2026

"El otro día vi el rayo verde".


 

Si dos personas ven el rayo verde a la vez se enamoran la una de la otra automáticamente. Este es el fenómeno óptico que Julio Verne convirtió en leyenda en la novela del mismo nombre, y que se fue a buscar a las tierras altas de Escocia. Mis padres y Julio Verne me acostumbraron a viajar de un sitio para otro, y creo que de esa forma me convertí en escritor con once o doce años. Cortázar es uno de mis escritores favoritos y también me contó la historia del rayo verde en un relato que publicó su primera mujer después de su muerte (sabemos que tuvo tres grandes amores). Estaba en la sierra de la Tramontana, en Mallorca, cerca de Deià, en el mirador de l'Arxiduc o de Son Marroig/ Sa Foradada, un lugar mágico por el que también he paseado varias veces:

"Ayer, desde el mirador del Archiduque Luis Salvador, miré una vez más hundirse el sol en el mar. Un amigo mencionó el rayo verde, y me dolió por adelantado que los niños presentes lo esperaran con la misma ansiedad con que lo había deseado en mi absurdo horizonte suburbano; ahora sería peor, ahora las condiciones estaban dadas y no habría rayo verde, los padres justificarían de cualquier manera el fiasco para consolar a los pequeños; la vida -así la llaman- marcaría otro punto en su camino hacia el conformismo. Del sol quedaba un último, frágil segmento anaranjado. Lo vimos desaparecer detrás del perfecto borde del mar, envuelto en el halo que aún duraría algunos minutos. Y entonces surgió el rayo verde, no era un rayo sino un fulgor, una chispa instantánea en un punto como de fusión alquímica, de solución heracliteana de elementos. Era una chispa intensamente verde, era un rayo verde aunque no fuera un rayo, era el rayo verde, era Julio Verne murmurándome al oído: ¿Lo viste al fin, gran tonto?"

En otra ocasión vi el rayo gracias a la mirada de Eric Rohmer, uno de los directores de cine que ha marcado mi manera de escribir (otro ha sido Woody Allen):

https://www.youtube.com/watch?v=G6Fcq4Bidh0

La ciencia dice que existe el fenómeno óptico del rayo verde, pero que no tiene nada que ver con el amor. Y, aunque yo también sea un científico, creo que la ciencia se equivoca, sobre todo si paseas de la mano con la persona que amas y te ama por Deià, Valldemosa y Soller, mientras suena Chopin:

https://www.youtube.com/watch?v=psj9-n91YNM

En la novela de Julio Verne en realidad el chico y la chica no ven el rayo verde porque en ese momento se estaban mirando a los ojos.