viernes, 1 de marzo de 2024

"Ser profesor, ser escritor".

 

Ayer me pasé el día de mi cumpleaños dando clase. Acabé cansado físicamente, pero feliz, como me ocurre siempre. En realidad más que dar clase lo que hago es recibirlas. A mis amigos os tengo que agradecer las hermosas felicitaciones que me enviasteis y que casi no tuve tiempo de agradecer, lo que aprovecho para hacerlo ahora. De mis tres grupos de alumnos en Icade (Universidad Pontificia de Comillas) poco más puedo añadir a los dos pequeños videos y a la fotografía que he compartido (faltan otros grupos a los que no di clase ayer). Ellos me recibieron con tartas, bizcochos y torteles (les había dicho que que me gustan mucho) y con velas. Me cantaron el "cumpleaños feliz", me aplaudieron y yo hice lo mismo que ellos. Después de todo mis alumnos siempre tienen 20 años y no dejan de sonreír. Y a mí me gusta que la gente sonría y sea feliz. A las siete y pico de la tarde les leí una carta que me había enviado otro año una alumna al terminar el curso.

"Querido profesor: 
 
En esta tarde sentada delante de un té, en una de estas relajadas terrazas de verano que tanto nos gustan, quería hacer un análisis de este curso. Pensaba en qué pocos regalos te podemos hacer los alumnos y cuántos nos haces tú. ¿No son regalos transmitirnos tus conocimientos, empaparnos de tu sabiduría, compartir tus vivencias, hacernos cómplices de tus relatos, contagiarnos tu pasión por la vida, por la lectura, por el amor? Quiero agradecerte tu comportamiento conmigo. Me he sentido privilegiada por haber recibido todos estos regalos. Por favor, sigue iluminando con tu sonrisa a las personas que tengan un día nublado, sigue manteniendo esa reciprocidad, comprensión y respeto en cada clase. Espero que cuando finalice esta etapa de mi vida y me vuelva a mi añorada ciudad podamos mantener el recuerdo, porque las personas fascinantes como tú tienen esa magia tan fuerte que, cuando te tocan una vez, lo hacen para siempre.
 
Gracias por acariciar con el alma".
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¿Es o no hermoso cumplir años un 29 de febrero, cada 4 años?
 

 
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jueves, 29 de febrero de 2024

"Eso de nacer un 29 de febrero".

Esta foto me la ha enviado una amiga. Evidentemente, yo no soy el hombre perfecto, aunque es verdad que me gusta leer y también el café y la filosofía. También es verdad que soy un adolescente, pues mido el tiempo de una forma distinta a como lo hacen la mayoría de los mortales. O quizá sea el tiempo el que me mide a mí de manera distinta. Y ahora me tomo el primer café del día antes de vestirme, pintarme y esas cosas, y repasar qué tengo que contar hoy a mis alumnos. Es verdad que improviso mucho delante de mis alumnos ya que en mis clases el primero que se tiene que divertir soy yo. Por cierto, ayer también lo hice en la entrevista que me grabaron en la cadena Ser sobre mi último libro y van a emitir en tres semanas (ya lo comentaré). 
 
Y escucho una canción romántica mientras amanece:
 
Y es que, como dijo aquel, nadie es perfecto.
 

 

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miércoles, 28 de febrero de 2024

"100 años después Neruda en nuestra tertulia".


 
 
Pablo Neruda tomaba cafés y comía en Casa Manolo cuando estuvo viviendo en España, en la Casa de las Flores de Argüelles, cerca de mi casa. Y ayer volvieron a resonar sus versos en el mismo lugar. La culpa la tuvieron cinco escritores que vinieron desde Tenerife hasta nuestra tertulia para presentarnos su libro "Relatos íntimos desde el escenario", 2023, que ha editado el Centro de la Cultura Popular Canaria.
 
