El otro día me fui a desayunar con Paco Rabadán, un profesor de la Universidad Rey Juan Carlos que fue mi alumno hace años y pronto se convirtió en un gran amigo. Fue tertuliano hasta que sus horarios de trabajo le impidieron venir. Hacía tiempo que no nos veíamos por varios motivos, pero sabe que casi lo considero un miembro más de mi familia y que no me importa acercarme en cualquier momento a un pueblo cercano a Madrid para estar un rato con él. Cuando nos despedimos me dijo aquello de "todos dicen te quiero, Justo". Sonreí y lo abracé, y por el camino de vuelta recordé la película de Woody Allen (en la segunda foto está en la Plaza de Oriente empezando a rodar su película sobre Madrid) donde homenajea a los Hermanos Marx. Y pensé en la secuencia que va en línea recta desde Chaplin, Keaton y los Hermanos Marx hasta Allen. Así se escribe la historia del cine y mi propia historia en este mundo, ya que todos ellos también forman parte de mi familia intelectual:
Con lo fácil que es ser feliz, la verdad, tanto como poner morritos en las fotos y pasear con tu chica por el Sena mientras nos besamos porque mi tren nunca se queda en España y atraviesa todas las fronteras:


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