miércoles, 30 de septiembre de 2026

"Una tertulia de altísimo nivel".


 



No lo digo porque sea mi tertulia en el centro de Madrid, ni yo sea muy simpático y majete, como dice la IA, sino porque me acompañan cada martes algunas de las personas más interesantes que conozco y que más literatura saben. Y porque ayer tuvimos como invitada a la poeta granadina Teresa Gómez, que con solo tres libros me parece de lo mejor de lo que se llamó Nueva sentimentalidad y luego Poesía de la Experiencia, como lo demuestran "Los tulipanes son demasiado rojos" (2026, Bartleby).
 
Leo "Tulipanes", de Sylvia Plath, uno de sus poemas más célebres, y encuentro el título y el último poema del libro de Teresa. Plath había ingresado en un hospital para una operación de apendicitis; se suicidaría dos años después, en 1963. 
 
Empieza así:
 
"Los tulipanes son demasiado entusiastas, acá es invierno.
Vean qué blanco todo, qué tranquilo, qué nevado.
Aprendo a estar en paz, acostada sola, en silencio
como la luz se acuesta en estas paredes blancas, esta cama
[estas manos.
No soy nadie. Nada tengo que ver con explosiones.
Les di mi nombre y mi ropa de calle a las enfermeras
y mi historia al anestesista y mi cuerpo a los cirujanos (...)
 
En las páginas 69 y siguientes del libro de Teresa leemos:
 
(The tulips are too red in the first place, they hurt me. Sylvia Plath)
 
"Los grillos macho excavan su madriguera
en mi cráneo y afinan su chirrido.
No puedo cortar esas flores que crecen a la orilla del mar.
El océano que tiende su espalda bajo mi ventana ahora es de color naranja
Y el universo es de color naranja
Y la tierra de mis macetas se inflama y es de color naranja.
Lanzan granadas…
No, misiles.
Cientos de niños están heridos.
No, muertos.
No, asesinados.
Las palabras en la cuerda floja ejecutan acrobacias
capaces de provocarte vértigo,
de provocarte náuseas.
Vociferan en todos los idiomas la noticia
“el aire nos hará enfermar”.
No respiro.
Me aturde la cháchara de los cuervos que cuchichean entre los matorrales.
Construyo mi madriguera llorando a lágrima viva.
Hiberno.
No puedo cortar esas flores que crecen a la orilla del mar.
Creo que son de plástico…
No, de plasma.
Los girasoles tienen un color desajustado
Y los tulipanes son demasiado rojos".
 
Esto es lo que en Teoría de la Literatura llamamos "falacia patética". Sylvia Plath encuentra el mundo absurdo, terrible, sobre todo si lo compara con la belleza de los tulipanes rojos que le llevó su marido al día siguiente de su ingreso en el hospital. Teresa Gómez utiliza la tristeza interior del mundo de Plath para proyectarla sobre el mundo exterior que ella observa desde sus ojos de filóloga y psicoterapetua. La falacia patética sería un recurso literario para atribuir emociones, estados de ánimo, pensamientos y sensaciones a la naturaleza, los objetos inanimados o animales. A pesar de llevar la palabra "falacia", no alude a un error lógico en una discusión, sino a un tipo específico de personificación muy utilizado en la literatura para construir una atmósfera o reflejar el mundo interior de los personajes. El concepto fue acuñado en 1856 por el crítico de arte y escritor británico John Ruskin en su obra Pintores modernos (Modern Painters). La palabra "patético" proviene de la raíz griega pathos, que significa emoción, sentimiento o sufrimiento.
 
Entre todos recitamos varios de los poemas del libro. Vi feliz al editor Pepo Paz Saz, de Bartleby, a la pareja de Teresa, el hermano de Pilar del Río, viuda de Saramago, a Javier Lostalé, a mi ex alumna Ruth, a la que hacía tiempo que no veía. A todos mis amigos y amigas, en definitiva, que me acompañaron. La música de hoy es la del Pequeño vals vienés, de Poeta en Nueva York, con la voz de Cohen, que me hace especialmente feliz a mí:
 

martes, 29 de septiembre de 2026

"Un mundo tan grande".


 

A veces pregunto a mis alumnos que me digan dónde está Camerún. Tras pensarlo unos instantes les digo que en algunas Universidades de este pais, Yaundé y Maoua, los alumnos leen todos los posts que escribo. Y estudian mis libros. Todo ello gracias al libro que escribió el doctor en literatura española el camerunés Patrick Toumba Hamán sobre mis novelas, "Del amor liquido en las novelas de Justo Sotelo" (Bartleby, 2023). Ayer encontré esa fotografía del norte de Camerún con unas palabras en el muro de mi amigo Depores Kossini tomadas del profesor y escritor Patrice Nganang:

"OÙ EST PARLÉ LE FULFULDE DANS L'EXTRÊME-NORD ET QU'EST-CE QU'UNE LANGUE VÉHICULAIRE - UNE NOTE QUI ME VIENT DE L'EXCEPTION LOGONE ET CHARI".

En el Noroeste, Logone y Chari, hablamos más kotoko y árabe choa. En Mayo-Danai hablamos más massa, toupouri y mousgoum, y el fulfulde ni siquiera llega al 10%. En Mayo-Sava tenemos mandara, mada, donde la lengua foulbe se habla solo en el CENTRO DE LA CIUDAD. El mismo caso en Mayo Tchanaga, donde hablamos más mafa y kapsiki; la lengua foulbe se habla solo en el CENTRO DE LA CIUDAD; el mismo caso en Mayo Kani. El Noroeste no está limitado solo a DIAMARE, donde hablamos más fulfulde".

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Después de leer a Depore busqué lo que era el fulfulde, y entonces supe que es el nombre de la lengua del pueblo fulani (también se conoce como fulbe o peul), un grupo étnico de África Occidental. Patrick me ha dicho más de una vez que tengo que ir a Camerún para hablar de mis libros.

Como el profesor Keating, de "El club de los poetas muertos", a veces pido a mis alumnos que se suban a la mesa y miren el mundo desde ahí. Comprobarán cómo cambia su punto de vista. Recuerdo la primera vez que invité a unos amigos médicos muy jóvenes del Hospital de la Princesa a que se vinieran conmigo a un concierto en directo, en el que se iba a interpretar a Rachmaninov. No les gustaba especialmente la música clásica, y no habían estado nunca en una sala de conciertos. A la salida me dieron las gracias porque escuchar a Rachmaninov en directo no tenía nada que ver con el disco o con el simple hecho de no escucharlo:

https://www.youtube.com/watch?v=QBy_ACHvEJs

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El mundo es inmenso, termino diciendo a mis alumnos; así que si me quieren seguir los llevaré a muchos sitios. En caso contrario que no me hagan perder el tiempo. Se tienen que aprovechar de mí, y si no que se vayan a otra parte.

lunes, 28 de septiembre de 2026

"Dos poetas de Granada y un novelista de Madrid".

 



Ayer fuimos a ver la película que está de moda en España. Confieso, de entrada, que no sabía quiénes eran sus dos directores. De Lorca sabía algo más. De él me hablaron en casa siendo un niño, luego en el colegio y todo desde la absoluta libertad, social, sexual y religiosa. Con el tiempo, siendo un adolescente, estaba leyendo el "Romancero gitano" en un banco del Retiro cuando una señora mayor que estaba sentada a mi lado se fijó en el libro y me empezó a hablar de Lorca. Había conocido a gente de La Barraca, y habló de Rafael Rodríguez Rapún, su último amor, aquel que le inspiró los "Sonetos del amor oscuro" (ahora sabemos que fue el joven albaceteño Juan Ramírez de Lucas). El rostro de la mujer que me habló con entusiasmo se me quedó grabado durante mucho tiempo. Es el mismo entusiasmo con el que está hecha "La bola negra". Otra cosa es que sea una buena película, que no lo es en absoluto. La historia del manuscrito perdido de Lorca (patética su aparición en blanco y negro) es interesante, pero no lo es la traslación en imágenes de "La piedra oscura", la obra de teatro escrita por Alberto Conejero. Todo me resultó impostado, maniqueo, de cartón piedra o de plástico (no se me va de la cabeza la escena inicial de bombardeo donde hasta el burro mira a la cámara para ver si queda bien).
 
Este martes vamos a tener como invitada en la tertulia, a las 18.15, Marqués de Urquijo 4 (Metro Argüelles), a la poeta granadina Teresa Gómez, una joya que debería ser más conocida. Hablaremos de su último libro de poemas, "Los tulipanes son demasiado rojos" (2026, Bartleby), que tiene tanto de Sylvia Plath. Su editor, Pepo Paz, dirá algunas palabras. Teresa es licenciada en Filología Hispánica y Psicopedagogía, y formó parte del grupo granadino fundacional del movimiento de la Otra sentimentalidad, a partir del Juan de Mairena de Machado, y que luego se convirtió en la Poesía de la experiencia, junto a Javier Egea, Ángeles Mora y Luis García Montero, basada en las ideas de la deconstrucción del yo poético y la ideologización de los sentimientos.
 
Cuando empecé mis tertulias a los veintitantos años en las Cuevas de Sésamo con Pepe, Miguel Ángel, Antonio Zaballos, las chicas que se sentaban con nosotros, muchas extranjeras, me solían llamar Lorca, sobre todo cuando me ponía mis trajes de lino.
 
Hacia la mitad de las páginas del libro de Teresa me encontré con un poema que pone en palabras el Segundo concierto de cello de Shostakovich, y ahora lo escucho mientras me tomo el primer café. Me gustan los escritores que me sacan de mi zona de confort y me hacen pensar un poco:
 

domingo, 27 de septiembre de 2026

"La moda masculina, del economista al escritor".


