Digo siempre a mis alumnos, que para eso me pagan. Nunca os vais a encontrar con una persona a la que le guste tanto enseñar lo que sabe, ni estar con los demás, en este caso con los jóvenes, les digo. Y además os tenéis que reír conmigo, como ocurre en esta fotografía en la que unas cuantas alumnas, y un alumno, fueron a verme firmar mis novelas y libros de cuentos en una Feria del Libro del Retiro (casi nunca me meto en la caseta porque soy un escritor, no un vendedor de pescado o algo así, con perdón de los pescaderos, que suelen ser muy majos). Y en cuanto puedo les digo, aunque no venga a cuento, que se vayan a París para pasar un fin de semana de amor. El primer dinero que ganen tiene que ser para subir a lo alto de la Torre Eiffel y brindar con una copa de champán. Sé que lo recordarán toda la vida, y, después de todo, para eso sirve la vida, para gastársela:

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