sábado, 11 de abril de 2026

"¿Dónde se van las flores?"


 


Hay correspondencias literarias de las que siempre me gusta hablar. Ayer iba paseando por el Barrio de las Letras, donde vivieron antes que yo Cervantes, Lope, Quevedo y Góngora, cuando me detuve en el escaparate de una tienda que vendía amor para ensanchar el alma. No voy a referirme a la obra de Baudelaire, que compro cada vez que voy a París, sino de las correspondencias que establece siempre mi mente tan pacifista como progresista. Pensé en la gran novela rusa del siglo XX, El don apacible" (1925-1940), de Mijaíl Sholójov, que leí hace años en una vieja edición que me compré en la Cuesta Moyano, y una de las canciones antibelicistas más hermosas, "Where Have All the Flowers Gone" (1955), de Pete Seeger. Bruce Springsteen (nueva conexión pues ayer hablé de él) la interpretó en su honor en el álbum "Where Have All The Flowers Gone: The Songs of Pete Seeger" y en actuaciones en directo. Seeger la compuso tras leer fragmentos de "El Don apacible". Mientras lo hacía encontró una canción folclórica cosaca mencionada en el texto (parte 1, capítulo 3), titulada en ruso "Koloda-Duda". La letra describía un ciclo, las chicas recogen flores, se casan con los chicos, los chicos se van a la guerra. Seeger añadió el estribillo "long time passing" (cuánto tiempo ha pasado) y el verso final "When will they ever learn?" (¿Cuándo aprenderán?), y creó los tres primeros versos de la canción. Joe Hickerson, en 1960, añadió el final ("Where have all the soldiers gone? / Gone to graveyards..." / ¿Dónde se han ido los soldados? / Al cementerio).

- Las flores son cortadas por las chicas.
- Las chicas se casan con los chicos.
- Los chicos se convierten en soldados.
- Los soldados van a la guerra y mueren.
- Los soldados terminan en tumbas.
- Las tumbas se cubren de flores.
- El ciclo vuelve a empezar. ¿Cuándo aprenderán?)

Esta estructura circular plantea la pregunta de cuándo la humanidad aprenderá de sus errores. La canción se convirtió en uno de los himnos pacifistas más importantes del siglo XX y fue popularizada internacionalmente por artistas como Marlene Dietrich, Peter, Paul and Mary, y Joan Baez:

https://www.youtube.com/watch?v=l41b51cBSg0&list=RDl41b51cBSg0&start_radio=1

Aquí está Seeger con su nieto en 1993:

https://www.youtube.com/watch?v=JSda7wAIUus&list=RDJSda7wAIUus&start_radio=1

Esperemos que no haya que seguir cantándola, salvo que se haga por su belleza intrínseca.

viernes, 10 de abril de 2026

"Fachero y capo".


 

Siempre hablo de las expresiones que me dedican mis alumnos, que si "goat", "old money", "yuppie", "BoBo", etcétera, pero hoy me voy a detener en dos con las que me ha definido en estos últimos días la escritora argentina Gladys Acevedo, la presidenta de la Asociación Mundial de Escritores Latinoamericanos. Un día escribió que era un "fachero" y como me resultó curioso acudí a la IA para que me dijera que, en Argentina, "fachero" se utiliza para describir a una persona que tiene buen aspecto físico, estilo al vestir y cuida su apariencia personal, siendo guapo o atractivo. Derivado de "facha" (apariencia), se usa frecuentemente como sinónimo de estiloso, elegante o "con onda". Otro día me llamó "capo". Lo primero que pensé es que sería por lo del parecido con Al Pacino, que ha servido para titular uno de mis libros y seguir tomándome la vida a guasa, que es lo que más me gusta, disfrutarla con los cinco sentidos, pero sin que sea demasiado en serio (siempre me pregunto por qué la gente no se ríe o al menos sonríe cuando vas a tomarte un café a un bar, a hacer una gestión a un ministerio o a un banco, te das una vuelta por un museo o cosas así. Quizá es que no hacen suficientemente el amor). Y después leí que en Argentina "capo" es un término coloquial muy popular usado para elogiar a alguien excelente, habilidoso, competente que destaca en lo que hace. Significa que una persona es genial o un "crack". Se deriva del italiano "jefe", y mantiene una connotación positiva de superioridad, talento o buena actitud. Al leer lo de jefe me acordé de que mi querido amigo pintor de Salamanca Antonio Zaballos, que ha elaborado casi todas las portadas de mis novelas, me decía que era el "boss", y yo sonreía y me encogía de hombros, después de darle una palmada en la espalda. Como todo el mundo sabe "boss" solo hay uno:

https://www.youtube.com/watch?v=129kuDCQtHs&list=RD129kuDCQtHs&start_radio=1

martes, 7 de abril de 2026

"Una tertulia dedicada a Bryce Echenique".


 

El escritor peruano (Lima, 1939-2026) nos dejó el mes pasado y me ha parecido de justicia dedicarle una de nuestras tertulias, la de hoy, que será on line. A él debemos las novelas "Un mundo para Julius", "La vida exagerada de Martín Romaña" y "No me esperen en abril". Y he pedido a mis amigos tertulianos que leamos uno de sus grandes cuentos, "Con Jimmy, en Paracas", publicado el año 1968 en el libro "Huerto cerrado". Narra el viaje de Manolo y su padre a Paracas por negocios. Manolo se encuentra con Jimmy, un compañero adinerado y prepotente, lo que resalta las diferencias sociales y el inicio de la adolescencia de Manolo en un ambiente de contraste.

Esta es una de las últimas entrevistas a Bryce, donde cita a su gran amigo Julio Ramón Ribeyro, al que también hemos dedicado una de nuestras tertulias:

https://www.youtube.com/watch?v=4mF3QnL8Ctw

Y este es el cuento:

https://lecturia.org/cuentos-y-relatos/alfredo-bryce-echenique-con-jimmy-en-paracas/128/

Y ya que en el cuento se habla de guarachas, cómo nos escuchar una de las más conocidas:

https://www.youtube.com/watch?v=2Iq9JrmFyoE&list=RD2Iq9JrmFyoE&start_radio=1

"Hablando de pasión".


 



Cuando llego a cualquier parte me siento en una terracita, me bebo un vermú y me pongo a mirar a la gente. Me gusta celebrar la vida, igual que si estoy dentro de la primera catedral gótica española y me siento y participo de la fiesta de Resurrección. Es algo espiritual, por encima de todo, pero también mi manera de estar en el mundo. La música me atrapa. Ayer hablé de mis viajes en el tiempo y el espacio y asistí a la misa de Resurrección en una catedral que siempre me lleva a la Edad Media, a principios del siglo XII sobre una base románica. Entre los muros de la inmensa mole de piedra que la conforman se encuentran numerosas obras de arte y destaca el acusado carácter medieval de su trazado. Y luego está la música, por supuesto. ¿He dicho alguna vez que escucho música desde que me levanto hasta que me acuesto? Por ejemplo la Sexta Sinfonía de Bruckner que llenó todo el día y tiene mucho que ver en mi cabeza con la manera espiritual y física con la que me muevo por el mundo:
 
 
Siempre he dicho que el siglo XXI será espiritual o no será.

domingo, 5 de abril de 2026

"Mis viajes en el tiempo y el espacio"


 

Como tengo una mente narrativa y me voy contando la vida según la vivo, ayer iba en el coche y en la emisora de Radio Clásica empezó a sonar de pronto una música del sacerdote y compositor español del Renacimiento Juan de Anchieta (Azpeitia, Guipúzcoa,1462 - 1523). Sin apenas apercibirme de ello me trasladé a principios del siglo XVI y recorrí media España escuchando la Misa Sine Nomine. Todos los caminos se convirtieron en parte del mundo gracias a unas técnicas contrapuntísticas del norte de Europa mezcladas con un estilo tan español, conciso, homofónico y expresivo:

https://www.youtube.com/watch?v=0K5-GORBrRw&list=PLhAMpwBj6o-MFiQzJcPEPk749uXNNJVA-&index=1

