A veces pregunto a mis alumnos que me digan dónde está Camerún. Tras pensarlo unos instantes les digo que en algunas Universidades de este pais, Yaundé y Maoua, los alumnos leen todos los posts que escribo. Y estudian mis libros. Todo ello gracias al libro que escribió el doctor en literatura española el camerunés Patrick Toumba Hamán sobre mis novelas, "Del amor liquido en las novelas de Justo Sotelo" (Bartleby, 2023). Ayer encontré esa fotografía del norte de Camerún con unas palabras en el muro de mi amigo Depores Kossini tomadas del profesor y escritor Patrice Nganang:
"OÙ EST PARLÉ LE FULFULDE DANS L'EXTRÊME-NORD ET QU'EST-CE QU'UNE LANGUE VÉHICULAIRE - UNE NOTE QUI ME VIENT DE L'EXCEPTION LOGONE ET CHARI".
En el Noroeste, Logone y Chari, hablamos más kotoko y árabe choa. En Mayo-Danai hablamos más massa, toupouri y mousgoum, y el fulfulde ni siquiera llega al 10%. En Mayo-Sava tenemos mandara, mada, donde la lengua foulbe se habla solo en el CENTRO DE LA CIUDAD. El mismo caso en Mayo Tchanaga, donde hablamos más mafa y kapsiki; la lengua foulbe se habla solo en el CENTRO DE LA CIUDAD; el mismo caso en Mayo Kani. El Noroeste no está limitado solo a DIAMARE, donde hablamos más fulfulde".
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Después de leer a Depore busqué lo que era el fulfulde, y entonces supe que es el nombre de la lengua del pueblo fulani (también se conoce como fulbe o peul), un grupo étnico de África Occidental. Patrick me ha dicho más de una vez que tengo que ir a Camerún para hablar de mis libros.
Como el profesor Keating, de "El club de los poetas muertos", a veces pido a mis alumnos que se suban a la mesa y miren el mundo desde ahí. Comprobarán cómo cambia su punto de vista. Recuerdo la primera vez que invité a unos amigos médicos muy jóvenes del Hospital de la Princesa a que se vinieran conmigo a un concierto en directo, en el que se iba a interpretar a Rachmaninov. No les gustaba especialmente la música clásica, y no habían estado nunca en una sala de conciertos. A la salida me dieron las gracias porque escuchar a Rachmaninov en directo no tenía nada que ver con el disco o con el simple hecho de no escucharlo:
https://www.youtube.com/watch?v=QBy_ACHvEJs
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El mundo es inmenso, termino diciendo a mis alumnos; así que si me quieren seguir los llevaré a muchos sitios. En caso contrario que no me hagan perder el tiempo. Se tienen que aprovechar de mí, y si no que se vayan a otra parte.
El Blog de Justo Sotelo
Un diario para el siglo XXI
martes, 29 de septiembre de 2026
"Un mundo tan grande".
lunes, 28 de septiembre de 2026
"Dos poetas de Granada y un novelista de Madrid".
domingo, 27 de septiembre de 2026
"La moda masculina, del economista al escritor".
Casi siempre he dado clase de economía con traje y pajarita, que es habitual en París. Luego me la quito y me pongo mis trajes blancos de lino y me convierto en escritor, como en esta fotografía de la presentación de mis "Cuentos de los otros" en el Café Puro Teatro de Malasaña, donde me subí a la barra para ver mejor a la gente del fondo. La ropa que nos ponemos dice mucho de nosotros, como también lo dice la IA de ese libro:
"Publicada por Bartleby, es la segunda colección de microrrelatos del escritor y catedrático español Justo Sotelo, concebida como una prolongación teórica y temática de su obra previa "Cuentos de los viernes". El libro destaca por su hibridación genérica y su profunda carga filosófica, y consolidó al autor dentro de la vanguardia de la microficción contemporánea.
1. Estructura y Contenido:
La obra recopila noventa microrrelatos en tres apartados:
• Primera y segunda secciones: Predominan los relatos de corte fantástico, mágico e inverosímil, donde la realidad cotidiana se fractura a través de la ficción.
• Tercera sección: Las narraciones mutan hacia el microensayo, ofreciendo piezas sugerentes sobre cine, música, pasiones lectoras y estética.
2. Ejes Temáticos del Análisis:
• La alteridad como identidad: El núcleo del libro gira en torno a cómo el ser humano percibe y representa lo "otro". Sotelo propone que el "yo" no se construye de forma aislada, sino a través del reflejo y la asimilación de la sensibilidad ajena.
• El arte como puente: La literatura, la música, la pintura y el cine actúan como los catalizadores fundamentales para comprender esa alteridad. Personajes de la cultura universal como Proust, Goethe, Woody Allen o George Michael desfilan por las páginas, sirviendo de espejos culturales.
• Juegos metaliterarios: El libro funciona como un laboratorio sobre el proceso de escritura. El autor cuestiona constantemente los mecanismos de la ficción, difuminando las fronteras entre el narrador, el creador y el lector.
3. Marco Filosófico y Estilo:
El libro posee una alta densidad intelectual debido a la formación del autor en Teoría de la Literatura. Críticos culturales han identificado la aplicación directa de varios marcos teóricos:
• El imaginario simbólico de Gilbert Durand.
• Las tres críticas de Immanuel Kant (razón pura, razón práctica y juicio).
• El erotismo sutil, integrado dentro de atmósferas cotidianas, académicas o artísticas.
En resumen, "Cuentos de los otros" se analiza como un tratado estético y antropológico sobre la sensibilidad humana.
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Y ahora me acuerdo del personaje de la película con la que me han identificado toda la vida mis alumnos. Si cuando presenté mi libro me subí a la barra del Café, también me he subido a la mesa en clase y me he sentado en el suelo:
https://www.youtube.com/watch?v=WDtnC8Z2zK4
Todo esto viene a cuento del concepto de "decoro" que aprendí de Aristóteles, que no significa lo que pensamos. Es la cualidad de lo que es adecuado, proporcionado y oportuno según el contexto. No se trata de una regla moral rígida, sino de una exigencia estética y práctica aplicable principalmente a la retórica, la poética y la ética. Por eso para mí el economista se pone una pajarita, el escritor un traje de lino y el profesor se sube a la mesa. Y Justo Sotelo, que es todos ellos, se va a Italia a cenar para mirarla a ella a los ojos y seguir escribiendo, que es lo que me diría Aristóteles que tengo que hacer:
sábado, 26 de septiembre de 2026
"Tengo una mente para las finanzas y un cuerpo para el pecado".
viernes, 25 de septiembre de 2026
"Moda femenina".
jueves, 24 de septiembre de 2026
"El juego del veo veo".
miércoles, 23 de septiembre de 2026
"Mis amigos y la literatura".
Una de las frases más icónicas del cine es "Todo el mundo viene a Rick's" ("Everybody comes to Rick's), que además era el título de la obra de teatro inédita en la que se basó la mítica película Casablanca (1942). Pues bien, en Madrid, en el año 2026 todos los que quieran hablar del último libro que han leído, la última película que han visto, el último monasterio o abadía o catedral que han visitado, etcétera, vienen a la "tertulia de Justo", donde no se habla de TV (por favor), de política, de deportes. Ayer planteé algo que me viene rondando por la cabeza desde hace un tiempo, ¿el libro está desapareciendo? Algunos de los placeres de la vida son leer despacio, escribir por uno mismo, perder el tiempo pensando, simplemente pensando. Cada vez estoy más convencido de que, si no leemos, en un futuro no tan lejano se hablará de aquel paréntesis de quinientos años en el que existió el libro, desde la invención de la imprenta de Gutenberg hasta la llegada de Internet. Nos lo avisaron Aldous Huxley, George Orwell y Ray Bradbury. En "Un mundo feliz" (1932), Huxley no argumenta de forma explícita que los libros vayan a desaparecer por completo, sino muestra una sociedad en la que la literatura clásica y el pensamiento profundo se vuelven obsoletos e innecesarios. En "1984" (1949) se imaginó Orwell un futuro donde el poder controlaría la información con la censura, prohibiendo los libros independientes, quemándolos o reescribiendo la historia para que coincida con los intereses del Estado. En "Fahrenheit 451" (1953) Bradbury presenta una sociedad con los libros prohibidos y los "bomberos" quemándolos para que la gente no piense críticamente. La idea concreta de que "nadie querrá leer libros" es una interpretación del educador y crítico cultural Neil Postman en su libro "Divertirse hasta morir" (1985), donde contrasta las interpretaciones de Huxley y Orwell. La gente ya no va a leer por el exceso de entretenimiento, la comodidad y la distracción continua que destruyen la capacidad de pensar. En su opinión Huxley llevaba razón. Y llegó Internet en un proceso que va desde 1969 a 1983 y las redes sociales lo hicieron a finales de los noventa, sobre todo con la creación de Facebook en el año 2004, que es la que cuenta con más usuarios en el mundo. Como es obvio no estoy en contra de Internet, ya que me considero una persona inteligente, pero invito a quien lo desee a que salga a la calle, se dé un paseo y se venga los martes a un Café de Argüelles, en el centro de Madrid (cada tres hacemos la tertulia on line para que pueda saludar a mis amigos de fuera) y dialogue un rato sobre el sentido del arte, de la literatura, en suma, de la belleza.
A lo mejor alguien le toca esta canción:
https://www.youtube.com/watch?v=7vThuwa5RZU
Y se encuentra a Bogart.










