domingo, 16 de agosto de 2026

"Recuerdos de un medio italiano en el mar".


 
A veces cuando me meto en el mar me acuerdo de un profesor que tuve en el primer año de carrera. Nos decía que le gustaba pensar en medio de las olas. Incluso a veces se llevaba unos folios y se ponía a escribir con el agua cubriéndole las piernas. En aquellos instantes tenía la sensación de pertenecer a otra época, como si se encontrara en el origen de la humanidad. El otro día, después de sacarme esta foto, me acordé de mi padre, de cuando bailaba conmigo de bebé en sus brazos, como he visto en alguna vieja foto de la Malvarrosa y la Manga, y me vino un tango de Piazzola a la cabeza, "Adiós Nonino", que significa el adiós al padre. "Nonino" era el cariñoso apodo que Astor utilizaba para llamar a su padre, Vicente Piazzolla, basado en la palabra italiana para abuelo (nonno). Fue compuesto en octubre de 1959 en Nueva York, poco después de que recibiera la noticia de la muerte de su padre en un accidente en Argentina. Es una música tan bella como melancólica, quizá como la propia vida.
 
Desde el origen de la humanidad: 
 

sábado, 15 de agosto de 2026

"Cópula".


 
El sonido del mar, mis pies desnudos caminando por la arena, uno de mis paraísos en la tierra. Esa sensación de que todo está en su sitio. La voz de Plácido Domingo cantando un aria de ópera. Un adagio de Mahler mientras se escapa un personaje de Shakespeare después de la tempestad. La fuerza y la pasión de Beethoven. Cómo acuden los tres a mi llamada para meterse en una de mis novelas. Esas páginas primeras de los románticos ingleses, franceses y alemanes. Dormir cada noche con la música del mar penetrando en mis sentidos, como penetro el cuerpo de ella. Lo que soy dentro de su cuerpo, como en un tiempo perpetuamente romántico donde a veces nos gustaría vivir para regresar de nuevo al nuestro. 
 
De la mano por la playa.

viernes, 14 de agosto de 2026

"El escritor debe llevar el pelo largo".


 
Como soy un romántico empedernido, la imagen que tenía de joven de todo escritor era la del protagonista de "La bohème" de Puccini, Rodolfo, un poeta que vivía en una buhardilla y llevaba el pelo largo. Yo también tenía que vivir en algún momento de mi vida una historia en París, donde un grupo de jóvenes artistas y bohemios comparten pobreza, ilusiones y camaradería en una buhardilla. Rodolfo y Mimí se enamoran, instantáneamente, durante una Nochebuena, pero la frágil salud de Mimí, consumida por la tuberculosis, lleva el romance a un destino trágico que contrasta con la relación tempestuosa de Marcello y Musetta. Por eso, debía escribir una novela que hablara de estos personajes y comenzara con el mítico "Che gelida manina". Hoy me apetece tomarme el primer café de esta preciosa mañana recordando a algunas de mis amigas que han compartido algunos instantes de mi vida. Ellas siempre van a la Feria del Libro, compran mis libros y después los leen. Es lo que ocurrió con Aurora, Susana, Pilar, Ana y Almudena cuando se acercaron a verme al Retiro donde estaba firmando "Poeta en Madrid", la novela que tienen en la mano (es la sexta que he escrito, la última por ahora y también hablaré de ella cuando lea lo que dice la IA). Y tras leerse mis libros, mis amigas piensan en ellos y escriben sus opiniones en revistas y las redes. El poeta vive en una buhardilla en Madrid o en París y se pone a escribir un libro que podría llamarse "Poeta en Madrid", novela que empieza con el "Che gelida manina" de "La bohème". De joven llevaba el pelo más largo que el tenor de este video en el Covent Garden de Londres y me lo tenía que recoger en una coleta cuando empecé a dar clase en la Universidad con 25 años:
 
Y no me resisto a volver a escuchar el dúo de amor entre Rodolfo y Mimí: 
 
¿Cómo no enamorarse escuchando a Puccini? 
 
Siendo escritor, ¿cómo no iba a escribir en algún momento de mi vida una novela que comenzara con esa música?

jueves, 13 de agosto de 2026

"La belleza rota".


