Es la tercera novela (de las seis que ha publicado) del escritor y catedrático Justo Sotelo, una obra clave en su producción literaria (también ha escrito libros cientificos). Arranca formalmente el 15 de febrero de 2003 en la masiva manifestación en Madrid contra la Guerra de Irak, hito histórico que otorga sentido al título por la demanda social de paz.
A continuación se presenta un análisis detallado de sus aspectos temáticos, formales y estilísticos.
1. Marco Histórico y Punto de Inflexión Personal:
A diferencia de sus obras previas fijadas en la Transición española, en este libro Sotelo se abre a un panorama global.
- El pretexto sociopolítico: La movilización pacifista madrileña sirve como el motor que activa la memoria y las conciencias de los personajes.
- Dilemas morales: Funciona como un texto contestatario que denuncia la guerra y ordena las crisis éticas del ciudadano contemporáneo frente a los sistemas de violencia impuestos.
2. Estructura Narrativa y Espacio Urbano:
La técnica de Sotelo destaca por su dinamismo y su particular uso de la topografía.
- Madrid como escenario: La capital de España no actúa como simple decorado, sino como una red topográfica donde la identidad de los protagonistas se mimetiza con las calles y plazas.
- Perspectiva y voces: Combina el uso de un narrador en primera persona con un marcado protagonismo colectivo. Se despliega una polifonía de voces donde alternan diálogos fluidos y monólogos interiores con constantes saltos e intercalaciones temporales guiadas por el flujo de los recuerdos.
3. Temáticas Principales:
Bajo la capa de la protesta social, la novela profundiza en la psicología de un grupo de existencias cruzadas orientadas hacia la búsqueda existencial:
- El microcosmos íntimo: Explora de forma directa el amor, los universos del sexo, el dolor y el complejo de culpa.
- El concepto de "inmensidad": La búsqueda de "la paz de febrero" funciona simbólicamente como un anhelo de dotar a la vida de un sentido noble ante la muerte.
Es un viaje de entrega y reconocimiento en el "otro" frente a la adversidad individual.
4. Banda Sonora e Influencias:
La prosa de la novela está estrechamente ligada a la música, creando una atmósfera melancólica. El autor introduce de fondo el célebre disco "Lágrimas Negras" de Bebo Valdés y Diego el Cigala, además de piezas de ópera, confiriendo un ritmo poético y rítmico a las reflexiones de los antihéroes. La crítica literaria de Juan Ángel Juristo en el ABC llegó a emparentar la atmósfera y el tratamiento de los personajes de esta novela con clásicos de la modernidad como El extranjero de Albert Camus o el Retrato del artista adolescente de James Joyce.
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Por eso hoy me tomo un café escuchando esta música, la de un CD que desgasté de tanto escuchar cuando escribía la novela:
https://www.youtube.com/watch?v=UT-JoJO1GEk&list=PL2DD633BA0AE8142E
El Blog de Justo Sotelo
Un diario para el siglo XXI
miércoles, 5 de agosto de 2026
"Mis novelas según la IA (III): La paz de febrero (2006)".
martes, 4 de agosto de 2026
"Me gusta mimetizarme con la Naturaleza".
En realidad lo que me gusta es pasármelo bien en cualquier lugar al que voy de paseo. Toda mi vida es un paseo continuo, quizá porque desde niño mis padres me llevaron de acá para allá (mi padre hacía hoteles por toda España en esa época de los Planes de Desarrollo de los 60 que sacaron a España de la autarquía y el retraso económico y cultural). Si me doy una vuelta por el desierto, como por mi querido Sáhara, que espero que sea libre alguna vez, me pongo una camisa ligera de lino o de algodón, como cuando he paseado por la India. Si estoy junto al mar, me saco una fotografía como esta del otro día. En cualquier caso lo que me gusta es ir ligero de equipaje (y, por favor, no con una maleta con ruedas, que hace un ruido ensordecedor). Al mar hay que "dejarlo" con su música y esa eternidad a cuestas que nos permitió nacer en una ola o un suspiro, al igual que al desierto que también fue mar y estuvo lleno de suspiros, con su libertad y su silencio, donde puede sonar esta música:
https://www.youtube.com/watch?v=zVSnV8zP9z8&list=PLtBLTuU4KzggwnoxTKlWTlHJ1zo8k4TOa
Al mar y al desierto solo se debería viajar en bicicleta para hacer el amor.
lunes, 3 de agosto de 2026
"¿Qué se puede hacer un largo y caluroso domingo de verano? Pues leer a Justo Sotelo, claro".
domingo, 2 de agosto de 2026
"Preocuparse por la persona, sea de derechas o de izquierdas".
sábado, 1 de agosto de 2026
"Ser guapo o feo".
"El deseo de amor al que mi corazón estaba envuelto / extendió ante mis ojos una gran niebla / y robó la razón a mi tierno pecho".
Estos son unos versos del poeta Arquíloco de Paros, que vivió entre los años 712 y 664 aC. Nietzsche lo llamó poeta dionisíaco o lírico en "El nacimiento de la tragedia", en contraste con Homero que sería un poeta épico o apolíneo, y a mí no deja de sorprenderme que ya se pudiera escribir tan bien hace casi treinta siglos. Aprovechando que tal vez alguien vuelva a leer en este mundo globalizado los 24 cantos de "La odisea" y "La Ilíada", los dos poemas de Homero que se han puesto de moda gracias al cine, al que sigo aplaudiendo, no estaría de más que leyéramos uno de los libros más interesantes de mi vida, "El nacimiento de la tragedia desde el espíritu de la música" (1872), el primer libro de Nietzsche donde presenta una visión revolucionaria de la cultura griega antigua y critica la decadencia de la sociedad occidental contemporánea. Considera que el arte y la cultura griega evolucionaron gracias a la tensión entre dos fuerzas espirituales y estéticas opuestas. Lo apolíneo (Apolo) es la luz, la razón, el orden, la medida, la armonía y la individualidad. Se expresa principalmente a través de la escultura y la arquitectura. Lo dionisíaco (Dioniso) es el caos, la embriaguez, el exceso, la pasión, la música y la disolución de la individualidad en la unidad primordial de la naturaleza. La tragedia griega clásica (sobre todo de Esquilo y Sófocles) surgió de la unión de ambas fuerzas, que se rompió con esa idea moderna de que todo debe ser lógico para ser bello, lo que extirpa la fuerza vital del arte y da inicio a la decadencia de la cultura occidental.
¿Mis amigos y amigas me veis guapo o feo en términos de Nietzsche en esta foto del otro día en un parque cercano a una Universidad?
Lo que en ningún caso voy a dejar es de leer, escribir y escuchar música, por ejemplo la que tanto le gustaba a Nietzsche ahora que estamos en plena temporada de verano de Wagner:
https://www.youtube.com/watch?v=XdqRLSWXDlM
viernes, 31 de julio de 2026
"La Odisea de Nolan, una película muy divertida".
¿Quién no ha querido jugar de niño a los romanos, con tu armadura, tu casco, tu escudo y tu espada? Recuerdo cuando vivía en Mallorca de niño y los Reyes Magos me trajeron todas estas cosas. Lo pasé estupendamente luchando contra olivos e higueras. Años después me fui al planeta de los simios con Charlton Heston y terminé en la playa jugando con la estatua de la libertad, como el caballo de Troya. Decía Vicente Cristóbal, el catedrático de Latín y poeta que me dio la asignatura de Tradición Clásica en la Complutense y me examinó de esta historia, junto a "La Ilíada", "Las metamorfosis", las "Odas" de Horacio, "La Eneida" y obras posteriores que las han reinterpretado, que deberíamos reivindicar cualquier acercamiento a los clásicos. Le gustó mucho la "Troya" de Petersen y supongo que le habrá gustado también "La Odisea" de Nolan. Me lo pasé de miedo ayer por la tarde en el cine durante casi tres horas pues es una película contemplativa y con cierta lentitud, como las que me gustan. He leído que algunos filólogos muy exigentes y puristas de diverso pelaje están criticando esta película, buscando fallos e inexactitudes con relación a Homero. Eso es que no han leído el Ulises de Joyce, que es la más compleja, inteligente y literaria recreación de esta obra, o ya no se acuerdan de "Centauros del desierto", la obra maestra de Ford. Nolan hace una interpretación "cristiana", como también la hacen Joyce y Ford, pero esto no me parece ni mal ni bien. Da un sentido a su película y acaba siendo coherente, como pedía Aristóteles para la tragedia. Tanto me gustó la película que al final volví a ser un héroe de la Edad Media luchando contra el dragón de la fotografía.









