jueves, 16 de julio de 2026

"Teatro o fútbol".


 


En 1836 se estrenó en el teatro Príncipe de Madrid "El trovador", de Antonio García Gutiérrez, un drama romántico que tuvo tanto éxito que fue la primera vez que los aplausos del público obligaron a salir al autor a saludar. Esta obra consolidó el Romanticismo en España y sirvió de inspiración a Giuseppe Verdi para escribir su famosa ópera Il trovatore. Prácticamente, doscientos años después España puede ganar su segundo mundial de fútbol. Se enfrentará contra Argentina el domingo que viene en Nueva York. El caso es que había sacado entradas en el teatro Fernán Gómez de la plaza de Colón de Madrid para ver la obra de García Gutiérrez a la misma hora, y ayer el teatro nos escribió para decirnos que se cancelaba puesto que en Colón se están instalando unas pantallas gigantes para ver el mundial y se va a llenar de gente. La obra de teatro está ambientada en el Aragón del siglo XV, teniendo como escenario principal el Palacio de la Aljafería en Zaragoza. La trama entrelaza con maestría dos hilos conductores, una apasionada historia de amor y una sombría venganza familiar:
 
Estos días se ha interpretado en el teatro Real de Madrid la ópera de Verdi, precisamente. Esta es una bonita versión de la ópera desde Chile, en 2017: 
 
La tercera foto es un curioso montaje que ha hecho Óscar Viosca, un amigo virtual, que me envió ayer. Y esto me lleva a preguntarme si mis amigos y amigas me veis más como jugador de fútbol vestido de rojo o como trovador vestido de negro.

miércoles, 15 de julio de 2026

"El número 51".


 

Esta vida es tan divertida que no dejan de ocurrir cosas simpáticas cada día. Ayer por la mañana caminaba tranquilamente por la calle Cea Bermúdez, en Moncloa, leyendo la famosísima autobiografía que Wagner dictó a su mujer, Cósima, la hija de Liszt, que me regalaron en casa por mi último cumpleaños (es sabido que no cumplo años, pues soy bisiesto, aunque debería ser trisiesto o cuatrisiesto) cuando casi me choco con mi amigo Pepe Villacís, escritor, economista y un tipo con el que llevo comiendo cada semana desde hace treinta años con otros amigos profesores, que venía en dirección contraria por la acera. Nos dimos un abrazo, charlamos un poco y seguí mi camino, en esa página en la que Nietzsche, que adoraba a Wagner, hasta que dejó de hacerlo por esas cosas que tienen los genios, dice que "es extremadamente dudoso que Wagner sea capaz de dar testimonio sobre sí mismo". Y añadió que "como Víctor Hugo, permaneció fiel a sí mismo incluso en su biografía: siguió siendo un actor". Después me senté a desayunar en la terraza de un Café donde a veces ruedan películas y miré la fotografía que había sacado. Casualmente allí vivió otro escritor que escribió algunas novelas estupendas y que me caía muy bien, José Luis Sampedro, que una vez estuvo en mi tertulia. Aparte de hablarnos de sus novelas, nos dijo que escribía para que lo quisieran. Todo lo envolvía la música de Lohengrin, aquel personaje que surgía de los romances épicos alemanes del siglo XIII (como el Parzival de Wolfram von Eschenbach), y representa la pureza, la fe ciega y el origen divino, pero también la tragedia del amor terrenal, pues cuando la duda obliga a Elsa a preguntar su nombre, Lohengrin debe revelar su identidad y regresar al castillo del Grial para siempre:

https://www.youtube.com/watch?v=oxqyUW2txQw

¿Realmente escribimos para que nos quieran?

martes, 14 de julio de 2026

"Ser escritor o ser personaje".


