sábado, 27 de junio de 2026

"A la sombra en un bosque de libros".


 


Ayer me pasé la tarde en la biblioteca de Filosofía de la Complutense, en busca del frescor de las páginas de los libros de papel. Al llegar me saludó Ortega, que siempre nos espera en la entrada del edificio que hubo que reconstruir tras la Guerra Civil. Omar Kayam me leyó uno de sus poemas desde el jardín que separa Filosofía de Derecho. Pasé por la cafetería, siempre tan encantadoramente destartalada de la planta de abajo, junto al jardín. Y subí a la segunda planta. Había bastantes jóvenes estudiando, algunos extranjeros. Me paseé por las estanterías y me detuve junto a dos libros sobre Andréi Tarkovski, un director de cine que necesitaba "recrear" el mundo, que creó para mí de nuevo la luz, la lluvia y las nubes, la expresión del rostro humano. Sus películas son milagros, como las de Dreyer y Erice. Atardecía cuando volví caminando lentamente hasta Moncloa, entre las vías del viejo tranvía que cogieron tantos jóvenes en busca del conocimiento. Pensaba en las amables playas del Mediterráneo y las más salvajes del Atlántico. Y sonreía. 
 
Evidentemente soy un afortunado: 
 

viernes, 26 de junio de 2026

"Es el puto amo".


 
Acaba el curso, se firman las actas, me saco la foto tras la revisión de exámenes y los alumnos rellenan las encuestas para opinar sobre nosotros, los profesores. Como nunca digo palabrotas, pido perdón por la frase entrecomillada que me han dicho algunos alumnos este año, por otra parte similar a la de siempre, aunque alguno también me pone verde, pues está en su derecho. Si es que no somos nadie. Cuando era joven a veces iba a bailar con mis alumnos al terminar el curso y las chicas siempre me decían que un tipo como yo o era gay o estaba casado, y cosas así. Soy un tipo afortunado en esto del trabajo. Cuando fui bróker, me lo pasé de maravilla en el centro del mundo financiero de este país; nada que ver con lo que nos cuenta Scorsese en "El lobo de Wall Street" y el desenfreno de las drogas y el sexo. Y es curioso que más de un alumno me ha preguntado si yo me comportaba como el personaje de DiCaprio. En cierto momento me fui a dar clase a la Universidad Carlos III, y a continuación a otras Universidades. La verdad es que procuro cambiarme de trabajo si me aburro; no entiendo eso de trabajar en lo que no te gusta o no posee suficiente clase y glamour. Y hablando de glamour, ¿nos subimos a un Mercedes, nos vamos a la Costa Azul mientras nos da el viento de cara, bebemos champán y escuchamos esta música? 
 
(Se lo dedico a mi amiga y tertuliana Susana Fraile, a la que no pude ver ayer para darle un beso. Para que se ponga buena pronto y vuelva a nuestra tertulia.

jueves, 25 de junio de 2026

"La memoria involuntaria".



Es un concepto literario y psicológico esencial en la obra de Marcel Proust, "En busca del tiempo perdido". Define la recuperación de recuerdos del pasado de forma evocadora, repentina y automática, desencadenada por un estímulo sensorial, sin esfuerzo consciente y ajena al control de la voluntad. Ayer iba caminando por la calle, me detuve delante de un espejo y saqué una fotografía. En ese momento me vino una melodía del músico valenciano José Serrano a la cabeza y sin darme cuenta me puse a tararearla, como lo hacía con trece o catorce años frente a un espejo en casa después de que mis padres me llevaran al teatro de la Zarzuela del centro de Madrid:
 
Mi madre me regaló el disco de vinilo de "La dolorosa" con Plácido Domingo y Teresa Berganza, que desgasté de tanto escuchar. Ahora me tomo un café, observo el cruce de caminos de la foto y entiendo que eligiera ser escritor e incluso que haya terminado haciendo mis tertulias ahí al lado. Por eso voy a mojar una magdalena en el café. Los efectos de la memoria involuntaria son sensoriales y se activan a través del gusto, el olfato, el oído o el tacto, no de la lógica. Proust decía que la memoria voluntaria ofrece una versión "desgastada" o intelectual del pasado, mientras que la involuntaria puede conservar la atmósfera y la emoción real de lo vivido. Actualmente la psicología y la neurociencia se refieren al fenómeno del "efecto Proust" o a los recuerdos autobiográficos involuntarios. La ciencia confirma que el olfato y el gusto tienen conexión anatómica directa con la amígdala y el hipocampo, las zonas del cerebro que procesan las emociones y la memoria a largo plazo. Lo que la ciencia todavía no me ha explicado es el efecto de las caricias de mi madre cuando me arropaba por la noche, como a Proust.

miércoles, 24 de junio de 2026

"Los viajes interiores".


 

Me despierta un piano; pronto se le unen un violoncelo y un violín. Todavía es de noche. Hace calor. Mi mente melancólica se traslada a 1828 intentando captar la poesía de una melodía sobre la pérdida y separación. Sé que es un lamento íntimo que refleja el romanticismo de algunas almas rebeldes que no siempre entienden el mundo en el que viven. Muchos años después Kubrick nos hablará del ascenso y de la caída de uno de sus personajes a través de esta música. Estoy en 2026, pero mi mente se pasea por los siglos XIX y XX buscando el origen del río y el océano. Le gusta viajar sin maletas a través del tiempo y el espacio. Ni siquiera sabe lo que son las fronteras, ni las agencias de viaje. Mi mente llega a cualquier sitio y no sabe dónde quedarse a dormir.

Schubert es uno de los amigos que siempre viaja conmigo:

https://www.youtube.com/watch?v=nioKJNp8ADE

El océano desborda mis sentimientos.

martes, 23 de junio de 2026

"Días de verano".


 
"No soy yo", dices que aseguró Lara a Zhivago cuando te comenté que me recordabas a Lara y tú me dijiste que yo siempre te había recordado a Zhivago, aquel médico poeta que se pasaba el tiempo intentando salvar la vida a los cuerpos y las almas. Sus poemas son la sensibilidad de su mirada. En esta vida no se debería vivir sin glamour, creo que te dije, y tocar el cielo cada día con la yema de los dedos. Es la mirada azul del verano. Es el azul poético de una música que te parte los huesos para que nada vuelva a ser como antes, la música azul del verano en tu mirada:
 
Porque la vida únicamente es una historia de amor, la que vive cada uno dentro de su piel. Eso es lo único que queda, la piel por la que respiramos.

lunes, 22 de junio de 2026

"Una morena y una rubia"


 
Me voy al lavabo del Comercial y al regresar saco esta fotografía a Paqui y Almudena sin que me vean. ¿Qué podían estar hablando en esos momentos dos mujeres hermosas en la terracita del Café? Me tomo el primer café de esta mañana de verano y pienso en Freud y en lo que desea realmente la psique femenina, aquel territorio que el psicoanálisis consideraba inescrutable y que Freud describió como el tope de cualquier análisis, incapaz de resolverse tan solo mediante la biología o la psicología. Freud admitió su frustración e impotencia al no poder descifrar qué quería la mujer, reconociendo que algo en su sexualidad y su psiquismo permanecía oculto, hermético y sellado. Al no hallar respuestas definitivas en la biología, constató que hombres y mujeres comparten una bisexualidad anatómica de base. Por ello, concluyó que la mujer "no nace, deviene" según las construcciones psíquicas y míticas complejas como el complejo de Edipo. Buscando una solución especulativa para explicar la asimetría en el desarrollo psicosexual infantil, teorizó la llamada envidia del pene. El concepto ha sido fuertemente criticado y revisado por autoras y filósofas como Sarah Kofman en sus análisis críticos sobre el corpus freudiano para desentrañar el miedo del propio Freud ante el sexo de la madre.
 
En fin, como no quiero que me tengan ninguna envidia, diré que a mí también me gustan las chicas de Eva, así que me limito a cantar:
 
Y, como dice don Hilarión, que se mueran los feos.

domingo, 21 de junio de 2026

"Llegó el verano"


 
"Y gracias al sol y a los increíbles brotes de hojas que nacían en los árboles, sentí la familiar convicción de que la vida estaba empezando de nuevo con el verano", dijo Scott Fitzgerald en "El gran Gatsby". En sus "Cien sonetos de amor", Neruda dijo que "era verde el silencio, mojada era la luz, temblaba el mes de junio como una mariposa". Tove Jansson lo escribió de otra forma y nos dijo que "una mañana de verano al amanecer hace mucho tiempo, conocí a una joven con un libro bajo el brazo. Le pregunté por qué había salido tan pronto, y respondió que había demasiados libros y demasiado poco tiempo". En las dos tertulias de despedida de este curso, pedí a mis amigos que nos hablaran del libro que pensaban leer este verano. Son esos largos días tan literarios que, en mi caso, siempre rebosan música, de Wagner, Vivaldi, Beethoven, Liszt, Schubert, como cuando du Pré, Barenboim, Perlman, Zukerman y Mehta nos regalaron, sin que yo lo supiera, "La trucha" para llenar nuestros días de verano mientras corría el agua en el riachuelo: 
 
El violoncelo de Jacqueline du Pré es literatura, como el verano.