sábado, 17 de febrero de 2018

Por cosas como estas me dedico a la enseñanza.

"Qué gustazo. He de decir que os habéis juntado mis dos profesores preferidos en la Universidad. Vosotros fuisteis capaces de sacar lo mejor de mí. Desde aquí quiero aprovechar para daros las gracias por hacerme mejor persona y profesional".

El otro día compartí la entrevista que me hizo en la radio el profesor y político español Antonio Miguel Carmona: https://www.ivoox.com/pongamos-hablo-madrid-audios-mp3_rf_2…. El jueves pasado lo acompañé en una conferencia que dio sobre el político asturiano de la Ilustración Pedro Rodríguez de Campomanes. Pues bien, ayer me escribió, a través de la red social Linkedin, un antiguo alumno de los dos, que se llama Carlos y trabaja como directivo en una importante y conocida empresa española.

De qué sirve ambicionar todo el dinero y todos los premios del mundo si la gente no te quiere y no desea mirarse en tu espejo, como diría José Luis Sampedro, que fue maestro de los dos.


viernes, 16 de febrero de 2018

Sheherazade.

Seguramente la literatura no sea otra cosa que una noche más de "Las mil y una noches".

Ayer la artista rumana Andrada Tomescu escribió lo siguiente a propósito de mi cuento de la librería, donde citaba a Yourcenar: "Parafraseando a Marguerite Yourcenar en todas las épocas hay personas que no sienten como los demás, que no sienten como los que no sienten... Tú no solo sientes, sino que tienes un don para hacer sentir a quien te lee. Soy como el sultán de "Las mil y una noches", enganchada a tus letras cada mañana".

Tras leer esto, pensé en seguida en Rimsky-Korsakov, Dalí y Pasolini, aunque la de este es otra historia. El poema sinfónico del compositor ruso es un prodigio de color y melodía románticos. Entre los matemáticos árabes, 1000 significa la infinidad conceptual: https://www.youtube.com/watch?v=SQNymNaTr-Y. Por su parte, la foto es de una de las 50 acuarelas que pintó Dalí para "Las mil y una noches", recogidas en un libro publicado por la Enciclopèdia Catalana.

Eso puede ser la literatura. Sheherazade contando historias al sultán Shariar y resumiendo el mundo de la India, Persia, Siria, China, Egipto y al final la misma Europa.

"El patio de la librería".

He vuelto a pasar por delante del café librería que inspiró uno de mis cuentos. El lugar está cerrado. En la fachada ya no se encuentran los letreros de "café" y "librería".

A pesar de que las librerías están dejando de existir en todas las ciudades, supongo que siempre podremos encontrarnos entre las páginas de un libro.

Este es el cuento:

"Acabo de traducir dos libros del francés. Gracias a las traducciones y a los pocos ahorros que me quedan de mi estancia en la Universidad Claude Bernard de Lyon mantengo en pie este negocio.
Una tarde entré por casualidad a tomar un café en un lugar que me pareció tan literario como decadente, y en seguida supe que allí estaría a gusto. Era un café librería donde no se vendían best-sellers. La dueña rondaba los cuarenta años. Era guapa, delgada, con poco pecho y mucha cultura. Las primeras veces me senté en un sillón azul y solo nos dirigimos la palabra de forma protocolaria, para pedir la consumición, pagar la cuenta y llevarme algún libro que otro. Un día empezamos a hablar abiertamente de literatura. Como no había más clientes me dijo que la acompañara al patio, donde podría fumar. Comentamos cosas de Proust y de ahí pasamos a Camus y Yourcenar.
Cada vez nos mirábamos a los ojos con más intensidad.
Se levantó para atender a un cliente y cerró la puerta con llave. Regresó con las “Memorias de Adriano” traducidas por Cortázar y puso el libro encima de la mesa. Seguimos hablando de la escritora belga mientras ella no dejaba de fumar. En la siguiente media hora se levantó tres veces más y en todos los casos volvió a echar la llave. Este extraño comportamiento me estaba convenciendo de que me quería seducir.
Cuando regresó yo no estaba. No podía haber salido del patio, se dijo, era imposible. Aun así buscó por todos los rincones del café, en el aseo, incluso en la habitación del fondo donde en ocasiones se quedaba a dormir. Desesperada regresó al patio. Encendió otro cigarrillo, abrió el libro de Yourcenar y pasó las hojas con rapidez.
Me encontró en la página 51".

"Tres anuncios en las afueras".

Qué bueno es el cine cuando es bueno.
Cuando el guión es excelente, quizá porque lo ha escrito un autor de teatro que ha empezado a dirigir películas. Las actuaciones son creíbles y no hay buenos ni malos, solo una crítica evidente al machismo, la homofobia y la xenofobia. El montaje y la música son inteligentes. En algunos momentos posee el humanismo del cine de Ford y supera al de los hermanos Coen y Haneke.

Pasas dos horas pensando que no has pagado 9 euros para entretenerte sino para entender a tus semejantes, que es el motivo principal por el que voy al cine.

En esos momentos el cine se convierte en una parte de la estética del arte contemporáneo. El año pasado me ocurrió con "La la land" y este año con "Tres anuncios en las afueras". Después de todo el pensamiento estético no es más que una reflexión sobre algo que no es empírico.



Siempre me ha gustado el Carnaval.

Siempre me ha gustado el Carnaval. Es un canto a la vida y a la libertad. He estado varias veces en el baile del "Círculo de Bellas Artes" de Madrid y, por supuesto, en las calles luminosas de Santa Cruz de Tenerife, en una noche como la de ayer, lo que después llevé a la literatura, ya que los protagonistas de una de mis novelas, "La paz de febrero", se conocen durante ese baile del Círculo en Madrid.

El "Carnaval" de Robert Schumann es una de las obras más importantes del Romanticismo, que jamás he dejado de escuchar y que siempre me provoca las mismas sensaciones de admiración. La belleza existe y algunas personas son capaces de extraerla de la realidad a través del arte. Schumann dedicó esta obra a uno de sus primeros amores, en realidad a la ciudad donde ella nació.

Esta versión de la joven pianista Tiffani Poon, de Hong Kong, es excelente:

https://www.youtube.com/watch?v=dB6UCcpeLQA.

sábado, 10 de febrero de 2018

La entrevista de radio que me hizo Antonio Miguel Carmona el viernes 8 de febrero.

Esta es la entrevista que me hizo ayer Antonio Carmona en su programa de Radio Tentación, "Pongamos que hablo de Madrid". Todavía no descarto que algún día Antonio sea el presidente de gobierno de este país. Nos lo pasamos muy bien, como no podía ser de otra forma cuando se juntan dos tipos que han vivido tantas cosas juntos, viajes, clases compartidas, tertulias y más de media vida.

A pesar de las risas y las bromas, nos dio tiempo a hablar de Puccini, Mahler, Hegel, Kant, Aristóteles, Machado, Madrid y París y la bohemia de la Plaza Santa Ana y Montmartre. Además la realizadora del programa (en el centro de la foto) nos puso muchas canciones "bohemias" francesas. 

Me parece que mi voz está un poco ronca por tantas clases y tanto frío (mis alumnos suelen decir que he debido ser fumador); no obstante, espero que la entrevista os guste a mis amigos que no pudisteis escucharla ayer en directo.

https://www.ivoox.com/pongamos-hablo-madrid-audios-mp3_rf_2…

(El programa dura una hora, aunque hablamos realmente desde el minuto 18 hasta el final. Antes Antonio contó la famosa anécdota de cómo perdió Valle - Inclán su brazo en un café de Madrid).

"La bohemia".

Ayer por la noche volvía de la tertulia del Café Gijón y me paré unos instantes en la acera, a pesar del frío que hacía, porque desde un coche se escuchaba una canción de Aznavour. El coche era negro, uno de aquellos viejos coches que tanto me gustaban de joven, y que ya casi no se ven.

Hoy me he despertado escuchando esa música de pintores y poetas que viven, crean, pasean y aman alrededor de la Place du Tertre en Montmartre, un lugar que nació para eso y donde a veces he comido y cenado. Esa canción va dirigida a todos los que amamos la vida, aunque sepamos que la bohemia ya no existe.

Como aquellos "escarabajos" negros.

https://www.youtube.com/watch?v=PphR_M5FV2M