Mientras conducía me fui a Salamanca, donde Anchieta estudió con Diego de Fermoselle, hermano de Juan del Encina, y con este volví a una de las aulas de la Universidad Complutense, en la que estudié el teatro anterior y posterior a Lope de Vega. Y allí conocí al profesor camerunés Patrick Toumba Haman y él se dedicó a leer mis novelas, hasta escribir unos años después el ensayo "Del amor líquido en las novelas de Justo Sotelo" (Bartleby, 2023). Me detuve a pensar en la capilla de los Reyes Católicos, de la que formó parte Anchieta, y me fui a Bruselas al integrarse en la capilla de su hija Juana I de Castilla. Acto seguido pasé por Granada y regresé a Castilla, como Anchieta, en concreto a Tordesillas, donde me detuve varias veces a tomar un café camino de Valladolid para impartir un máster durante algunos años y formar parte de varios tribunales de tesis sobre la Semana de cine, la Seminci, y los museos de pintura y escultura de la ciudad. Era mi manera de seguir aprendiendo sobre cine y arte, de continuar interpretando la película en la que llevo actuando toda la vida, que, en este caso, unía el siglo XXI con el XV y el XVI.

sábado, 4 de abril de 2026

"Buenos días, princesa".


 
"Me olvidaba decirte que tengo unas ganas de hacerte el amor que no te puedes imaginar. Pero esto no se lo diré a nadie, sobre todo a ti (...) Haría el amor contigo toda la vida (...) He soñado toda la noche contigo, íbamos al cine y tú llevabas aquel vestido rosa que me gusta tanto. Solo pienso en ti, princesa, pienso siempre en ti!"
 
¿La vida es un estado de ánimo? Siempre lo he pensado, viajando en bicicleta al ritmo de la tierna barcarola de los Cuentos de Hoffmann, por Venecia, París o Madrid, tomando un helado de chocolate en un banco de la calle o del Retiro, escribiendo una novela mirándola a los ojos, haciendo reír a un niño mientras lo llevas en carretilla desde el primer día de su vida.
 
Y escuchando esta música:
 
Me gusta celebrar incluso el cambio de hora o lo contrario y por supuesto la primavera y las demás estaciones del año, los domingos y los días entre semana. Y regalar flores, y si encuentro algún insecto entre ellas entonces la vida todavía me gusta más.

viernes, 3 de abril de 2026

"Voces de primavera".


 
Me lo quedo todo, las ciudades, el mar y el campo. Me gusta el ruido de la ciudad, el jaleo, los coches, las prisas, y eso de salir corriendo cuando llegan el Metro o el autobús. Me gusta que me regalen flores y poemas y que me pinten retratos, como hizo el pintor José Luis Sánchez de la Torre que me retrató en varios lienzos que gustaron a Alfonso Pérez Sanchez, que fue director del Museo del Prado y gran especialista en el Barroco. Me gusta el mar y también caminar por el campo, como ayer, cuando noté un cosquilleo en el pie. Al principio no hice caso ya que he estado yendo al fisio por un problema con el menisco y me quería olvidar de lo mucho que me han hecho sudar e incluso se empeñaban en que hiciera gimnasia. Confieso que eso no me gusta. El caso es que como seguía el cosquilleo, miré hacia abajo y encontré los zapatos blancos llenos de hormigas. Ahí estaban tan felices, yendo de un sitio para otro. Y lo que se me ocurrió entonces fue ponerme a bailar un vals con las hormigas, como las voces de primavera de Strauss: 
 
 
Eso sí, voy a tener que dejar de comer torrijas porque me parece que estoy engordando. Seguiré bailando, como las cigarras.