sábado, 18 de julio de 2026

"Mujeres, mariposillas locas que jugáis con los quereres y vais de flor en flor".




 
Como digo siempre, esta vida es muy divertida y hay que tomársela a broma siempre que se pueda. Un sainete es una pieza teatral breve y cómica, de carácter popular y costumbrista. Suele tratar enredos cotidianos con la sátira y el humor. En España surgió a finales del siglo XVIII para reemplazar a los entremeses. Se representaba en los intermedios o al final de las obras más largas, aunque después se volvió una función independiente. Además suele incluir música y bailes. Ayer vi uno de esos sainetes, "Los claveles" (1929), del maestro Serrano. A veces he tarareado esta canción sin saber a qué obra pertenecía:
 
¡Mujeres!
Mariposillas locas
que jugáis con los quereres,
y vais de flor en flor.
 
¡Mujeres!
Tiranas de la vida,
muñecas del amor,
de ese bendito amor,
que es vida.
 
(Hablado) Que es vida, mujer, ya lo vas aprendiendo. Dice que me cita por última vez; que no volverá a llamarme. Como todas. Creen que amenazan y suplican.
 
¡Mujeres!
De celos vais muriendo
cuando estáis desdén mintiendo,
y no sabéis mentir.
 
(Hablado) Se os nota la mentira, pero vosotras no os dais cuenta. Sufrís y hacéis sufrir por capricho de niñas mimadas que tenéis la cabeza a pájaros.
 
Chiquillas locas,
¿quién os entiende,
ni quién comprende
vuestra alma de mujer?
 
Si el hombre os rinde
su sentimiento,
por qué el tormento
de padecer.
 
Reinas, con tronos de amores
¿por qué van tras los dolores
vuestra almas de mujer?
 
La vida os da el contento,
¿a qué el tormento
de padecer?
 
¡Mujeres!
Mariposillas locas
que jugáis con los quereres,
y vais de flor en flor.
 
¡Mujeres!
Tiranas de la vida,
muñecas del amor,
de ese bendito amor,
que es vida. 
 
(Hablado) No hay en vosotras más que egoísmo y maldad. Hacéis burla de todo, sois engañosas, volubles, falsas.
 
¡Mujeres!
Y qué bonitas son.
 
Las fotos son de ayer por la mañana en el jardín de la casa de Lope de Vega, tras ver una exposición sobre las mujeres escritoras del Siglo de Oro.
 
Espero que mis amigas no me canceléis por cantar estas canciones, jeje

"Mis novelas según la IA (I): La muerte lenta (1995)".


 
 
El verano puede ser un buen momento para preguntar a la IA sobre mis novelas, tras sintetizar todos los estudios que se han hecho sobre ellas. 
 
"La muerte lenta es la primera novela publicada por el escritor, catedrático y teórico literario español Justo Sotelo, me dice la IA cuando entro en Google. Es una obra de corte postmoderno que destaca por su profunda carga intelectual, su rigor lingüístico y un marcado trasfondo existencial.
 
1. Sinopsis y Eje Argumental:
 
La trama sigue a un joven sin nombre que entra a trabajar en un Banco y va ascendiendo utilizando todas las estrategias lícitas e ilícitas que le permiten llegar a lo más alto del Sistema Financiero Español. Esto no impide que esté obsesionado con su amigo Enrique Espejo, un artista bohemio, al que en el fondo querría parecerse. A través de esta premisa, la novela se convierte en un viaje tanto físico como emocional hacia la búsqueda de la redención y la libertad.
 
2. Estructura Narrativa y Estilo:
 
Narración en Segunda Persona: Sotelo utiliza la voz narrativa en segunda persona para apelar directamente al lector y al propio subconsciente del protagonista. Esto genera una atmósfera de confesión e intimidad asfixiante.
 
3. Temas Clave:
 
Crisis existencial posmoderna: Los personajes habitan espacios marcados por la pérdida de valores tradicionales y la disonancia con su entorno. El aislamiento los empuja a buscar refugios internos o externos para aferrarse a la cordura.
 
La "presencia ausente" de Dios: El análisis teológico y narratológico destaca un constante misticismo. Dios no interviene de forma directa, pero su figura sobrevuela la trama a través de la culpa, la redención y la asimilación del prójimo con lo divino.
 
El título como metáfora: El concepto de "muerte lenta" se vincula tanto con la degradación progresiva de la vida humana como con analogías de la Pasión de Cristo y el sufrimiento existencial antes de una posible transfiguración o fin.
 
Intertextualidad y arte: El texto está plagado de referencias culturales constantes. Se entrelazan alusiones a escritores, músicos y filósofos que nutren el monólogo del protagonista.
 
