miércoles, 9 de mayo de 2018

Tertulia literaria del 8 de mayo.

Este martes nos visita en la tertulia del "Café Gijón" el escritor, músico y editor Pedro Gascón.

Nació en Albacete en 1977, se licenció en Humanidades y es profesor de Lengua Castellana y Literatura en un instituto de La Mancha. Como músico ha sacado seis discos a la calle, creado la discográfica "Molusco discos" y participado en la dirección artística del videoclip "De donde no se vuelve". En el terreno literario ha creado el sello "Chamán Ediciones" (2015) junto a Anaís Toboso, y ha editado su primer libro de poemas, titulado "Las mudas soledades", en la línea de Lope de Vega.

En el siguiente artículo de ABC, escrito por José Luis Morante, que también nos acompañará en la tertulia, se le puede conocer un poco más. Será, como cada martes, a las 18.30 h., en la cripta del café, Paseo de Recoletos, 21, de Madrid. Lo presentará Javier Del Prado Biezma.

Este es un poema de su libro dedicado a su hija Ainielle, recién nacida.

"Llegarás bordeando el camino".
"Igual que ahora asomas a esta vida,
acudiendo intensa tú a su llamada,
llegarás bordeando el camino.
Tus pies se cubrirán de barro,
tus manos se llenarán de barro,
tu cuerpo se impregnará de barro.
De barro y de piedras tensas
vestirán tus más fieles enemigos;
enmarcarados figurantes,
transeúntes sin rostro y voces,
falaces sombras impías de inquietud,
todos ellos compañeros de este viaje,
y, aun así,
llegarás bordeando el camino.
Sin darte cuenta
te acostumbrarás al silencio de los años,
al placer de los días
y a la serena calma en abandono.
Pero también sentirás,
como inquieta bestia de sangre que eres,
el dolor de las zarzas
y el nostálgico amarillo erizón
cubriendo de luz
el mundo de la ortiga y de la aliaga.
Cuando notes el frío en la altura
no deberás temer. No tendrás miedo
ni a las sabandijas ni al hedor de sus bocas,
porque ya para entonces habrás descubierto
que nacer es bogar a la deriva
salvaje y cruel de la intemperie
y querrás continuar, habitante insistente,
en la senda de la luz y de los días.
Hablarás el idioma de las vacas,
del aullido solitario hallarás asombro,
jugarás con el ulular del búho chico
y el elegante deambular de los pájaros.
Del zumbar despertarás del aire somnolienta
y en la fría nieve crujirá la luz
y, así, llegarás bordeando el camino.
Recuerda en tu ascenso todo el terreno avanzado,
nunca olvides tus pasos
y el escurridizo y terco barrizal que te retuvo.
Continúa la subida, tranquila,
libre de movimiento.
Que no te retengan las alimañas
que salgan a tu paso,
que no te salpiquen sus bufidos fétidos
llenos de odio, temor y violencia,
que no sientan ni huelan tu miedo,
que se asombren ante tu insistencia a la altura,
que te permitan vagar así por la tierra,
como una montaña en mitad de las horas.
Y, así, llegarás bordeando el camino.
Cuando llegues a Ainielle (1)
que no te sorprenda la ruina y su derrumbe,
que no te espante el abandono y su declive.
Hallarás las casas desvencijadas, caídas en tierra.
Travesaños varados, durmientes del tiempo,
vigilando estarán tu llegada.
Encontrarás el imperio de la ortiga como único habitante
y el silencio deborando las calles
loco por la caída de su reino.
Cuando recorras sus casas no temas a la ruina,
no hagas caso al oxido ni al musgo que todo cubre,
de nada servirán si en tu nombre portas la memoria del lugar
y el recuerdo de los que allí existieron.
Encontrarás el final del camino
como una mujer sabia de experiencias,
y reconocerás en él lo bello,
lo preciso, que la vida te otorga.
Ni a las sabandijas ni a otras alimañas,
ni a los seres de barro y piedras tensas deberás temer,
si tu carácter es de fortaleza,
como aquella ruina y aquel derrumbre
que pese a todo allí permanecen.
Al final de lo andado
sonreirás recordando a tus padres,
y como un ligero soplo de aire,
desde el conocimiento y la altura,
desde la luz y el pensamiento,
volverás al origen de los días,
y, así, llegarás bordeando el camino".

(1) Ainielle es el nombre de un pueblo abandonado del Pirineo Aragonés en donde el escritor Julio Llamazares situó el personaje y la trama de su obra "La lluvia amarilla".




Durmiendo en el desierto.

No está mal dormir en el desierto mientras se escucha esta música:

Y se leen estas cosas de "El paciente inglés":

"Amor mío, te sigo esperando, cuánto dura un día en la oscuridad. El fuego se ha apagado. Empiezo a sentir un frío espantoso, debería arrastrarme al exterior, pero entonces me abrasaría el sol. Temo malgastar la luz mirando las pinturas y escribiendo estas palabras.

Morimos, morimos, morimos ricos en amantes y tribus y sabores que degustamos en cuerpos en los que nos sumergimos como si nadáramos en un río, miedos en los que nos escondimos como esta triste gruta. Quiero todas esas marcas en mi cuerpo, nosotros somos los países auténticos, no las fronteras trazadas en los mapas con nombres de hombres poderosos. Sé que vendrás y me llevarás al palacio de los vientos. Solo eso he deseado, recorrer un lugar como ese contigo, con nuestros amigos, una tierra sin mapas.

La lámpara se ha apagado y estoy escribiendo a oscuras".

(La foto es de este fin de semana, atardeciendo sobre la inmensidad del Sáhara).

domingo, 6 de mayo de 2018

Primer ensayo en profundidad sobre la totalidad de mi obra literaria.

Es el primer ensayo en profundidad sobre la totalidad de mi obra literaria, y eso que aún estoy vivo (y por muchos años, como dijo aquel).

Mis amigos de Facebook sabéis quién es la escritora Almudena Mestre, una persona que es todo corazón, esfuerzo y deseo de superación. Desde que nos conocimos sus comentarios a mis posts se hicieron proverbiales. Ha dedicado varios años de su vida al estudio de mi obra literaria, lo que se ha traducido en un análisis complejo sobre mis novelas y cuentos, siguiendo la estructura de la tesis doctoral y posterior ensayo que yo escribí sobre Haruki Murakami. Huerga y Fierro ha editado un libro con buen gusto y la fotografía de portada de Silvia López me saca casi como si fuera un actor de cine.

Este próximo viernes 11 de mayo se presentará el libro, a las 19 h., en la biblioteca del parque del Retiro. Allí estará para hacerlo Eloy Tizón, uno de los grandes escritores de este país, junto a la escritora y música Marta Muñiz, que viajará desde León a Madrid para tocar algunas piezas de jazz durante el acto.

Gracias, Almudena. Seguro que a tu padre, desde el cielo, se le saltarán las lágrimas de alegría el próximo viernes.

(En la foto estoy con la autora y la editora, Charo Fierro, en una edición de la Feria del Libro del Retiro).





"Cerca del corazón salvaje".

Me tomo un café frente al mar y releo por enésima vez "Cerca del corazón salvaje", la primera novela de la escritora ucraniana / brasileña Clarice Lispector.

"El sol se estremecía al atardecer, allí afuera, en las ramas verdes de los árboles. Las palomas ensuciaban libremente el suelo. De vez en cuando llegaba hasta el aula la brisa y el silencio del patio de recreo. Entonces todo parecía más leve, la voz de la profesora flotaba como una bandera blanca.

- Y de ahí en adelante él y toda la familia fueron felices -pausa, los árboles oscilaban en el patio, era un día de verano-. Escriban un resumen de esta historia para la próxima clase.

Todavía sumergidas en el cuento, las chiquillas se movían lentamente, los ojos leves, las bocas sonrientes.

- ¿Qué es lo que se consigue cuando se es feliz? -su voz era una saeta clara y fina. La profesora miró a Juana.

