La palabra que define la tertulia literaria de ayer por la tarde en el Hotel Indigo es "pasión". Estuvimos hablando del proceso creativo, en el arte, pero también en la ciencia, y nos reímos un montón y nos tiramos los trastos a la cabeza como Dios manda y nos quitamos la palabra y nos la volvimos a dar. Me caen muy bien mis amigos de la tertulia, disfruto con su compañía, la de Almudena, Isabel, Mariwán, Begoña, Serafín, Antonio Benicio, Santiago, Mercedes y Vicente. Ahí veo a un grupo de chalados por la literatura, el arte y la ciencia que se reúnen por amor a la cultura y al conocimiento. Porque esta vida es muy aburrida si solo hablamos del trabajo, la política, el fútbol y esas cosas. Y que si unos defendían la separación entre el arte y la ciencia, y que si otros lo contrario. No, la ciencia y el arte no son lo mismo, pero son complementarios ya que ambos buscan entender la realidad a través de la curiosidad y la creatividad. Mientras la ciencia se basa en la observación objetiva, la experimentación y la réplica para explicar fenómenos, el arte utiliza la interpretación subjetiva, la emoción y la experiencia sensorial. En la foto se ve a Isabel hablando unos instantes de la tesina que escribió sobre los gusanos (ella es bióloga y poeta) o lombrices de tierra, que viven en túneles subterráneos donde mejoran la composición del suelo y lo airean, y convierten la materia orgánica en humus. Son animales sociables y nocturnos que se desplazan con contracciones musculares y que, además, perciben vibraciones en la tierra que les permiten huir de los depredadores. Y salen a la superficie tras la lluvia. Los gusanos son como los poetas que buscan un mundo mejor, al igual que los científicos, como sucede con esas novelas que nos cambian la vida, como ciertos poemas y películas, como la música de Mozart:
https://www.youtube.com/watch?v=Rjzf_cWzlp8&list=RDRjzf_cWzlp8&start_radio=1

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