Ayer me fui a escribir a uno de mis lugares preferidos que siempre aparece en mis novelas y cuentos. A esa misma hora, mis amigos escribíais unos hermosos e inteligentes comentarios a mi post de ayer. Os doy las gracias a partir de las palabras que escribió Almudena Mestre:
"...me acuerdo de tu sexta novela, "Poeta en Madrid"( Huso, 2021), cuando expones, a través de los personajes, tu percepción de la belleza. Gabriel Relham lanza ante el resto de personajes en el escenario un brindis por España, por la belleza y por el teatro de ideas. Surge la idea como origen de la creación, la idea platónica con el culto a la belleza en el arte. Dentro de tu poética se encierran muchos temas de Platón y Aristóteles que articulan y ensamblan tu discurso narrativo. La unidad estructural de tu obra poética alude al pensamiento y al conocimiento. Partes de una idea, creas, piensas y vagas por la escritura. Lo principal es el texto sin caer en la mera inspiración ya que esta, por sí sola, no es suficiente en la escritura. La soledad del creador, las pasiones, el talento, el sentimiento, la muerte del creador, la ficción. Sin embargo, a diferencia de Platón y Aristóteles, tú, Justo, construyes la realidad e incides al final de tu obra, a través del bufón, en los intentos del arte en estos tiempos por dejar de ser mimético..."
Almudena alude al bufón, una suerte de personaje de Shakespeare que aparece en algunas de sus obras y que en mi novela sirve de contrapeso al protagonista, Gabriel Relham. Y alude continuamente a la idea de la belleza como centro de mi obra. Es una belleza que persigo en mi vida y mis libros, como podían perseguir los amantes no correspondidos que se tiraban por los acantilados blancos de la isla griega de Leúcade, como la escultura que está en el centro de la cafetería, "El salto de Leúcade", en algún lugar del tiempo:
https://www.youtube.com/watch?v=L4vWl0j4tp0&list=RDL4vWl0j4tp0&start_radio=1
¿La belleza? Es algo así como esa escultura desnuda y con vida, con una mirada romántica y unos labios que te besan. Que me besan porque la chica guapa siempre se va conmigo de paseo y luego ya veremos si nos tiramos o no por el acantilado.
El Blog de Justo Sotelo
Un diario para el siglo XXI
sábado, 7 de febrero de 2026
"En el Círculo de Bellas Artes".
jueves, 5 de febrero de 2026
"Goat es lo último que me han llamado mis alumnos".
No dejo de aprender cosas nuevas cada día en clase; ese es uno de los motivos por los que me divierte tanto ser profesor. Es estupendo estar con chicos entre los 17 y 22 años. Lo último que he aprendido de ellos es lo que significa ser la "cabra". Por lo visto "soy la cabra", "the goat", jeje, un apelativo que uno a los que me han llamado toda la vida, como yuppi, BoBó, pijo, jipi, etc. Y ahí estoy en el Cunef, en el centro adscrito a la Universidad Complutense, esperando a aprender de mis alumnos. Como si fuera un enigma, os dejo a mis amigos que penséis lo que significa ser "the goat", y me tomo el primer café de una mañana en la que no deja de llover mientras escucho una de las "Variaciones enigma" de Elgar que escuché el otro día en el teatro Monumental, la más hermosa sin duda, la que representa al primer rey que hubo en la tierra tras el diluvio universal:
https://www.youtube.com/watch?v=7iM5dymBBI4&list=RD7iM5dymBBI4&start_radio=1
"El retrato de Dorian Gray".
"Los buenos artistas existen simplemente en lo que hacen, y por lo tanto son perfectamente aburridos en lo que son. Un gran poeta, un poeta realmente grande es la criatura más antipoética de todas. Pero los poetas mediocres son absolutamente fascinantes. Mientras peores sean sus rimas, más pintorescos se ven. El simple hecho de haber publicado un libro de sonetos de segunda categoría hace a un hombre irresistible. Él vive la poesía que no puede escribir. Los otros escriben la poesía que no se atreven a vivir".