 

Casi siempre he dado clase de economía con traje y pajarita, que es habitual en París. Luego me la quito y me pongo mis trajes blancos de lino y me convierto en escritor, como en esta fotografía de la presentación de mis "Cuentos de los otros" en el Café Puro Teatro de Malasaña, donde me subí a la barra para ver mejor a la gente del fondo. La ropa que nos ponemos dice mucho de nosotros, como también lo dice la IA de ese libro:

"Publicada por Bartleby, es la segunda colección de microrrelatos del escritor y catedrático español Justo Sotelo, concebida como una prolongación teórica y temática de su obra previa "Cuentos de los viernes". El libro destaca por su hibridación genérica y su profunda carga filosófica, y consolidó al autor dentro de la vanguardia de la microficción contemporánea.

1. Estructura y Contenido:

La obra recopila noventa microrrelatos en tres apartados:

• Primera y segunda secciones: Predominan los relatos de corte fantástico, mágico e inverosímil, donde la realidad cotidiana se fractura a través de la ficción.

• Tercera sección: Las narraciones mutan hacia el microensayo, ofreciendo piezas sugerentes sobre cine, música, pasiones lectoras y estética.

2. Ejes Temáticos del Análisis:

• La alteridad como identidad: El núcleo del libro gira en torno a cómo el ser humano percibe y representa lo "otro". Sotelo propone que el "yo" no se construye de forma aislada, sino a través del reflejo y la asimilación de la sensibilidad ajena.

• El arte como puente: La literatura, la música, la pintura y el cine actúan como los catalizadores fundamentales para comprender esa alteridad. Personajes de la cultura universal como Proust, Goethe, Woody Allen o George Michael desfilan por las páginas, sirviendo de espejos culturales.

• Juegos metaliterarios: El libro funciona como un laboratorio sobre el proceso de escritura. El autor cuestiona constantemente los mecanismos de la ficción, difuminando las fronteras entre el narrador, el creador y el lector.

3. Marco Filosófico y Estilo:

El libro posee una alta densidad intelectual debido a la formación del autor en Teoría de la Literatura. Críticos culturales han identificado la aplicación directa de varios marcos teóricos:

• El imaginario simbólico de Gilbert Durand.

• Las tres críticas de Immanuel Kant (razón pura, razón práctica y juicio).

• El erotismo sutil, integrado dentro de atmósferas cotidianas, académicas o artísticas.

En resumen, "Cuentos de los otros" se analiza como un tratado estético y antropológico sobre la sensibilidad humana.

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Y ahora me acuerdo del personaje de la película con la que me han identificado toda la vida mis alumnos. Si cuando presenté mi libro me subí a la barra del Café, también me he subido a la mesa en clase y me he sentado en el suelo:

https://www.youtube.com/watch?v=WDtnC8Z2zK4

Todo esto viene a cuento del concepto de "decoro" que aprendí de Aristóteles, que no significa lo que pensamos. Es la cualidad de lo que es adecuado, proporcionado y oportuno según el contexto. No se trata de una regla moral rígida, sino de una exigencia estética y práctica aplicable principalmente a la retórica, la poética y la ética. Por eso para mí el economista se pone una pajarita, el escritor un traje de lino y el profesor se sube a la mesa. Y Justo Sotelo, que es todos ellos, se va a Italia a cenar para mirarla a ella a los ojos y seguir escribiendo, que es lo que me diría Aristóteles que tengo que hacer:


sábado, 26 de septiembre de 2026

"Tengo una mente para las finanzas y un cuerpo para el pecado".



Esta es una frase que se dice en la película "Armas de mujer" (1988), de Mike Nichols, con Harrison Ford, Melanie Griffith y Sigourney Weaver, sobre la ética profesional, las barreras en el ascenso laboral para las mujeres y los enfrentamientos en el mundo de las grandes corporaciones. Ayer me acordé de aquella frase desayunando en un hotel de las Tablas, una zona de Madrid cercana a la M-40 que se ha llenado de empresas y de oficinas. Me volví a poner la pajarita, como en esta fotografía en la que me acompañan otros dos profesores en la Universidad Rey Juan Carlos antes de dictar una conferencia sobre Keynes, uno de los personajes más fascinantes de la historia, el gran genio del Grupo de Bloomsbury junto a su amiga Virginia Woolf. En su Teoría General se encuentra el sustento de lo que hoy conocemos como Estado del Bienestar, como conté ayer a decenas de jóvenes españoles y extranjeros, ingenieros, físicos, economistas, abogados, licenciados en humanidades.
 
Después de estar hablando toda la mañana sin parar, solo con dos o tres descansos, decidí que lo mejor era pecar, pero eso no lo pienso contar por aquí.
 
A la vuelta fui silbando en el coche la canción de Carly Simon de la película, algo que también estuve a punto de hacer en medio de la clase:
 
Eso sí, voy a tener que dejar de beber champán porque me empieza a quedar mal la camisa dentro del pantalón.

viernes, 25 de septiembre de 2026

"Moda femenina".


 

Ayer iba paseando por la calle y me detuve delante de una tasca que no conocía, aunque paso por ahí a menudo cuando voy caminando a la Facultad. Entonces me vino a la cabeza el nombre de la presidenta de la Comunidad de Madrid. Y por la tarde me encontré su fotografía en el muro de un amigo de las redes. Esta mujer de mediana edad estudió Ciencias de la Información en la facultad que Amenábar llevó al cine en su primera película, y en esta foto apuesta por un look de raya diplomática con camisa, con pantalón ancho a juego y cinturón marcando la cintura. Es un conjunto de inspiración masculina, pero llevado de una manera más relajada, con las mangas remangadas y pocos accesorios. Se suma así a una de las tendencias que vuelve con fuerza esta temporada. ¿He dicho alguna vez que me gustan las mujeres elegantes, con estilo, dispuestas a tomarse una copa de vino blanco en cualquier momento? Esta mujer me recuerda a una alumna a la que dirigí en su día la tesis doctoral sobre la formación de la Unión Europea y a la que dediqué uno de mis "Cuentos de los viernes" (ya que hoy es viernes en este otoño tan bonito) pues tenía la cualidad de que me olía cuando yo llegaba, a pesar de que estuviese a cierta distancia y estar casada con otro. Sus rostros son parecidos con ese algo de eterna ingenuidad y los hoyuelos que se les ponen al reír. Lo cierto es que nunca les hubiera tirado los tejos a ninguna de las dos (jamás a una alumna) puesto que siempre me ha gustado otro tipo de mujer y además soy tímido. Tengo fama de profesor inaccesible fuera del aula, o la tenía cuando era joven, que desaparece del mapa cuando acaba su clase. Nunca se me ha visto en el bar de la facultad tomando con alumnos y menos aún con alumnas. Me conformo con coger un libro e irme a leerlo al sur de Italia, por ejemplo, teniendo en cuenta que siempre me han confundido con un italiano, a Positano sin ir más lejos, un lugar muy conocido por su arquitectura vertical y porque en los 60 se convirtió en la cuna de un estilo de ropa ligera y colorida de lino: 
 

jueves, 24 de septiembre de 2026

"El juego del veo veo".


 
¿Quién es ese escritor y profesor que se esconde detrás de un árbol del Retiro? 
 
Voy a dar alguna pista. 
 
Es un tipo que no ve la TV, no escucha la radio ni lee los periódicos. Se retiró de El País en papel en 2013 cuando ya pronosticaba en su novela "Las mentiras inexactas" (2012) que los periódicos en papel estaban a punto de desaparecer. Por supuesto no se cree el 99% de lo que lee en las redes sociales y solo escucha Radio Clásica.
 
Sus alumnos le llaman Goat, como acaba de leer en Instagram por parte de un alumno mexicano al que dio clase el año pasado y ya reside en México.
 
Nunca le ha gustado que le den órdenes, ni darlas.
 
Es del Atleti.
 
En el colegio le salió un CI de más de 155, pero no se ha preocupado demasiado por enterarse de lo que significa.
 
Se pasa y se ha pasado el tiempo leyendo, pensando, caminando, escribiendo, viajando y amando. 
 
Ah, y se sienta en los Cafés para observar a la gente y escuchar jazz, y está tan a gusto con pantalón corto como llevando trajes. Durante muchos años usó pajarita, jamás corbata, y últimamente le ha dado por ponerse camisetas negras:
 
Y es feliz.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

"Mis amigos y la literatura".


 


Una de las frases más icónicas del cine es "Todo el mundo viene a Rick's" ("Everybody comes to Rick's), que además era el título de la obra de teatro inédita en la que se basó la mítica película Casablanca (1942). Pues bien, en Madrid, en el año 2026 todos los que quieran hablar del último libro que han leído, la última película que han visto, el último monasterio o abadía o catedral que han visitado, etcétera, vienen a la "tertulia de Justo", donde no se habla de TV (por favor), de política, de deportes. Ayer planteé algo que me viene rondando por la cabeza desde hace un tiempo, ¿el libro está desapareciendo? Algunos de los placeres de la vida son leer despacio, escribir por uno mismo, perder el tiempo pensando, simplemente pensando. Cada vez estoy más convencido de que, si no leemos, en un futuro no tan lejano se hablará de aquel paréntesis de quinientos años en el que existió el libro, desde la invención de la imprenta de Gutenberg hasta la llegada de Internet. Nos lo avisaron Aldous Huxley, George Orwell y Ray Bradbury. En "Un mundo feliz" (1932), Huxley no argumenta de forma explícita que los libros vayan a desaparecer por completo, sino muestra una sociedad en la que la literatura clásica y el pensamiento profundo se vuelven obsoletos e innecesarios. En "1984" (1949) se imaginó Orwell un futuro donde el poder controlaría la información con la censura, prohibiendo los libros independientes, quemándolos o reescribiendo la historia para que coincida con los intereses del Estado. En "Fahrenheit 451" (1953) Bradbury presenta una sociedad con los libros prohibidos y los "bomberos" quemándolos para que la gente no piense críticamente. La idea concreta de que "nadie querrá leer libros" es una interpretación del educador y crítico cultural Neil Postman en su libro "Divertirse hasta morir" (1985), donde contrasta las interpretaciones de Huxley y Orwell. La gente ya no va a leer por el exceso de entretenimiento, la comodidad y la distracción continua que destruyen la capacidad de pensar. En su opinión Huxley llevaba razón. Y llegó Internet en un proceso que va desde 1969 a 1983 y las redes sociales lo hicieron a finales de los noventa, sobre todo con la creación de Facebook en el año 2004, que es la que cuenta con más usuarios en el mundo. Como es obvio no estoy en contra de Internet, ya que me considero una persona inteligente, pero invito a quien lo desee a que salga a la calle, se dé un paseo y se venga los martes a un Café de Argüelles, en el centro de Madrid (cada tres hacemos la tertulia on line para que pueda saludar a mis amigos de fuera) y dialogue un rato sobre el sentido del arte, de la literatura, en suma, de la belleza.