 
Siempre me ha atraído la belleza de la música, del paisaje, del libro, de la fachada románica y gótica de una catedral, del rostro de una mujer, de esa nariz romana que me lleva a viajar a través del tiempo a pesar de que en realidad no sea más que la representación de lo que los romanos consideraban la nariz griega. Y a su vez me han atraído las cosas rotas, fragmentadas, las personas que sufren o han sufrido física o psíquicamente. Es ese impulso "insuperable" por ayudarlos. Ayer salí a navegar y me encontré con Venus. Me dijo que nació en 1820, aunque su verdadero nacimiento era más antiguo. Me dijo que decían de ella que era un modelo de la belleza griega, pero más bien adapta las formas del pasado griego a los gustos romanos. Yo le dije entonces que era la metáfora de aquella belleza ideal, la melancolía del tiempo y la perfección nacida de la imperfección. Y me sonrió. La ausencia de sus brazos, continué, ya había dejado de ser un defecto para convertirse en un símbolo universal. Su belleza no radica en la acción o el gesto, sino en la pura contemplación del ser. Representa una forma de resistencia lírica; el tiempo la golpeó y la rompió, pero fue incapaz de arrebatarle su dignidad. Esto es lo que más me gusta de ella. Poéticamente, su apatía facial o distancia emocional denota la melancolía profunda. La diosa mira más allá, inmune a los dramas humanos y al paso de los siglos, pero sé que su rostro es un refugio de paz frente al caos del mundo exterior. El autor parnasiano francés Leconte de Lisle la elevó al símbolo de esta belleza Ideal e inmutable, inmóvil y sagrada frente a la decadencia de nuestro mundo en sus "Poemas antiguos" (1852). "Mármol sagrado, revestido de fuerza y de genio, / diosa irresistible de porte victorioso, / pura como un rayo y como una armonía, / ¡oh Venus, oh la belleza, madre blanca de los Dioses! / No eres Afrodita, acunada por el oleaje, / posando sobre tu concha azul un níveo pie, / mientras en torno a ti, visión rosada y rubia, / vuelan las risas de oro junto al enjambre de los juegos. / No eres Citerea, en su pose relajada, / perfumando con tus besos al dichoso Adonis / y sin más testigos sobre las ramas combadas/ que palomas de alabastro y pichones enamorados. / Tampoco la Musa de elocuentes labios, / ni la casta Venus, ni la muelle Astarté, / la cual, con la frente coronada de rosas y hojas de acanto,/ sobre un lecho de lotos se está muriendo de placer (...) Lo recuerdo porque me lo recitó un atardecer en un Café de París, junto a la Sorbona. A su vez caminando otra tarde por Rosales, en el centro de Madrid, el poeta peruano César Vallejo me dijo que el poema XXXVI de su libro Trilce reflexiona sobre la limitación humana, la imperfección y el cuerpo, utilizando la figura incompleta de la Venus de Milo como símbolo de una existencia inacabada. Es la lucha humana por la completitud, a través de su figura para simbolizar una existencia inacabada y en una constante búsqueda por encontrarle un sentido a la vida. El yo lírico persigue lo incompleto frente a la perfección estática, valorando el "cercenado, increado brazo" de la estatua de Venus como símbolo de inminencia. 
 
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Antes de irme Venus y yo nos besamos y terminé navegando por el Sena: 
 

miércoles, 12 de agosto de 2026

"¿Cómo se dice te amo en lengua chol?"


 
 
El origen astronómico del eclipse solar total de hoy, 12 de agosto de 2026, radica en una alineación cósmica perfecta llamada "sicigia", en que la Luna se posiciona, exactamente, entre la Tierra y el Sol. Así el satélite proyecta su sombra sobre la superficie terrestre y bloquea por completo la luz del disco solar. La Luna debe encontrarse en su fase de Luna nueva, único momento en su órbita mensual en el que pasa entre nuestro planeta y el Sol. La órbita de la Luna alrededor de la Tierra está inclinada unos 5 grados respecto al plano orbital de la Tierra (la eclíptica). La Luna pasa "por encima o por debajo" del Sol habitualmente. El eclipse de hoy sucederá porque la Luna cruzará el plano de la eclíptica en los puntos matemáticos "nodos orbitales". Y algo parecido a esos "nodos" se produce con esta página, donde se escriben los mejores comentarios de las redes (también encuentro relación con la existencia de mis tertulias literarias después de tantos años o con mis clases en la Universidad con decenas de miles de ex alumnos, algunos de los cuales se meten por aquí y sobre todo por Linkedln). No se trata de llenar todo de likes, claro, sino de hablar con inteligencia y cariño como quedó patente ayer con el post de las 7 diferencias con el presidente del gobierno. Todos los comentarios fueron cariñosos e inteligentes. Mi amiga mexicana Ivonne Rossette me habló de sus círculos de lectura "En voz alta" que desarrolla con sus alumnos hablantes de la lengua chol de educación media superior y esto me llevó a leer algunas cosas sobre esta lengua. El idioma chol, cuyo nombre original es lakty'añ ("nuestra lengua"), es una lengua de la familia maya que hablan más de 130 000 personas. Se utiliza sobre todo en el estado de Chiapas, México, y pertenece a la rama lingüística cholana. Ivonne me dijo que le gusta de mí el hecho de proyectar la firma importancia de quitarnos las “armaduras emocionales” –los egos, las defensas y las falsas apariencias– para conocer nuestra alma y corazón, la gracia de aceptarnos y amarnos a nosotros mismos antes de poder amar a los demás.
 
Creo que es maravilloso que hoy mucha gente de todo el mundo esté viendo a la vez el eclipse de sol. Yo soy feliz viendo cada noche unos atardeceres espectaculares sobre el mar, como este del otro día. Anoche además me dormí escuchando esta canción:
 
¿Sabemos ya cómo se dice te amo?

martes, 11 de agosto de 2026

"El juego de las 7 diferencias".


 

Ayer mi amigo virtual Álvaro Rodríguez Sicilia escribió este simpático comentario relativo al post que dediqué a esa pulsión lectora que encuentro más en las mujeres que en los hombres, además de que se arreglan más y mejor:

"Job Justo Sotelo, no digas esas cosas, no estamos en campaña electoral y no tenemos que conseguir votos. Pedro Sánchez las utiliza porque sabe que le votan el 65% de las mujeres y el 35% de los hombres. Y creo que no buscas el adulamiento femenino. Yo te he comprado libros y soy hombre. Esta noche no duermo. Ya no te quiero. Abrazos. Un escritor que dice eso de los hombres... joder. Justo. No estoy de acuerdo contigo. Ahora si las quieres tener contentas dales humo. Debemos ser justos y los hombres leen igual que las mujeres. Un ABRAZO ENORME. AMIGO.TE APRECIO MUCHO. Los mismos hombres llevan haciendo la pelota a las mujeres 30 años. Igual les tienen miedo. Algunos tontos para ligar dicen que son más inteligentes, pues no, habrá de todo hombres inteligentes y mujeres inteligentes".


Y hoy me he despertado con un café, como siempre, buscando las 7 diferencias del juego clásico que nos encontrábamos cuando había prensa en papel:

1. Él es más alto que yo.

2. Él es más guapo que yo.

3. A él le gusta el cantante Quevedo, que no sé quién es. A mí me gusta el escritor, obviamente.

4. Los dos somos progresistas, aunque creo que no hablamos del mismo progreso.

5. Le pude haber dado clase en un centro universitario privado del Escorial, donde estudió, ya que me ofrecieron dar clase allí, pero nunca lo hice.

6. Cuando asesoré al PSOE madrileño junto a mi amigo Antonio Carmona, nunca nos vimos en la plaza de Callao, en el centro de Madrid.

7. Esta la dejo en blanco.

Y ahora me pongo a escuchar jazz, que me gusta mucho:

https://www.youtube.com/watch?v=lRln3AckYeI

(Por cierto, en esta página solo se admiten comentarios inteligentes y cariñosos hacia mí).

lunes, 10 de agosto de 2026

"Ser o no un escritor famoso".


 
El otro día la tarraconense Yolanda Clúa escribió un comentario en el que decía que me había conocido hacía poco como escritor, a través de la artista Silvia Japkin, y cómo comenzó a leer mis reseñas y mis obras literarias, esa mezcla de alegría con sensatez, dijo, un poco al "estilo Murakami". No conocía mi currículum de títulos universitarios, que ella no valoraba tanto como lo que le aportaba humanamente cada persona.
 
Ahora viene lo de ser escritor, Yolanda. 
 
Ser escritor es algo así como dar contenido a los elementos de esta fotografía que hice el otro día en un centro de arte de los llamados "modernillos", donde también venden ropa de segunda mano en la entrada que me gusta mirar, con muñecas con la cabeza rota, largas piernas rosas y desnudas, lámparas mitológicas, lienzos con flores y mariposas. Como decía a menudo mi madre, "Justi, es que eres muy moderno", y tal vez por eso me fascinan las óperas barrocas como "Ifigenia en Áulide", de Gluck, la hija de Agamenón que se cita en la divertida "Odisea" de Nolan (un tipo que más que director de cine lo que le gustaría es ser Batman directamente) y también en la "Ilíada", aunque sobre todo se la debemos a Eurípides. Esta Ifigenia influyó en mi creación de Judith, que es la protagonista de mi cuarta novela, "Entrevías mon amour", de la que hablaré otro día después de leer lo que diga la IA de ella, y que como mujer está inspirada en Paqui. Por ahora suena de maravilla en este video en Aix-en-Provence, lo que me recuerda que una vez tuve una novia de esa ciudad, al lado de Marsella, aunque esto es de otra novela: 
 
Otra cosa es ser un escritor famoso o muy famoso, algo que nunca seré porque solo me acuesto y me he acostado con quien me apetece.