Esta idea refuerza la creencia de Wilde de que el arte no debe ser una autobiografía, sino la creación pura de belleza. Y recuerdo la primera vez que vi "Muerte en Venecia". Quizá todos ellos hablen de lo mismo, Marga, Wilde, Mann, Mahler, Visconti:
https://www.youtube.com/watch?v=RfRZT6Vw_wE
En fin, cosas que se me ocurren con el primer café y miro el retrato de Marga.
miércoles, 4 de febrero de 2026
"Y llegaron los cronopios a nuestra tertulia".
¿Véis alguno en esta foto de ayer por la tarde en el Hotel Indigo? Son seres con una vida creativa y libre, personajes imaginarios creados por Cortázar en su libro "Historias de Cronopios y de Famas" (1962). Idealistas, ingenuos, desordenados y sensibles, viven el momento sin seguir las convenciones sociales. Representan la espontaneidad y la creatividad, en oposición directa a los famas (rígidos, organizados y burocráticos) y a las esperanzas (pasivas e indolentes). Cortázar los describió como un "dibujo fuera del margen" o un poema sin rimas. Son cariñosos, entusiastas y divertidos. Prefieren el arte, la música y la pasión sobre la seguridad o el orden material. Cortázar los imaginó en 1952 durante un concierto de Louis Armstrong en el teatro de los Campos Elíseos de París. Un cronopio que se llama Justo empezó leyendo el prólogo de Mario Vargas Llosa a la edición de los cuentos completos de Cortázar, y acto seguido los otros cronopios dieron su opinión sobre el cuento "El perseguidor", perteneciente a "Las armas secretas" (1959), donde también se encuentra otro de mis cuentos preferidos de Julio Cortázar, "Las babas del diablo", que dio lugar a la película de Antonioni. Me refiero a Almudena, Mercedes, Marisa, Fausto, Aurora, Carmen, María Victoria, Santiago, Vicente, Soledad, Mari Carmen y Mariwán. Fue una hora y media de diálogo, de risas y sonrisas, de llevarnos la contraria como Dios manda. Fue una hora y media de libertad.
Y no es 1952 en París, sino 1965 en Berlín, pero podemos hacernos una idea de lo que pudo pensar Cortázar escuchando a su admirado Louis Armstrong y His All Stars:
https://www.youtube.com/watch?v=okYPiP7K8OQ&list=RDokYPiP7K8OQ&start_radio=1
martes, 3 de febrero de 2026
"Hoy viene Cortázar a nuestra tertulia".
Desde que me compré "Rayuela" por cien pesetas en un puesto de viejo de la Cuesta Moyano he pensado que Cortázar debería venir a la tertulia. Entonces todavía no las hacía, pero era una intuición. Me lo llevaría al Hotel Indigo, donde le estoy esperando en la segunda fotografía después de bajarse en el metro de Argüelles en la tercera foto. Hablo del hotel que se ve en la parte de arriba. Esta tarde a las 18.15 quiero que nos hable de él y de su cuento "El perseguidor" y de jazz y de cómo surgió "Rayuela", uno de los libros de mi vida. En el año 1977 Joaquín Soler Serrano le hizo una mítica entrevista en TV española en un programa que se llamaba "A fondo". En ocasiones se puede hablar de literatura a fondo, no solo de cotilleos en los medios de comunicación. Recuerdo que Ángel García Galiano, mi profesor de Teoría de la Literatura y Lenguaje literario nos la puso en clase y en ella pudimos conocerlo un poco mejor. Su nacimiento en Bruselas, su niñez viajera hasta que se instaló cerca de Buenos Aires, un padre que se va de casa, una madre que tiene que atender a sus dos hijos y trabajar en lo que puede. Es la historia de un niño solitario en cuya mente empiezan a surgir historias, incluso una pequeña novela con nueve años (en esto nos parecemos, no en la altura, claro, ya que yo también escribí dos pequeñas novelas con once o doce años en la clase de Ciencias Naturales). A veces la Universidad sirve para esto mismo, no para que te "suelten" una insufrible y egocéntrica lección magistral, sino para conocer el sabor de la manzana, es decir, de la literatura:
https://www.youtube.com/watch?v=PGwMViClbJ8
Ayer unos alumnos me preguntaron qué música me gusta, y les hablé de jazz, como Cortázar, por ejemplo en la Fundación March:
https://www.youtube.com/watch?v=kATU3bn-1a0&list=RDkATU3bn-1a0&start_radio=1
lunes, 2 de febrero de 2026
"Juana, mi secretaria feliz".
Ayer encontré en el cine (en la foto) a Juana, una de mis secretarias; hacía quince años que no nos veíamos. Me reconoció en seguida, se acercó y me dio dos besos. Como le sucede a todo el mundo, me he pasado la vida tomando decisiones y seguro que bastantes han sido equivocadas (nadie es perfecto, como diría Billy Wilder) y una quizá fuera dimitir de aquel cargo. O no, vete tú a saber. Siempre procuro no arrepentirme de mis decisiones. Me han ofrecido muchos cargos en mi vida, pero tengo una alergia genética a aceptarlos o, si lo hago, no tardo en abandonarlos. Juana se jubiló hace solo unos años y la vi guapísima, joven, encantadora. Me dijo que había visto casi todas las películas que proyectaban en estos cines y le parecían interesantes. Me gusta la gente que es así, que no critica, que no necesita criticar para sentirse feliz, aunque podría hacerlo puesto que es inteligente y sabe cuando una película es o no buena, lo mismo que una novela, ya que a Juana le gusta mucho leer. Me dijo que se pondría al día con mis libros, empezando por "Un hombre que se parecía a Al Pacino", pues siempre había visto cierto parecido entre nosotros, a pesar de que nunca se había atrevido a decírmelo. Juana es una mujer atenta, discreta, sincera, trabajadora, una buena persona. En otra vida quizá hubiéramos sido buenos amigos, pero ella nunca fue una trepa, ni yo me he aprovechado de nadie por tener poder.
Al salir del cine me vino a la cabeza una vieja canción de Mocedades:
https://www.youtube.com/watch?v=vEEIzUkhd6w&list=RDvEEIzUkhd6w&start_radio=1
A veces aún pongo el disco de vinilo.
domingo, 1 de febrero de 2026
"El tiempo en el Reina Sofía".
Ayer me acordé de mi amigo Antonio Zaballos, que nos dejó el año de la pandemia. De vez en cuando me voy a ese museo simplemente a pasear, para rodearme del arte de mi época. Una vez me tumbé en un sillón de su cafetería y Antonio me hizo una foto. Ayer busqué el sillón, pero ya no estaba, y me puse a pensar en el paso del tiempo. "Esto lo estoy tocando mañana", decía Cortázar que decía Bruno (el narrador de su cuento "El perseguidor") que decía Johnny Carter, el protagonista de ese mismo cuento, aunque en realidad quería decir Charlie Parker. El tiempo se trastoca en el cuento de Cortázar y ayer también lo hizo en mi mente. No, mi amigo de juventud ya no estaba conmigo; no podría convertir el barrio de las letras de Madrid en un nuevo Montmartre de París, como cuando se fue a aprender a vivir como un bohemio y luego me enseñó a mí a ser bohemio (la primera foto es en su estudio de Béjar, Salamanca, con sus cuadros, los que aprendió a pintar en París y luego continuó aprendiendo en Madrid), como Pepe Utrera y Miguel Ángel Andés, mis dos amigos bohemios que aparecen en algunas de mis novelas, y que también me dejaron hace mucho. Mis amigos se convirtieron en personajes para poder atrapar el tiempo de la existencia a través de la literatura. Sí, pasa el tiempo, me lo dice el espejo de la segunda fotografía, y esa no suele mentir. Esto lo estoy escribiendo mañana mientras mi mente cambia la música de fondo del Café del Reina Sofía por un solo de trompeta de Chet Baker:
https://www.youtube.com/watch?v=3zrSoHgAAWo&list=RD3zrSoHgAAWo&start_radio=1
Después de todo, me enamoro muy fácil de cada instante que vivo y así mi vida es una continua historia de amor.









