Estos días se está hablando mucho en el mundillo cultural del cierre de la librería Tipos Infames, en el barrio de Malasaña. Es una lástima, como lo es que cierren otras librerías. Uno de estos "tipos infames" estudió conmigo Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Complutense, luego trabajó en la Casa del Libro y después montó su librería con dos socios, donde he estado muchas veces; incluso me planteé hacer allí mi tertulia. De paso estoy leyendo críticas a Madrid por el hecho de que ya no es lo que era o si los políticos y el turismo la están transformando con ayuda de la gentrificación. Como no me gusta discutir, sino más bien dialogar (lo hago continuamente en la Universidad con mis alumnos o en mi tertulia literaria) tan solo puedo aportar la idea de que Madrid es una de las ciudades más libres que conozco, donde se puede hacer de todo. Un sábado por la mañana como el de ayer te permite acercarte a una concentración en Antón Martín como recuerdo de los abogados asesinados en Atocha, como hacía uno de los personajes de mi novela "La paz de febrero", 2006. Acto seguido puedes pasear por la calle Huertas y sacarte esta foto con la que titulo el texto. Continúo bajando, aterido, y llego al Museo del Prado para ver una exposición sobre el pintor neoclásico Mengs, antes de pasear y pisar las hojas melancólicas en el Jardín Botánico. En una esquina toca un violinista a pesar del frío, a la vuelta están los libreros de la Cuesta Moyano donde te puedes comprar un libro por un euro. Y Pío Baroja que se ríe un poco más arriba y está el Retiro y están las barcas donde suspiraste una vez antes de besarme. Admito que me han dado muchos besos en mi vida, besos de lado, directos, inclinados, bajo presión. Me han dado besos superiores, de broche, palpitantes, de contacto, para encender la llama, para distraer, besos nominales. Y besos con las pestañas, con un dedo, con dos dedos, besos que despiertan y demuestran. Besos del recuerdo, lacrimosos, viajeros, al pecho y besos sin reloj, muchos besos sin reloj, que son los que más me gustan. Cómo no iba a vivir la vida con pasión, con lo bien que he besado y me han besado. Y escuchando canciones como esta en la Puerta del Sol, por donde seguí el paseo de ayer, un lugar universal:
https://www.youtube.com/watch?v=P6ZKW3xzK7I
Esta canción va para Cristina Cisneros Luaces, que nos dejó ayer, mi querida gallego leonesa como la llamaba siempre y ella me lo pagaba leyéndose mis libros y dejando cada día hermosos comentarios en esta red social. Nunca llegamos a conocernos en persona, pero qué importa si nos conocimos a través de la literatura.
Después de todo Madrid soy yo.
domingo, 25 de enero de 2026
"Café y calle, muy Madrid".
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