viernes, 19 de abril de 2019

"De qué hablamos cuando hablamos de amor".

"-¿Qué es lo que cualquiera de nosotros sabe realmente del amor? -dijo Mel-. Creo que en el amor no somos más que principiantes. Decimos que nos amamos, y nos amamos, no lo dudo. Yo amo a Terri y Terri me ama a mí, y también vosotros os amáis. Ya sabéis a qué tipo de amor me refiero ahora. Al amor físico, ese impulso que te arrastra hacia alguien concreto, y al amor que inspira el ser de la otra persona. La esencia de esa persona, podríamos decir. El amor carnal y, bueno, digamos el amor sentimental, ese cuidado cotidiano para con la otra persona. Pero a veces me resulta difícil explicarme el hecho de que también debí de amar a mi primera mujer. Pero la amé, sé que la amé. Así que supongo que soy como Terri a este respecto. Como Terri y Ed. -Se quedó pensando en ello y luego continuó-. Hubo un tiempo en que creí que amaba a mi ex mujer más que a la propia vida. Pero ahora la aborrezco. De verdad. ¿Cómo se explica eso? ¿Qué ha sido de aquel amor? Qué ha sido de él, eso es lo que quisiera yo saber. Me gustaría que alguien pudiera decírmelo. Ahí tenemos a Ed. De acuerdo, otra vez Ed. Ama tanto a Terri que trata de matarla, y acaba matándose a sí mismo. -Calló y bebió un trago de ginebra-. Vosotros lleváis juntos dieciocho meses, y os amáis. Se os nota en todo. Rebosáis amor. Pero los dos habéis amado a otra gente antes de encontraros. Los dos habéis estado casados antes, igual que nosotros. Y probablemente habréis amado a otras personas antes de vuestro primer matrimonio. Terri y yo llevamos juntos cinco años, y casados cuatro. Y lo terrible, lo terrible, aunque también lo bueno, la gracia salvadora, podríamos decir, es que si algo nos pasara a alguno de nosotros, perdonadme que lo diga, si algo nos pasara a alguno de nosotros mañana, creo que el otro, la otra persona, lo pasaría mal una temporada, entendéis, pero, luego, el que sobreviviese saldría y volvería a amar, tendría a alguien muy pronto. Y todo esto, todo el amor del que hablamos no sería sino un recuerdo".

(Carver, R. "De qué hablamos cuando hablamos de amor", pp. 143 y 144, Anagrama, 2007).

Es el penúltimo de los 17 relatos que componen el libro del mismo título de Carver (1939-1988), que tanto ha influido en la literatura de finales del siglo pasado.

Ayer por la tarde vi una representación teatral basada en él, donde se habla de la soledad de la gente, de la falta de comunicación, de cómo las parejes se desintegran por una u otra causa porque, en realidad, nadie sabe lo que es el amor. Este es un resumen en Youtube de esa representación. Confieso que me gusta mucho el teatro. Es posible que ser actor de teatro sea la actividad artística más completa que existe:

https://www.youtube.com/watch?v=z2lIax1yToI
 
 

miércoles, 17 de abril de 2019

Un paseo por la mente de Pepo Paz Saz y su libro de relatos "Las demás muertes".


Solo hay tres temas en literatura, el tiempo, el espacio y el otro, y ya se encuentran en los testimonios escritos más antiguos que se conservan. Siempre lo recuerdo cuando leo un libro, como me ha ocurrido estos días con el primer libro de relatos de Pepo Paz (Madrid, 1962), publicado en 2018 por la editorial Demipage. 

Pepo Paz es economista, editor, fotógrafo, escritor de libros de viajes y un sentimental que escribe muy bien. 

El libro comienza con un breve y bello prólogo titulado "Dos pequeñas maletas", y en cuanto empezamos a pasar sus páginas comprendemos que están representados los tres grandes temas de la literatura universal que he citado al principio. Todo lo domina el paso del tiempo, pero a su vez todo está lleno de espacios y personas encerradas en ellos. Son esos "otros" que nos hacen a cada uno, tanto por lo que nos dicen como por lo que nos ocultan. A lo largo de 150 páginas, observo la mezcla estilística de una prosa cuidada y decidida a ser poética, con una intuitiva melancolía que me llevan a pensar en Conti, Aldecoa y Carver, aunque citar solo a estos autores tal vez sea demasiado reduccionista, pues se nota que el autor es un buen lector y además tiene buena memoria.