 
"Apreciado Justo Sotelo, en la universidad tuve que leer por obligación la trilogía de Pirandello (Seis personajes en busca de autor, Cada uno a su manera y Esta noche se improvisa). Y al leer los comentarios de tus publicaciones, donde me da la impresión de que la gente confunde todo el tiempo al autor con el personaje, me acordé de golpe de esas obras. En su momento apunté una idea que me gustó: cuando un escritor se vuelve personaje, o cuando su criatura se apodera de él, se cruza la línea más peligrosa de la literatura. Es el momento en que el creador es devorado por su propio mito. Al final, la ficción no es un simple espejo de la realidad, sino una fuerza viva que cobra su precio. Metes en el personaje tus miedos y deseos más ocultos, pero él es inmortal y libre de la moral, algo que el autor no es. Pirandello ya avisaba de que la palabra escrita congela el caos de la vida real. El peligro es que, intentando controlar la historia, descubras que es tu criatura la que manda. Te pones su máscara para escribir y, sin darte cuenta, la piel y el cartón se vuelven la misma cosa".
 
Paseando por la Plaza Juan Goytisolo o del Reina Sofía, uno de los lugares que más me gustan de Madrid (en la fotografía) ayer leí estas palabras de Alicia Mendoza Krauss, amiga virtual culta e inteligente que a veces me habla por aquí de Cortázar, Borges y otros escritores que me interesan. Y me quedé pensando en el papel del escritor y en cómo nos ven los demás. Ayer, precisamente, murió Luis, el hermano de Juan y de José Agustín, de quien leí ya hace años su tetralogía Antagonía. Pero fueron las "palabras para Julia" las que me vinieron a la cabeza. "Acuérdate de lo que yo un día escribí pensando en ti":
 
Y así seguimos paseando por la vida, por las plazas de las ciudades, por los libros que leemos, por los amigos y el amor. Es lo que se me ocurre contestar a Alicia mientras me tomo el primer café de la mañana y canta Paco Ibáñez.

lunes, 13 de julio de 2026

"El secreto de la felicidad".


 
¿Que cuál es el secreto de la felicidad? ¿Tú me lo preguntas mientras clavas en mi pupila tu pupila azul? ¿Qué es la felicidad? ¿Y tú me lo preguntas? Y dicho esto Javier, mi cura vasco, y yo nos pusimos a cantar ayer por la tarde una romanza de "El caserío" de Jesús Guridi, que nació en Vitoria como él. Y nos trasladamos a la hermosura del País Vasco en un instante. 
 
"Yo no sé qué veo en Ana Mari". Kraus y Javier cantan mucho mejor que yo, pero hago lo que puedo: 
 
¿Que qué es la poesía? Algo así como el dúo de amor (y desamor) entre Ana Mari y José Miguel, una de las cosas más bellas que he escuchado:
 
Obviamente, poesía eres tú.

domingo, 12 de julio de 2026

"Eres un protagonista de película, de documental".


Me dijo por aquí el otro día mi amiga virtual Laura Hdez. Tengo que hacer documentales, añadió acto seguido. Te haría uno a ti porque creo que sabes hablar de realidad y del pasado a la vez; y están tus metáforas. Vete pensando lo que tienes que contarme para hacerte un documental. Tras leerlo le respondí que sería un honor para mí. Y ella más tarde me dijo que el primero lo haría sobre ella misma para coger experiencia, pero que yo la interesaba, y que tendría que venir a Madrid para conocerme, pues además acababa de hacer un curso de guionista y de postproducción de narración de sonido. Después de leer a Laura me acordé de esta fotografía que me hice ese día en medio del rodaje de una película. Y ahora me tomo un café mientras despierta este agradable domingo en el que incluso están cayendo unas gotas refrescantes. Me pregunto qué película podría interpretar para Laura. Quizá lo más fácil sería pensar en esa obra maestra del cine negro que lleva su nombre, una de las obras maestras absolutas del cine negro de Hollywood, estrenada en 1944 bajo la dirección de Otto Preminger. Es elegante, con inteligentes giros argumentales y una banda sonora inolvidable. La trama sigue al inspector de policía Mark McPherson (Dana Andrews), quien se encarga de investigar el asesinato de Laura Hunt (Gene Tierney), una bella y exitosa ejecutiva de publicidad hallada muerta en su apartamento. Esto ya me llevaría a mi época de bróker en el floreciente Sistema Financiero Español en Madrid. Durante los interrogatorios a los sospechosos de su entorno, el detective reconstruye la personalidad de la víctima a través de sus cartas, su diario y un retrato colgado en la pared. McPherson se va obsesionando poco a poco hasta caer rendido bajo el hechizo de la mujer muerta. Es exactamente lo que siempre he considerado que le debe ocurrir a un novelista con sus personajes:

