miércoles, 4 de febrero de 2026

"Y llegaron los cronopios a nuestra tertulia".


 

¿Véis alguno en esta foto de ayer por la tarde en el Hotel Indigo? Son seres con una vida creativa y libre, personajes imaginarios creados por Cortázar en su libro "Historias de Cronopios y de Famas" (1962). Idealistas, ingenuos, desordenados y sensibles, viven el momento sin seguir las convenciones sociales. Representan la espontaneidad y la creatividad, en oposición directa a los famas (rígidos, organizados y burocráticos) y a las esperanzas (pasivas e indolentes). Cortázar los describió como un "dibujo fuera del margen" o un poema sin rimas. Son cariñosos, entusiastas y divertidos. Prefieren el arte, la música y la pasión sobre la seguridad o el orden material. Cortázar los imaginó en 1952 durante un concierto de Louis Armstrong en el teatro de los Campos Elíseos de París. Un cronopio que se llama Justo empezó leyendo el prólogo de Mario Vargas Llosa a la edición de los cuentos completos de Cortázar, y acto seguido los otros cronopios dieron su opinión sobre el cuento "El perseguidor", perteneciente a "Las armas secretas" (1959), donde también se encuentra otro de mis cuentos preferidos de Julio Cortázar, "Las babas del diablo", que dio lugar a la película de Antonioni. Me refiero a Almudena, Mercedes, Marisa, Fausto, Aurora, Carmen, María Victoria, Santiago, Vicente, Soledad, Mari Carmen y Mariwán. Fue una hora y media de diálogo, de risas y sonrisas, de llevarnos la contraria como Dios manda. Fue una hora y media de libertad.

Y no es 1952 en París, sino 1965 en Berlín, pero podemos hacernos una idea de lo que pudo pensar Cortázar escuchando a su admirado Louis Armstrong y His All Stars:

https://www.youtube.com/watch?v=okYPiP7K8OQ&list=RDokYPiP7K8OQ&start_radio=1 

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