miércoles, 25 de marzo de 2026

"Como en una película de Woody Allen".





 
José Luis viste un traje impecable y una corbata de colores, con una barba cuidada y una cabeza culta e inteligente que en seguida acude a la "Poética" de Aristóteles para hablarnos de poiesis, la “creación”, que deriva en nuestro idioma como “poesía”. Es decir, todo artista es un poeta, un creador. Y esa creación artística se produce a partir de la imitación de la vida que en griego es la mímesis. Para Aristóteles imitar es natural en el ser humano y supone el modo de aprendizaje en nuestra cultura. Yo no soy actor, pero como profesor universitario desde los veinticinco años siempre lo he sido un poco. Son las seis y pico de la tarde, estamos en el Hotel Indigo del centro de Madrid y van llegando mis amigos, los actantes, como diría Greimas, de esta obra de teatro, incluso película, en la que me gusta convertir mi vida, Almudena, Miguel Ángel y José Luis están en la primera foto junto a una amiga de Lola de la que no recuerdo el nombre, pero que me va a pedir amistad por aquí, y ya me enteraré. Y los demás personajes de Woody Allen se ven en las otras que comparto y que podrían ser de la Quinta Avenida de Nueva York y que ilustran la tarde de película de ayer. Me gusta el teatro, me gustan los autores de teatro, los actores y actrices, los teóricos, y me gusta José Luis García Barrientos, que es profesor de investigación Ad Honorem del CSIC en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada y no sabía si estudiar matemáticas o literatura cuando llegó de joven a Madrid desde Badajoz.
 
Woody dice "acción, se rueda" y por arte de magia nos vamos desde Madrid a bailar a París:
 

 

martes, 24 de marzo de 2026

"Tu obra será inmortal, Justo Sotelo".


 

Dijo ayer por aquí Mayte García de la Fuente, que tiene un Club de Lectura desde hace años en Peñafiel (Valladolid) y ha leído algunas de mis novelas y libros de cuentos. Mayte siempre es muy amable y desde niño me enseñaron en casa que hay que ser agradecido con las personas que lo son. Aprovecho para agradecer los comentarios inteligentes y cariñosos sobre el post de "Poeta en Madrid" que me escribisteis los demás amigos. Las palabras de Mayte me han hecho reflexionar sobre el paso del tiempo y esa idea de lo inmortal, sobre el pasado que conforma nuestro mundo y ha llegado hasta nosotros a la espera del enigma que nos depara el futuro. Recuerdo a Eliot y sus reflexiones sobre el tiempo y la eternidad, en el sentido de que el final no es un cese absoluto, sino una especie de transformación. En mi principio está mi fin, escribió en "East Coker," el segundo de sus "Cuatro Cuartetos", una de esas obras que junto a "La tierra baldía" creo que hay que tener en la mesilla de noche para releerlo de vez en cuando. En mi fin está mi principio escribió en "Little Gidding", el último de los cuartetos. En ambos casos presenta una visión circular del tiempo, de la vida y la espiritualidad, y nos dice que el destino final está contenido en el origen. Eliot explora la idea de que la vida, la historia y la creación son ciclos de destrucción y reconstrucción (como los edificios), y sugiere que la exploración espiritual no es una línea recta, sino un viaje que termina donde comenzó, lo que permite comprender el lugar de origen por primera vez.

Me tomo un café y pienso que el primer canto del cuco en primavera tiene algo de esta inmortalidad, como sabía el compositor inglés Frederick Delius:

https://www.youtube.com/watch?v=3xHIhcstxUM

lunes, 23 de marzo de 2026

"Sorprendente y atrevida".



 
 
 
Han pasado cinco años desde su publicación y mi novela "Poeta en Madrid" (Huso, 2021) se sigue leyendo. No deja de resultar curioso en una época en la que todo va tan deprisa y los libros se olvidan en seguida. Ayer me escribió José Carlos Oliver Marugán para decirme que había escrito una reseña en Amazon sobre mi novela, y adjuntó la fotografía del libro. "Sorprendente y atrevida. Una puerta abierta a la diversidad que me ha hecho pensar. Tendré que leer más de este autor". No conozco en persona a José Carlos, pero le agradezco que siga leyendo mis libros. Y desde luego al primero que le tiene que sorprender lo que escribo es a mí, pues si no me aburro; y lo mismo sucede con atrevido. La verdad es que desde mi primera novela he procurado no repetirme nunca, intentar avanzar en el mundo de la literatura, mirar hacia atrás solo para saber lo que se ha escrito antes de mí e intentar abrir nuevos caminos, sobre todo en su unión con la ciencia. Ya he dicho muchas veces que la literatura me parece el arte más conservador y menos desarrollado. Me aburren los best sellers, los libros de seudo historia (si son sobre Franco, reyes y esas cosas casi provocan que me den ganas de cortarme las venas), las novelas policiacas, los libros premiados, incluidos con el Nobel, etc.
Lo que no me aburre es escuchar jazz cada día:
 

 

domingo, 22 de marzo de 2026

"La vida es puro teatro".


 

 

Como a mí me gusta mucho la vida, vivo como si estuviera siempre en un teatro. Por eso ayer por la noche me fui a la Comedia para ver una obra casi desconocida de Calderón, "El escondido y la tapada" y para el próximo martes he invitado a la tertulia del Hotel Indigo, a las 18.15, a uno de los tipos que más sabe de teatro en este país, José Luis García Barrientos, del CSIC, que conocí hace años en un tribunal de tesis y ha estado varias veces con nosotros, como en la tercera fotografía con Almudena Mestre en Casa Manolo. Nos hablará de su conferencia "El teatro como literatura. (Una provocación)" publicada en la revista de Estudios de Literatura Comparada.
 
Este es el abstract:
 
"El artículo defiende que el teatro es literatura y espectáculo, plena y ventajosamente, en relación copulativa, no disyuntiva. Esta tesis se explica teóricamente mediante las distinciones entre texto dramático y obra dramática, de una parte, y entre las tres dimensiones del texto de teatro, como "partitura", como "obra" y como "documento..."
 
De la obra de Calderón me apetece decir que la disfruté durante casi dos horas, en primera fila, oliendo el humo, sintiendo el ruido de los trajes, viendo los gestos, las risas y hasta las arrugas de los actores de la Joven Compañía de Teatro Clásico. Es un Calderón divertido y juguetón, realmente moderno, con juegos de espejos, enamorados y enamoradas, criados simpáticos y todo tipo de enredos. Y, mientras me tomo el primer café de un bonito domingo de primavera, dejo por aquí la primera lectura de los actores. No me extraña que se lo pasen tan bien haciendo lo que hacen y que sean felices. Trabajar en lo que a uno le gusta es la primera condición para serlo:
 
Y estas son algunas escenas de la obra:
 
Y sales a la calle Príncipe, en el centro de Madrid, junto a la Plaza Santa Ana, con una sonrisa en el rostro, 400 años después de que lo hicieran otros hombres y mujeres del mismo Madrid. Porque la vida es puro teatro.

sábado, 21 de marzo de 2026

"Usted tiene algo de Oliverio".


 
Acostumbro a decir que la vida es bella, entre otras cosas, porque siempre me han amado mujeres hermosas que sabían volar. La frase del principio me la dijo una vez una amiga argentina, comparándome con Oliverio Girondo, el poeta de fuerza arrolladora que conquistó a Norah Lange, la mujer de la que Borges estuvo enamorado en su juventud. Borges jamás se lo perdonó y al cabo de los años escribió "El Aleph", uno de los cuentos más influyentes de la historia de la literatura, para ridiculizar a la pareja. Ese "usted" tan argentino me resultó entrañable. Me gustó la frase además porque esa historia es uno de los leitmotiv de mi novela "Las mentiras inexactas", donde "El Aleph" es una de las piedras angulares de la novela. Al final incluso aparece María Kodama en la librería de la plaza Santa Ana donde se desarrolla la historia (a Kodama acababa de conocerla en Madrid en una presentación de la obra de Borges). Además esta frase me hizo recordar una de las películas más poéticas, surrealistas y hermosas que he visto, "El lado oscuro del corazón", de Eliseo Subiela, donde se cita aquel "me importa un pito" de Girondo refiriéndose a las mujeres que no saben volar:
 
Un tipo que se llama Oliverio busca a una mujer que le haga volar. También aparece Benedetti alternando por los bares y recitando sus poemas. Dice Oliverio: "Ana me rompió el corazón, pero al herirlo, lo creó. Nunca lo entenderías. Mi pobre Ana. Mi querida Ana. Nunca hubiera podido pagarte esto que hiciste por mí, iluminaste el lado oscuro de mi corazón. ¿Por qué decidiste permanecer pobre, dejándome a mí tan rico?".

viernes, 20 de marzo de 2026

"El primer principio de la termodinámica".


 
Como todos los días son festivos para mí (perdone, señorita, que no me levante ante los Trump, Sánchez, Torrente y compañía, con sus historias tan viejas como la humanidad y que están más vistas que el tebeo), ayer estuve de paseo por ahí celebrando la vida con mi jersey roto, mis zapatos blancos y la mochila al hombro. Y sonó Brahms en el coche, una de sus obras de cámara que más habré escuchado en mi vida, su Quinteto para clarinete. Cuando se estrenó, Clara Wieck, el gran amor de Brahms, la artista a la que nunca se declaró porque estaba casada con su maestro Robert Schumann, y siempre respetó este hecho, le escribió para decirle que se había apoderado de ella "el suave e insistente lamento del clarinete sobre unos instrumentos sutilmente fusionados". Y a continuación añadió que "la alegría que sentí al escucharlo todavía sobrevive en mi corazón y por eso estoy agradecida". A veces las grandes historias de amor son imposibles, pero no dejan de ser historias que merece la pena vivir puesto que el verdadero amor es la felicidad:
 
La belleza no desaparece con el tiempo, solo se transforma.

jueves, 19 de marzo de 2026

"Mis alumnas me siguen dibujando corazones".


 
Esto volvió a ocurrir ayer y sonreí una vez más. Y luego les hablé del éxito, que me parece que está reñido con la ambición desmesurada por lograr el triunfo y el reconocimiento, y tiene más que ver con lo que damos a los demás, en definitiva, con la bondad del ser humano, como aprendí de mi padre. El mayor éxito que conozco es el de vivir tu propia vida y tomarte un café en el Viena, por ejemplo, o en una playa o en lo alto de la montaña, cerca del cielo, mientras te acaricia el viento, o en la plaza de los pintores de París, escuchando un saxo y un violín en cualquier calle del mundo, al sol, como pedía el filósofo griego, y tú me miras y me escribes una historia de amor con tus ojos: