lunes, 9 de marzo de 2026

"La universalidad de la lluvia".




 



La historia de la humanidad es una mezcla de guerra y de paz, como nos dijo Tólstoi. Y de lluvia y de poesía, que es lo que busco siempre caminando bajo la lluvia. Ayer llovía sobre los campos y ciudades de medio mundo y fue un buen momento para irnos a comer a la sierra con Almudena Mestre y su marido Miguel Ángel. Me tomo el primer café de la mañana y pienso que tal vez ayer me quise convertir, casi inconscientemente, en objeto ficcional en busca de la expresividad y de la poeticidad, con el permiso de Kant, paseando después por el Escorial. Por sus calles empedradas he vivido muchas historias en mi vida, de amor y de literatura, con la sutil mezcla de la poeticidad, la ficcionalidad y la expresividad. Recuerdo aquella vez en la que di una conferencia en los "Cursos de Verano" de la Complutense o esa otra en que escuché hablar a Antonio García Berrio, mi maestro de teoría literaria, de la "Teoría de la sentimentalidad occidental". Examinó con su elegancia habitual las propiedades poéticas que dan sentido a la obra intemporal, que vienen de Platón y Aristóteles. Así aparecen los universales estéticos para convertir la expresión en expresividad que lea la vida con arte y con literatura. Es la universalidad antropológica según los conceptos, símbolos y categorías a priori más profundos y más generalizados de los sujetos de la comuni­cación literaria. Al final se trata de enviar un "mensaje" poético que sirva para representar el mundo. 
 
El camino de vuelta lo llenó el adagio de la Séptima de Bruckner, un milagro de la creación artística:
 

 

domingo, 8 de marzo de 2026

"Eres un enfant terrible".


 

Me dijo el otro día la escritora Lola Walder por teléfono, en una larga conversación que tuvimos sobre literatura, aunque ella es tertuliana habitual y estuvo este martes pasado en el Hotel Indigo. Me tomo el primer café de este bonito domingo casi de primavera y recuerdo la novela "Les enfants terribles" de Jean Cocteau, de 1929, que originó esa expresión. Nos cuenta la historia de Paul y Elizabeth, dos jóvenes misteriosos que viven aislados del mundo. A medida que crecen se van involucrando en situaciones complejas y desafiantes, y de esa forma rompen las normas y las convenciones sociales. Después pienso en Arthur Rimbaud, que con sus libros "Una temporada en el infierno" e "Iluminaciones" cambió la literatura francesa antes de cumplir veinte años. La verdad es que siendo sincero, nunca me he considerado un "enfant terrible", y menos todavía cuando me pongo trajes blancos de lino y zapatos del mismo color (no es el caso de esta foto con la cazadora negra de cuero). Es cierto que suelo cuestionar siempre al que manda, que me aburren los cargos y no suelo prestar demasiada atención a las noticias del telediario o a los suplementos culturales, que insisto a mis alumnos y a mis amigos tertulianos que me lleven la contraria, puesto que me gustan Hegel y su dialéctica y no digamos las tres críticas de Kant que vienen de lejos, de Plotino y Platón por lo menos. Escribir no es un trabajo duro, precisamente, como se dice por ahí, sino al contrario un placer y una absoluta diversión al "crear" un mundo por ti mismo, sin deber favores a nadie y sin enchufes ni amiguismos. En resumidas cuentas, alguien tan angelical como yo, al que le apetece vestir de blanco en cuanto llega la primavera no ha podido romper un plato en su vida, ni un corazón, un trébol de cuatro hojas o la ola que llega mansamente hasta la playa y conquista castillos en la arena al paso de mis pies desnudos.

Y menos aún si ella me susurra canciones al oído con la voz melosa y una copa de vino en la mano:

https://www.youtube.com/watch?v=2gNou0hkNDM&list=RD2gNou0hkNDM&start_radio=1

Qué culpa tengo yo de que la chica guapa siempre se fije en mí. 

sábado, 7 de marzo de 2026

"Los sueños del escritor".


 

"La vida del escritor es una vida solitaria, uno cree estar solo y al cabo de los años, si los astros son propicios, descubre que está en el centro de una especie de vasto círculo de amigos invisibles, de amigos que no conocerá nunca físicamente pero que lo quieren y eso es una recompensa más que suficiente".

Antes Borges había dicho lo siguiente en aquella mítica entrevista con Soler Serrano de TVE:

"La tarea del arte es transformar lo que nos ocurre en símbolos y música para que pueda perdurar en la memoria de los hombres. Ese es nuestro deber, debemos cumplir con él, si no nos sentiremos muy desdichados. Esos símbolos pueden ser colores, formas, sonidos y en el caso del poeta sonidos y palabras, fábulas, relatos, poesías. La tarea del poeta es continua (...) El poeta no descansa nunca, siempre está trabajando, hasta cuando sueña, trabaja".

Mientras me miro en el espejo de Borges escribo y bailo sin necesidad de mover las piernas, cerca del mar de Grecia, aunque esté lejos, dentro de una película de Theo Angelopoulos, con la música de Eleni Karaindrou y el rostro de Bruno Ganz. Los actores bailan un vals, esa danza onírica con la que envuelven sus vidas. Giran despacio antes de que Bruno Ganz diga:

-Una vez te pregunté: ¿cuánto dura el mañana? Y me respondiste: "La eternidad y un día".

Pero aún el actor insistirá:

-¡No te he oído!

Y escuchará una vez más, a lo lejos, que le dice la mujer despidiéndose:

-¡La eternidad y un día!

https://www.youtube.com/watch?v=6Hg-zGxF8Nw&list=RD6Hg-zGxF8Nw&start_radio=1

viernes, 6 de marzo de 2026

"António Lobo Antunes era un escritor demasiado bueno para que le dieran el Nobel".


 
El escritor portugués nos dejó ayer con 83 años. Su prosa es densa y modernista, y explora las secuelas psicológicas del colonialismo, la guerra y la caída de la dictadura de Salazar. Al ser un psiquiatra profesional, Lobo Antunes aplica una mirada clínica, pero altamente poética a los estados emocionales y mentales de sus personajes, lo que hace que su trabajo sea profundamente intenso y centrado en experiencias internas más que en la trama objetiva. Tiene mucho de Joyce y Faulkner, con voces múltiples, cambiantes y subjetivas para examinar la memoria, la inestabilidad de la identidad y la decadencia de la sociedad portuguesa. Su escritura funciona como una "biopsia" del Portugal del siglo XX, y aborda con frecuencia la guerra colonial en Angola, la "Revolución de los Claveles" de 1974 y las experiencias de los "retornados". Sus oraciones son largas, complejas y, a veces, sin mayúsculas, con monólogos interiores y flujo de conciencia que rompen con la estructura cronológica tradicional. Entre sus novelas más importantes se encuentran "La tierra del fin del mundo", sobre la guerra de Angola, "Fado Alexandrino", centrada en la revolución de 1974, "El regreso de las carabelas" y "Ayer no te vi en Babilonia", con cuatro seres solitarios que intentan dormirse a la misma hora en lugares diferentes. 
 
Es de los escritores que forma parte de mi jardín particular. Si alguien quiere visitarlo, aquí lo dejo:
 
Como él, yo también creo que es necesario vivir para escribir.

jueves, 5 de marzo de 2026

"La mano abierta de la literatura".


 

No me había fijado en la mano de Mariwán en esta foto de la tertulia de este martes. No es ninguna amenaza precisamente, jeje, todo lo contrario. Mientras me tomo un café pienso que la mano abierta es una metáfora de lo que significa nuestra tertulia, un lugar abierto al mundo, a todos los textos literarios, al arte y a la cultura. Ese lugar donde la gente sabe que puede ir cuando quiera y sentirse como en su casa durante hora y media. Aquí no se pide nada a nadie, tan solo ganas de reír y de sonreír hablando de Kafka, Hemingway, Chéjov o Cortázar, de cuyos relatos hemos hablado en las últimas tertulias (o Chesterton, del que me ha pedido ayer Santiago que analicemos un cuento cuando tengamos un rato). O "El nadador", de John Cheever, del que vamos a hablar el martes que viene en la tertulia virtual por Zoom que hacemos cada tres martes. Es uno de los mejores relatos de la literatura norteamericana y algunos no tenemos otra cosa mejor que hacer que hablar de la mejor literatura:

https://ciudadseva.com/texto/el-nadador/ 

La película sobre el cuento es espléndida:

https://www.youtube.com/watch?v=zY0tmQCa_Os

 Como soy un romántico sin remedio y me gusta "perder el tiempo" en los Cafés, leyendo, escribiendo, escuchando jazz, esta mañana me despierto con esta romántica trompeta y os agradezco los cariñosos e inteligentes comentarios al post de la tertulia del martes en el Hotel Indigo dedicada a Kafka:

https://www.youtube.com/watch?v=XYIDL86bgjw&list=RDXYIDL86bgjw&start_radio=1 

miércoles, 4 de marzo de 2026

"Ayer nos visitó Kafka en la tertulia".


