miércoles, 10 de febrero de 2016

El amor (y la inspiración).

Es ese rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio, como diría Cortázar. Y eso que no te había conocido a ti.

(El otro día en un acogedor restaurante del centro de Madrid).

Leer a Nietzsche.

Y pensar que te hubiera gustado ser su discípulo para escucharle hablar de los filósofos presocráticos.

Incluso cuando te sumerges en la naturaleza y sabes que el mundo es bello porque tú existes y estás incluso en lo que aún no ha sucedido.

martes, 9 de febrero de 2016

Mi tesis sobre Murakami

Lo bueno de haber escrito una tesis de literatura sobre un escritor tan mediático como Haruki Murakami (que luego se convirtió en un ensayo) es que se lee (y descarga) en todo el mundo. La resonancia y repercusión, que diría Bachelard, aumentan así en esta época de Internet, como podría haber argumentado McLuhan.

Con las últimas estadísticas de la Universidad Complutense, la tesis se ha descargado 2.377 veces desde 2013 (747 veces en el último año).

http://eprints.ucm.es/cgi/stats/report/eprint/14752

(Me parece que hoy voy a prepararme algún plato japonés para celebrarlo. Bueno, pensándolo bien como no sé cocinar ni comida japonesa ni de ninguna parte, me la compraré preparada en el Corte Inglés. Supongo que el sushi y esas cosas de colores sabrán igual).

Qué sería de la luz sin un ojo que la viera.


viernes, 5 de febrero de 2016

"El director de orquesta"

Como es viernes, uno de los "Cuentos de los otros"

(o cómo buscar la belleza no en un texto sino en las palabras, casi como significantes)

http://revistatarantula.com/el-director-de-orquesta/


lunes, 1 de febrero de 2016

Reconozco que soy un enamorado de la belleza.

Por eso cuando me encuentro con poemas como este, siento la obligación irremediable de pensar en ella, de interiorizarla, de sentirla, de buscar el proceso de estilización y su poeticidad.
"no obedezco a la ley de la gravedad
voy pecando, me corrompo
hueso prometido
todo nos delata
no obedezco

repararán el subsuelo
no obedezco
las hélices de las cosas
las enaguas.
comiendo en los límites de las torres
me compongo
me vivo
que tengo un pecado cosido
a mi soledad
un palomo,
necesito una espalda más honda
no obedezco
declaro un ala
la otra es la única que está en el aire".

(Gabriela Amoros, "El estuario rojo" (Izana editores, 2016, en prensa). Foto de la autora).