Mis amigos son inteligentes y se encuentran en todo el mundo, en México, Chile, Madrid, Sevilla, Tenerife, Mallorca, Zaragoza, incluso en Perú, como contaré al final con la muerte de Bryce Echenique, el autor de "La vida exagerada de Martín Romaña" y "Un mundo para Julius".
Pero antes hablemos del gran escritor norteamericano John Cheever.
Cheever tenía tres ideas en la cabeza antes de escribir su relato "El nadador", que publicó en la revista The New Yoker en el año 1964, la obsesión por el poder curativo del agua, que plasmó en las piscinas y el río que quiere llamar Lucinda, en honor de su mujer, la idea de un Narciso de Bullet Park, y el envejecimiento físico e intelectual. Tenía 52 años cuando escribió este cuento. Es lo que dije para empezar la tertulia "on line" de ayer por la tarde y después no dejé de aprender escuchando a Carmen, Miguel Ángel, Ignacio, Iván, David, Almudena, Mariola, María Victoria, Elena, Iñaki, Paqui, Chema, Consuelo y Mercedes.
Ignacio nos contó al final una anécdota del gran escritor peruano que falleció ayer y que él contó más de una vez. Estaba Bryce Echenique casi adormilado en la mesa de una conferencia, por lo visto un tanto aburrida, y en cierto momento el presidente de la mesa, dijo "y ahora llamaremos a don Manuel Alvar", el conocido filólogo y catedrático. En ese momento Bryce despertó y dijo, "eso, eso, al bar todos".
Pues eso, que seamos felices.
El Blog de Justo Sotelo
Un diario para el siglo XXI
miércoles, 11 de marzo de 2026
"Esta tertulia es un lujo universal".
martes, 10 de marzo de 2026
"Su relato tenía 150 páginas y lo dejó en 15".
Durante varios años impartí en la Universidad un Taller de Literatura, Tertulia y Debate como asignatura de Libre Elección. Aparte de pedir a mis alumnos que leyeran las obras más importantes de la historia de la literatura universal (nada que ver, por supuesto, con la bobada del canon de Harold Bloom y cosas por el estilo) les insistía en el hecho de que escribir bien es decir las cosas con la menor cantidad de palabras, solo las necesarias, las esenciales. Es algo que sabían Poe, Chéjov, Borges, Hemingway, Rulfo y Cortázar. Y sabía el escritor norteamericano John Cheever, que nos visitará esta tarde en nuestra tertulia on line que hacemos cada tres martes. Hablaremos con él de su relato "El nadador" publicado en la revista The New Yoker (1964) y que se quedó en quince páginas porque lo importante es lo que no se dice, lo que el lector debe rellenar. Es la llamada semántica cero. Estamos ante la historia de un tipo de mediana edad, Neddy Merrill, que recorre trece kilometros hasta su casa nadando por las piscinas de las urbanizaciones de clase alta que encuentra en su camino. Es una metáfora de la vida, de la alegría y los fracasos. En las historias de este escritor se reúne la mejor tradición americana, desde Scott Fitzgerald a Hemingway, y la de sus contemporáneos como Salinger, Capote o Nabokov, que elogiaron su obra.
Y en esa búsqueda de la esencia me viene Satie a la cabeza:
https://www.youtube.com/watch?v=Ojr8IACpU-4&list=RDOjr8IACpU-4&start_radio=1
lunes, 9 de marzo de 2026
"La universalidad de la lluvia".
domingo, 8 de marzo de 2026
"Eres un enfant terrible".
Me dijo el otro día la escritora Lola Walder por teléfono, en una larga conversación que tuvimos sobre literatura, aunque ella es tertuliana habitual y estuvo este martes pasado en el Hotel Indigo. Me tomo el primer café de este bonito domingo casi de primavera y recuerdo la novela "Les enfants terribles" de Jean Cocteau, de 1929, que originó esa expresión. Nos cuenta la historia de Paul y Elizabeth, dos jóvenes misteriosos que viven aislados del mundo. A medida que crecen se van involucrando en situaciones complejas y desafiantes, y de esa forma rompen las normas y las convenciones sociales. Después pienso en Arthur Rimbaud, que con sus libros "Una temporada en el infierno" e "Iluminaciones" cambió la literatura francesa antes de cumplir veinte años. La verdad es que siendo sincero, nunca me he considerado un "enfant terrible", y menos todavía cuando me pongo trajes blancos de lino y zapatos del mismo color (no es el caso de esta foto con la cazadora negra de cuero). Es cierto que suelo cuestionar siempre al que manda, que me aburren los cargos y no suelo prestar demasiada atención a las noticias del telediario o a los suplementos culturales, que insisto a mis alumnos y a mis amigos tertulianos que me lleven la contraria, puesto que me gustan Hegel y su dialéctica y no digamos las tres críticas de Kant que vienen de lejos, de Plotino y Platón por lo menos. Escribir no es un trabajo duro, precisamente, como se dice por ahí, sino al contrario un placer y una absoluta diversión al "crear" un mundo por ti mismo, sin deber favores a nadie y sin enchufes ni amiguismos. En resumidas cuentas, alguien tan angelical como yo, al que le apetece vestir de blanco en cuanto llega la primavera no ha podido romper un plato en su vida, ni un corazón, un trébol de cuatro hojas o la ola que llega mansamente hasta la playa y conquista castillos en la arena al paso de mis pies desnudos.
Y menos aún si ella me susurra canciones al oído con la voz melosa y una copa de vino en la mano:
https://www.youtube.com/watch?v=2gNou0hkNDM&list=RD2gNou0hkNDM&start_radio=1
Qué culpa tengo yo de que la chica guapa siempre se fije en mí.
sábado, 7 de marzo de 2026
"Los sueños del escritor".
"La vida del escritor es una vida solitaria, uno cree estar solo y al cabo de los años, si los astros son propicios, descubre que está en el centro de una especie de vasto círculo de amigos invisibles, de amigos que no conocerá nunca físicamente pero que lo quieren y eso es una recompensa más que suficiente".
Antes Borges había dicho lo siguiente en aquella mítica entrevista con Soler Serrano de TVE:
"La tarea del arte es transformar lo que nos ocurre en símbolos y música para que pueda perdurar en la memoria de los hombres. Ese es nuestro deber, debemos cumplir con él, si no nos sentiremos muy desdichados. Esos símbolos pueden ser colores, formas, sonidos y en el caso del poeta sonidos y palabras, fábulas, relatos, poesías. La tarea del poeta es continua (...) El poeta no descansa nunca, siempre está trabajando, hasta cuando sueña, trabaja".
Mientras me miro en el espejo de Borges escribo y bailo sin necesidad de mover las piernas, cerca del mar de Grecia, aunque esté lejos, dentro de una película de Theo Angelopoulos, con la música de Eleni Karaindrou y el rostro de Bruno Ganz. Los actores bailan un vals, esa danza onírica con la que envuelven sus vidas. Giran despacio antes de que Bruno Ganz diga:
-Una vez te pregunté: ¿cuánto dura el mañana? Y me respondiste: "La eternidad y un día".
Pero aún el actor insistirá:
-¡No te he oído!
Y escuchará una vez más, a lo lejos, que le dice la mujer despidiéndose:
-¡La eternidad y un día!
https://www.youtube.com/watch?v=6Hg-zGxF8Nw&list=RD6Hg-zGxF8Nw&start_radio=1
viernes, 6 de marzo de 2026
"António Lobo Antunes era un escritor demasiado bueno para que le dieran el Nobel".
jueves, 5 de marzo de 2026
"La mano abierta de la literatura".
No me había fijado en la mano de Mariwán en esta foto de la tertulia de este martes. No es ninguna amenaza precisamente, jeje, todo lo contrario. Mientras me tomo un café pienso que la mano abierta es una metáfora de lo que significa nuestra tertulia, un lugar abierto al mundo, a todos los textos literarios, al arte y a la cultura. Ese lugar donde la gente sabe que puede ir cuando quiera y sentirse como en su casa durante hora y media. Aquí no se pide nada a nadie, tan solo ganas de reír y de sonreír hablando de Kafka, Hemingway, Chéjov o Cortázar, de cuyos relatos hemos hablado en las últimas tertulias (o Chesterton, del que me ha pedido ayer Santiago que analicemos un cuento cuando tengamos un rato). O "El nadador", de John Cheever, del que vamos a hablar el martes que viene en la tertulia virtual por Zoom que hacemos cada tres martes. Es uno de los mejores relatos de la literatura norteamericana y algunos no tenemos otra cosa mejor que hacer que hablar de la mejor literatura:
https://ciudadseva.com/texto/el-nadador/
La película sobre el cuento es espléndida:
https://www.youtube.com/watch?v=zY0tmQCa_Os
Como soy un romántico sin remedio y me gusta "perder el tiempo" en los Cafés, leyendo, escribiendo, escuchando jazz, esta mañana me despierto con esta romántica trompeta y os agradezco los cariñosos e inteligentes comentarios al post de la tertulia del martes en el Hotel Indigo dedicada a Kafka:
https://www.youtube.com/watch?v=XYIDL86bgjw&list=RDXYIDL86bgjw&start_radio=1