- Repite la pregunta...

Silencio. La profesora sonrió mientras ordenaba los libros.

- Haz de nuevo la pregunta, Juana, no te he oído.

- Quería saber qué pasa después de que se es feliz. ¿Qué ocurre después? -repitió la niña con obstinación.

La profesora ponía cara de sorpresa.

-¡Qué idea! ¡No entiendo qué quieres decir, vaya una idea! Haz esta misma pregunta con otras palabras a ver...

-Uno es feliz, ¿para qué?"

(Son fragmentos de las páginas 36 y 37 de la obra maestra de Lispector, del año 1944, publicada por Siruela en 2002 y traducida por Basilio Losada. El título lo tomó de una frase de Joyce: "Estaba solo. Abandonado, feliz, cerca del corazón salvaje de la vida". La obra de Lispector tiene raíces en algunos de los escritores que más aprecio y que no dejo de releer, además de Joyce, Queiroz, Dostoyevsky, Woolf, Faulkner y Eliot).

viernes, 4 de mayo de 2018

"Por las víctimas, por la paz".

"En esta ocasión y como consecuencia de una huelga de redactores, se le pediría que cubriera la página de sucesos. ETA había vuelto a matar en Madrid (...) Durante varios minutos todas las emisoras ofrecían la misma noticia, con el mismo tono, haciendo misterios de las pausas: a las diez en punto de la noche un brusco temblor había sacudido las paredes de unas cuantas casas de Madrid; su radio de acción había sido de casi dos kilómetros(...) El edificio de tres plantas que hacía chaflán a las dos calles había quedado con su esquina mutilada de pies y manos, salpicada con la sangre del soldado vigía y la de cuatro personas más: dos ancianos que salían del parquecillo tímidamente asomado a las avenidas y más de la mitad de un joven matrimonio que circulaba por las inmediaciones, la madre y la hija" ("Vivir es ver pasar").

Por esa esquina de la que hablo en la novela -que publiqué en 1997- pasé unas horas antes camino de la Universidad. Muchas personas no volverían a pasar por ninguna esquina. Por ninguna esquina en ninguna parte de este mundo.

Mientras escribo, me vienen a la cabeza la paloma de Alberti y esta música:

https://www.youtube.com/watch?v=o5bFsjf0OJQ



jueves, 3 de mayo de 2018

"Shape Of My Heart".

El milagro de la literatura te permite desayunar con Lilia Espinosa en Ciudad Madero, en el estado de Tamaulipas de México, tomarte un té a media tarde con Rosa María en Granada y cenar en Jaén gracias a la lectura de Azucena López-Cano. Y todo ello sin que Verito Irigon deje de leer uno de tus cuentos en Madrid, tal vez después de comer.

"El presente creaba los recuerdos que aún no habían tenido juntos, les ofrecía una pátina de irrealidad, la posibilidad de convertirse en una historia que justificara su amor por la vida y la literatura.

Se sentaron en un banco, se miraron y empezaron a contarse historias de poetas. De pronto se les hizo de noche. Se les hizo la noche de los poetas latinos, de los románticos ingleses y franceses.

Buscaban el infinito, sin comprender que los días son números".

Las fotos las han ido poniendo ellas por aquí los últimos días, aludiendo a esas determinadas horas del día. Es como si hubiera una conjunción entre los diferentes espacios donde se encuentran y el tiempo cotidiano de un día cualquiera. Seguro que Bergson y Bajtín escribirían un ensayo sobre ello o al menos lo pensarían.

Para ellas va esta canción de Sting, con mi agradecimiento. También somos las canciones que escuchamos, y con esta me identifico bastante:

https://www.youtube.com/watch?v=fplngx36-Po




miércoles, 2 de mayo de 2018

"Ítaca".

"Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
 

Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.


Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.


Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.

(Cavafis, "Antología poética", Alianza, Madrid, 1999. Edición y traducción de Pedro Bádenas de la Peña. La foto es del otro día).