miércoles, 28 de octubre de 2026

"Un 10 para Almudena Mestre".


 



Y nos fuimos a Albania gracias a las "slides" que nos preparó nuestra escritora madrileña en su reciente viaje a la Biblioteca Nacional de Tirana (Albania) para leer su estudio comparativo entre las obras de Ismail Kadaré y Luis Martín-Santos. Nuestra tertulia literaria "on line" se convirtió en una especie de defensa de un TFG o TFM a los que estoy tan habituado en la Universidad, y disfruté con ella, como les ocurrió al resto de tertulianos. Almudena nos habló de la Asociación de Escritores de Castilla La Mancha y su viaje a Tirana, de aquel país, de su historia, de sus costumbres, de la economía y de la actualidad, incluidos los disturbios que también se están produciendo allí, a los que dedicamos los últimos minutos de la tertulia, incluyendo los de Europa y también en otros países como México y Argentina, ya que algunas de las tertulianas se conectaron desde allí (recibimos por primera vez a Juan Antonio desde Villajoyosa, un sitio que me gusta mucho por el chocolate Valor y por su romántica playa de nudistas). Almudena también nos habló del embajador de España en Tirana y la fiesta que les organizó, de los hoteles y las comidas. Y de literatura, claro. La tercera foto cubre algunos aspectos de las obras de Kadaré y Martín-Santos de las que nos habló, básicamente con "El palacio de los sueños" y "Tiempo de silencio".
 
En realidad lo que a mí me gusta es ver a mis amigos por la pantalla de Zoom. Nuestra tertulia es como una sinfonía, una reunión de instrumentistas que, durante hora y media de los martes, dejan las cosas que tenían que hacer para conectarse y ponerse una sonrisa en los labios y las páginas de unos libros o una película o una obra de teatro o cualquier otra actividad artística.
 
Sí, la tertulia es como una sinfonía de Schubert, el compositor que tanto amaba a Beethoven, del que hablé ayer, y que después fue tan admirado por Bruckner:
 

martes, 27 de octubre de 2026

"Estoy harto".



De la polarización, de la superioridad moral de unos sobre otros, de que se considere que hay mujeres de primera y de segunda, de que se ocupen plazas en las que ya no da el sol. Estoy harto de que no leamos literatura ni veamos cine con calidad y no pueda encender la televisión sin escuchar gritos, insultos, mentiras, como leer los otros medios de comunicación. Estoy harto de que trivialicemos el amor, la cultura, la justicia. Y de que todo se haga para lograr dinero y poder. Aun así no pienso agachar la cabeza. En esa foto de ayer parece que lo estoy haciendo, pero en realidad pensaba en cuando Beethoven escribió su Tercera sinfonía y se la iba a dedicar a Napoléon, al que admiraba como un héroe de la Revolución Francesa y defensor de la libertad, la igualdad y los derechos del pueblo. Pero se enteró de que se había autoproclamado emperador y entonces rompió la página de la dedicatoria; Napoléon se había convertido en un tirano hambriento de poder. 
 
Por eso me tomo el primer café escuchando la música de Beethoven, porque siempre creeré en la libertad, la bondad, la inteligencia, el arte y la cultura: 
 

lunes, 26 de octubre de 2026

"Una vida, un libro, una película".


 

No es una película aparatosa y taquillera. Se estrenó en junio de este año y la vi anoche en Movistar. Su director, Dani Sancho (Barcelona, 1987), se ha basado en el libro autobiográfico de Ousman Umar, que a los catorce años abandonó su aldea en Ghana persiguiendo el mito de Europa -el que en su entorno llamaban "el país de los blancos"-. Viajó durante cinco años, atravesó ocho países y consiguió llegar a Barcelona, donde su vida se transformó radicalmente al ser acogido por una familia de la misma Barcelona. No tenemos que esperar la descripción del terrible viaje, ni grandes efectos especiales. Es más bien un viaje al interior de uno mismo, introspectivo, el análisis de la evolución del personaje que se transforma en el propio Ousman en el último tercio de la película, como en un acto performativo que ofrece estructura y belleza a esta historia. Ousman fundó en 2012 la ONG Nasco Feeding Minds (conocida en parte como Nasco ICT) con el objetivo de proporcionar educación digital, informática y acceso a la información a niños y jóvenes en Ghana.
 
Este es un traíler de la película:
 
Este es un booktráiler con el propio Ousman:
 
Y aquí está también el director en Días de cine:
 
Como digo siempre a mis alumnos, si cada niño de África tuviera un móvil y un ordenador seguro que lograría más cosas en la vida y por supuesto no se querría ir al país de los blancos o al menos lo haría para gastarse su dinero, como hacemos los ricos en los lugares más lejanos del mundo para hacernos fotos en Instagram.

domingo, 25 de octubre de 2026

"La tertulia on line del martes se va a Albania".


 

La escritora Almudena Mestre nos contará el reciente viaje a Albania con la Asociación de Escritores de Castilla La Mancha, de la que es Secretaria General. Nos hablará del Congreso de escritores al que ha asistido, de la ponencia que dictó en la Biblioteca Nacional de Tirana, "La ciudad como espacio hostil: Tirana en Ismaíl Kadaré y Madrid en Tiempo de silencio de Luis Martín-Santos" (ahora que se habla de estos premios Kadaré recibió el Príncipe de Asturias en el año 2009, aunque murió hace dos años sin el Nobel). Del intercambio de libros con Namik Dokle, un conocido escritor, político y periodista albanés, figura destacada del Partido Socialista de Albania al que Almudena entregó su ensayo sobre mi obra "Lenguaje y ficcionalidad a ritmo de jazz: La obra literaria de Justo Sotelo". Y de las ayudas de CEDRO a los proyectos españoles, de las visitas y las excursiones y también de las revueltas estudiantiles y de la violencia en las calles de Tirana. De esa forma podremos debatir entre todos sobre asuntos de suma actualidad.


Y como me gusta aprender de todo y con todos, escucho dos obras de raíces albanesas. La primera es el breve concierto de piano del padre de la música clásica de Albania, Çesk Zadeja (Shkodër, 1927-Roma, 1997):


https://www.youtube.com/watch?v=r-D0mLvqc8g

Y la segunda del compositor italiano Paolo Marzocchi (Pesaro, 1971), con su Albanian folk song n. 5:

https://www.youtube.com/watch?v=1eBbseXLYw8&list=PLUydMyP4n7gaVBcVXnRWt2WbcUnwGrKz7&index=21

La fotografía con Almudena es en un café de Barajas con la chilaba que me trajo en el anterior viaje con su grupo de escritores a Túnez. La verdad es que no me importa desvestirme y vestirme en público. A esto me refería con el post de ayer sobre que uno mismo escriba el guion de su vida (os agradezco a todos los inteligentes y cariñosos comentarios que habéis escrito al respecto de ese post). Bueno, la única excepción es que en ciertas ocasiones no me importa que me quiten la ropa, pero con poca luz.

sábado, 24 de octubre de 2026

"Que nadie te escriba el guion de tu vida".




Es una de las primeras cosas básicas que me enseñaron mis padres. Como decía John Ford, al que considero el mayor director de cine de la historia (cuando preguntaron a Orson Welles quiénes eran los tres mayores directores dijo John Ford, John Ford y John Ford) el cine es un arte puramente visual y narrativo en imágenes. Alfred Hitchcock, Billy Wilder y Woody Allen que igualmente son tres de los directores más importantes han dicho que lo esencial es el guion. Y me parece que los cinco tienen razón cuando hablamos del cine y sin duda de la vida, que es una mezcla de un buen guion y de la capacidad visual y narrativa de vivirla. El otro día la excelente escritora Emma Prieto me dijo, en la presentación de un libro de Eloy Tizón, que se alegraba de que yo fuera humano, lo que me sacó una sonrisa. Además también había comprobado que me cansaba cuando le comenté que me iba a sentar en la última fila puesto que me marcharía pronto si me caía de cansancio (al final escuché entera la presentación, ya que resultó estimulante desde el punto de vista literario e intelectual). Esta idea de irme de los sitios me recuerda a las palabras que me dijo también hace poco la poeta Soledad Velázquez Moreno, en el sentido de que a veces me veía como escapado de una película si no me gustaba el guion. Y es cierto que me he ido de muchos sitios cuando me aburro o no soporto la mala utilización del poder, como comenté el otro día a otra amiga, la valenciana Pilar Sanjuan. Hablando de guiones, de lo que nunca puedo prescindir es de tomarme un café al abrir los ojos cada mañana. Es lo que tiene escribir cada día la página del "guion" que me gusta, con pasión. En este sentido siempre recordaré cuando viajé a Béjar para estar con mi amigo el pintor Antonio Zaballos y me invitó a dormir en su estudio rodeado de sus cuadros. He dormido en muchas camas a lo largo de mi vida, tal vez en demasiadas, aunque nunca lo había hecho rodeado de cuadros que me hablaban, que me querían decir cosas, sobre ellos y la propia historia del arte. La única pega es que la cafetera de Antonio no funcionaba bien, y eso era un problema para mi guion. Y no sé cómo se enteró, pero el caso es que su amiga Yoli González López, que todavía no me conocía, pero que ya se había leído mis novelas, se presentó a las siete de la mañana con un termo de café recién hecho en su casa próxima a la Sierra de Francia. Supongo que no hay que explicar porqué me caen tan bien algunas personas, que además escriben sus propios epígrafes en el guion de mi vida. Y por supuesto no puedo dejar de escuchar música bajo la lluvia, aunque ayer no lloviera (la foto me la hice en Moncloa):

https://www.youtube.com/watch?v=TzXuPOS-2Cw&t=541s

Sí, Emma, como diría Nietzsche, soy demasiado humano y siempre persigo los ideales de paz y de belleza.

viernes, 23 de octubre de 2026

"Os tenéis que aprovechar de mí".


 
Digo siempre a mis alumnos, que para eso me pagan. Nunca os vais a encontrar con una persona a la que le guste tanto enseñar lo que sabe, ni estar con los demás, en este caso con los jóvenes, les digo. Y además os tenéis que reír conmigo, como ocurre en esta fotografía en la que unas cuantas alumnas, y un alumno, fueron a verme firmar mis novelas y libros de cuentos en una Feria del Libro del Retiro (casi nunca me meto en la caseta porque soy un escritor, no un vendedor de pescado o algo así, con perdón de los pescaderos, que suelen ser muy majos). Y en cuanto puedo les digo, aunque no venga a cuento, que se vayan a París para pasar un fin de semana de amor. El primer dinero que ganen tiene que ser para subir a lo alto de la Torre Eiffel y brindar con una copa de champán. Sé que lo recordarán toda la vida, y, después de todo, para eso sirve la vida, para gastársela:
 

jueves, 22 de octubre de 2026

"Haz el amor y no la guerra".


 

Como empiezo a estar hasta el gorro de que en 2026, nada menos, hablemos tanto de Franco, la Guerra Civil y de las novelas y películas sobre la Guerra Civil, incluido Lorca (pobre Lorca, qué habrá hecho él) que además son muy malas, y de tanto ruido y crispación y de los actuales discursos de odio, voy a hablar de amor, que me gusta más. (Por cierto, en este muro tan solo se admiten piropos hacía mí, por ejemplo, de lo guapo que soy).
 
¿Qué es el amor y qué es hacer el amor? 
 
La verdad es que nos lo llevamos preguntando miles de años, pero no creo que sepamos decirlo con precisión. Si le gusta tu cuerpo es que te desea, si le gusta tu mente es que te admira, si le gustan las dos cosas a la vez claramente está enamorada de ti. Y eso también sucede en tu caso si sientes y percibes lo mismo. Es una especie de milagro que os conozcáis en un momento concreto de la historia del Universo y sus catorce mil millones de años, la de la Tierra con sus cuatro mil millones y de los trescientos mil años de la historia del ser humano. Y eso significa que vais a vivir juntos, imprescindiblemente en lo físico y a través de lo físico, la mayor experiencia espiritual que está a disposición del ser humano, el Amor. Y deberéis aceptar que los dioses nunca os van a liberar de esa necesidad de sublimidad insoportable.
 
Vuestra música, nuestra música podría ser esta: 
 
¿Se puede romper el aire? ¿Se puede romper el tiempo? ¿Y la luz?