La tertulia de ayer en el barrio de Argüelles de Madrid sobre la crítica literaria fue divertidísima y de nuevo nos tiramos, como Dios manda, los trastos a la cabeza, pero sin que la sangre llegara al río, jeje, en este caso al Manzanares. Al principio de nuestra charla me puse en plan profesor hablando de los paradigmas de la crítica literaria como marcos teóricos que evolucionaron para analizar la literatura desde el autor, el texto, el lector o el contexto sociohistórico. Y en ese sentido hablé de los paradigmas clásico o mimético, romántico, formalista y estructuralista, hermenéutico, psicológico y simbólico, y Mariwán hizo bien en cortarme el rollo académico, como Lola, que, por cierto, vino acompañada de Pilar, una nueva tertulia, encantadora y jurista a la que le gusta mucho leer. María Victoria además de invitarme a una manzanilla nos confesó que con sus nietos lee mis posts de esta red social, lo que también hace Begoña con sus hijos, según comentó. Mariwán estuvo tan espiritual y espléndido como siempre, igual que Ignacio, José Antonio, Mercedes, Vicente y Carmen. Y al final llegó nuestra poeta Isabel, que estuvo un rato con nosotros y dijo que la tertulia es estupenda y que cada vez le gusta más, pues en ella habla y discute todo el mundo. A las ocho de la tarde cayó un chaparrón en Madrid e Isabel me brindó su paraguas. Caminamos un rato y al final terminamos charlando en una esquina, bajo la lluvia. Un rato después Francisca me envió un pequeño video desde Sevilla con un cuento de Borges. Paqui es tertuliana on line y forma parte de nuestra gran familia:
Como diría Borges, la literatura es universal y gracias a ella podemos contarnos todos los secretos del Universo. Y por eso sigo haciendo tertulias literarias, para estrechar la mano de mis amigos y besar a mis amigas, como hice con Isabel antes de que se subiera a un taxi, como habría hecho Borges. Es la escritura del jaguar, de Borges y Hemingway, de la propia literatura

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