https://www.youtube.com/watch?v=AYafoj47hyg

sábado, 11 de julio de 2026

"Amor y libertad".


 
El "bohemio" es un arquetipo de libertad, de vanguardia creativa y resistencia a los convencionalismos. El bohemio rechaza las normas sociales, el materialismo y las estructuras corporativas, y prioriza la autoexpresión, la autenticidad y la busca de experiencias por encima de la estabilidad económica o el éxito tradicional. Se opone al poder de todo tipo, ya sea de los partidos políticos (siempre está en contra del que manda). como de los poderes económicos, de los medios de comunicación, la Universidad o cualquier otro estamento. Su mente es artística y curiosa, la de un creador en la literatura, la música, la pintura u otras artes, asociada a la inspiración, la improvisación y la pasión desenfrenada. El bohemio así necesita espacios de reunión donde se debate, se crea y fluye el pensamiento libre. Le interesan el minimalismo material y la riqueza espiritual. Siente despreocupación por las posesiones y un fuerte enfoque en las relaciones humanas, la naturaleza o la filosofía. En la era digital, ser bohemio es adoptar una actitud de resistencia, mantener el alma analógica, artística y libre en un mundo altamente automatizado y estructurado. Y por supuesto el bohemio no ve partidos de fútbol ni programas de TV salvo películas. Anoche volví a ver después de muchos años una película de 1969 que me pusieron mis padres cuando era un niño, la adaptación de la obra "Bohemios" (1904) de Vives que se basa en las "Escenas de la vida bohemia" (1851) de Henri Murger, en la que también se inspiró Puccini para su ópera (1895) con la que empieza mi novela "Poeta en Madrid" (2023). Hacia la mitad de la historia se canta en un Café de París el coro "Amor y libertad" que resume en dos palabras mi forma de ser:
 
 
Ah, y las chicas guapas e inteligentes siempre se enamoran de los bohemios, aunque nunca lo reconozcan.

viernes, 10 de julio de 2026

"Estudios sobre mi obra literaria".


 


Hace unos días mi amiga y tertuliana Isabel Fernández Bernaldo de Quirós, a la que tanto aprecio, me dijo que iba a seguir leyendo este verano mi obra literaria, y que ya tenía en sus manos "Las mentiras inexactas" (2012) y "Cuentos de los otros" (2017). Mientras me tomo el primer café de este viernes de verano, acabo de leer que ayer una amiga virtual, María José De Julián Arribas, me preguntó por cual de mis novelas podía comenzar a leerme. Ahora escucho jazz, https://www.youtube.com/watch?v=8G9mEwdp8VsPodría, a Coltrane, entre otros, sorbo unas gotas de café y se me ocurre decirle que los dos libros anteriores serían una buena elección. Reconozco que soy un escritor afortunado. Me gusta tener lectoras como Isabel y María José, al igual que resulta interesante, intelectualmente hablando, que se escriban ensayos sobre mi obra, como "Lenguaje y ficcionalidad a ritmo de jazz: La obra literaria de Justo Sotelo" (2018), de Almudena Mestre Izquierdo, "Del amor líquido en las novelas de Justo Sotelo" (2023), de Patrick Toumba, o "La estética de la mentira y el engaño en Un momento de descanso de Antonio Orejudo y en Las mentiras inexactas de Justo Sotelo" (2017), del propio doctor Toumba Haman.
Y ahora me voy de paseo. Es agradable caminar mientras amanece. Porque cada día merece la pena y yo tengo que seguir viviendo e inventándome historias.