 

Nos dijo que se sentía orgulloso de uno de sus primeros relatos, "La condena", de 1913, también de "La metamorfosis" de dos años más tarde y que se vio obligado a escribir una "Carta al padre" en 1919. Y los tertulianos nos dedicamos a hablar sin parar a lo largo de hora y media en el Hotel Indigo de Argüelles en el mismo centro de Madrid. Lo hicimos de Georg Bendemann, joven comerciante que se acaba de comprometer. Está sentado en su escritorio una soleada mañana de domingo, y ha terminado de escribir una carta a un viejo amigo que vive en Rusia. Antes de enviarla, decide visitar a su padre viudo y anciano para darle la noticia. En el dormitorio, oscuro y descuidado en contraste con el luminoso día primaveral, el padre parece frágil al principio. Sin embargo, mientras Georg describe su vida, su padre se vuelve contra él. Afirma conocer a su amigo y dice que Georg lo ha traicionado. Lo acusa de egoísta y finalmente lo condena a "muerte por ahogamiento". Paralizado por su autoridad, Georg sale corriendo de la casa, salta desde un puente y muere. Nuestra tertulia resultó tan apasionante como divertida, a pesar de que tocábamos temas serios y profundos. La historia implica que la culpa es inherente y el castigo es inevitable. El amigo sirve como una figura simbólica que representa una vida alternativa (soltera, artística o fracasada) a la existencia materialista, exitosa, pero en última instancia superficial de Georg. La segunda mitad de la historia se adentra en un espacio irracional parecido a una pesadilla donde el padre se transforma de un anciano frágil a un poderoso tirano. Este relato se ve a menudo como un reflejo directo de la ansiedad de Kafka sobre su capacidad para casarse, la carrera como escritor y el miedo a la desaprobación de su padre. También se puede interpretar como un cambio en los medios técnicos de la propia literatura, con Georg representando el medio más antiguo de escritura (las cartas) y el padre el cine y la imagen. Estaríamos ante un conflicto tecnológico intergeneracional.

De una u otra forma, seguimos hablando de Kafka más de cien años después porque su obra tiene mucha calidad y aborda asuntos muy humanos, que nos atañen a todos.

Kafka a lo mejor escuchaba esta música mientras leía y escribía:

https://www.youtube.com/watch?v=fRee59hmlDA&list=RDfRee59hmlDA&start_radio=1


martes, 3 de marzo de 2026

"¿Poeta o funcionario?"


 



"Luces de bohemia", de Valle-Inclán, dice muchas cosas, por eso es una obra intemporal. Da igual que se refiera a la España de hace un siglo exactamente. Como es una obra que está muy bien escrita, se puede aplicar a cualquier época y quizá a cualquier país. La he visto en el teatro, en el cine y la TV, y este domingo de nuevo en teatro, y en todas las ocasiones me ha parecido transgresora y poética. Habla de España y su retraso secular tanto económico como cultural, sobre todo respecto a Francia y Alemania (no sé cuántas veces se nombra a París), de la necesidad de ficción en la vida hasta convertirla en un esperpento, de las diferencias de clase social, de las prostitutas y los barrios marginales, del enorme poder de la prensa. Es increíble que se escribiera el año 1920, se publicara en 1924 y no se representara hasta 1968 en un teatro de Sabadell, más de treinta años después de la muerte de su autor. Supongo que son las "cosas" de este país. Lo que más me interesa es cómo Valle-Inclán antepone lo racional a los sueños, la elección entre ser funcionario o algo parecido y llevar una vida aburrida, cómoda y segura, económicamente hablando, o bien lanzarte en brazos de la poesía y la bohemia. Como he tenido amigos auténticamente bohemios (Pepe Utrera, Miguel Ángel Andés, Antonio Zaballos) que ya no están conmigo, pero que aparecen en mis libros, amigos sin un duro, sin subvenciones ni premios, pero con una vida llena de sueños y arte, no me apetece añadir nada más, y que cada cual elija lo que quiera.

El teatro tiene algo que no encuentro en ninguna otra manifestación artística. Está hecho por hombres y mujeres subidos a un escenario y eso resulta impagable. Estos hombres y mujeres se dejan el alma en cada escena; a veces se equivocan, pero da igual. Es como si nos reuniéramos en una especie de ágora clásica y nos dejáramos llevar por sus palabras.

Ahora fijémonos en estas escenas, en la pasión de los hombres y mujeres del teatro:

https://www.youtube.com/watch?v=D0lp1wQI4SI

A la salida la plaza Santa Ana estaba llena de vida o eso me pareció a mí, pero, claro, yo no soy poeta.