Es la pregunta que voy a hacer a mis amigos tertulianos el próximo martes en el Hotel Indigo, a las 18.15. Cuando me dio por estudiar la carrera de Crítica o Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Complutense tras hacerme catedrático de Política Económica lo que quería era distraerme y pasarlo bien con los mejores escritores de la historia de la literatura. Ya sabía que un crítico literario está al servicio del medio de comunicación que le paga para que escriba la reseña, sean radios, periódicos, televisiones, etc., pero me resultaba interesante saber qué opinaban algunos de los críticos importantes de este país, como Santos Alonso, Antonio García Berrio o Fernando Rodríguez Lafuente, que serían mis profesores. Después fue bonito encontrar a gente de todo el mundo estudiando literatura española en uno de los másteres que estudié tras la carrera, lo que reafirma la idea de lo anacrónico que resulta ser nacionalista y localista en este mundo y estos tiempos. Aquello parecía la ONU, como decíamos en broma, con estudiantes de China, Chipre, Holanda, Italia, Camerún, Turquía, Uruguay, Argentina, España y hasta uno de Chamberí. Allí estaba el doctor Patrick Toumba, que se enamoró de mis novelas y con el paso de los años escribió el ensayo de crítica literaria "El amor líquido en las novelas de Justo Sotelo" (2023, Bartleby). Y es el que tengo en la mano mientras me tomo un yogurt helado llaollao, jeje. El problema es que como me gustan mucho los helados, la horchata y el batido de coco, a lo mejor termino echando un poco de barriguita y pierdo "sex appeal", jeje.
Pero, bueno, qué le vamos a hacer. La vida son dos días y mientras me tomo el primer café del domingo suena la música que escuché ayer en el Teatro Real sobre Romeo y Julieta de Shakespeare con el Real Ballet de Suecia y Chaikovski:
Y este es el romántico poema sinfónico que atraviesa toda la velada:

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