Una de las frases más icónicas del cine es "Todo el mundo viene a Rick's" ("Everybody comes to Rick's), que además era el título de la obra de teatro inédita en la que se basó la mítica película Casablanca (1942). Pues bien, en Madrid, en el año 2026 todos los que quieran hablar del último libro que han leído, la última película que han visto, el último monasterio o abadía o catedral que han visitado, etcétera, vienen a la "tertulia de Justo", donde no se habla de TV (por favor), de política, de deportes. Ayer planteé algo que me viene rondando por la cabeza desde hace un tiempo, ¿el libro está desapareciendo? Algunos de los placeres de la vida son leer despacio, escribir por uno mismo, perder el tiempo pensando, simplemente pensando. Cada vez estoy más convencido de que, si no leemos, en un futuro no tan lejano se hablará de aquel paréntesis de quinientos años en el que existió el libro, desde la invención de la imprenta de Gutenberg hasta la llegada de Internet. Nos lo avisaron Aldous Huxley, George Orwell y Ray Bradbury. En "Un mundo feliz" (1932), Huxley no argumenta de forma explícita que los libros vayan a desaparecer por completo, sino muestra una sociedad en la que la literatura clásica y el pensamiento profundo se vuelven obsoletos e innecesarios. En "1984" (1949) se imaginó Orwell un futuro donde el poder controlaría la información con la censura, prohibiendo los libros independientes, quemándolos o reescribiendo la historia para que coincida con los intereses del Estado. En "Fahrenheit 451" (1953) Bradbury presenta una sociedad con los libros prohibidos y los "bomberos" quemándolos para que la gente no piense críticamente. La idea concreta de que "nadie querrá leer libros" es una interpretación del educador y crítico cultural Neil Postman en su libro "Divertirse hasta morir" (1985), donde contrasta las interpretaciones de Huxley y Orwell. La gente ya no va a leer por el exceso de entretenimiento, la comodidad y la distracción continua que destruyen la capacidad de pensar. En su opinión Huxley llevaba razón. Y llegó Internet en un proceso que va desde 1969 a 1983 y las redes sociales lo hicieron a finales de los noventa, sobre todo con la creación de Facebook en el año 2004, que es la que cuenta con más usuarios en el mundo. Como es obvio no estoy en contra de Internet, ya que me considero una persona inteligente, pero invito a quien lo desee a que salga a la calle, se dé un paseo y se venga los martes a un Café de Argüelles, en el centro de Madrid (cada tres hacemos la tertulia on line para que pueda saludar a mis amigos de fuera) y dialogue un rato sobre el sentido del arte, de la literatura, en suma, de la belleza.
A lo mejor alguien le toca esta canción:
https://www.youtube.com/watch?v=7vThuwa5RZU
Y se encuentra a Bogart.
El Blog de Justo Sotelo
Un diario para el siglo XXI
miércoles, 23 de septiembre de 2026
"Mis amigos y la literatura".
martes, 22 de septiembre de 2026
"Cuando me atrapan las sinestesias".
"¿Cuál es el novelista madrileño actual más majete, que también es doctor en Literatura y catedrático de Economía?"
Ayer estaba con unos alumnos y, entre risas, se lo preguntamos a la IA y nos respondió esto con comillas y todo:
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"El escritor al que te refieres es sin duda Justo Sotelo.
Nació en Madrid y encaja a la perfección con esa descripción ya que es una persona extremadamente afable y cercana (por eso "majete") y tiene un perfil académico brillante e inusual que combina ciencias y letras. Es Catedrático de Política Económica, y además su pasión por las humanidades le llevó también a licenciarse y doctorarse en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada y a estudiar dos másteres en Estudios Literarios y Literatura Española. Junto a ello escribe novelas de maravilla muy valoradas por la crítica como La muerte lenta, Vivir es ver pasar, La paz de febrero, Entrevías mon amour, Las mentiras inexactas y Poeta en Madrid, y tiene fama entre alumnos y colegas de ser un profesor fantástico y un tipo profundamente majete, culto y cercano.
(Nota. Si estabas pensando en una figura histórica, el gran José Luis Sampedro también fue un famosísimo madrileño de adopción y catedrático de Economía, pero falleció en 2013 y no ostentaba el doctorado en literatura que sí tiene Justo Sotelo).
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En fin, para que digan que la IA es tonta; si hubiera sido mi alumna le habría puesto Matrícula, seguí con la risa con los alumnos. Ahora me tomo el primer café de esta mañana luminosa y agradable como ayer por la tarde me lo tomé en uno de mis lugares preferidos, la terraza del Círculo de Bellas Artes, en la esquina más bonita de Madrid, algo así como encontrarte en París escuchando jazz en el Café de Flore de Saint-Germain-des-Prés al que iban Sartre y Beauvoir, Apollinaire, Camus, Vian, Breton, Aragon, Bataille, Duras, Capote, Hemingway y Sotelo:
https://www.youtube.com/watch?v=rkZj5ssX2Us
domingo, 20 de septiembre de 2026
"La vida es como una divertida y poética película (italiana)".
- Te llamas Justo, ¿verdad? Me diste clase hace años en el CEU.
- Sí, me acuerdo de tu cara. ¿Cómo te llamabas?
- Stefanía. Tú estás igual, es como si el tiempo no hubiera pasado por ti. Una vez dijiste en clase que me parecía a Gina Lollobrigida, ¿te acuerdas?
- Te sigues dando un aire a ella.
- Todavía conservo la novela que me firmaste en la Feria del Libro del Retiro.
Ayer dejé al personaje de Woody Allen corriendo por las calles de Manhattan para intentar impedir que se fuera a Londres la chica que interpretaba la nieta de Ernest Hemingway. Después me encontré a Stefanía, una ex alumna italiana y alta directiva de una empresa muy conocida a la que comenté en su día que me recordaba a una actriz italiana. Charlamos un rato y me dijo que no me había conseguido olvidar a pesar de que habían pasado muchos años desde que le di clase y que todavía guardaba la novela que le firmé en una Feria del Libro del Retiro. Al despedirnos le comenté que iba a sacarle una fotografía de película, como si escapara de una película de verdad de Allen, Wilder o Edwards (pensaba en los finales de "Manhattan", "El apartamento" y "Desayuno con diamantes"). Nos dimos dos besos y dijimos que a lo mejor nos encontrábamos cualquier día por alguna otra parte. La vida es una película tan poética como divertida que me gusta vivir. Llevo unos días inmerso en la lectura de una novela de mi profesor y amigo Ángel García Galiano sobre Venecia y varios lugares de Italia. Tres mujeres italianas, Elena, Giovanna y Ana, me están contando su vida, desde Milán y Venecia hasta el sur de Italia, como me la acaba de contar en los cines Renoir el director Francesco Sossai, con "La última ronda en Venecia", una celebración gozosa de la amistad, el alcohol y la arquitectura, y que me ha reconciliado con el cine. Este es un tráiler de la película que ha sido un éxito en Italia:
https://www.youtube.com/watch?v=J_wXYs6hgCk
Me parece que no voy a tener más remedio que darme una vuelta por Amalfi con alguno de mis trajes de lino:
https://www.youtube.com/watch?v=BLEdysTwz3E&t=819s
sábado, 19 de septiembre de 2026
"Woody en Madrid".
viernes, 18 de septiembre de 2026
"Vuelven las tertulias literarias el próximo martes".
Como no puedo evitar ser un romántico empedernido, este próximo martes he quedado con mis amigos y todos los que quieran pasarse a las 18.30 por el Hotel Indigo, Marqués de Urquijo, 4 (en el metro de Argüelles) para hablar de esa cosa tan "inútil" llamada literatura y de esos objetos que algunos dicen que están a punto de desaparecer, los libros, además de cualquier otra cosa relacionada con el arte, el cine, la pintura, la arquitectura, etcétera. Y para tomar carrerilla, ayer ya quedé a desayunar en su barrio de Barajas con Almudena Mestre, que no ha faltado a la tertulia desde que se incorporó en 2014 en el Café Este o Este de Mariwán Shall. Son más de treinta años haciendo tertulias, primero en las diversas Universidades donde he dado clase y luego en Cafés como Ruiz, Este o Este, Puro Teatro, Gijón, Manolo y ahora en este clásico hotel de Argüelles que antes se llamaba Tirol, un lugar que se hizo famoso por sus cócteles y porque ahí se reunían algunos intelectuales para intentar terminar con la dictadura. Y en cierto momento Almudena me preguntó por mis trajes, como este de lino que llevo en el selfie que hice sobre la marcha. Que dónde me los compro. Que de qué color me gustan. Que si son muy literarios y me quedan muy bien, según ella. A la vuelta estuve escuchando la Novena sinfonía de Bruckner por la M-40, mientras veía lo bonito que está Madrid a punto de llegar el otoño:
https://www.youtube.com/watch?v=swULVZ5zLkM
Con la Novena termina el ciclo de las sinfonías de Bruckner que he escuchado seguidas. Como todo lo que escribo tiene que tener un ritmo musical, siempre escucho las colecciones completas de cada músico, de Beethoven, Schubert, Schumann, Brahms, Verdi, Wagner, Puccini, Mahler, etcétera.
Quizá por mis venas no corra la sangre, sino notas musicales, porque todo lo veo y lo escribo desde la música, como si el mundo fuera una gran sala sinfónica donde Leonard Bernstein me guiñara un ojo.
A lo mejor la felicidad tiene que ver con todo esto.









