viernes, 20 de febrero de 2026

"A veces me tomo un Dry Martini, como James Bond".


 

Ayer hizo sol y me senté en una terraza coqueta y tranquila a beber el vermú del mediodía. No padezco el síndrome del telediario ni el de los apocalípticos y agoreros del fin del mundo, empeñados en que el sistema capitalista nos lleva al desastre y que todo se va a acabar en cuestión de unos años. En el mundo también pasan cosas buenas, es más me parece que ocurren más cosas buenas que malas. Mientras me tomaba el vermú recordé una escena de la primera novela de la saga de James Bond, "Casino Royale", que me explicó una profesora joven y guapa en un máster de literatura como modelo de seducción entre dos desconocidos. Esta novela no se llevó al cine hasta que el actor Daniel Craig se encargó del papel. Vesper Lynd (interpretada por Eva Green), será el "único" amor de verdad de James Bond. Se conocen en un tren de Alta Velocidad en Montenegro. Ella representa al Tesoro británico y lleva el dinero para su misión. El diálogo es muy inteligente, incluso antropológicamente hablando, no solo por lo que se dice o se ve, sino por el valor del lenguaje corporal, y la ropa que visten, las miradas y los gestos y la distribución de los objetos sobre la mesa. O por el vino francés, porque en una "primera" cita hay que beber vino francés, por supuesto:

https://www.youtube.com/watch?v=V2x3Fu0-ZT0

Y es que todos me llaman Bond, James Bond, digo Sotelo, Justo Sotelo, quizá porque "paso" del malo y me quedo siempre con la chica:

https://www.youtube.com/watch?v=U9FzgsF2T-s&list=RDU9FzgsF2T-s&start_radio=1

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