El Blog de Justo Sotelo
Un diario para el siglo XXI
miércoles, 21 de octubre de 2026
"Todo lo que he escrito empieza en Madrid".
martes, 20 de octubre de 2026
"Leer es bueno para la salud".
lunes, 19 de octubre de 2026
"Un cha cha cha en el Retiro".
domingo, 18 de octubre de 2026
"Ser novelista".
"Quizás si se mezclara en una coctelera tu parte hippie y tu parte yuppie sería el cóctel perfecto. Porque no veo a un hippie con la botella de Moët en la mano, pero siempre creí que a pesar de todo entendías a Larry Darrell. Eres ese particular cóctel llamado Justo Sotelo. Vivir es tu camino, no tu meta. No necesitas cruzar el mundo como Larry para encontrarte, ni como Odiseo para llegar a Ítaca".
Escribió el otro día por aquí M Jesús Egmont, y estuve pensando en ello ayer mientras me sacaba esa fotografía. Como me ocurre con tantas personas de este mundo virtual, no la conozco en persona, pero nos escribimos desde hace años y además me cae muy bien. Cuando cita a Larry Darrell, el protagonista de "El filo de la navaja", una de las novelas y de las películas de mi vida, sabe que ahí está la introducción de "Un hombre que se parecía a Al Pacino". A lo mejor me doy un aire al protagonista de "El padrino", pero mi forma de ser tiene más que ver con el personaje que creó Somerset Maugham. Como él paso del dinero y el poder, como él me fui a París y después a la India. Y como él intento ayudar a todo el mundo que me lo pide. El problema de Larry, que en el cine interpretó Tyrone Power, es que al ser un don nadie y no querer trabajar, la chica que le ama con locura (una guapísima Gene Tierney) se casa con otro que sí es rico y le va a dar amor, estabilidad y dos hijos. Por otra parte el personaje de Ulises es de los más esenciales de la historia de la literatura, y en una de mis novelas, "La paz de febrero", me planteé la elección entre Aquiles, Ulises y Eneas, algunos de los héroes básicos de la cultura cristiana y europea en la que yo he nacido. El que me conoce sabe de sobra quién me cae mejor de los héroes de la Ilíada, la Odisea y la Eneida.
Y también sabe que me puede encontrar fácilmente escuchando jazz bajo la lluvia:
https://www.youtube.com/watch?v=thU_Ncursyo
Con veintipocos años me ponía un sombrero de vez en cuando; las chicas me decían que parecía un novelista. Supongo que intuían que siempre he vivido la vida como una película.
sábado, 17 de octubre de 2026
"La inspiración del escritor".
"Ayer te besé en los labios.
Te besé en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más.
El tiempo
después de dártelo
no lo quise para nada
ya, para nada
lo había querido antes.
Se empezó, se acabó en él.
Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no
-¿adónde se me ha escapado?-.
Los pongo
en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
Y dura este beso más
que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos".
(Pedro Salinas, La voz a ti debida, 1933).
Junto a Razón de amor (1936) y Largo lamento (1939) conforman la trilogía poética dedicada a Katherine R. Whitmore. Ella fue su amor secreto, su amante y la musa que transformó por completo su obra literaria. Se conocieron en Madrid en el verano de 1932, cuando ella era una profesora estadounidense que asistía a uno de sus cursos. A pesar de que él estaba casado y tenía dos hijos, iniciaron una intensa y clandestina relación. Tras su regreso a Estados Unidos, Salinas le envió más de trescientas cartas de amor que años más tarde fueron publicadas como un monumento de la literatura epistolar del siglo XX. La relación sufrió una grave crisis cuando la esposa de Salinas, Margarita Bonmatí, descubrió el romance e intentó suicidarse. Esto empujó a Katherine a distanciarse y, tiempo después, a casarse con el profesor Brewer Whitmore (de quien tomó el apellido), dando fin al romance, aunque el poeta estuvo enamorado de ella hasta el final de sus días.
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Anoche me dormí pensando en esta historia tras leer el poema del principio. Y sonaba esta música:
https://www.youtube.com/watch?v=f6Mvd0Ob62Y
Todos los escritores tenemos un rincón desde el que escribir, donde sentarnos a mirar a la gente y hacia el interior de nosotros mismos, aunque llueva o nieve. Todos los escritores buscamos historias de amor, aunque terminen mal. ¿O no? El hecho de existir quizá les dé sentido, en una página, en la pantalla de un ordenador, en la inmensa historia de la humanidad.









