viernes, 2 de octubre de 2026

"El último genio vivo del cine en Madrid".


 

Ayer por la mañana estaba en medio de mi máster, hablando muchas horas seguidas sin parar, cuando hice un descanso, entré en esta red social y leí el post del crítico de cine y escritor Juan Luis Sánchez, un tipo que me cae muy bien. Se refería a la rueda de prensa que había dado Woody Allen, donde contó cómo se enamoró de Madrid cuando vino a tocar jazz con su grupo al Jardín Botánico de la Complutense en junio de 2019. La productora Wanda que distribuyó en España su última película, Golpe de suerte, rodada en un precioso París ofreció a Allen otras localizaciones con más desgravaciones fiscales (País Vasco, Navarra o las islas Canarias), pero dijo que Madrid porque le gustan las grandes ciudades para sus guiones. En la película que va a empezar a rodar este lunes, aparecerán diplomáticos, extranjeros, romances e infidelidades, que son los temas que le gustan, dijo. Y lo que yo dije a Juan Luis es que con un poco de suerte Allen se hace del Atleti, mi equipo, el mejor de España.

No he encontrado ninguna grabación de esa noche en el Botánico, así que me quedo con esta en el Café Carlyle de New York:

https://www.youtube.com/watch?v=QENBt_8NV4k&list=PLaZwJIexCD7oaV55lAsbDTuuDn4q0B6QT

Las cosas que más me gustan son la música, el cine y la literatura, pero hablando de fútbol, y ya que hoy es viernes, dejo por aquí uno de mis Cuentos de los viernes, cuando perdimos injustamente una Champions en Lisboa:

"Un partido de fútbol en Lisboa".

"El taxi se detuvo cerca del Hotel Borges. Ellos sabían que Lisboa era una ciudad tan fascinante como melancólica, aunque esos días todo el mundo estuviese pensando en la final de la Champions.

Se habían conocido en el campo del Atlético de Madrid, durante la semifinal. Se dirigieron a la vez al vendedor de bocadillos, y en ese instante se miraron, se sonrieron, se les cayó el dinero al suelo y se enamoraron mientras dos monedas rodaban en paralelo hasta terminar una encima de la otra.

Desde la ventana se veía la escultura de bronce de Pessoa, en la entrada del café La Brasileira. Pessoa fue un poeta que sólo escribía cosas que merecían la pena, dijo él. Se pasó la vida en busca del nombre, la definición y la medida de las cosas, pero no tuvo paciencia para ello, dijo ella. Dejaron el equipaje en el hotel y se dirigieron hacia el castillo; tras atravesar la puerta principal se adentraron en el parque. Luego se acercaron al mirador y se fijaron en las tenues luces de las farolas y en otras luces todavía más oscuras de un bar que se negaba a cerrar, y hasta escucharon el rumor de los barcos descascarillados. Lo importante es entusiasmarse por la vida, dijo él, tener la capacidad de maravillarse con ella. Pueden decir de nosotros que somos testarudos, pero eso no debe preocuparnos, dijo ella. El secreto es perseguir la luz blanca de la ternura…, aseguraron a la vez.

Al día siguiente se disputó el partido de fútbol, pero ellos no salieron de la habitación, ni de la cama".

("Cuentos de los viernes, 2015, Bartleby, Madrid, p. 22).

........................................

En realidad las cosas que más me gustan y me han gustado siempre son el amor y el sexo.

jueves, 1 de octubre de 2026

"Gonzalo Suárez o cuando se unen el cine y la poesía".



El director de cine asturiano nos ha dejado el martes. Siempre digo que en España el cine de calidad es Víctor Erice y luego está el resto, con una excepción, la de una película. Ayer por la noche me acosté con la Sinfonía Manfred de Chaikovsky, que cuenta un misterio, una historia de fantasmas. Mi mente se trasladó desde la poesía del 30 de septiembre de 2026 en Madrid (no soy poeta, pero me gusta vivir rodeado de poesía, en las personas, en los objetos, en los libros que acaricio y la música que escucho) al mismo mes de 1885 pero ahora en Moscú, cuando Chaikovsky estrenó su obra, y de ahí hasta 1817 cuando Lord Byron escribió el poema Manfred. Este surgió bajo la influencia del Fausto de Goethe. La obra fue escrita tras el fracaso del matrimonio de Byron con Annabelle Millbanke, que lo acusó de una relación incestuosa con su hermanastra Augusta Leigh. En ese momento, se había exiliado de Inglaterra y vivía en la Villa Diodati en Suiza, donde transcurrió la conocida noche de fantasmas en la que nació el Frankenstein de Mary Shelley (y pienso en Erice otra vez y en Suárez). La sinfonía siempre me ha recordardo a Berlioz y Liszt, aunque la fuerza melódica de Chaikovsky te deja estaqueado en medio del patio, como diría Cortázar. El primer movimiento presenta a Manfred perdido en los Alpes y lamentando su amor imposible por Astarté. El segundo describe su encuentro con el Hada de los Alpes bajo el arcoíris de un torrente. El andante es una bucólica evocación del paisaje ruso. Por último el cuarto movimiento nos lleva hasta el palacio subterráneo de Arimanes. Astarté reaparecerá en la trompa con sordina y cuerdas, y con el glissandi de las arpas. El espíritu nos anuncia la próxima muerte de Manfred, con las notas del órgano que entonan el Dies Irae y las palabras que dice el Abad de San Maurice en el poema: "Se ha ido. Su alma ha volado fuera de este mundo;/ ¿A dónde? Me da miedo pensarlo, pero se ha ido". Manfred comienza con la cita de la frase de Hamlet de Shakespeare: "Hay más cosas en el cielo y la tierra, Horacio, que las soñadas en tu filosofía". Esta interpretación de la Orquesta de la Radio de Frankfurt dirigida por un joven Vasily Petrenko me parece espléndida:

https://www.youtube.com/watch?v=S6Mn1UjggBY

Es hermoso remar al viento en la vida y los sueños.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

"Una tertulia de altísimo nivel".


 



No lo digo porque sea mi tertulia en el centro de Madrid, ni yo sea muy simpático y majete, como dice la IA, sino porque me acompañan cada martes algunas de las personas más interesantes que conozco y que más literatura saben. Y porque ayer tuvimos como invitada a la poeta granadina Teresa Gómez, que con solo tres libros me parece de lo mejor de lo que se llamó Nueva sentimentalidad y luego Poesía de la Experiencia, como lo demuestran "Los tulipanes son demasiado rojos" (2026, Bartleby).
 
Leo "Tulipanes", de Sylvia Plath, uno de sus poemas más célebres, y encuentro el título y el último poema del libro de Teresa. Plath había ingresado en un hospital para una operación de apendicitis; se suicidaría dos años después, en 1963. 
 
Empieza así:
 
"Los tulipanes son demasiado entusiastas, acá es invierno.
Vean qué blanco todo, qué tranquilo, qué nevado.
Aprendo a estar en paz, acostada sola, en silencio
como la luz se acuesta en estas paredes blancas, esta cama
[estas manos.
No soy nadie. Nada tengo que ver con explosiones.
Les di mi nombre y mi ropa de calle a las enfermeras
y mi historia al anestesista y mi cuerpo a los cirujanos (...)
 
En las páginas 69 y siguientes del libro de Teresa leemos:
 
(The tulips are too red in the first place, they hurt me. Sylvia Plath)
 
"Los grillos macho excavan su madriguera
en mi cráneo y afinan su chirrido.
No puedo cortar esas flores que crecen a la orilla del mar.
El océano que tiende su espalda bajo mi ventana ahora es de color naranja
Y el universo es de color naranja
Y la tierra de mis macetas se inflama y es de color naranja.
Lanzan granadas…
No, misiles.
Cientos de niños están heridos.
No, muertos.
No, asesinados.
Las palabras en la cuerda floja ejecutan acrobacias
capaces de provocarte vértigo,
de provocarte náuseas.
Vociferan en todos los idiomas la noticia
“el aire nos hará enfermar”.
No respiro.
Me aturde la cháchara de los cuervos que cuchichean entre los matorrales.
Construyo mi madriguera llorando a lágrima viva.
Hiberno.
No puedo cortar esas flores que crecen a la orilla del mar.
Creo que son de plástico…
No, de plasma.
Los girasoles tienen un color desajustado
Y los tulipanes son demasiado rojos".
 
Esto es lo que en Teoría de la Literatura llamamos "falacia patética". Sylvia Plath encuentra el mundo absurdo, terrible, sobre todo si lo compara con la belleza de los tulipanes rojos que le llevó su marido al día siguiente de su ingreso en el hospital. Teresa Gómez utiliza la tristeza interior del mundo de Plath para proyectarla sobre el mundo exterior que ella observa desde sus ojos de filóloga y psicoterapetua. La falacia patética sería un recurso literario para atribuir emociones, estados de ánimo, pensamientos y sensaciones a la naturaleza, los objetos inanimados o animales. A pesar de llevar la palabra "falacia", no alude a un error lógico en una discusión, sino a un tipo específico de personificación muy utilizado en la literatura para construir una atmósfera o reflejar el mundo interior de los personajes. El concepto fue acuñado en 1856 por el crítico de arte y escritor británico John Ruskin en su obra Pintores modernos (Modern Painters). La palabra "patético" proviene de la raíz griega pathos, que significa emoción, sentimiento o sufrimiento.
 
Entre todos recitamos varios de los poemas del libro. Vi feliz al editor Pepo Paz Saz, de Bartleby, a la pareja de Teresa, el hermano de Pilar del Río, viuda de Saramago, a Javier Lostalé, a mi ex alumna Ruth, a la que hacía tiempo que no veía. A todos mis amigos y amigas, en definitiva, que me acompañaron. La música de hoy es la del Pequeño vals vienés, de Poeta en Nueva York, con la voz de Cohen, que me hace especialmente feliz a mí:
 

martes, 29 de septiembre de 2026

"Un mundo tan grande".


 

A veces pregunto a mis alumnos que me digan dónde está Camerún. Tras pensarlo unos instantes les digo que en algunas Universidades de este pais, Yaundé y Maoua, los alumnos leen todos los posts que escribo. Y estudian mis libros. Todo ello gracias al libro que escribió el doctor en literatura española el camerunés Patrick Toumba Hamán sobre mis novelas, "Del amor liquido en las novelas de Justo Sotelo" (Bartleby, 2023). Ayer encontré esa fotografía del norte de Camerún con unas palabras en el muro de mi amigo Depores Kossini tomadas del profesor y escritor Patrice Nganang:

"OÙ EST PARLÉ LE FULFULDE DANS L'EXTRÊME-NORD ET QU'EST-CE QU'UNE LANGUE VÉHICULAIRE - UNE NOTE QUI ME VIENT DE L'EXCEPTION LOGONE ET CHARI".

En el Noroeste, Logone y Chari, hablamos más kotoko y árabe choa. En Mayo-Danai hablamos más massa, toupouri y mousgoum, y el fulfulde ni siquiera llega al 10%. En Mayo-Sava tenemos mandara, mada, donde la lengua foulbe se habla solo en el CENTRO DE LA CIUDAD. El mismo caso en Mayo Tchanaga, donde hablamos más mafa y kapsiki; la lengua foulbe se habla solo en el CENTRO DE LA CIUDAD; el mismo caso en Mayo Kani. El Noroeste no está limitado solo a DIAMARE, donde hablamos más fulfulde".

....................................................

Después de leer a Depore busqué lo que era el fulfulde, y entonces supe que es el nombre de la lengua del pueblo fulani (también se conoce como fulbe o peul), un grupo étnico de África Occidental. Patrick me ha dicho más de una vez que tengo que ir a Camerún para hablar de mis libros.

Como el profesor Keating, de "El club de los poetas muertos", a veces pido a mis alumnos que se suban a la mesa y miren el mundo desde ahí. Comprobarán cómo cambia su punto de vista. Recuerdo la primera vez que invité a unos amigos médicos muy jóvenes del Hospital de la Princesa a que se vinieran conmigo a un concierto en directo, en el que se iba a interpretar a Rachmaninov. No les gustaba especialmente la música clásica, y no habían estado nunca en una sala de conciertos. A la salida me dieron las gracias porque escuchar a Rachmaninov en directo no tenía nada que ver con el disco o con el simple hecho de no escucharlo:

https://www.youtube.com/watch?v=QBy_ACHvEJs

...............................................

El mundo es inmenso, termino diciendo a mis alumnos; así que si me quieren seguir los llevaré a muchos sitios. En caso contrario que no me hagan perder el tiempo. Se tienen que aprovechar de mí, y si no que se vayan a otra parte.

lunes, 28 de septiembre de 2026

"Dos poetas de Granada y un novelista de Madrid".

 



Ayer fuimos a ver la película que está de moda en España. Confieso, de entrada, que no sabía quiénes eran sus dos directores. De Lorca sabía algo más. De él me hablaron en casa siendo un niño, luego en el colegio y todo desde la absoluta libertad, social, sexual y religiosa. Con el tiempo, siendo un adolescente, estaba leyendo el "Romancero gitano" en un banco del Retiro cuando una señora mayor que estaba sentada a mi lado se fijó en el libro y me empezó a hablar de Lorca. Había conocido a gente de La Barraca, y habló de Rafael Rodríguez Rapún, su último amor, aquel que le inspiró los "Sonetos del amor oscuro" (ahora sabemos que fue el joven albaceteño Juan Ramírez de Lucas). El rostro de la mujer que me habló con entusiasmo se me quedó grabado durante mucho tiempo. Es el mismo entusiasmo con el que está hecha "La bola negra". Otra cosa es que sea una buena película, que no lo es en absoluto. La historia del manuscrito perdido de Lorca (patética su aparición en blanco y negro) es interesante, pero no lo es la traslación en imágenes de "La piedra oscura", la obra de teatro escrita por Alberto Conejero. Todo me resultó impostado, maniqueo, de cartón piedra o de plástico (no se me va de la cabeza la escena inicial de bombardeo donde hasta el burro mira a la cámara para ver si queda bien).
 
Este martes vamos a tener como invitada en la tertulia, a las 18.15, Marqués de Urquijo 4 (Metro Argüelles), a la poeta granadina Teresa Gómez, una joya que debería ser más conocida. Hablaremos de su último libro de poemas, "Los tulipanes son demasiado rojos" (2026, Bartleby), que tiene tanto de Sylvia Plath. Su editor, Pepo Paz, dirá algunas palabras. Teresa es licenciada en Filología Hispánica y Psicopedagogía, y formó parte del grupo granadino fundacional del movimiento de la Otra sentimentalidad, a partir del Juan de Mairena de Machado, y que luego se convirtió en la Poesía de la experiencia, junto a Javier Egea, Ángeles Mora y Luis García Montero, basada en las ideas de la deconstrucción del yo poético y la ideologización de los sentimientos.
 
Cuando empecé mis tertulias a los veintitantos años en las Cuevas de Sésamo con Pepe, Miguel Ángel, Antonio Zaballos, las chicas que se sentaban con nosotros, muchas extranjeras, me solían llamar Lorca, sobre todo cuando me ponía mis trajes de lino.
 
Hacia la mitad de las páginas del libro de Teresa me encontré con un poema que pone en palabras el Segundo concierto de cello de Shostakovich, y ahora lo escucho mientras me tomo el primer café. Me gustan los escritores que me sacan de mi zona de confort y me hacen pensar un poco:
 

domingo, 27 de septiembre de 2026

"La moda masculina, del economista al escritor".


 

Casi siempre he dado clase de economía con traje y pajarita, que es habitual en París. Luego me la quito y me pongo mis trajes blancos de lino y me convierto en escritor, como en esta fotografía de la presentación de mis "Cuentos de los otros" en el Café Puro Teatro de Malasaña, donde me subí a la barra para ver mejor a la gente del fondo. La ropa que nos ponemos dice mucho de nosotros, como también lo dice la IA de ese libro:

"Publicada por Bartleby, es la segunda colección de microrrelatos del escritor y catedrático español Justo Sotelo, concebida como una prolongación teórica y temática de su obra previa "Cuentos de los viernes". El libro destaca por su hibridación genérica y su profunda carga filosófica, y consolidó al autor dentro de la vanguardia de la microficción contemporánea.

1. Estructura y Contenido:

La obra recopila noventa microrrelatos en tres apartados:

• Primera y segunda secciones: Predominan los relatos de corte fantástico, mágico e inverosímil, donde la realidad cotidiana se fractura a través de la ficción.

• Tercera sección: Las narraciones mutan hacia el microensayo, ofreciendo piezas sugerentes sobre cine, música, pasiones lectoras y estética.

2. Ejes Temáticos del Análisis:

• La alteridad como identidad: El núcleo del libro gira en torno a cómo el ser humano percibe y representa lo "otro". Sotelo propone que el "yo" no se construye de forma aislada, sino a través del reflejo y la asimilación de la sensibilidad ajena.

• El arte como puente: La literatura, la música, la pintura y el cine actúan como los catalizadores fundamentales para comprender esa alteridad. Personajes de la cultura universal como Proust, Goethe, Woody Allen o George Michael desfilan por las páginas, sirviendo de espejos culturales.

• Juegos metaliterarios: El libro funciona como un laboratorio sobre el proceso de escritura. El autor cuestiona constantemente los mecanismos de la ficción, difuminando las fronteras entre el narrador, el creador y el lector.

3. Marco Filosófico y Estilo:

El libro posee una alta densidad intelectual debido a la formación del autor en Teoría de la Literatura. Críticos culturales han identificado la aplicación directa de varios marcos teóricos:

• El imaginario simbólico de Gilbert Durand.

• Las tres críticas de Immanuel Kant (razón pura, razón práctica y juicio).

• El erotismo sutil, integrado dentro de atmósferas cotidianas, académicas o artísticas.

En resumen, "Cuentos de los otros" se analiza como un tratado estético y antropológico sobre la sensibilidad humana.

..........................................

Y ahora me acuerdo del personaje de la película con la que me han identificado toda la vida mis alumnos. Si cuando presenté mi libro me subí a la barra del Café, también me he subido a la mesa en clase y me he sentado en el suelo:

https://www.youtube.com/watch?v=WDtnC8Z2zK4

Todo esto viene a cuento del concepto de "decoro" que aprendí de Aristóteles, que no significa lo que pensamos. Es la cualidad de lo que es adecuado, proporcionado y oportuno según el contexto. No se trata de una regla moral rígida, sino de una exigencia estética y práctica aplicable principalmente a la retórica, la poética y la ética. Por eso para mí el economista se pone una pajarita, el escritor un traje de lino y el profesor se sube a la mesa. Y Justo Sotelo, que es todos ellos, se va a Italia a cenar para mirarla a ella a los ojos y seguir escribiendo, que es lo que me diría Aristóteles que tengo que hacer:


sábado, 26 de septiembre de 2026

"Tengo una mente para las finanzas y un cuerpo para el pecado".



Esta es una frase que se dice en la película "Armas de mujer" (1988), de Mike Nichols, con Harrison Ford, Melanie Griffith y Sigourney Weaver, sobre la ética profesional, las barreras en el ascenso laboral para las mujeres y los enfrentamientos en el mundo de las grandes corporaciones. Ayer me acordé de aquella frase desayunando en un hotel de las Tablas, una zona de Madrid cercana a la M-40 que se ha llenado de empresas y de oficinas. Me volví a poner la pajarita, como en esta fotografía en la que me acompañan otros dos profesores en la Universidad Rey Juan Carlos antes de dictar una conferencia sobre Keynes, uno de los personajes más fascinantes de la historia, el gran genio del Grupo de Bloomsbury junto a su amiga Virginia Woolf. En su Teoría General se encuentra el sustento de lo que hoy conocemos como Estado del Bienestar, como conté ayer a decenas de jóvenes españoles y extranjeros, ingenieros, físicos, economistas, abogados, licenciados en humanidades.
 
Después de estar hablando toda la mañana sin parar, solo con dos o tres descansos, decidí que lo mejor era pecar, pero eso no lo pienso contar por aquí.
 
A la vuelta fui silbando en el coche la canción de Carly Simon de la película, algo que también estuve a punto de hacer en medio de la clase:
 
Eso sí, voy a tener que dejar de beber champán porque me empieza a quedar mal la camisa dentro del pantalón.