Con Jaime Urrutia, el mítico cantante de Gabinete Caligari al que cité el otro día por aquí con su "cha cha cha" al referirme a su hermano, el compositor Alberto Urrutia y su encuentro con Woddy Allen en la Cuesta Moyano de los libros viejos de Madrid. Y estas cosas siempre me han hecho gracia. Ayer me metí a tomar algo, cerca de casa, en uno de esos bares de toda la vida que aún quedan en Madrid al que voy de vez en cuando y uno de los camareros me preguntó si yo era Jaime Urrutia. Dejé de leer, le miré a los ojos, sonreí y le dije que era Al Pacino. Nos reímos los dos y él siguió con su trabajo repitiendo entre dientes que me daba un aire. Y mientras tanto yo pensaba que no hay nada como el calor del amor en un bar:
Como me han dicho tantas veces, mi vida es como una película de Woody Allen.

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