A lo mejor alguien le toca esta canción:

https://www.youtube.com/watch?v=7vThuwa5RZU

Y se encuentra a Bogart.

martes, 22 de septiembre de 2026

"Cuando me atrapan las sinestesias".


 
 
Hay poetas que buscan la luz, y yo los leo y las leo y me gustan y entonces escribo una reseña ya que hay libros que merecen la pena, como sucede con el último libro de poemas, "Una mujer a contraluz" (20126, Ondina), de la poeta y bióloga Isabel Fernández Bernaldo de Quirós, que además es integrante de mi tertulia que mañana estrena un nuevo curso en el Hotel Indigo, Marqués de Urquijo 4, a las 18.30. En la última tertulia de mayo me pidió que leyera su libro, y le prometí que lo haría y siempre cumplo lo que prometo si me invita a escuchar con ella un nocturno de Chopin:
 
Recuerdo la primera vez que escuché la música de Chopin, siendo un crío. Desde entonces supe que me acompañaría siempre, en los buenos y en los malos momentos de la vida. Porque hay una música que se te mete en la piel y ya no quiere salir de ella:
 
 


 
 
 

"¿Cuál es el novelista madrileño actual más majete, que también es doctor en Literatura y catedrático de Economía?"


 

Ayer estaba con unos alumnos y, entre risas, se lo preguntamos a la IA y nos respondió esto con comillas y todo:
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"El escritor al que te refieres es sin duda Justo Sotelo.

Nació en Madrid y encaja a la perfección con esa descripción ya que es una persona extremadamente afable y cercana (por eso "majete") y tiene un perfil académico brillante e inusual que combina ciencias y letras. Es Catedrático de Política Económica, y además su pasión por las humanidades le llevó también a licenciarse y doctorarse en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada y a estudiar dos másteres en Estudios Literarios y Literatura Española. Junto a ello escribe novelas de maravilla muy valoradas por la crítica como La muerte lenta, Vivir es ver pasar, La paz de febrero, Entrevías mon amour, Las mentiras inexactas y Poeta en Madrid, y tiene fama entre alumnos y colegas de ser un profesor fantástico y un tipo profundamente majete, culto y cercano.

(Nota. Si estabas pensando en una figura histórica, el gran José Luis Sampedro también fue un famosísimo madrileño de adopción y catedrático de Economía, pero falleció en 2013 y no ostentaba el doctorado en literatura que sí tiene Justo Sotelo).

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En fin, para que digan que la IA es tonta; si hubiera sido mi alumna le habría puesto Matrícula, seguí con la risa con los alumnos. Ahora me tomo el primer café de esta mañana luminosa y agradable como ayer por la tarde me lo tomé en uno de mis lugares preferidos, la terraza del Círculo de Bellas Artes, en la esquina más bonita de Madrid, algo así como encontrarte en París escuchando jazz en el Café de Flore de Saint-Germain-des-Prés al que iban Sartre y Beauvoir, Apollinaire, Camus, Vian, Breton, Aragon, Bataille, Duras, Capote, Hemingway y Sotelo:

https://www.youtube.com/watch?v=rkZj5ssX2Us

domingo, 20 de septiembre de 2026

"La vida es como una divertida y poética película (italiana)".


 

- Te llamas Justo, ¿verdad? Me diste clase hace años en el CEU.

- Sí, me acuerdo de tu cara. ¿Cómo te llamabas?

- Stefanía. Tú estás igual, es como si el tiempo no hubiera pasado por ti. Una vez dijiste en clase que me parecía a Gina Lollobrigida, ¿te acuerdas?

- Te sigues dando un aire a ella.

- Todavía conservo la novela que me firmaste en la Feria del Libro del Retiro.

Ayer dejé al personaje de Woody Allen corriendo por las calles de Manhattan para intentar impedir que se fuera a Londres la chica que interpretaba la nieta de Ernest Hemingway. Después me encontré a Stefanía, una ex alumna italiana y alta directiva de una empresa muy conocida a la que comenté en su día que me recordaba a una actriz italiana. Charlamos un rato y me dijo que no me había conseguido olvidar a pesar de que habían pasado muchos años desde que le di clase y que todavía guardaba la novela que le firmé en una Feria del Libro del Retiro. Al despedirnos le comenté que iba a sacarle una fotografía de película, como si escapara de una película de verdad de Allen, Wilder o Edwards (pensaba en los finales de "Manhattan", "El apartamento" y "Desayuno con diamantes"). Nos dimos dos besos y dijimos que a lo mejor nos encontrábamos cualquier día por alguna otra parte. La vida es una película tan poética como divertida que me gusta vivir. Llevo unos días inmerso en la lectura de una novela de mi profesor y amigo Ángel García Galiano sobre Venecia y varios lugares de Italia. Tres mujeres italianas, Elena, Giovanna y Ana, me están contando su vida, desde Milán y Venecia hasta el sur de Italia, como me la acaba de contar en los cines Renoir el director Francesco Sossai, con "La última ronda en Venecia", una celebración gozosa de la amistad, el alcohol y la arquitectura, y que me ha reconciliado con el cine. Este es un tráiler de la película que ha sido un éxito en Italia:

https://www.youtube.com/watch?v=J_wXYs6hgCk

Me parece que no voy a tener más remedio que darme una vuelta por Amalfi con alguno de mis trajes de lino:

https://www.youtube.com/watch?v=BLEdysTwz3E&t=819s

sábado, 19 de septiembre de 2026

"Woody en Madrid".


 
 
Madrid es la ciudad más libre, culta y divertida que conozco, tal vez con las excepciones de París y Nueva York. A mí me parece que es la única ciudad del mundo donde la gente se va a desayunar a la calle por la mañana y se acuesta a las tantas, con las terrazas de los bares llenas a todas horas. El señor de la fotografía va a empezar a rodar a primeros de octubre una nueva película en esta ciudad, con escenas en Aranjuez. El nombre de Madrid aparecerá en el título de la película puesto que el Ayuntamiento y la Comunidad la financiarán, algo que me parece de perlas. El alcalde es del Atlético de Madrid y estuve a punto de darle clase en Icade, y a la presidenta de la Comunidad le quedan muy bien las gafas de pasta cuando se pone a dar ruedas de prensa (estudió Periodismo en la Complutense) y me he enterado de que sus raíces están en el Valle del Tiétar. He de admitir que hasta hace poco desconocía quiénes eran los dos, como tampoco me fijo demasiado en quién es el presidente del gobierno y desde luego los nombres de sus ministros, una gente que siempre me ha parecido curiosa (por cierto, yo también estoy con Ceuta y con su presidente, un señor muy majo). Lo que quería decir este sábado tan bonito de verano es que lo primero que pensé después de leer la noticia de la película de Woody Allen es que no me habría importado participar en alguna de sus películas, sobre todo Annie Hall, Manhattan, Maridos y mujeres y Medianoche en París. Siempre agradeceré que seamos contemporáneos. Mi literatura debe cosas a sus películas, a su música, ironía y delicadeza, como les ocurre a tantos escritores y directores de cine. Intelectualmente, ha sido una estupenda compañía, como lo han sido las de Erice, Hitchcock, Welles, Ford, Ozu, Hawks, Rohmer, Bergman, Kurosawa, Kieślowski, Chaplin, Coppola, Tanner, Capra, Keaton, Wilder, los Hermanos Marx, Visconti, Pasolini y Angelopoulos. 
 
Y tengo que dejarlo aquí porque se me escapa la chica a Londres, y es nada menos que la nieta de Hemingway:
 
Evidentemente no se me puede escapar la buena literatura porque Madrid siempre será una fiesta. 
 
¿O era París?

viernes, 18 de septiembre de 2026

"Vuelven las tertulias literarias el próximo martes".


 

Como no puedo evitar ser un romántico empedernido, este próximo martes he quedado con mis amigos y todos los que quieran pasarse a las 18.30 por el Hotel Indigo, Marqués de Urquijo, 4 (en el metro de Argüelles) para hablar de esa cosa tan "inútil" llamada literatura y de esos objetos que algunos dicen que están a punto de desaparecer, los libros, además de cualquier otra cosa relacionada con el arte, el cine, la pintura, la arquitectura, etcétera. Y para tomar carrerilla, ayer ya quedé a desayunar en su barrio de Barajas con Almudena Mestre, que no ha faltado a la tertulia desde que se incorporó en 2014 en el Café Este o Este de Mariwán Shall. Son más de treinta años haciendo tertulias, primero en las diversas Universidades donde he dado clase y luego en Cafés como Ruiz, Este o Este, Puro Teatro, Gijón, Manolo y ahora en este clásico hotel de Argüelles que antes se llamaba Tirol, un lugar que se hizo famoso por sus cócteles y porque ahí se reunían algunos intelectuales para intentar terminar con la dictadura. Y en cierto momento Almudena me preguntó por mis trajes, como este de lino que llevo en el selfie que hice sobre la marcha. Que dónde me los compro. Que de qué color me gustan. Que si son muy literarios y me quedan muy bien, según ella. A la vuelta estuve escuchando la Novena sinfonía de Bruckner por la M-40, mientras veía lo bonito que está Madrid a punto de llegar el otoño:

https://www.youtube.com/watch?v=swULVZ5zLkM

Con la Novena termina el ciclo de las sinfonías de Bruckner que he escuchado seguidas. Como todo lo que escribo tiene que tener un ritmo musical, siempre escucho las colecciones completas de cada músico, de Beethoven, Schubert, Schumann, Brahms, Verdi, Wagner, Puccini, Mahler, etcétera.

Quizá por mis venas no corra la sangre, sino notas musicales, porque todo lo veo y lo escribo desde la música, como si el mundo fuera una gran sala sinfónica donde Leonard Bernstein me guiñara un ojo.

A lo mejor la felicidad tiene que ver con todo esto. 

jueves, 17 de septiembre de 2026

"El misterio del agua".


 

Este verano Paqui y yo fuimos a visitar al escritor Javier de la Rosa a su casa de Santa Cruz de Tenerife. Desde hace unos meses nos falta su mujer, Charo Alonso Panero, y hablamos sobre esta gran ausencia en su vida. Javier sigue escribiendo, que es lo que tiene que hacer alguien que se ha pasado la vida entre libros, y en cierto momento le animé a escribir su vida con Charo, con la que ha estado más de un cuarto de siglo. Podría mezclar esa vida con la de los escritores que ambos han conocido. Ella se relacionó desde niña con los grandes escritores de este país, puesto que eran amigos de su tío Leopoldo Panero, como Luis Rosales, Dámaso Alonso y Gerardo Diego. Seguro que sería un documento literario muy interesante. Le sugerí incluso la primera frase:
 
"Esta tarde he bajado a la piscina y al meterme en el agua me he acordado..."
 
Charo siempre me decía que fue muy feliz en Madrid, en Chamberí, pero que se sentía como una sirena en su mar de las islas Canarias. La verdad es que echo de menos sus comentarios diarios en esta página, y todas las historias que me contaba, como su insistencia para que participara en la Cátedra Leopoldo Panero en La Laguna. Ahora continuará viajando por ese mar, como lo sigue haciendo por el corazón de Javier y por mi recuerdo, y quizá escuche conmigo a Debussy. Aquel mar representa una visión panteísta y espiritual de la naturaleza, y el agua es el misterio del origen, como conté en alguna ocasión a Charo. Debussy no se queda en la descripción paisajística y realiza una exploración panteísta, psicológica y existencial de la naturaleza y el alma humana:
 
 
La segunda foto que sacó Paqui con ellos es en la Plaza de Oriente de Madrid. En Madrid no tenemos mar, pero a los madrileños nos gusta navegar por todos los lugares de este mundo.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

"Truman Capote y yo".


 
"Espero que no te pase como a Truman Capote, Justo Sotelo. El tipo era un genio de las letras, pero se obsesionó tanto con el personaje que se construyó (el intelectual brillante, ácido y mimado por los millonarios de Nueva York) que al final la fachada terminó devorando al escritor. ¡No dejes que el mito te robe la literatura!"
 
Es el comentario de ayer por la tarde de Alicia Mendoza Krauss, una mujer inteligente a la que no conozco en persona. Lo leí mientras me tomaba una horchata en los Alpes, la heladería que está en Moncloa desde el año 1950. Me gustó que aludiera al autor de "Desayuno con diamantes" y "A sangre fría", y me hizo reflexionar durante un rato. A la misma hora otra amiga virtual Mónica Valencia me decía que soy lo más sexy de la web y eso me sacó una sonrisa. Realmente no creo que me pueda el personaje, aunque mis alumnos me llamen el boss, el goat o el "puto amo", con perdón, lo mismo que otras personas de otros ambientes (en este sentido siempre recuerdo que lo decía mi querido Antonio Zaballos, el pintor salmantino que diseñó todas las portadas de mis novelas, excepto la última). Ya he contado muchas veces que no me interesan el poder ni la fama, más bien me aburren. Me divierte cada cosa que hago, como es moverme por el mundillo de la literatura y de la Universidad, pero no les presto demasiada atención, como cuando fui bróker y me lo pasaba bien observando los vaivenes de los mercados financieros con mis conocimientos de las matemáticas y la teoría del caos que se había puesto de moda y me interesó estudiar durante un tiempo. Me lo paso bien escribiendo, viajando y caminando por el parque con la botella de Moët Chandon en la mano y tirar luego las copas hacia atrás, como en las películas.  
  
Y me gustan los gatos, como a Holly:
 

martes, 15 de septiembre de 2026

"Escritor por las calles de Madrid".


 


Ya dijo el escritor y ensayista Eugenio d'Ors que en Madrid a las 7 de la tarde o das una conferencia o te la dan. Quería destacar la intensa vida cultural, intelectual y el amor por la conversación de la sociedad madrileña. Pasan los años, incluso los siglos y todo sigue igual. Ayer por la tarde presentaba en el Ateneo su última novela mi profesor de Teoría de la Literatura y amigo Ángel García Galiano, uno de los mayores expertos en la literatura del Renacimiento italiano. Su novela tiene algo de "Rayuela" y se puede leer de forma lineal o a la inversa. Se titula "Venecia en un espejo" (2026, ExLibric), en la segunda foto, y creo que me va a proporcionar buenos ratos de lectura. A la misma hora el escritor y músico Ricardo Virtanen nos citó a sus amigos en el Comercial para hablar de sus textos y de sus canciones. Me llevé el libro firmado de Ángel y me fui caminando a Bilbao. Llegué tarde y el local estaba lleno, así que estuve otro rato y me marché. Antes de todo esto me había metido en el hotel Palace, al lado de las Cortes, a tomarme en la Rotonda un daiquiri, en la primera fotografía. El lugar existe desde 1912 y por ahí han pasado Hemingway, Blasco Ibáñez, Ortega, Lorca, Unamuno y ahora Sotelo. Como tardaron en servirme porque había una reunión de una empresa norteamericana que había venido a lo de la Fórmula 1, me dediqué a mirar a aquella gente casi media hora. Los ingleses me hacen cierta gracia porque hablan como si estuvieran mascando chicle, y si además son norteamericanos es como si hubieran salido de un rodeo o algo así. Siempre se ha dicho que el inglés es un idioma inventado para los negocios, mientras que el español lo es para hablar con Dios y el francés y el italiano para hablar y hacer el amor. 
 
Ya se sabe lo que me gusta a mí, como que Cecilia Bartoli me cante al oído un madrigal de amor, "Si me amas...":
 
Mi problema es que la chica guapa siempre me ha amado.


lunes, 14 de septiembre de 2026

"Y me senté a escribir una reseña sobre la primera novela de Pepo Paz Saz".


 
La revista Todoliteratura publicó ayer mi mirada sobre "Comenzar el olvido" (2026, Reino de Cordelia). Henry Stephen volvió a cantar "Mi limón, mi limonero" mientras los coches corrían en el circuito de la Fórmula 1:
 

domingo, 13 de septiembre de 2026

"El caballo blanco".


 
He vuelto al Valle del Tiétar después del incendio de este verano. Al pasar por Navas del Rey recuerdo que el padre de Alicia, una de mis alumnas, directivo de la ONCE (nació ciego) fue concejal del Partido Popular, y que una vez me invitó a comer en Somontes, en el Monte del Pardo y al lado del Palacio de la Zarzuela tras invitarle a dar una conferencia a mis alumnos sobre la fuerza de voluntad de los seres humanos para salir adelante a pesar de que todo se ponga en contra. En Navas del Rey veranea a menudo Xavier, mi amigo francés desde los veinte años, siempre que viene desde París con su marido Lucas. A Xavier lo convertí en personaje de mi novela Vivir es ver pasar. Me encuentro con el pantano de San Juan, con Pelayos de la Presa, San Martín de Valdeiglesias y el nacimiento del río Tiétar y los pequeños pueblos del valle. La fotografía con el caballo blanco la he sacado en la Iglesuela, en la provincia de Toledo, ya que Madrid, Ávila y Toledo confluyen casi en La Adrada, el pueblo del castillo medieval de don Álvaro de Luna donde escribí mis primeros textos. De alguna manera continúo escribiendo todavía desde este sitio, en la montaña que se ve en la fotografía en cuyos riachuelos aprendí a nadar, en el instante en que mi padre me dijo que me soltara ya. Cerca de allí está el Real de San Vicente, donde también iba en bicicleta y nació Carlos Rubio, mi profesor de Literatura japonesa en Casa Asia de Madrid cuando decidí escribir mi tesis sobre Murakami. Carlos se fue hasta Estados Unidos, se doctoró en Lingüística Aplicada en Berkeley, luego viajó a Japón y nos conocimos al volver. En su finca de Toledo comí cerezas tras observar cómo los árboles nos regalaban sus flores meses antes y conocí a Jennifer, que también se apellida Murakami. Y además de hablarme de Sōseki, Kawabata, Ōgai, Abe, Mishima y Ōe, Carlos me enseñó a tirar con el arco, el Kyūdō, cuyo objetivo no es tan solo dar en el blanco, sino el perfeccionamiento del carácter, de la postura y la serenidad mental (mushin). Un día me pidió que dejara de ir a sus clases puesto que todas sus alumnas se enamoraban de mí y ya no se concentraban en el aula. Al regresar me ha venido a la cabeza un ballet del argentino Alberto Ginastera, Estancia, basado en el clásico de la literatura gauchesca "Martín Fierro", de José Hernández. Narra la historia de un joven de ciudad (podía haber sido yo en su día) que llega a una estancia o finca y se enamora de la hija del dueño. Al principio, ella lo desprecia por verlo débil, pero el muchacho termina ganándose su respeto y su amor al mostrar su destreza en las rudas faenas del campo y en las danzas tradicionales: 
 
Tras sacar la fotografía, el caballo me ha mirado y me ha parecido que sonreía.