sábado, 25 de abril de 2026

"Cuando los libros hablan entre ellos".


 

 






"Tengo que leer todos tus libros. He leído Un hombre que se parecía a Al Pacino, y me ha encantado. Es de esos libros de cabecera que se quedan cerca de ti, para poderlos abrir en cualquier momento. Tengo varios así: el tuyo, Rayuela, París era una fiesta, Dublineses, El llano en llamas. Todos siempre cerca: para poderlos abrir al azar en cualquier momento. Todos ellos me hacen enamorarme de la vida y de la literatura; un poco más, si cabe..."

Son palabras de ayer de la escritora Montse Jiménez que está en la fotografía con los escritores Almudena Mestre y Vicente Rey (y con un servidor, para servir a Dios y a usted, señorita) durante una de nuestras tertulias de los martes en el hotel Indigo. Hablando de la tertulia, la próxima será on line, y he pedido a mis amigos de Madrid y de fuera de Madrid que hablemos del acto de creación artística y científica, como hicimos el martes en la tertulia presencial. El caso es que las palabras de Montse me han servido para recordar las obras maestras de Cortázar, Hemingway, Joyce y Rulfo, y para quedarme unos minutos dentro de algunas páginas de las memorias póstumas de Hemingway, "París era una fiesta", que inspiraron a Woody Allen para una de las películas que más me han gustado en este siglo XXI, "Medianoche en París", con su homenaje a la Generación Perdida de Estados Unidos. Lo mejor de esta película de Allen es que además de sentimental y literaria es inteligente, lo que pido a todas las películas que veo y a todas las novelas que leo. Y comienza así:

https://www.youtube.com/watch?v=KAw7kaJWsR0

 Madrid y París siempre son una fiesta para mí. En realidad cualquier sitio en el que esté es una fiesta. Los lugares me importan un pito, lo que de verdad tiene importancia para mí son las personas que amo. Ellas son mi geografía sentimental. 

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