Las demás muertes son las muertes que nos importan, empezando por la nuestra, ya que vamos muriendo poco a poco desde que nacemos, por ejemplo, en el barrio de Canillejas de Madrid, que es donde nació el autor. Este barrio tiene una presencia constante en el libro y en el inconsciente de la mayoría de los narradores y protagonistas de los relatos, que alternan la primera y la tercera personas con fortuna. "Canillejas era su sueño", podemos leer en la página 31, dentro de "Lágrimas de cemento". "Allí había crecido, cuando el paisaje no era otra cosa que una campa pelada, y la tapia del cementerio la frontera con el mundo que se perdía hacia el Jarama y el bullicio de Alcalá".

El Jarama de Ferlosio y el Jarama de Paz, el río de la vida donde se siente el deseo de recordar para no olvidar o de imaginar que se recuerda, que es lo que hacen muchos de los personajes del libro. Por eso aparecen la abuela de la madre, el fútbol al que jugaban los niños, el lento paso del tranvía, los polvorones de la Nochebuena y los roscones de Reyes, las vacaciones de verano en el Cantábrico y los bailes de los sábados. En esos recuerdos, y gracias a la cuidada semántica que utiliza Pepo Paz en cada relato, los árboles son capaces de sonreírnos y las montañas de adquirir diversos colores que son más del alma que de la realidad. El discurso alterna, sobre todo, los estilos indirecto e indirecto libre, aunque en algún caso me ha parecido atisbar al "autor implícito".

Por otra parte Pepo Paz siempre se pone de parte de los más débiles ("Transeúnte" o "La huida imposible"), y al final regresa a cuidar del jardín de su casa, un lugar donde se siente feliz y el mundo se encuentra equilibrado, en orden. Esto ocurre en el último y más extenso relato, "Ciruelas en junio", lo que da un cierto carácter circular al libro, como si tuviera necesidad de cerrarse sobre sí mismo. La "casa" es su "locus amoenus" particular, y no creo equivocarme demasiado al decir que, para él, esa casa también es la literatura en la expresión más noble de la palabra.

Y es que encima de la bicicleta azul de la infancia se puede llegar a todas partes, incluso a los corazones de los seres queridos.

"Madrid / París a través de tres Cafés literarios".

Ayer no tuvimos tertulia en el Café Gijón, pero aun así me apetece escribir un post sobre ella. 

Albertina de Oria Rueda es una nueva tertuliana de este año que el otro día escribió un texto sobre las tertulias y su entorno madrileño, como si fueran parisinas (la fotografía también es suya). Con ese nombre y su amor por la literatura le he dicho que me recuerda a un personaje de Proust escapado de "En busca del tiempo perdido".
Este es su texto:

"Me he sentado en el suelo, en pleno centro del Paseo de Recoletos, para mirar y remirar las hileras de árboles, los palacetes, la gran bandera de Colón y la diosa Cibeles. Me gusta contar los árboles y agruparlos por especies botánicas, colores y olores. A los palacios les pongo nombres: el del marqués de Salamanca, el del Consejo General de la Abogacía, el de la sala de exposiciones de Mapfre, el de la Casa de América. A la bandera la miro y pienso cuantos trajes podría cortar Ruiz de la Prada. Y al mirar a la diosa Cibeles tengo tanta envidia que me pongo tiñosa. 

En el centro de todo el Café Gijón.

Esta tarde he visto entrar a Valle Inclán, con sus escritos bajo el brazo, para asistir a la tertulia y he corrido como una posesa para poder verle mejor, pero se ha evaporado en una nube densa tras la que se veía, al disiparse, a la gente asomada a las ventanas, tomando su café mientras dejaban pasar el tiempo.

En el Café Gijón siguen los mismos muebles, cuadros, mesas, camareros, todo sigue igual. Pasas el umbral y te das de bruces con la mejor tertulia de Madrid, la de Justo Sotelo. Las prepara como si no hiciera nada, como si se colara tras los pasos del autor de Luces de Bohemia o de Don Antonio en su camino a Collioure. Es la tertulia en la que se ensalza la libertad que da la palabra, cuando se busca escribir literatura de la buena. Es la esencia de las presencias del Café Gijón, las de la planta baja".

Hasta aquí su texto.

Tras leerlo de nuevo he recordado los dos Cafés más famosos de París, que están en Saint-Germain-des-Prés, uno al lado del otro, Les Deux Magots, el preferido de Cortázar, y el de Flore donde siempre iban a leer y escribir Beauvoir y Sartre, y donde podría aparecer en cualquier momento Mireille Mathieu para cantar "Un monde avec toi" y "La derniêre valse", mientras un video nos enseña esos Cafés y nosotros nos ponemos a bailar con el amor de nuestra vida:

https://www.youtube.com/watch?v=tQ9ECWayYNE

martes, 16 de abril de 2019

"Notre-Dame de París".

Mi madre siempre me decía que yo tenía que vivir en París, un lugar donde se valora la cultura y todavía quedan librerías. El verano pasado me di una vuelta por allí, como tantas veces (después de todo Madrid solo está a una hora y tres cuartos), y escribí este post:

"Junto a esa catedral pasa un río atravesado por bellos y antiguos puentes. Allí mismo un hombre y una mujer bailaron y cantaron hace muchos años "Our Love is Here to Stay" (1951):


Después otro hombre y otra mujer volvieron a bailar y a cantar en el mismo sitio (1996):

https://www.youtube.com/watch?v=p2Lei_PbwJ4.

Woody Allen homenajeaba con su "Everyone Says I Love You" a una de las películas más graciosas y surrealistas que se han hecho en el cine, "Plumas de caballo" (1932), y que yo no dejo de ver para convencerme de que el ser humano es un espécimen que a veces puede llegar a ser inteligente, sobre todo si se llama Groucho Marx:

https://www.youtube.com/watch?v=0lCPmaq960E".

En fin, París siempre será la ciudad más hermosa del mundo, aunque se queme. En buena medida es producto de nuestra imaginación, al menos de la mía.

"Claro de luna".

La chica era ciega, pero quería saber cómo era un "claro de luna".

Ayer escuché en directo la célebre sonata de Beethoven interpretada por Marina Marrero Polegre, una joven tinerfeña de veinte años que dentro de un mes se examina de sus estudios de posgrado en la Associated Board of the Royal Schools of Music, de Londres. Beethoven tenía treinta años, vivía deprimido porque había perdido a uno de sus discípulos más queridos y su relación sentimental con la condesa Josephine Brunswick no iba por buen camino. Paseando una noche por las calles de Bonn llegó hasta un barrio pobre. Una música atrajo su curiosidad. Se sorprendió cuando, en un viejo cuarto, sentada junto a un piano, vio que una mujer tocaba algunas notas. Nadie le había enseñado música, solo interpretaba obras de Beethoven, el mayor genio de Alemania, comentó sin saber que era él. Estuvieron juntos riendo, tocando y cantando, y, al despedirse por la mañana, él le dijo que quería hacerle un regalo. Ella le respondió que, debido a su ceguera, solo deseaba "ver" cómo era un claro de luna.

Los "puristas" suelen decir que esta historia es demasiado romántica para ser verdad. Yo solo soy escritor y me limito a escribir que ayer pude ver y escuchar cómo es, de nuevo, un claro de luna. Después de todo la belleza es la misma en 1801 que en 2019, y yo lo sé:

https://www.youtube.com/watch?v=q5OaSju0qNc

Hay cosas que parece que solo suceden en tu interior.

Anoche me dormí escuchando a Bach y hoy me he despertado habitando el Paraíso.

Un hombre solo y un cello, sentado en el lugar menos pensado, dentro de una abadía, en medio de la calle, entre las páginas subrayadas de un libro que has releído recientemente o que aún no has escrito. La música sobre el mar y los ríos que lo llenan, entre las olas, en su ropa, en su lápiz de labios, en sus uñas recién pintadas.

"Anochece".


El agua siempre es una utopía.

Es lo que tiene la vida, que permite imaginar la eternidad.

Miro el mar desde mi acantilado como una utopía eterna y escucho a María Callas interpretando esa aria que dio lugar a una de las declaraciones de amor a la vida más bellas que he visto en el cine.

La voz humana es como el agua, dulce o salada, que lo recoge todo a su paso, la historia y la ficción, el cine y el arte, el sentido y la sensibilidad, la palabra.

Algo así es la utopía de la belleza:

https://www.youtube.com/watch?v=nIcwNDBPGsk