miércoles, 21 de octubre de 2026

"Todo lo que he escrito empieza en Madrid".


 
Nos dijo ayer en la tertulia el escritor colombiano Giovanni Holguin (1966). Nos habló de su novela "El viaje de la ausencia" (2025, Burro cultural). Madrid es su ciudad, un lugar que te lo da todo y también puede quitártelo, nos dijo. Madrid es más que París o Londres, es el lugar en el que siempre ha querido vivir cuando llegó en los ochenta y se relacionó con los artistas que fue conociendo en los grandes bares de la movida madrileña (ahora trabaja como profesor de baile). "No somos más que materia, nos dice su protagonista en la novela, un octogenario que escribe el libro para recordar a las personas que han pasado por su vida, en Madrid y Colombia, como la tierra misma, eso está claro. Vivimos muchísimo menos que un árbol de aceitunas o que la tortuga más joven de las islas Galápagos. La invención de nuestra grandeza se cae a pedazos. Entre guerras y paz, el viento esparce sus semillas". Mariwan lo conoció en uno de aquellos bares y se ligó a la amiga que estaba con él, lo que me parece literario. La poeta Aurora da Cruz también estuvo con nosotros y nos habló del libro que había leído, y preguntaron todos mis amigos de la tertulia. Al ser Giovanni Holguín un artista integral con gran experiencia en el teatro, la música y la danza contemporánea, su prosa está dotada de fuerte carga lírica, junto a un sentido muy marcado del ritmo y una exploración corporal y espacial de las emociones de sus personajes. Con este libro Holguín explora la ausencia, el desarraigo, la memoria y el tránsito (físico y emocional) que experimentamos las personas al enfrentarnos a la pérdida o la distancia de sus raíces.
 
Esta tertulia sigue hablando de escritores y sus libros, de su vida y su literatura, y eso me gusta. Como dije ayer, en esta vida se pueden hacer muchas cosas, incluso no hacer nada y quejarnos por todo y pasarnos la vida criticándolo todo. O leer, estudiar, escribir, viajar, bailar un tango y ser felices:
 

martes, 20 de octubre de 2026

"Leer es bueno para la salud".


 
Sabemos que reduce el estrés un setenta por ciento en apenas unos minutos, que desacelera el ritmo cardíaco y relaja la tensión. Incluso es mejor que dar un paseo o que escuchar música. Leer es un factor protector que puede retrasar el deterioro cognitivo y los síntomas de demencia varios años. He leído que las personas que dedican media hora al día a la lectura reducen casi un veinte por ciento el riesgo de mortalidad en la década siguiente y suman un promedio de dos años más de vida. Al leer novelas nuestro cerebro experimenta la llamada simulación encarnada y de esa forma las áreas neuronales se activan como si estuvieras viviendo la historia, lo que aumenta notablemente tu capacidad para comprender las emociones y las realidades de los demás. Sin duda por todo esto, entre otras cosas, continúo haciendo tertulias literarias, como la de esta tarde en el Hotel Indigo, Marqués de Urquijo 4, Metro de Argüelles, a las 18.15, dedicada a la novela "El viaje de la ausencia", de la que nos hablará el escritor colombiano Giovanni Holguín (1966) gran amigo de Mariwan Shall y que además es coreógrafo, bailarín, actor de teatro y músico. En esa foto estoy presentando mis "Cuentos de los otros", subido a la barra cuando hacía las tertulias en Malasaña, precisamente en el local de Mariwán.
 
Bueno, y además leer sirve para ligar mucho más, jeje, y te permite coger a la chica guapa de la mano y pasear bajo la lluvia mientras suena una música romántica:
 

lunes, 19 de octubre de 2026

"Un cha cha cha en el Retiro".


 

Alberto Urrutia es un compositor y amigo desde hace muchos años. Su hermano es Jaime Urrutia, miembro del grupo Gabinete Caligari, para el que Alberto escribió algunas canciones. Volviendo ayer de Barajas me encontré un post suyo en las redes donde decía que en la subida de la Cuesta Moyano (que, por cierto, es uno de los lugares que más habré paseado en mi vida) se encontró con el rodaje de la película de Woody Allen en Madrid. En principio no le dejaron sacar fotos, pero él insistió en hacerlas. Además últimamente había vuelto a ver sus películas "Zelig" y "Manhattan" y se reafirmó en la idea de que la segunda es una indiscutible obra maestra, y Woody Allen el mayor cineasta de nuestro tiempo. Y ahora, con esta película sobre Madrid, es como si nuestro Retiro se hubiera convertido en el amado Central Park de Woody Allen. 
 
