Aitana es la hija adolescente de nuestra tertuliana mexicana Mariola. Es una gran lectora que ya acompaña a su madre a leer cuentos a diversas escuelas, como Gabriela, la hija preadolescente de Ignacio, que está leyendo ahora "El diario de Ana Frank" y los libros de Elena Fortún. Son dos jóvenes lectores de ahora y del futuro, al igual que la hija de Carmen y mi hijo, como todos nosotros, un grupo de chalados letraheridos y amigos de una tertulia que tiene más de treinta años, Francisca, Mariwán, José Antonio, Miguel Ángel, Victoria, María José, Soledad y los amigos que no estaban, pero que me escribieron para darme un abrazo de despedida, Isabel, Iñaki y Almudena, quien se pasó toda la mañana en la Feria del Libro del Retiro con un grupo de jóvenes inmigrantes con los que trabaja cada día, animándolos a leer y haciendo actividades relacionadas con los libros. Siempre digo que mientras un niño pida a sus padres que le lean un cuento, sabré que la literatura no desaparecerá. Y dará igual la nacionalidad del niño, su color de piel y su sexo. Podrá ser del Kurdistán, de África, América o de cualquier lugar, porque los cuentos que apasionan a los niños no conocen de fronteras.
Y ahora sí que me voy a tumbar unos días debajo de un árbol, como Orfeo, para tocar la lira. Este célebre músico y poeta de la mitología griega es conocido por su prodigiosa habilidad para tocar la lira, un instrumento con el que lograba conmover a la naturaleza, apaciguar a las fieras y hacer que los árboles se inclinaran para escuchar sus melodías. Después vendrá Eurídice y me besará, aunque acabemos en el Segundo Círculo del infierno de Dante. Pero qué más dará si estaremos juntos toda la eternidad:









