miércoles, 15 de marzo de 2017

A veces encuentro genios de la literatura por el camino.

Alberto Masa (Madrid, 1977) es uno de ellos. Hoy cumple 40 años y no voy a poder verle para que me invite a unas cervezas.

Abro la solapa de una de sus novelas y leo: "Nací. Pesé un kilo y cuarto a los siete meses y me metieron dentro de una incubadora. Mis padres no podían soportar que todos y cada uno de los médicos del Clínico de San Carlos apostara por una muerte segura. Al final viví. Dios mío. ¡Viví!"

Ahora mismo tengo dos novelas suyas en la mano que me regaló durante la tertulia de ayer y que me dedicó con mucha gracia. Alberto es un tipo que escribe como los ángeles, algo que se observa en sus tres novelas publicadas hasta ahora: "Roberto Alcázar, supongo", "Inconcreta desdicha" y "Confesiones de un hombre raquítico".

En esta foto se le ve durante mi reciente cumpleaños, con la mano en alto y su barba y su pelo aún sin recortar, en medio de la tertulia de los martes en el café "Puro Teatro".

Este año Alberto se ha convertido en tertuliano fijo.

Alberto es un tipo al que la vida no se lo ha puesto fácil, pero que escribe como los ángeles, creo que ya lo he dicho, pero no me importa repetirme. Detrás de lo que escribe están Umbral, Gómez de la Serna, los novelistas norteamericanos. Y sus sueños y sus insomnios y sus pastillas y su cerveza siempre en la mano.

Dentro de un rato pasaré cerca del Clínico camino de la Universidad. Y pensaré que la literatura sigue "viva" porque hoy cumplen años todos los Alberto Masa del mundo.

Larga vida a la literatura.

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