lunes, 7 de septiembre de 2026

"Y se terminaron las vacaciones frente al mar".


 
Las acabo leyendo, como las empecé. No estoy solo en el universo. Estoy tumbado mirando el cielo en una playa desierta cuando alguien me coge de la mano. Me introduce en un núcleo atómico, viajo en el tiempo, entro en el Sol. No es que me expliquen el universo, es que lo toco con la yema de los dedos. No es solo que por fin entienda el universo, si no que lo tengo en mi mano gracias al físico Christophe Galfard (París, 1976), discípulo de Hawking, un divulgador científico que además ha escrito tres novelas. Uno de mis paraísos es el de esta foto. El otro lo tenemos todos y se encuentra en nuestra mente. El otro día mi mente se quedó mirando absorta la inmensidad del mar y el Universo, y escuchó cómo Sigfrido y Brunilda se declaraban su amor eterno como si ya nunca pudieran salir del Segundo Círculo de la Comedia de Dante:
 
El Universo está lleno de camas y me gustan todas, en medio de la inmensidad del mar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario