viernes, 28 de abril de 2017

"Sakura" o la flor del cerezo.

Ayer por la tarde volví a la "Casa de Asia", en Madrid, para escuchar al que fue mi maestro de literatura y cultura japonesa durante varios años cuando decidí escribir la tesis sobre Haruki Murakami. Carlos presentaba un diccionario llamado "Sakura" en el que ha colaborado (es el primero de la izquierda en la foto), junto al embajador de Japón en España.

Él y yo nos hicimos buenos amigos, estuvo en el tribunal de mi tesis de literatura sobre Murakami, me invitó más de una vez a su casa de Toledo para comer cerezas y hacer la vendimia, y allí me enseñó los secretos del tiro con arco japonés. Carlos vivió varios años en Tokio explicando literatura en la universidad.

Y ahora Google me recuerda que mi ensayo sobre Murakami se sigue vendiendo en Francia, como se observa en este link:

https://www.amazon.fr/mundos-Haruki-Murakami-…/…/8494065742…

Parece que el mundo está en equilibrio, como le ocurre a la "Sakura", la delicada flor del cerezo.


Sobre la amistad.

Realmente solo hay tres grandes temas en literatura, el tiempo, el espacio y el otro.

Después de la comida de los miércoles con mis amigos desde hace más de veinte años (Patricio Herráez, el filósofo, Antonio Franco, el catedrático de estadística y mi óptico particular, Luis Pérez Montero, el historiador, y Pepe Villacís, el escritor), pasamos por delante del Instituto de Bachillerato San Isidoro de Sevilla, en el barrio de Moncloa, donde estudiaron, por cierto, mi hijo y las hijas de Zapatero.

En ese momento Antonio recordó los primeros tiempos de la tertulia literaria, formada entonces por mis alumnos y algunos profesores, y esos deseos de comerse el mundo que tienen los jóvenes, para llevarse la vida por delante, como escribió Gil de Biedma. Así que pedí a un estudiante que pasaba por allí que nos hiciera una foto.

El tiempo, el espacio, los otros, mis amigos.

miércoles, 26 de abril de 2017

Una tarde de tertulia.

Literatura, belleza, cervezas, sensaciones que desean penetrar en lo inefable, esos minutos que proyectan una película, lenta, densa, personal, en la mirada transparente de cada sujeto, una tarde con buen tiempo en el café "Puro Teatro". 

Algo así como la vida.

(Las fotos son de la tertulia de ayer con el excelente poeta Maximiano Revilla).


martes, 25 de abril de 2017

Escribo porque vivo en armonía con el mundo.

Escribo porque soy feliz y estoy enamorado. Escribo porque me gusta que los niños coman pasteles y jugar y reír con ellos y cruzar la calle a ese ciego que te pide ayuda y pararme a escuchar a los músicos callejeros y levantarme de mi asiento del autobús y el Metro para que se sienten los viejos y las mujeres embarazadas.

Escribo porque busco la belleza de la vida, de la música, del arte, de la literatura, del pasado y el presente. Escribo porque existieron Homero y Dante y Miguel Ángel y Shakespeare y Kant y Goethe y Nietzsche y Van Gogh y Bach y Mozart y Beethoven y Wagner y Mahler.

Escribo porque quiero que me quieran, pero sobre todo porque quiero querer.

Escribo porque me gusta reír y sonreír y comer y beber y viajar y bailar y hablar y escribir. Escribo porque me gusta escribir.

Escribo porque me gustan los trajes y las pajaritas y los vaqueros raídos y los pantalones cortos y los jerseys deshilachados y las sandalias.

Escribo en contra de los xenófobos, de los homófobos, de los machistas, de los que se creen dueños de los demás, de los que hacen guerras por motivos económicos y políticos y religiosos. En realidad no escribo contra nadie sino a favor del bien común.

Escribo porque a mi madre le gustaba que escribiera. Escribo para ella, todavía sigo escribiendo para ella.

Y porque existe París. 

(Ayer Carmen Arroba leyó estas palabras mías en la entrega de premios a los niños escritores del colegio Ciudad de Zaragoza, de Madrid. Sentado frente a los niños de la foto, entre los escritores Almudena Mestre y Manuel Rico, no dejé de mirarlos mientras pensaba que, a su edad, ya habían encontrado la lámpara maravillosa de la que nos hablara Valle-Inclán).

Don Juan.

A don Juan se le olvidó su libro entre las rocas.

Al regresar las olas ya habían pasado todas las páginas.

lunes, 24 de abril de 2017

En busca del arte.

Siempre me ha movido la búsqueda de la belleza. A veces es paz interior y otras la admiración hacia las personas que crean esa belleza.

Ayer la pintora Johana Roldán y yo viajamos a Béjar para que ella conociera la obra del pintor Antonio Zaballos. Además con la compañía de la profesora Yolanda Gonzalez y su hermana Mara regresamos al Valle de las Batuecas para ver las pinturas rupestres que, durante siglos, solo contemplaron los monjes del valle.

Decía Juan de la Cruz que lo importante es llenar el vaso vacío de Dios.
 










 

sábado, 22 de abril de 2017

Los niños escritores.

Los niños escritores.

Cuántas veces habré dicho que mientras que un niño quiera que le cuenten un cuento la literatura no desaparecerá. Y, menos aún, si ese cuento lo escriben ellos mismos.

Por eso este lunes volveré a las 17 horas, en compañía de otros escritores, al colegio Ciudad de Zaragoza, de Madrid, para la entrega de premios a los niños escritores. 

(La foto es del año pasado entregando su premio a una de las niñas ante la mirada sonriente de la organizadora, Carmen Arroba).

Hoy toca seguir viajando, es decir, viviendo. Mañana será otro día y el momento de recordar que yo también fui un niño escritor y recibí premios de literatura en el colegio.