martes, 13 de octubre de 2026

"Dónde quiero pasar la eternidad".


 



Evidentemente en el Segundo Círculo del Infierno de Dante, con ella de la mano y al lado de Paolo y Francesca, Tristán e Isolda, Cleopatra y Marco Antonio, Aquiles, Dido y Paris y Helena de Troya, entre otros. La Fundación del Canal acaba de inaugurar la exposición "El infierno de Dante. Doré y Rauschenberg". La muestra reúne, por primera vez, las series completas que el grabador del siglo XIX Gustave Doré y el referente del Pop Art del siglo XX Robert Rauschenberg crearon para ilustrar la primera parte de la Divina comedia. El segundo círculo está reservado para el pecado de la lujuria. Dante se encuentra y dialoga con personajes históricos, mitológicos y de la literatura clásica. Para él la lujuria está dentro de los pecados de incontinencia, y surge de un impulso corrupto del amor, pero amor al fin y al cabo, a diferencia de la fría malicia que reina en los círculos inferiores (como el fraude o la traición). Al escuchar el lamento de Francesca, Dante siente tanta compasión y dolor ante la vulnerabilidad de las emociones humanas que se desmaya. Es un desmayo poético que muestra que el propio narrador reconoce en sí mismo esa fragilidad ante el poder del amor, un poder avasallador:

https://www.youtube.com/watch?v=Ap6kH8e5Br0

Y por supuesto escucharé a Chaikovski y Wagner mientras continúo escribiendo novelas, eternamente:

https://www.youtube.com/watch?v=3AhZDsY44pc

https://www.youtube.com/watch?v=IaZZVRd_WeU

lunes, 12 de octubre de 2026

"Más que guapo, sexy, el Casanova del web".


Me definió por aquí hace unos días Mónica Valencia Casal, profesora de la Università degli Studi di Modena e Reggio Emilia. Esto de ser un escritor sexi ya me lo han dicho otras veces, lo que siempre me saca una sonrisa. Lo sexi nace en la sugerencia, en la posibilidad. Aquello que nos atrae física y sexualmente crece en la ausencia parcial, en lo que no se ve, pero se intuye que está en alguna parte. Ahora bien lo que cada uno entiende que es "seductor", para los demás a menudo es irreal, una fantasía motivada por la época en la que vivimos. A uno le hace o no sexi su propia autoestima, el que te importe un comino lo que los demás piensen de ti. Es algo más psicológico que físico, y no tiene que ver con la edad ni con la ropa que te pongas. La moda cambia continuamente, pero no sucede igual con la valoración que cada cual hace de sí mismo. Mientras me tomo un café, observo esa fotografía de ayer sobre un puente medieval del siglo XIV, es decir, lo más romántico. Ser romántico es una manera de mirar el mundo, de regresar a otra época, la del amor cortés y raptar de su castillo a la chica, aunque su padre, su marido y sus hermanos se opongan. Ser romántico es que te guste una de las películas argentinas más sexis y literarias que he visto nunca, "El lado oscuro del corazón" (1992), de Eliseo Subiela:

https://www.youtube.com/watch?v=PEqPp6s2EAg

Por supuesto la chica quería ser raptada.

domingo, 11 de octubre de 2026

"Todos dicen te quiero".


 

El otro día me fui a desayunar con Paco Rabadán, un profesor de la Universidad Rey Juan Carlos que fue mi alumno hace años y pronto se convirtió en un gran amigo. Fue tertuliano hasta que sus horarios de trabajo le impidieron venir. Hacía tiempo que no nos veíamos por varios motivos, pero sabe que casi lo considero un miembro más de mi familia y que no me importa acercarme en cualquier momento a un pueblo cercano a Madrid para estar un rato con él. Cuando nos despedimos me dijo aquello de "todos dicen te quiero, Justo". Sonreí y lo abracé, y por el camino de vuelta recordé la película de Woody Allen (en la segunda foto está en la Plaza de Oriente empezando a rodar su película sobre Madrid) donde homenajea a los Hermanos Marx. Y pensé en la secuencia que va en línea recta desde Chaplin, Keaton y los Hermanos Marx hasta Allen. Así se escribe la historia del cine y mi propia historia en este mundo, ya que todos ellos también forman parte de mi familia intelectual:
 
Con lo fácil que es ser feliz, la verdad, tanto como poner morritos en las fotos y pasear con tu chica por el Sena mientras nos besamos porque mi tren nunca se queda en España y atraviesa todas las fronteras:
 

sábado, 10 de octubre de 2026

"Con el escritor ecuatoguineano Amancio-Gabriel Nsé Angüe y dos de mis amigos íntimos".


 


La vida se pasa mejor entre amigos y a través del conocimiento y la libertad, algo innegociable en mi manera de ser. Ayer quedé con el filósofo Patricio Herráez para acercarnos a ver a nuestro cura vasco favorito, Javier Ruiz de Arcaute. Patricio me había hablado en varias ocasiones de Amancio-Gabriel Nsé Angüe, un destacado arquitecto, político e intelectual ecuatoguineano, reconocido históricamente por ser uno de los opositores notables al régimen de Teodoro Obiang Nguema en Guinea Ecuatorial. Fue el cofundador y primer secretario general del partido Convergencia para la Democracia Social (CPDS) y fue arrestado el 18 de marzo de 1996 en un control de carreteras en las afueras de Niefang (Guinea Ecuatorial fue colonia española hasta 1968). Le llevaron a la comisaría de Bata, donde permaneció encadenado de pies y manos. Organizaciones internacionales como Amnistía Internacional denunciaron públicamente que sufrió graves torturas y poco después pasó a arresto domiciliario. Patricio y él son muy amigos ya que coincidieron como colegiales en el Colegio Mayor San Pablo CEU en los ochenta cuando Javier era el capellán. Estos días está en Madrid y lo pude conocer (estamos los cuatro en la foto con dos de sus libros que pienso leer). Hablamos de muchas cosas y ahora dejo por aquí una entrevista en una revista de agosto de este año, de la que destaco estos párrafos que también nos podríamos aplicar todos:

"Siempre he creído que, en Guinea Ecuatorial, una de las labores que hay que realizar es concienciar a las gentes de que deben tener autonomía para el desenvolvimiento personal; es decir, no depender de nadie, sobre todo no depender de la Administración para resolver los problemas del comer, tener casa, sacar adelante a la familia (si se tiene), etc. Porque si se tiene esta autonomía, también se va a tener autonomía para pensar y para posicionarse en el lado correcto con respecto a las injusticias. Pero aquí la tendencia predominante es entrar en la Administración, como funcionario, pero, sobre todo, a tener un cargo (...)

Esta es la entrevista completa de un demócrata que ama la libertad:

https://www.frontiere.online/guinea-ecuatorial-una-democracia-pendiente-conversacion-con-amancio-gabriel-nse-angue/

Y escucho la Sinfonía Leningrado de Schostakovich mientras escribo porque representa el triunfo de la libertad sobre cualquier tipo de totalitarismo:

https://www.youtube.com/watch?v=GB3zR_X25UU

viernes, 9 de octubre de 2026

"Clara de la Puerta del Sol".


 
La conocí en la asignatura de Mitocrítica a la que ambos íbamos de oyentes. Era de Aranjuez, vivía en Madrid y tenía veinte años. Yo me empezaba a aburrir como catedrático, aunque dirigía algunos grupos de investigación sobre ciertos asuntos que me agradaban, como el Medio Ambiente (ya era de Greenpeace) y me puse a estudiar Teoría de la Literatura. Me fijé en ella porque era una muchacha bellísima, delgada y alta. Ella se fijó en mí por el libro de grandes dimensiones con el que siempre iba a clase. Era el Zaratustra de Nietzsche, le dije cuando me lo preguntó. Me dijo entonces, frunciendo las cejas, que no había conocido a nadie que leyera al filósofo. Era una mañana de otoño, como la de hoy, y los pájaros volaban felices tras los cristales del aula. Nos hicimos amigos y no tardó en interesarse por la música clásica, por Mahler y Wagner de los que siempre le hablaba cuando terminaba el repaso de los mitos y su relación con la literatura. Una mañana nos encontramos en la cafetería del D y me dijo que estaba escuchando a Mahler, en concreto la Segunda sinfonía, Resurrección (con esta obra se ha inaugurado el curso en el Auditorio Nacional). Y me confesó que le gustaban los hombres mayores que ella, y si eran escritores todavía mejor. Uno de sus sueños era escribir una novela. Cambié en seguida de conversación y le empecé a contar todos los mitos de la Tetralogía de Wagner que me apasionaban y aún no nos habían contado en clase. Vino unas semanas a mi tertulia y de pronto desapareció. Tiempo después la encontré en una tienda de campaña de Sol; se estaba iniciando el 15-M y ella necesitaba hacer su propia revolución (ayer saqué esta fotografía en ese mismo lugar). Pasados los años nos volvimos a cruzar por la calle, y me comentó que vivía en París, donde había ido para cursar un máster de estudios literarios y que allí se había casado con un profesor de la Sorbona. Trabajaba como lecturer y su sueño era llegar a catedrática. De vez en cuando volvía por Madrid, seguía escuchando a Mahler y se acordaba de mí. Y había terminado una novela, aunque todavía no la había publicado, y yo era el protagonista. Seguía siendo una mujer bellísima, pero, a diferencia de cuando la conocí, llevaba el pelo largo que le caía sobre los hombros.
 
Al despedirnos me estrechó en sus brazos:
 
A veces los mitos se mezclan con la realidad.

jueves, 8 de octubre de 2026

"Y mis alumnos me siguen sacando en videos de Instagram".


 
En este pequeño video de ayer que me han mandado hace un rato más que a Al Pacino me doy un aire a Andy García que, por cierto, fue el continuador de la saga de El Padrino de Coppola. Estas cosas me parecen divertidas y garantizan de alguna forma la inmortalidad, al menos en la mente de las personas que te han conocido. Porque ¿existe otra forma de inmortalidad?
 
Eso sí, desde luego que no me pondría zapatillas ni loco, ni aunque me hubiera acabado yo solo una botella de Moët Chandon.

miércoles, 7 de octubre de 2026

"¿Los intelectuales españoles están muertos?"


 

Mi tertulia literaria es una isla de libertad y cultura. El otro día iba por Recoletos y se lo dije a Valle-Inclán. Él tuvo varias tertulias hace un siglo y me dio la razón. Primero en el sentido de que son necesarias y segundo que deben servir para criticar al poder. Y me contó cómo perdió el brazo izquierdo durante una de esas tertulias en el Café de la Montaña cerca de la Puerta del Sol. El filósofo Peter Sloterdijk ya lo expresó en los ochenta, los intelectuales no sirven para nada en la sociedad actual. Hoy el intelectual no se atreve a llevar la contraria al poder, como dijimos ayer por la tarde en nuestra tertulia on line. Se conforma con recibir premios para tener la boca cerrada, no hace huelgas contra el poder, no es un inconformista, un provocador. El mercado se lo ha comido y él y ella se quedan contentos recibiendo subvenciones y alabando al poder. Los premios literarios y de cualquier manifestación artística se basan en el mercado y están manipulados. El Nobel (el de literatura se da mañana y no lo tienen los escritores que me interesan) no ha sido nunca objetivo, sino una batalla de lobbies (esto lo estudié en mi memoria de cátedra). El nivel intelectual es lamentable en los medios de comunicación, un auténtico "marujeo" intelectual. Si te presentan a un escritor lo primero que te sacan es la lista de premios y no se detienen a analizar lo que ha escrito, si tiene o no calidad. Lo mismo sucede con el cine, con el arte, etcétera. A todas estas conclusiones llegué con mis amigos tertulianos. Al empezar la tertulia les conté mi charla con Valle-Inclán, cuya obra más singular, "Luces de bohemia", nunca vio representada pues era un tipo que no se callaba la boca. Es un 24 de julio de 1899 en el Café de la Montaña. Se debate sobre un duelo que va a tener lugar entre el dibujante portugués Leal da Cámara y el periodista andaluz López del Castillo. La cosa derivará en una disputa sobre el valor de los españoles frente al valor de los portugueses. El periodista y escritor Manuel Bueno intervendrá en la conversación contradiciendo a Valle-Inclán. El autor de las Sonatas insultó a Bueno llamándolo "majadero" y lo amenazó con una botella de agua. Manuel Bueno reaccionó alzando su bastón (el cual, según las crónicas de entonces, estaba reforzado con acero) con el fin de defenderse o golpear al escritor. Este se protegió con su antebrazo izquierdo, y recibió un fuerte impacto. El golpe le causó una fractura ósea y provocó que el gemelo de su camisa se le clavara en la carne. Valle-Inclán no se curó bien esta herida, lo que llevó a una infección y posterior gangrena. Para salvar su vida, los médicos tuvieron que amputarle el brazo izquierdo. Sin embargo, Valle-Inclán continuó escribiendo y criticando al poder de su tiempo porque, como solía decir, le quedaba la otra mano.
 
Como dije el otro día, Woody Allen es uno de los pocos intelectuales actuales con el que me iría a comer, y otro sería Valle-Inclán, con jazz de fondo: