El director de cine asturiano nos ha dejado el martes. Siempre digo que en España el cine de calidad es Víctor Erice y luego está el resto, con una excepción, la de una película. Ayer por la noche me acosté con la Sinfonía Manfred de Chaikovsky, que cuenta un misterio, una historia de fantasmas. Mi mente se trasladó desde la poesía del 30 de septiembre de 2026 en Madrid (no soy poeta, pero me gusta vivir rodeado de poesía, en las personas, en los objetos, en los libros que acaricio y la música que escucho) al mismo mes de 1885 pero ahora en Moscú, cuando Chaikovsky estrenó su obra, y de ahí hasta 1817 cuando Lord Byron escribió el poema Manfred. Este surgió bajo la influencia del Fausto de Goethe. La obra fue escrita tras el fracaso del matrimonio de Byron con Annabelle Millbanke, que lo acusó de una relación incestuosa con su hermanastra Augusta Leigh. En ese momento, se había exiliado de Inglaterra y vivía en la Villa Diodati en Suiza, donde transcurrió la conocida noche de fantasmas en la que nació el Frankenstein de Mary Shelley (y pienso en Erice otra vez y en Suárez). La sinfonía siempre me ha recordardo a Berlioz y Liszt, aunque la fuerza melódica de Chaikovsky te deja estaqueado en medio del patio, como diría Cortázar. El primer movimiento presenta a Manfred perdido en los Alpes y lamentando su amor imposible por Astarté. El segundo describe su encuentro con el Hada de los Alpes bajo el arcoíris de un torrente. El andante es una bucólica evocación del paisaje ruso. Por último el cuarto movimiento nos lleva hasta el palacio subterráneo de Arimanes. Astarté reaparecerá en la trompa con sordina y cuerdas, y con el glissandi de las arpas. El espíritu nos anuncia la próxima muerte de Manfred, con las notas del órgano que entonan el Dies Irae y las palabras que dice el Abad de San Maurice en el poema: "Se ha ido. Su alma ha volado fuera de este mundo;/ ¿A dónde? Me da miedo pensarlo, pero se ha ido". Manfred comienza con la cita de la frase de Hamlet de Shakespeare: "Hay más cosas en el cielo y la tierra, Horacio, que las soñadas en tu filosofía". Esta interpretación de la Orquesta de la Radio de Frankfurt dirigida por un joven Vasily Petrenko me parece espléndida:
https://www.youtube.com/watch?v=S6Mn1UjggBY
Es hermoso remar al viento en la vida y los sueños.
