viernes, 8 de mayo de 2026

"El conductor desnudo".


 
Nunca había vivido una granizada semejante a la de ayer. Las calles estaban alfombradas con bolitas blancas o diminutos trozos de hielo como la nieve. No dejaban de caer y se apelotonaban unas encima de las otras. El coche estaba lejos, y tuve que caminar sobre ellas casi media hora con mis zapatos blancos. Sentía que estaba mojado, pero no creí que fuera del todo, la cazadora, la camiseta, el pantalón, y no sentía los zapatos, a pesar de que la dueña del restaurante del pueblo me había dejado un enorme paraguas. Siguió lloviendo toda la tarde, a veces con fuerza, y conduje el coche sin ropa por varias carreteras secundarias y por la autopista. No tuve que hacer ninguna parada, afortunadamente, porque no me podía poner esa ropa. Me crucé con una pareja de la Guardia Civil, pero estaban a otras cosas. En el pequeño video en la autopista se escucha el movimiento lento del precioso Concertino de Bacarisse, que es lo que sonaba en la radio. Tengo que volver un día para devolver el paraguas a la señora del restaurante. Seguro que entonces lucirá un sol espléndido y hará calor. Todo esto en el fondo es como el amor. El amor no se busca, no se persigue, no se suplica. El amor aparece sin más, y entonces se queda contigo para siempre. No te vas enamorando poco a poco; eso también es otra cosa. El amor es como una granizada que te cae encima y entonces por más ropa que te pongas o te quites, el amor ya conducirá tu vida, por autopistas y carreteras secundarias, como esta romanza:
 

jueves, 7 de mayo de 2026

"Hay fotografías que se definen solas".



 

Como las de estos dos de mis grupos en la Universidad, de 2º curso del Cunef. El otro día me hice una más con otro grupo, pero se me ha perdido. Es lo que me ocurre con tantas fotos que desaparecen de golpe cuando se cambia de móvil. Pero para eso tengo un cerebro, para que no se me olvide nada. Yo doy cariño y conocimientos a mis alumnos y ellos me devuelven el mismo cariño y la seguridad de que ya siempre serán mis alumnos, como esas sonrisas de oreja a oreja que se ven en las fotos. Les digo que no quiero ser un profesor más, sino uno que se llama Justo Sotelo, y me sigan recordando aunque pase el tiempo. Soy profesor en la Universidad desde los veinticinco años, pero me sigue gustando estar con los jóvenes, saber de lo que hablan, lo que les pasa, lo que les gusta o no. Es una de las razones de que sea escritor. Hay muchas más, por supuesto, por ejemplo que me guste el jazz, la improvisación del jazz, casi una manera de vivir. Primero me aprendo las cosas, me las estudio con detalle y luego me dedico a improvisar:

https://www.youtube.com/watch?v=-bBzIgIaPS4&list=RD-bBzIgIaPS4&start_radio=1


Por cierto, el otro día unos alumnos me cambiaron de generación y me quitaron bastantes años, jeje. Ya se sabe todo eso de los Baby Boomer (1946-1964), X (1965-1980), Y/Millennials (1981-1996), Z (1997-2010) y ahora creo que hemos empezado con la alfa otra vez. Me parece que a este paso voy a terminar convirtiéndome en un personaje de ficción de mis propios libros y textos o, como dijo alguien por aquí hace poco, en un personaje de película. Si es que no somos nadie a pesar de que se me mueran los móviles. 

miércoles, 6 de mayo de 2026

"¿Se puede vivir sin pasión?"


 

"¿Te das cuenta, Benjamín? El tipo puede cambiar de todo, de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios, pero hay una cosa que no puede cambiar, Benjamín, no puede cambiar de pasión".

Esta es la preciosa idea que recorre "El secreto de sus ojos", una de las mejores películas de la historia del cine. Ayer perdió el Atleti, pero algunos seguiremos siendo de este equipo, como escribí ayer. Como mis alumnos que fueron a Londres o vieron el partido por TV. Todavía me acuerdo de aquel anuncio que decía "papá, ¿por qué somos del Atleti?" Ayer llegué tarde a mi tertulia para hablar de otra argentina, la escritora Samanta Schweblin. Tenía que estar varias horas en un tribunal de TFG de la Universidad. Pero fui a la tertulia, aunque fuera solo un rato, porque me apasiona la literatura y me gusta estar con mis amigos. Y uno siempre saca tiempo para eso. También fue agradable encontrarme a seis alumnos que terminaban la carrera con su TFG.

Solo he escrito un cuento hablando de fútbol, y fue sobre el Atleti, claro, cuando perdió otra final de Champions:

"Un partido de fútbol en Lisboa".

"El taxi se detuvo cerca del Hotel Borges. Ellos sabían que Lisboa era una ciudad tan fascinante como melancólica, aunque esos días todo el mundo estuviese pensando en la final de la Champions.

Se habían conocido en el campo del Atlético de Madrid, durante la semifinal. Se dirigieron a la vez al vendedor de bocadillos, y en ese instante se miraron, se sonrieron, se les cayó el dinero al suelo y se enamoraron mientras dos monedas rodaban en paralelo hasta terminar una encima de la otra.

Desde la ventana se veía la escultura de bronce de Pessoa, en la entrada del café La Brasileira. Pessoa fue un poeta que solo escribía cosas que merecían la pena, dijo él. Se pasó la vida en busca del nombre, la definición y la medida de las cosas, pero no tuvo paciencia para ello, dijo ella. Dejaron el equipaje en el hotel y se dirigieron hacia el castillo; tras atravesar la puerta principal se adentraron en el parque. Luego se acercaron al mirador y se fijaron en las tenues luces de las farolas y en otras luces todavía más oscuras de un bar que se negaba a cerrar, y hasta escucharon el rumor de los barcos descascarillados. Lo importante es entusiasmarse por la vida, dijo él, tener la capacidad de maravillarse con ella. Pueden decir de nosotros que somos testarudos, pero eso no debe preocuparnos, dijo ella. El secreto es perseguir la luz blanca de la ternura, aseguraron a la vez.

Al día siguiente se disputó el partido de fútbol, pero ellos no salieron de la habitación, ni de la cama.

("Un partido de fútbol en Lisboa", 2015, "Cuentos de los viernes", Bartleby, p. 22).

Esta es la escena de la película de Campanella protagonizada por Ricardo Darín y Soledad Villamil:

https://www.youtube.com/watch?v=wzsOwrgS1G0

Y ese final, porque ¿se puede vivir sin amor?

https://www.youtube.com/watch?v=XzNgrmpcsQQ

martes, 5 de mayo de 2026

"Un escritor con el que sueñan las mujeres, melómano y del Atleti".


 
Como siempre digo, procuro no tomarme la vida demasiado en serio; lo único que me fastidia es que sea tan corta. Ayer mi amiga chilena Angela Del Carmen dijo lo siguiente por aquí: "Buenos días, Justo. Eres un hombre con el que sueñan muchas mujeres, pero a la vez un gran escritor y persona. Un hombre formal e inteligente con muchas ganas de vivir y de soñar. Te admiro en la distancia. Nunca cambies". Ayer otra amiga, Laura Hdez, escribió (aprovecho para agradecer los comentarios tan cariñosos como inteligentes que me escribís todos los días mis amigas y amigos): "Un profesor con estilo es la ventana que invita a mirar dentro, aprender de su conocimiento, de quién es y de lo que aporta, enriquece, con su sencillez, seguridad y humildad". Y en esta fotografía del otro día, entre clase y clase, estoy junto a la ventana. Como no hay dos sin tres, también ayer supe en esta red social que la excelente escritora checa y amiga Monika Zgustova es la tataranieta de un músico que siempre he admirado, Smetana, que es considerado el padre de la música de su país y de quien comenté que había escuchado su ópera "La novia vendida" en el Real. Ahora únicamente falta que esta tarde gane el Atleti en Londres y ya todo será perfecto. Y si pierde tampoco pasa nada porque, aunque no me gusta el fútbol, seguiré siendo de este equipo.
 
Hoy me tomo el primer café en Praga, con el viaje de Smetana por el río Moldava: 
 

lunes, 4 de mayo de 2026

"Un cuento de Samanta Schweblin en nuestra tertulia".


 

En las últimas semanas hemos dedicado algunas tertulias a cuentos de Cortázar y Kafka. Su influencia es patente en la obra de Samanta Schweblin (Buenos Aires, 1978) que vive en Berlín desde el año 2012 donde escribe y dirige talleres literarios. Por eso mañana vamos a hablar en la tertulia del Hotel Indigo del primer cuento de su último libro, "El buen mal" (2025), "Bienvenida a la comunidad", lo que nos permitirá adentrarnos en el género de lo fantástico. Como escribió Todorov en su "Introducción a la literatura fantástica", "lo fantástico es la vacilación experimentada por un ser que no conoce más que las leyes naturales, frente a un acontecimiento aparentemente sobrenatural".

Este es el cuento:

https://proassetspdlcom.cdnstatics2.com/usuaris/libros_contenido/arxius/60/59481_El_buen_mal.pdf

Aquí la podemos escuchar hablando de sus influencias literarias, Cortázar, Kafka y Bradbury, algo que ha influido en que la leyera y no ese famoso premio de un millón de euros que han dado a su libro y se han inventado los intelectuales de los aeropuertos españoles. No leo libros premiados hasta que den el Nobel a Borges, Joyce, Proust y Galdós, el Cervantes a Cervantes y el Goya a Goya:

https://www.youtube.com/watch?v=MPnhEZKENRM

Y lo que sí hago es ir a la ópera para ver, por ejemplo, "La novia vendida", de Smetana, que se ha interpretado en abril en el Teatro Real:

https://www.youtube.com/watch?v=1HbwXviU35E

domingo, 3 de mayo de 2026

"La mujer actual".


 
La mujer ha ido cambiando poco a poco, y la mayoría de los hombres continúan sin darse cuenta. La mujer actual ya no quiere a un macho alfa que le haga hijos y le lleve el dinero de la comida. Ahora estudia igual que el hombre o más y decide si quiere o no tener hijos y sobre todo con quién. Ahora ella quiere a su lado a un hombre inteligente al que mirar de igual a igual, que tenga su mismo estatus económico y social. Un hombre que se cuide, que sea guapo si es posible, aunque quizá esto no sea lo más importante para ella. Que vista y huela bien, esto es fundamental. Que vaya al teatro, al cine, a la ópera. Al que le guste viajar y no se quede en casa viendo partidos de fútbol. Porque la mujer actual también quiere ser presidenta del Gobierno, rectora de Universidad, empresaria de éxito o tan solo libre e independiente. La mujer actual mira lejos, como Paqui y Almudena en la foto de su casa de la sierra de esta última. No quiero decir que la mujer actual sea especialmente feminista; no le hace falta. Hace tiempo que supo que es dueña de sí misma y ya ha superado la idea de la "habitación propia" de Virginia Woolf. Si tiene que separarse, lo hace y continúa mirando hacia adelante.
 
Lo que no sé es si a la mujer actual le gustará despertarse bailando un bolero conmigo. Seguramente yo también me haya quedado obsoleto, digo obsotelo:
 

sábado, 2 de mayo de 2026

"Un italiano en el máster".


 
Me gusta ponerme trajes de lino. Me gusta dar clase a todo tipo de alumnos. Me gusta escuchar canciones de amor. Supongo que sigo siendo escritor porque intento aprender de todo lo que hago y todo lo que me pasa. En el máster que estoy dando las últimas semanas sobre "Geoestrategia Internacional" he hablado a mis alumnos de aspectos económicos, sociales y ecológicos que afectan al mundo (esto de ser miembro de "Greenpeace" es lo que tiene) y ellos me han expuesto trabajos sobre India, África, Arabia, Israel, China y Estados Unidos. Es interesante ver cómo exponen estos hombres y mujeres de entre veintitrés y treinta y dos años, cómo aplican a estos países las ideas que yo les he transmitido en clase, y cómo se produce un "feedback" o retroalimentación. Y ahora me fijo en la foto que me hice el otro día mientras me dirigía a clase, minutos antes de que mis alumnos me volvieran a decir que tengo pinta de italiano. El traje de lino de la fotografía se convierte en otra cosa si lo miro a través del espejo, no es solo una ropa externa, sino algo que define mi manera de mirar el mundo. Nunca me pongo calcetines con zapatos blancos, el pantalón y la chaqueta tienen que ser cómodos y casi siempre me subo los puños. La camiseta negra trae a colación uno de los colores que me gustan para vestir. Y así son mis ideas, como mis trajes de lino, matizadas siempre por una canción como esta, porque siempre he querido tener algo con ella: