Me despierta un piano; pronto se le unen un violoncelo y un violín. Todavía es de noche. Hace calor. Mi mente melancólica se traslada a 1828 intentando captar la poesía de una melodía sobre la pérdida y separación. Sé que es un lamento íntimo que refleja el romanticismo de algunas almas rebeldes que no siempre entienden el mundo en el que viven. Muchos años después Kubrick nos hablará del ascenso y de la caída de uno de sus personajes a través de esta música. Estoy en 2026, pero mi mente se pasea por los siglos XIX y XX buscando el origen del río y el océano. Le gusta viajar sin maletas a través del tiempo y el espacio. Ni siquiera sabe lo que son las fronteras, ni las agencias de viaje. Mi mente llega a cualquier sitio y no sabe dónde quedarse a dormir.
Schubert es uno de los amigos que siempre viaja conmigo:
https://www.youtube.com/watch?v=nioKJNp8ADE
El océano desborda mis sentimientos.
El Blog de Justo Sotelo
Un diario para el siglo XXI
miércoles, 24 de junio de 2026
"Los viajes interiores".
martes, 23 de junio de 2026
"Días de verano".
"No soy yo", dices que aseguró Lara a Zhivago cuando te comenté que me recordabas a Lara y tú me dijiste que yo siempre te había recordado a Zhivago, aquel médico poeta que se pasaba el tiempo intentando salvar la vida a los cuerpos y las almas. Sus poemas son la sensibilidad de su mirada. En esta vida no se debería vivir sin glamour, creo que te dije, y tocar el cielo cada día con la yema de los dedos. Es la mirada azul del verano. Es el azul poético de una música que te parte los huesos para que nada vuelva a ser como antes, la música azul del verano en tu mirada:
Porque la vida únicamente es una historia de amor, la que vive cada uno dentro de su piel. Eso es lo único que queda, la piel por la que respiramos.
lunes, 22 de junio de 2026
"Una morena y una rubia"
Me voy al lavabo del Comercial y al regresar saco esta fotografía a Paqui y Almudena sin que me vean. ¿Qué podían estar hablando en esos momentos dos mujeres hermosas en la terracita del Café? Me tomo el primer café de esta mañana de verano y pienso en Freud y en lo que desea realmente la psique femenina, aquel territorio que el psicoanálisis consideraba inescrutable y que Freud describió como el tope de cualquier análisis, incapaz de resolverse tan solo mediante la biología o la psicología. Freud admitió su frustración e impotencia al no poder descifrar qué quería la mujer, reconociendo que algo en su sexualidad y su psiquismo permanecía oculto, hermético y sellado. Al no hallar respuestas definitivas en la biología, constató que hombres y mujeres comparten una bisexualidad anatómica de base. Por ello, concluyó que la mujer "no nace, deviene" según las construcciones psíquicas y míticas complejas como el complejo de Edipo. Buscando una solución especulativa para explicar la asimetría en el desarrollo psicosexual infantil, teorizó la llamada envidia del pene. El concepto ha sido fuertemente criticado y revisado por autoras y filósofas como Sarah Kofman en sus análisis críticos sobre el corpus freudiano para desentrañar el miedo del propio Freud ante el sexo de la madre.
En fin, como no quiero que me tengan ninguna envidia, diré que a mí también me gustan las chicas de Eva, así que me limito a cantar:
Y, como dice don Hilarión, que se mueran los feos.
domingo, 21 de junio de 2026
"Llegó el verano"
"Y gracias al sol y a los increíbles brotes de hojas que nacían en los árboles, sentí la familiar convicción de que la vida estaba empezando de nuevo con el verano", dijo Scott Fitzgerald en "El gran Gatsby". En sus "Cien sonetos de amor", Neruda dijo que "era verde el silencio, mojada era la luz, temblaba el mes de junio como una mariposa". Tove Jansson lo escribió de otra forma y nos dijo que "una mañana de verano al amanecer hace mucho tiempo, conocí a una joven con un libro bajo el brazo. Le pregunté por qué había salido tan pronto, y respondió que había demasiados libros y demasiado poco tiempo". En las dos tertulias de despedida de este curso, pedí a mis amigos que nos hablaran del libro que pensaban leer este verano. Son esos largos días tan literarios que, en mi caso, siempre rebosan música, de Wagner, Vivaldi, Beethoven, Liszt, Schubert, como cuando du Pré, Barenboim, Perlman, Zukerman y Mehta nos regalaron, sin que yo lo supiera, "La trucha" para llenar nuestros días de verano mientras corría el agua en el riachuelo:
El violoncelo de Jacqueline du Pré es literatura, como el verano.
sábado, 20 de junio de 2026
" El mundo como una gran sinfonía".
Te levantas temprano, te tomas un café mientras suena la Pavana de Ravel y te vas a recorrer el mundo. Te sientas en la plaza del pueblo junto a la iglesia. Abres los ojos para apresar la belleza, de los árboles y las esculturas de piedra, de los perros que se te quedan mirando. De los rostros de la gente que reflejan vidas diferentes, algunas de novela. Ravel sigue sonando dentro de mí, de todos los que hemos conocido el amor y hemos sido amados.
Todo está en orden.
Algo así es la felicidad:
viernes, 19 de junio de 2026
"Me gusta acariciarte con la mirada".
Abro los ojos, te miro y veo un mundo lleno de luz que no siempre he visto. La luz es móvil y está viva. La luz se funde con el ritmo de la música. Es capaz de crear el volumen y las sombras, y de esculpir el espacio, como también decía Tarkovski que sucedía con el tiempo. Gracias a la literatura se puede sentir visualmente un sonido. En esta fotografía de ayer por la mañana, sentado en una terraza de Serrano con un café sobre la mesa, mi mente se llenó de sinestesias. La luz y el sonido interactuaban en el espacio como si fueran instrumentos musicales. Parpadeé con insistencia, volví a cerrar los ojos y sentí la música en mi interior:
Te habías acercado lentamente y te detuviste frente a mí. Dijiste que no me conocías, pero que sabías que algún día me encontrarías.
jueves, 18 de junio de 2026
"Un traje de lino".
Me acerco a Zara a comprarme un traje de lino como los que vestía Gustav Aschenbach en la novela de Thomas Mann que Visconti llevó al cine. Desde el espejo del fondo imagino historias que suceden en el interior de cada probador, algo parecido a lo que pensó Perec con "La vida instrucciones de uso" para aquel edificio de París que busco siempre que voy a esa ciudad. Quitamos la fachada y encontramos el mundo privado de los habitantes de cada piso. En el interior de los probadores la gente se pone y se quita ropa como si fuera parte de su piel, como una manera de estar en el mundo. Como novelista se me ocurren historias continuamente o a lo mejor es al revés, que esa pulsión narrativa para observar la vida me convirtió en novelista casi desde niño sin apenas darme cuenta. Sé que únicamente podría vivir en Madrid porque en realidad siempre he vivido en París sin saberlo, y en Venecia, dentro de una ópera de Puccini o en un fotograma de la película de Visconti, mientras suena la música de Mahler y ella me besa en uno de los probadores de Zara:
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