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Está claro de quién fue la culpa:
 
(Por cierto, Alberto también es del Atlético de Madrid, el mejor equipo del mundo; así que todo perfecto, jeje).

domingo, 18 de octubre de 2026

"Ser novelista".


 

"Quizás si se mezclara en una coctelera tu parte hippie y tu parte yuppie sería el cóctel perfecto. Porque no veo a un hippie con la botella de Moët en la mano, pero siempre creí que a pesar de todo entendías a Larry Darrell. Eres ese particular cóctel llamado Justo Sotelo. Vivir es tu camino, no tu meta. No necesitas cruzar el mundo como Larry para encontrarte, ni como Odiseo para llegar a Ítaca".


Escribió el otro día por aquí M Jesús Egmont, y estuve pensando en ello ayer mientras me sacaba esa fotografía. Como me ocurre con tantas personas de este mundo virtual, no la conozco en persona, pero nos escribimos desde hace años y además me cae muy bien. Cuando cita a Larry Darrell, el protagonista de "El filo de la navaja", una de las novelas y de las películas de mi vida, sabe que ahí está la introducción de "Un hombre que se parecía a Al Pacino". A lo mejor me doy un aire al protagonista de "El padrino", pero mi forma de ser tiene más que ver con el personaje que creó Somerset Maugham. Como él paso del dinero y el poder, como él me fui a París y después a la India. Y como él intento ayudar a todo el mundo que me lo pide. El problema de Larry, que en el cine interpretó Tyrone Power, es que al ser un don nadie y no querer trabajar, la chica que le ama con locura (una guapísima Gene Tierney) se casa con otro que sí es rico y le va a dar amor, estabilidad y dos hijos. Por otra parte el personaje de Ulises es de los más esenciales de la historia de la literatura, y en una de mis novelas, "La paz de febrero", me planteé la elección entre Aquiles, Ulises y Eneas, algunos de los héroes básicos de la cultura cristiana y europea en la que yo he nacido. El que me conoce sabe de sobra quién me cae mejor de los héroes de la Ilíada, la Odisea y la Eneida.


Y también sabe que me puede encontrar fácilmente escuchando jazz bajo la lluvia:

https://www.youtube.com/watch?v=thU_Ncursyo

Con veintipocos años me ponía un sombrero de vez en cuando; las chicas me decían que parecía un novelista. Supongo que intuían que siempre he vivido la vida como una película.

sábado, 17 de octubre de 2026

"La inspiración del escritor".


 

"Ayer te besé en los labios.
Te besé en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más.
El tiempo
después de dártelo
no lo quise para nada
ya, para nada
lo había querido antes.
Se empezó, se acabó en él.

Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no
-¿adónde se me ha escapado?-.
Los pongo
en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
Y dura este beso más
que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos".

(Pedro Salinas, La voz a ti debida, 1933).

Junto a Razón de amor (1936) y Largo lamento (1939) conforman la trilogía poética dedicada a Katherine R. Whitmore. Ella fue su amor secreto, su amante y la musa que transformó por completo su obra literaria. Se conocieron en Madrid en el verano de 1932, cuando ella era una profesora estadounidense que asistía a uno de sus cursos. A pesar de que él estaba casado y tenía dos hijos, iniciaron una intensa y clandestina relación. Tras su regreso a Estados Unidos, Salinas le envió más de trescientas cartas de amor que años más tarde fueron publicadas como un monumento de la literatura epistolar del siglo XX. La relación sufrió una grave crisis cuando la esposa de Salinas, Margarita Bonmatí, descubrió el romance e intentó suicidarse. Esto empujó a Katherine a distanciarse y, tiempo después, a casarse con el profesor Brewer Whitmore (de quien tomó el apellido), dando fin al romance, aunque el poeta estuvo enamorado de ella hasta el final de sus días.

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Anoche me dormí pensando en esta historia tras leer el poema del principio. Y sonaba esta música:

https://www.youtube.com/watch?v=f6Mvd0Ob62Y

Todos los escritores tenemos un rincón desde el que escribir, donde sentarnos a mirar a la gente y hacia el interior de nosotros mismos, aunque llueva o nieve. Todos los escritores buscamos historias de amor, aunque terminen mal. ¿O no? El hecho de existir quizá les dé sentido, en una página, en la pantalla de un ordenador, en la inmensa historia de la humanidad.

jueves, 15 de octubre de 2026

"El escritor veinticinco años después".


 
Ayer por la tarde se presentó en la Fnac de Callao (con un Madrid atestado de gente) la reedición de la novela "Labia" (2026, Galaxia), de Eloy Tizón, después de que fuera editada por Anagrama en 2001. Es la historia de un muchacho en el Madrid de los 70 que se enamora de una papelería de barrio regentada por tres hermanas. A través de una atmósfera de melancolía alegre, la novela mezcla el realismo y la fantasía para explorar la memoria, el arte y la escritura como formas de la reconstrucción del mundo. La presentadora fue la profesora y escritora Ana Pellicer, mientras que la poeta Vanessa Simonka leyó algunos fragmentos (en el pequeño video).
 
Ya se sabe que la mayoría de las presentaciones de libros, como de las conferencias en la Universidad y otros lugares muy serios, suelen ser aburridísimas (eso lo sabe todo el mundo, pero no se dice ya que sería políticamente incorrecto, claro), aunque ayer lo pasé muy bien pues fue casi una clase de teoría de la literatura, lo que me divierte. Además pude saludar a algunos escritores que aprecio, como Emma Prieto Rubio, cuya literatura me interesa especialmente. Y estuve pensando todo el rato en el escritor que se es con treinta años y con sesenta. ¿Cómo ha cambiado en estos años? ¿Es justo que se revise un libro y se reescriba? ¿Tiene la culpa el libro del paso del tiempo? Como siempre me tomo la vida como si fuera una novela, en la hora de ayer convertí a Eloy en el protagonista de una novela imaginaria, el muchacho de los setenta, el escritor de los noventa y el que es en este momento. Y me lo pasé bien viéndole evolucionar como si fuera Indiana Jones en busca del arca perdida.
 
En fin, cosas que se me ocurren mientras amanece y escucho jazz, como siempre: 
 

miércoles, 14 de octubre de 2026

"Mis cosas favoritas".


 


Sigo haciendo tertulias porque me lo sigo pasando muy bien. Ayer dedicamos media hora a discutir sobre la película "La bola negra", con opiniones a favor y en contra, pero no me voy a quedar en ello sino en el texto que nos leyó la poeta Myriam De Benito, una de nuestras últimas incorporaciones.
 
"El espacio íntimo del escritor, su soledad creativa, es el vínculo más importante que ostenta y debe cultivar su autoría. La clave de todo es distinguir su verdadera motivación al escribir. No todos los escritores tienen la motivación correcta, más allá del camino que elijan para su publicación, o de si ganan premios o no los ganan. Se debe de escribir con un puente hacia el otro lado, pero sin que los lectores sean más importantes que el creador de obras literarias. Así como la validación externa. La literatura se forja con talento, dedicación, autenticidad, siendo la expresión externa de nuestras mentes alineadas con nuestros corazones si nos interesa nuestra humanidad y si somos valientes. Ojalá pudiéramos sintetizar qué se requiere para ser intelectual. Pero en percepción directa y con enfoque escribir es escribir, y vender la obra y promocionar su sentido y contenido necesario. Pero, ¿hasta dónde llega el aspecto mercader de algunos escritores? ¿Son mejores? ¿Son peores? Son distintos. Yo escribo por llamada de la vocación, con devoción y con servidumbre. Me siento elegida por la poesía, para vivir, según su mirada a cada instante, en cada instante...
Y con respecto a categorizar a un intelectual creo que un intelectual es ilimitado como el espacio y custodia ideas filosóficas. En sus textos se puede ver: " la luz clara". La convicción. La conciencia. La consciencia. Y el inconsciente individual y colectivo. Un intelectual es alguien que con su mente despierta a otros. Tiene el gran sello de su esencia única. Es unidad indisociable entre lo profundo y lo rutinario. Un intelectual trasciende y transciende los discursos ordinarios porque experimenta sus palabras, su voz y sus textos. Corta la ilusión con espontaneidad. Desde cada mirar, podríamos contemplar como nos hallamos todos asistidos, al estar presentes en conversaciones estimulantes donde el diálogo nos abre la mente para no ser solo testigos y espectadores en nuestras vidas. Emitir. Expresar.
Un gran intercambio intelectual sucedió ayer en la tertulia. Un espíritu común. Y diferentes personalidades y criterios con un mundo interno intelectual. Lo importante es el sentir acompañando el pensar. De esa forma individualmente estamos completos. Y cuando hay tertulias colectivas tan conmovedoras lo intelectual es nuestra brújula y nuestro norte".
 
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Al final firmé dos de mis libros a Marina Martín Baz, mi ensayo sobre Murakami y mi novela "Las mentiras inexactas", y ahora escucho jazz, a John Coltrane, que nos gusta a los dos:
 
(Si te gusta Coltrane eres de los míos).