"¿Te das cuenta, Benjamín? El tipo puede cambiar de todo, de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios, pero hay una cosa que no puede cambiar, Benjamín, no puede cambiar de pasión".
Esta es la preciosa idea que recorre "El secreto de sus ojos", una de las mejores películas de la historia del cine. Ayer perdió el Atleti, pero algunos seguiremos siendo de este equipo, como escribí ayer. Como mis alumnos que fueron a Londres o vieron el partido por TV. Todavía me acuerdo de aquel anuncio que decía "papá, ¿por qué somos del Atleti?" Ayer llegué tarde a mi tertulia para hablar de otra argentina, la escritora Samanta Schweblin. Tenía que estar varias horas en un tribunal de TFG de la Universidad. Pero fui a la tertulia, aunque fuera solo un rato, porque me apasiona la literatura y me gusta estar con mis amigos. Y uno siempre saca tiempo para eso. También fue agradable encontrarme a seis alumnos que terminaban la carrera con su TFG.
Solo he escrito un cuento hablando de fútbol, y fue sobre el Atleti, claro, cuando perdió otra final de Champions:
"Un partido de fútbol en Lisboa".
"El taxi se detuvo cerca del Hotel Borges. Ellos sabían que Lisboa era una ciudad tan fascinante como melancólica, aunque esos días todo el mundo estuviese pensando en la final de la Champions.
Se habían conocido en el campo del Atlético de Madrid, durante la semifinal. Se dirigieron a la vez al vendedor de bocadillos, y en ese instante se miraron, se sonrieron, se les cayó el dinero al suelo y se enamoraron mientras dos monedas rodaban en paralelo hasta terminar una encima de la otra.
Desde la ventana se veía la escultura de bronce de Pessoa, en la entrada del café La Brasileira. Pessoa fue un poeta que solo escribía cosas que merecían la pena, dijo él. Se pasó la vida en busca del nombre, la definición y la medida de las cosas, pero no tuvo paciencia para ello, dijo ella. Dejaron el equipaje en el hotel y se dirigieron hacia el castillo; tras atravesar la puerta principal se adentraron en el parque. Luego se acercaron al mirador y se fijaron en las tenues luces de las farolas y en otras luces todavía más oscuras de un bar que se negaba a cerrar, y hasta escucharon el rumor de los barcos descascarillados. Lo importante es entusiasmarse por la vida, dijo él, tener la capacidad de maravillarse con ella. Pueden decir de nosotros que somos testarudos, pero eso no debe preocuparnos, dijo ella. El secreto es perseguir la luz blanca de la ternura, aseguraron a la vez.
Al día siguiente se disputó el partido de fútbol, pero ellos no salieron de la habitación, ni de la cama.
("Un partido de fútbol en Lisboa", 2015, "Cuentos de los viernes", Bartleby, p. 22).
Esta es la escena de la película de Campanella protagonizada por Ricardo Darín y Soledad Villamil:
https://www.youtube.com/watch?v=wzsOwrgS1G0
Y ese final, porque ¿se puede vivir sin amor?
https://www.youtube.com/watch?v=XzNgrmpcsQQ
miércoles, 6 de mayo de 2026
"¿Se puede vivir sin pasión?"
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