4. Estructura y Estilo Narrativo:
 
El soliloquio como eje: La novela se construye sobre diálogos internos y apelaciones a un "tú" ausente (el amigo perdido), difuminando la frontera entre el monólogo y la conversación real.
 
El tiempo fragmentado: Fiel al estilo posmoderno, rompe con la estructura cronológica lineal. Los saltos temporales representan cómo el pasado y los recuerdos devoran el presente del narrador.
 
Dimensión semiótica: El análisis de su toponimia y antroponimia (los nombres de lugares y personas) revela un complejo sistema de símbolos sobre la salvación y el vacío espiritual".
 
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Todo esto lo dice la IA. Solo falta añadir que la portada la diseñó mi amigo íntimo el pintor salmantino Antonio Zaballos, como casi todas mis novelas. Como nunca he pretendido vivir de la literatura, ni falta que me hacía, siempre he actuado con mis libros con absoluta libertad, escribiendo y publicando cuando me apetece.
 
Y falta la música de Chopin que escuchaba constantemente mientras escribía esta novela, con Martha Argerich, claro: 
 

viernes, 17 de julio de 2026

"El retrato".


 
El otro día hablé por aquí de la película "Laura", una de las joyas del cine negro y entonces el escritor Ramón Serrano Balasch (Barcelona, 1933), un tipo que me cae bien y del que he leído algunos de sus libros, aunque lamentablemente no lo conozco en persona, escribió lo siguiente:
 
"Cine negro de argumento freudiano muy a lo siglo XX. A mí me atrapó en aquel entonces el tema musical. Dana Andrews siempre fue algo frío para mí. Veo más en su papel a Bogart, a Al Pacino o también a Justo Sotelo".
 
Tras leerlo recordé el poema con el que me definió como poeta:
 
"POETA EN TODAS PARTES (para Justo Sotelo)".
 
"Un buen prosista escribiendo poesía.
Un buen poeta narrando de la vida.
Un gran personaje
en la ópera de las calles.
 
Sabe aspirar el aire,
decir lo justo y necesario,
pausar en un silencio grave,
teclear el sentimiento,
dibujar la escena con la música
y mover la batuta
escribiendo con ella cada palabra.
 
Innecesario señalar su nombre:
el ritmo le delata".
 
(Ramón Serrano, 23 mayo 2021).
 
Así que le agradezco este acto cariñoso y me tomo el primer café de la mañana escuchando una canción clásica que es puro rhythm and blues:
 
Cualquier día me dedicaré a reunir todos los poemas y novelas que me han dedicado en mi vida, los cuadros donde me han pintado, las flores que me han regalado, los besos que me han dado, y a lo mejor se dibuja el retrato de un madrileño de Chamberí.

jueves, 16 de julio de 2026

"Teatro o fútbol".


 


En 1836 se estrenó en el teatro Príncipe de Madrid "El trovador", de Antonio García Gutiérrez, un drama romántico que tuvo tanto éxito que fue la primera vez que los aplausos del público obligaron a salir al autor a saludar. Esta obra consolidó el Romanticismo en España y sirvió de inspiración a Giuseppe Verdi para escribir su famosa ópera Il trovatore. Prácticamente, doscientos años después España puede ganar su segundo mundial de fútbol. Se enfrentará contra Argentina el domingo que viene en Nueva York. El caso es que había sacado entradas en el teatro Fernán Gómez de la plaza de Colón de Madrid para ver la obra de García Gutiérrez a la misma hora, y ayer el teatro nos escribió para decirnos que se cancelaba puesto que en Colón se están instalando unas pantallas gigantes para ver el mundial y se va a llenar de gente. La obra de teatro está ambientada en el Aragón del siglo XV, teniendo como escenario principal el Palacio de la Aljafería en Zaragoza. La trama entrelaza con maestría dos hilos conductores, una apasionada historia de amor y una sombría venganza familiar:
 
Estos días se ha interpretado en el teatro Real de Madrid la ópera de Verdi, precisamente. Esta es una bonita versión de la ópera desde Chile, en 2017: 
 
La tercera foto es un curioso montaje que ha hecho Óscar Viosca, un amigo virtual, que me envió ayer. Y esto me lleva a preguntarme si mis amigos y amigas me veis más como jugador de fútbol vestido de rojo o como trovador vestido de negro.

miércoles, 15 de julio de 2026

"El número 51".


 

Esta vida es tan divertida que no dejan de ocurrir cosas simpáticas cada día. Ayer por la mañana caminaba tranquilamente por la calle Cea Bermúdez, en Moncloa, leyendo la famosísima autobiografía que Wagner dictó a su mujer, Cósima, la hija de Liszt, que me regalaron en casa por mi último cumpleaños (es sabido que no cumplo años, pues soy bisiesto, aunque debería ser trisiesto o cuatrisiesto) cuando casi me choco con mi amigo Pepe Villacís, escritor, economista y un tipo con el que llevo comiendo cada semana desde hace treinta años con otros amigos profesores, que venía en dirección contraria por la acera. Nos dimos un abrazo, charlamos un poco y seguí mi camino, en esa página en la que Nietzsche, que adoraba a Wagner, hasta que dejó de hacerlo por esas cosas que tienen los genios, dice que "es extremadamente dudoso que Wagner sea capaz de dar testimonio sobre sí mismo". Y añadió que "como Víctor Hugo, permaneció fiel a sí mismo incluso en su biografía: siguió siendo un actor". Después me senté a desayunar en la terraza de un Café donde a veces ruedan películas y miré la fotografía que había sacado. Casualmente allí vivió otro escritor que escribió algunas novelas estupendas y que me caía muy bien, José Luis Sampedro, que una vez estuvo en mi tertulia. Aparte de hablarnos de sus novelas, nos dijo que escribía para que lo quisieran. Todo lo envolvía la música de Lohengrin, aquel personaje que surgía de los romances épicos alemanes del siglo XIII (como el Parzival de Wolfram von Eschenbach), y representa la pureza, la fe ciega y el origen divino, pero también la tragedia del amor terrenal, pues cuando la duda obliga a Elsa a preguntar su nombre, Lohengrin debe revelar su identidad y regresar al castillo del Grial para siempre:

https://www.youtube.com/watch?v=oxqyUW2txQw

¿Realmente escribimos para que nos quieran?

martes, 14 de julio de 2026

"Ser escritor o ser personaje".


 
"Apreciado Justo Sotelo, en la universidad tuve que leer por obligación la trilogía de Pirandello (Seis personajes en busca de autor, Cada uno a su manera y Esta noche se improvisa). Y al leer los comentarios de tus publicaciones, donde me da la impresión de que la gente confunde todo el tiempo al autor con el personaje, me acordé de golpe de esas obras. En su momento apunté una idea que me gustó: cuando un escritor se vuelve personaje, o cuando su criatura se apodera de él, se cruza la línea más peligrosa de la literatura. Es el momento en que el creador es devorado por su propio mito. Al final, la ficción no es un simple espejo de la realidad, sino una fuerza viva que cobra su precio. Metes en el personaje tus miedos y deseos más ocultos, pero él es inmortal y libre de la moral, algo que el autor no es. Pirandello ya avisaba de que la palabra escrita congela el caos de la vida real. El peligro es que, intentando controlar la historia, descubras que es tu criatura la que manda. Te pones su máscara para escribir y, sin darte cuenta, la piel y el cartón se vuelven la misma cosa".
 
Paseando por la Plaza Juan Goytisolo o del Reina Sofía, uno de los lugares que más me gustan de Madrid (en la fotografía) ayer leí estas palabras de Alicia Mendoza Krauss, amiga virtual culta e inteligente que a veces me habla por aquí de Cortázar, Borges y otros escritores que me interesan. Y me quedé pensando en el papel del escritor y en cómo nos ven los demás. Ayer, precisamente, murió Luis, el hermano de Juan y de José Agustín, de quien leí ya hace años su tetralogía Antagonía. Pero fueron las "palabras para Julia" las que me vinieron a la cabeza. "Acuérdate de lo que yo un día escribí pensando en ti":
 
Y así seguimos paseando por la vida, por las plazas de las ciudades, por los libros que leemos, por los amigos y el amor. Es lo que se me ocurre contestar a Alicia mientras me tomo el primer café de la mañana y canta Paco Ibáñez.

lunes, 13 de julio de 2026

"El secreto de la felicidad".


 
¿Que cuál es el secreto de la felicidad? ¿Tú me lo preguntas mientras clavas en mi pupila tu pupila azul? ¿Qué es la felicidad? ¿Y tú me lo preguntas? Y dicho esto Javier, mi cura vasco, y yo nos pusimos a cantar ayer por la tarde una romanza de "El caserío" de Jesús Guridi, que nació en Vitoria como él. Y nos trasladamos a la hermosura del País Vasco en un instante. 
 
"Yo no sé qué veo en Ana Mari". Kraus y Javier cantan mucho mejor que yo, pero hago lo que puedo: 
 
¿Que qué es la poesía? Algo así como el dúo de amor (y desamor) entre Ana Mari y José Miguel, una de las cosas más bellas que he escuchado:
 
Obviamente, poesía eres tú.