jueves, 26 de febrero de 2026

"Rebelde sin causa".


 

¿Hablábamos de ser rebeldes, de no tomarnos esta vida demasiado en serio y de reírnos de nosotros mismos? Siempre me he rebelado contra los que abusan de su poder, y lo utilizan para hacer daño a los demás, ya sea en el mundo laboral o en el personal. Me he rebelado contra los que no respetan los Derechos Humanos. Nunca he dejado de observar con perplejidad a los que se creen los mejores amantes, los mejores profesores, los mejores escritores, los mejores políticos, los mejores periodistas, los mejores banqueros. De todos aquellos que están convencidos de que el mundo se pararía si no estuvieran en él.

Decía que amanece lenta y suavamente. Miro hacia el horizonte y sé que, a pesar de todo, el mundo transcurre en armonía, al menos en mi corazón. En realidad ser rebelde es ser siempre, por encima de todo, uno mismo.

Sé que la ciudad de las estrellas es los Ángeles, y Madrid solo tiene unas cuantas estrellas en el suelo de la calle Martín de los Heros, a la altura de los cines Golem y Renoir. Siempre he pisado esa acera para ver películas y comer o cenar (antes o después) en cualquiera de los restaurantes de alrededor de la Plaza de los Cubos. Por ese motivo, me viene a la cabeza una canción. Es el baile entre Mia y Sebastián en el Observatorio de los Ángeles de una de mis películas preferidas, un homenaje a "Rebelde sin causa", de Nicholas Ray, con James Dean y Natalie Wood.

Después de todo siempre he tenido mucho de rebelde sin causa que se va a París con la chica, claro:

https://www.youtube.com/watch?v=-3VMlzuvMf8 

miércoles, 25 de febrero de 2026

"Una tertulia libre, culta y afortunada".



 
Afortunada porque lo es que venga desde Barcelona hasta Madrid el editor y escritor Enrique Murillo para estar con nosotros en el hotel Indigo, en Argüelles, en pleno centro de Madrid. Sobre si es culta o no no voy a añadir nada porque es obvio. Y además es libre porque aquí viene quien quiere cuando quiere, no se le cobra un duro, por supuesto, y puede hablar y decir lo que le apetezca. Y esto es lo que volvió a ocurrir con Enrique Murillo, que lo ha sido todo como editor en este país y se lo sabe todo, de Anagrama, Seix Barral, Alfaguara, Plaza y Janés, el País, Planeta, lo que ha contado en un libro del que recomiendo su lectura, "Personaje secundario" (Trama, 2025), y que verdaderamente me ha interesado. Y nos habló de sus primeros años como traductor y como editor (lo recojo en este pequeño video), del mundo editorial de este país, con sus luces y sus sombras (más que nada de las últimas, como es el fraude de los premios literarios, las editoriales que no pagan, etc.), de su mujer artista y de sus propios libros, y respondió con cariño y con conocimiento, como si fuera el sacerdote de la tribu, a todas las preguntas de mis amigos y amigas tertulianos, que para eso son inteligentes. Sí, fue una hora y media de inteligente y divertida tertulia hablando de literatura, es decir, de eso que no vale nada y por eso mismo nos hace felices.
 
Y, obviamente, hemos venido a este mundo a ser felices.

martes, 24 de febrero de 2026

"La mujer del puente".


 

 

El otro día me saqué esta foto en una ciudad parecida a La Habana, pero sin el Malecón, que tiene un museo de arte contemporáneo en el que me gusta perderme e incluso echarme la siesta. Nada más hacérmela pasó junto a mí una mujer guapísima de cuarenta y tantos años que atravesaba el puente en dirección al museo. Me miró, me sonrió y dijo que debía sonreír siempre porque la sonrisa le iba bien a los rasgos de mi cara. Estuve a punto de enseñarle la foto, para que me dijera lo que opinaba, pero me limité a sonreír. Poco después me senté en un Café con un patio interior lleno de palmeras y bancos de madera que hacían de mesas improvisadas y con una tierra llena de charcos por las últimas lluvias, y miré la fotografía. Aquella mujer no había salido en ella, por supuesto, pero me dio la sensación de que me miraba desde un rincón casi imperceptible de la misma. El Café fue llenándose de jóvenes que se contaban la vida en varios idiomas. Unos hablaban de Madrid, otros de París y Londres; una chica con la melena sobre los hombres aseguró que quería viajar a Nueva York. Al fondo, una pareja se besaba como si solo existieran esos momentos. Dos chicos negros pusieron música en el móvil. Y yo seguí leyendo un libro, en realidad escribiéndolo día a día.

Todo se llenó de jazz mientras la mujer de cuarenta y tantos años me sonreía:

https://www.youtube.com/watch?v=ONwVr6OqSrA&list=RDONwVr6OqSrA&start_radio=1

lunes, 23 de febrero de 2026

"Una obra triste y hermosa".


 

Hace unas semanas dedicamos una tertulia literaria en el hotel Indigo a un cuento de Chéjov, y ayer me fui a ver al teatro Fernán Gómez de la plaza de Colón su última obra de teatro, "El jardín de los cerezos". Aún la recordaba de haberla visto hace tiempo en el María Guerrero, junto a sus otras tres grandes obras, "La gaviota", "Tío Vania" y "Las tres hermanas". Se estrenó en el año 1904 y Chéjov murió solo unos meses después con 44 años. Es una tragicomedia que explora temas de cambio social y conflicto generacional a partir del declive de la aristocracia rusa y el ascenso de la clase media, y cuenta la historia de una familia aristocrática que se ve obligada a vender su hermosa propiedad, incluido su famoso huerto de los cerezos, para pagar sus deudas. Es algo así como la expulsión del Paraíso o del recuerdo de una infancia feliz. La negligencia con la que es gestionada esta finca provoca que la solución para su rescate sea su destrucción, pues la compra el hijo de uno de los sirvientes para convertir los terrenos en casas turísticas. Los personajes chejovianos se ven atrapados en un dilema típico de nuestra sociedad moderna; quedarse es perder el paraíso, pero vender la finca, también. Así que optan por instalarse allí y esperar a que se solucione solo. Y en medio de esta catástrofe, únicamente el joven estudiante Trofimov vislumbra la posibilidad de un retorno al Edén cuando declara que la salvación pasa por trabajar y dejar algo de felicidad para que la recojan quienes vienen detrás. No en vano, un proverbio chino nos explica que el mejor fertilizante es la sombra del jardinero.

Estas son unas escenas de la obra:

https://www.youtube.com/watch?v=_L2QKZB9maA

Y esta una versión completa para TVE:

https://www.youtube.com/watch?v=DG0OzkZx0RY 

domingo, 22 de febrero de 2026

"Antes de irme a caminar descalzo por la literatura".


 

Ayer andaba dándome una vuelta por ahí y en el coche sonaba la Tercera sinfonía de Bruckner, tan wagneriana.

Apolo siempre amará a Dafne, me dije entonces, convertida en laurel eternamente. Eros lo ha atravesado con una flecha de oro (el amor) y a ella con una de plomo (el odio). Mito, símbolo, imagen, metáfora, lo que me recuerda la propia vida. Somos todo lo que hemos vivido en cada momento, en el amor y en la amistad, los viajes y las clases, la felicidad, la melancolía, la tristeza, la pasión, las fechas de oro y de plomo que nos lanza la vida por el simple hecho de estar vivos.

Realismo y fantasía, asimetría, el placer de escribir y de leer, de vivir dentro y fuera de la literatura, de jugar con el arte y las palabras.

¿La vida es otra cosa?

Y Bruckner:

https://www.youtube.com/watch?v=kY4l2Xx3crs&list=RDkY4l2Xx3crs&start_radio=1

sábado, 21 de febrero de 2026

"La literatura es contar historias".


 

De esto me gustaría hablar, entre otras muchas cosas, a las 18 horas en nuestra tertulia del martes que viene en el hotel Indigo, Marqués de Urquijo 4 en Argüelles, con el editor y escritor Enrique Murillo que ha revolucionado el pequeño mundo de la literatura española con su libro "Personaje secundario" (Trama Editorial, 2025). Nos conocimos en persona hace poco, escribí una reseña sobre este libro y me ha parecido interesante que nos hable de él y de su libro, de su papel como lector y editor "clave" en el último medio siglo en España, ya que ha trabajado en Planeta, Anagrama, Alfaguara, Plaza y Janés y El País, entre otros sitios.

Dejo por aquí un par de entrevistas en Youtube y mi particular reseña para que lo conozcamos mejor:

https://www.youtube.com/watch?v=bhiLe-OPCQY

https://www.youtube.com/watch?v=TdiKF3v4ZmI

https://www.todoliteratura.es/noticia/61880/criticas/como-una-novela-de-misterio-y-suspense.html

Termino mi reseña diciendo que "es como si hubiera estado leyendo una novela policíaca o de misterio a partir de la evolución del mundo editorial en España(...) He de confesar que prefiero comer o cenar y beber champán con Audrey Hepburn o Ingrid Bergman mientras paseo en barco por el Sena que con Javier Marías o Pérez Reverte a los que Murillo dedica muchas páginas (...) Conseguir que editores y escritores me recordaran de alguna forma a personajes interpretados en el cine por Bogart, Cagney, Brando o Pacino es un verdadero mérito por parte de Enrique Murillo".

Y por supuesto que a Audrey o Ingrid me las hubiera llevado a bailar jazz en París:

https://www.youtube.com/watch?v=5HSnOwLKWgM&list=RD5HSnOwLKWgM&start_radio=1

viernes, 20 de febrero de 2026

"A veces me tomo un Dry Martini, como James Bond".


 

Ayer hizo sol y me senté en una terraza coqueta y tranquila a beber el vermú del mediodía. No padezco el síndrome del telediario ni el de los apocalípticos y agoreros del fin del mundo, empeñados en que el sistema capitalista nos lleva al desastre y que todo se va a acabar en cuestión de unos años. En el mundo también pasan cosas buenas, es más me parece que ocurren más cosas buenas que malas. Mientras me tomaba el vermú recordé una escena de la primera novela de la saga de James Bond, "Casino Royale", que me explicó una profesora joven y guapa en un máster de literatura como modelo de seducción entre dos desconocidos. Esta novela no se llevó al cine hasta que el actor Daniel Craig se encargó del papel. Vesper Lynd (interpretada por Eva Green), será el "único" amor de verdad de James Bond. Se conocen en un tren de Alta Velocidad en Montenegro. Ella representa al Tesoro británico y lleva el dinero para su misión. El diálogo es muy inteligente, incluso antropológicamente hablando, no solo por lo que se dice o se ve, sino por el valor del lenguaje corporal, y la ropa que visten, las miradas y los gestos y la distribución de los objetos sobre la mesa. O por el vino francés, porque en una "primera" cita hay que beber vino francés, por supuesto:

https://www.youtube.com/watch?v=V2x3Fu0-ZT0

Y es que todos me llaman Bond, James Bond, digo Sotelo, Justo Sotelo, quizá porque "paso" del malo y me quedo siempre con la chica:

https://www.youtube.com/watch?v=U9FzgsF2T-s&list=RDU9FzgsF2T-s&start_radio=1