Chopin nunca estuvo en Madrid, sino en
Mallorca, pero siempre que entro en el jardín colgante del Príncipe de
Anglona me parece escuchar su primer Concierto de piano. Me refiero a un
pequeño jardín histórico de 500 metros cuadrados que está situado en la
parte de abajo de la Plaza de la Paja, en el Madrid de los Austrias. Es
de 1750 y aún conserva su estructura original. Se abrió al público en
2002 y desde entonces he estado en muchas ocasiones, como ayer por
la mañana durante mi paseo diario. Mi relación con la música del
compositor polaco viene de la niñez. Viví un año entero en Mallorca con
seis años y por todas partes se hablaba de Chopin. Quizá en aquella
época ya empezara a ser escritor, aunque todavía no lo supiera ni
hubiera leído las novelas de Víctor Hugo ni los poemas de Musset, Heine
y Baudelaire. Creo que tan románticos son los colores y las formas en
tumulto de un Delacroix como las levísimas gradaciones que adquieren las
luces y las sombras que Corot proyectó en sus paisajes. Las sinfonías y
los poemas sinfónicos de Berlioz y de Liszt, las óperas de Spontini y
Meyerbeer, los dramas líricos de Wagner nacen de ese apasionado
espíritu romántico, como ocurrió con los lieder de Schubert y la
música para piano de Schumann y Chopin. Y esa es la música que fui
escuchando ayer con los auriculares.
domingo, 7 de junio de 2020
sábado, 6 de junio de 2020
"Un jueves con Lorca y Falla".
Este jueves pasado por la
mañana me tomé un metafórico café con Lorca y Falla en la Plaza Santa
Ana, de Madrid. No recordaba que al día siguiente era el aniversario de
Lorca. Estuve sentado en un banco de piedra junto a la conocida
escultura que le hizo Julio López, situada frente al Teatro Español.
Charlamos de algunas cosas, por ejemplo de que él se consideraba músico
antes que poeta, lo que tiene mucho que ver con los griegos. Para estos
la poesía no era otra cosa que la
música. A Lorca le ocurrió lo mismo, por eso deseó estudiar piano, y fue
alumno de Manuel de Falla, ese compositor que está a la altura de Ravel
y Debussy. Sentado en el banco le estuve hablando de un libro que había
escrito Marco Antonio de la Ossa (Cuenca, 1978), con el curioso título
de "Ángel, musa y duende: Federico García Lorca". Cuando Falla se fue a
vivir a Granada, él se acercó a su casa a presentarse y decirle que
estaba interesado en conocerlo. Falla era muy estricto con sus alumnos y
no cogía a cualquiera, pero Lorca le cayó en gracia, tal vez porque lo
vio como el hijo que nunca tuvo. Estuvo muy pendiente de él y cuando se
fue a estudiar a la Residencia de Estudiantes, en Madrid, se preocupó de
que no se juntara con algunas compañías que consideraba perjudiciales,
que fuera más pausado en las entrevistas y recatado con su
homosexualidad, cuenta de la Ossa, que dice que Falla se apercibió del
torrente literario de Lorca y le animó a que dejara algo de lado la
música, aunque siguiera estudiándola. Gracias a Falla, él amplió sus
estudios musicales y conoció las vanguardias que venían de Europa. Sin
embargo, eran dos personalidades diferentes, la austeridad frente al
derroche. Lorca se fue separando ideológicamente de Falla: el músico era
muy religioso y al poeta le gustaba mucho el jaleo de la Semana Santa.
Aun así, siguieron llevándose muy bien, y Lorca aseguraba que Falla era
una persona de referencia en su vida. Lorca también entró en contacto en
la Residencia de Estudiantes con los músicos de la Generación del 27 o
de la República, como los hermanos Halffter, Jesús Bal y Gay, Rosa
García Ascot o Bacarisse. Falla le impulsó a la investigación, y fueron
juntos por los pueblos de Andalucía buscando las canciones populares. Y
también es crucial la relación que Lorca y Falla establecieron en torno
al flamenco, que culminó en la organización del concurso del Cante Jondo
en Granada en 1922. En aquel encuentro, los dos artistas buscaban la
raíz de la música española en los orígenes del flamenco.
Seguí mi camino y busqué en Youtube una de mis obras preferidas de
Falla, interpretada además en mi querido Albert Hall de Londres. En esa
música podía resumirse la charla que acababa de tener:
https://www.youtube.com/watch?v=YdNdE-uG8LY
https://www.youtube.com/watch?v=YdNdE-uG8LY
viernes, 5 de junio de 2020
"Hoy es el Día Mundial del Medio Ambiente".
En diciembre del año pasado compartí en las redes sociales esta fotografía con varios alumnos de la asignatura de Economía del Medio Ambiente en la Universidad Pontificia de Comillas. La observo detenidamente mientras me tomo el primer café de esta mañana de primavera y encuentro a jóvenes de todas partes de España, como Barcelona, Asturias, Tenerife, Cadiz, Murcia, Soria y Madrid. Faltaban otros cuantos, como tres chicos de la Universidad de Deusto, que estaban de Movilidad en Madrid y nos expusieron un bello trabajo sobre la recuperación de la ría de Bilbao y de la ciudad. Todos ellos son alumnos 5º curso, están terminando estos días la carrera y me apetece dialogar y discutir con ellos. Analizamos la relación que puede existir entre los modelos teóricos y el desarrollo sostenible, en sus vertientes ecológica, económica y social, tanto matemática como gráficamente. Sabemos que la energía es el denominador común de todos los bienes. Las dos fuentes de la energía son los flujos renovables con origen en los recursos renovables y los depósitos o stocks limitados. Por otra parte también sabemos que toda transformación energética (mecánica, calorífica, eléctrica, química, solar o nuclear) constituye una degradación, desorganización o desestructuración, que es lo que denominamos como entropía. Las leyes de la Termodinámica son el núcleo esencial de la Economía ecológica. El conocidísimo principio de la conservación nos asegura que la materia y la energía ni se crean ni se destruyen, solo se transforman. Además cualquier cambio o transformación (con mantenimiento de la cantidad) origina mayor desorganización. Esto es la citada entropía. Seguimos consumiendo energías fósiles, junto a energías no convencionales, en forma de energía electromagnética, lo que altera el equilibrio electromagnético terrestre, con la más que evidente destrucción de la capa de ozono y la entrada de radiación ultravioleta.
Esto es lo que contaba a mis alumnos.
Desde entonces han pasado muchas cosas en España y el mundo. Todavía no tengo claro si la pandemia que estamos sufriendo está relacionada o no con todo esto, aunque el deterioro y la transformación de la biodiversidad resultan evidentes. Así que lo único que se me ocurre es seguir estudiando. Supongo que el Fausto de Goethe estaría de acuerdo con mi punto de vista y no querría vender el alma a Mefistófeles para poder mantener su eterna juventud.
Desde entonces han pasado muchas cosas en España y el mundo. Todavía no tengo claro si la pandemia que estamos sufriendo está relacionada o no con todo esto, aunque el deterioro y la transformación de la biodiversidad resultan evidentes. Así que lo único que se me ocurre es seguir estudiando. Supongo que el Fausto de Goethe estaría de acuerdo con mi punto de vista y no querría vender el alma a Mefistófeles para poder mantener su eterna juventud.
jueves, 4 de junio de 2020
"Romanticismo".
Ayer estuve corrigiendo exámenes toda la
mañana. Por la tarde, después de comer, me fui a dar una vuelta.
Caminando por Goya, me quité la mascarilla para respirar unos instantes.
En esos momentos levanté la cabeza y clavé la mirada en el número de un
portal. Era un número impar y automáticamente me vino a la cabeza la
novela "Romanticismo", de Manuel Longares, historia de tres generaciones
de una familia burguesa madrileña que apenas sale de la calle Goya y unas
cuantas calles más del barrio de Salamanca, en torno a la muerte de
Franco y años posteriores. "Arce paseaba a últimos de febrero de 1964
(...) por la acera de los impares de Goya, en el tramo entre Serrano y
Castelló (...) Aunque iba prevenido le sorprendió que Pía se le
apareciese como bajada del cielo dando limosna al pobre de la esquina
con Núñez de Balboa". La novela es de 2001 y ese mismo año Rafael
Chirbes publicó otra novela similar, "La caída de Madrid", en el mismo
barrio. La calle Goya es de las que más habré recorrido toda mi vida, y
tengo anécdotas y vivencias de todo tipo. Aun así, en el preciso momento
que estoy relatando de ayer, miré enfrente, hacia la acera de los
números pares de la calle, y recordé que en el Jardín de Serrano expuso
Antonio Zaballos por última vez en Madrid. Fue su serie de cuadros "El
amor es una red de amores", que empezaba por la letra "A".
miércoles, 3 de junio de 2020
"Los besos y los caballos".
Hasta los diez o doce años pensé
que los caballos no eran de verdad y solo salían en las películas. El
domingo pasado me di una vuelta por el Pardo, el monte mediterráneo más
grande de la Comunidad de Madrid y de los mejor conservados de Europa,
gracias a Manuel Azana. Me gusta pasear por este lugar para leer y ver
incluso jabalíes, ciervos, gamos y otros animales. En el pequeño jardín
de su Palacio Real (que fue pabellón de caza de los Austrias y después
residencia de invierno de los Borbones y de Francisco Franco) di uno de
los besos más bonitos de mi vida. Franco había muerto y la censura
había desaparecido del cine. Saqué la fotografía en un club de hípica de
la zona donde también me acerco a veces. Los caballos pastaban tan
felices al atardecer con las cuatro torres de la Plaza de Castilla al
fondo. Y aquello me pareció una película que se estuviera rodando en
esos momentos en Madrid.
Siempre pensé que los besos no pueden estar sometidos por las dictaduras y solo pueden ser besos de película.
Como estos:
https://www.youtube.com/watch?v=kVMsnT0AbRU
Como estos:
https://www.youtube.com/watch?v=kVMsnT0AbRU
martes, 2 de junio de 2020
"Sin ti".
Hoy he visto amanecer dos veces, desde mi terraza y
hace unos instantes en la pantalla situada en la fachada de los cines
Callao, en el mismo centro de mi ciudad.
La Gran Vía está casi
desierta a estas horas. Como se la imaginó Amenábar en su segunda
película y quién sabe si como se la hubiera inventado Huxley en "Un
mundo feliz". Una muchacha con unos cascos enormes aparece por detrás de
mí y se sienta en el banco de al lado. En seguida se acercan otras dos
chicas que quizá sean sus amigas y
también llevan cascos. Aunque me resulta casi inapreciable, creo que las
tres escuchan la misma canción de Mariah Carey.
lunes, 1 de junio de 2020
"Jugadores de billar", de José Avello.
El escritor José Avello (Cangas del Narcea, Asturias, 1943 - Madrid, 2015) fue profesor en la Escuela de Bellas Artes de Madrid y tan solo publicó dos novelas.
Milagros Gonzalvo Luesma, su mujer, nos hablará de ellas mañana martes en la tertulia virtual del "Café Gijón", a las 18.30. En mi opinión están entre lo mejor de la literatura española de los últimos años. El 17 de marzo escribí un texto en mi blog y las demás redes sociales hablando de José Avello y de la asistencia de Milagros a las tertulias desde este curso. Supongo que me conoció en esta red social, aunque no lo recuerdo. Algunos críticos han comparado una de las dos novelas de Avello, "Jugadores de billar", con "La Regenta".
https://sotelojusto.blogspot.com/2020/03/esta-tarde-no-habra-tertulia-en-el-cafe.html
En la fotografía aparece Milagros, junto a su hijo y otros escritores, a las puertas de la Librería Cervantes de Oviedo, celebrando la reedición el año 2018 de las dos novelas.
Dejo por aquí una crítica de José María Merino en La Revista de Libros de "Jugadores de billar":
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