Si leer es sexi para algunas personas, también lo es hablar de libros y de sus creadores, de Antón Pávlovich Chéjov en la tertulia de ayer en el hotel Indigo de Argüelles. Tan solo hay que tomarse algo con Mariwán, Peter, Mari Carmen, Mercedes, Lola, Almudena, Carmen, Victoria, Aurora, Fausto y Antonio Benicio, a quien no se le ve en la fotografía (incluso apareció Pepo Paz Saz cuando ya nos íbamos) y garantizamos que vamos a discutir cariñosa y apasionadamente de "La dama del perrito". Publicado en 1899 narra un romance adúltero entre Dmitri Gúrov y Anna Serguéievna, iniciado en Yalta (Crimea), y explora la transformación del amor superficial en algo profundo, con la crítica de la insatisfacción matrimonial y las convenciones sociales de la Rusia de la época.
Para comenzar la tertulia hablé de las características esenciales del estilo de la obra de Chéjov:
1. Realismo de lo cotidiano, ya que evita las tramas espectaculares y prefiere retratar la vida diaria, a menudo de la clase media rusa o de personajes humildes.
2. Mostrar, no decir, puesto que el narrador es desapasionado, actúa como testigo y evita juzgar o moralizar las acciones de sus personajes.
3. Los finales son abiertos, sin un desenlace cerrado o un clímax dramático.
4. Concisión (brevedad), pues se centra en detalles significativos y gestos sutiles, eliminando lo innecesario.
5. Temas recurrentes: la incomunicación, la soledad, la melancolía, la frustración vital y la ineficiencia de los personajes para cambiar su situación.
6. Atmósfera sobre acción. Más que lo que sucede, importa cómo se siente y se vive la situación, creando un tono trágico-cómico.
Esta frase del principio define a la perfección al protagonista:
"En compañía de mujeres se sentía libre, sabía de qué hablarles y cómo comportarse... En su aspecto externo, su carácter y todo su ser, había algo seductor que atraía a las mujeres".
O cómo el deseo se transforma en auténtico amor:
"Pero pasó más de un mes, llegó el verdadero invierno, y recordaba todo aquello tan claramente como si se hubiera separado de Anna Sergeyevna el día antes. Estos recuerdos, lejos de morir, se avivaron con el tiempo. En la tranquilidad de la tarde, al oír las palabras de los niños estudiando en voz alta, el sonido del piano en un restaurante, o el ruido de tormenta que llegaba por la chimenea, volvía de repente todo a su memoria: lo ocurrido en el muelle la mañana de niebla junto a las montañas, el vapor que volvía de Teodosia y los besos. Gúrov se levantaba entonces y paseaba por su habitación recordando y sonriendo; luego, sus recuerdos se convertían en ilusiones, y en su fantasía el pasado se mezclaba con el porvenir..."
Esto es literatura de calidad, y por tanto es sexi, como la música de Rachmaninov interpretada por Yuja Wang que tal vez escuchara Gúrov mientras se iba enamorando de Anna desde la distancia:

No hay comentarios:
Publicar un comentario