martes, 24 de febrero de 2026

"La mujer del puente".


 

 

El otro día me saqué esta foto en una ciudad parecida a La Habana, pero sin el Malecón, que tiene un museo de arte contemporáneo en el que me gusta perderme e incluso echarme la siesta. Nada más hacérmela pasó junto a mí una mujer guapísima de cuarenta y tantos años que atravesaba el puente en dirección al museo. Me miró, me sonrió y dijo que debía sonreír siempre porque la sonrisa le iba bien a los rasgos de mi cara. Estuve a punto de enseñarle la foto, para que me dijera lo que opinaba, pero me limité a sonreír. Poco después me senté en un Café con un patio interior lleno de palmeras y bancos de madera que hacían de mesas improvisadas y con una tierra llena de charcos por las últimas lluvias, y miré la fotografía. Aquella mujer no había salido en ella, por supuesto, pero me dio la sensación de que me miraba desde un rincón casi imperceptible de la misma. El Café fue llenándose de jóvenes que se contaban la vida en varios idiomas. Unos hablaban de Madrid, otros de París y Londres; una chica con la melena sobre los hombres aseguró que quería viajar a Nueva York. Al fondo, una pareja se besaba como si solo existieran esos momentos. Dos chicos negros pusieron música en el móvil. Y yo seguí leyendo un libro, en realidad escribiéndolo día a día.

Todo se llenó de jazz mientras la mujer de cuarenta y tantos años me sonreía:

https://www.youtube.com/watch?v=ONwVr6OqSrA&list=RDONwVr6OqSrA&start_radio=1

lunes, 23 de febrero de 2026

"Una obra triste y hermosa".


 

Hace unas semanas dedicamos una tertulia literaria en el hotel Indigo a un cuento de Chéjov, y ayer me fui a ver al teatro Fernán Gómez de la plaza de Colón su última obra de teatro, "El jardín de los cerezos". Aún la recordaba de haberla visto hace tiempo en el María Guerrero, junto a sus otras tres grandes obras, "La gaviota", "Tío Vania" y "Las tres hermanas". Se estrenó en el año 1904 y Chéjov murió solo unos meses después con 44 años. Es una tragicomedia que explora temas de cambio social y conflicto generacional a partir del declive de la aristocracia rusa y el ascenso de la clase media, y cuenta la historia de una familia aristocrática que se ve obligada a vender su hermosa propiedad, incluido su famoso huerto de los cerezos, para pagar sus deudas. Es algo así como la expulsión del Paraíso o del recuerdo de una infancia feliz. La negligencia con la que es gestionada esta finca provoca que la solución para su rescate sea su destrucción, pues la compra el hijo de uno de los sirvientes para convertir los terrenos en casas turísticas. Los personajes chejovianos se ven atrapados en un dilema típico de nuestra sociedad moderna; quedarse es perder el paraíso, pero vender la finca, también. Así que optan por instalarse allí y esperar a que se solucione solo. Y en medio de esta catástrofe, únicamente el joven estudiante Trofimov vislumbra la posibilidad de un retorno al Edén cuando declara que la salvación pasa por trabajar y dejar algo de felicidad para que la recojan quienes vienen detrás. No en vano, un proverbio chino nos explica que el mejor fertilizante es la sombra del jardinero.

Estas son unas escenas de la obra:

https://www.youtube.com/watch?v=_L2QKZB9maA

Y esta una versión completa para TVE:

https://www.youtube.com/watch?v=DG0OzkZx0RY 

domingo, 22 de febrero de 2026

"Antes de irme a caminar descalzo por la literatura".


 

Ayer andaba dándome una vuelta por ahí y en el coche sonaba la Tercera sinfonía de Bruckner, tan wagneriana.

Apolo siempre amará a Dafne, me dije entonces, convertida en laurel eternamente. Eros lo ha atravesado con una flecha de oro (el amor) y a ella con una de plomo (el odio). Mito, símbolo, imagen, metáfora, lo que me recuerda la propia vida. Somos todo lo que hemos vivido en cada momento, en el amor y en la amistad, los viajes y las clases, la felicidad, la melancolía, la tristeza, la pasión, las fechas de oro y de plomo que nos lanza la vida por el simple hecho de estar vivos.

