viernes, 24 de abril de 2026

"Canción de cuna".


 



"Papá, me preguntó ayer Rebeca con mucha curiosidad. ¿Qué libro -de mayores- estás leyendo?
 
"Le acerqué la portada para que la leyera, y con dificultad dijo: "La paz de febrero". Le dije que era un libro a favor de la paz y contra cualquier guerra, como también escribió en la dedicatoria su autor @justo_sotelo. Y le expliqué, bueno, le recordé que un día fuimos a un parque en el que había muchas casetas con libros, y ella me dijo que sí, que se acordaba. Vio la foto y me comentó que "con esa persona, y con la abuela nos hicimos una foto". Me acordé de una frase que había leído un par de días antes. Estoy convencido de que fue el propio Justo quien la puso, que "para escribir había que leer mucho". También le expliqué que Justo había sido profesor mío en la Universidad y que no sólo escribía libros sobre la asignatura que daba. En este momento ella me dijo que "Eva, su profesora, me da mates y Sofía me da Inglés". Le respondí que era así y que lo hacía contando "historias" para que aprendiéramos. Y después añadí que Justo era un hombre bueno. Ella me dijo que "cuando sea mayor, yo también voy a leer ese libro, ¿vale, Tatito?" La miré, la sonreí y la abracé. Me llenaron de orgullo sus palabras. Me llenó de orgullo la voluntad de Rebeca de querer leer y me sorprendió aquella cara de admiración que ponía cuando le contaba quién era Justo y por qué estaba leyendo ese libro".
 
Antes de ayer mi ex alumno y amigo Antonio Vaquerizas me envió un mensaje por Messenger y me dijo que estaba releyendo "La paz de febrero" (2006) mientras esperaba a que Rebeca saliera del colegio. Me adjuntó la portada y añadió que "me acompañas mucho". En su texto inicial alude a esa tarde de 2019, justo antes de la pandemia, en que fue con su madre y su hija Rebeca a la Feria del Retiro donde estuve firmando en la caseta de Bartleby. Estamos en la primera foto con Almudena Mestre, en mi caso por fuera, como casi siempre, y es que tengo una irresistible tendencia a salirme de la caseta, como de todas partes. Como siempre también se acercaron a verme alumnos y amigos (tercera foto). 
 
Y ahora escucho la nana de Brahms y, aunque Rebeca ya no es una niña, aprovecho para enviarle un beso y dar un abrazo a su padre. Esta canción también se la cantaba a mi hijo cuando era pequeño y le pasaba el dedo por las cejas, y él se reía:
 

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