El primer movimiento tiene resonancias de Wagner, el segundo y el tercero de Mahler, y el cuarto de Brahms y Bach. Hans Rott padeció esquizofrenia, compartió habitación con Mahler en el Conservatorio y estudió órgano con Bruckner. Tras varios intentos de suicidio murió joven, de tuberculosis, y antes había destruido la mayor parte de sus composiciones, lo que me recuerda a la historia de Franz Kafka, de la que hablamos hace poco en nuestra tertulia literaria del hotel Indigo en el barrio de Argüelles. Este próximo martes nos visitará el escritor, ingeniero, politólogo y profesor Pedro Costa Morata para hablarnos de su último libro, "Israel", El Viejo Topo, donde cuenta la historia del Estado de Israel, las bases religiosas que justifican su existencia y las guerras a través de las que se ha producido su expansión territorial (la foto es al lado del lugar de la tertulia). Mahler dijo tras la muerte de Rott que era un músico de genio que murió sin el reconocimiento deseado en el mismo umbral de su carrera. Lo que la música había perdido era inconmensurable: su genio se elevaba a tal altura en esa primera sinfonía que escribió con veinte años, que no exageraba al decir que fundó la Nueva Sinfonía. Hans Rott podría haber sido uno de los grandes compositores de su tiempo aunque quizá lo fuera en realidad. Estoy seguro de que sabía bien lo que estaba escribiendo. Su música muestra que era sumamente inteligente y estaban muy bien preparado, aunque Brahms y otros dijeran que no tenía talento y Mahler y Bruckner lo contrario. Lo importante, en cualquier caso, es lo que pensara él. Siempre digo que esta es la clave de la creación artística, que el "creador" valore su propia obra sin la necesidad del reconocimiento de los demás- ¿Porque qué es el reconocimiento de los demás?
Me tomo el primer café del domingo, escucho la sinfonía y pienso en tantos músicos, escritores y artistas anónimos, pero conscientes de su valor. Estos son los que me importan:
https://www.youtube.com/watch?v=bBz4tEIM_C4
El Blog de Justo Sotelo
Un diario para el siglo XXI
domingo, 12 de abril de 2026
"¿Cuántos artistas se quedan por el camino?"
sábado, 11 de abril de 2026
"¿Dónde se van las flores?"
Hay correspondencias literarias de las que siempre me gusta hablar. Ayer iba paseando por el Barrio de las Letras, donde vivieron antes que yo Cervantes, Lope, Quevedo y Góngora, cuando me detuve en el escaparate de una tienda que vendía amor para ensanchar el alma. No voy a referirme a la obra de Baudelaire, que compro cada vez que voy a París, sino de las correspondencias que establece siempre mi mente tan pacifista como progresista. Pensé en la gran novela rusa del siglo XX, El don apacible" (1925-1940), de Mijaíl Sholójov, que leí hace años en una vieja edición que me compré en la Cuesta Moyano, y una de las canciones antibelicistas más hermosas, "Where Have All the Flowers Gone" (1955), de Pete Seeger. Bruce Springsteen (nueva conexión pues ayer hablé de él) la interpretó en su honor en el álbum "Where Have All The Flowers Gone: The Songs of Pete Seeger" y en actuaciones en directo. Seeger la compuso tras leer fragmentos de "El Don apacible". Mientras lo hacía encontró una canción folclórica cosaca mencionada en el texto (parte 1, capítulo 3), titulada en ruso "Koloda-Duda". La letra describía un ciclo, las chicas recogen flores, se casan con los chicos, los chicos se van a la guerra. Seeger añadió el estribillo "long time passing" (cuánto tiempo ha pasado) y el verso final "When will they ever learn?" (¿Cuándo aprenderán?), y creó los tres primeros versos de la canción. Joe Hickerson, en 1960, añadió el final ("Where have all the soldiers gone? / Gone to graveyards..." / ¿Dónde se han ido los soldados? / Al cementerio).
- Las flores son cortadas por las chicas.
- Las chicas se casan con los chicos.
- Los chicos se convierten en soldados.
- Los soldados van a la guerra y mueren.
- Los soldados terminan en tumbas.
- Las tumbas se cubren de flores.
- El ciclo vuelve a empezar. ¿Cuándo aprenderán?)
Esta estructura circular plantea la pregunta de cuándo la humanidad aprenderá de sus errores. La canción se convirtió en uno de los himnos pacifistas más importantes del siglo XX y fue popularizada internacionalmente por artistas como Marlene Dietrich, Peter, Paul and Mary, y Joan Baez:
https://www.youtube.com/watch?v=l41b51cBSg0&list=RDl41b51cBSg0&start_radio=1
Aquí está Seeger con su nieto en 1993:
https://www.youtube.com/watch?v=JSda7wAIUus&list=RDJSda7wAIUus&start_radio=1
Esperemos que no haya que seguir cantándola, salvo que se haga por su belleza intrínseca.
viernes, 10 de abril de 2026
"Fachero y capo".
Siempre hablo de las expresiones que me dedican mis alumnos, que si "goat", "old money", "yuppie", "BoBo", etcétera, pero hoy me voy a detener en dos con las que me ha definido en estos últimos días la escritora argentina Gladys Acevedo, la presidenta de la Asociación Mundial de Escritores Latinoamericanos. Un día escribió que era un "fachero" y como me resultó curioso acudí a la IA para que me dijera que, en Argentina, "fachero" se utiliza para describir a una persona que tiene buen aspecto físico, estilo al vestir y cuida su apariencia personal, siendo guapo o atractivo. Derivado de "facha" (apariencia), se usa frecuentemente como sinónimo de estiloso, elegante o "con onda". Otro día me llamó "capo". Lo primero que pensé es que sería por lo del parecido con Al Pacino, que ha servido para titular uno de mis libros y seguir tomándome la vida a guasa, que es lo que más me gusta, disfrutarla con los cinco sentidos, pero sin que sea demasiado en serio (siempre me pregunto por qué la gente no se ríe o al menos sonríe cuando vas a tomarte un café a un bar, a hacer una gestión a un ministerio o a un banco, te das una vuelta por un museo o cosas así. Quizá es que no hacen suficientemente el amor). Y después leí que en Argentina "capo" es un término coloquial muy popular usado para elogiar a alguien excelente, habilidoso, competente que destaca en lo que hace. Significa que una persona es genial o un "crack". Se deriva del italiano "jefe", y mantiene una connotación positiva de superioridad, talento o buena actitud. Al leer lo de jefe me acordé de que mi querido amigo pintor de Salamanca Antonio Zaballos, que ha elaborado casi todas las portadas de mis novelas, me decía que era el "boss", y yo sonreía y me encogía de hombros, después de darle una palmada en la espalda. Como todo el mundo sabe "boss" solo hay uno:
https://www.youtube.com/watch?v=129kuDCQtHs&list=RD129kuDCQtHs&start_radio=1
martes, 7 de abril de 2026
"Una tertulia dedicada a Bryce Echenique".
El escritor peruano (Lima, 1939-2026) nos dejó el mes pasado y me ha parecido de justicia dedicarle una de nuestras tertulias, la de hoy, que será on line. A él debemos las novelas "Un mundo para Julius", "La vida exagerada de Martín Romaña" y "No me esperen en abril". Y he pedido a mis amigos tertulianos que leamos uno de sus grandes cuentos, "Con Jimmy, en Paracas", publicado el año 1968 en el libro "Huerto cerrado". Narra el viaje de Manolo y su padre a Paracas por negocios. Manolo se encuentra con Jimmy, un compañero adinerado y prepotente, lo que resalta las diferencias sociales y el inicio de la adolescencia de Manolo en un ambiente de contraste.
Esta es una de las últimas entrevistas a Bryce, donde cita a su gran amigo Julio Ramón Ribeyro, al que también hemos dedicado una de nuestras tertulias:
https://www.youtube.com/watch?v=4mF3QnL8Ctw
Y este es el cuento:
https://lecturia.org/cuentos-y-relatos/alfredo-bryce-echenique-con-jimmy-en-paracas/128/
Y ya que en el cuento se habla de guarachas, cómo nos escuchar una de las más conocidas:
https://www.youtube.com/watch?v=2Iq9JrmFyoE&list=RD2Iq9JrmFyoE&start_radio=1
"Hablando de pasión".
domingo, 5 de abril de 2026
"Mis viajes en el tiempo y el espacio"
Como tengo una mente narrativa y me voy contando la vida según la vivo, ayer iba en el coche y en la emisora de Radio Clásica empezó a sonar de pronto una música del sacerdote y compositor español del Renacimiento Juan de Anchieta (Azpeitia, Guipúzcoa,1462 - 1523). Sin apenas apercibirme de ello me trasladé a principios del siglo XVI y recorrí media España escuchando la Misa Sine Nomine. Todos los caminos se convirtieron en parte del mundo gracias a unas técnicas contrapuntísticas del norte de Europa mezcladas con un estilo tan español, conciso, homofónico y expresivo:
https://www.youtube.com/watch?v=0K5-GORBrRw&list=PLhAMpwBj6o-MFiQzJcPEPk749uXNNJVA-&index=1
Mientras conducía me fui a Salamanca, donde Anchieta estudió con Diego de Fermoselle, hermano de Juan del Encina, y con este volví a una de las aulas de la Universidad Complutense, en la que estudié el teatro anterior y posterior a Lope de Vega. Y allí conocí al profesor camerunés Patrick Toumba Haman y él se dedicó a leer mis novelas, hasta escribir unos años después el ensayo "Del amor líquido en las novelas de Justo Sotelo" (Bartleby, 2023). Me detuve a pensar en la capilla de los Reyes Católicos, de la que formó parte Anchieta, y me fui a Bruselas al integrarse en la capilla de su hija Juana I de Castilla. Acto seguido pasé por Granada y regresé a Castilla, como Anchieta, en concreto a Tordesillas, donde me detuve varias veces a tomar un café camino de Valladolid para impartir un máster durante algunos años y formar parte de varios tribunales de tesis sobre la Semana de cine, la Seminci, y los museos de pintura y escultura de la ciudad. Era mi manera de seguir aprendiendo sobre cine y arte, de continuar interpretando la película en la que llevo actuando toda la vida, que, en este caso, unía el siglo XXI con el XV y el XVI.