Realismo y fantasía, asimetría, el placer de escribir y de leer, de vivir dentro y fuera de la literatura, de jugar con el arte y las palabras.

¿La vida es otra cosa?

Y Bruckner:

https://www.youtube.com/watch?v=kY4l2Xx3crs&list=RDkY4l2Xx3crs&start_radio=1

sábado, 21 de febrero de 2026

"La literatura es contar historias".


 

De esto me gustaría hablar, entre otras muchas cosas, a las 18 horas en nuestra tertulia del martes que viene en el hotel Indigo, Marqués de Urquijo 4 en Argüelles, con el editor y escritor Enrique Murillo que ha revolucionado el pequeño mundo de la literatura española con su libro "Personaje secundario" (Trama Editorial, 2025). Nos conocimos en persona hace poco, escribí una reseña sobre este libro y me ha parecido interesante que nos hable de él y de su libro, de su papel como lector y editor "clave" en el último medio siglo en España, ya que ha trabajado en Planeta, Anagrama, Alfaguara, Plaza y Janés y El País, entre otros sitios.

Dejo por aquí un par de entrevistas en Youtube y mi particular reseña para que lo conozcamos mejor:

https://www.youtube.com/watch?v=bhiLe-OPCQY

https://www.youtube.com/watch?v=TdiKF3v4ZmI

https://www.todoliteratura.es/noticia/61880/criticas/como-una-novela-de-misterio-y-suspense.html

Termino mi reseña diciendo que "es como si hubiera estado leyendo una novela policíaca o de misterio a partir de la evolución del mundo editorial en España(...) He de confesar que prefiero comer o cenar y beber champán con Audrey Hepburn o Ingrid Bergman mientras paseo en barco por el Sena que con Javier Marías o Pérez Reverte a los que Murillo dedica muchas páginas (...) Conseguir que editores y escritores me recordaran de alguna forma a personajes interpretados en el cine por Bogart, Cagney, Brando o Pacino es un verdadero mérito por parte de Enrique Murillo".

Y por supuesto que a Audrey o Ingrid me las hubiera llevado a bailar jazz en París:

https://www.youtube.com/watch?v=5HSnOwLKWgM&list=RD5HSnOwLKWgM&start_radio=1

viernes, 20 de febrero de 2026

"A veces me tomo un Dry Martini, como James Bond".


 

Ayer hizo sol y me senté en una terraza coqueta y tranquila a beber el vermú del mediodía. No padezco el síndrome del telediario ni el de los apocalípticos y agoreros del fin del mundo, empeñados en que el sistema capitalista nos lleva al desastre y que todo se va a acabar en cuestión de unos años. En el mundo también pasan cosas buenas, es más me parece que ocurren más cosas buenas que malas. Mientras me tomaba el vermú recordé una escena de la primera novela de la saga de James Bond, "Casino Royale", que me explicó una profesora joven y guapa en un máster de literatura como modelo de seducción entre dos desconocidos. Esta novela no se llevó al cine hasta que el actor Daniel Craig se encargó del papel. Vesper Lynd (interpretada por Eva Green), será el "único" amor de verdad de James Bond. Se conocen en un tren de Alta Velocidad en Montenegro. Ella representa al Tesoro británico y lleva el dinero para su misión. El diálogo es muy inteligente, incluso antropológicamente hablando, no solo por lo que se dice o se ve, sino por el valor del lenguaje corporal, y la ropa que visten, las miradas y los gestos y la distribución de los objetos sobre la mesa. O por el vino francés, porque en una "primera" cita hay que beber vino francés, por supuesto:

https://www.youtube.com/watch?v=V2x3Fu0-ZT0

Y es que todos me llaman Bond, James Bond, digo Sotelo, Justo Sotelo, quizá porque "paso" del malo y me quedo siempre con la chica:

https://www.youtube.com/watch?v=U9FzgsF2T-s&list=RDU9FzgsF2T-s&start_radio=1

jueves, 19 de febrero de 2026

"Es de los profesores inolvidables".


 

Decía un alumno a otro cuando yo salía de clase ayer por la mañana. En la foto estoy en un descanso entre clase y clase como intentando abarcar con las manos lo que aún significa y ha significado siempre la Universidad, el Trivium y el Quadrivium de la educación clásica con las siete artes liberales en la Edad Media. El Trivium (las "tres vías") se centraba en las artes del lenguaje (gramática, dialéctica, retórica) para aprender a pensar. El Quadrivium ("cuatro vías") abarcaba las artes matemáticas (aritmética, geometría, astronomía, música) para entender el mundo). Después de clase me detuve a pensar en lo que significa nuestro paso por este mundo, se sea o no escritor o artista. Se suele decir que queda la obra, pero sabemos que a la mayoría de las obras se las lleva el viento y es pura casualidad que algunas, muy pocas, trasciendan a la propia vida del autor. La vida existe mientras existimos cada uno de nosotros. Por eso mismo lo único importante tal vez tan solo sea lo que queda en el corazón de la gente en cada momento de la vida que vamos viviendo. Y no me importa que me llamen cursi o sentimental por decir algo así. Hablo de ese amor que nunca se olvida, aunque cada cual vaya por un camino, de la amistad que se rompió una vez sin saber el motivo, pero que fue importante mientras duró. O de unos alumnos que hablan con cariño y aprecio de un profesor.

Antes he citado la música, tan matemática, que tanto valoro, como este Concierto de Chopin:

https://www.youtube.com/watch?v=2bFo65szAP0&list=RD2bFo65szAP0&start_radio=1

Esta música me recuerda a un amigo que tuve de adolescente que me insistía en que la escuchara, pues era su música favorita. Pronto nos perdimos la pista. No quise olvidarlo y lo convertí en personaje de mi primera novela, "La muerte lenta" (1995). A veces digo a mis alumnos que algunos terminarán siendo personajes de mis historias. Me inspiro en cualquier cosa, en los jóvenes y los mayores, los libros y los conciertos, los paseos por los pueblos mientras atardece en los rostros de la gente y se acuestan las montañas y se pone a llover y luego sale el sol y suena Chopin.

miércoles, 18 de febrero de 2026

"Y Hemingway revivió durante hora y media en nuestra tertulia".



 

Volvió la Generación perdida en París, aunque nosotros estábamos en muchos sitios, Scott Fitzgerarld, Faulkner, Dos Passos, MacLeish y Pound, entre otros, gracias a Presina, Chema, María Victoria, José Antonio, María José, Mercedes, Soledad, Mariola, Mirta, Paqui, Elena, Carlos, Almudena y Emma, y el cuento "Las nieves del Kilimanjaro", con ese estilo particular de Hemingway y su teoría del iceberg o de la omisión, donde todo lo importante no se cuenta y se queda debajo del agua, una prosa y una sintaxis minimalista sin apenas adjetivos y adverbios, en la que las conjunciones complejas se sustituyen por la "y" para crear un tono distante y objetivo. Los personajes a menudo se enfrentan a los traumas, las desilusiones o la violencia (la guerra y las corridas de toros), adoptando una conducta distante o de "héroe en código" para mantener así la dignidad. La naturaleza es simbólica, con paisajes (montañas, ríos) que representan estados espirituales y estaciones que reflejan la vida, la muerte o la decadencia humana. Y aquel ritmo hipnótico que imprime Hemingway en sus páginas. Ayer repasamos sus principales libros y llegamos a esa montaña nevada de África, al leopardo y la grangrena que va minando la vida de Harry y su relación con Helen y todas las mujeres que ha conocido. Y a su lamento por no haber escrito lo que tenía que escribir al elegir la vida fácil, sin problemas, con mujeres cada vez más ricas. El personaje se come a Hemingway o Hemingway se come al personaje. En cualquier caso lo que escribió el norteamericano es la mejor literatura del siglo XX. En su honor escucho a Benny Goodman, pues sé que le gustaba mucho, como a Woody Allen, como si estuviéramos en "Medianoche en París" mientras amanece en Madrid y en la literatura:

https://www.youtube.com/watch?v=r2S1I_ien6A&list=PLD9CAA39E6DB9CCC3

Seguro que Hemingway ahora se está tomando en el cielo la última copa con Ava Gardner.