viernes, 23 de junio de 2017

Bailando al atardecer.

Pilar Rivera apareció en mi vida virtual hace poco. Luego nos conocimos en la Feria del Libro del Retiro, donde le firmé mis "Cuentos de los otros", y se hizo tertuliana. Comparte en su página de Facebook, habitualmente, los cuentos que más le gustan. El último ha sido "Cincotti", inspirado en un baile al atardecer. 

https://www.youtube.com/watch?v=VCLWT5P7Bwg

"Cincotti".

"Sotelo quiere que le cuente algo bonito que me haya sucedido mientras él escribía su libro. Le queda poco para terminarlo y quiere poner algo mío.

Le digo que suelo cantar y bailar mientras me tomo el primer café de la mañana. Él ríe y mueve la cabeza en señal de aprobación. También le digo que el baile más hermoso de este año ha sido con una persona especial, diferente, en un hermoso jardín, al atardecer, como si estuviéramos en una de las terrazas de esos edificios de Nueva York que parece que rozan el cielo, quién sabe si dentro de una película de Woody Allen. Sé que a él le gustan tanto Manhattan como el director de “Annie Hall”, así que lo digo suponiendo que va a incluirlo en su libro.

Ella me descubrió a Cincotti mientras bailábamos, uno de los pocos cantantes blancos de jazz que podría compararse a un cantante negro. Además, me permitió confirmar la máxima de mi vida, que no es otra que hacer las cosas sin esperar nada a cambio, ni poder, ni dinero, ni amor, ni sexo, ni popularidad. Los dos sabemos que la bondad es el arma más poderosa del mundo.

Le digo todo eso y me responde que soy un romántico empedernido.

No sé".

jueves, 22 de junio de 2017

La belleza de un intelectual kurdo.

Son sus enormes ojos negros, la mirada melancólica y esa seguridad con la que expresa los argumentos humanos más esenciales. Es una madre nacida en la tradición oral que da de comer a tantos hijos y a sus amigos. Es una revista escrita por personas que aman la literatura y la filosofía cuando el mundo que los rodea aún está dormido, entre rocas ancestrales, lagartos telúricos y sueños por cumplir, al norte de Irak.

(El Kurdistán está repartido entre Irán, Irak, Siria, Turquía y un pequeño enclave en Armenia).

De todo esto nos habló Mariwan Shall en la última tertulia del café "Puro Teatro". Su llegada a España se plasmó en un amor instantáneo por Madrid. Luego se ganó a sus vecinos en la primera corrala donde vivió. Contó cómo nos encontramos él y yo, y nos habló de "contracultura", de los ensayos que ha escrito, de Nietzsche y Camus, del director de cine italiano Ermanno Olmi y de cómo ha visto sus películas en los cines Golem.

Quizá tuvo que venir a Madrid, desde tan lejos, para coincidir conmigo en mis cines preferidos, aunque entonces ni siquiera lo sabíamos.

(En las fotos que hice el martes, Mariwán está entre mis amigos de la tertulia, Marta, Ana, Pilar, Kira, Celeste, Isabel, Jesús, Juanjo, Maxi y José Manuel, que no sale).


La poeta y crítica literaria Inma J. Ferrero me entrevista para la radio sobre mi último libro de cuentos.

Y para eso lo mejor es comer un par de veces con ella y hablar de literatura, de Virgilio y Joyce, de Faulkner y Proust. Del panorama literario de este país y de la inspiración en busca de la belleza.

La verdad es que, a veces, la inspiración se da por hecho.

martes, 20 de junio de 2017

Me gusta encontrarme a los amigos por la calle.

Eso me pasó el otro día con Mariwan Shall, el dueño del café "Puro Teatro", el lugar de mis tertulias. Mariwán es un filósofo encantador que un día nos habló de Camus y Schopenhauer y que hoy volverá a hacerlo (Manuela Malasana 9 de Madrid, a las 18.30).

Nos encontramos caminando por la calle Fuencarral, una de mis favoritas, como todo el barrio de Malasaña y Chueca, y como el Madrid de los Austrias y Chamberí y Sol.

En realidad me gusta todo Madrid. Hay que tener en cuenta que el mundo entero pertenece a Madrid, aunque algunos sitios nos queden un poco lejos, como las maravillosas playas del Cantábrico y el Mediterráneo. Es conocido que la Alhambra y la Mezquita de Córdoba se encuentran algo al sur, pero son madrileñas, y la torre Eiffel y el Partenón y hasta el Taj Mahal con su preciosa historia de amor.

¿Quién podría escribir mejor que un madrileño esa historia de amor en la India?

Las obras de arte no se pueden redimir.

"Las obras de arte no se pueden redimir", me dices utilizando la frase de Benjamin y te alejas caminando bajo el chaparrón de verano.

Voy detrás de ti, te acerco el paraguas y balbuceo una frase de Adorno: "Cuanto más aporta quien percibe una obra de arte, tanto mayor es la energía con la que penetra en ella y guarda así internamente su objetividad".

Desvias la mirada, renuncias al paraguas y sigues caminando en dirección al museo. Yo me doy media vuelta. Entro en un café donde un pianista interpreta a Satie.

En la calle llueve con fuerza. Unos minutos después te envío un Wasap pero no respondes. Al salir del café me dejo olvidado el móvil sobre la mesa.

("Portrait of a wounded poet", Virginia Patrone, 2010, óleo).

domingo, 18 de junio de 2017

Entramos en el Café Brecht.

Miras hacia la lámpara encendida y dices que te recuerda a una chimenea. Ahora está apagada, pero ha debido de arder hace algún tiempo. El tiempo no es una constante, añades, sino que depende de la velocidad. La leña se ha tenido que quemar lentamente, pero ni la ceniza ni los gases emitidos habrán pesado ya lo mismo. Lo importante es que haya surgido el calor de la combustión, es decir, la energía, que es otra forma de llamar al amor.

Te giras hacia mí y me miras.

Y me besas.

sábado, 17 de junio de 2017

"Ser de izquierdas".

Este artículo lo publiqué hace tiempo en un periódico. Parece ser que los "populismos" se están frenando afortunadamente -algo que se constata si te das una vuelta por Europa-, pero por si acaso me apetece volver a tener este diálogo con mi hijo.

"El otro día mi hijo adolescente me preguntó qué significaba ser de izquierdas; me había escuchado hablar de ello varias veces en casa y quería que se lo explicara. Le respondí que no era fácil resumirlo en pocas palabras, pero que en cualquier caso significaba defender una serie de ideas y valores y que la clave estaba en la evolución que había vivido Occidente en los últimos siglos.

Le dije que el siglo XVIII representó la búsqueda de la justicia equitativa y la libertad de expresión (religiosa y de pensamiento). La idea de ciudadanía civil se plasmó al amparo de los Derechos del Hombre y de las revoluciones de Estados Unidos y Francia, lo que dio lugar al logro de los derechos relativos a la libertad individual, es decir, libertad personal, de expresión, creencias, pensamiento, propiedad y justicia. En Europa se terminó aceptando la laicización de la sociedad, y las referencias a lo divino fueron superadas (salvo en países concretos como España, donde aún seguimos cuestionando cosas que son obvias).

Le dije también que el XIX fue el siglo del derecho de los ciudadanos a formar parte activa en el ejercicio del poder político. La ciudadanía política se refiere a los derechos que permiten la participación en ese poder: libertad de prensa, de reunión, de elegir y ser elegido, de constitución de partidos políticos y de sindicatos.

El siglo XX fue testigo de la forma en que el derecho de los ciudadanos pudo concretarse en los campos social y económico, con la cobertura de unas condiciones mínimas de educación, salud, seguridad y nivel de vida. La ciudadanía social abarca el conjunto de derechos y deberes civiles relativos al bienestar del ciudadano, tanto en el terreno económico (con los derechos al trabajo, percepción de un salario mínimo, subsidio familiar e igualdad de oportunidades), como en el terreno de la seguridad (derechos a la salud, pensión y protección contra los riesgos laborales).

Mi hijo no comprendió del todo algunas de estas expresiones y me comentó que se iba a hacer los deberes de tecnología, que en su Instituto le ponen a través de Internet, pero mientras abría el ordenador me preguntó si la crisis económica que nos estaba afectando podía terminar con algunas de esas cosas que le había contado.

Todo esto no me lo he inventado yo, podemos leer a Diderot, Rousseau, Marshall, Keynes, Todorov, Pavel, etcétera. No dije nada de ello a mi hijo y le dejé que hiciera sus deberes".

(La foto sí es de ayer, en un hermoso parque).