El teatro posee, indudablemente, algo especial para que sea una de las actividades artísticas que cuenta con actores dispuestos a dejar la piel sobre el escenario y unos espectadores deseosos de verlos, ya sea en una época de crisis o cuando esta sociedad dispone de un elevado nivel de vida. ¿Será porque siempre sitúa al ser humano frente a su propio espejo? Esto es lo que yo he encontrado en este libro de relatos "íntimos" que se presentó ayer en nuestra tertulia, escrito por seis escritores venidos desde Tenerife, uno cubano, dos argentinos y tres tinerfeños. Ellos son seis personajes en busca de Pirandello mirándose en el espejo del texto, a través de la cuarta pared, ya que los personajes se convierten en escritores. De alguna forma tratan de entender el mundo mientras se van entendiendo a sí mismos. Todos están a punto de salir al escenario y piensan qué van a decir al público. Para eso utilizan seudónimos, se esconden en nombres o cuerpos ficticios, y dejan el camino libre a su misma imaginación para ser y para no ser cada uno de ellos. ¿Mitología? El nacimiento de la mitología y de las religiones tuvo bastante que ver con la búsqueda de respuestas a las seculares preguntas del ser humano sobre por qué estaba en este mundo, qué lo había creado y para qué. En los orígenes, el hombre se extendió lentamente por África, pero después de miles de años no lograba inventar nada que fuera importante. De pronto aprendió a defenderse y a utilizar la capacidad de hablar; esa fue su primera victoria sobre el tiempo. Ya podía relatar su vida a sus descendientes, pues se había inventado un pasado. Descubrió el fuego, sustituyó la caza por la agricultura, aprendió a escribir. La mitología le ofreció la explicación coherente del mundo; a la vez que contaba un relato con cierta coherencia, evocaba lo que siempre se repetía. Tanto en las llanuras de la India como entre los indios americanos, en Grecia y Oriente Próximo, el hombre intentaba explicar por qué existían costumbres y creencias que se escapaban a su imaginación. Algo así es lo que dije para iniciar la tertulia.
 
Y llegamos a Casa Manolo, a la tertulia literaria que es de todos los que aman la literatura, la música, el arte y el propio teatro, hombres y mujeres que se miran todos los martes en el espejo de la belleza, como ocurrió ayer mismo con la brillante presentación de Almudena Mestre y las convincentes, cariñosas e inteligentes intervenciones de los protagonistas del libro, José Ramón Sampayo Rodríguez, Mary Hernández Carnero, María Olarte Lecuona, Argentina Oliva Gil (que no pudo viajar hasta Madrid por asuntos personales), Graciela Rivero Sotelo (que no es mi prima) y Maximiliano Crespo Naon, que en cierto momento no recitó, sino que nos "dijo" el poema 20 de Neruda, del que grabé unos instantes. Yo estaba un poco lejos y la voz queda entre susurros. Por eso reproduzco uno de los poemas más bellos de la historia de la literatura, y comparto el pequeño video que resume una tarde maravillosa. Después de todo qué es la vida, sino un conjunto de tardes y noches maravillosas:
 
"Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
 
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
 
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
 
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
 Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
 
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
 
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
 
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
 
Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
 
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
 
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
 
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
 
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
 
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
 
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
 
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
 
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
 
Aunque éste sea el ultimo dolor que ella me causa,
y estos sean los últimos versos que yo le escribo".
 
(Neruda, "Veinte poemas de amor y una canción desesperada", 1924).
 
 




 
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martes, 27 de febrero de 2024

"La felicidad junto a mi cura de 89 años recién cumplidos".

Suelo decir a mis alumnos (ayer ya casi de noche, por ejemplo), que la felicidad en opinión de Aristóteles es hacer el bien. Al ser humano le corresponde ser justo, al igual que a un perro ladrar o a la planta echar raíces. El bien supremo o fin final que perseguimos es aquel que no se busca para alcanzar otra cosa, sino que es apetecible por sí mismo y jamás por otra cosa. Los bienes se distribuyen en tres clases: los exteriores, los del alma y los del cuerpo; los del alma son los bienes de máxima propiedad. Ya que la felicidad consiste en las acciones y operaciones del alma, siempre he sabido que el "hombre feliz" es el que vive bien y obra bien. A grandes rasgos la felicidad es una especie de "vida dichosa", e igualmente de conducta recta. Aristóteles considera que el bien es una operación, la más propia del hombre y no una posesión de un bien externo o una operación de las facultades superiores. En tal sentido está descartando el que la felicidad sea la posesión de la riqueza. El bien humano resulta ser una actividad del alma según su perfección. La felicidad es lo mejor, lo más bello y deleitoso. Esto es la virtud, que nos hace capaces de practicar las bellas acciones. Estamos ante el concepto griego de lo "bello-bueno" aplicado a las acciones rectas. La felicidad pertenece así a las cosas venerables y perfectas por ser un principio, pues por causa de ella hacemos todo lo demás. La virtud humana no es la del cuerpo, sino la del alma, así la felicidad será una actividad del alma.
 
La música que me viene a la cabeza antes de irme a clase es de la última película de Víctor Erice. Ya he dicho varias veces que este director es un milagro en España, y que su personaje busca a su hija (la única persona que le ha querido) para que le mire por última vez antes morir:
 
Javier me miró con amor cuando me vio llegar el domingo pasado a su misa. Así también miraba Aristóteles a su hijo Nicómaco cuando le contó su "Ética".
 



 

"La vida es sueño".

Esta tarde nos visitarán en Casa Manolo cinco escritores que vendrán directamente desde Tenerife a la tertulia, para presentar su libro "Relatos íntimos desde el escenario", para el que he escrito un prólogo. Almudena Mestre y yo hablaremos del libro y pediremos que, por supuesto, lo hagan todos los autores.
 
Cuando leí estos relatos, fruto de un taller de escritura dirigido por el escritor José Ramón Sampayo en Tegueste, un bonito pueblo del norte de Tenerife, cerca de la Laguna y Anaga, uno de mis paraísos en este mundo, no tuve más remedio que escribir en el "prólogo" algunas cosas como estas: "Desde sus orígenes, el teatro español estuvo vinculado a la religión y el carnaval. En cada fiesta patronal de los pueblos y ciudades se representaban autos de Navidad y de tipo sacramental, así como obras relacionadas con el carnaval. En el momento en que se rompieron esas vinculaciones, el teatro adquirió su sentido actual. Y ese ha sido el espejo en el que se han mirado José Ramón Sampayo Rodríguez, Mary Hernández Carnero, María Olarte Lecuona, Argentina Oliva Gil, Maximiliano Crespo Naon y Graciela Rivera Sotelo a la hora de elaborar sus textos que el lector (el espectador) tiene en sus manos, una manera de representar el espíritu del teatro que aúna en uno solo al actor y al escritor (...)"
 
Mientras recordaba estas palabras, me ha venido a la cabeza una de esas obras de teatro que los españoles llevamos en el corazón. En mi último libro cito aquellos "Estudio 1" de TVE como uno de mis referentes intelectuales de mi niñez, con actores como Julio Núñez que sabían vocalizar y con una inmensa presencia escénica y una voz absolutamente hipnótica. Ayer por la noche volví a ver la obra maestra de Calderón, realizada de tal forma que me recordó el cine de Orson Welles, como su "Macbeth":
 
Tú bien sabes lo que es amor.
 

 

domingo, 25 de febrero de 2024

"Sucedió una noche".

Esta semana me van a entrevistar en el programa de cine de la Ser "Sucedió una noche" para hablar de mi último libro y mi pasión por el cine. Es de los programas más interesantes de la radio española, y me hace ilusión hablar en él. Además este año se cumplen los 90 años del estreno de la película de Frank Capra protagonizada por Clark Gable y Claudette Colbert que da título al espacio, y lo van a celebrar. Uno de los relatos de mi libro habla de esta película. Ya comentaré cuándo lo emiten.

Por otra parte, hace unos días la poeta y crítica de arte Efi Cubero escribió su opinión sobre ese hombre que se parece a Al Pacino y dice cosas como estas: "(...) este extraño escritor llamado Justo Sotelo, absolutamente inclasificable desde muchos puntos de vista, al que siguen cada día centenares de lectores que esperan, ávidos, la excelencia de los textos que derrocha en las redes y que decanta en libros, en una afortunada confluencia de pensamiento y acción, de actividad creadora y reflexiva, de amor por la vida, de humanismo y verdad (...)"

Como es una opinión que valoro, la he subido a mi blog. Espero que os guste a mis amigos:

https://sotelojusto.blogspot.com/2024/02/secuencias-proposito-de-un-hombre-que_21.html

Siempre he pensado que vivir en persona "Sucedió una noche" al menos una vez en la vida es bueno para la salud. Yo también he visto esa isla del Pacífico, y he alcanzado las estrellas con la mano, a su lado:

https://www.youtube.com/watch?v=yV0HGUonWtM

 


 

sábado, 24 de febrero de 2024

¡Buenos días, princesa!

"Me olvidaba decirte que tengo unas ganas de hacerte el amor que no te puedes imaginar. Pero esto no se lo diré a nadie, sobre todo a ti (...) Haría el amor contigo toda la vida (...) He soñado toda la noche contigo, íbamos al cine y tú llevabas aquel vestido rosa que me gusta tanto. Solo pienso en ti, princesa, pienso siempre en ti!"
 
¿La vida es un estado de ánimo? Siempre he pensado que lo es. Viajando en bicicleta al ritmo de la tierna barcarola de los "Cuentos de Hoffmann", tomando un helado de chocolate en cualquier banco de la calle, abriendo una librería enfrente de donde vive ella y así poder escribir aquella novela mirándola a los ojos, haciendo reír a un niño mientras lo llevas en carretilla desde el primer día de su vida.
 
Y escuchando esta música: