Esto viene a cuento por la pregunta que se hizo ayer por la tarde Marga Escudero Hernández en el muro de Berta Guerra Burgos, que compartió uno de mis posts de hace un tiempo. Son dos amigas a las que no conozco en persona, pero que me acompañan cada día en este muro.
La pregunta era:
¿Qué película haría el director de cine King Vidor con Justo Sotelo?"
La verdad es que si me presentara con pantalones cortos, como en esta foto del otro día en la entrada del museo Reina Sofía, seguro que no me contrataban como actor. El caso es que ahora me tomo el primer café de esta mañana tan agradable de verano y pienso en el legendario director de cine. King Wallis Vidor (1894–1982) empezó con el cine y dirigió alguna películas excelentes. Vidor destacó por su marcado individualismo artístico y su fuerte compromiso social, dos aspectos que también definen mi forma de ser. Solía retratar las luchas de los hombres y mujeres comunes frente a las presiones del sistema socioeconómico o de la propia naturaleza, y también tiene algunos dramas épicos.
1. El gran desfile (The Big Parade, 1925), es uno de los mayores éxitos comerciales de la etapa muda, centrado en la Primera Guerra Mundial.
2. Y el mundo marcha (The Crowd, 1928), es una obra cumbre del cine mudo que retrata la deshumanización y el anonimato del hombre común en la gran metrópolis.
3. Aleluya (Hallelujah, 1929), es su primer largometraje sonoro y uno de los primeros hitos de Hollywood en contar con un reparto compuesto exclusivamente por actores afroamericanos.
4. El campeón (The Champ, 1931), es un conmovedor drama sobre la relación incondicional entre un padre boxeador y su hijo.
5. Duelo al sol (Duel in the Sun, 1946), es uno de los westerns más apasionados de la historia, protagonizado por Gregory Peck y Jennifer Jones.
6. El manantial (The Fountainhead, 1949), es la adaptación de la obra de Ayn Rand que explora la inquebrantable integridad artística y filosófica de un arquitecto frente a las presiones de la sociedad. Es de las películas que utilizo en las páginas iniciales de "Un hombre que se parecía a Al Pacino". Gary Cooper está genial.
7. Guerra y paz (War and Peace, 1956), es la adaptación del clásico literario de León Tolstói, con la aristócrata Audrey Hepburn y el soñador y pacifista Henry Fonda.
...............................................
Obviamente, yo sé qué personaje he interpretado toda mi vida sin estar dentro de ninguna de las películas anteriores:
https://www.youtube.com/watch?v=-KOG8edoC00
El Blog de Justo Sotelo
Un diario para el siglo XXI
viernes, 11 de septiembre de 2026
"¿Es más divertido ser escritor o personaje?"
jueves, 10 de septiembre de 2026
"Un libro muy literario y muy femenino".
Ayer estuve leyendo el libro "Vivir entre extraños. Relatos de soledad y desarraigo" (2025, Menoscuarto) de la escritora argentina Reina Roffé, que vive en Madrid. En sus páginas veo a Cortázar, Borges y, en menor medida, a Onetti, sobre todo en el primer relato, que es el que da título al libro. En este sentido me ha parecido significativa la frase "todos sus relatos, sus dramas, eran recortes para armar", que he encontrado en la página 13 y remite como es lógico al capítulo 62 de "Rayuela" y la novela experimental "62 /Modelo para armar". Es el relato más extenso, un retorno a Ítaca, como Ulises, en este caso al hogar paterno o materno, casi a lo más profundo de la protagonista. En cuanto a llamar "femenina" a la literatura de Roffé no es ninguna provocación por mi parte, lo cual no sería nada extraño en mi forma de leer y de escribir, sino una manera de definir la delicadeza por los sentimientos y los objetos de todo tipo que pueblan sus páginas. Por otro lado, Roffé conoció y entrevistó tanto a Borges como a Cortázar, como ha comentado en alguna ocasión en este muro, aunque no la conozco en persona. Su libro me lo trajeron de su parte mis amigos tertulianos Soledad Velázquez y Vicente Rey. Este curso puede ser un buen momento para que lo hagamos en nuestra tertulia del barrio de Argüelles, en el centro de Madrid. Si le apetece podrá hablarnos de su libro "Espejo de escritores" (1985), con sus conversaciones con Borges y Cortázar, así como Juan Rulfo, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez y Juan Carlos Onetti, entre otros, de sus novelas o de este libro de relatos.
Mientras leía su libro pensaba en las "Cuatro estaciones porteñas" de Piazzola y la verdad es que me dieron ganas de ponerme a bailar un tango en medio de la calle. Lo bueno de Madrid es que, si le digo a cualquier chica por la calle que si quiere bailar conmigo, me dice que sí. Supongo que es la magia que tenemos los escritores y que desprende el tango:
"Paseando con mi amigo y editor Pepo Paz".
Me apetecía desayunar con él y me acerqué hasta su barrio. Aparte de la conversación personal de dos amigos después de casi veinte años, le comenté lo que me había parecido la "primera" novela que ha escrito y que he estado leyendo este verano mirando el mar. A ver si me siento y escribo una reseña para alguna revista de literatura. En su editorial Bartleby, Pepo me ha publicado tres libros, "Entrevías mon amour" (2009), "Cuentos de los viernes" (2015) y "Cuentos de los otros" (2017), y seguiremos colaborando. Me dijo que me pasara por la mesa de su editorial en el "Back to the book Festival" que se va a celebrar el próximo fin de semana en el Matadero de Legazpi, un espléndido centro cultural de Madrid, para hablar de mis libros, pero le dije que todavía hace mucho calor en Madrid y además he venido muy vago de las vacaciones y necesito descansar, claro. También me dio un ejemplar de "Los tulipanes son demasiado rojos", de la poeta granadina Teresa Gómez, que acaba de publicar su editorial, un libro del que nos hablará en nuestra tertulia a finales de mes (igualmente se pasará por la librería Alberti, donde se la va a presentar Benjamín Prado). Aprovechando que hablo de Granada, escucho las "Noches en los jardines de España" de Falla, del que estamos celebrando el 150 aniversario de su nacimiento. Falla se sentó a mirar La Alhambra y escribió esta belleza, todavía más hermosa si la interpreta Alicia de Larrocha:
Yo también me he sentado más de una vez a mirar La Alhambra y el Generalife, y allí he besado mucho. Algo tengo que hacer con el labio inferior del que siempre me han dicho las señoras y señoritas que es lo que más les gusta de mí.
"Seríamos más felices si hiciéramos más el amor".
Ahí estaba ayer por la tarde inaugurando el curso con Javier Ruiz de Arcaute, mi cura vasco favorito. El año universitario no empieza para mí hasta que no le doy un abrazo después de las vacaciones. Javier me recordó algo que suele decir, y es que no hay que renunciar a las tentaciones por si no vuelven y que el amor es lo más hermoso que nos ha regalado Dios. Y yo añadí lo de hacerlo y soltó una carcajada, aunque casi se ahoga con la pipa que se estaba fumando, camino ya de los 92 años. Lo bueno de ser amigos íntimos es que sé que reza todos los días por mí, y ya tengo ganado el cielo. En cierto momento me pidió que le acercara con el coche hasta el estanco para comprar más tabaco. Por el camino me preguntó qué me parecía lo del ático de Ayuso y yo le dije que no me había enterado muy bien, pero que estaba muy mona con pantalones cortos.
A la vuelta estuvimos cantando a dúo este tango que también cantó Gardel:
En fin, dame el humo de tu boca.
lunes, 7 de septiembre de 2026
"Y se terminaron las vacaciones frente al mar".
Las acabo leyendo, como las empecé. No estoy solo en el universo. Estoy tumbado mirando el cielo en una playa desierta cuando alguien me coge de la mano. Me introduce en un núcleo atómico, viajo en el tiempo, entro en el Sol. No es que me expliquen el universo, es que lo toco con la yema de los dedos. No es solo que por fin entienda el universo, si no que lo tengo en mi mano gracias al físico Christophe Galfard (París, 1976), discípulo de Hawking, un divulgador científico que además ha escrito tres novelas. Uno de mis paraísos es el de esta foto. El otro lo tenemos todos y se encuentra en nuestra mente. El otro día mi mente se quedó mirando absorta la inmensidad del mar y el Universo, y escuchó cómo Sigfrido y Brunilda se declaraban su amor eterno como si ya nunca pudieran salir del Segundo Círculo de la Comedia de Dante:
El Universo está lleno de camas y me gustan todas, en medio de la inmensidad del mar.
domingo, 6 de septiembre de 2026
"Los domingos, poesía".
En realidad la poesía está por todas partes, en los libros, la música, el amanecer, la mirada de ella. El mero hecho de abrir los ojos cada día al mundo ya me parece un acto poético. Hoy me he levantado muy romántico (también como todos los días) y me he acordado de unas palabras que me escribió este verano Toñy Toro Garrido, una amiga virtual de hace muchos años:
"Justo, despiertas todos los sentidos".
"Anoche estuvimos paseando por Moguer después de ver una obra de teatro y me acordé de ti al pasar delante de la casa natal de Juan Ramón Jiménez e hice exclusivamente, para ti, esta foto".
Tras leer a Toñy, una mujer muy sensible que vive en Huelva aunque es de Almendralejo, la romántica tierra extremeña de Espronceda y Carolina Coronado, recordé que cuando era adolescente solía llevar en el bolsillo de la chaqueta (siempre me han gustado las chaquetas) un libro de poemas de Juan Ramón, "Arias tristes" (1903), la de una época marcada por la sensibilidad, la música y la melancolía, tres palabras que me gustan mucho, donde se pueden leer poemas como este:
Viene una música lánguida,
no sé de dónde, en el aire.
Da la una. Me he asomado
para ver qué tiene el parque.
La luna, la dulce luna,
tiñe de blanco los árboles,
y, entre las ramas, la fuente
alza su hilo de diamante.
En silencio, las estrellas
tiemblan; lejos, el paisaje
mueve luces melancólicas,
ladridos y largos ayes.
Otro reló da la una.
Desvela mirar el parque
lleno de almas, a la música
triste que viene en el aire.
El tiempo fue pasando; incorporé muchos escritores a mi biblioteca, pero seguí leyendo a Juan Ramón. En cierto momento llegué hasta su poema "Espacio", la obra maestra de la poesía española del siglo XX, así como a los poemas de Pound y Eliot, y comprendí dónde está la calidad en la poesía. Por eso, mientras me tomo el primer café, os invito, amigos y amigas, a que escuchéis conmigo sus poemas en este disco, con las voces de Berta Riaza, Fernando Fernán Gómez y Agustín González, y la música de Federico Mompou, el compositor barcelonés de una obra, "Música callada", que me gusta mucho y se inspira en los versos de San Juan de la Cruz:
No me hubiera importado invitar a Juan Ramón y a San Juan de la Cruz a mi tertulia literaria. Les hubiera preguntado si también les gusta despertarse escuchando estas hermosas folías españolas, de Marin Marais, para viola de gamba, que escuché por primera vez en la película "Todas las mañanas del mundo":
sábado, 5 de septiembre de 2026
"Farmeando aura".
Ahora que empieza la Universidad, no sé por qué voy a ser menos que mis alumnos. Por eso a mí también me divierte "farmear aura". Este fenómeno ha saltado de las pantallas al mundo físico en ciertos países como Brasil, Colombia, México, Argentina y España. Así los jóvenes se reúnen en las plazas públicas para competir en "batallas de aura". Se colocan cara a cara en círculos y realizan poses (como el famoso "gesto six-seven"), caminatas exageradas, miradas fijas o coreografías de los videojuegos. El público aplaude para determinar quién posee la mayor presencia y quién gana cada ronda. Aunque a menudo roza el absurdo o genera "vergüenza ajena" en los adultos, los participantes lo adoptan como una forma divertida de expresión, unión y pérdida del miedo al ridículo. Y ahí estoy yo, o estuve ayer por la tarde, delante de un cartel con una de las palabras que más me gustan del diccionario. Podría preguntarme, mientras me tomo el primer café de este sábado de verano tan agradable, si a lo mejor yo también estoy haciendo el ridículo, aunque, pensándolo bien, nunca he sabido que es eso exactamente. En fin, lo dejaré en "six-seven" y ya me diréis mis amigos y amigas si he ganado esta ronda. Y seguiré saboreando mi café y escuchando una música que me transporte a La Habana, como algunas de las páginas de mi novela "Las mentiras inexactas", y su idea de que el amor quizá no tenga edad. ¿Se puede enamorar una mujer de cerca de sesenta años de un muchacho de veintitantos, que fue su alumno de Filología en la Complutense a la vez que estudiaba a Borges, Saramago, Alberti o Sampedro, que se enamoraron de mujeres mucho más jóvenes que aparecen en esta novela? ¿Y ser correspondida?
Sí, me gusta hacerme fotos delante de la palabra amor; bueno, en realidad lo que más me gusta es hacerlo. En realidad los escritores siempre estamos "farmeando aura", incluso en la cama.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






