jueves, 2 de febrero de 2017

Virginia Woolf y Arvo Pärt.

Es el lado místico de la soledad.

A veces, cuando releo "Las olas" de Virginia Woolf, siento que escucho la música de Arvo Pärt. 

"Permitidme que alce mi canción de gloria. Bendita sea la soledad. Dejadme solo. Dejad que me quite y arroje lejos este velo del ser, esta nube que cambia al más leve soplo del aliento, noche y día, y toda la noche y todo el día. Mientras estaba aquí sentado, he cambiado. He visto cómo el cielo cambiaba. He visto cómo las nubes cubrían las estrellas, cómo liberaban las estrellas, cómo volvían a cubrirlas. Ahora ya no observo el cambio de las estrellas. Ahora nadie me ve y he dejado de cambiar. Bendita sea la soledad que ha quitado la presión de los ojos, la invitación del cuerpo y toda necesidad de mentiras y frases". 

"Los ángeles" es la 4ª Sinfonía del compositor estonio:

https://www.youtube.com/watch?v=2DJUN2M3D-E


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