sábado, 26 de septiembre de 2026

"Tengo una mente para las finanzas y un cuerpo para el pecado".



Esta es una frase que se dice en la película "Armas de mujer" (1988), de Mike Nichols, con Harrison Ford, Melanie Griffith y Sigourney Weaver, sobre la ética profesional, las barreras en el ascenso laboral para las mujeres y los enfrentamientos en el mundo de las grandes corporaciones. Ayer me acordé de aquella frase desayunando en un hotel de las Tablas, una zona de Madrid cercana a la M-40 que se ha llenado de empresas y de oficinas. Me volví a poner la pajarita, como en esta fotografía en la que me acompañan otros dos profesores en la Universidad Rey Juan Carlos antes de dictar una conferencia sobre Keynes, uno de los personajes más fascinantes de la historia, el gran genio del Grupo de Bloomsbury junto a su amiga Virginia Woolf. En su Teoría General se encuentra el sustento de lo que hoy conocemos como Estado del Bienestar, como conté ayer a decenas de jóvenes españoles y extranjeros, ingenieros, físicos, economistas, abogados, licenciados en humanidades.
 
Después de estar hablando toda la mañana sin parar, solo con dos o tres descansos, decidí que lo mejor era pecar, pero eso no lo pienso contar por aquí.
 
A la vuelta fui silbando en el coche la canción de Carly Simon de la película, algo que también estuve a punto de hacer en medio de la clase:
 
Eso sí, voy a tener que dejar de beber champán porque me empieza a quedar mal la camisa dentro del pantalón.

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