"Es un privilegio asomarse a la intimidad creativa de un autor que, como Justo Sotelo, no solo escribe, sino que habita la literatura. Su capacidad para convertir espacios emblemáticos, como el Círculo de Bellas Artes, en escenarios donde la vida y la ficción se confunden demuestra que su obra es un organismo vivo, una prolongación de tu propia búsqueda vital (...) Posee esa rara virtud de los humanistas para entrelazar la tradición clásica de Platón y de Aristóteles con la modernidad más audaz (...)"
Estas son palabras que escribió ayer, por aquí, Francisca Arias. A esa misma hora, más o menos, me había acercado a la presentación en Madrid del último libro de poemas de la mallorquina Lluïsa Lladó, "El tiralíneas de plomo" (Buenos Aires poetry, 2025), de la que también he leído su anterior libro, "Etiqueta roja" (2023). Su presentadora fue la escritora y profesora Marina Casado, a la que conocí hace años cuando hacíamos un máster de Literatura Española en la Universidad Complutense. La coqueta cueva de la librería "La fabulosa", en pleno Malasaña, le dio un carácter literario a la presentación. Llovía cuando terminó. Me fui caminando bajo la lluvia pensando en que había sido muy agradable conocer en persona a Lluïsa y a sus amigas (alguna de ellas también me conocía a mí) y escucharla recitar sus poemas (comparto un pequeño video de ese momento). Habitar la literatura, decía Francisca al principio, y supongo que es así. Cada día que vivo tiene que tener esa parte literaria, bohemia, creativa que hace la vida interesante. Como meterte en el teatro Monumental de Atocha para escuchar la "Fantasía sobre un tema de Tallis" de Vaughan Williams, ya que no puedo vivir sin escuchar música. Es una obra fundamental de la música británica del siglo XX que actúa como un diálogo entre el Renacimiento y la época eduardiana. Su estructura y su contenido emocional se pueden analizar utilizando también técnicas literarias y narrativas, enfocándose en los viajes en el tiempo, el eco espacial y la reflexión espiritual. La base es la "Melodía del tercer modo" (1567) de Thomas Tallis para el Salterio del arzobispo Matthew Parker (una adaptación del Salmo 2). Mientras editaba "The English Hymnal" en 1906, quedó fascinado con esta melodía y la conectó en seguida con la atmósfera grave y espiritual de "The Pilgrim's Progress" de John Bunyan. Eso le permitió sentirse a la vez antiguo y moderno, esencial en la creación, como me pasa a mí con Platón y Aristóteles y teóricos checos como Lubomír Doležel:
https://www.youtube.com/watch?v=vcFZ-Fwj6lI&list=RDC3nxOF8wnMk&index=3
Sí, vivir la vida como si fuera una novela, habitarla cada día hasta escribirla.








