"El deseo de amor al que mi corazón estaba envuelto / extendió ante mis ojos una gran niebla / y robó la razón a mi tierno pecho".
Estos son unos versos del poeta Arquíloco de Paros, que vivió entre los años 712 y 664 aC. Nietzsche lo llamó poeta dionisíaco o lírico en "El nacimiento de la tragedia", en contraste con Homero que sería un poeta épico o apolíneo, y a mí no deja de sorprenderme que ya se pudiera escribir tan bien hace casi treinta siglos. Aprovechando que tal vez alguien vuelva a leer en este mundo globalizado los 24 cantos de "La odisea" y "La Ilíada", los dos poemas de Homero que se han puesto de moda gracias al cine, al que sigo aplaudiendo, no estaría de más que leyéramos uno de los libros más interesantes de mi vida, "El nacimiento de la tragedia desde el espíritu de la música" (1872), el primer libro de Nietzsche donde presenta una visión revolucionaria de la cultura griega antigua y critica la decadencia de la sociedad occidental contemporánea. Considera que el arte y la cultura griega evolucionaron gracias a la tensión entre dos fuerzas espirituales y estéticas opuestas. Lo apolíneo (Apolo) es la luz, la razón, el orden, la medida, la armonía y la individualidad. Se expresa principalmente a través de la escultura y la arquitectura. Lo dionisíaco (Dioniso) es el caos, la embriaguez, el exceso, la pasión, la música y la disolución de la individualidad en la unidad primordial de la naturaleza. La tragedia griega clásica (sobre todo de Esquilo y Sófocles) surgió de la unión de ambas fuerzas, que se rompió con esa idea moderna de que todo debe ser lógico para ser bello, lo que extirpa la fuerza vital del arte y da inicio a la decadencia de la cultura occidental.
¿Mis amigos y amigas me veis guapo o feo en términos de Nietzsche en esta foto del otro día en un parque cercano a una Universidad?
Lo que en ningún caso voy a dejar es de leer, escribir y escuchar música, por ejemplo la que tanto le gustaba a Nietzsche ahora que estamos en plena temporada de verano de Wagner:
https://www.youtube.com/watch?v=XdqRLSWXDlM
El Blog de Justo Sotelo
Un diario para el siglo XXI
sábado, 1 de agosto de 2026
"Ser guapo o feo".
viernes, 31 de julio de 2026
"La Odisea de Nolan, una película muy divertida".
¿Quién no ha querido jugar de niño a los romanos, con tu armadura, tu casco, tu escudo y tu espada? Recuerdo cuando vivía en Mallorca de niño y los Reyes Magos me trajeron todas estas cosas. Lo pasé estupendamente luchando contra olivos e higueras. Años después me fui al planeta de los simios con Charlton Heston y terminé en la playa jugando con la estatua de la libertad, como el caballo de Troya. Decía Vicente Cristóbal, el catedrático de Latín y poeta que me dio la asignatura de Tradición Clásica en la Complutense y me examinó de esta historia, junto a "La Ilíada", "Las metamorfosis", las "Odas" de Horacio, "La Eneida" y obras posteriores que las han reinterpretado, que deberíamos reivindicar cualquier acercamiento a los clásicos. Le gustó mucho la "Troya" de Petersen y supongo que le habrá gustado también "La Odisea" de Nolan. Me lo pasé de miedo ayer por la tarde en el cine durante casi tres horas pues es una película contemplativa y con cierta lentitud, como las que me gustan. He leído que algunos filólogos muy exigentes y puristas de diverso pelaje están criticando esta película, buscando fallos e inexactitudes con relación a Homero. Eso es que no han leído el Ulises de Joyce, que es la más compleja, inteligente y literaria recreación de esta obra, o ya no se acuerdan de "Centauros del desierto", la obra maestra de Ford. Nolan hace una interpretación "cristiana", como también la hacen Joyce y Ford, pero esto no me parece ni mal ni bien. Da un sentido a su película y acaba siendo coherente, como pedía Aristóteles para la tragedia. Tanto me gustó la película que al final volví a ser un héroe de la Edad Media luchando contra el dragón de la fotografía.









